22/05/2024

Expresiones populares del español (locuciones)

Existe en español grupos de palabras o expresiones cuyo significado global no tiene nada que ver con el significado de cada uno de los términos que lo integran. Tales construcciones no poseen un significado literal sino metafórico. Pero ¿cuál es el origen de estas expresiones? Una lengua presenta tan numerosas construcciones metafóricas porque la concepción de la realidad es también metafórica. No hay que pensar en las metáforas como algo de la creación literaria, sino un recurso cotidiano del que nos valemos continuamente en la comunicación diaria y en las más diversas situaciones.

A
A bocajarro → Refiriéndose a un disparo de arma de fuego ligera, a quemarropa. En sentido figurado, decir algo abruptamente, sin preparación previa.
A bombo y platillo → Con la máxima publicidad, como sugieren esos ruidosos instrumentos.
A brazo partido → Con mucha decisión, con ahínco, con mucha entereza, sin descansar.
¡A buenas horas mangas verdes! → Exclamación que suscita aquello que llega tarde, que ya carece de utilidad por haber pasado el momento adecuado.
Las mangas verdes formaban parte del uniforme de la Santa Hermandad (siglo XVII), un cuerpo creado por los Reyes Católicos y que se encargaba de juzgar y castigar los delitos allá donde la jurisdicción no correspondía a otras instituciones, sobre todo en el medio rural. Desempeñaba asimismo funciones semejantes a las de la moderna policía. Dada la lentitud de las comunicaciones en aquella época, la Santa Hermandad solía llegar tarde al lugar de los hechos, de ahí viene esa expresión.
A cal y canto → Completamente cerrado. Alusión a la mezcla de argamasa y piedra empleada por los albañiles.
A carta cabal → Se utiliza para indicar que un trabajo o tarea se hace con firmeza, seriedad y honradez, de la mejor manera posible.
Se piensa que esta expresión tiene su origen en los despachos reales, mediante los cuales el monarca encomendabe alguna misión a sus nobles o soldados. Estos tenían que cumplir el mandato según había encargado el rey, o lo que es lo mismo «a carta cabal».
A cero → Con verbos como estar, quedar, etc., significa no tener nada, haber agotado aquello de los que disponía: el tanque de gasolina esta a cero.
A cuerpo de rey → Con todo regalo y la mayor comodidad: lo trataron a cuerpo de rey.
A dedo → Nombramiento que no se hace por elección, sino por designación directa.
A dos velas → Sufrir carencia o escasez de algo, principalmente de dinero. Estas velas son de alumbrar, no de navegar: Los Pérez están a dos velas, se han arruinado.
A humo de pajas → Se emplea en frases negativa, dando a entender que aquello que se dice tiene una justificación o una finalidad concreta: no decir, hablar, hacer alusiones, etc., a humo de pajas, Las pajas tienen una combustión rápida, producen mucho humo pero carecen de poder calorífico, por lo que no sirven de combustible. La locución tal vez haga referencia a lo vano que resulta quemar pajas.
A la buena de Dios → De cualquier manera. Sin pensar.
A la chita callando → Su uso sirve para indicar que una acción o acontecimiento se está ejecutando de forma lo más disimulada posible, tratando de no llamar la atención.
Hay quien cree que la frase deriva del juego de la chita o taba, donde en algunas ocasiones se apostaba dinero, lo que estaba totalment prohibido y había que hacerlo sin armar alboroto y ser descubiertos. Otros piensan que deriva de cheeta, una especie de leopardo, astuto y sagaz, que los árabes utilizan para cazar en el monte. El rey Alfonso X, el Sabio, prohibió cazar con este animal por lo que se suponía que los árabes salían a cazar «callando a la chita» para que no los descubriesen.
A la legua (o a una legua o a cien leguas o a mil leguas) → Muy lejos, se emplea en sentido figurado para significar, con el símil de la distancia, que una cosa es radicalmente distinta de otra o que se halla muy alejada en el tiempo: se ve a la legua que no te sabes la lección; ésto está a mil leguas de lo que se ve en la publicidad.
A la pata (la) llana → Con sencillez, sin afectaciones y sin excesiva preocupación por guardar las formas: el presidente estaba en su despacho a la pata la llana, en calzoncillos y con los pies en la mesa.
A la sopa boba → Vivir a expensas de otros. Vivir sin trabajar a costa de los demás. Tener un empleo, conseguido por recomendación, en el que no se trabaja pero se cobra. La sopa boba era la comida que se repartía a los pobres en los conventos.
A la tercera va la vencida → Esta frase nos sugiere que, tras dos fallos o errores, al tercer intento conseguirás tu objetivo.
Tiene su origen en las antiguas luchas cuerpo a cuerpo en las que se apostaba el triunfo a los tres derribos. El que logrado nombrar su enemigo en tres ocasiones, vencía. Por tanto, a la tercera iba la vencida.
A la vejez, viruelas → Es esta, según el Diccionario, una expresión con la que se hace ver a los viejos que hacen cosas que no corresponden a su edad. Y se dice también notando de tardía y fuera de sazón una cosa.
Empezaremos por aclarar que hoy día la viruela es una enfermedad prácticamente erradicada, al menos en España, y en todos aquellos países en que la higiene ha ido paralela al progreso. Recordaremos que se trata de una enfermedad infecciosa aguda, muy contagiosa, endémica o epidémica. Lo curioso del dicho es que hay en él cierta inexactitud, porque da a entender que la viruela es más bien cosa de niños o de personas jóvenes; y en realidad puede sobrevenir en cualquier edad. Lo cierto es que, incluso en épocas de epidemia y hasta de pandemia, era menos corriente ver aquejado de este mal a un viejo que un niño. De ahí la intención del dicho, de que un viejo no debe meterse en hacer cosas de jóvenes. Y si lo hace, se le reprocha con lo de a la vez que viruela se; o incluso con lo de viejo verde.
A la virule → Se dice frecuentemente de los ojos amoratados, o con el párpado caído, como consecuencia de un golpe o accidente. En general, también lo aplicamos a lo que está roto, desordenado o estropeado.
esta expresión procedente del francés: los franceses tenían la costumbre de llevar las medias enrolladas, y este modo de vestir se llama bas ruolé «la media enrollada». por comparación con los párpados cerrados o caídos por un golpe, en España se dijo barulé, y despues birulé o virulé.
A lo hecho, pecho → Es preciso arrostrar las consecuencias de las propias acciones: He cometido un error terrible en el trabajo, pero a lo hecho pecho. Pecho hay que entenderlo en su sentido figurado de valor, esfuerzo, fortaleza, constancia.
A ojo de buen cubero → Calcular algo a bulto, sin medirlo ni efectuar operaciones aritméticas: Ahí hay, a ojo de buen cubero, unos 20 paquetes.
Hay que suponer el origen de esta locución en la habilidad del cubero conocedor de su oficio, para calcular a simple vista la capacidad de las cubas que vende o fábrica.
A ojos vistas → A la vista, de manera evidente y manifiesta: El pobre va perdiendo la memoria a ojos vistas.
A otro perro con ese hueso → Réplica que se da a quien propone algo difícilmente aceptable o engañoso.
A palo seco → Se dice de ciertos actos o funciones en que se omiten adornos o complementos usuales. Carácter de letra derivado del romano antiguo, llamado asimismo palo bastón o grotesca: es de trazo fuerte y sin adornos. Comer sin acompañar los alimentos sólidos con bebida alguna: No veas comerse un polvoron a palo seco
A pedir de boca → Conforme a los propios deseos.
