Expresiones populares del español (locuciones)

Existe en español grupos de palabras o expresiones cuyo significado global no tiene nada que ver con el significado de cada uno de los términos que lo integran. Tales construcciones no poseen un significado literal sino metafórico. Pero ¿cuál es el origen de estas expresiones? Una lengua presenta tan numerosas construcciones metafóricas porque la concepción de la realidad es también metafórica. No hay que pensar en las metáforas como algo de la creación literaria, sino un recurso cotidiano del que nos valemos continuamente en la comunicación diaria y en las más diversas situaciones.

Vocales

A

B

C

D

E

F

G

H

I

J

L

M

N

O

P

Q

R

S

T

U

V

Y

A

  • A bocajarro Refiriéndose a un disparo de arma de fuego ligera, a quemarropa. En sentido figurado, decir algo abruptamente, sin preparación previa.
  • A bombo y platillo Con la máxima publicidad, como sugieren esos ruidosos instrumentos.
  • A brazo partido Con mucha decisión, con ahínco, con mucha entereza, sin descansar.
  • ¡A buenas horas mangas verdes! Exclamación que suscita aquello que llega tarde, que ya carece de utilidad por haber pasado el momento adecuado.
  • Las mangas verdes formaban parte del uniforme de la Santa Hermandad (siglo XVII), un cuerpo creado por los Reyes Católicos y que se encargaba de juzgar y castigar los delitos allá donde la jurisdicción no correspondía a otras instituciones, sobre todo en el medio rural. Desempeñaba asimismo funciones semejantes a las de la moderna policía. Dada la lentitud de las comunicaciones en aquella época, la Santa Hermandad solía llegar tarde al lugar de los hechos, de ahí viene esa expresión
  • A cal y canto Completamente cerrado. Alusión a la mezcla de argamasa y piedra empleada por los albañiles.
  • A cero Con verbos como estar, quedar, etc., significa no tener nada, haber agotado aquello de los que disponía: el tanque de gasolina esta a cero.
  • A cuerpo de rey Con todo regalo y la mayor comodidad: lo trataron a cuerpo de rey.
  • A dedo Nombramiento que no se hace por elección, sino por designación directa.
  • A dos velas Sufrir carencia o escasez de algo, principalmente de dinero. Estas velas son de alumbrar, no de navegar: Los Pérez están a dos velas, se han arruinado.
  • A humo de pajas Se emplea en frases negativa, dando a entender que aquello que se dice tiene una justificación o una finalidad concreta: no decir, hablar, hacer alusiones, etc., a humo de pajas, Las pajas tienen una combustión rápida, producen mucho humo pero carecen de poder calorífico, por lo que no sirven de combustible. La locución tal vez haga referencia a lo vano que resulta quemar pajas.
  • A la buena de Dios De cualquier manera. Sin pensar.
  • A la legua (o a una legua o a cien leguas o a mil leguas) Muy lejos, se emplea en sentido figurado para significar, con el símil de la distancia, que una cosa es radicalmente distinta de otra o que se halla muy alejada en el tiempo: se ve a la legua que no te sabes la lección; ésto está a mil leguas de lo que se ve en la publicidad.
  • A la pata (la) llana Con sencillez, sin afectaciones y sin excesiva preocupación por guardar las formas: el presidente estaba en su despacho a la pata la llana, en calzoncillos y con los pies en la mesa.
  • A la sopa boba Vivir a expensas de otros. Vivir sin trabajar a costa de los demás. Tener un empleo, conseguido por recomendación, en el que no se trabaja pero se cobra. La sopa boba era la comida que se repartía a los pobres en los conventos.
  • A lo hecho, pecho Es preciso arrostrar las consecuencias de las propias acciones: He cometido un error terrible en el trabajo, pero a lo hecho pecho. Pecho hay que entenderlo en su sentido figurado de valor, esfuerzo, fortaleza, constancia.
  • A ojo de buen cubero Calcular algo a bulto, sin medirlo ni efectuar operaciones aritméticas: Ahí hay, a ojo de buen cubero, unos 20 paquetes.
  • Hay que suponer el origen de esta locución en la habilidad del cubero conocedor de su oficio, para calcular a simple vista la capacidad de las cubas que vende o fábrica.
  • A ojos vistas A la vista, de manera evidente y manifiesta: El pobre va perdiendo la memoria a ojos vistas.
  • A otro perro con ese hueso Réplica que se da a quien propone algo difícilmente aceptable o engañoso.
  • A palo seco Se dice de ciertos actos o funciones en que se omiten adornos o complementos usuales. Carácter de letra derivado del romano antiguo, llamado asimismo palo bastón o grotesca: es de trazo fuerte y sin adornos. Comer sin acompañar los alimentos sólidos con bebida alguna: No veas comerse un polvoron a palo seco
  • A pedir de boca Conforme a los propios deseos.
  • A pies juntillas Con los pies juntos, como para saltar. En sentido figurado, se emplea con el verbo creer («creer algo a pie juntillas») para significar que se da algo por cierto, sin sombra de duda.
  • A punta de lanza Con mucho rigor y exactitud. Se emplea con el verbo llevar: llevar a punta de lanza.
  • A renglón seguido Acto seguido, a continuación, inmediatamente: y a renglón seguido, va y se marcha de la casa.
  • A sangre fría Con tranquilidad, sin dejarse vencer por la emoción, con premeditación y cálculo: golpeo al animalito a sangre fría.
  • Abrir la mano Mostrar más indulgencia o generosidad de lo habitual: Tuvimos que abrir la mano para que no sufriera más.
  • Abrirle a alguien los ojos Hacerle ver la realidad, rendirle a la evidencia, sacarle del error o la ignorancia: Manolo no se enteraba de nada, tuvimos que abrirle los ojos.
  • Aburrirse como una ostra Aburrirse mucho. Alusión a la existencia solitaria y estática de este molusco.
  • Acabar una cosa como el rosario de la aurora Acabar mal, en disputa. Suele aplicarse a las reuniones en las que no sólo no hay acuerdo sino que terminan en tumulto.
  • El origen es una determinada profesión celebrada al alba, el rosario de la aurora, que, según se dice, terminó «a cristazos», esto es, golpeándose con las cruces los airados participantes.
  • ¡Adelante con los faroles! Exclamación con la que se manifiesta el resuelto propósito de iniciar algo o de continuar lo interrumpido. Suele aplicarse a tareas arduas. Parece guardar relación con los faroles encendidos que se portaban encabezando cortejos, procesiones, etc.
  • Adornarse con plumas ajenas Atribuirse los méritos de otros.
  • Aflojar las riendas Ceder en el rigor en algún asunto, aliviar un trabajo o carga, disminuir el control o vigilancia: desde que llego el nuevo jefe, se han aflojado mucho las riendas en el trabajo.
  • Agarrarse a un clavo ardiendo Valerse de cualquier recurso para evitar un mal o para conseguir un fin.
  • Agua de borrajas Cosa sin importancia. Referencia a la escasa sustancia del caldo hecho con borraja (planta comestible).
  • Aguantar (sujetar o sostener) la vela Ayudar servilmente a alguien, como si estuviera alumbrándole mientras ejecuta algo.
  • Ahogarse en un vaso de agua Dejarse abrumar o afligir por algo de poca importancia: Es que te ahogas en un vaso de agua con cualquier problemilla.
  • Ahorcar (o colgar ) los hábitos Renunciar un sacerdote o religioso a su condición de tal, y pasar al estado seglar.
  • Ahuecar el ala Marcharse. Es el primer movimiento que hacen las aves al remontar el vuelo.
  • Ajustarle a alguien las cuentas Darle su merecido
  • Al lucero del alba Locución referida a alguien indeterminado a quien se atribuye gran importancia y jerarquía, y que suele formar parte de frases como: yo le canto las verdades al lucero del alba. El lucero del alba es el nombre popular que se da al planeta Venus, que aparece muy brillante en el firmamento durante los crepúsculos matutinos y vespertino. Podría guardar relación con las letanías de la Virgen, a la que se invoca como Stella matutina.
  • Al pan, pan y al vino, vino Verdad que se manifiesta en toda circunstancia, expresándose con inequívoca claridad y llamando a las cosas por su nombre.
  • Al pie de la letra Traducción literal de la locución latina ad pedem litterae. Ateniéndose exactamente a lo escrito. Según las letras y el significado natural de las palabras y renunciando a cualquier cambio o interpretación: cumplió lo pactado al pie de la letra.
  • Al pie del cañón Permanecer junto al cañón durante la batalla, dispuesto en todo momento a abrir fuego con él. En sentido figurado, estar permanentemente en el puesto de trabajo, estar siempre trabajando o dispuesto a trabajar.
  • Al rojo vivo Se dice del hierro u otra materia cuando, por efecto de la elevada temperatura, adquiere ese color. Por extensión gran exaltación de sentimientos, pasiones, etc.
  • Alegrársele a uno las pajarillas Ponerse muy contento, experimentar un gran placer por lo que se ve o por lo que se recuerda.
  • Pajarillas era el nombre que se daba antiguamente al bazo, que se consideraba el órgano donde tenían su sede el contento y el placer.
  • Andar a la greña Reñir, disputar o más personas continuamente.
  • Andar (bailar o ir) de coronilla Hacer algo con el mayor afán o diligencia.
  • Andar con cien ojos Extremar la atención o las precauciones. En la mitología griega, se atribuían cien ojos a argos.
  • Andar de boca en boca (o en boca de todos) Ser objeto de los comentarios ajenos, por lo general murmuraciones.
  • Andar (o bailar) en la cuerda floja Hallarse en una posición precaria, como los funambulistas del circo, lo que explica este símil.
  • Andar (o estar) al quite Estar preparado para acudir en ayuda de alguien.
  • Quite, en esgrima, es un movimiento defensivo con que se detiene o evita el ofensivo. En tauromaquia, la suerte que ejecuta un torero, generalmente con el capote, para librar a otro del peligro de ser acometido por el toro.
  • Andar (o estar) el diablo suelto Haber perturbaciones, desórdenes o inquietudes en un lugar.
  • Andar (o estar) por las nubes Estar carísimo.
  • Andarse por las nubes Divagar, recurrir a subterfugios para eludir una explicación clara. El símil arbóreo parece claro, lo esencial no son las ramas, sino el tronco.
  • Añadir (o echar) leña al fuego Fomentar una discordia: deja de molestar y no eches más leña al fuego.
  • Año de la nana (de la pera, de Maricastaña, del catapún) Locución que remite a una época pasada, tan imprecisa como remota.
  • En el caso de Maricastaña, el nombre parece derivar de María Castaño, natural de Lugo, que en algún momento de la historia encabezó una revuelta popular contra el pago de tributo al obispo de aquella diócesis.
  • Apearse (bajarse o caer) alguien del burro Reconocer uno su error, ceder.
  • Apretar a uno las clavijas Forzarle con argumentos o reconvenciones a adoptar la actitud que se desea de él.
  • Apretarse el cinturón Verse obligado a reducir gastos.
  • Apuntarse a un bombardeo Se aplica a las personas que por afán de notoriedad, por sacar provecho de una vida social intensa o sencillamente por no quedarse en casa, se muestran dispuestas a aceptar cualquier invitación.
  • Aquí paz y después gloria Expresión con la que se da por terminado un asunto.
  • Debe entenderse paz como sinónimo de gracia: es decir, que primero se obtiene la gracia de Dios y luego se goza en su gloria. Es evidente que el sentido religioso de la locución se ha perdido por completo.
  • Arderle (bullirle o arderle) a uno la sangre Cuando no se puede aguantar las ganas de hacer algo o no se puede resistir una opinión contraria o de ignorancia.
  • Armarse (o ser) la de Dios es Cristo Organizarse un gran alboroto, un riña.
  • El origen de esta locución parece hacer referencia a las disputas teológicas suscitadas durante el concilio de Nicea (325) a propósito de la naturaleza humana y divina de Cristo (esto si, si Cristo era Dios o sólo hombre).
  • Arrimar el hombro Aportar el propio esfuerzo.
  • Arrimar uno el ascua a su sardina Modificar el desarrollo de un asunto en propio beneficio. Aprovechar una ocasión para lograr los propios fines.
  • Según un autor, antiguamente en los cortijos solían dar sardinas a los trabajadores, y cada uno tomaba un ascua para asar su pescado, con lo que la lumbre acababa por apagarse.
  • Arrimarse al sol que más calienta Ponerse siempre de parte del más poderoso.
  • Arrojar (echar o tirar) algo por las ventanas Malograrlo, echarlo a perder, desaprovecharlo.
  • Arrojar el guante Antiguamente, gesto ceremonial por el que un caballero desafiaba a otro. En la actualidad, y en sentido figurado, desafiar, proponer algo como si fuera un reto. La expresión correlativa, que se aplica a quien acepta, es «recoger el guante».
  • Asomar las narices Presentarse en un lugar, generalmente, con el propósito de curiosear.
  • Asomar (o enseñar) uno la oreja Mostrar uno su verdadera naturaleza.
  • Atar cabos Relacionar unos datos para alcanzar una conclusión.
  • Atar los perros con longaniza Gozar de gran abundancia y riqueza, desplegar una gran esplendidez. Suele tener sentido irónico. Fue a hacer las américas, porque allí atan los perros con longaniza.
  • Atizar el fuego Avivar una disputa, fomentar la discordia.

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B

  • Baile de san Vito Enfermedad nerviosa que provoca en el que la padece convulsiones y alteración de los movimientos. Es llamada así porque se invocaba a ese santo para que la curase. En realidad se trata de una enfermedad infecciosa que ataca a niños y adolescentes y que se manifiesta con las citadas convulsiones y otros síntomas. San Vito, llamado también Guido, fue un mártir siciliano que vivió en el siglo IV.
  • Baja (o doblar) la cerviz Humillarse. La cerviz es la nuca. En latín, una de las acepciones de cervix es osadía, atrevimiento. La locución podría interpretarse, pues, en doble sentido: literal, como agachar la cabeza, o como deponer una actitud arrogante.
  • Baja (o doblar) la cabeza Conformarse, humillarse, acceder a lo que se le impone.
  • Baja (o levantar) bandera Conectar o desconectar el taxímetro, que va provisto en su parte superior de una banderita o cartela donde pone «libre». En la marina de guerra, bajar (arriar) la bandera significa rendirse un buque. En lenguaje de la milicia, levantar o alzar bandera quiere decir convocar para el combate. Esta última locución se usa también en sentido figurado para una tarea.
  • Bajar uno el tono Contenerse, después de haber hablado a gritos o con arrogancia.
  • Bajarle a uno los humos Conseguir, persuadiéndole u obligándole, que deponga su actitud altiva. En sentido figurado, humo es vanidad, presunción, altivez.
  • Bajarse los pantalones Verse obligado a transigir en algo indigno: cuidado con lo que dices sobre él, a lo mejor vas atener que bajarte los pantalones
  • Beber uno los vientos por alguien Estar enamorado de él/ella.
  • Borrar del mapa Hacer desaparecer. Se emplea en reflexivo, cuando uno se ausenta precipitadamente de un lugar para eludir a alguien o porque no se siente a gusto.
  • Borrón y cuenta nueva Dar por concluida una situación y comenzar de nuevo. Olvido o perdón por una falta, deuda, etc.
  • Botón de muestra Dícese de lo que, a escala reducida, puede dar idea cabal de algo mayor: y para muestra un botón y así comprender la situación
  • Buen bocado Locución ponderativa que, en sentido figurado, se aplica a algo apetecible, por lo general una ganancia.
  • Buscar las pulgas Provocar el enfado de otro: déjalo en paz; no le busques las pulgas. La expresión proviene de la acción de espulgar, esto es, limpiar de pulgas la cabeza, el cuerpo o los vestidos.
  • Buscar (pedir o querer) guerra Adoptar una actitud provocativa.
  • Buscar una aguja en un pajar Tratar de localizar algo o a alguien particularmente difícil de encontrar, por hallarse el objeto de la búsqueda mezclado entre otros muchos de igual o distinta naturaleza.
  • Buscarle los tres pies al gato Obstinarse en buscar defectos, explicaciones, posibles consecuencias, razones, etc., sin necesidad alguna y con el único resultado de complicar las cosas.

