24/06/2024

Muertes absurdas que se podían haber evitado

MORDER UN CABLE
Michael Anderson Godwin era un asesino convicto que, en 1989, esperando que se cumpliera su condena a la silla eléctrica en el estado de Carolina del Sur, estando sentado en el retrete metálico de su celda haciendo lo que todos nos tememos, no tuvo mejor idea que ponerse a arreglar su televisión que estaba estropeada. Se fijo en el cable, que no estaba desenchufado de la corriente, y viendo que estaba pelado, para terminar de arreglarlo y ante la falta de objetos cortantes, se dispuso a hacerlo con sus dientes. Lo que sucedió fue una auto ejecución en retrete eléctrico que ahorro un monto de pasta a los contribuyentes.

TENNESSEE WILLIAMS
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Tennessee Williams (1911-1983) famoso dramaturgo estadounidense, murió a los 71 años de edad de una forma un tanto peculiar. Estando en la habitación del Hotel Elysse de New York, solo, decidió hacer lo que hacía como costumbre. Abrió el tarro de colirio y lo sujeto entre sus dientes, con tan mala suerte que se lo trago, se atragantó y murió. Tonto ¿no?

Sin embargo, muchas personas, incluyendo a su hermano Dakín pensaron, aunque no se pudo demostrar, que había sido asesinado. La policía considero que se debió más bien a las consecuencias del uso de medicamentos y alcohol de forma habitual, de los que se encontraron en la habitación cantidades considerables.

¡ESA VENTANA, JODER!
El abogado Garry Hoy (1955-1993) del bufete Holden Day Wilson en la ciudad de Toronto, estaba enseñando las oficinas donde se encontraba su empresa que estaban situadas en una planta superior de un rascacielos. En un momento dado, sin que nadie se los esperase, decidió hacer una demostración de la calidad y resistencia de los cristales que servían de protección. Para ello se lanzo sobre uno de ellos y la cosa no fue mal, el cristal resistió. Envalentonado, decidió hacer una segunda prueba de mayor impacto. Tomo carrerilla, adopto pose de jugador de rugby e impacto con el hombro sobre el cristal. El cristal resistió, como debía ser, pero el marco no. Resultado: abogado y cristal con marco y demás decidieron bajar 24 pisos juntos, pero por el exterior de la torre. 38 años, abogado, ingeniero y dentro del derecho se había especializado en temas de seguridad laboral.
¡NO HAY HUEVOS!
Unos de los premios Darwin mundiales los posee un campesino polaco. La historia ocurrió de la siguiente manera. Un día Kristov Azninski, 30 años, se estaba emborrachando con unos colegas y sugirió que se desnudaran y demostraran a ver «quién era más hombre». La cosa empezó con pruebas fáciles, se golpearon con carámbanos. Como siempre y basándonos en el hecho de que no hay apuesta masculina que no pueda ser acometida en cuanto alguien dice «no hay huevos» el ambiente se caldeó y subió de tono. Alguien agarro una motosierra y se corto la punta del pie. Sin más. Azninski, no queriendo parecer una nenaza, cogió la motosierra y al grito de : “¡Vale, vais a ver!”, la giro con la cadena dentada de la motosierra en dirección a su cuello y se lo corto. Según informó la Agencia Reuters en 1966:
Es raro ─dijo uno de los colegas del difunto─ porque, cuando era joven, a Kristov le gustaba ponerse ropa interior de su hermana. Pero murió como un hombre.
VIAGRA MALA, MALÍSIMA
En 2009, Serguei Tuganov, 28 años, aposto dinero en cantidades considerables a que era capaz de mantener relaciones sexuales con dos mujeres ininterrumpidamente durante 12 horas. A los pocos minutos de terminar la apuesta y de ganar, sufrió un infarto y murió. Por lo visto fue a causa de ingerir una cantidad ingente de Viagra, un tarro entero, para poder aguantar el envite.
¡OJO CON EL MÓVIL!
En 1998, un individuo llamado Heath Hess fue arrollado por el tren. No oyó el silbato del tren cuando iba andando por enmedio de la vía por el simple hecho de ir hablando con el móvil en una oído mientras introducía un dedo en la otra oreja.
¡NO SEAS BRUTO, HOMBRE!
Al entrar en la Universidad de Johnson C. Smith en Alabama, encontraron un máquina expendedora de refrescos y a una persona aplastada debajo de ella. Según la investigación, el hombre sacudió la máquina, al parecer para sacar las bebidas por la fuerza, sin abonarlas. La máquina se desequilibro, volcó y lo aplastó bajo sus 350 kilos de peso. El difunto llevaba en el bolsillo 3 dólares en monedas y 25 en billetes.
NO USAR, EN SERIO
Hay gente con ideas alucinantes. Un croata tenía que limpiar el interior de su chimenea. Como no encontraba un deshollinador con la suficiente longitud que necesitaba, se le ocurrió extender su longitud añadiendo una cadena en el extremo del mango y colgando en la parte opuesta un objeto que pese lo suficiente para realizar su labor de tracción. Lo que intentó usar como objeto pesado era una granada rusa de la guerra civil. Se puso manos a la obra y sujeto la cadena al mango del deshollinador y en la parte del cepillo, para poder sujetar la granada, no tuvo idea mejor que intentar soldarla. En cuanto encendió el soldador eléctrico y este aumento la temperatura del TNT de la granada, la explosión, que fue colosal, envió cascotes de la chimenea a 100 metros de distancia.
EL AGUA PARA LAS RANAS
En un concurso radiofónico, Jennifer Strange de 28 años, murió a causa de hiper hidratación al participar en «Aguanta el pipí por una Wii». La cadena KDND 107.9 lo organizaba y consistía en beber la mayor cantidad posible de agua cada 15 minutos, sin opción a orinar. El que más tiempo aguantara, premio. No se sabe cuanta agua ingirió la finada, pero la autopsia concluyó que fueron unos 7,5 litro en muy poco tiempo.
COMER CHICLE PUEDE SER…
En 2009, Vladimir Likhonos, que estudiaba química en el Instituto Politécnico de Kiev, murió de una forma muy curiosa. Acostumbraba a mojar su chicle en ácido cítrico para realzar el sabor. Pero en esas fechas estaba realizando un proyecto en el que utilizaba una sustancia explosiva. Por mala suerte, mojo el chicle en dicha sustancia y al mascar se produjo la explosión que le destrozó la mandíbula.
LO QUE TIENE SER UN INCONSCIENTE
Un día, la Patrulla de Carreteras de Arizona tropezó con un montón de metal derretido empotrado en la ladera de un precipicio, junto a una curva de una carretera estatal. Los restos parecían de un accidente aéreo, pero tenían aspecto de automóvil y, además no había informes sobre ningún accidente aéreo en la zona.