A pies juntillas → Con los pies juntos, como para saltar. En sentido figurado, se emplea con el verbo creer («creer algo a pie juntillas») para significar que se da algo por cierto, sin sombra de duda.
A punta de lanza → Con mucho rigor y exactitud. Se emplea con el verbo llevar: llevar a punta de lanza.
A Roma con todo → Expresión con que se da a entender que se acomete con un ánimo y confianza cualquier empresa, por ardua que sea.
A renglón seguido → Acto seguido, a continuación, inmediatamente: y a renglón seguido, va y se marcha de la casa.
A sangre fría → Con tranquilidad, sin dejarse vencer por la emoción, con premeditación y cálculo: golpeo al animalito a sangre fría.
A tontas y a locas → Desbaratada mente, sin orden ni concierto.
El desbaratamiento, el desorden y el desconcierto que expresa el Diccionario para este dicho, se refiere únicamente a la forma de hablar; podría completarse, pues, la expresión diciendo «hablar a tontas y a locas». También se utiliza, o más bien se utilizó, la expresión «a tontas y a bobas», que tanto da hablar a tontas, a bobas o a las locas, porque el resultado habría de ser el mismo. El origen de la frase nació de una posible charla a mujeres o al menos eso intuimos. Una se refiere a un predicador a quien encargaron diera sermón en un monasterio de monjas, pero con tan poco tiempo que no tuvo ocasión de prepararlo, así, cuando subió al púlpito, lo primero que hizo fue reprocharles la premura del encargo diciéndoles que otra vez no le hagan venir a predicar a tontas y a locas. Lo mismo le ocurrió a don Jacinto Benavente que unas damas de un notable club le conminaron a que le dieran una charla. Se justificó el ilustre autor dramático diciendo que andaba muy atareado y que no tenía tiempo para prepararla. Las damas insistieron argumentando lo que no necesitaba preparar nada, que cualquier cosa que les dijera sería más que suficiente. Y la respuesta, claro está, fue la de que «él no solía hablar a tontas y a locas».
A troche y moche → Se utiliza para señalar que se hace alguna tarea sin cuidado, a costa de cualquier cosa, sin consideración o desordenadamente.
Algunos expertos piensan que esta expresión es tiene su origen en los antiguos trabajos de los leñadores: los buenos leñadores cortaban sólo algunas ramas, suficientes para tener madera durante el invierno. Otros, menos cuidadosos, pero hinchaban y des mostraban los robles y las encinas, y esto era IR A TROCHE Y MOCHE, destrozando los árboles y cortándolos por donde no se debía.
Abrir la mano → Mostrar más indulgencia o generosidad de lo habitual: Tuvimos que abrir la mano para que no sufriera más.
Abrirle a alguien los ojos → Hacerle ver la realidad, rendirle a la evidencia, sacarle del error o la ignorancia: Manolo no se enteraba de nada, tuvimos que abrirle los ojos.
Aburrirse como una ostra → Aburrirse mucho. Alusión a la existencia solitaria y estática de este molusco.
Acabar una cosa como el rosario de la aurora → Acabar mal, en disputa. Suele aplicarse a las reuniones en las que no sólo no hay acuerdo sino que terminan en tumulto.
El origen es una determinada profesión celebrada al alba, el rosario de la aurora, que, según se dice, terminó «a cristazos», esto es, golpeándose con las cruces los airados participantes.
Acostarse con las gallinas → También se dice LEVANTARSE CON LAS GALLINAS. Cuando estas expresiones se aplican a las personas, debe entenderse que un hombre o una mujer tiene la costumbre de levantarse de la cama o a acostarse a la misma hora que las gallinas se despiertan o se va a dormir. Ello significa que una persona se levanta muy pronto, al salir el sol, y se acuesta al atardecer: porque las gallinas sólo están despiertas mientras hay luz natural.
¡Adelante con los faroles! → Exclamación con la que se manifiesta el resuelto propósito de iniciar algo o de continuar lo interrumpido. Suele aplicarse a tareas arduas. Parece guardar relación con los faroles encendidos que se portaban encabezando cortejos, procesiones, etc.
Adornarse con plumas ajenas → Atribuirse los méritos de otros.
Aflojar las riendas → Ceder en el rigor en algún asunto, aliviar un trabajo o carga, disminuir el control o vigilancia: desde que llego el nuevo jefe, se han aflojado mucho las riendas en el trabajo.
Agarrarse a un clavo ardiendo → Valerse de cualquier recurso para evitar un mal o para conseguir un fin.
Agua de borrajas → Cosa sin importancia. Referencia a la escasa sustancia del caldo hecho con borraja (planta comestible).
Aguantar (sujetar o sostener) la vela → Ayudar servilmente a alguien, como si estuviera alumbrándole mientras ejecuta algo.
Ahí me las den todas → Señala que los daños y molestias ajenas importan poco, especialmente cuando otros sufren las desgracias que iban dirigidas a nosotros.
Se dice que en cierto pueblo había un alguacil encargado de mantener el orden público. Con motivo de una pelea, intervino y uno de los contendientes le dio una sonora bofetada. Volvió el alguacil al ayuntamiento y dijo al alcalde:
–Vea el señor alcalde: este hombre me ha dado una bofetada y eso es tanto como si se lo hubiese dado a vuestra merced, pues yo iba en vuestro nombre. Así que usted ha recibido esa bofetada.
El alcalde miró sorprendido al alguacil, y contestó:
–Pues ahí me las den todas.
Y con esto quiso decir que bien podrían darle todas las bofetadas del mundo, siempre que se las dieran en el rostro del alguacil.
Ahogarse en un vaso de agua → Dejarse abrumar o afligir por algo de poca importancia: Es que te ahogas en un vaso de agua con cualquier problemilla.
Los marineros, antiguamente, temían con razón al mar, pues siempre cabía la posibilidad de que sea un gas en él. Pero los hombres temerosos se aterrorizan ante un vaso de agua. Las grandes extensiones de agua son la comparación de los grandes problemas, y el vaso de agua significa un inconveniente pequeño y sin dificultad; de modo que quien se ahoga en un vaso de agua es incapaz de afrontar una pequeña contrariedad.
Ahorcar (o colgar ) los hábitos → Renunciar un sacerdote o religioso a su condición de tal, y pasar al estado seglar.
Ahuecar el ala → Marcharse. Es el primer movimiento que hacen las aves al remontar el vuelo.
Ajustarle a alguien las cuentas → Darle su merecido
¡Al agua patos! → Con esta exclamación se anima a otras personas a meterse al agua, o se expresa la alegría ante un buen chapuzón. Se cita a los patos porque estos animales son muy aficionados a los baños y pasan la mayor parte de su vida en el agua.
Al buen tuntún → Se emplea esta expresión para señalar acciones apresuradas, sin reflexión y sin conocimiento.
Algunos estudiosos creen que esta fórmula procede de las antiguas misas en latín. Cuando el sacerdote decía: «Ad vultum tuun deprecabantur» («Elevemos nuestras suplicas a Ti»), los aldeanos que nos sabían latín, creían que el cura hablaba sin saber lo que decía: al buen tuntún. De aquí que a todo lo que se hace sin conocimiento se le aplique la expresión.
