Marqués De Sade y el sadismo

Padre del sadismo

Poeta, dramaturgo, rebelde y sobre todo buscador del placer erótico a través de todos sus matices, el Marqués De Sade encarnó, de forma literal, el máximo exponente y, a su vez, creador de una palabra inexistente hasta ese momento y una gran parafilia: sadismo. Este aristócrata francés, libidinosolibidinosidadDeseo y actividad sexual exacerbados. en extremo, pasó casi la mitad de su vida en varias prisiones y manicomios por cometer actos atroces, incluyendo la tortura sexual, aunque mientras estuvo encarcelado, escribió algunas de sus obras más famosas e incluso organizó obras de teatro con los demás reclusos. Cuando no estaba dando consistencia al concepto de sadismo en el mundo occidental, De Sade también jugó un papel, aunque secundario, en la Revolución Francesa. Sin embargo, como casi todo sobre esta controvertida figura, incluso su lugar en el gran levantamiento revolucionario de Francia y su trabajo crítico sobre la sexualidad tiene más trasfondo de lo que a simple vista parece.

Marqués de Sade

El Marqués mimado

Nacido en el Hôtel de Condé de París el 2 de junio de 1740, Donatien Alphonse François, o Marqués De Sade, como se le conoció, fue hijo único de Jean-Bastiste François Joseph ─diplomático, militar y conde De Sade─ y de Marie Eleonore de Maille de Carman, de sangre borbónica. Como muchos niños ricos, de buena cuna, fue criado por sirvientes que se esmeraban por cumplir sus caprichos, convirtiéndolo en un niño petulante y malcriado.

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Fue enviado al prestigioso colegio jesuita, Lycée Louis-le-Grand de París, donde estudió con sacerdotes que se esmeraban más en repartir castigos violentos que en educar. De aquel niño se ha dicho que tenía una mente brillante y que devoraba todo tipo de libros, con especial predilección por las obras de historia y, sobre todo, los relatos de viajeros, que le proporcionaban información sobre las costumbres de pueblos remotos y exóticos. Como resultado de su mimado mal comportamiento, De Sade fue castigado con azotes, eminentemente, de forma rutinaria, un ritual de dolor que se grabó en su psique para siempre. Pasó el resto de su vida persiguiendo, más bien anhelando infligir dolor.

Soldado, marido y padre

Tras su estancia en el Lycée Louis-le-Grand recayó en una academia militar, siendo un soldado disciplinado. Consiguió el ascenso a subteniente con sólo 15 años, aunque, eventualmente ascendió a coronel, y dirigió un regimiento de Dragones que luchó en la Guerra de los Siete Años, al mando de cuatro compañías de filibusteros durante la toma de Mahón (Menorca) a los ingleses. Regresó de la guerra a los 23 años y se dedico a cortejar a la hija de un rico magistrado, para ser, finalmente, descartado y sustituido por su hermano mayor. En 1763, De Sade se casó con Renée-Pélagie de Montreuil y como fruto de su unión tuvieron dos hijos y una hija.

El desviado Marqués

Gran parte de la vida juvenil de De Sade no está documentada. No sabemos cuándo comenzó a experimentar con su sexualidad, pero en la biografía de Neil SchaefferNeil Schaeffer ─ El Marqués De SadePortada del libro de NeilSacaeffer, El Marqués De Sade Incluso durante su vida, el verdadero Marqués De Sade estuvo en peligro de ser exterminado por su mito, y en los dos siglos que han pasado desde su muerte su nombre se ha convertido en sinónimo de perversión, brutalidad y crueldad deseable. La sutil y reveladora biografía de Neil Schaeffer elimina capas sobre ideas erróneas y leyendas para revelar la compleja psicología de un hombre que, lejos de ser meramente sádico, estaba henchido hasta extremos de sentimientos exquisitos ─desde el profundo amor romántico hasta la más vil lujuria─ y motivado por ideas de ilusión paranoica. En su vida y en sus escritos, Sade luchó contra las limitaciones de la autoridad, la moralidad y las convenciones. Era un argumento que perdería, pagando caro con su libertad y reputación. En esta apasionante nueva biografía Neil Schaeffer da vida a esta lucha, y nos presenta vívidamente todas las contradicciones y complejidades del «divino Marqués». nos indica que, tras pasar por el ejército, De Sade se decico a frecuentar burdeles en busca de mujeres con las que pudiera llevar a cabo sus fantasías más depravadas. Esto no se pauso en el momento que contrajo matrimonio. Sirvió de revulsivo para acentuar las parafilias del Marqués aún más si cabe.