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EXPRESIONES MUY ESPAÑOLAS

C

  • Cada mochuelo a su olivo Se utiliza para dar a entender que ya es hora de retirarse a descansar. También para mandar a cada cual al sitio donde le corresponde estar.
  • Caerse algo de (o por) su peso o por su propio peso Resultar tan evidente que no precisa demostración. Ser tan lógico que se comprende con suma facilidad. Esta locución aplica a un suceso la ley de la gravedad, que no admite excepciones ni da sorpresas.
  • Caer chuzos de punta Caer granizo, llover o nevar con mucha fuerza.
  • Caer como una bomba Suceder algo que causa gran sorpresa o escándalo.
  • Caer en la cuenta Comprender: no lo vi venir, no caí en la cuenta de lo que iba a suceder.
  • Caerse alguien del nido Ser muy crédulo e ingenuo. Enterarse uno de algo que ya debería saber. Comparación con los polluelos que, por no saber volar todavía, se caen de sus nidos.
  • Caérsele a alguien el pelo Sufrir un castigo o reconvención como consecuencia de haber obrado indebidamente. Es una analogía con la costumbre de cortar el pelo al cero a los soldados como correctivo.
  • Caérsele a uno el alma a los pies Sentirse decepcionado, perder el ánimo: cuando murió Juan, se me cayo el alma al suelo.
  • Caérsele a uno la baba Experimentar gran complacencia viendo u oyendo algo que resulta grato.
  • Caérsele a uno la cara de vergüenza Avergonzarse en grado sumo.
  • Caérsele a uno los palos del sombrajo Abatirse, desanimarse, quedar decepcionado.
  • Caérsele la casa encima Sentirse fastidiado por tener que permanecer en casa. A esta expresión se le ha atribuido significados distintos con el tiempo. Por ejemplo, ocurrirle a uno una desgracia o una contrariedad grave. En el siglo XVII quería decir perder uno el juego por haber hecho trampas su contrincante.
  • Calentar la cabeza a alguien Tratar de convencer con argumentos insistentes o prolijos.
  • Calentar las orejas a alguien Reprenderle severamente.
  • Calentarse o devanarse los sesos Meditar mucho una cosa, sumirse en profundas cavilaciones. Devanar significa enrollar el hilo en un ovillo, y el cerebro, con sus circunvoluciones, parece tener forma de ovillo, de algo enrollado.
  • Calentarse (o romperse) los cascos Alude a los cascos del caballo tras una larga galopada. Obsesionarse.
  • Cambiar de aires Cambiar de lugar de residencia. Esta expresión proviene de la recomendación de cambiar de clima que hacían antiguamente los médicos, cuando se creía que muchas enfermedades las transmitía el aire, o que determinados aires sentaban mal a ciertas personas.
  • Cambiar de camisa Dejar el bando o partido que se seguía y adoptar el contrario.
  • Cambiar de (o la) chaqueta Dejar en bando o partido que se seguía y adoptar el contrario.
  • Cantar a uno las cuarenta Expresión tomada de un juego de naipes, en que cantar significa decir el punto o calidades. Decirle a uno con resolución y desenfado lo que se piensa de él aunque le moleste.
  • Capear el temporal Símil marinero. Evitar compromisos, trabajos y situaciones difíciles.
  • Cara a cara Frente a frente, con propósito de enfrentamiento.
  • Cargar con el mochuelo Cargar con la culpa o con el trabajo más pesado. Mochuelo debe entenderse aquí como en su acepción de asunto o trabaja enojoso.
  • Cargar las tintas Exagerar. Por analogía con el relieve topográfico que se da a un texto cuando se quiere destacar su contenido.
  • Chupar del bote Medrar aprovechándose del cargo que se desempeña.
  • Chupar rueda En ciclismo, colocarse el corredor inmediatamente detrás de otro para utilizarlo como pantalla frente a la resistencia del aire. Copiar, aprovecharse del trabajo de otro.
  • Chuparle la sangre a alguien Aprovecharse de lo ajeno en beneficio propio. Alude a ciertos animales parásitos, que se alimentan de la sangre de otros, a los que van debilitandopoco a poco.
  • Chuparse el dedo Ser o fingirse simple, incapaz de comprender algo.
  • Chuparse uno los dedos Comer algo con mucho gusto. Se emplea en sentido figurado, aplicándolo ponderativamente a cosas o personas o refiriéndose a situaciones que procuran deleite.
  • Ciento y la madre Muchedumbre de personas: cuando llegue a la fiesta allí estaba ciento y la madre.
  • Codo con codo Unión estrecha de dos o más personas, con objeto de cooperar para lograr un fin o para apoyarse unas a otras.
  • Coger el toro por los cuernos Enfrentarse resueltamente a un situación.
  • Coger (o tomar) el portante Marcharse, despedirse. Podría ser una deformación de puerta (coger la puerta), ya que las diversas acepciones de portante no explican bien esta locución.
  • Coger (o tomar) el rábano por las hojas Equivocarse por completo en la interpretación de una cosa, atribuirle una mala intención que no tiene. Como se sabe, la parte comestible del rábano es la raíz carnosa, y no su parte aérea (tallo y hojas). Está claro, pues, que tomarlo por las hojas es un error.
  • Cogerle (o tomarle) el gusto a algo Aficionarse a ello.
  • Cogerse (o pillarse) los dedos Sufrir las consecuencias desfavorables de un descuido, improvisación, error de cálculo, etc.
  • Cojear del mismo pie Se aplica a dos o más personas que comparten ideas, intereses o actitudes.
  • Comer como (o más que) una lima Comer mucho y vorazmente, de la misma forma que una lima va desgastando la superficie a la que se aplica.
  • Comer con los ojos Contemplar con insistencia y deseo a alguna persona o cosa.
  • Comer el coco a alguien Ejercer sobre alguien una influencia absoluta.
  • Comer en el mismo plato Tener unas personas la máxima familiaridad. Es frecuente su empleo en sentido irónico o negativo. A veces se dice «en el mismo pesebre».
  • Comer en la mano de alguien Estar dominado por él.
  • Comerse con la vista Mirar algo interesante y con deseo.
  • Comerse uno el coco Perder la capacidad de discernimiento. Obsesionarse.
  • Como alma que lleva el diablo A toda prisa.
  • Como cualquier (cada o todo) hijo de vecino Como todo el mundo, sin constituir una excepción.
  • Como dos y dos son cuatro Evidentemente, que no precisa demostración.
  • Como el gallo de Morón Se dice de quien después de haber sido humillado aún se muestra arrogante. La locución completa es «Como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando».
  • Como el perro y el gato Se dice de las personas que se llevan mal, que son incompatibles, que disputan continuamente.
  • Como la hierba Se aplica a lo que prolifera y resulta dañino.
  • Como llovido (o caído) del cielo Aplícase a la persona que llega o al suceso favorable que acaece en el momento más oportuno.
  • Como Pedro por su casa Con familiaridad y soltura por casa ajena como si fuera la propia.
  • Parece derivar de «entrarse como Pedro por Huesca», alusión a la toma de esta ciudad por Pedro I de Aragón en 1904. Pedro podría ser también un nombre muy corriente para significar la irrelevancia del personaje que, sin embargo, se permite entrometerse donde no le llaman o donde no está autorizado a permanecer.
  • Como pez en el agua A gusto, cómodamente en el ambiente que a uno le es propio.
  • Como piojo (o piojos) en costura Con grandes apreturas, con gran estrechez por acumularse las personas en un recinto de capacidad limitada. La mayoría de los piojos apenas miden un milímetro de longitud en su edad adulta, lo que da una idea de los que pueden acumularse en la costura de una prenda. Allí se alimentan de fibras textiles siempre que éstas sean de origen orgánico.
  • Como puños Expresión con la que se pondera el tamaño algo. Se emplea en sentido figurado en la frase «Verdades como puños».
  • Como si tal cosa Sin darle importancia. Como si no hubiera pasado nada.
  • Como un reguero de pólvora Por analogía con la facilidad y rapidez con que prende la pólvora, esta expresión se aplica a las noticias, rumores, etc., que se propagan muy aprisa.
  • Como una bala Con gran rapidez. Se dice también como las balas.
  • Como unas pascuas Se aplica a las personas muy alegres.
  • Componer el semblante Adoptar una expresión de seriedad o modestia.
  • Comulgar alguien con ruedas de molino o tragárselas como ruedas de molino Creer o dar por buena una cosa manifiestamente inadmisible, dejarse engañar con mentiras burdas y disparatadas. La comparación de las grandes ruedas de molino con las sutiles obleas es en sí misma una exageración descabellada.
  • Con buen (o mal) pie Locución que proviene de la creencia supersticiosa de que los asuntos se resolvían felizmente si el primer pie que se ponía en el suelo al levantarse, al penetrar en un recinto, etc., era el derecho. Ahora se aplica ala situaciones que tuvieron un desarrollo favorable o desfavorable porque ya comenzaron bien o no. En ocasiones se precisa «con el pie derecho» o «con el pie izquierdo».
  • Con el corazón en la mano o de todo corazón Con toda franqueza y sinceridad.
  • Con la música a otra parte Verse uno obligado a abandonar un lugar para trasladarse a otro. Por analogía con los músicos ambulantes o en gira.
  • Con la orejas caídas (o gachas) Aceptar con humildad una derrota. Se emplea con los verbos irse, quedarse, etc.
  • Con los brazos abiertos Con agrado, con la mejor disposición.
  • Con los ojos cerrados Sin pensarlo dos veces, actuar con la convicción de que se hace lo más conveniente o satisfactorio.
  • Con pelos y señales Con todo detalle.
  • Con pies de plomo Con extremada cautela y precaución. Unos pies de plomo (como los zapatos con suela de ese metal que usan los buzos) obligan, logicamente, a caminar con gran lentitud.
  • Con su pan se lo coma Locución que expresa indiferencia por la conducta que pueda seguir otra persona.
  • Con una mano detrás y otra delante En la mayor indigencia (o sea, en cueros y contando sólo con las manos para cubrirse las vergüenzas). En la másabsoluta indefensión.
  • Con uñas y dientes Esforzada, denodadamente.
  • Con viento fresco Esta expresión es propia de manifestaciones de rechazo, como largarse con viento fresco, a tomar viento fresco, etc.
  • Confundir el culo con las témporas Tomar una cosa por otra con la que no guardan la menor relación. Como no la guardan, ciertamente, esa parte del cuerpo y las cuatro témporas o período de ayuno establecido por la Iglesia, con el que comenzaba cada una de las estaciones del año.
  • Consultar con la almohada Reflexionar profundamente y con calma sobre un asunto, aprovechando la soledad y tranquilidad de las horas nocturnas.
  • Contante y sonante Se aplica al dinero que se paga de una vez y en metálico.
  • Contigo pan y cebolla Expresión con que los enamorados manifiestan su propósito de vivir juntos incluso en la pobreza.
  • Contra viento y marea Venciendo todas las adversidades, en contra de toda oposición y resistencia.
  • Corregir (o enmendar) la plana Introducir correcciones o variaciones en lo que otro dice o escribe, sin justificación o autorización para hacerlo.
  • Correr la bola Divulgar noticias o rumores inquietantes.
  • Correr (o soplar) malos vientos Correr malos tiempos, ser adversa la situación.
  • Correr tinta (o correr ríos de tinta) sobre algo Ser objeto de abundante tratamiento en libros y otras publicaciones.
  • Corrido como una mona Avergonzado, muy cohibido.
  • Cortar a uno las alas Desanimarle, poner obstáculos a la realización de sus aspiraciones.
  • Cortar el bacalao Mandar y disponer en un asunto, tener una influencia decisiva en una colectividad en un asunto. El bacalao seco fue durante mucho tiempo uno de los alimentos básicos de las clases populares, y tal vez se simbolizaran la autoridad y la jerarquía en la persona que se encargaba de distribuir producto tan esencial.
  • Cortar el rollo Interrumpir un discurso prolijo o fastidioso, callarse.
  • Costar (o necesitar) algo Dios y ayuda Ser muy laborioso y difícil.
  • Costar un ojo de la cara (o un riñon) Tener un precio muy elevado.
  • Cruzarse de brazos o estar de brazos cruzados Permanecer inactivo. Adoptar una postura pasiva ante los acontecimientos.
  • Cuatros gatos Muy poca gente.
  • Culo de mal asiento Persona inquieta o inestable, que no se siente a gusto en ninguna parte. Se aplica en particular a la que cambia con mucha frecuencia de domicilio, ocupación, etc.

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EXPRESIONES MUY ESPAÑOLAS

D

  • Dar a uno con la puerta en las narices Rechazar a alguien con malos modos, impidiéndole el acceso a un lugar.
  • Dar algo en la nariz Sospechar, recelar de ello como si se oliera lo que va a suceder.
  • Dar calabazas Suspender en un examen. Rechazar la mujer a un pretendiente. Se da el nombre de calabaza a la persona inepta e ignorante. Dar calabazas equivaldría a asimilar con ese símbolo a la persona reprobada.
  • Dar cuerda a alguien Halagarlo para lograr algo de él. Abstenerse de poner fin a una
  • situación indeseable, y permitir que el responsable de ellla se comprometa cada vez mas, a fin de que recaigan plenamente sobre él las consecuencias que pudieran derivarse.
  • Dar de lado Rehuir la compañía de alguien.
  • Dar el callo Trabajar duramente, con intensidad.
  • Dar en el blanco Acertar en aquello que se desea obtener.
  • Dar en el clavo Acertar.
  • Dar gato por liebre Engañar a alguien, atribuyendo a una cosa una calidad superior a la que tiene en realidad. Al parecer, la carne de gato es ,muy semejante a la del conejo y liebre.
  • Dar la cara Actuar abiertamente, responsabilizarse de las propias acciones.
  • Dar la lata Insistir en algo que causa fastidio o disgusto. Una de las acepciones de lata es una tabla de madera sobre la que, en las casas antiguas, se asegurabana las tejas. El posible origen de la locución habría que buscarlo en los ruidos que sobre esa superficie producirían las tejas por causa del viento, o en la necesidad de repararla con frecuencia.
  • Dar la nota En una reunión de personas, destacar una de ellas por su comportamiento improcedente.
  • Dar la puntilla Completar la destrucción de algo, rematarlo.
  • La puntilla es un puñal corto que sirve para rematar las reses, clavándoselo entre las dos vértebras cervicales. Se emplea en la lidia, una vez concluida la suerte de matar, cuando el toro ya ha caído al suelo.
  • Dar la serenata La serenata es una música que se compone para ser interpretada en la calle o al aire libre y durante la noche, especialmente para festejar a una persona. A esta expresión suele dársele el sentido de molestar, sobre todo haciendo ruidos o dando voces que impiden dormir.
  • Dar la talla Estar a la altura de lo que se espera de uno o de lo que demandan las circunstancias.
  • Dar la vuelta a la tortilla Cambiar radicalmente la situación.
  • Dar largas al asunto Aplazarlo, demorar su resolución.
  • Dar (o hacer) un corte de mangas Ademán obsceno y despectivo que se interpreta como negativa o rechazo. Se usa también en sentido figurado, esto es, con idéntico significado pero sin que se produzca físicamente el ademán.
  • Dar (o pinchar) en hueso Símil taurino (suerte de matar), fallar en un intento.
  • Dar una lección a alguien Llevarle a reconocer sus faltas mediante el ejemplo que se le da, el castigo que se le impone o la exhortación que se le dirige.
  • Dar uno (o no) su brazo a torcer Rendirse, ceder, transigir (o no). Está claro el símil con una lucha cuerpo a cuerpo.
  • Darle a alguien un vuelco el corazón Sufrir un gran sobresalto.
  • Darle a la lengua Hablar mucho u de cosas insustanciales.
  • Darle a uno mala espina Entrar en sospechas, recelar.
  • Darle (o entrarle ) a uno la vena Sentirse impulsado a tomar una resolución, emprender una asunto, etc. Casi siempre se trata de algo que parece extraño a los ojos de los demás. Vena debe entenderse aquí en sus acepciones, humor, disposición variable del ánimo.
  • Darse aires Alardear o creerse de lo que uno no es, o no posee.
  • Darse con un canto en los dientes Darse por contento con algo adverso, pero no tanto como se esperaba. El canto rodado, por carecer de aristas y puntas, puede causar menos daño que otras piedras menos pulidas.
  • Darse de narices Encontarse de pronto y de manera brusca frente a frente con algo o con alguien.
  • Darse pote Darse postín, darse tono.
  • Darse tono Darse importancia.
  • Dársela a uno con queso Engañarle, burlarse de él, sorprenderlo en su buena fe.
  • La mayoría de los autores relacionan esta locución con el queso que se pone como cebo para cazar ratones, con lo que equivaldría a caer en la trampa, dejarse atrapar, etc. Un autor, sin embargo, da una explicación algo más complicada. Al parecer, cuando los mayoristas de vinos acudían a La Mancha a comprar su mercancía, entre cata y cata, y para no embriagarse, comían una porción de queso curado en aceite. Algunos cosecheros poco escrupulosos servían un queso particularmente fuerte, a fin de neutralizar el gusto de mayoristas y poderle colocar luego vinos de inferior calidad.
  • De alto copete De lo aristocracia, de alta categoría. En otro tiempo se aplicaba sólo a las damas, porque era costumbre entre las nobles llevar peinado alto.
  • De antes de la guerra Muy antiguo.
  • Expresión ponderativaPonderarExaminar con cuidado algún asunto., común en España de la década de 1940, resultado de comparar aquella época de escasez y penuria con la anterior a la guerra civil, en que los productos eran de superior calidad y podían obtenerse fácilmente. Más tarde, habiendo desaparecido las causas que le dieron origen, la locución se empleó para significar algo viejo, superado pasado de moda.
  • De armas tomar Persona que muestra bríos y resolución para acometer empresas arriesgadas.
  • De bandera Locución ponderativaPonderarExaminar con cuidado algún asunto. que suele aplicarse a las mujeres de belleza llamativa. Quizá la asimile con el abanderado, el soldado que abre un desfile.
  • De bote en bote Dícese del local, vehículo, et., atestado público. Proviene del francés de bout à bout, de un extremo al otro.
  • De cabeza Decididamente. Se aplica al que desempeña una tarea que requiere mucha actividad y permanente dedicación. Se dice de quien está continuamente abrumado por las exigencias de otros.
  • De color de rosa Muy optimista, amable, feliz, sin quebrantos.
  • De doble filo (o de dos filos) Asunto que si por una parte puede favorecer, por otra puede causar prejuicio. La expresión «lengua de doble filo» alude a la persona que se muestra amable con alguien y lo crítica o calumnia en su ausencia.
  • De esta agua no beberé Negativa rotunda a realizar alguna cosa en el futuro. Suele usarse con propósito disuasivo.
  • De gorra Gratis. Hacer gasto a costa ajena. Podría guardar relación con pasar la gorra después de un espectáculo callejero.
  • De guante blanco Suele aplicarse a personas de modales exquisitos y porte distinguido que disimulan así un proceder censurable.
  • De higos a brevas Muy de tarde en tarde (los higos se recogen al comenzar el otoño, y las brevas, al principio del verano).
  • De hoz y coz Plenamente, sin reservas. Esta locución suele introducirla el verbo meterse. No parece haber otra relación entre las dos palabras que su propio juego (como en la Ceca y la Meca, etcetera).
  • De la Ceca a la Meca De aquí para allá, de un sitio a otro. Se trata de un juego de palabras: la Ceca es el establecimiento donde se acuña la moneda, y la Meca, la ciudad santa de islam.
  • De (o con) mil amores Innumerables. Causar perjuicios, disgustos o sufrir dificultades repetidas e insistentes.
  • De (o para) andar por casa Se aplica a lo que no es apropiado exhibir ante personas que no sean de total confianza, en particular prendas de vestir. En sentido figurado y peyorativo, cosa de poca consistencia, impresentable, para salir del paso.
  • De pacotilla De ínfima categoría, de la peor calidad.
  • La pacotilla es el conjunto de mercancías que los marineros podían transportar libres de gravámenes, para su uso particular o para comerciar con ellas. También se daba este nombre a los artículos vistosos pero muy baratos que se entregaban como pago por otras mercancías a los indígenas de las colonias o de las tierras que se exploraban.
  • De padre y muy señor mio De gran importancia o magnitud.
  • De perdidos al río Comentario con que se acompaña cualquier iniciativa que dé por aceptada una pérdida. Último intento que se hace cuando una situación es desesperada.
  • De perilla(s) A propósito, a tiempo.
  • De punta a punta (o a cabo) De un extremo a otro, totalmente.
  • De punta en blanco En lenguaje caballeresco, llevar la armadura completa, con todas sus piezas. Modernamente, ir impecablemente vestido. Se emplea siempre con los verbos ir, ponerse o presentarse.
  • De pura cepa De raíz, de origen reconocido. La cepa es la parte del tronco de un árbol o arbusto que permanece enterrada y está unida a la raíz.
  • De siete suelas Fuerte, sólido. Muy notable en su género.
  • De tiros largos Se aplica a las personas que visten de gala.
  • Los tiros largos no tiene nada que ver con la largura del atavío, sino con el tiro largo de caballos: sólo los reyes y los grandes de España podían llevar en sus carrozas el tiro delantero a cierta distancia del resto del enganche (tirantes largos). Su finalidad era distinguirse de los demás carruajes, aunque éstos llevaran mayor número de caballos.
  • De tomo y lomo De mucho bulto y peso. De consideración e importancia.
  • Se compara, mediante un juego de palabras, con un libro (tomo) voluminoso, que tiene grueso lomo (parte delñ libro opuesta al corte delantero, por donde se cosen o pegan los pliegues con la cubierta).
  • De tres al cuarto De poco valor o categoría.
  • De uvas a brevas o de uvas a peras Muy de tarde en tarde, habiendo transcurrido mucho tiempo.
  • La vendimia se efectúa en septiembre, época que coincide con el final de la estación de las peras (agosto-septiembre). Las brevas maduran a principios del verano.
  • Decir amén a todo Conformarse con todo, manifestar acuerdo con todo. La palabra amén, con que pone fin a las plegarias, proviene del hebreo y significa «así sea».
  • Defender a capa y espada Defender con gran empeño a una persona o una causa.
  • Dejado de la mano de Dios Olvidado, abandonado a su suerte.
  • Dejar algo mal sabor de boca Por analogía con el desagrado que produce algo que se come o se bebe, dejar una cosa mal recuerdo , producir su evocación desasosiego o desagrado. Con sentido opuesto se dice «dejar algo buen sabor de boca».
  • Dejar con la mil en los labios Privar a alguien de lo que ya empezaba a disfrutar.
  • Dejar (o poner) a uno como (o hecho) un trapo Reprenderle agriamente; decirle palabras ofensivas o enojosas; en sentido literal, dejarlo maltrecho.
  • Dejar (o quedarse) en la luna de Valencia Ver frustradas las esperanzas.
  • Según algunos, la locución proviene de los barcos que debían refugiarse en la bahía (luna) por el mal estado de la mar. Otros autores identifican la luna como una extensión de terreno que tenía esa forma, donde se veían obligados a pernoctar los que llegaban a la ciudad cuando las puertas ya habían sido cerradas. Hay quien sustituye el terreno en cuestión por un banco corrido de forma semicircular que se instaló a las puertas de la ciudad para que aguardaran quienes no podían entrar en ella.
  • Dejar que ruede la bola Abstenerse de intervenir en un asunto.
  • Dejarse algo en el tintero Olvidar u omitir una cosa. No se emplea la frase en sentido literal, ya que no ha de tratarse necesariamente de algo escrito.
  • Dejarse de cuentos Ir directamente a un asunto, prescindir de subterfugios, proceder sin ambages.
  • Dejarse uno de historias Omitir los rodeos e ir a lo esencial. prescindir de subterfugios y excusas.
  • Descubrir el pastel Descubrir algo que se mantenía oculto o disimulado.
  • Desenterrar el hacha de guerra Por analogía con una costumbre de los indios norteamericanos, popularizada por el cine, y en sentido figurado, iniciar la guerra, decidir enfrentarse a alguien con todas las consecuencias.
  • Desnudar a un santo para vestir a otro Quitar algo a una persona para dársela a otra que no precisa más de ello que la primera. Quitar una cosa de un sitio para colocarla en otro donde, sin embargo, no hace falta.
  • Despedirse a la francesa Marcharse sin despedirse.
  • El origen de esta expresión tal vez haya que buscarlo en algún episodio bélico en que el adversario (francés, en este caso) se retiro imprevistamente. Dadas las escasas simpatías que se profesan los vecinos de la vieja Europa, también podría ser una forma de ironizar sobre la mala educación de unos y otros. Los ingleses, asimismo vecinos y rivales históricos de los franceses, dicen to take french leave. Y los franceses les devuelven la cortesía diciendo fileter à l’anglaise.
  • Devolver la pelota a alguien Devolver la responsabilidad de un asunto a la persona que la cedió con anterioridad. Pagar a alguien con la misma moneda. Rebatir las razones de otro utilizando sus mismos argumentos.
  • Doblar (o hincar) uno la rodilla Ponerse de rodillas, someterse, admitir la superioridad de otro.
  • Doctores tiene la Iglesia Comentario que se hace para eludir una respuesta o una responsabilidad, remitiéndose a autoridades reconocidas, especialistas en la materia, etc.
  • Donde Cristo dio las tres voces En un lugar muy distante o extraviado.
  • Esta locución hace referencia al desierto al que Cristo se retiró durante cuarenta días para orar. El demonio acudió a tentarlo tres veces, y otras tantas la rechazo Cristo dirigiéndole las frases o «voces» a que alude este dicho (Mateo 4,1-11 y Lucas 4,1-13). En determinadas ocasiones se añade: «y donde nadie lo oyó».
  • Dormir a pierna suelta Dormir a gusto; placentera, profundamente. Alude a la relajación muscular que se produce durante el sueño.
  • Dormir como un leño Dormir profundamente. Se compara al durmiente con algo que permanece absolutamente inmóvil.
  • Dormir como un lirón Dormir profundamente. El lirón es un roedor que hiberna en troncos huecos o bajo montones de hojas caídas.
  • Dormir la mona Dormir la borrachera.
  • Dormirse alguien en (o sobre) los laureles Descuidar un asunto, considerando que puede permitírselo por los éxitos alcanzados anteriormente. Desde la antigüedad es costumbre utilizar el laurel como símbolo de triunfo, inmortalidad, etc., por tratarse de un árbol siempre verde.
  • Duro de mollera Poco inteligente. Terco Mollera viene de la parte más blanda de la cabeza (el cerebro) y muelle (suave, blando), por lo que el sentido de la expresión parece claro.