Al lucero del alba → Locución referida a alguien indeterminado a quien se atribuye gran importancia y jerarquía, y que suele formar parte de frases como: yo le canto las verdades al lucero del alba. El lucero del alba es el nombre popular que se da al planeta Venus, que aparece muy brillante en el firmamento durante los crepúsculos matutinos y vespertino. Podría guardar relación con las letanías de la Virgen, a la que se invoca como Stella matutina.
Al pan, pan y al vino, vino → Verdad que se manifiesta en toda circunstancia, expresándose con inequívoca claridad y llamando a las cosas por su nombre.
Al pie de la letra → Traducción literal de la locución latina ad pedem litterae. Ateniéndose exactamente a lo escrito. Según las letras y el significado natural de las palabras y renunciando a cualquier cambio o interpretación: cumplió lo pactado al pie de la letra.
Al pie del cañón → Permanecer junto al cañón durante la batalla, dispuesto en todo momento a abrir fuego con él. En sentido figurado, estar permanentemente en el puesto de trabajo, estar siempre trabajando o dispuesto a trabajar.
Al rojo vivo → Se dice del hierro u otra materia cuando, por efecto de la elevada temperatura, adquiere ese color. Por extensión gran exaltación de sentimientos, pasiones, etc.
Alegrársele a uno las pajarillas → Ponerse muy contento, experimentar un gran placer por lo que se ve o por lo que se recuerda.
Pajarillas era el nombre que se daba antiguamente al bazo, que se consideraba el órgano donde tenían su sede el contento y el placer.
A mi, plin → con esta expresión se indica desdén y desprecio por sucesos o acciones ajenos a uno mismo, y es tanto como decir «¡Y a mí qué me importa!» o «¡Me da lo mismo!». A veces se escribe así: A MI PLIM.
Algunos estudiosos dicen que es «plim» se refería en realidad al apellido de un político español revolucionario, llamado Juan Prim; y así los políticos conservadora demostrarían la indiferencia que les producía sus palabras. Otros, sin embargo, sugieren que el «plin» no es más que un sonsonete o una rima que no significa nada.
< span style=”color: #133926;”>Ancha es Castilla → Con este dicho se explica que uno se toma permiso para hacer lo que le venga en gana. En general, la expresión se utiliza cuando uno tiene posibilidades de hacer o decir algo sin ningún impedimento.
Cuando en la Reconquista los cristianos trataban de expulsar a los musulmanes de la Península, algunos reyes ofrecían tierras a los aldeanos, para repoblar las que se iban arrebatando a los árabes. En aquella época, Castilla era un lugar casi deshabitado y en sus tierras había lugar para todos aquellos que quisieran trabajar allí.
Andar a la greña → Reñir, disputar o más personas continuamente.
Andar a la que salta → Significa estar preparado, atento y dispuesto a aprovecharse cuando se presente la ocasión.
Esta expresión tiene su origen en la lengua de los cazadores. Los más despiertos y prevenidos siempre van con la escopeta preparada, y cuando salta la liebre, tienen más posibilidades de captar la. Antiguamente se utilizaba la frase VIVIR A LA QUE SALTA, y se aplicaba a las personas sin oficio ni beneficio que vivían de lo que encontraban o de lo que robaban.
Andar (bailar o ir) de coronilla → Hacer algo con el mayor afán o diligencia.
Andar con cien ojos → Extremar la atención o las precauciones. En la mitología griega, se atribuían cien ojos a argos.
Andar de boca en boca (o en boca de todos) → Ser objeto de los comentarios ajenos, por lo general murmuraciones.
Andar de la ceca a la Meca → La Meca es la ciudad sagrada de los musulmanes en Arabia, y la ceca era donde los árabes fabricaban su dinero. Por tanto, ANDAR DE LA CECA A LA MECA es andar ajetreado entre los asuntos de dinero (la ceca) y los asuntos religiosos (La Meca). significa por tanto, estar muy atareado. También se aplica a las personas que van de un sitio a otro sin ocuparse de su trabajo o desatendiendo sus deberes.
Andar mal de la azotea → Al hablar empleamos, a veces, comparaciones muy divertidas. A la cabeza, por ejemplo, se le llama «melón», por la semejanza con este fruto. En otras ocasiones se dice «perol», también por similitud de la cabeza con la olla. En el caso de la azotea, la comparación se establece con los edificios, ya que del mismo modo que la azotea es la parte alta de una casa así la cabeza está en la parte superior del cuerpo. Cuando una persona está mal de la azotea es porque actúa como un loco, o hace las cosas sin sentido y sin pe
Andar manga por hombro → Se aplicará situaciones en las que reina el desorden y el alboroto.
Tiene su origen en un descuido que se produce con frecuencia, cuando, al ponernos un jersey o un camisón, sacamos la cabeza por la manga y el hombro de la prenda que da donde debería estar la manga.
Andar (o bailar) en la cuerda floja → Hallarse en una posición precaria, como los funambulistas del circo, lo que explica este símil.
Andar (o estar) al quite → Estar preparado para acudir en ayuda de alguien
Quite, en esgrima, es un movimiento defensivo con que se detiene o evita el ofensivo. En tauromaquia, la suerte que ejecuta un torero, generalmente con el capote, para librar a otro del peligro de ser acometido por el toro.
Andar (o estar) el diablo suelto → Haber perturbaciones, desórdenes o inquietudes en un lugar.
Andar (o estar) por las nubes → Estar carísimo.
Andarse por las nubes → Divagar, recurrir a subterfugios para eludir una explicación clara. El símil arbóreo parece claro, lo esencial no son las ramas, sino el tronco.
Añadir (o echar) leña al fuego → Fomentar una discordia: deja de molestar y no eches más leña al fuego.
Año de la nana (de la pera, de Maricastaña, del catapún) → Locución que remite a una época pasada, tan imprecisa como remota.
En el caso de Maricastaña, el nombre parece derivar de María Castaño, natural de Lugo, que en algún momento de la historia encabezó una revuelta popular contra el pago de tributo al obispo de aquella diócesis.
Apaga y vámonos → Se utiliza esta expresión para dar por cerrado o acabado un asunto.
se dice que cierta parroquia de Granada había quedado vacante y que el puesto le correspondía al sacerdote que menos tiempo tardara en decir misa. Competían por el puesto dos curas. El primero hizo el oficio tan veloz como pudo, dici
–Hermanos, podéis ir en paz.
El segundo sacerdote, viendo que podía perder su trabajo, se plantó ante el altar y dijo al monaguillo:
–Apaga las velas y vámonos.
Al parecer, todos lo presenten admitieron que había sido muy breve, pero no había sido misa, y el puesto le fue otorgado al primero.
Apearse (bajarse o caer) alguien del burro → Reconocer uno su error, ceder.
Apretar a uno las clavijas → Forzarle con argumentos o reconvenciones a adoptar la actitud que se desea de él.
Apretarse el cinturón → Verse obligado a reducir gastos.
Apuntarse a un bombardeo → Se aplica a las personas que por afán de notoriedad, por sacar provecho de una vida social intensa o sencillamente por no quedarse en casa, se muestran dispuestas a aceptar cualquier invitación.
Aquí paz y después gloria → Expresión con la que se da por terminado un asunto.
Debe entenderse paz como sinónimo de gracia: es decir, que primero se obtiene la gracia de Dios y luego se goza en su gloria. Es evidente que el sentido religioso de la locución se ha perdido por completo.