Ilustraciones de las desviaciones que promovía el Marqués De Sade

Después de su boda, Sade acomete sus fantasías con más fuerza e ímpetu. Secuestró mujeres en los burdeles, fueran prostitutas o no, a las que encerraba, drogaba y violaba sistemáticamente. Estaba tan descontrolado, contando tan sólo con veinte años, que la policía francesa tuvo que advertir a los burdeles de que no debían dejar ir a las mujeres con De Sade.

En realidad, no hizo cosas más horribles y grotescas que los otros aristócratas en la decadente capital francesa. El problema era su arrogancia, falta de discreción, su pasión por el lado salvaje de la vida y su escasa habilidad para construir alianzas, lo que le procuró enemigos muy peligrosos. Habló de sexo sin pudor, y eso era pecado en una sociedad tan cínica como la parisina de finales del siglo XVIII.

La época que vivió era sumamente propicia para su obra, un auténtico tratado sobre las múltiples caras de la moral. La sociedad francesa atravesaba un período de extremo libertinaje. El lema de la aristocracia y de la burguesía era placer a todo precio, y su modelo de comportamiento, el del rey de Francia, Luis XV. El monarca había construido burdeles privados en los parques reales y contaba con un gabinete dedicado a organizar orgías.

Encerrado, sin castigo

Tras múltiples quejas sobre el comportamiento de De Sade, la policía parisina lo arrestó y lo encerró de forma definitiva en el Château de Saumur en 1763. Mientras su familia y él apelaban a la judicatura, aparecieron reclamaciones sobre unos supuesto ungüentos mágicos que utilizaba De Sade, así como la aparición de un buen número de cuerpos enterrados en el jardín de su propiedad en Arcueil. Tras cinco años de idas y venidas, De Sade fue liberado con el mandato, en 1768, de no abandonar su castillo en Lacoste.

Durante su permanencia en Lacoste, De Sade contrató los servicios de una mujer, Rose Keller, creyendo la pobre que había sido contratada unicamente como criada. De Sade tardó nada y menos en atarla, azotarla y parece ser que también se divertía vertiendo aceite caliente en las heridas que le había infligido con un cuchillo, aunque se justificaba explicando que se trataba de un ungüento sanador. Si los tribunales esperaban que el arresto domiciliario detuviera sus violentos gustos sexuales, estaban equivocados. Aun así, la madre de De Sade no satisfecha con esta benevolente sentencia, consiguió una orden real que le protegía de la jurisdicción de los tribunales, dejándole libre para cometer, como veremos a continuación, actos aún más depravados.

La condena a muerte no lo detuvo

Tal vez envalentonado por la posibilidad de esquivar todas las acusaciones y sus respectivas condenas, el violento libido de De Sade se multiplico logarítmicamente. En 1772, él y su criado, Latour, fueron sentenciados, en el tribunal de justicia de Marsella, a muerte, en ausencia, por envenenar y sodomizar a cuatro prostitutas. Él y Latour fueron capturados y encarcelados en la Fortaleza de Miolans, pero lograron escapar de la prisión transcurridos cuatro meses. De Sade regresó a su casa en Lacoste, donde se escondió, en compañía de su esposa hasta 1774, momento en el que la pareja secuestró y abusó de seis niños. Los sirvientes contratados por la pareja siempre huían de forma alocada, refiriéndose al maltrato que veían por parte de los amos.

Las historias sobre el Marqués de Sade se extendieron por todo el país, y en 1777, la policía parisina ideó un plan para atraparlo de una vez por todas. Crearon el falso rumor en la población de Lacoste de que la madre de De Sade estaba enferma terminal, aunque la realidad era que había fallecido meses antes. Las noticias solían viajar en aquellos tiempos considerablemente más despacio. Y funciono a las mil maravillas. El Marqués, desprevenido, viajó a París, donde fue inmediatamente arrestado y encarcelado en el Château de Vincennes.