SELECCIONAR VOCAL

E

  • Echar algo por tierra Destruirlo. Tratándose de ideas, argumentos, etc., impugnarlos, desmentirlos.
  • Echar el anzuelo Atraer con engaño, tender una trampa.
  • Echar el guante a alguien Capturarlo. Se refiere casi siempre a detención de delincuentes huidos de la justicia. También a la localización de una persona a la que se anda buscando, por lo general para reprenderla.
  • Echar el resto Hacer todo el esfuerzo posible. Parece provenir de los juegos de naipes, y se refiere a echar, apostar o envidar el resto del dinero que a uno le queda.
  • Echar en cara Recriminar.
  • Echar hasta las entrañas uno Vomitar con violencia y en gran cantidad.
  • Echar las campanas al vuelo Dar publicidad con júbilo a alguna cosa. Significa hacer girar las campanas sobre si mismas para producir un toque continuo. Se hace así en las celebraciones más señaladas.
  • Echar (o meter) la tijera Empezar a cortar algo con este utensilio. En sentido figurado, atajar u obviar los inconvenientes que se presentan en el desarrollo de un asunto.
  • Echar (o poner) el ojo a algo Fijar la atención en algo. Elegir algo con un propósito. Se aplica también a personas.
  • Echar (o poner) toda la carne en el asador Aportar el máximo esfuerzo.
  • Echar (o tender) una mano Prestar ayuda.
  • Echar pelillos a la mar Reconciliarse unas personas que con anterioridad habían disputado.
  • Esta locución proviene de una antigua fórmula, utilizada sobre todo entre muchacho, para comprometerse a cumplir un trato, y que consistía en arrancarse cada uno un cabello, soplarlo y decir «Pelillos a la mar».
  • Echar raíces Establecerse en un lugar. Afirmarse, consolidarse algo.
  • Echar tierra sobre algo Ocultarlo. Se aplica a los asuntos enojosos o escandalosos que no se desea transciendan al público.
  • Echar un cable Símil marinero (el cabo o cable que se lanza a quien ha caído al agua); prestar ayuda.
  • Echar un capote Símil taurino (cuando un miembro de la cuadrilla atrae el toro con su capote para distraerlo tras una cogida, para que desista de embestir al caballo del picador, etc.), prestar ayuda a alguien.
  • Echar una cana al aire Divertirse, por lo general de forma esporádica. Se relaciona con la costumbre de ciertas personas maduras, que se arrancan las canas para parecer más jóvenes.
  • Echar uno su cuarto a espadas Tomar parte oficiosamente en la conversación de los otros.En la época en que era común el uso de espadas, recorrían los pueblos unos maestros de esgrima que daban lecciones improvisadas. El que deseaba intervenir en los combates organizados con fines de aprendizaje o perfeccionamiento, no tenia más que depositar unas monedas (cuartos) en un platillo dispuesto con este fin, aunque no conociera al maestro ni a los demás.
  • Echarle a alguien un jarro de agua fría Decepcionarlo, desilusionarlo súbita y brutalmente.
  • Echarle mucho morro Estar harto, haber llegado al límite de la paciencia con algo o alguien.
  • Echarse una cosa a la espalda Mostrarse indiferente a ella, tomársela a la ligera.
  • El año de la polca Una época tan remota como imprecisa.
  • La polca es una danza procedente, al parecer, de Polonia, aunque algunos autores sitúan su origen en Bohemia. Se puso de moda en el Imperio Austriaco hacia 1830, y de Viena se extendió a toda Europa.
  • El chocolate del loro Ahorro insignificante en relación con la economía que se busca.
  • Se cuenta que cierta familia de aristócratas experimento una notable mengua en su hacienda, por lo que decidió reducir los gastos. Cada uno de los miembros de la familia se negó a prescindir de los lujos a que estaba acostumbrado, uy al final del debate se acordó que el único ahorro posible era la ración de chocolate del loro, cuya insignificancia no hace falta aclarar.
  • El corazón en un puño Locución que indica estado de angustia, aflicción o depresión. Se emplea con los verbos estar (con), meter, poner, tener, etc.
  • El cuento de nunca acabar Situación, por lo general indeseable, que tiende a perpetuarse.
  • La locución se refiere a un juego de palabras infantil, que consiste en decir que se va contar un cuento, pero ni siquiera se empieza. («¿Quieres que te cuente un cuento?» «Si» «No me digas que sí ni que no; yo te pregunto si quieres que te cuente un cuento», y así una y otra vez. Este cuento que no es tal se llama a veces el cuento de la buen apipa o El cuento de Parampampules).
  • El huevo de Colón Se dice de todo aquello que parece imposible o difícil de hacer hasta que alguien demuestra que no lo es.
  • La anécdota que da origen a la frase cuenta que cuando Colón emprendió el viaje para buscar nuevas rutas hacia las Indias, algunos afirmaron que eso no se podía realizar; pero cuando efectuó el Descubrimiento, la envidia hizo que aquellas personas comentasen que la hazaña no tenía importancia y que cualquiera la podía haber llevado a cabo en las mismas circunstancias. Como respuestas, Colón los desafió a que lograsen mantener un huevo derecho; ante la imposibilidad manifestada por todos, Colón lo mantuvo en pie aplastando el cascarón sobre la mesa. Era fácil, pero nadie se había atrevido a intentarlo.
  • El mismo que viste y calza El mismo, la misma persona de quien se habla.
  • El pan nuestro de cada día Lo habitual, lo que se repite constantemente.
  • El quinto pino Un lugar muy lejano e impreciso. Se emplea con verbos como estar, ir, mandar (al), etc., o simplemente con la preposición «en».
  • El rabo por desollar La parte aún más dura y aún pendiente de una tarea: Reanudemos cuanto antes el trabajo, que aún nos queda (falta, etc.) el rabo por desollar.
  • Parece aludir a las dificultades de esa operación en ciertos animales, bovinos sobre todo, por la piel gruesa del rabo, y por la poca carne y abundantes huesecillos que contiene esa parte de su cuerpo.
  • Empanada mental Confusión de ideas. Enredo de conocimientos dispersos que, al no articularse debidamente, causan desorientación en quien lo padece.
  • Empinar el codo Beber mucho vino o licores.
  • En buena lid Por buenos medios, de forma limpia y procedimiento rectamente. Remite a la antigua prueba judicial que consistía en dirimir una disputa enfrentándose en duelo (lid) ambas partes
  • En cueros (o en cueros vivos) Completamente desnudos.
  • En cuerpo y alma Totalmente, con la mayor comodidad.
  • En menos que canta un gallo Enseguida, con gran rapidez, al instante.
  • En pelota (o en pelotas) Completamente desnudo. Aquí pelota no es la bola que se emplea en ciertos juegos, sino aumentativo de pelo. Sin duda guarda relación con el vello corporal que queda expuesto al desnudarse.
  • En porreta o en porretas Completamente desnudo, en cueros vivos. Los porretas son las hojas verdes del puerro y de ciertas planta, lo que no parece tener mucha relación con el uso que se hace de este dicho.
  • En su propia salsa En lo que a una persona le es propio, en lo que mejor define su personalidad, en donde mejor se desenvuelve. Comparación con los alimentos
  • En todas partes cuecen habas Expresión que se utiliza para dar a entender que ciertos problemas o inconvenientes no son exclusivos de un lugar o persona determinada. La expresión tiene su origen en que antiguamente la población se alimentaba principalmente de habas por su bajo precio.
  • En un abrir y cerrar de ojos En un instante, con mucha rapidez.
  • En un puño Dominado, sometido al poder de otro.
  • En vela Velando, sin dormir.
  • Encenderle (quemarle o revolverle) la sangre a uno Enfadarse mucho.
  • Encogérsele a uno el corazón Desanimarse o sufrir una fuerte impresión.
  • Encontrar (o hallar) uno la horma de su zapato Dar con una persona que capte las verdaderas intenciones de uno y sea capaz de ponerles coto.
  • Engañar a alguien como a un chino Engañar a una persona muy crédula. Resulta evidente que la locución proviene del extravagante prejuicio de que los chinos son estúpidos.
  • Enseñar a uno los colmillos Manifestar fortaleza, hacerse temer o respetar.
  • Enseñar (mostrar o sacar) uno las uñas Dar a entender que uno es capaz de ser agresivo en la defensa de algo, advertir a otro que, de persistir en su propósit, coreen el riesgo de enemistarse.
  • Enseñar (o mostrar) los dientes Amenazar por lo general implícitamente. Analogía con los perros y potros animales, que muestran los dientes antes de atacar.
  • Enterarse de lo que vale un peine Recibir uno su merecido, ser objeto de una reconvención merecida.
  • Esta locución podría relacionarse con un instrumento de tortura llamado peine, que consistía en una barra cubierta de púas, o bien con el material precioso (marfil, concha, etc.) de que se hacían los peines.
  • Entrar a saco Saquear. Apoderarse violentamente los soldados de cuanto hallan en un territorio conquistado. Robar la mayor parte de los bienes que se guardan en su sitio. Plagiar una obra publicada u obtener de ella mucha información sin citarla.
  • Entrar (o pasar) por el aro Por analogía con un ejercicio muy común que se impone a ciertos animales domesticados, verse obligado una persona a transigir en una situación o a plegarse a la exigencias de otra.
  • Entrar por un oído y salir por el otro Sospecha, recelar de ello como si se oliera lo que va a ocurrir.
  • Entre ceja y ceja Se usa en expresiones como Metérsele a uno algo entre ceja y ceja, con el sentido de concentrarse en un pensamiento o propósito.
  • Entre dos aguas Adoptar una actitud ambigua para no enemistarse con ninguna de las partes en una disputa.
  • Entre la espada y la pared En grave dilema. Se emplea con verbos de situación, como colocar, encontrarse, estar, poner, quedarse, etc.
  • Entre pecho y espalda Este dicho suele emplearse en relación con la comida y la bebida.
  • Entre pitos y flautas Entre unas cosas y otras. Suele aplicarse a situaciones que no se resuelven o sufren dilación por una serie de causas inconcretas. A veces se dice «por pitos o por flautas» (por una causa o por otra).
  • Esa lechuga no viene de su (tu, etc.) huerto No es de su cosecha, no es una palabra o una idea propia, sino copiada.
  • Escurrir el bulto Eludir una situación comprometida; esquivar un trabajo, riesgo o compromiso.
  • Espada de Damocles Amenaza permanente de un peligro. Según la leyenda, Damocles era un funcionario de la corte del tirano Dionisio I de Siracusa (432-367 a.C.) Como manifestara envidia de la felicidad que proporciona el poder, Dionisio quiso demostrarle lo precario y peligroso de la posición de un tirano. A tal efecto, mando suspender sobre la cabeza de Damocles una espada sujeta por un crin de caballo, que en cualquier momento podía romperse.
  • Estar al loro Estar bien informado, conocer las últimas noticias. Esta expresión proviene del lenguaje carcelario, y fue acuñada en la década de 1970. El «loro» es el aparato de radio de transistores.
  • Estar alguien como una regadera Estar loco, ser extravagante.
  • Estar alguien en la edad del pavo En la adolescencia. la referencia al pavo se relaciona con la propensión a sonrojarse que se atribuye a los muy jóvenes (subírsele a uno el pavo).
  • Estar alguien que echa los dientes Estar furioso, de pésimo humor.
  • Estar chaveta o estar mal de la chaveta Perder el juicio. La chaveta es una clavija o pasador que atraviesa una barra o eje, y actúa como tope para que no se salgan las piezas de dicha barra sujeta. Si se pierde la chaveta, las piezas resbalan y el mecanismo se descompone.
  • Estar (como o) hecho un flan Temblar por causa del temor o la impaciencia.
  • Estar como un cencerro Estar loco. El cencerro es una campana de forma toscamente cilíndrica que se ata al pescuezo de las reses.
  • Estar como un tren Tener un físico particularmente agradable. Esta locución se incorporó, sin demasiada lógica, al habla popular hacía la década de 1950.
  • Estar como una cabra Estar loco. Observar un comportamiento alocado y arbitrario. Cuando las cabras andan por el monte, suelen dar saltos y efectuar movimientos bruscos que, a los ojos humanos, no parecen tener propósito alguno.
  • Estar como una chiva Estar loco, de poco juicio. La chiva es la cría de la cabra, y se le da ese nombre durante el período que media entre el destete y la edad de preocrear.
  • Estar como una chota Estar loco, de poco juicio. La chota es la cría de la cabra mientras mama.
  • Estar como una cuba Estar muy borracho.
  • Estar como una moto Estar en plena forma física, con plena vitalidad, dispuesto a lanzarse.
  • Estar como unas castañuelas Estar muy alegre.
  • Estar con el agua al cuello Encontrarse en un grave aprieto o en una situación de peligro.
  • Estar con el alma en un hilo Estar pendiente de una situación de riesgo: Mientras lo esperábamos, estábamos con el alma en un hilo.
  • Estar con la soga al cuello Hallarse en una situación muy apurada, verse amenazado por un grave riesgo: Está con la soga al cuello, completamente arruinado y acosado por los acreedores.
  • Estar con (o tener) la mosca detrás de la oreja Recelar, sospechar, mostrarse precavido.
  • Estar cortado por el mismo patrón Ser dos o más personas iguales en carácter, sustentar las mismas opiniones, etcétera.
  • Estar criando malvas Estar muerto y enterrado: ¿Fulano? ¡Pero si lleva más de un año criando malvas!
  • Estar de morros Estar dos o más personas enojadas o reñidas.
  • Estar en Babia Estar distraído, ajeno aquello de lo que se trata. Babia es una comarca de la provincia de León.
  • Está en el ajo Ser cómplice. Participar en una intriga o asunto secreto: Hacía ver que no sabía nada, pero en realidad estaba en el ajo.
  • En el alero Hallarse en una situación sumamente inestable y de problemática resolución.
  • Estar en el limbo Estar distraído: A ver si os fijáis, que estáis siempre en el limbo. El limbo, según la doctrina cristiana, es un lugar donde no se gozan y se sufre, al que van las almas de los no bautizados.
  • Estar en el séptimo cielo Estar en la gloria, alcanzar la mayor felicidad. Según tradiciones antiguas, en el cielo había distintos grados de Buenaventuranza, y el séptimo sería el supremo.
  • Estar en la gloria Estar en una situación inmejorable, que procura gran contento y placer.
  • Antiguamente en Castilla y León se daba el nombre de «gloria» una estancia de la casa bajo cuyo pavimento circula una corriente de aire caliente (el tiro de un fogón) con objeto de caldearla. En invierno se hacía vida en esa habitación. Su estructura deriva del hypocastum de los romanos, una cámara calentada mediante un horno situado en los bajos del edificio.
  • Estar en la higuera Estar distraído. Permanecer ignorante de un asunto.
  • Estar en la luna Estar distraído, no enterarse de lo que ocurre: Seguro que no sabe nada de él, está siempre en la luna.
  • Estar en las nubes Estar distraído.
  • Estar en misa y repicando Estar haciendo a la vez dos cosas, difícilmente compatibles.
  • Está en (o sobre) ascuas Estar muy impaciente. Experimentar gran inquietud a la espera de un acontecimiento: Mientras no nos digan los resultados de las pruebas, estaremos sobre ascuas.
  • Estar entre Pinto y Valdemoro A hallarse en una postura ambigua, intermedia, indefinida, a medio camino entre dos cosas: Tengo las mismas probabilidades de que me acepten y de que me rechacen: estoy entre Pinto y Valdemoro.
  • Algunos autores cuentan que entre esas dos localidades madrileñas había un manicomio, y que la expresión significaría, al principio, estar loco. Otros cuentan que el pintor había un hombre que solía emborracharse todas las noches, y en su delirio alcohólico se dedicaba a saltar un arroyo que separaba ambos términos municipales diciendo sucesivamente: «Ahora estoy en Pinto», «Ahora en Valdemoro». Una de las veces cayó al agua, y exclamó: «Y ahora estoy entre Pinto y Valdemoro». También se relacionaría en dicho con este refrán: «Vino tinto, si no lo hay de Valdemoro, démelo de Pinto». Al parecer, en la comarca sólo se despachaban vinos de estas dos localidades, con lo que el consumidor se había forzado a elegir, cuándo podía, entre Pinto y Valdemoro.
  • Estar hasta el gorro Estar harto de una persona o situación.
  • Estará hasta el moño Estar harto, haber llegado al límite de la paciencia con algo o alguien.
  • Estar hasta la coronilla Estar cansado y harto de una persona o situación: Estoy hasta la coronilla de su insistencia.
  • Estar hecho papilla Estar maltrecho, abatido: La muerte de su mujer lo dejó hecho papilla. Estar muy cansado: Al volver de la piscina estaba hecho papilla. Quedar una persona u objeto irreconocible: Cayó desde el quinto piso y ha quedado hecho una papilla.
  • Está hecho polvo Estar muy fatigado con muy quebrantado físicamente: Después de la excursión de ayer, estoy hecho polvo. Esta bronquitis me tiene hecho polvo.
  • Estar hecho un basilisco Estar muy irritado y manifestarlo airadamente: Cuando se lo dije, se puso hecho un basilisco.
  • El basilisco es un animal fabuloso que en los bestiarios (colecciones de noticias sobre animales, muy comunes en la Edad Media) se describe como una serpiente pequeña, que vivía en un desierto que ella misma iba creando a su paso, pues acababa con todo rastro de vida. Su mirada transformaba en piedras todo cuanto veía. La única manera de dar muerte al basilisco era ponerle un espejo delante, y de este modo el mismo se convertía en piedra.
  • Estar mal de la azotea Estar mal de la cabeza, estar mentalmente perturbado.
  • Estar metido en harina Estar empeñado en una tarea. Estar comprometido en un asunto: Aquí nos tienes, metidos en harina.
  • Estar (o hallarse) en el pellejo de otro Ponerse en su lugar: Si yo hubiera estado en su pellejo hubiera actuado igual.
  • Estar (o ír) de bulto o hacer bulto Estar presente en una reunión sin tomar parte activa.
  • Estar (o no tener o quedarse) sin un chavo Quedarse sin dinero. Chavo, proviene de ochavoAntigua moneda española de cobre que equivalía a dos maravedís., moneda antigua de poco valor.
  • Estar (oponer) en un brete Enfrentar a una dificultad o dilema. De brett, que en germanía que decir tabla, madero estrecho donde, como es lógico, solo se puede mantener un equilibrio precario.
  • Estar (o ponerse) del lado de alguien Estar a favor o de parte de alguien, apoyarlo, declarar ser partidario suyo.
  • Estar (o quedar, acabar…) uno como (o hecho) un trapo Quedar maltrecho, en condiciones físicas deplorables.
  • Estar (o quedarse) como una pasa Estar o quedarse muy arrugado por efecto de la vejez: ¿Has visto Fulano? Está como una pasa.
  • Estar (o quedarse) en cuadro Refiriéndose a un grupo de personas, quedar este reducido al mínimo: Empezó a marcharse la gente y nos quedamos en cuadro.
  • Estar (o quedarse)en el chasis Quedarse en los huesos. Adelgazar mucho. Por analogía con el chasis de los vehículos, que es la parte esencial de su estructura.
  • Estar pensando en las musarañas Estar distraído. Se usa también con los verbos mirar y pensar.
  • La musaraña es un mamífero insectívoro, emparentado con el topo y que comprende numerosas especies. No parece que los hábitos o particularidades de este animal puedan explicar el origen de la locución, que tal vez estaría relacionada con otra acepción del término musaraña: especie de nubecilla que se suele poner delante de los ojos. Estar en la musaraña significaría entonces no ver lo que uno tiene delante.
  • Estar pez Ignorar una materia: A mi no me pregunten de eso. Estoy pez.
  • Estar sin blanca No tener nada de dinero. La blanca era una moneda antigua de vellón, de plata.
  • Estar sin (o no tener ni) cinco No tener nada de dinero: Después de efectuar aquellos pagos, me quedé sin cinco.
  • Estar una cosa en mantillas Estar en su mismo principio. Por analogía con las mantillas que se colocaban a los niños muy pequeños encima de los pañales: Conseguira el título, pero de momento está en mantillas.
  • Estar uno (siempre) en la brecha Permanecer en todo momento en el puesto de trabajo. Estar siempre dispuesto. La brecha se refiere al hueco abierto en una muralla o a una discontinuidad en la formación defensiva.
  • Esta tarde a alguien una cosa bien empleada Merecer un castigo o contratiempo por haber obrado mal.
  • Estirar la pata Morirse. Sin duda se relaciona con el aflojamiento muscular que sigue a la tensión de la agonía. Es locución despectiva e irrespetuosa.