Aquí hay gato encerrado → Antiguamente se utilizaba esta expresión para decir: «tienes dinero escondido». Esto se debía a que antes los monederos se hacían con piel de gato.
Con el tiempo, la presión llegó a significar: «Aquí hay trampa» o «Aquí hay algo oculto», y de este modo se demuestra que desconfianza respecto alguna cosa. Otros estudios piensan que el «gato encerrado» se refiere realmente a un gato, pues es sabido que a los gatos no les gustan las habitaciones cerradas y se enfada mucho si se les pretende mantener dentro de ellas.
Arderle (bullirle o arderle) a uno la sangre → Cuando no se puede aguantar las ganas de hacer algo o no se puede resistir una opinión contraria o de ignorancia.
Armarse (o ser) la de Dios es Cristo → Organizarse un gran alboroto, un riña.
El origen de esta locución parece hacer referencia a las disputas teológicas suscitadas durante el concilio de Nicea (325) a propósito de la naturaleza humana y divina de Cristo (esto si, si Cristo era Dios o sólo hombre).
Armarse la de San Quintín → Cuando se ha producido una gran pelea, mucho alboroto, gritos y trifulcas, utilizamos esta expresión.
Este dicho tiene su origen en una gran batalla entre franceses y españoles en 1557. Los españoles vencieron y el rey Felipe II ordenó levantar el monasterio de El Escorial para conmemorar aquel triunfo. Este monumento es, desde entonces, el panteón de los Reyes españoles fallecidos.
Armarse la marimorena → Con esta expresión se da a entender que hay un gran alboroto, muchos gritos y peleas.
Se comentaba que en Madrid había una taberna muy conocida. Sus propietarios eran Alonso de Zayas y María Morena. Tenían la mala costumbre de guardar el mejor vino solo para los clientes poderosos, y al resto del público le daba un vino barato. Cierto día, los clientes comunes quisieron buen vino, pero María Morena se lo negó. Se armó entonces tal trifulca que volaron las mesas, las sillas y las bofetadas, hasta que vinieron los guardias. Desde entonces, cuando hay mucho alboroto, se dice que «se arma la marimorena».
Armarse un tiberio → Este dicho recuerda a un emperador romano llamado Claudio Tiberio, muy famoso por su crueldad. Los historiadores cuentan que mató a muchas personas sólo por gusto o porque no tenía buenas relaciones con ellas. También asesinó a muchos de sus parientes y amigos. Se decía que no había Roma una sola familia que no hubiese sufrido la ira de este hombre. Por estas razones, cuando se produce una gran pelea o un gran desorden utilizamos esta frase.
Arrimar el hombro → Aportar el propio esfuerzo.
Arrimar uno el ascua a su sardina → Modificar el desarrollo de un asunto en propio beneficio. Aprovechar una ocasión para lograr llevar a cabo los planes propios sin tener en cuenta el perjuicio ajeno.
Según un autor, antiguamente en los cortijos solían dar sardinas a los trabajadores, y cada uno tomaba un ascua para asar su pescado, con lo que la lumbre acababa por apagarse.
Arrimarse al sol que más calienta → Ponerse siempre de parte del más poderoso.
Arrojar (echar o tirar) algo por las ventanas → Malograrlo, echarlo a perder, desaprovecharlo.
Arrojar el guante → Antiguamente, gesto ceremonial por el que un caballero desafiaba a otro. En la actualidad, y en sentido figurado, desafiar, proponer algo como si fuera un reto. La expresión correlativa, que se aplica a quien acepta, es «recoger el guante».
Asomar las narices → Presentarse en un lugar, generalmente, con el propósito de curiosear.
Asomar (o enseñar) uno la oreja → Mostrar uno su verdadera naturaleza.
Atar cabos → Relacionar unos datos para alcanzar una conclusión.
Atar los perros con longaniza → Gozar de gran abundancia y riqueza, desplegar una gran esplendidez. Suele tener sentido irónico. Fue a hacer las américas, porque allí atan los perros con longaniza.
Atizar el fuego → Avivar una disputa, fomentar la discordia.
B
Baile de san Vito  → Enfermedad nerviosa que provoca en el que la padece convulsiones y alteración de los movimientos. Es llamada así porque se invocaba a ese santo para que la curase. En realidad se trata de una enfermedad infecciosa que ataca a niños y adolescentes y que se manifiesta con las citadas convulsiones y otros síntomas. San Vito, llamado también Guido, fue un mártir siciliano que vivió en el siglo IV.
Baja (o doblar) la cerviz → Humillarse. La cerviz es la nuca. En latín, una de las acepciones de cervix es osadía, atrevimiento. La locución podría interpretarse, pues, en doble sentido: literal, como agachar la cabeza, o como deponer una actitud arrogante.
Baja (o doblar) la cabeza → Conformarse, humillarse, acceder a lo que se le impone.
Baja (o levantar) bandera → Conectar o desconectar el taxímetro, que va provisto en su parte superior de una banderita o cartela donde pone «libre». En la marina de guerra, bajar (arriar) la bandera significa rendirse un buque. En lenguaje de la milicia, levantar o alzar bandera quiere decir convocar para el combate. Esta última locución se usa también en sentido figurado para una tarea.
Bajar uno el tono → Contenerse, después de haber hablado a gritos o con arrogancia.
Bajarle a uno los humos → Conseguir, persuadiéndole u obligándole, que deponga su actitud altiva. En sentido figurado, humo es vanidad, presunción, altivez.
Bajarse los pantalones → Verse obligado a transigir en algo indigno: cuidado con lo que dices sobre él, a lo mejor vas atener que bajarte los pantalones
Beber uno los vientos por alguien → Estar enamorado de él/ella o que se le tiene mucho aprecio.
Esta expresión tiene su origen en el lenguaje de los cazadores: los perros de caza beben los vientos, es decir, olisquean en busca de una pieza y se muestran nerviosos y ansiosos por dar con las perdices o los conejos. Del mismo modo, cuando bebemos los vientos por alguien, parece que nos comportamos como esos canes y estamos deseosos de tener a nuestro lado a la persona que queremos.
Borrar del mapa → Hacer desaparecer. Se emplea en reflexivo, cuando uno se ausenta precipitadamente de un lugar para eludir a alguien o porque no se siente a gusto.
Borrón y cuenta nueva → Dar por concluida una situación y comenzar de nuevo. Olvido o perdón por una falta, deuda, etc.
Tiene su origen en los antiguos cuadernos de los mercaderes: Si se tachaba o se emborrona bajo una deuda, ello significaba que ya se había pagado o se perdonaba. Del mismo modo, cuando estamos enojados con alguien y pretendemos olvidarlo, hacemos un borrón (lo borramos) en aquel asunto y comenzamos la relación de nuevo.
Botón de muestra → Dícese de lo que, a escala reducida, puede dar idea cabal de algo mayor: y para muestra un botón y así comprender la situación
Buen bocado → Locución ponderativa que, en sentido figurado, se aplica a algo apetecible, por lo general una ganancia.
Buscar las pulgas → Provocar el enfado de otro: déjalo en paz; no le busques las pulgas. La expresión proviene de la acción de espulgar, esto es, limpiar de pulgas la cabeza, el cuerpo o los vestidos.
Buscar (pedir o querer) guerra → Adoptar una actitud provocativa.
