Fray Junípero Serra ¿héroe o torturador?

La estatua del sacerdote católico español Junípero Serra fotografiada en Palma de Mallorca el 22 de junio de 2020, después de que fuera embadurnada con un graffiti que decía Racista.
La estatua del sacerdote católico español Junípero Serra fotografiada en Palma de Mallorca el 22 de junio de 2020, después de que fuera embadurnada con un graffiti que decía Racista

Tras las protestas de Black Lives MatterBlack Lives MatterLogo de Black Lives MatterWikipedia (Las vidas negras importan) que se han viralizado en todo el territorio de los Estados Unidos, manifestantes muy motivados han atacado y derribado estatuas y monumentos que se erigieron para honrar a figuras históricas que desempeñaron un papel importante y que han ocultado el papel de otras como las figuras de militares confederados, los antiguos amos y señores esclavistas y los colonizadores europeos que llegaron a tierras americanas. En California, algunas de las estatuas que han sido blanco de los manifestantes, son del fundador del estado de California, el padre Junípero Serra. Siempre se ha enseñado a los estudiantes que Serra fue una figura benévolaQue tiene buena voluntad o afecto hacia alguien sobre el que tiene poder o autoridad; en especial, que se muestra indulgente o tolerante. que ayudó a los nativos americanos a defenderse de los españoles, parece ser que el padre Junípero Serra era más que merecedor de su actual vilipendio. 0 ¿tal vez no es así? Veámoslo.

¿Quién era el padre Serra?

La Alta California, en la actualidad territorio estadounidense –la Baja California continúa dentro de México–, pertenecía a la Corona española más a nivel teórico que práctico. Desde el descubrimiento hasta el siglo XVIII apenas se habían realizado exploraciones. A partir de 1767, el rey Carlos III se preocupó de cambiar las cosas para evitar la llegada a la región de cualquier otra potencia, en especial de la Rusia zarista, que en esos momentos ya deseaban apoderarse de Alaska, donde se establecería algunos años más tarde. Un militar catalán, Gaspar de PortoláGaspar de Portolá RoviraGaspar de Portolá RoviraWikipedia, dirigió las tropas de la expedición que consolidó el dominio español. Le acompañaban un grupo de franciscanos, encabezados por Junípero Serra. Junípero Serra nació en la isla española de Mallorca en 1713. Criado en una familia pobre, su padre lo envió a educarse en la escuela local franciscana, donde Serra demostró ser un estudiante brillante. En su adolescencia, se unió a la orden franciscana y más tarde se convirtió en sacerdote. Enseñó en la Universidad de Lullian como profesor de teología, pero anhelaba el trabajo misionero, en contacto directo con los no creyentes. En 1749, se unió a un grupo de franciscanos en un viaje a la Ciudad de México para convertir a los nativos al cristianismo. Junípero desarrolló una intensa actividad religiosa incluyendo trabajar para la Inquisición como investigador de casos de brujería. Se le conocía como pata coja por una llaga en la pierna, consecuencia de la picadura de un insecto que nunca llegó a curarse. Este obstáculo no le impediría caminar miles de kilómetros a lo largo de toda su vida.

Estadso y territoriso de México

El trabajo misionero

Junípero Serra explicó sus creencias a los indígenas de México durante 15 años y ayudó a establecer el Colegio de San Fernando en la Ciudad de México, pero en 1767 se le pidió que dirigiera un grupo a la región que ahora es California para establecer una serie de misiones. El objetivo de esta misión era, por supuesto, convertir a la población nativa americana de la zona, pero también había un motivo oculto. Establecer una presencia española en la región evitaría que Rusia reclamara la costa del Pacífico de Norteamérica. Junípero Serra ayudó a fundar la Misión de San Diego de Alcalá en 1769, así como al menos otras ocho misiones en la costa, hasta la Bahía de San Francisco, antes de establecerse en su cuartel general permanente en la Misión de San Carlos Borromeo de CarmeloMisión San Carlos Borromeo de CarmeloMisión San Carlos Borromeo de CarmeloWikipedia, California.