SELECCIONAR VOCAL

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PALABRAS QUE TIENEN GRACIA

F

  • Faltarle a alguien un tornillo Estar loco, desequilibrado, poco centrado.
  • Fuera de quicio Fuera de orden, fuera de lo que es regular si se tiene por normal: Fulano estaba fuera de quicio.

SELECCIONAR VOCAL

G

  • Gastar pólvora en salvas Agotar todos los recursos en la preparación de un asunto, comprometiendo, malogrando su buen éxito.
  • Gastar saliva Soportar sin protesta algo que ofende o disgusta. Turbarse, no acertar a hablar.
  • Guardar las espaldas Resguardarse o resguardar a otro, protegerse de las consecuencias desfavorables de un asunto.

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H

  • Haber gato encerrado Haber misterio o causa oculta.
  • La segunda acepción de gato en el diccionario de la Real Academia es bolso talego en que se guarda el dinero, y la tercera, el dinero mismo. La alocución que comentamos sin duda se relaciona con estas dos acepciones (llevar escondida una bolsa de dinero) y no con el femenino que no se están familiar. De todos modos, la razón de que la bolsa se llamara gato se explica porque estaba confeccionado con piel de ese animal.
  • Haber más días que longanizas A ver por delante muchos días, disponer de mucho tiempo: No tengas prisa, que hay más días que longanizas.
  • Haber moros en la costa Haber alguien vigilando, por lo que es preciso obrar con precaución.
  • Durante muchos años, los ataques de los piratas berberiscos (de Berbería, Norte de África) a la costa mediterránea española fueron una auténtica pesadilla para quienes habitaban esas regiones, en las que todavía son frecuentes las torres de vigía. Parece que este peligro, tan grave y duradero, explica de sobra la expresión.
  • Hablar largo y tendido Conversar dilatada y prolijamente, considerando un asunto en todos sus detalles: Esto hay que hablarlo largo y tendido.
  • Hablar (o decir) entre dientes Refunfuñar, murmurar, hablar de manera ininteligible: ¿Qué estás diciendo entre dientes?
  • Hablar (o explicarse) como un libro abierto Expresarse de forma clara y apropiada.
  • Hablar por los codos Hablar mucho. En su origen, es posible que esta expresión aludiera a los ademanes con que suele acompañar sus palabras la persona muy locuaz (y que implican, como es lógico, seleccionar los codos).
  • Hablar uno por boca de otro (o por boca de ganso) Repetir uno la opinión de otro, con lo que ese otro le sugiere.
  • En otros tiempos, se daba el nombre de ganso al ayo o pedagogo de los niños. De ahí procede la locución, o sea de los niños que se limitaban a repetir lo que había oído a los encargados de su educación.
  • ¡Hablo de buey y dijo mu! Comentario irónico o de censura suscitado por las necedades que profiere alguien, y que se comparan con la falta de significado de un mugido.
  • Hacer a alguien el caldo gordo Cobrar de modo que aproveche a otro (resulta evidente que el caldo espeso es más nutritivo que el claro), por lo general involuntaria o inadvertidamente.
  • Hacer aguas Por analogía con una embarcación a la que se le ha abierto una vía de agua, hallarse un asunto en situación de grave deterioro: Su negocio está haciendo aguas.
  • Hacer alguien de tripas corazón Esforzarse por disimular el miedo o contrariedad, y sobreponerse a las adversidades o emprender con fingido buen ánimo una empresa desagradable.
  • Hacer buenas o malas migas Avenirse o no dos personas en su trato y amistad. Esta locución podría referirse a la calidad y homogeneidad de las migas de dos o más panes para preparar el plato llamado, precisamente, migas.
  • Es propio de la España seca y admite numerosas variantes, pero la materia prima es la miga de pan desmenuzada, remojada en agua, escurrida y luego frita en aceite con ingredientes diversos.
  • Hacer castillos en el aire Alimentar esperanzas infundadas.
  • Hacer el indio Hacer tonterías: Ya está ahí Fulano haciendo el indio.
  • Hacer el mico Hacer el tonto. Adoptar actitudes cómicas o grotescas, como los micos (monos de cola larga).
  • Hacer la pelota Adular: Fulano le hace la pelota a su jefe.
  • Hacer la vista gorda Fingir no ver algo sobre lo que se tiene alguna responsabilidad: Los agentes hacían la vista gorda con los infractores.
  • Hacer milagros Obrar prodigios, hacer cosas extraordinarias: Me esforzaré cuanto pueda para complacerle, pero comprenda que yo no puedo hacer milagros.
  • Hacer morder el polvo a uno Infligir una grave derrota y una gran humillación: Como lo agarre, le haré morder el polvo. Según el contexto, puede prescindirse del verbo hacer: Le dio una soberana paliza y acabó mordiendo el polvo.
  • Hacer novillos Dejar de asistir un alumno a clase, sin causa justificada.
  • Hacer (o formar) rancho aparte Alejarse uno de su compañía natural y aislarse o integrarse en un grupo disidente: No contéis con ellos; hacen rancho aparte. La expresión provendría de los soldados que se apartaban de sus compañeros para comerse el rancho.
  • Hacer (o no hacer) leña del árbol caído Aprovechar (o no) por los propios fines la situación de indefensión del otro.
  • Hacer (o tener) gala de algo Preciarse de. Mostrar, exhibir: Fulano hizo gala de sus amplios conocimientos. La sección de gala aquí rizada es gracia, garbo y bizarríaValor y decisión en la forma de actuar o enfrentarse a personas o situaciones. en hacer o decir algo.
  • Hacer oídos sordos Y de que no se oye. No darse por enterado: Ha hecho oídos sordos a la prohibición.
  • Hacer papilla a alguien Dejarlo maltrecho, en sentido literal o figurado: Lo descalificó en tales términos, que lo hizo papilla.
  • Hacer su agosto Ganar dinero aprovechando una ocasión especialmente propicio: Fulano tuvo mucha vista al montar su negocio, porque está haciendo su agosto.
  • La locución alude a las faenas agrícolas propias de esa época (siega, trillas), en las que trabajaban en otro tiempo jornaleros eventuales y también estudiantes, que de este modo reunian dinero para pasar los meses siguientes. Precisamente ese es el origen de las vacaciones de verano.
  • Hacer tabla rasa de algo Prescindir o desentenderse de algo (como quien despeja la superficie de una mesa, aunque también podría significar hacer borrón y cuenta nueva, suprimiendo los nombres que figuraban en la lista de proscritos): El nuevo jefe, decidido implantar sus propios métodos, hizo tabla rasa de cuanto llevábamos hecho.
  • Hacer uno de su capa un sayo Obrar con entera libertad, sin consideración a los demás. El ensayo era una prenda de vestir holgada y sin botones que llegaba hasta la rodilla. Parece que la capa, más larga daría de sí para someterla a esa transformación.
  • Hacer uno las primeras armas Iniciarse en una tarea: Hizo sus primeras armas como periodista en la redacción del semanario Tal. Se aplica a menesteres que nada tienen que ver con las armas, por analogía con la instrucción que recibían los caballeros en la Edad Media.
  • Hacerle a uno la cama Hacerle el trabajo o facilitarle las cosas al máximo, por lo general sin proponérselo.
  • Hacerse el sueco Desentenderse de algo o de alguien, fingir que no se comprende o no se oye: Le llame la atención, pero él se hizo el sueco.
  • Podría creerse que alguien se finge sueco para hacer como que no comprende en español. Sin embargo este sueco no es un gentilicio sino un tronco o tocón: del latín soccus, sandalias, zapato ligero, de donde deriva «zueco». Al tocón o tronco caído o partido se le llama así porque su forma recordaría la de ese calzado.
  • Hacerse uno mala sangre Mortificarse, sentir enfado o incomodidad y no poder remediar las causas: Deje usted de preocuparse por eso; no se haga mala sangre.
  • Hacérsele a alguien los dedos huéspedes Ser excesivamente receloso o suspicaz. Suele decirse «Antojársele…».
  • Hacérsele a uno la boca cx Recordar con deleite el buen sabor de un manjar. Por extensión, desear ardientemente algo que se contempla: En cuanto vimos la casa se nos hizo la boca agua y decidimos comprarla.
  • Hasta los gatos quieren zapatos Comentario que suscita unas pretensiones desmesuradas.
  • Hecho un Cristo Maltratado, herido: Después del inacabable pelea, llegó a casa hecho un Cristo.
  • Helársele la sangre (en las venas) Sufrir un gran susto: Cuando vi aquello, se me lo la sangre en las venas.
  • Hilar fino (o delgado) Discurrir o proceder con sumo cuidado, atendiendo a todos los detalles y considerando todas las posibilidades: Eso es hilar muy delgado; creo que exageras.
  • Hinchársele a uno las narices Estar uno harto de una persona o situación, tener la paciencia colmada, hallarse en el límite de lo que es capaz de tolerar: Ya me están hinchando las narices con tantos ruidos.
  • Hombro con hombro En estrecha cooperación: Trabajaban hombro con hombro.
  • Hueso duro de roer Se aplica a asuntos de ardua resolución y a personas de trato difícil y a las que cuesta mucho contentar o persuadir.
  • Huir alguien de la quema Escapar a un peligro: Se dio cuenta de que la empresa iba a quebrar y se despidió para huir de la quema. Durante la guerra llegaban numerosos refugiados a territorio neutral, huyendo de la quema.
  • Hundirse el mundo Ocurrir un cataclismo. Se emplea en sentido figurado para reforzar para reforzar frases en las que se afirma un propósito u obligación: Y tú, quieto aquí aunque se hunda el mundo. A veces se completa la locución con alguna coletilla: «Aunque se hunda al mundo y nos pille debajo». También se dice, con idéntico significado, «caerse o venirse abajo el cielo».

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I

  • Importar (o no importar) alguien un bledo Importarle muy poco o nada. Alude al poco aprecio que se atribuye a esta planta comestible.
  • Es una planta de la familia de las amarantáceas, entre las que se encuentran tanto malas hierbas como especies que se han utilizado como fuente de alimento desde tiempos de los aztecas. Originario de Centroamérica, ha conquistado el mundo entero gracias a sus superpoderes de mala hierba.El bledo mala-hierba, el Amaranthus retroflexus en nuestro entrono, es una planta que se desarrolla en verano, con el calorcito. Tolera la sequía y responde estupendamente a la abundancia de nutrientes, especialmente el nitrógeno. Para evitar que las plantas cultivadas le hagan sombra, su tallo crece muy rápido en busca del sol, las sobrepasa y asunto solucionado. Produce muchísimas semillas, capaces de germinar en distintas condiciones. Por si fuera poco, no se puede eliminar tirando de ganado porque puede ser tóxico debido a un exceso de nitrógeno en las hojas; y tampoco con herbicidas porque es resistente a algunos de ellos con diferentes modos de acción, glifosato incluido. En definitiva, un verdadero quebradero de cabeza para los agricultores.
  • Importar un comino No importar nada. Alude a la extrema pequeñez de la semilla de esta planta
  • Importar un pepino No importa nada. Esta locución, claramente despectiva, pone de manifiesto la pobrísima estimación que venían por esta planta: A mí me importa un pepino lo que diga ese señor.
  • Importarle a uno un pito No importarle nada: Me importa un pito su opinión.
  • Es posible que esta locución no se refiera al título en su acepción de silbato, sino a la taba (pito) con que antes jugaban los niños, cuyo exiguo valor no hace falta ponderar.
  • Importarle a uno un rábano algo No importarle nada: Me importa un rábano lo que piensen de mí. Con un solo rábano nadie sacia su hambre, y este es probablemente el origen del dicho.
  • Importarle algo a uno un cuerno No importarle nada.
  • Inclinar (o inclinarse) la balanza Resolver un asunto tras un período de indecisión: Tras el empate, la balanza se inclinó a favor de nuestro equipo.
  • Ir a misa algo Ser absolutamente cierto. Ser de cumplimiento obligado: Lo que dice el jefe va a misa.
  • Ir al grano Atender a lo que realmente importa, prescindiendo de lo superfluo.
  • Ir directamente a un asunto.
  • Ir cada uno por su lado Tomar caminos distintos, separarse: Fueron socios muchos años, pero luego cada cual se fue (o tiro) por su lado. No colaborar dos o más personas que se espera hagan algo juntos: Aquella empresa es un caso; cada jefe de sección va por su lado.
  • Ir contra corriente Llevar la contraria. No seguir la opinión de la mayoría.
  • Ir de flor en flor Mostrar inconstancia, cambiando continuamente de ocupación, sin provecho alguno. Se aplica también al hombre que corteja a una mujer tras otra.
  • Ir (o andar) de culo Desempeñar una tarea que requiere mucha actividad y permanente dedicación. Estar continuamente abrumado por las exigencias de otros.
  • Ir (o marchar) como un reloj Hacer algo con la máxima regularidad puntualidad. Es como un su aplicación a funciones del organismo: Es desayunar y tener que ir disparada al bater, mis intestinos van como un reloj.
  • Ir uno hecho un brazo de mar Ir muy bien vestido. El brazo de mar es un canal ancho y largo del mar que penetra tierra adentro. Sus aguas son tranquilas, y quizá la belleza del paisaje haya dado nacimiento a esta locución.
  • Irse de la lengua Cometer indiscreción al hablar. Revelar secretos: Y sobre este asunto, no os vayáis de la lengua.
  • Irse (escaparse o salirse) uno por la tangente Valerse de un subterfugio para eludir algo que se desea imitar o que resulta desagradable: Fui a pedirle explicaciones, pero se fue por la tangente. En geometría son tangentes las líneas que se tocan, pero que no se cortan.
  • Irse por los cerros de Úbeda Decir cosas incongruentes fuera de propósito. Divagar o extraviarse en el discurso.
  • Esta frase hace referencia a los cerros o lo más que en el término de Úbeda (Jaén) forman la divisoria de aguas entre los ríos Guadalquivir y Guadalomar se dice que un alcalde de esa localidad tenía una amante que vivía en la zona de los cerros, y a la que acudía visitar con frecuencia. En cierta ocasión durante un pleno municipal, un concejal de atajo cuando divagaba y se alejaba del asunto tratado, diciéndole con sorna que no se fuera por los cerros de Úbeda.
  • Írsele a uno el santo y al cielo Olvidarse de algo: No acudí a la cita porque se me fue el santo al cielo.
  • Írsele a uno la fuerza por la boca Alardear de algo que no se es capaz de llevar a la práctica. Se dice también «por el pico».
  • Írsele a uno la mano Excederse: Él solo pretendía defenderse, pero se le fue la mano y lo dejó malherido.
  • Írsele a uno los ojos detrás de (otras) alguien o algo Mirar con insistencia algo o alguien que pasó por delante que resulta sumamente atractivo: Era guapísima; a todos se nos fueron los ojos detrás de ella.

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J

  • Jugarla o jugársela En expresiones como nos la han jugado, a Fulano se lavan jugado o parecidas, significa engañar causando grave perjuicio. Cuando se habla de jugársela uno significa arriesgar algo muy importante.
  • Jugarse el todo por el todo Aventurarlo todo, correr el mayor riesgo para alcanzar un fin: No lo hagas; eso es jugarse el todo por el todo.

