¿Que es el Karma?

«¿Existe una máxima que debería ser la base de las acciones que uno toma a lo largo de su vida? Seguramente es la máxima de la compasión: no hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti».

Confucio

Antes de continuar, he de decir que la frase anterior debería ser un pesamiento que todos deberíamos cumplir a rajatabla; posiblemente nos iría mejor y el mundo sería un lugar más tranquilo, apacible y humano. Muchas personas hablan del Karma y solamente utilizan una parte de este concepto, el primero, la Ley del Gran Karma, que se puede ver en miles de videos que hay en YouTube sobre el karma instantáneo de forma humorística: tú haces una putada y la putada se vuelve contra ti. Pero ¿sabemos realmente lo que es el karma?

El karma es un conjunto de reglas éticas que no deben interpretarse de forma muy estricta. Más bien, tiene un carácter de guía y puede ser visto como un manual para la moralidad y la ética. Así que vamos a profundizar y a partir de los datos que aquí recogemos, quizás podamos hacernos una idea un poco más elaborada de lo que realmente es el Karma. Para los que quieran aprender más, les recomiendo que se lean lo que puedan sobre budismo e hinduismo. Si hay tiempo y ganas.

Tradicionalmente, el Karma se ha dividido en tres tipos diferentes de respuestas:

  1. Prarabdha karma: Karma de manifestación emocional. Karma automático que se recibe y se percibe de manera instantánea, como cuando hacemos algo que nos hace sentir útiles o desdichados.
  2. Sanchita karma: Karma de manifestación mental. Este karma está en nuestra mente y se refiere a los recuerdos, sean negativos o positivos, sobre algo que hicimos y no podemos dejar de pensar.
  3. Agami karma: Karma de manifestación física. Los efectos en el futuro debido a nuestras reacciones actuales y que viviremos en el fluir de nuestra vida.

El Karma simboliza la responsabilidad y el tributo que debemos pagar por nuestras acciones. La creación de Karma ya sea bueno o malo, intencionado o no intencionado, marcara nuestras acciones para enfrentarnos a los asuntos que deberemos afrontar a lo largo de la vida. Una de las metas de todo ser humano es aprender, a través de la experiencia, a ser mejores.

Hay doce leyes budistas que nos hablan del karma.

  1. La gran ley del karma o ley de causa y efecto. Las buenas acciones tendrán buenas consecuencias y las malas acciones tendrán malas consecuencias. Casi todas las religiones tienen una frase que viene a decir es que lo que siembras es lo que recoges. Para entender esto no hay que ser muy listo: si tú eres mala persona y te dedicas a maltratar a los demás, quizás los demás no te maltraten, pero seguro que no están locos por irse contigo a tomarse una cerveza. Esto es básico en las relaciones humanas. Los occidentales, los menos espirituales, solemos hablar de causalidad, que básicamente es la «relación que se establece entre causa y efecto. Se puede hablar de esa relación entre acontecimientos, procesos, regularidad de los fenómenos y la producción de algo».
  2. Ley de la creación. Trabaja activamente en tus metas y crea un ambiente en el que te sientas cómodo. Cada uno es el creador de las experiencias de su vida, visualiza tu mundo y elige la acción correcta. Las leyes del Karma nos enseñan que tenemos la libertad suficiente para que seamos capaces de crear la realidad que deseamos. Más tarde seremos juzgados en base a estas elecciones, en base a nuestras acciones y a sus consecuencias.
  3. Ley de humildad. Para poder cambiar cualquier pensamiento o componente de nuestra vida, primero debemos aceptarlo. Ser agradecido permite evolucionar, nada es nuestro, todo le pertenece a la existencia. Si hay algo que no quieres aceptar, te seguirá ocurriendo. Todos tenemos alguno de los pecados capitales (lujuria, ira, soberbia, envidia, avaricia, pereza, gula) entre nuestros hábitos cotidianos o somos poseedores de alguna las debilidades humanas (celos, cobardía, resentimiento, impaciencia, egoísmo, ignorancia, etc.).
  4. Ley de la responsabilidad. Asume la responsabilidad de las cosas que creaste. Todo lo que nos pasa es consecuencia de las propias acciones, pensamientos y sentimientos anteriores, ya sean del pasado o del presente. Cuando me preguntan cómo he educado a mi hija suelo responder que yo no le marcaban pautas o la obligaba a seguir determinados preceptos, lo que hacía era indicarle todas las opciones posibles que tenía, dentro del marco de mi conocimiento empíricoQue está basado en la experiencia y en la observación de los hechos. o asimilado de otras personas, y, una vez es consciente de dichas opciones, la decisión de elegir uno u otro camino era únicamente suya y, por tanto, las consecuencias también. Hay que aprender que cada uno es responsable de su persona, de sus palabras, acciones y reacciones.