Buscar una aguja en un pajar → Tratar de localizar algo o a alguien particularmente difícil de encontrar, por hallarse el objeto de la búsqueda mezclado entre otros muchos de igual o distinta naturaleza.
Buscarle los tres pies al gato → Obstinarse en buscar defectos, explicaciones, posibles consecuencias, razones, etc., sin necesidad alguna y con el único resultado de complicar las cosas.
Al parecer, la frase en sus orígenes era BUSCARLE LOS CINCO PIES AL GATO, y esto ya tiene más sentido, porque el gato sólo tiene cuatro patas y un rabo.
C
Cada mochuelo a su olivo → Se utiliza para dar a entender que ya es hora de retirarse a descansar. También para mandar a cada cual al sitio donde le corresponde estar.
Cada palo que aguante su vela → Con esta frase expresamos que cada persona debe responsabilizarse de sus actos y cargar con las consecuencias de sus palabras o de sus hechos.
Es una expresión de origen marinero: en los antiguos barcos de vela, cada palo debía ser fuerte y estar bien preparado para sostener su correspondiente vela y aguantar el empuje del viento. Sólo de este modo los veleros podían hacerse a la mar y navegar.
Caerse algo de (o por) su peso o por su propio peso → Resultar tan evidente que no precisa demostración. Ser tan lógico que se comprende con suma facilidad. Esta locución aplica a un suceso la ley de la gravedad, que no admite excepciones ni da sorpresas.
Caer chuzos de punta → Caer granizo, llover o nevar con mucha fuerza.
Caer como una bomba → Suceder algo que causa gran sorpresa o escándalo.
Caer en la cuenta → Comprender: no lo vi venir, no caí en la cuenta de lo que iba a suceder.
Caerse alguien del nido → Ser muy crédulo e ingenuo. Enterarse uno de algo que ya debería saber. Comparación con los polluelos que, por no saber volar todavía, se caen de sus nidos.
Caérsele a alguien el pelo → Sufrir un castigo o reconvención como consecuencia de haber obrado indebidamente. Es una analogía con la costumbre de cortar el pelo al cero a los soldados como correctivo.
Caérsele a uno el alma a los pies → Sentirse decepcionado, perder el ánimo: cuando murió Juan, se me cayo el alma al suelo.
Caérsele a uno la baba → Experimentar gran complacencia viendo u oyendo algo que resulta grato.
Caérsele a uno la cara de vergüenza → Avergonzarse en grado sumo.
Caérsele a uno los palos del sombrajo → Abatirse, desanimarse, quedar decepcionado.
Caérsele la casa encima → Sentirse fastidiado por tener que permanecer en casa. A esta expresión se le ha atribuido significados distintos con el tiempo. Por ejemplo, ocurrirle a uno una desgracia o una contrariedad grave. En el siglo XVII quería decir perder uno el juego por haber hecho trampas su contrincante.
Caerse de los anillos → Se suele utilizar para explicar que somos capaces de hacer cualquier tipo de trabajo por deshonroso que parezca.
Es una expresión de los tiempos en que las grandes damas y señoras llevaba muchos anillos y pulseras, y no querían lavar o fregar por temor a perder sus valiosas joyas.
Cajón de sastre → Debemos utilizar esta expresión sólo cuando queramos referirnos a un grupo de objetos o ideas que no tienen relación entre ellas, y están desordenadas y confusas.
El dicho se refiere a los antiguos cajones de los sastres donde había hilos, tijeras, de edades, botones, telas diferentes, tejidos diversos, y un millar de cosas más, siempre revueltas y sin ningún orden.
Calentar la cabeza a alguien → Tratar de convencer con argumentos insistentes o prolijos.
Calentar las orejas a alguien → Reprenderle severamente.
Calentarse o devanarse los sesos → Meditar mucho una cosa, sumirse en profundas cavilaciones. Devanar significa enrollar el hilo en un ovillo, y el cerebro, con sus circunvoluciones, parece tener forma de ovillo, de algo enrollado.
Calentarse (o romperse) los cascos → Alude a los cascos del caballo tras una larga galopada. Obsesionarse.
Cambiar de aires → Cambiar de lugar de residencia. Esta expresión proviene de la recomendación de cambiar de clima que hacían antiguamente los médicos, cuando se creía que muchas enfermedades las transmitía el aire, o que determinados aires sentaban mal a ciertas personas.
Cambiar de camisa → Dejar el bando o partido que se seguía y adoptar el contrario.
Cambiar de (o la) chaqueta → Dejar en bando o partido que se seguía y adoptar el contrario.
Cantar a uno las cuarenta → Expresión tomada de un juego de naipes, en que cantar significa decir el punto o calidades. Decirle a uno con resolución y desenfado lo que se piensa de él aunque le moleste.
Capear el temporal → Símil marinero. Evitar compromisos, trabajos y situaciones difíciles.
Cara a cara → Frente a frente, con propósito de enfrentamiento.
Cargar con el mochuelo → Cargar con la culpa o con el trabajo más pesado. Mochuelo debe entenderse aquí como en su acepción de asunto o trabaja enojoso.
Esta frase tiene un origen muy divertido. Se dice que un andaluz y un gallego fueron a cenar, pero el posadero advirtió que solo tenía una perdiz y un mochuelo. Los dos amigos aceptaron, y cuando trajeron las dos fuentes con las aves guisadas, el andaluz dijo:
─Amigo: aquí hay una perdiz y un mochuelo y hemos de repartir la cena. Si quieres, yo me como la perdiz y tú te comes el mochuelo; pero, si el trato no te gusta, tú te comes el mochuelo y yo me como la perdiz.
El gallego miró a su amigo con asombro y contestó:
─No sé, no sé… ¡El caso es que a mí siempre me toca cargar con el mochuelo!
Cargar con la cruz → También se dice TENER UNA CRUZ. Utilizamos esta frase cuando consideramos que una tarea es muy pesada y desagradable. También se emplea cuando tenemos que soportar a una persona enojosa.
Estas expresiones tienen su origen en las antiguas ejecuciones romanas y, especialmente, en la crucifixión de Jesucristo. Los jueces romanos obligaban a los ajusticiados a cargar con la cruz en la que iban a ser clavados, y por esta razón, en nuestra lengua se utiliza la cruz como comparación de lo que es un castigo o un trabajo penoso.
Cargar las tintas → Exagerar. Por analogía con el relieve topográfico que se da a un texto cuando se quiere destacar su contenido.
Chupar del bote → Medrar aprovechándose del cargo que se desempeña.
Chupar rueda → En ciclismo, colocarse el corredor inmediatamente detrás de otro para utilizarlo como pantalla frente a la resistencia del aire. Copiar, aprovecharse del trabajo de otro.
Chuparle la sangre a alguien → Aprovecharse de lo ajeno en beneficio propio. Alude a ciertos animales parásitos, que se alimentan de la sangre de otros, a los que van debilitandopoco a poco.
Chuparse el dedo → Ser o fingirse simple, incapaz de comprender algo.
Chuparse uno los dedos → Comer algo con mucho gusto. Se emplea en sentido figurado, aplicándolo ponderativamente a cosas o personas o refiriéndose a situaciones que procuran deleite.
Ciento y la madre → Muchedumbre de personas: cuando llegue a la fiesta allí estaba ciento y la madre.