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L

  • La ocasión la pintan calva Comentario que suscitan las oportunidades inesperadas por sumamente ventajosas: Vi estos zapatos en una tienda que está liquidando género, ¡y la ocasión la pintan calva!
  • La sin hueso La lengua. Suele emplearse en frases que se refieren a personas muy habladoras o maledicentes: Darle a la sin hueso, soltar la sin hueso.
  • Lágrimas de cocodrilo Las que se fingen, a fin de aparentar un dolor que no se siente o para mover a compasión a los demás. Las «lágrimas de cocodrilo» son en realidad una secreción acuosa que mantiene húmedos los ojos de ese animal cuando está fuera del agua y que nada tiene que ver con el llanto.
  • Las cuentas del Gran Capitán Las que resultan desorbitadas y arbitrarias: Nos presentó la factura y aquello eran las cuentas del Gran Capitán.
  • Es bien conocida la leyenda de estas cuentas, relacionadas con la conquista de Nápoles por Gonzalo Fernández de Córdoba, llamado el Gran Capitán. Sus campañas en Italia, en los primeros años del siglo XVI, culminaron con la conquista del reino de Nápoles para Fernando el Católico. Se le pidieron cuentas de los gastos de la guerra, y el Gran Capitán consideró que aquello era una mezquindad después de haber dado un reino al monarca. Por esta razón, le envió una disparatada lista millonaria, en la que figuraban partidas como limosnas para qué frailes y monjas rezaran por los españoles, palas, picos y azadones para enterrar a los enemigos; y, para terminar, una elevadísima cantidad por su paciencia por tener que defender a tales pequeñeces.
  • Las mil y una Innumerable(s). Hacerle a alguien las 1000 y una, pasar las 1000 y una: causar perjuicios, disgustos o sufrir dificultades repetida e insistentemente.
  • Las vacas flacas Período de escasez, de penuria.
  • Según cuenta el Génesis, el faraón de Egipto tuvo una serie de sueños premonitorios que José fue capaz de interpretar. En uno de ellos vio siete vacas flacas, que representaban «siete años de escasez, que harán se olvide toda la abundancia en la tierra de Egipto, y el hambre consumirá la tierra».
  • Las vacas gordas Período de prosperidad, abundancia.
  • Se complementa con lo anterior y tiene idéntico origen: «Las siete vacas [gordas] son siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto» (Génesis 41,26-29).
  • Lavarse como los gatos Lavarse mal y a toda prisa.
  • Lavarse las manos Desentenderse de un asunto.
  • La expresión tiene su origen en la actitud de Pilatos durante el proceso de Jesús; que se añada: «como Pilatos». En Mateo 27,24, se narra como el procurador de Judea, ante la insistencia de la muchedumbre para que crucificaran a Jesús, «tomo agua y se lavó las manos… Diciendo: Yo soy inocente de esta sangre como vosotros veáis».
  • Leer entre renglones Interpretar lo que en un texto no es explícito, pero puede deducirse con facilidad mediante una serie de alusiones y sobreentendidos que reclaman cierto grado de complicidad por parte del lector: Este artículo tiene mucha enjundia, pero hay que saber leerlo entre renglones.
  • Leer (o decir) algo entre líneas Lo que en un texto no es explícito, pero puede deducirse con relativa facilidad mediante una serie de alusiones y sobreentendidos que reclaman cierto grado de complicidad por parte del lector: Parecen trivialidades, pero tú lee entre líneas y verás con quien se mete en realidad.
  • Levantar la liebre Símil cinegético (conseguir que la liebre se ponga a tiro).
  • Llamar la atención pública sobre algún asunto mantenido en secreto: El periodista levantó la liebre de aquel gran escándalo.
  • Levantar la mano Amenazar a alguien con golpearlo: Se atrevió, incluso, a levantarle la mano.
  • Liar los bártulos Disponerse para un viaje o una mudanza.
  • La palabra proviene de Bártolo, jurista italiano del siglo XIV. Se aplicaba al principio a los estudiantes que debían cargar con gran número de libros (bártolos, esto es, los textos escritos por ese autor), y los extendió cualquier otro tipo de bultos.
  • Liarse uno la manta a la cabeza Emprender una acción atropellándolo todo, sin consideración para con nadie.
  • Limpio de polvo y paja Neto, completamente libre de carga: Con este negocio que puedes ganar un millón limpio de polvo y paja.
  • Los arrendatarios o aparcero que efectuaban cada año el pago en especies al dueño de las tierras, venían obligados a entregar el trigo limpio de polvo y de paja, esto es, debidamente trillado y aventado.
  • Llamar a capítulo Por analogía con la reunión del capítulo (junta) de una comunidad u orden religiosa, convocar a alguien para dirigirle una reprimenda.
  • Llegar y besar el santo Llegar a un sitio en el momento preciso para conseguir lo que allí se había ido a buscar. Lograr algo en el tiempo más breve: ¿Tuviste que esperar mucho rato para que os atendieran? No; fue llegar y besar el santo.
  • En la festividad de un santo, en la iglesia del que era titular se exponía la imagen a la veneración de los fieles, los cuales en ocasiones debían guardar cola. A esta espera alude, evidentemente, el dicho que comentamos.
  • Llegarle a uno al alma una cosa Afectarle hondamente: Sus recriminaciones me llegaron al alma.
  • Llegarle (o venirle) a uno su San Martín Llegarle aún el momento de rendir cuentas, de sufrir las consecuencias de sus actos, de ser castigado, etcétera.
  • En torno al día de San Martín, el 11 de noviembre, se procede a la matanza del cerdo, de ahí que a veces esta locución se formule así: «A todo puerco le llega su San Martín».
  • Llevar la batuta Dirigir, llevar la iniciativa. Por analogía con el director de orquesta.
  • Llevar la mejor o la peor parte Ser el más beneficiado fue el más perjudicado en un asunto: Fulano se llevó la peor parte y Zutano se llevó la mejor.
  • Llevar los pantalones Mandar en una familia: La que lleva los pantalones es ella.
  • Llevar (o traer) en palmitas alguien Complacerle y darle gusto en todo: Fulano lleva a su mujer en palmitas.
  • Llevar uno la voz cantante Llevar la iniciativa, mandar, dirigir, imponerse a los demás, ostentar la representación de otros y hablar en su nombre.
  • Llevarse el gato al agua Triunfar, salirse uno con la suya, ganar un asunto difícil o con mucha competencia: Había muchos aspirantes, pero quien se llevó el gato al agua fue Fulano.
  • Otra acepción de gato es trampa para cazar ratones. Una vez los ratones habían caído en ella, era costumbre introducirla en un recipiente con agua para que se ahogaran. Aunque esta operación no parece particularmente difícil y arriesgada, podría estar en el origen del dicho.
  • Llevarse la palma Sobresalir en algo, ser el mejor (o el peor): En despiste te llevas la palma. Palma: triunfo, gloria, simbolizados por la hoja de la palmera.
  • Llevárselo a uno los diablos Estar furioso, de pésimo humor: El jefe estaba que se lo llevaban (todos) los diablos.
  • Llorar como una Magdalena Llorar copiosamente con gran sentimiento.
  • Referencia María Magdalena, que según el Evangelio de San Juan (20,11-15) lloraba desconsolada ante el sepulcro vacío de Jesús, creyendo que habían robado su cuerpo. Sucesivamente se le aparecieron unos ángeles y el propio Jesús resucitado para preguntarle la razón de su llanto.
  • Llover sobre mojado Repetirse. Suceder algo que viene a incrementar lo que ya existía. Suele aplicarse a situaciones desfavorables, que de este modo se ven agravadas.
  • Lo dijo Blas, punto redondo Con esta expresión se da entender que un asunto queda zanjado, por haber pronunciado la última palabra una persona con autoridad para ello. Es muy común darle un sentido irónico, negando precisamente esa autoridad: ¿Fulano se ha atrevido a hacer esa afirmación? O sea que lo dijo Blas, punto redondo. ¡Pues ya no estoy conforme!
  • Se cuenta que este dicho proviene de cierto señor feudal que cuando impartía justicia entre sus vasallos, no admitía apelación alguna a sus sentencias.
  • Lo que faltaba para el duro Exclamación suscitada por un nuevo inconveniente que se suma una situación ya de por si es desfavorable.
  • El origen de la locución hay que buscarlo en la época en que un duro era bastante dinero. El duro en cuestión se cambiaba y se consideraba que ya se había hecho bastante gasto. Entonces, otro gasto imprevisto acababa con las vueltas, es decir, con lo que faltaba para el duro (mejor sería decir con lo que restaba de él).
  • Lo que no va en lágrimas van suspiros Se aplica a las cosas que se compensan unas con otras.
  • Lucirle a uno el pelo Tener buen aspecto. Por extensión, hallarse en buena situación económica: Así le luce el pelo: así le va (incluso en sentido peyorativo).

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M

  • Mandar a freír espárragos Rechazar algo o despedir a alguien con enojo y sin miramientos.
  • Una posible explicación sería la supuesta inutilidad de los espárragos fritos, ya que crudos, cocidos y en otras preparaciones tienen fama desde la antigüedad de poseer notables virtudes curativas (Dioscórides, Materia médica ,II, 114).
  • Mandar a freír monas Despedir a alguien de malos modos
  • Mandar a la porra Expresión de rechazo, despedir a alguien con enfado: Es un pelmazo. ¿Por qué no lo mandáis a la porra?
  • Se trata de una locución de origen militar. Antiguamente, al frente de cada regimiento marchaba el tambor mayor portando un bastón rematado con un puño de plata. Cuando se acampaba, ese bastón o «porra» se plantaba en un lugar, y allí era donde se cumplían los arrestos, a falta de calabozo o prevención. Así pues, mandar a la porra equivalía a arrestar, castigar.
  • Manga por hombro Se aplica a las situaciones de desorden y abandono que existe en una casa, institución, etc. Introduce en la locución con el verbo ir: En aquella empresa todo va manga por hombro. Alude seguramente a las mangas mal sentadas en el hombro u hombrera de una prenda de vestir.
  • Mano sobre mano Sin hacer nada, permanecer ocioso: Se pasa el día mano sobre mano.
  • Mantenerse (o seguir) uno en sus trece Mantener inflexiblemente una actitud u opinión.
  • Manzana de la discordia Objeto de disputa: Aquella herencia fue la manzana de la discordia.
  • Según la mitología griega, los dioses fueron invitados a los esponsales de la diosa marina que Tetis y de Peleo, uno de los argonauta. Sólo quedó excluida de la invitación la Discordia, para evitar que promoviese de incidencias. Afrentada por ello, depositó secretamente sobre la mesa, al término del festín una manzana de oro con la inscripción «Para la más hermosa». El héroe París fue designado para actuar como juez en aquel singular concurso de belleza, en en que el título se dirimía entre Hera, Palas Atenea y Afrodita. París se decidió por esta última (la Venus de los romanos), desoyendo las promesas de las otras dos y atrayéndose con ellos su enemistad.
  • Más feo que el Picio Sumamente feo, feísimo.
  • El tal Picio pasa por ser un zapatero que vivió en Granada a mediados del siglo XIX. Condenado a muerte por un crimen, y hallándose en capilla, recibió inesperadamente el indulto. Se dice que la impresión que le causó la noticia le produjo tal transformación en el rostro, que su fealdad llegó a ser proverbial. Al verse libre se estableció en Lanjaron, por donde circulaba con un pañuelo tapándole la cara.
  • Más fresco que una lechuga Muy fresco, descarado o indiferente: Se quedó más fresco que una lechuga.
  • Más pesado que una vaca en brazos Comparación que se usa cuando alguien o algo resulta muy aburrido o provoca cansancio: Ese chico es más pesado que una vaca en brazos, siempre cuenta las mismas cosas.
  • Más suave que un guante (o como un guante) Muy dócil y obediente: Desde que el director lo castigó, está suave como un guante.
  • Matar el gusanillo Tomar en ayunas una bebida alcohólica. Por extensión, tomar una comida ligera o tentempié para «matar» o «entretener» el hambre, que cosquillea el estómago con un gusanillo, antes de una comida principal. También, en sentido más amplio, satisfacer un deseo, capricho, curiosidad, etcétera.
  • Mear (o regar) fuera del tiesto Salirse de la cuestión tratada, decir algo que no viene al caso.
  • Medir las armas Contender con alguien en igualdad de condiciones. La expresión proviene de los usos caballerescos: Son dos profesionales de gran valía; habrá que ver cómo miden sus armas.
  • Mentar (o nombrar) la soga en casa del ahorcado Sacar a la conversación cuestiones que molesten o avergüencen a los circunstantes.
  • Meter cuña Introducir motivos de malestar o discordia. Entrometerse. Intervenir en un asunto o conversación: No paro de hablar; no dejó meter cuña a nadie.
  • Meter el hocico en todo Entrometerse, inmiscuirse, mostrar una curiosidad inmoderada. Sin duda se trata de una analogía con el continuo olisquear de los perros.
  • Meter en cintura Sujetar, hacer entrar en razón: A ese chico hay que meterlo en cintura.
  • Meter en el mismo saco Dar el mismo trato a varias personas que merecen distinta consideración. No diferenciar aquello que debe clasificarse aparte: No tuvieron en cuenta las distintas categorías, y los metieron a todos en el mismo saco.
  • Meter la pata Equivocarse. Intervenir en algo inoportunamente. Aunque a veces se añade «hasta el corvejón» (parte a la pierna opuesta de la rodilla).
  • Algún comentarista relaciona esta locución con la hembra del pato y no con la extremidad de los animales. La equivocación o inoportunidad consistiría, en este caso, en introducir una hembra (meter la pata) entre una serie de patos destinados a la venta o al sacrificio.
  • Meter las narices en algo Inmiscuirse, entremeterse: Vete y no metas las narices donde no te llaman.
  • Meter (o tener) alguien en el bote Ganarse su voluntad.
  • Meterle alguien una cosa con cuchara Explicársela con todo detalle a fin de facilitarles su comprensión.
  • Meterse en camisa de once varas Inmiscuirse en lo que no le importa uno. Complicarse innecesariamente la vida.
  • En la Edad Media, cuando en ciertos lugares se adoptaba a alguien como hijo, se celebraba una ceremonia en la que el padre adoptivo le colocaba una camisa muy ancha, metiéndosela por la cabeza. En muchas ocasiones el adoptado acababa por decepcionar al adoptante, por lo que se acuñó esta locución como advertencia a quienes ponen sus esperanzas en algo que no se sabe que puede deparar en el futuro, sentido que no coincide exactamente con el que le damos en la actualidad.
  • Meterse (o tener) alguien en el bolsillo Ganarse su voluntad: En cuanto empezó a hablar, se metió al público en el bolsillo.
  • Meterse uno en la boca del lobo Caer en una trampa o exponerse a un peligro voluntaria o inadvertidamente.
  • Miel sobre hojuelas Lo que viene a mejorar una cosa buena: Si además de pagarnos bien el trabajo nos traen y nos llevaron en coche, miel sobre hojuelas. La hojuela es una fruta de sartén, muy extendida y delgada (en la actualidad suele preferirse el nombre francés crêpe.
  • Mirar con buenos o malos ojos Manifestar predisposición favorable o desfavorable hace una persona o asunto: No creo merecer tantos elogios; loco sucede es que usted me mira (o me ve) con buenos ojos.
  • Mirar con el rabillo del ojo Mirar disimuladamente: Hacía ver que estaba pendiente del conferenciante, pero no paraba de mirar con el rabillo del ojo a la chica que tenía al lado.
  • Mirar de medio lado No mirar cara a cara. Mirar con desdén o con disimulo.
  • Mirar por encima del hombro Manifestar desdén por alguien, considerándola inferior: Desde que lo han ascendido, mirá todo el mundo por encima del hombro.
  • Morder el anzuelo Caer en un engaño o señuelo: Se mostró tan persuasivo, que mordió el anzuelo.
  • Morderse la lengua Contenerse para no decir algo: Tuve que morderme la lengua para no decir allí mismo lo que pensaba de él.
  • Morderse los labios Contenerse para no decir algo.
  • Mostrar (o vérsele) a uno el pelo de la dehesa No poder ocultar una persona su falta de educación y de cultura: En cuanto se puso hablar se le vio el pelo de la dehesa.
  • Mucho ruido y pocas nueces (o ser más el ruido que las nueces) Tener poca sustancia una cosa que, sin embargo, se presenta como algo notable: ¿Qué tal el espectáculo? ¡Bah, mucho ruido y pocas nueces!
  • Mudar el semblante Alterarse el rostro por efecto de la emoción, la contrariedad, etc.: Cuando le dieron la noticia, (se le) mudo el semblante.