Serra: un tipo duro

Cuando el padre Serra fundó las misiones de California, tenía unos 50 años, pero, aunque era mayor para la época y de complexión ligera, era un tipo duro. Viajaba, normalmente, a pie y practicaba el ayuno extremo y la automutilación para apaciguar a Dios, incluyendo ponerse una camisa con alambres afilados hacia el interior que le rasgaban la piel, también quemaba su piel con fuego y se infringía azotes. Comprometido con la causa de la conversión, introdujo el cristianismo a miles de nativos americanos.

Serra y sus métodos despiadados

La lucha por California fue feroz, y el padre Serra se enfrentó a menudo con los líderes del ejército español por la autoridad de la región. Envió un mensaje a la misión de la Ciudad de México pidiendo recursos financieros para mantener al ejército español a raya, y con el respaldo de los misioneros franciscanos. Religiosos y militares iban a chocar a menudo, porque obedecían distintas prioridades. A los primeros les preocupaba la conversión de los indios; a los segundos, garantizar el dominio del territorio para el rey. Serra tuvo una relación cordial con Portolá, primer gobernador de California, pero no con sus sucesores. Por eso intervino en la destitución de dos de ellos. Serra salió victorioso.

Las misiones de california

Bajo el control del Padre Serra, las misiones de California poseían todo el ganado y el grano que se producía en la región. Esto le dio a Serra un tremendo poder económico, que usó para forzar a los nativos americanos a ser sumisos. Cualquiera que se negara a trabajar en los campos para producir grano para la congregación de Serra y sus hombres era amenazado con la pena de muerte por inanición, y si todavía se mantenían firmes, eran simplemente eliminados a golpes.

Enfermedadades devastadoras

Tal vez la peor parte de la colonización del Padre Serra fueron las enfermedades que él y sus hombres portaron con ellos a California. La población nativa no era inmune por naturaleza a estas enfermedades, lo que acabó diezmando la población en California. Como el padre Serra mantenía a los nativos medio muertos de hambre y sometidos a condiciones de trabajo inhumanas, su salud era tan precaria que no tenían capacidad para luchar contra las enfermedades. Las comunidades de los nativos estaban destrozadas por las enfermedades y sus fuentes de alimentación se habían visto dañadas por las plantas y los animales importados por los europeos.

Junipero Serra libro de Palou

Los franciscanos controladores

Aunque los mitos sobre Serra afirman que los nativos americanos aceptaron el cristianismo de buena gana, a menudo fueron forzados a punta de pistola a convertirse. Si esperaban que la conversión terminara con sus problemas, y en este punto estaban profundamente equivocados: los conversos eran obligados a prometer su obediencia al Padre Serra y a los franciscanos, y cualquier desviación de las reglas resultaba era castigado con palizas, el encarcelamiento o a trabajos forzados. Si trataban de huir de la región, las fuerzas de Serra los perseguían y los traían de vuelta para que sufrieran un duro castigo.

Vandalización de las estatuas del Padre Serra

La leyenda del Padre Serra lo retrata como un héroe para los nativos de California. Se han erigido varias estatuas y monumentos en su honor, pero a medida que han surgido los verdaderos horrores del gobierno de Serra, los californianos han empezado a replantearse su reverencia al colonialista. En los últimos años, han pedido que se retiren los monumentos que honran al Padre Serra y que se reeduque a sus conciudadanos sobre la devastación provocada por los misioneros europeos.

Manifestantes derribando una estatua del Padre Serra
Manifestantes derribando una estatua del Padre Serra

Contra el revisionismo histórico actual

Ahora vamos con lo que se puede entender desde nuestro punto de vista actual sobre aquello que hizo. Vamos a ver la otra parte de la historia sin la visión de los revisionistas que se saltan la historia a su antojo.

Fray Junípero fue un hombre de su tiempo, un religioso que fundó misiones que representaron islas de cultura y piedad en la California del siglo XVIII y que más tarde se convirtieron en grandes ciudades. Sin duda, culparle a él y a los franciscanos de crueldad es una auténtica barbaridad, señala Fernando García de Cortázar y Ruiz de AguirreFernando García de CortázarFernando García de CortázarWikipedia (Bilbao, 4 de septiembre de 1942), sacerdote e historiador español. Galardonado con el Premio Nacional de Historia 2008, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Deusto y director de la Fundación Vocento.

Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, el franciscano acometió la fundación de nueve misiones (ocho en California) con el objeto de poblar el norte de esta región. Con una salud quebradiza y una edad avanzada, Junípero Serra ofició la conversión de 4646 nativos y sentó las bases de un inmenso éxito en la urbanización hispánica. Fundar misiones era una tarea en la que se buscaban fines múltiples: evangelizar, poblar, organizar… Para que vivieran «de manera civilizada», se buscaba que los propios habitantes colaborasen en la construcción de las poblaciones en las que iban a vivir, asegura María Saavedra, autora del libro La forja del Nuevo Mundo.

No obstante, los representantes indígenas califican hoy las misiones de campos de exterminio donde sus ancestros eran obligados a vivir en condiciones insalubres. Y, ciertamente, hubo abusos y castigos físicos, pero la población nativa de California se mantuvo en niveles estables durante la presencia española y luego mexicana en este territorio. Pudieron salvaguardar la mayoría de sus costumbres. Algunos conquistadores intentaron aprovecharse de los indios más desarrollados, pero en el caso de estos indios no pudieron acabar con ninguna cultura porque ni siquiera conocían la agricultura y no se entendían entre ellos. Eran tribus nómadas y recolectoras, expone Enriqueta VilaEnriqueta Vila VilarEnriqueta Vila VilarWikipedia, perteneciente a la Real Academia de la Historia.

Fue, no en vano, con la fiebre del oro cuando la llegada de miles de mineros estadounidenses desde el este dio lugar a lo que algunos han calificado de hecatombe demográfica. Las misiones lo que hacían era preservar a los indígenas que se fueron extinguiendo con su secularización. El genocidio llegó por el oro, comenta Vila.

Aún hoy se pueden apreciar los beneficios que dejaron los franciscanos. Las grandes ciudades de este estado ─San Francisco, San Diego y Los Ángeles─ conservan el nombre original de las misiones. Asimismo, la historiadora especializada en la conquista de América, María del Carmen Martín Rubio pudo comprobar durante un reciente viaje a la Alta California que se siguen sembrando algunos de los cultivos introducidos por el fraile desde sus tierras mallorquinas. En San Carlos Borromeo, donde se encuentra la misión tal cual era en tiempos de su fundación y se halla enterrado, Fray Junípero es totalmente admirado, y también lo es en los pueblecitos, explica Martín Rubio, que achaca la campaña a una manipulación política y no basada en la realidad.

El mallorquín incluso se llegó a ganar la enemistad del gobernador y de muchos de sus compatriotas, más ávidos de codicia, por su excesivo celo a la hora de proteger a los indígenas. Después de un ataque indio a la misión de San Diego, en 1776, consta que el religioso pidió al primer comandante general de las Provincias Internas, Teodoro de Croix, que no se ejerciera la violencia contra los culpables.

Junípero solo es el chivo expiatorio; el ataque es contra el mundo hispano en su totalidad, cuyas relaciones con los indígenas eran más fluidas, respetuosas y benignas de las que tuvieron los que vinieron después, apunta María Elvira Roca Barea, autora de Imperiofobia y leyenda negra, sobre el origen de los ataques. Para esta autora, el indigenismo cuenta en la actualidad con manga ancha en las universidades de EE.UU. porque a los auténticos responsables de la desaparición de la población nativa les interesa eximir su responsabilidad.

El resultado es una polémica alejada de la realidad que perjudica, sobre todo, a los hispanos, que suponen quince millones de almas en California, según estimaciones de 2015. Los hispanos no se dan por aludidos y eso forma parte de la erosión cultural constante que los deja en una posición de aculturación y de debilidad, afirma la que fuera profesora en la Universidad de Harvard. Lejos suena ya 2003, cuando, a petición de intelectuales mexicanos, las Misiones Franciscanas de Sierra Gorda fueron declaradas Patrimonio Mundial de la Unesco.