Escrito en la Bastilla

Tras el cierre de Vincennes, el Marqués fue trasladado a la Bastilla en 1784, cinco años antes del comienzo de la Revolución Francesa. Debió darse cuenta de que no iba a ninguna parte, así que empezó a escribir el manuscrito clandestino de Les 120 Journées De Sodome, o Los 120 días de Sodoma. Escrito con una letra diminuta, la novela cuenta la historia de cuatro nobles libertinos que aceptan experimentar el placer sexual al máximo. Es algo así como la película American Pie pero con temática francesa y sólo un poco más canallesca. En esta obra el autor expone de forma cruda y grotesca la corrupción a la que lleva el exceso y el abuso del poder, aspectos que denuncia en sus obras y que forman parte de los ideales del movimiento de la Ilustración.

Ilustración y titulo del libro Justine del Marqués De Sade

Fue escrito en 37 días, noche tras noche, entre las 7 y las 10, del 22 de octubre al 28 de noviembre de 1785. y escondido en algún hueco en las paredes de la Bastilla antes de que De Sade fuese trasladado a un manicomio en Charenton, cerca de París, el 4 de julio de 1789, justo después de que gritara avisando a una multitud que estaba delante de la prisión que, la gente prisionera en el interior de la Bastilla estaba siendo asesinada por los guardias. Diez días después de que Sade fuera trasladado de la Bastilla, ésta fue asaltada y destruida, y él creyó que su obra maestra se había perdido para siempre. Por una extraña casualidad del destino, Arnoux de Saint-Maximin sacó el manuscrito dos días antes de que la Bastilla cayera, salvándola de la destrucción total. Lo entregó al abuelo del marqués de Villeneuve-Trans, en cuya familia el manuscrito permaneció durante tres generaciones. El manuscrito está formado por hojas de 11 centímetros, encoladas entre sí, formando una faja de 12,10 metros de largo. Está escrito por ambos lados en letra diminuta. El último poseedor del manuscrito lo tenía guardado en una caja de forma fálica.

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Muerte en el asilo

Gracias a la Revolución Francesa, De Sade salió de la cárcel y volvió a su vida normal. Convenció a los miembros del nuevo régimen político que era un camarada y ocupó varios cargos oficiales en el nuevo orden francés. Durante la Revolución francesa, Sade mostró su lado más humano al denunciar la guillotina y la pena de muerte. Odiaba las ejecuciones públicas.

Al mismo tiempo, De Sade escribía, de forma anónima, novelas eróticas como Justine y Juliette. Las dos novelas eran tan horribles para los franceses que, en 1801 Napoleón ordenó el arresto de su autor. No costo mucho averiguar quién era. No está claro cómo los oficiales desvelaron que De Sade era el autor de ambos libros, pero fue arrestado en las oficinas de su editor y llevado a la prisión de Sainte-Pélagie sin juicio previo.

Napoleón hecha al fuego el libro de Sade Justine, grabado atribuido a P. Cousturier.
Napoleón hecha al fuego el libro De Sade Justine, grabado atribuido a P. Cousturier.

Encarcelado por el régimen napoleónico que le acusó de demencia libertina en 1801, fue trasladado de nuevo al Asilo de Charenton, donde se le permitió representar obras de teatro para el público en las que aparecían muchos de sus compañeros de prisión mientras, mantenía una relación con la hija de 14 años de edad de uno de los empleado del centro. Murió en el asilo en 1814 y, a pesar del decreto que obligaba a que se dejara el cuerpo durante 48 horas en su propiedad de Malmaison, cerca de Épernon, antes de su entierro, fue enterrado en Charenton después de que se le extirpara el cráneo para ser estudiado.

Lectores impactados

Después de su muerte, los hijos de De Sade destruyeron todos sus manuscritos inconclusos en un intento de hacer desaparecer su nombre y sus espantosas ideas de la faz de la Tierra, pero ya era demasiado tarde. ¿Recuerdas a Arnoux de Saint-Maximin? Se aferró al manuscrito de Los 120 días de Sodoma, y a lo largo del siglo XIX, permaneció oculto en una colección propiedad de una rica y acomodada familia francesa. A principios de 1900, había caído en manos de un coleccionista alemán, y finalmente, la erótica obra maestra del Marqués De Sade fue publicada en 1904 lo publicó el doctor Eugene Duehren. Desde esa pequeña tirada inicial, la novela ha sido traducida a múltiples idiomas y prohibida por gobiernos de todo el mundo.