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N

  • Nacer de pie Ser persona afortunada: Todo le sale bien. Parece que haya nacido de pie. Esta locución se relaciona con una creencia según la cual los niños que al nacer presentaban primero los pies (en lugar de la cabeza, como es común) estaban bendecidos por la fortuna.
  • Nadie es profeta en su tierra Con esta expresión se da entender que no suelen reconocerse los méritos de una persona en su entorno inmediato o en su país, por lo que debe abandonar los suyos si desea triunfar: Si se hubiera quedado aquí nunca hubiera salido de la mediocridad, y es que nadie es profeta en su tierra. La frase la pronunció Jesús, y se recoge en los Evangelios: Lucas 4,24; Mateo 13,7; Marcos 6,24; Juan 4.44.
  • ¡Naranjas de la China! Exclamación de incredulidad o negación.
  • La naranja de la China o naranja dulce se caracteriza por tener una piel más fina que las naranjas más comunes entre nosotros, y por el sabor agridulce de su pulpa. La locución podría tener su origen en la resistencia a aceptar las cualidades de antídoto de venenos que en algún momento se le atribuyeron. Ateneo, autor griego natural de Naucratis, en Egipto, que vivió en torno al año 200 de nuestra era, recoge en su obra eruditos a la mesa diversas anécdotas relacionadas con la gastronomía. En una de ellas narra el caso de unos hombres que sobrevivieron a la picadura de un áspid por haber comido unas naranjas. Durante mucho tiempo se creyó que estas eran eficaces contra picadura de serpientes y alacranes, y cabe la posibilidad de que la ineficacia del remedio diera lugar a un natural escepticismo.
  • Ni a la de tres De ninguna manera: El motor no arranca ni a la de tres. Por analogía con la costumbre de contar hasta tres antes de emprender ciertas acciones, sobre todo cuando se llevan a cabo entre varios: «a la una, a las dos… ¡y a las tres!».
  • Ni corto ni perezoso Con decisión, diligentemente: Ni corto ni perezoso, fue a protestar ante el director.
  • Ni tanto ni tan calvo Expresión con que se exhorta a alguien a que no exagere, a que se muestre más moderado.
  • Se cree que guarda relación con la compra de un paño o tejido, del que no se precisa tanta cantidad como la que se ofrece, pero se exige que esté menos calvo, esto es, que no haya perdido tanto pelo (que no esté tan gastado).
  • No cabe un alfiler Hallarse un recinto atestado de público: El día del campeonato, en el estadio no cabía un alfiler.
  • No caberle a uno el corazón en el pecho Estar muy sobresaltado e inquieto por algún motivo de pesar o de ira. También ser magnánimo, denodado.
  • No comerse una rosca Parece una deformación de «no comerse un rosco», que si es algo comestible. Significa no conseguir uno lo que desea porque los demás no le hacen caso. Así, un tendero puede decir: En toda la tarde no me comido una rosca, para significar que no le ha entrado en su local ningún cliente. Últimamente se emplea como expresión sinónima de no ligar, no encontrar persona del sexo opuesto con la que entabla relación.
  • No dar pie con bola No acertar. Equivocarse, desorientarse por efecto de atolondramiento: En el examen no dio pie con bola. Parece clara la comparación con el jugador que no logra hacerse con la pelota.
  • No dar un palo al agua No trabajar, ser un vago.
  • No dar una (o ni una) Errar continuamente, equivocarse de manera regular y sistemática: No sigas con ese trabajo, que hoy no das una.
  • No darle a uno vela en este entierro No haber justificación para que se entrometa, no tener autoridad, motivo ni pretexto para intervenir en algo: ¿Qué hace usted aquí? ¿Quién le ha dado vela en este entierro?
  • No decir esta boca es mía Guardar silencio. Callar alguna cosa: Se lo pregunté, pero no dijo esta boca es mía.
  • No dejar a alguien ni a sol ni a sombra Perseguirlo o acosarlo continuamente, sin cejar un instante: No sé cómo librarme de él; no me deja ni a sol ni a sombra.
  • No dejar piedra por (o sin) remover Buscar algo denodadamente: Tras la desaparición del niño, la policía no dejó piedra por remover. Hacer gestiones incansables, recurrir a todas las instancias para conseguir un fin: Para lograr que le concedieran el permiso, no dejó piedra por remover.
  • No dejar de respirar a alguien Atosigarle, no dejarla en paz, molestarle continuamente, no dejarle libre ni para respirar: Su jefe no los deja respirar en todo el día.
  • No despegar los labios Permanecer callado.
  • No dolerle prendas a uno Acceder a desprenderse de algo que le pertenece con tal de conseguir un fin, cumplir un compromiso o poner en claro su buena fe. En sentido figurado significa no escatimar uno argumentos, incluso los que pueden volverse contra él, para defender su criterio: Él es el mejor profesional que yo; lo admito porque a mí no me duelen prendas. Sin embargo…
  • No echar algo en saco roto No olvidarlo, tenerlo en cuenta. (Lo que se echa en saco roto se pierde, cae por el agujero): No echó en saco roto su consejo.
  • No entender o ver mi papa No entender o ver nada. Esta locución puede referirse a no entender palabra, con lo que papa sería una onomatopeya de lo hablado, o bien a papa en su acepción de tontería o simpleza.
  • No es nada lo del ojo La locución completa dice: «No es nada lo del ojo y lo lleva en la mano». Se aplica aquellas personas que se empeñan en restar importancia a una situación manifiestamente grave.
  • No es nada lo del ojo y lo llevan la mano Se aplica aquellas personas que se empeñan en restar importancia a una situación manifiestamente grave.
  • No estar el horno para bollos No ser el momento propicio para algo: Aguardemos unos días más, que no está el horno para bollos.
  • No estar para muchos (o esos) trotes No permitirle su salud o su fortaleza física determinados esfuerzos. También se aplica a las cosas gastadas: Mi madre no nos acompañara en este viaje; la pobre ya no está para estos trotes. Este invierno aún llevará el abrigo gris, aunque no está para muchos trotes.
  • No haber roto un plato en su vida No haber perjudicado a nadie ni haber incurrido en la más leve falta. Esta locución se emplea con ironía, muchas veces, para resumir la vida anterior, intachable, de quien de pronto comete una acción reprobable: ¡Y parecía que no había roto un plato en su vida!
  • No hay tu tía No haber esperanza, ser inevitable: Se trata de una enfermedad incurable y no hay tu tía. En realidad debería decirse «no hay atutía», pero habiendo caído en desuso este término, la voz popular lo ha sustituido por otro más familiar.
  • La atutía era un ungüento hecho fundamentalmente, de óxido de zinc, y además de las aplicaciones propias de ese producto en dermatología (tratamiento de grietas, ulceraciones, eczemas, escoriaciones), se consideraba que tenía propiedades como contraveneno. Cuando una situación era desesperada y la muerte resultaba inevitable, no había, pues, atutía (antídoto) que pudiera remediarla.
  • No levantar un palmo del suelo Se aplica a los niños pequeños, por lo general en sentido despectivo: A mí no se me sube a las barbas un mocoso que no levanta un palmo del suelo. También se dice de las personas de muy baja estatura: ¡Si lo vieras! No levanta un palmo del suelo.
  • No llegar la sangre al río No tener una cosa consecuencia grave: El enfrentamiento de las dos partes es difícil de superar, pero creo que no llegará la sangre al río.
  • No llegarle a alguien la camisa al cuerpo Estar muy ansioso o asustado: Cuando el atracador me amenazó, no me llegaba la camisa al cuerpo.
  • No (me, te…) caerá esa breva No se (me, te…) Brindará este beneficio, obtenido sin esfuerzo. La breva es una variedad de higo.
  • No perder ripio Estar muy atento a lo que se oye, para no perder palabra: De todo lo que dijimos, Fulano no perdió ripio.
  • El ripio es una palabra o frase superflua, introducida en un verso para darle el número de sílabas requerido o para forzar la rima. El significado primario de la palabra es residuo, desecho.
  • No poder con su alma Estar agotado: Después de caminar todo el día, por la noche no podía con mi alma.
  • No poder ver a uno ni en pintura Odiarlo, tenerle mucha antipatía: Me voy antes de que venga; ya sabes que no me puede ver ni en pintura.
  • No saber de la misa la mitad (o la media) Tener un conocimiento incompleto de un asunto: Su opinión no cuenta; no sabe de la misa la mitad.
  • No saber donde tiene uno la mano derecha Ser un inútil: Ese no sabe dónde tiene la mano derecha.
  • No ser algo nada del otro mundo No ser nada especial. Ser vulgar, anodino, irrelevante: ¿Os gusto el espectáculo? Bah, no era nada del otro mundo.
  • No ser ni chicha ni limonada No valer para nada. Se usa también para significar ambigüedad, indefinición. Aquí la chicha es una bebida alcohólica de origen americano, obtenida por fermentación del maíz en agua azucarada.
  • No ser santo de su devoción Desagradarle, profesar la antipatía: Fulano no es santo de mi devoción.
  • No ser trigo limpio Ser sospechoso un asunto o la conducta de una persona que, a primera vista, parece honorable: Por lo visto es el negocio no es trigo limpio. Se refiere, como es lógico, al trigo una vez segado, trillado, aventado y limpiado, listo para ir al molino.
  • No ser una cosa moco de pavo No ser despreciable ni baladí: El sueldo que estar ganando no es moco de pavo.
  • No soltar prenda Callarse algo: Le interrogaran a fondo, pero él no soltó prenda.
  • No soltar una perra Ser avaro. Resistirse a pagar. La perra es una moneda: la perra chica, cinco céntimos; la perra gorda, diez.
  • No tener abuela Se dice de la persona que se alaba inmoderadamente a sí misma: Fulano presume siempre de ser el mejor, desde luego, no tiene abuela. Esta expresión alude a la costumbre de las abuelas de atribuir a sus nietos las mejores cualidades.
  • No tener dos dedos de frente Ser de poco entendimiento.
  • No tener ni pies ni cabeza Carecer algo de lógica o de sentido: El argumento de esa película no tiene ni pies ni cabeza.
  • No tener pelos en la lengua Expresarse con absoluta sinceridad, aun a riesgo de resultar impertinente brutal: Le dije lo que pensaba, y ya sabes que yo no tengo pelos en la lengua.
  • No tener sangre en las venas No ser capaz de reaccionar con la energía y decisión que demandan ciertas situaciones: ¿Y después de lo que dijo se quedó tan fresco? ¿Es que no tiene sangre en las venas?
  • No tener un pelo de tonto Ser muy listo: No intentes engañarlo porque no den un pelo de tonto.
  • No todo el monte es orégano No todo es fácil ni placentero en un asunto. El orégano es una planta cuyas flores se utilizan como condimento, y posee reconocidas propiedades tónicas y digestivas.
  • No ver tres en un burro No ver o darse cuenta de nada. Tener mala vista. Tan mala como para no distinguir a tres personas montadas en un burro: Fulano está muy mal de la vista; no de tres en un burro.

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O

  • Oído al parche Se dice para reclamar atención. Aquí, en sentido literal, hay que entender parche como el del tambor (quizá el del pregonero): Oído al parche, que lo que voy a deciros es muy importante.
  • Ojo alerta o avizor Expresión con que se exhorta a extremar la vigilancia: Ojo alerta con esas cajas, que la mercancía es muy valiosa. Avizor. Viene del latín visor: el que mira atentamente.
  • Oler a chamusquina Sospechar que un asunto encierra mayor gravedad de la que aparenta: Aquel asunto me olía a chamusquina.
  • Oler (o saber) a cuerno quemado Algo sospechas, producir algo una impresión desagradable.
  • Olerse la tostada Entrar en sospechas, adivinar o descubrir algo oculto: A mi no me engañaron porque me olí la tostada.
  • Oír campanas y no saber dónde Entender mal una cosa o tergiversar una noticia: No hagas caso; ya sabes que se oye campanas y no sabe dónde.
  • Otro gallo (me, te…) cantara Comentarios sobre la situación hipotética, y más favorable, en que se hallaría una persona se hubiera actuado de otra manera: Si en su momento hubieras hecho lo que debías, otro gallo te cantara.

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P

  • Pagar con la misma moneda Tratar una persona a otra como está la trató antes a ella: Me perjudicó cuanto pudo, pero le pagué con la misma moneda.
  • Pagar el pato Pagar uno las culpas de otros. Quedar como único responsable, cuando esa responsabilidad se debería repartir entre más de uno: Pase lo que pase a mi siempre me toca pagar el pato.
  • Al parecer, esta locución no se refiere al pato (ave) sino al pacto, palabra que había perdido la c en el habla popular. Se trataría entonces de hacer recaer en uno sólo la responsabilidad por el incumplimiento de un pacto que obligaba a dos o más.
  • Pagar los platos rotos Recibir castigo o reprobación como único responsable de algo que es culpa de varios: Poned mucha atención en lo que hacéis, porque luego quien paga los platos rotos o yo.
  • Pagar uno de los vidrios rotos Cargar injustamente con alguna culpa.
  • Pan para hoy y hambre para mañana Se aplica aquellas decisiones que asegura la resolución momentánea de un asunto, pero plantean ineludibles dificultades para el futuro: La política de ese gobierno significa pan para hoy y hambre para mañana.
  • Para este viaje no se necesitan alforjas Para resolver esta cuestión, esas ayudas son innecesarias. Para estos resultados, no hacían falta esos esfuerzos.
  • Para más inri Para colmo, para alcanzar el límite de lo intolerable: Y para más inri, pretendiente pagáramos nosotros.
  • INRI es el acrónimo de Iesus Nazarenus Rex Iudeorum (Jesús Nazareno rey de los judíos), extinción que los verdugos de Jesús pusieron en lo alto de la cruz (Lucas 23,38) con el propósito de escarnecerlo, y que ha difundido la iconografía cristiana.
  • Para parar un tren Locución que denota cantidad, calidad o excelencia: Está como para parar un tren. Tiene dinero como para parar un tren. Había suciedad como para parar un tren.
  • ¡Para ti la perra gorda! Frase con la que se da la razón a alguien sólo por no seguir soportando su insistencia.
  • Parar el carro Renunciar a pretensiones desmesuradas o abandonar una actitud arrogante, generalmente forzado por la oposición resuelta de otro: ¿Con quién crees que estás hablando? ¡Para el carro!
  • Pararle los pies a uno Poner coto a sus es sucesor, no dejarse avasallar por él: Enseguida quiso hacerse el amo y hubo que pararle los pies.
  • Partir o romper el corazón Causar gran aflicción.
  • Partirle a uno un rayo Matarle, acabar con él. Se emplea como expresión de rechazo: A ese que le parta un rayo. También para lamentarse de la desconsideración o abandono de que alguien es objeto: Tú aquí, tan ricamente, y a mí que me parta un rayo.
  • Pasar de castaño oscuro Aproximarse al negro. Ser una cosa o situación intolerable.
  • Pasar de largo Pasar sin detenerse: Medio pero pasó de largo. En sentido figurado significa obviar un asunto, no tomarlo en consideración.
  • Pasar la bandeja Por analogía con la bandeja que se pasa en las iglesias, pedir un favor o servicio a quien antes uno ha servido o favorecido.
  • Pasar la bola Descargar en otro la resolución o responsabilidad de un asunto.
  • Pasar la noche en blanco No dormir.
  • Pasar (o cruzar) el charco Cruzar el mar, en especial el Atlántico desde España a América o viceversa.
  • Pasar (o estar) las horas muertas Emplear mucho tiempo en alguna ocupación: No me gusta ir allí porque te hacen pasar las horas muertas esperando.
  • Pasar (o restregar) alguien una cosa por las narices Enfrentarla sin consideraciones a una evidencia o algo que la mortifique: No aquí para restregarnos por las narices sus millones.
  • Pasarlas moradas Atravesar una situación penosa. Es posible que guarde relación con el color litúrgico morado, propio de las ceremonias fúnebres y los oficios de Semana Santa.
  • Pasarlo bomba Divertirse al máximo.
  • Pasarse de rosca Excederse, propasarse. Por analogía con el tornillo o tuerca que se pasa de rosca, esto es, que no agarra porque la rosca se ha desgastado: Fulano se está pasando de rosca y no deberíamos consentirlo.
  • Pedir la luna Pedir imposibles: Si transigimos, acabarán pidiéndonos la luna.
  • Pedir peras al olmo Esperar en vano aquello que uno no está capacitado para dar: ¿Confías en que Fulano te haga bien ese trabajo? ¡Eso es pedir peras al olmo!
  • Pedirle a alguien una cosa al cuerpo Apetecerle, desearla: El cuerpo me está pidiendo algo dulce.
  • Pegarse al riñón Se refiere a un manjar muy exquisito o nutritivo: Este cocido se pega al riñón. No parece muy clara la relación entre la bondad de un alimento y las dificultades de los riñones para desempeñar sus funciones depuradoras.
  • Pegársele las sábanas Levantarse uno más tarde de lo que debe o acostumbra: ¿Cómo llegas tan tarde? ¿Es que se te han pegado las sábanas?
  • Pelar la pava Estar las parejas de novios dedicados a sus pláticas amorosas en lugares públicos o semipúblicos: Mi hermana está abajo pelando la pava.
  • Se cuenta que en cierta ciudad andaluza, una señora mandó a su criada pelar una pava, lo que ella se dispuso hacer junto a la reja. Allí acudió su novio, y mientras la muchacha desplomaba el ave se dedicaban a charlar de sus cosas. La señora, impaciente, preguntaba a gritos a la doméstica si ya había terminado, y ella la respondía que no, que seguía pelando la pava.
  • Perder el sueño por alguien Preocuparse por él: Que haga lo que quiera; no voy a perder el sueño por él.
  • Perder la cuenta No conseguir expresar numéricamente ciertas cosas por su antigüedad o elevada cantidad: Se lo he advertido tantas veces que ya he perdido la cuenta.
  • Perder los estribos Se sobreentiende: los estribos de la paciencia, como si fuese una montura. Perder la compostura, montar en cólera, impacientarse mucho: Fulano, con su incompetencia, me hizo perder los estribos y acabamos peleados.
  • Perder los papeles Desorientarse, confundirse: Estaba hecho un lío y perdió los papeles. En sentido figurado, enfadarse mucho y vociferar agitadamente.
  • Perder uno la chaveta Perder el juicio.
  • La chaveta es una clavija o pasador que atraviesa una barra o eje, y actúa como tope para que no se salgan las piezas que dicha barra sujeta. Si se pierde la chaveta, las piezas resbalan y el mecanismo se descompone.
  • Picarle a uno la mosca Estar inquieto, desazonado. Cuando alguien se muestra súbitamente agresivo, receloso o, en general, adopta conductas y actitudes desusadas, suele increpársele con la pregunta ¿Qué mosca te ha picado?
  • Pies para qué os quiero Fórmula con que se da a entender el propósito de salir huyendo: Nos dimos cuenta de que el techo estaba a punto de derrumbarse, y ¡pies para qué os quiero!
  • Pillar el toro alguien Hacerse realidad una amenaza, verse perjudicado por algo imprevisible pero difícil o imposible de controlar: No me fue posible terminar el trabajo a tiempo y, claro, me pilló el toro.
  • Pisando huevos Con gran cautela, muy despacio.
  • Pisar a alguien los talones Ir tras él a muy escasa distancia: Nosotros acabamos de llegar, así que veníamos pisándonos los talones. La policía le estaba pisando los talones al fugitivo.
  • Plantar cara Desafiar a alguien o discutir lo que dice.
  • Poner a alguien como chupa de dómine Reprenderlo agriamente, dirigirle improperios. Chupa de dómine (ant.): Chaqueta de maestro o preceptor de gramática latina, cuya falta de aseo era al parecer proverbial.
  • Poner a alguien en la picota Colocarlo en una situación de gran dificultad, ponerlo en evidencia, hacer públicas sus faltas.
  • La picota era una columna que se alzaba en la entrada de ciertas ciudades, en donde, con finalidad ejemplarizado ahora, se exponía las cabezas de los ajusticiados o se exhibía a los reos sujetos con cadenas o cepos.
  • Poner a alguien por las nubes Alabarlo, ensalzarlo: Le pedí su opinión sobre Fulano y lo puso por las nubes.
  • Poner a uno a caldo Hacerle objeto de reconvenciónReconvenirReprender suavemente a una persona por algo que ha dicho o hecho mal..
  • Poner el cascabel al gato Realizar una determinada acción arriesgada, necesaria para resolver un asunto.
  • Poner el dedo en la llaga Conocer y señalar el verdadero origen de un mal, el punto más difícil de una cuestión, aquello que más afecta a una persona: Al hablarle de la custodia es puesto el dedo en la llaga.
  • Poner el grito en el cielo Quejarse vehementemente de algo, como elevando al cielo sus exclamaciones o plegarias: Cuando se enteró, puso el grito en el cielo.
  • Poner en solfa Disponer una cosa con orden y buena presentación: Tengo el texto del borrador; ahora hay que ponerlo en solfa. Ridiculizar una cosa: El caricaturista pone en solfa la actualidad política. En sentido literal es escribir música (deriva de sol y fa).
  • Poner la mano en el fuego Asegurar la verdad de una cosa. También se dice: «poner la mano en el fuego por alguien» para significar que se responde plenamente de él, que se le otorga toda la confianza.
  • Esta expresión proviene de los juicios de Dios u ordalías, que practicaban los pueblos primitivos eran comunes en la Europa medieval. Se trataba de rituales para establecer una certeza, sometiendo a alguien a un grave peligro (en este caso exponiéndolo a la acción del fuego) para que Dios le preservará de él y así quedará patente su inocencia o la veracidad de lo que se afirmaba.
  • Poner las cartas boca arriba Sincerarse. En los naipes, descubrir el juego que tiene uno: Si vamos a colaborar en este asunto, lo mejor será que pongamos todos las cartas boca arriba.
  • Poner las orejas coloradas Hacer objeto a alguien de una severa represión: El director le puso las orejas coloradas.
  • Poner tierra de por medio Huir, alejarse de un lugar, generalmente después de un hecho negativo: Cometió el robo e inmediatamente puso tierra de por medio.
  • Poner una cosa los dientes largos Ansiar, desear algo con mucha vehemencia: Miras el escaparate de esa pastelería y se te ponen los dientes largos.
  • Poner una pica en Flandes Realizar con éxito una acción difícil.
  • La pica era un arma que usaba en otro tiempo la infantería y que consistía en una especie de lanza larga, con asta de madera y un hierro pequeño puntiagudo en el extremo. Aparece con profusión en el llamado Cuadro de las lanzas, de Velázquez, que refleja precisamente un episodio de la campaña de Flandes (conquista de la ciudad holandesa de vereda, 2 de junio de 1625) y que en realidad debería llamarse «de las picas».
  • Poner verde a uno Hablar mal de él, insultarle, reconvenirle.
  • Ponerle a alguien las peras a cuarto En principio, esta locución significaba colocar a una persona en situación de aceptar algo que no deseaba. El símil parece claro: obligar a alguien a comprar las peras a un precio que no está dispuesto a pagar. En tiempos más recientes, la expresión ha adquirido un sentido más amplio: amonestar, reprender, ajustar las cuentas, poner las cosas en su sitio.
  • Ponerse como una sopa Estar empapado, estar muy mojado (por lo general a causa de la lluvia).
  • Ponerse el mundo por montera Actuar según el propio criterio, sin prestar atención a la opinión ajena. La montera es una especie de gorro que usan los toreros.
  • Ponerse las botas Locución que seguramente deriva del despojo de los cadáveres en el campo de batalla: sacar provecho.
  • Ponerse morado Deleitarse hasta la saciedad: Ponerse morado de comer, de beber, etcétera. Aquí ponerse morado sería ponerse enfermo (a causa del exceso), hasta adquirir la coloración azulada (cianosis) producida por un trastorno de oxigenación de la sangre.
  • Ponerse unos cien Por analogía con la velocidad de los automóviles, causarle gran excitación: No me digas esas cosas, que me pongo cien.
  • Ponérsele a uno la carne (o la piel) de gallina Producirse el fenómeno de que la piel de una persona adquiere un aspecto semejante a la de las gallinas desplomadas, por efecto del frío o del miedo. En sentido figurado, se aplica a las situaciones penosas o de temor: Sus lamentos ponían la carne de gallina. Recibí una citación del juzgado y se me puso la carne de gallina.
  • Ponérsele a uno los pelos de punta Asustarse mucho, experimentar una gran consternación: Cuando me enteré se me pusieron los pelos de punta.
  • Aunque se usa siempre en sentido figurado, el fenómeno se da realmente. Por efecto de un susto, puede producirse una brusca constricción de los vasos sanguíneos periféricos, con la consiguiente sensación de frío. Entonces los músculos epidérmicos se contraen, cerrando los foros para contrarrestar la pérdida de calor corporal. Los pelos alojados en dichos foros se ven empujados y se yerguen.
  • Poquita cosa Locución que se aplica a lo que es insignificante, de poca monta. Generalmente hace referencia al físico de las personas: Tan poquita cosa que es y tiene una salud de hierro.
  • Por barba En una distribución, lo que corresponde a cada persona: Nos toca a dos trozos por barba. Algún autor relaciona esta locución con las cantidades asignadas en las comidas a los frailes de cierta orden, que, cabe suponer, llevaban barba.
  • Por el canto de un duro Por muy poco. Aunque los duros de antaño no fueran tan delgados como los actuales, cabe imaginar que su canto tendría un par de milímetros como máximo: Faltó el canto de un duro para que lo expulsaran de la sala.
  • Por el mismo rasero Con criterios de igualdad, sin establecer la menor diferencia: A mi me parece injusto que nos miran a todos por el mismo rasero.
  • Por los cuatro costados Por todas partes, enteramente: El edificio ardió por los cuatro costados.
  • Por los pelos Por muy poco o en el último momento: Tomó el tren por los pelos.
  • En tiempos pasados, los marineros que no sabía nadar se dejaban crecer el cabello, para poder ser agarrado de él en caso de naufragio («salvarse por los pelos»). En la marina española se ordenó en 1809 llevar el pelo corto, lo que motivó muchas quejas por la razón apuntada. El mismo año se dictó una real orden, revocando la disposición anterior.
  • Por pies Por rapidez. Echando a correr. Se emplea con verbos como escapar, salir, etc.: Se declaró un incendio y tuvimos que salir por pies.
  • Por su linda cara (o por su cara bonita) Se dice de quien recibe algún beneficio sin haberse hecho acreedor de él: Le dieron el puesto por su cara bonita.
  • Predicar (o clamar) en el desierto Argumenta en vano ante interlocutores mal predispuestos a avenirse a razones.
  • La locución se remite a la «voz que clama en el desierto» a que se refiere Isaías (40,3) y que recoge en su predicación San Juan Bautista (Mateo 3,3).
  • Probar suerte Participar en un juego de azar, etcétera. También intentar alguna cosa: Seguramente se habrán agotado las localidades, pero vayamos a la taquilla a probar suerte.
  • Pulsar (o tocar) alguna tecla Llevar a cabo una gestión: A ver qué tecla hay que tocar para que se resuelva nuestro asunto.
  • Punto en boca Callarse, guardar un secreto, abstenerse de replicar: De todo lo que acabo de decirte, punto en boca.