Codo con codo → Unión estrecha de dos o más personas, con objeto de cooperar para lograr un fin o para apoyarse unas a otras.
Coger el toro por los cuernos → Enfrentarse resueltamente a un situación.
Coger (o tomar) el portante → Marcharse, despedirse. Podría ser una deformación de puerta (coger la puerta), ya que las diversas acepciones de portante no explican b
ien esta locución.
Coger (o tomar) el rábano por las hojas → Equivocarse por completo en la interpretación de una cosa, atribuirle una mala intención que no tiene. Como se sabe, la parte comestible del rábano es la raíz carnosa, y no su parte aérea (tallo y hojas). Está claro, pues, que tomarlo por las hojas es un error.
Coger los bártulos → Se utiliza esta expresión para indicar el preparativo, por lo general, de una mudanza, un cambio de domicilio o el traslado de utensilios.
Los bártulos son los utensilios que se necesitan para hacer un trabajo y, en general, todo tipo de cacharros y trastos que se llevan de un lugar a otro. También llamamos bártulos a los objetos que transportamos en algún viaje. Esta palabra procede del nombre de un famoso abogado italiano del siglo XV, llamado Bártolo. Este hombre escribió libros muy importantes en su época, y todos los abogados tenían ejemplares de sus obras.Cuando un abogado iba a defender a su cliente, cogía las obras de este famoso abogado (los bártolos) y cargaba con ellas a los juicios para poder asesorarse. Eran libros muy grandes y pesados, y por esta razón los bártulos son los trastos viejos y cacharros que se preparan para ser utilizadas en algún trabajo. También se dice LIAR LOS BÁRTULOS o PREPARAR LOS BÁRTULOS.
Cogerle (o tomarle) el gusto a algo → Aficionarse a ello.
Cogerse (o pillarse) los dedos → Sufrir las consecuencias desfavorables de un descuido, improvisación, error de cálculo, etc.
Cojear del mismo pie → Se aplica a dos o más personas que comparten ideas, intereses o actitudes.
Colgar un sambenito → Significa difamar a una persona o difundir rumores y maledicencias sobre alguien.
El sambenito era una especie de túnica que el tribunal de la inquisición imponía a una persona condenada por hereje. Para salvarse, este hereje debía caminar por la calle con una vela y esa especie de túnica. Algunos estudiosos dicen que sambenito es lo mismo que saco bendito (la ropa de saco de los penitentes); otros, en cambio, dicen que se llaman sambenito porque los monjes benedictinos utilizan una prenda parecida.
Comer como (o más que) una lima → Comer mucho y vorazmente, de la misma forma que una lima va desgastando la superficie a la que se aplica.
Comer con los ojos → Contemplar con insistencia y deseo a alguna persona o cosa.
Comer el coco a alguien → Ejercer sobre alguien una influencia absoluta.
Comer en el mismo plato → Tener unas personas la máxima familiaridad. Es frecuente su empleo en sentido irónico o negativo. A veces se dice «en el mismo pesebre».
Comer en la mano de alguien → Estar dominado por él.
Comerse con la vista→ Mirar algo interesante y con deseo.
Comerse uno el coco → Perder la capacidad de discernimiento. Obsesionarse.
Como alma que lleva el diablo → A toda prisa.
Como cualquier (cada o todo) hijo de vecino → Como todo el mundo, sin constituir una excepción.
Como dijo el otro → Esta expresión se utiliza para señalar que lo que se dice es muy conocido y popular.
En cierta ocasión estaba el rey Felipe II hablando con un noble amigo suyo. Este hombre habló del siguiente modo:
─Como dijo el otro: no hay mal que por bien no venga.
─¿Y quién es el otro? ─preguntó el monarca.
Su amigo, asombrado ante esta pregunta, salió al patio, cogió por un brazo al primer hombre que encontró y, presentándoselo ante el rey, dijo:
─Este es «el otro», señor.
Y con este gesto quiso decir que «el otro» no es nadie, sino todo el mundo en general.
Como dos y dos son cuatro → Evidentemente, que no precisa demostración.
Como el gallo de Morón → Se dice de quien después de haber sido humillado aún se muestra arrogante. La locución completa es «Como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando».
Como el perro y el gato → Se dice de las personas que se llevan mal, que son incompatibles, que disputan continuamente.
Como la hierba → Se aplica a lo que prolifera y resulta dañino.
Como llovido (o caído) del cielo → Aplícase a la persona que llega o al suceso favorable que acaece en el momento más oportuno.
Como Pedro por su casa → Con familiaridad y soltura por casa ajena como si fuera la propia.
Parece derivar de «entrarse como Pedro por Huesca», alusión a la toma de esta ciudad por Pedro I de Aragón en 1904. Pedro podría ser también un nombre muy corriente para significar la irrelevancia del personaje que, sin embargo, se permite entrometerse donde no le llaman o donde no está autorizado a permanecer.
Como pez en el agua → A gusto, cómodamente en el ambiente que a uno le es propio.
Como piojo (o piojos) en costura → Con grandes apreturas, con gran estrechez por acumularse las personas en un recinto de capacidad limitada. La mayoría de los piojos apenas miden un milímetro de longitud en su edad adulta, lo que da una idea de los que pueden acumularse en la costura de una prenda. Allí se alimentan de fibras textiles siempre que éstas sean de origen orgánico.
Como puños → Expresión con la que se pondera el tamaño algo. Se emplea en sentido figurado en la frase «Verdades como puños».
Como si tal cosa → Sin darle importancia. Como si no hubiera pasado nada.
Como un reguero de pólvora → Por analogía con la facilidad y rapidez con que prende la pólvora, esta expresión se aplica a las noticias, rumores, etc., que se propagan muy aprisa.
Como una bala → Con gran rapidez. Se dice también como las balas.
Como unas pascuas → Se aplica a las personas muy alegres.
Componer el semblante → Adoptar una expresión de seriedad o modestia.
Comulgar alguien con ruedas de molino o tragárselas como ruedas de molino → Creer o dar por buena una cosa manifiestamente inadmisible, dejarse engañar con mentiras burdas y disparatadas. La comparación de las grandes ruedas de molino con las sutiles obleas es en sí misma una exageración descabellada.
Con buen (o mal) pie → Locución que proviene de la creencia supersticiosa de que los asuntos se resolvían felizmente si el primer pie que se ponía en el suelo al levantarse, al penetrar en un recinto, etc., era el derecho. Ahora se aplica ala situaciones que tuvieron un desarrollo favorable o desfavorable porque ya comenzaron bien o no. En ocasiones se precisa «con el pie derecho» o «con el pie izquierdo».
Con cajas destempladas → Generalmente se utiliza en frases como DESPEDIR A UNO CON CAJAS DESTEMPLADAS o ECHAR A UNO CON CAJAS DESTEMPLADAS. Las «cajas» a las que se refieren estas frases son los tambores sin tensar, cuyo sonido es grave y desagradable.
Estas expresiones tienen su origen en los antiguos cuarteles: cuando un soldado cometia una infracción o un delito se le expulsaba del acuartelamiento y se hacía sonar tambores destemplados, en señal de infamia y descrédito.
Con el corazón en la mano o de todo corazón → Con toda franqueza y sinceridad.
Con la música a otra parte → Verse uno obligado a abandonar un lugar para trasladarse a otro. Por analogía con los músicos ambulantes o en gira.