Con ciertas dificultades, el laboratorio forense reconstruyó lo que allí había pasado. El dueño del vehículo había conseguido de alguna manera una unidad JATO (Jet Assisted take off; es decir, un cohete de combustible sólido) de las que se utilizan para dar un empuje extra a los aviones militares de transporte pesado para despegar en aeródromos cortos, y se lo había instalado a su coche, un Chevrolet Impala. Luego lo condujo hasta una carretera interior del desierto de Arizona, donde encontró un largo tramo recto. Entonces, conectó la unidad JATO a su coche, se sentó al volante, lo puso en marcha, cogió velocidad y encendió el dispositivo de motor a reacción.

La policía estimó que el conductor encendió el cohete a una distancia de 5 km, más o menos, del lugar del choque, donde habían hallado huellas de derrape y asfalto quemado. El invento casero alcanzó el empuje máximo en menos de cinco segundos, con lo que se puso a velocidades de unos 560 km/h y continuó así alrededor de 20/25 segundos. El conductor al no estar acostumbrado a estas fuerzas de empuje, habituales en pilotos de caza que en conductores de coches, seguramente perdió el conocimiento. A pesar de ello, el vehículo a reacción siguió la carretera unos 4 kilómetros (15-20 segundos) antes de que el conductor reaccionará y pudiera pisar los frenos, quemandolos y reventando los neumáticos, dejando marcas de goma en la carretera. Llego a volar durante otros 2,3 km, impactando en la ladera del precipicio a una altura de 40 metros, creando un oscuro agujero de casi un metro de profundidad en la roca. Del conductor casi no había restos. Se extrajeron algunos fragmentos pequeños de hueso, dientes y cabellos del cráter y una uña de un trozo de material que podía haber pertenecido al volante.

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