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Q

  • Que cada palo aguante su vela Que cada cual asuma su responsabilidad: Ya no podía silenciar más sus errores: que cada palo aguante su vela. Es un símil marinero evidente.
  • Que si quieres arroz, Catalina Expresión que se emplea para subrayar una negativa que se recibe: Fui a cobrar lo que me debían, y que si quieres arroz, Catalina.
  • Se cuentan que en tiempos de Juan II de Castilla (1405-1454) vivía en Sahagún (León) una tal Catalina, casada con un judío converso. Esta mujer se alimentaba casi exclusivamente de arroz, al que atribuía toda clase de virtudes nutritivas y curativas. Habiendo enfermado de gravedad, sus familiares ofrecían constantemente arroz, a lo que Catalina, en su postración, no lograba siquiera responder. El cuento precisa que Catalina falleció al poco tiempo sin haber llegado a probar el arroz.
  • ¡Qué te (lee, os, etc.) den morcilla! Exclamación de rechazo y desprecio. El origen hay que buscarlo en las morcillas envenenadas que se utilizaban para acabar con los perros vagabundos. En estricto rigor, pues, la locución equivale a «que te (lee, os, etc.) maten como un perro».
  • Que venga Dios y lo vea Invocación en que se pone a Dios por testigo de un asunto o situación inadmisible.
  • Quedar todo en casa Resolver un asunto sin que trascienda del ámbito familiar.
  • Quedar uno a la altura del betún Quedar mal, en posición desairada y de inferioridad. Poner a uno a la altura del betún: desacreditarlo, humillarlo, afearle duramente su proceder.
  • Quedarse corto Obrar con timidez y poca resolución. No llegar a rematar un asunto, errar un cálculo por defecto: Creí que el trabajo iba ocupar cuarenta folios, pero me quedé corto.
  • Quedarse en blanco Olvidar de pronto aquello que se sabe: Me preguntaron en clase y me quedé en blanco.
  • Quedarse (o dejar) alguien con un palmo de narices 60
  • Quedarse para vestir santos Permanecer soltera una mujer. En otro tiempo se suponía que la que no se casaba dedicaba una parte de su tiempo a las devociones y a colaborar en el arreglo de la Iglesia.
  • Quemar el último cartucho Echar mano del último recurso de que se dispone.
  • Quemarse las pestañas Suele decirse de quien pasa mucho tiempo leyendo estudiando, especialmente en horas nocturnas. El dicho proviene de la época en que se utilizaban velas: Se quemó las pestañas preparando esas oposiciones. A veces se emplea la locución en de sentido equivalente «Dejarse las pestañas en los libros».
  • Quinta columna La forma de quienes ayudan al enemigo desde el interior del país.
  • La expresión se ha incorporado al lenguaje universal y tiene su origen en la guerra civil española (1936-1939). Se cuenta que preguntado el general Emilio Mola Vidal (1887-1937), a la sazón jefe del ejército del Norte, sobre las fuerzas con que contaba para la ofensiva sobre Madrid (noviembre de 1936), respondió que con cinco columnas. Se le hizo observar que sólo disponía de cuatro, y el precisó que había una quinta: la formada por los simpatizantes de la causa nacional que permanecían en la capital sitiada.
  • Quitar el hipo Sorprender, asombrar: ¿Has visto a Fulanita cerrar interrogación está que quita el hipo de guapa. Siempre se ha creído que el mejor remedio para quitar el hipo es llevarse una impresión o susto fuerte.
  • Quitar el sueño Se dice de lo que causa inquietud y desasosiego: Ese asunto en el que anda metido le quita el sueño.
  • Quitar hierro Restar importancia a algo que es materia de enfrentamiento discusión. El hierro parece aquí sinónimo de arma.
  • Quitarle (o quitársele) a uno algo de la cabeza Disuadir. Cejar en una obstinación: Quítate de la cabeza se idea; no te saldrás con la tuya.
  • Quitarse el sombrero Por analogía con esta muestra de respeto y cortesía, manifestar admiración por alguien, generalmente por su actuación brillante, su proceder ejemplar, etc.: Su interpretación fue de las de quitarse el sombrero. Tuvo un gesto que es como para quitarse el sombrero. Esta locución tiene diversas variantes, en las que la prenda de cabeza puede ser, por ejemplo, la boina o el gorro. También hay quien se limita a emplear la palabra francesa chapeau.

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R

  • Rascarse el bolsillo Pagar, generalmente forzado por las circunstancias: Como resultó que ellos no llevaban dinero, DVD rascarme el bolsillo.
  • Rascarse (o tocarse) la barriga Permanecer ocioso y complacerse en ello.
  • Rasgarse las vestiduras Escandalizarse, mostrar indignación: No exageres; tampoco es para rasgarse las vestiduras.
  • Los judíos se radicaban las vestiduras en señal de duelo, y también por motivo de escándalo, como cuando escuchaban una blasfemia: «el Pontífice, rasgando sus vestiduras…» (Al oír de labios de Jesús que él era el Mesías; Marcos 14,63).
  • Recién salido del cascarón Por analogía con el polluelo que sale del huevo, novato, falto de oficio o de experiencia.
  • Recoger velas Símil marinero. Moderarse, desistir, ceder en las pretensiones con el enfado: Vino con muchas exigencias, pero luego fue recogiendo velas.
  • Regalar a alguien el oído Decirle lo que desea escuchar, con independencia de que sea cierto. Alargarle: Él le regalaba los oídos, y el otro se dejó convencer.
  • Reirse uno de los peces de colores No tener razón para inquietarse por algo: Con el dinero que tiene, puede reírse de los peces de colores.
  • Revolvérsele a uno las tripas Experimentar gran repugnancia o indignación: El espectáculo le revolvía a uno las tripas. Se me revolvían las tripas ante tamaña injusticia.
  • Rizar el rizo Llevar una cosa al último extremo del rebuscamiento y la exigencia: Yo creo que esa interpretación es rizar el rizo.
  • Romper el hielo En la relación entre dos o más personas, superar la reserva o el distanciamiento impuesto por la etiqueta, y relacionarse con más espontaneidad y llaneza: Una vez se hubo roto el hielo, la reunión fue muy relajada.
  • Romper una lanza por (o en favor de) algo o alguien En los usos caballerescos, salir en defensa de algo o alguien, pelear en su favor. Hoy se utiliza mucho en sentido figurado: Ya era hora de que alguien rompiese una lanza por Fulano.
  • Romperse la cabeza Cavilar, meditar.
  • Romperse los cuernos Esforzarse al máximo.

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S

  • Saber a gloria Saber muy bien, gustar mucho algo (casi siempre un manjar), disfrutar grandemente con algo. Se trata de una comparación con un pastel llamado gloria, hecho de hojaldre, yemas de huevo, azúcar y otros ingredientes.
  • Saber de qué pie cojea Saber cuáles son sus ideas, intereses o actitudes: Lo conozco desde hace años y sé de qué pie cojea.
  • Saber latín Ser muy astuto y despierto. A veces se añade «y griego».
  • Saber más que Lepe, Lepijo y su hijo Suele decirse simplemente «Saber más que Lepe»: saber mucho, saber más que nadie de una materia. Esta expresión dar testimonio de la fama de sabio que tenía Pedro de Lepe, obispo de Calahorra en el siglo XV.
  • Sacar a alguien de sus casillas Alterar o irritar a alguien, agotar su paciencia. Alude a las casillas del tablero de ajedrez, y a las piezas que el perdedor se ve obligado a retirar de ellas: Su pedantería me saca de mis casillas.
  • Sacar alguien las castañas del fuego Liberar a alguien de una situación comprometida. Hacer el trabajo de otro: El siempre confiaba en que alguien le saque las castañas del fuego.
  • Sacar a alguien las cosas con sacacorchos Lo mismo que una botella que se resiste a ser descorchada, tener dificultades para que una persona se muestre explícita sobre algo: Esperábamos que nos comunicará los datos que le pedimos, pero había que sacar de las palabras con sacacorchos.
  • Sacar de quicio Exasperar a alguien, sacarle de tino, ponerle fuera de sí.
  • Sacar jugo de algo Obtener de ello el mayor provecho: No has sido capaz de sacarle (todos) el jugo a un tema tan interesante.
  • Sacar las entrañas a uno Despojarle de todos sus bienes. Se emplea también en sentido literal, sobre todo como amenaza: ¡Te sacaré las entrañas!
  • Sacar los pies del tiesto Perder la compostura alguien que hasta el momento se había mostrado comedido: Cuando le hicimos la advertencia, él sacó los pies del tiesto y comenzó a increparnos.
  • Sacar (o salir) los trapos sucios a relucir Hacer públicas las faltas o defectos de alguien. Se dice también «sacar… al sol»: En el calor de la discusión, el saco a relucir los trapos sucios de toda la familia.
  • Sacar uno tajada de algo Obtener algún beneficio. Sacar con mañas alguna ventaja, especialmente en lo que se reparte entre varios. Ese siempre saca tajada. Fulano se las arregló para sacar la mayor tajada.
  • Sacarse de la manga Sorprender a otro u otros con palabras, argumentos, datos, etc., que ellos ignoraban y que uno se reserva, improvisa e incluso inventa para la ocasión: Estaba a punto de tomarse el acuerdo, y entonces Fulano se sacó de la manga a que el informe nada convincente. Se refiere al conocido truco de prestidigitadores y jugadores tramposos.
  • Sacarse la espina Desquitarse.
  • Sacudir el polvo alguien Darle de golpes. En sentido figurado, impugnar o rebatir lo que ha dicho.
  • Sacudirse uno el yugo Liberarse de la opresión o el dominio: El pueblo se sacudió el yugo del invasor. El yugo es un instrumento de madera al cual se uncen en por el cuello las bestias de carga o labor (mulas, bueyes).
  • (Salir) con el rabo entre las piernas Abandonar un lugar, humillado o vencido: Después de la bronca del director, salió de su despacho con el rabo entre las piernas.
  • Salir el tiro por la culata Suceder algo al contrario de lo previsto, chasqueándolo a uno.
  • Salir (o salirse) uno de sus casillas Alterarse, irritarse, perder la paciencia.
  • Salir por peteneras Hacer algo fuera de lugar, decir algo que no guarda relación con lo que se habla: Fui a pedirle una explicación y salió porque peteneras. La petenera es un aire popular (palo de cante flamenco), parecido a la malagueña.
  • Salir rana alguien o algo Defraudar, causar decepción, no resultar lo que uno había previsto: Era su hombre de confianza, pero le salió rana.
  • Salirse de madre Salirse un río de su cauce, desbordarse. Por analogía, perder la paciencia, caer en un arrebato de genio, excederse: Cálmate, que no hay razón para salirse de madre.
  • Saltar la liebre Descubrirse, ponerse de manifiesto algo de repente.
  • Salvar el pellejo Salvar la vida: Sufrí un accidente muy grave, pero salvé el pellejo.
  • Seguir la corriente Seguir la opinión ajena sin someterla examen: No tiene criterio propio; se limita a seguir la corriente.
  • Sentar cabeza Volverse sensato: Era frívolo e irresponsable, pero luego sentó cabeza.
  • Ser algo coser y cantar Ser muy fácil: El examen fue (como) coser y cantar. Parece claro que las costureras hábiles están tan habituadas a su trabajo, que se pueden permitir cantar mientras cosen.
  • Ser algo de antología Expresión ponderativa: El cantante dio un recital de antología.
  • Esta palabra proviene del griego y significa florilegio (flor). Designa una selección de fragmentos literarios, aunque su aplicación se extiende a textos de otras materias o a la música.
  • Ser algo la Biblia (en pasta o en verso) Ser algo innecesariamente farragoso. Ser la pura verdad: tras una enumeración de cosas, para manifestar abundancia o poner de relieve lo bien acabado del conjunto, se añade «y la Biblia en verso».
  • José María Carulla y Estrada dio a conocer durante la segunda mitad del siglo XIX una obra muy vasta, que abarcaba todos los géneros y que puso al servicio de sus ideales tradicionalistas. Fundó y dirigió el periódico La Civilización y se distinguió como polemista católico, por lo que el Vaticano le distinguió con la cruz Pro Ecclesia et Pontífice.Carulla puso en verso el Génesis, el Éxodo y los libros de Tobías y Judit, y el resultado literario de su esfuerzo resultó tan mediocre y los versos estaban tan plagados de ripio es, que este autor, hoy olvidado, se convirtió en blanco de bromas y chanzas entre los escritores y críticos, en cuyos círculos se acuñó la alocución que comentamos.

    Os dejo como comienza el Génesis:

    Cuando nada existía,
    El cielo Dios creó como la tierra
    Que hallaba vacía,
    De todo cuanto encierra,
    En oscuridad horrida, que aterra.
    Sobre las aguas iba
    Del señor el espíritu eminente,
    Así diciendo arriba:
    —Luz haya— de repente
    Hecha la luz quedando sorprendente.

    Y otro ejemplo del libro de Ruth

    En apartados días,
    Cuando a Israel los jueces gobernaban,
    Según sus leyes vías
    Por hambre, que pasaban,
    Marchó por ella un hombre,
    Saliendo de Belén, de Judá hermosa,
    Digna de gran renombre,
    A la región famosa
    De ‘Moa’b, con dos hijos y su esposa.