    Muchas personas hablan del famoso Efecto mariposa según el cual, dadas unas circunstancias peculiares del tiempo y condiciones iniciales de un determinado sistema dinámico caótico (más concretamente con dependencia sensitiva a las condiciones iniciales) cualquier pequeña discrepancia entre dos situaciones con una variación pequeña en los datos iniciales, acabará dando lugar a situaciones donde ambos sistemas evolucionan en ciertos aspectos de forma completamente diferente (cabe resaltar que sin duda alguna y sin explicación científica). Eso implica que si en un sistema se produce una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, podrá generar un efecto considerablemente grande a corto o medio plazo. Es un concepto de la teoría del caos.
     
    La relación entre el aleteo de una mariposa con acontecimientos remotos puede ya verse sugerida en un antiguo proverbio chino que dice: «el leve aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo». Este proverbio aludiría a una visión holísticaDel todo o que considera algo como un todo., en la que todos los acontecimientos estarían relacionados y repercutirían los unos en los otros, pero sin implicar necesariamente una repercusión de enorme magnitud a partir de acontecimientos ínfimos.
  5. Ley de conexión. Tu pasado, presente y futuro están estrechamente conectados. Todo está interconectado, cualquier cosa que hagas tiene efecto sobre los demás. Tratemos al otro como queremos ser tratados.
  6. Ley de desarrollo. Tienes que cambiarte a ti mismo/a para poder cambiar las cosas a tu alrededor. Lo único permanente es el cambio, y el cambio es el crecimiento. No debemos esperar a que los demás y nuestro entorno se adapte a nosotros, debemos realizarnos interiormente para ser capaces de ser adaptativos con cualquier situación en la que nos encontremos. La pasividad no permitirá nuestro desarrollo emocional y personal.
  7. Ley de focalización. Dirige toda tu atención a cualquier tarea para realizarla lo mejor posible. La forma de avanzar es paso a paso, teniendo siempre presente la meta a conseguir, pero sin dejar de vivir el momento actual. No hay que descentrarse y no se debe prestar atención a todo lo que pasa por delante de nuestro. Hay que saber diferenciar lo que nos va a permitir crecer como humanos y lo que hará que perdamos ese enfoque enriquecedor.
  8. Ley de la generosidad. Tu comportamiento debe representar tu forma de pensar. Por lo tanto, debes dar y compartir por convicción interna y no por factores externos. Para vivir una vida fructífera es necesario ser generoso, has de saber que lo que das es lo que finalmente recibirás o quizás no, pero eso no debe crearte pesar. Ofrecer y acoger son dos principios vitales de los humanos que nos hace grandes y nobles.
  9. Ley del presente. No puedes mantenerte en el presente cuando miras hacia atrás. El pasado ya pasó y el futuro no ha llegado aún, centrarse en el ahora sin lamentarse o auto castigarse por lo que se está viviendo, manteniendo el faro apuntando sin perder de vista la ley de focalización. Cuando aprendemos a centrar nuestra atención en el momento presente, podemos apreciar mejor cada lapsoporción de tiempo que transcurre entre dos hechos o dos cosas, generalmente de la misma naturaleza y ser conscientes de todo lo que sucede.
  10. Ley del cambio. El pasado se repite hasta que aprendas de él y tomes una nueva dirección. No podemos cambiar la realidad que experimentamos tomando las mismas decisiones una y otra vez.
  11. Ley de la paciencia. Todo tiene un tiempo de evolución que hay que respetar, hay que invertir tiempo y esfuerzo. Los movimientos iniciados en el pasado deben agotarse primero. Para obtener una recompensa debemos hacer un esfuerzo para merecerla. La gratificación es mayor cuando convergen en un mismo punto paciencia y persistencia.
  12. Ley de la inspiración. La recompensa es el resultado de la energía y el amor que has invertido en algo.Haz todo poniendo en ello cuerpo, mente y alma para lograr lo máximo disponible. Si pones todos tus recursos personales en pos (en busca de) de una meta realista y adecuada a tu forma de vida, la recompensa, que se asemeja mucho a la magia, hará acto de aparición y lo disfrutarás.

Actualmente una de las grandes maestras espirituales de la India es AmmaMata Amritanandamayi DeviMata Amritanandamayi DeviWikipedia , nos indica que «una cosa es segura: sólo experimentamos los frutos de los que lo hemos hecho. Pero cuando sufrimos no debemos lamentarnos pensando que somos “pecadores”. Comprendiendo que ahora estamos experimentando los frutos de nuestras acciones pasadas negativas y que no debemos repetirlas, tenemos que tomar la decisión de llenar de acciones positivas el resto de los momentos de nuestra vida».