Con la orejas caídas (o gachas) → Aceptar con humildad una derrota. Se emplea con los verbos irse, quedarse, etc.
Con los brazos abiertos → Con agrado, con la mejor disposición.
Con los ojos cerrados → Sin pensarlo dos veces, actuar con la convicción de que se hace lo más conveniente o satisfactorio.
Con pelos y señales → Con todo detalle.
Con pies de plomo → Con extremada cautela y precaución. Unos pies de plomo (como los zapatos con suela de ese metal que usan los buzos) obligan, logicamente, a caminar con gran lentitud.
Con su pan se lo coma → Locución que expresa indiferencia por la conducta que pueda seguir otra persona.
Con una mano detrás y otra delante → En la mayor indigencia (o sea, en cueros y contando sólo con las manos para cubrirse las vergüenzas). En la másabsoluta indefensión.
Con uñas y dientes → Esforzada, denodadamente.
Con viento fresco → Esta expresión es propia de manifestaciones de rechazo, como largarse con viento fresco, a tomar viento fresco, etc.
Confundir el culo con las témporas → Tomar una cosa por otra con la que no guardan la menor relación. Como no la guardan, ciertamente, esa parte del cuerpo y las cuatro témporas o período de ayuno establecido por la Iglesia, con el que comenzaba cada una de las estaciones del año.
Consultar con la almohada → Reflexionar profundamente y con calma sobre un asunto, aprovechando la soledad y tranquilidad de las horas nocturnas.
Contante y sonante → Se aplica al dinero que se paga de una vez y en metálico.
Contigo pan y cebolla → Expresión con que los enamorados manifiestan su propósito de vivir juntos incluso en la pobreza.
Contra viento y marea → Venciendo todas las adversidades, en contra de toda oposición y resistencia.
Corregir (o enmendar) la plana → Introducir correcciones o variaciones en lo que otro dice o escribe, sin justificación o autorización para hacerlo.
Correr la bola → Divulgar noticias o rumores inquietantes.
Correr (o soplar) malos vientos → Correr malos tiempos, ser adversa la situación.
Correr tinta (o correr ríos de tinta) sobre algo → Ser objeto de abundante tratamiento en libros y otras publicaciones.
Corrido como una mona → Avergonzado, muy cohibido.
Cortar a uno las alas → Desanimarle, poner obstáculos a la realización de sus aspiraciones.
Cortar el bacalao → Mandar y disponer en un asunto, tener una influencia decisiva en una colectividad en un asunto. El bacalao seco fue durante mucho tiempo uno de los alimentos básicos de las clases populares, y tal vez se simbolizaran la autoridad y la jerarquía en la persona que se encargaba de distribuir producto tan esencial.
Cortar el rollo → Interrumpir un discurso prolijo o fastidioso, callarse.
Costar (o necesitar) algo Dios y ayuda → Ser muy laborioso y difícil.
Costar un ojo de la cara (o un riñon) → Tener un precio muy elevado o mucho esfuerzo.
Antiguamente se decía COSTAR o VALER UN POTOSÍ. Potosí es una ciudad de Bolivia , donde había minas de oro y plata; por eso, la comparación con un potosí indica que una cosa vale, o cuesta, muchísimo dinero.
Cruzarse de brazos o estar de brazos cruzados → Permanecer inactivo. Adoptar una postura pasiva ante los acontecimientos.
Cuatros gatos → Muy poca gente.
Culo de mal asiento → Persona inquieta o inestable, que no se siente a gusto en ninguna parte. Se aplica en particular a la que cambia con mucha frecuencia de domicilio, ocupación, etc.
D

Dar a uno con la puerta en las narices → Rechazar a alguien con malos modos, impidiéndole el acceso a un lugar.
Dar algo en la nariz → Sospechar, recelar de ello como si se oliera lo que va a suceder.
Dar calabazas → Suspender en un examen. Rechazar la mujer a un pretendiente. Se da el nombre de calabaza a la persona inepta e ignorante. Dar calabazas equivaldría a asimilar con ese símbolo a la persona reprobada.
Dar cuerda a alguien → Halagarlo para lograr algo de él. Abstenerse de poner fin a una situación indeseable, y permitir que el responsable de ellla se comprometa cada vez mas, a fin de que recaigan plenamente sobre él las consecuencias que pudieran derivarse.
Dar de lado → Rehuir la compañía de alguien.
Dar el callo → Trabajar duramente, con intensidad.
Dar en el blanco → Acertar en aquello que se desea obtener.
Dar en el clavo → Acertar.
Dar gato por liebre → Engañar a alguien, atribuyendo a una cosa una calidad superior a la que tiene en realidad. Al parecer, la carne de gato es ,muy semejante a la del conejo y liebre.

Esta expresión tiene su origen en las antiguas ventas y posadas de carretera, donde, a falta de conejos y liebres, a los clientes se le ofrecía gato asado. Y, al parecer, este animal se diferencia tampoco, en el sabor y en el aspecto, que casi nadie se daba cuenta del engaño.
Dar la cara → Actuar abiertamente, responsabilizarse de las propias acciones.
Dar la lata → Insistir en algo que causa fastidio o disgusto.
Una de las acepciones de lata es una tabla de madera sobre la que, en las casas antiguas, se asegurabana las tejas. El posible origen de la locución habría que buscarlo en los ruidos que sobre esa superficie producirían las tejas por causa del viento, o en la necesidad de repararla con frecuencia.
Dar la nota → En una reunión de personas, destacar una de ellas por su comportamiento improcedente.
Dar la puntilla → Completar la destrucción de algo, rematarlo.
La puntilla es un puñal corto que sirve para rematar las reses, clavándoselo entre las dos vértebras cervicales. Se emplea en la lidia, una vez concluida la suerte de matar, cuando el toro ya ha caído al suelo.
Dar la serenata → La serenata es una música que se compone para ser interpretada en la calle o al aire libre y durante la noche, especialmente para festejar a una persona. A esta expresión suele dársele el sentido de molestar, sobre todo haciendo ruidos o dando voces que impiden dormir.
Dar la talla → Estar a la altura de lo que se espera de uno o de lo que demandan las circunstancias.
Dar la vuelta a la tortilla → Cambiar radicalmente la situación.
Dar largas al asunto → Aplazarlo, demorar su resolución.
Dar (o hacer) un corte de mangas → Ademán obsceno y despectivo que se interpreta como negativa o rechazo. Se usa también en sentido figurado, esto es, con idéntico significado pero sin que se produzca físicamente el ademán.
Dar (o pinchar) en hueso → Símil taurino (suerte de matar), fallar en un intento.
Dar una lección a alguien → Llevarle a reconocer sus faltas mediante el ejemplo que se le da, el castigo que se le impone o la exhortación que se le dirige.
Dar una puñalada trapera → Significa traicionar. Se dice puñalada trapera porque, al ser traicionera, producen desgarrón en la ropa o en la carne.
Dar uno (o no) su brazo a torcer → Rendirse, ceder, transigir (o no). Está claro el símil con una lucha cuerpo a cuerpo.
Darle a alguien un vuelco el corazón → Sufrir un gran sobresalto.
Darle a la lengua → Hablar mucho u de cosas insustanciales.
Darle a uno mala espina → Entrar en sospechas, recelar.
Darle (o entrarle ) a uno la vena → Sentirse impulsado a tomar una resolución, emprender una asunto, etc. Casi siempre se trata de algo que parece extraño a los ojos de los demás. Vena debe entenderse aquí en sus acepciones, humor, disposición variable del ánimo.