  • Ser algo la gota que colma el vaso Ser lo que faltaba para agotar la paciencia, para llegar al límite de lo tolerante.
  • Ser algo la madre del cordero Ser la causa determinante, la clave, la explicación, la raíz de una cosa.
  • Ser algo o alguien todo un poema Locución ponderativo a que se aplica a lo que resulta difícil de definir o describir con pocas palabras; de ahí que se precise «todo un poema» para cantar sus peculiaridades y múltiples matices. Por lo general se refiere a lo que es pintoresco, extravagante o insólito: Cuando se enteró puso cara que era todo un poema.
  • Ser algo pan comido Ser muy fácil o llevadero: El examen fue pan comido.
  • Ser algo trabajo de chinos Ser algo que requiere una gran paciencia y dedicación, virtudes que se atribuyen a los chinos, cuya laboriosidad y constancia se refleja en su artesanía y, cómo no, en la ingente obra de la Gran Muralla.
  • Ser alguien un ciclón Tener gran empuje, desplegar una actividad incansable, abordar los asuntos con gran energía y resolución, hasta el punto de abrumar y arrollar a los demás. Es obvia la analogía con el huracán.
  • Ser alguien un conejillo de indias Por analogía, se aplica este nombre a las personas a las que otras utilizan para probar en ella los efectos una determinada situación peligrosa o desfavorable: Al pobre lo hicieron servir de conejillo de indias.
  • Nombre que se da a la cobaya, un roedor de origen sudamericano que se emplea para experimentos de laboratorio porque es susceptible a muchas de las enfermedades que afectan al hombre, y porque resulta muy fácil de criar y mantener.
  • Ser alguien un pedazo de pan Ser extremadamente bondadoso: Fulano es un pedazo de pan.
  • Ser alguien un viva la Virgen Ser frívolo, despreocupado, y responsable. El origen de esta expresión hay que buscarlo en la marina, pues así se llamaba al marinero más torpe de a bordo.
  • Cuando en otro tiempo se formaba a la marinería en cubierta para pasar lista, era costumbre que el último dijera «viva la Virgen» (hay que suponer la del Carmen, patrona de las gentes del mar.
  • Ser de la piel del diablo (o de Barrabás) Ser una persona malvada, hasta el punto de podérsela asimilar con el diablo o con barrabás. En la práctica, esta locución se aplica con mucho más ligereza, sobre todo los niños traviesos y revoltosos: Mi hijo pequeño es de la piel del diablo.
  • Barrabás está considerado la personificación de todas las maldades por haber sido indultado en lugar de Jesús («Barrabás… El cual había sido encarcelado por un motín ocurrido en la ciudad y por homicidio», Lucas 23,18-19).
  • Ser duro del oído Tener dificultades para percibir los sonidos: Grita poco más, que es duro de oído.
  • Ser el blanco de todas las miradas Atraerlas. En sentido figurado, concitar la atención ajena. Aquí hay que entender blanco en su acepción de diana, objeto al que se dispara.
  • Ser el brazo derecho de alguien Ser el principal ayudante o la persona de máxima confianza de alguien.
  • Ser el último mono Ser la persona menos importante entre varias.
  • Ser habas contadas Ser una cosa cierta y clara. Se dice de las cosas cuyo número es fijo y por lo general escaso, de modo que su distribución resulta fácilmente previsible: Si hay diez plazas y otros tantos aspirantes, son habas contadas.
  • Ser harina de otro costal Ser otro asunto que no guarda relación con el anterior. Se emplea también para acentuar la diferencia entre los dos términos de una comparación: De momento no tratemos de ese asunto, que es harina de otro costal.
  • Ser la carabina de Ambrosio No servir para nada, se inútil.
  • Se dice que cierto labriego, de un pueblo cercano a Sevilla, abandonó el campo para convertirse en salteador de caminos, armado con una carabina cargada con caña Mones, sin pólvora. Era tal la cantidad de Ambrosio y su aspecto resultaba tan inofensivo, que las personas a las que asaltaba no se sentían intimidadas y no le hacían el menor caso, por lo que acabo volviendo a su anterior trabajo de labriego.
  • Ser la monda Ser algo muy gracioso: Fue la monda. Es también locución ponderativa: Fulano es la monda.
  • Proviene de mondarse de risa. Una de las acepciones de mondarse es apalear, y tal vez se identifique el cansancio que se experimenta tras un fuerte ataque de risa con lo maltrecho que queda uno tras una paliza. La monda (aquí seguramente en su acepción de limpieza) es una celebración propia de Talavera de la reina y su comarca, que se desarrolla el domingo de resurrección en honor de Nuestra Señora del Prado (a la que se hace una ofrenda de cera). Las diversiones de esa jornada que pone fin al recogimiento de la Semana Santa, podrían explicar también que algo que cause gran regocijo sea «la monda».
  • Ser la repanocha Ser el no va más, mostrar excelencia en algo. También tiene sentido de censura: Fulano es la repanocha.
  • Ser la voz de su amo Repetir alguien las palabras de otro a quien reconoce superioridad. Carecer de criterio propio y actuar mandado por otro. La expresión está tomada de una conocida marca discográfica.
  • Ser (o estar) algo de recibo Hallarse en condiciones de ser recibido o merecer serlo. Su aplicación se extiende a todo lo que se ajusta a unas normas mínimas de adecuada presentación. Se usa mucho en sentido negativo, para ponderar aquello que resulta inadmisible: Su actitud no es de recibo.
  • Ser un cascabel Ser muy alegre.
  • Ser un coco Ser muy inteligente: Este chico es un coco; saca sobresaliente en todas las asignaturas.
  • Ser un hacha Ser diestro, tener habilidad, descollar en alguna cosa. Parece clara la comparación con el instrumento cortante.
  • Ser un mirlo blanco Ser algo especial, extraordinario, muy infrecuente: Hace su trabajo con rapidez y absoluta perfección; vamos, que es un mirlo blanco.
  • El mirlo es un pájaro negro (el macho) o pardo (la hembra), y de ahí que encontrar uno blanco fuera considerado imposible. Modernamente, sin embargo, se sabe que existen mirlo blanco.
  • Ser un pico de oro Ser muy elocuente, tener gran capacidad de convicción mediante la palabra: Ese abogado es un pico de oro. En ocasiones tiene connotación despectiva, al aplicarse a una persona que se expresa con brillantes pero que no resuelve nada.
  • Ser un piojo resucitado Ser personas de orígenes humildes que se ha encumbrado por medios de dudosa licitud
  • Ser uno de carne y hueso Expresión que viene a subrayar las flaquezas propias de la condición humana: Acabo conmoviéndose; al fin y al cabo es un ser de carne y hueso.
  • Ser uno el ojo derecho de alguien Ser su predilecto. Se usa también en diminutivo, ojito: El chico mayor es el ojito derecho de su padre.
  • Se logró la flor de la maravilla Cambiar bruscamente, sobre todo en materia de salud y enfermedad. Alude a la planta así llamada, cuyas flores se marchitan con gran rapidez.
  • Ser uno más papista que el Papa Mostrar más celo en un asunto que los directamente interesados en él: Si la superioridad así lo ha decidido, no comprendo porque te empeñas en ser más papista que el Papa.
  • Ser uno un cero a la izquierda Ser inútil, no valer nada, lo mismo que el cero a la izquierda de una cantidad no le restan y le añade nada.
  • Ser uña y carne Estar dos personas íntimamente compenetradas (tan pegadas inseparables como la uña y la carne del dedo).
  • Servir (o poner) en bandeja Dar las mayores facilidades. También se dice «en bandeja de plata».
  • Sin comerlo ni beberlo Sin haber intervenido en un asunto ni haber sufrido daños ni obtenido provecho de él: Lo metieron en un lío sin comerlo ni beberlo.
  • Sin ton ni son Sin razón, fundamento o propósito concreto: actuar, comportarse, hablar, etc., sin ton ni son. Es juego de palabras (ton es apócope de tono; son, sonido agradable al oído).
  • Soltarse el pelo Decidirse a actuar sin miramiento: Al principio mantuvo la compostura, pero cuando lo insultaron se soltó el pelo.
  • Subirse a la parra Montar en cólera: Cálmese usted y no se su a la barra.
  • Subirse por las paredes Mostrar gran enfado e indignación: Cuando se lo dije se subía por las paredes.
  • Subirse uno las barbas de otro Cualquier consideración o respeto y forzarle a aceptar la propia voluntad. Suele aplicarse a los inferiores que se imponen a sus superiores: El sargento no tenía dotes de mando y los reclutas se le subían a las barbas.
  • Subírsele a alguien el pavo Sonrojarse: Le dijo que la encontraba muy guapa, y a ella se le subió el pago. Por analogía con la cabeza y el cuello del pavo, desnudos de plumas y de color rojo.
  • Subírsele a alguien los humos emsoberbecerse1. ─ verbo pronominal (ensoberbecerse) Volverse soberbia (una persona). 2. ─ (ensoberbecerse) Agitarse y levantarse {las olas del mar}.. Subírsele a uno algo a la cabeza Engreírse por alguna razón concreta: El dinero (el cargo, las lisonjas, etc.) se le ha subido a la cabeza.
  • Subírsele a uno la sangre a la cabeza Perder la serenidad, ser presa de la ira, no poder evitar una actuación impulsiva: Al contemplar aquellos abusos de que había sido víctima, se me subió la sangre a la cabeza.
  • Sudar tinta Realizar un trabajo con mucho esfuerzo: Lo conseguimos, pero nos hicieron sudar tinta.

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T

  • Templar gaitas Mostrarse complaciente para ganarse la voluntad de alguien o para que no se enoje. Templar equivale a moderar los suavizar, en este caso el instrumento musical, a fin de que emitan los sonidos que se esperan de él.
  • Tender un puente Establecer un vínculo, actuar como mediador entre dos instancias: Me esforcé por tenderles un puente para que se reanudará las relaciones. La palabra Pontífice (constructor de puentes) refleja precisamente esta función de mediador (en este caso entre lo divino y lo humano).
  • Tener a alguien sorbido el seso o sorberle el seso Tenerle dominado, ejercer sobre él una influencia su ruta: Su novia le tiene sorbido el seso.
  • Tener agallas Comportarse con audacia u osadía o manifestar resistencia ante la adversidad: ¿Tú crees que tendrá agallas para decírselo?
  • Las agallas no son aquí las branquias de los peces, sino las excrecencias redondas que se forman en el Roble, el alcornoque y otros árboles por la picadura de ciertos insectos al depositar sus huevos. La forma de las agallas recuerda la de los testículos, y a éstos alude eufemísticamente la expresión.
  • Tener algo bemoles Ser muy difícil. Esta locución proviene de las dificultades que los bemoles plantean a leer una partitura musical.
  • Tener algo en la punta de la lengua Estar a punto de decirlo, estar a punto de recordarlo: Tengo su nombre en la punta de la lengua.
  • Tener buen o mal corazón Tener o no tener nobleza de sentimientos. Ser o no compasivo. Se dice también «ser todo corazón», «tener un gran corazón» o «ser duro de corazón», «no tener corazón».
  • Tener buena mano Ser hábil o ducho en algo. A veces se usa en plural.
  • Tener cubiertas las espaldas Tener garantizada la seguridad, la protección o la impunidad.
  • Tener cubierto el riñón Tener dinero, gozar de una posición desahogada: Fulano tienen bien cubierto riñón. Resulta difícil precisar si se alude a la acumulación de grasa o a la posibilidad de llevar buena ropa de abrigo.
  • Tener cuerda para rato Tener por delante mucha vida: Pese a su edad, goza de una excelente salud, o sea que tiene cuerda para rato. También, ser una persona muy habladora.
  • Tener el colmillo retorcido (o colmillos retorcidos) Ser astuto o sagaz por la edad o la experiencia, y difícil de engañar.
  • Tener el diablo en el cuerpo Ser muy astuto o muy revoltoso.
  • Tener la lengua muy larga Hablar en términos de desconsiderados e insultantes: Cuidado con ese, que tiene la lengua muy larga. También se suele usar para describir a alguien que no es capaz de guardar un secreto: Ten cuidado con lo que le cuestas, porque tiene la lengua muy larga.
  • Tener la negra En el repetidamente mala suerte.
  • Tener la sartén por el mango Dominar una situación, ejercer el mando en un lugar o en un asunto: Nosotros no podemos hacer nada; ellos tienen la sartén por el mango.
  • Tener las manos largas Manifestar habilidad o presteza para utilizar las manos con fines censurables: robar, realizar tocamientos indecentes, etc.
  • Tener (llevar o guardar) algo la manga Reservarse algo con el fin de utilizarlo en el momento más oportuno: Me extraña que no haya protestado; creo que se guarda algo en la manga.
  • Tener los días contados Hallarse al final de la vida: Esta muy grave. Tiene los días contados.
  • Tener los ojos en el cogote No reparar en lo que se tiene delante.
  • Tener mala baba Observar un proceder perverso y vengativo; mostrar afán de perjudicar a alguien, por lo general verbalmente.
  • Tener mano izquierda Mostrar habilidad y diplomacia para resolver asuntos, persuadir a otros, salvar situaciones comprometidas, etc.
  • Tener memoria de elefante Tener muy buena memoria.
  • Se atribuye al elefante una gran capacidad para recordar, sobre todo a quien le haya causado algún daño. Ese recuerdo podrá conservarlo largo tiempo, habida cuenta que alcanza vivir unos setenta años.
  • Tener miga la cosa Tener entidad o enjundia, ser más sustanciosa o con más contenido de lo que parece en principio: Lee atentamente ese artículo porque tiene mucha miga.
  • Tener monos en la cara Con esta expresión se recrimina la persona que mira fijamente a otra. Generalmente se emplea la forma interrogativa: ¿Y qué te pasa a ti, que no me quitas ojo? ¿Es que tengo monos en la cara?
  • Tener muchas conchas (o más conchas que un galápago) Ser muy reservado y astuto, como si estuviera protegido por un caparazón.
  • Tener mucho cuento Ser exagerado o presuntuoso. Será hábil en inventar excusas.
  • Antes se decía «tienes más cuento que Calleja», recordando a este editor madrileño, cuyas colecciones de cuentos, muy populares, llegaron a reunir una gran cantidad de títulos.
  • Tener (mucho) rollo Tener mucho cuento, encontrar siempre excusas y aducir prolijas razones, ser muy locuaz.
  • Tener mundo Saber comportarse en sociedad. Haber acumulado experiencia suficiente para no dejarse engañar por las apariencias, saber cómo actuar en las más variadas situaciones, tener sutileza, tacto y diplomacia para tratar con las personas, etc. Se dice también «tener mucho mundo», «ser persona de mundo», etcétera.
  • Tener (o estar) alguien de mala uva Tener mala intención, gozar perjudicando a los demás. Estar enfadado.
  • Tener (o guardar) algo en el buche Dejar de decir algo, ocultarlo. Tener alguna reserva mental: ¿Nos habrá dicho todo lo que sabe o crees que se ha guardado algo en el buche?
  • Tener (o llevar) las riendas Llevar la iniciativa, mandar: A mí no me diga nada, hable con el jefe que es el que más lleva las riendas de la obra.
  • Tener (o mantener) a raya Dentro de unos límites (simbolizados por la línea que señala un confín): A ese hay que mantenerlo a raya, no se vaya a extralimitar.
  • Tener por la mano Estar muy acostumbrado a realizar una tarea, manejar un mecanismo, etc.: En cuanto lo tengas por la mano verás qué fácil es.
  • Tener uno la cabeza llena de pájaros No tener juicio. Tomar las propias fantasías por realidad: Ese chico no madurará nunca; tiene la cabeza llena de pájaros.
  • Tener uno mala cabeza Proceder con ligereza, sin buen juicio: El se lo ha buscado, por su mala cabeza. Tener mala memoria o escasa agudeza: No se me ocurrió; ¡qué mala cabeza la mía!
  • Tener siete vidas como los gatos Salir incólume de riesgos, peligros y enfermedades que normalmente serían causa de muerte.
  • Las siete vidas del gato se explican por la aprobada supervivencia de este felino a las caídas, en virtud de la especial constitución de su cuerpo, que le permite caer siempre de pie.
  • Tentar a la suerte Arriesgarse imprudentemente.
  • Tirar a uno de la levita Adularle. La levita era una chaqueta masculina que cayó en desuso al adoptarse el frac como atavío de ceremonia a finales del siglo XIX. Era larga, con amplios faldones que se recogían por delante al sentarse.
  • Tirar con bala Hablar con mala intención: Se puso hablar y empezó a tirar con bala contra Fulano.
  • Tirar de la lengua alguien Procurar mediante ardides que revele lo que debería callar: Sin duda sabe algo; convendría tirarle de la lengua.
  • Tirar de la manta Descubrir lo que está oculto y por provocar un escándalo: El periodista tiró de la manta y puso al descubierto el asunto.
  • Tirar la casa por la ventana Hacer un gran gasto: Dio una fiesta y tiró la casa por la ventana.
  • Tirar la piedra y esconder la mano Causar un perjuicio y aparentar inocencia: Ten cuidado con él; es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
  • Tirar (o arrojar) la toalla Desistir de algo, abandonar una tarea. La expresión proviene del deporte del boxeo, y es la señal de que uno de los contrincantes renuncia a seguir combatiendo: Estoy tan harto de este trabajo, que voy a tirar la toalla.
  • Tirar piedras a su propio tejado Perjudicar los propios intereses: Si admito que incurrir en negligencia, estoy tirando piedras a mi propio tejado.
  • Tocado del ala Por analogía con el ave herida en el ala, e imposibilitada por ello de sostener el vuelo, se aplica una persona colocada en una situación irreversible: Desde que padeció aquella enfermedad, ha quedado tocado del ala.
  • Tocar las narices Molestar, importunar: Todos los días viene por aquí a tocarnos las narices.
  • Tomar algo a pecho Tomarlo muy en serio, con gran empeño, sintiéndose muy afectado por ello: Se toma su trabajo muy a pecho. No sé por qué no te tomas tan a pecho sus palabras. Ha quedado anticuada la forma «a pecho».
  • Tomar cartas en un asunto Intervenir, tomar parte en el.
  • Tomar el (o los) hábito(s) Profesar como religioso o ingresar en una orden militar.
  • Tomar el pelo a alguien Burlarse de él con elogios, promesas o halagos fingidos.
  • Se dan varias explicaciones para esta locución. La más lógica parece remitir a la dirección del pelo en animales, tejidos, etc. Si uno acaricia a un animal en dicha dirección, se procurará placer. Si, por el contrario, lo hace a contrapelo, le causaba molestia.
  • Tomar (o coger) las de Villadiego Ausentarse precipitadamente, por lo general huyendo de un riesgo, compromiso o situación desagradable: A los 10 minutos ya no aguantaba más, y cogidas de Villadiego. Se refiere a las cartas que se fabricaban en esa localidad burgalesa. La locución significa, por tanto, vestirse, disponerse a partir.
  • Tomar por el pito del sereno No mostrar respeto ni consideración por una persona: Estoy harto de que me toméis por el pito del sereno.
  • Tragar saliva Soportar sin protesta algo que ofende o disgusta. Turbarse, no acertar a hablar.
  • Tragárselo a uno la tierra Desaparecer sin dejar rastro: ¿Dónde anda Fulano? Parece como si se lo hubiera tragado la tierra.

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U

  • Una de cal y otra de arena Alternar alabanzas y censuras.

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V

  • Valer alguien o algo un potosí Valer muchísimo dinero. También se emplea en sentido figurado, para denotar la valía con las prendas morales de una persona: Tu hermano vale un potosí.
  • Potosí es una ciudad de Bolivia fundada por los españoles en 1545 para explotar los pilones de plata descubiertos un año antes en el cerro de ese nombre. Las de Potosí fueron las minas más ricas de América hasta el siglo XVIII. También se dice «vale un Perú», por estar esta explotación comprendida en el virreinato del Perú.
  • Vender la piel del oso antes de cazarlo Ofrecer algo sin estar realmente en condiciones de cumplir el compromiso. Anticiparse excesivamente en un asunto.
  • Venir ancha una cosa a alguien Ser una tarea, cargo, etc., excesivo para la capacidad de una persona: Lo nombraron director, pero puesto le venía ancho.
  • Ver algo negro Considerar que tendrá mal fin.
  • Ver el cielo abierto Presentársele a uno la ocasión favorable para salir de un apuro o para conseguir el fin propuesto: Cuando Fulano me hizo aquel ofrecimiento, vi el cielo abierto.
  • Ver las orejas al lobo Comprender que se está en una situación de gran peligro: Esta enfermedad me ha servido para verle las orejas al lobo.
  • Ver (o mirar) los toros desde la barrera Presenciar algo sin intervenir ni correr peligro alguno: Este negocio es muy arriesgado y no voy a entrar en el que, me dedicaré a ver los toros desde la barrera.
  • Ver (o sentir) crecer la hierba Tener una persona gran agudeza y perspicacia.
  • Verse las caras Avistarse una persona con otra para manifestar vivamente enojo o para reñir: Ese y yo tenemos que vernos las caras.
  • Vérsele a uno el plumero No poder ocultar uno su verdadera naturaleza de intenciones: En cuanto empezó a hablar se le vio el plumero.
  • Vivir de las rentas Gozar en la actualidad de los beneficios de una situación anterior: El curso pasado estudiamos tanto y tan bien, que este año hemos vivido de las rentas.
  • Volver las aguas a su cauce Restaurarse una situación que se consideraba normal o deseable: Tuvieron un enfrentamiento grave, pero luego las aguas volvieron a su cauce.
  • Volver o dar la espalda Huir de algo o alguien. Ignorarlo deliberadamente o no tomarlo en consideración.

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Y

  • Y un jamón con chorreras Locución que denota rechazo, y que se emplea como negativa tajante algo que se considera excesivo. A la petición que se tiene por descabelladas se le responde, pues, con algo tan descabellado como un jamón adornado con una guarnición de encaje.

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