Darse aires → Alardear o creerse de lo que uno no es, o no posee.
Darse con un canto en los dientes → Darse por contento con algo adverso, pero no tanto como se esperaba. El canto rodado, por carecer de aristas y puntas, puede causar menos daño que otras piedras menos pulidas.
Esta frase tiene su origen en las viejas costumbres judías: cuando un hombre o una mujer daba gracias a Dios o lamentaba sus pecados, se golpeaba el pecho con una piedra. Antiguamente se decía DARSE CON UNA PIEDRA EN LOS PECHOS.
Darse de narices → Encontarse de pronto y de manera brusca frente a frente con algo o con alguien.
Darse pote → Darse postín, darse tono.
Darse tono → Darse importancia.
Dársela a uno con queso → Engañarle, burlarse de él, sorprenderlo en su buena fe.
Tiene su origen en las trampas o cepos que antiguamente se ponían para cazar a los ratones. Todos sabemos cuánto les gusta el queso a los roedores, y por eso las trampas se cebaban con este alimento. Atraídos por él, los animales eran víctimas de su gula.
La mayoría de los autores relacionan esta locución con el queso que se pone como cebo para cazar ratones, con lo que equivaldría a caer en la trampa, dejarse atrapar, etc. Un autor, sin embargo, da una explicación algo más complicada. Al parecer, cuando los mayoristas de vinos acudían a La Mancha a comprar su mercancía, entre cata y cata, y para no embriagarse, comían una porción de queso curado en aceite. Algunos cosecheros poco escrupulosos servían un queso particularmente fuerte, a fin de neutralizar el gusto de mayoristas y poderle colocar luego vinos de inferior calidad.
De alto copete → De lo aristocracia, de alta categoría. En otro tiempo se aplicaba sólo a las damas, porque era costumbre entre las nobles llevar peinado alto.
De antes de la guerra → Muy antiguo.
Expresión ponderativaPonderarExaminar con cuidado algún asunto., común en España de la década de 1940, resultado de comparar aquella época de escasez y penuria con la anterior a la guerra civil, en que los productos eran de superior calidad y podían obtenerse fácilmente. Más tarde, habiendo desaparecido las causas que le dieron origen, la locución se empleó para significar algo viejo, superado pasado de moda.
De armas tomar → Persona que muestra bríos y resolución para acometer empresas arriesgadas.
De bandera → Locución ponderativaPonderarExaminar con cuidado algún asunto. que suele aplicarse a las mujeres de belleza llamativa. Quizá la asimile con el abanderado, el soldado que abre un desfile.
De bote en bote → Dícese del local, vehículo, et., atestado público. Proviene del francés de bout à bout, de un extremo al otro.
De buten → Aunque esta expresión parezca muy moderna, era muy popular ya en el siglo XIX. Significa bueno, muy bueno, bien, excelente.
Tiene su origen en palabras alemanas: cuando los españoles hablaban con alemanes, esto siempre decían gut, guten, y, a veces, buten, palabras que significan precisamente bueno, bien, muy bueno. Los españoles comienzan a utilizar esta expresión con los mismos significados. A veces se dice DE ABUTEN O DA BUTI.
De cabeza → Decididamente. Se aplica al que desempeña una tarea que requiere mucha actividad y permanente dedicación. Se dice de quien está continuamente abrumado por las exigencias de otros.
De color de rosa → Muy optimista, amable, feliz, sin quebrantos.
De doble filo (o de dos filos) → Asunto que si por una parte puede favorecer, por otra puede causar prejuicio. La expresión «lengua de doble filo» alude a la persona que se muestra amable con alguien y lo crítica o calumnia en su ausencia.
De esta agua no beberé → Negativa rotunda a realizar alguna cosa en el futuro. Suele usarse con propósito disuasivo.
De gorra → Gratis. Hacer gasto a costa ajena. Podría guardar relación con pasar la gorra después de un espectáculo callejero.
De guante blanco → Suele aplicarse a personas de modales exquisitos y porte distinguido que disimulan así un proceder censurable.
De higos a brevas → Muy de tarde en tarde (los higos se recogen al comenzar el otoño, y las brevas, al principio del verano).
De hoz y coz → Plenamente, sin reservas. Esta locución suele introducirla el verbo meterse. No parece haber otra relación entre las dos palabras que su propio juego (como en la Ceca y la Meca, etcetera).
De la Ceca a la Meca → De aquí para allá, de un sitio a otro. Se trata de un juego de palabras: la Ceca es el establecimiento donde se acuña la moneda, y la Meca, la ciudad santa de islam.
De (o con) mil amores → Innumerables. Causar perjuicios, disgustos o sufrir dificultades repetidas e insistentes.
De (o para) andar por casa → Se aplica a lo que no es apropiado exhibir ante personas que no sean de total confianza, en particular prendas de vestir. En sentido figurado y peyorativo, cosa de poca consistencia, impresentable, para salir del paso.
De pacotilla → De ínfima categoría, de la peor calidad.
La pacotilla es el conjunto de mercancías que los marineros podían transportar libres de gravámenes, para su uso particular o para comerciar con ellas. También se daba este nombre a los artículos vistosos pero muy baratos que se entregaban como pago por otras mercancías a los indígenas de las colonias o de las tierras que se exploraban.
De padre y muy señor mio → De gran importancia o magnitud.
De Pascuas a Ramos → Utilizamos esta presión cuando queremos decir que ha pasado mucho tiempo o que una cosa se repite de mucho en mucho tiempo.
La lengua popular emplea esta comparación porque la Pascua de Resurrección es el último día de la Semana Santa y el domingo de Ramos es el primero. Esta expresión sería similar a «DE HIGOS A BREVAS».
De perdidos al río → Comentario con que se acompaña cualquier iniciativa que dé por aceptada una pérdida. Último intento que se hace cuando una situación es desesperada.
De perilla(s) → A propósito, a tiempo.
De punta a punta (o a cabo) → De un extremo a otro, totalmente.
De punta en blanco → En lenguaje caballeresco, llevar la armadura completa, con todas sus piezas. Modernamente, ir impecablemente vestido. Se emplea siempre con los verbos ir, ponerse o presentarse.
De pura cepa → De raíz, de origen reconocido. La cepa es la parte del tronco de un árbol o arbusto que permanece enterrada y está unida a la raíz.
De siete suelas → Fuerte, sólido. Muy notable en su género.
De tiros largos → Se aplica a las personas que visten de gala.
Los tiros largos no tiene nada que ver con la largura del atavío, sino con el tiro largo de caballos: sólo los reyes y los grandes de España podían llevar en sus carrozas el tiro delantero a cierta distancia del resto del enganche (tirantes largos). Su finalidad era distinguirse de los demás carruajes, aunque éstos llevaran mayor número de caballos.
De tomo y lomo → De mucho bulto y peso. De consideración e importancia.
Se compara, mediante un juego de palabras, con un libro (tomo) voluminoso, que tiene grueso lomo (parte delñ libro opuesta al corte delantero, por donde se cosen o pegan los pliegues con la cubierta).
De tres al cuarto → De poco valor o categoría.
De uvas a brevas o de uvas a peras → Muy de tarde en tarde, habiendo transcurrido mucho tiempo.
La vendimia se efectúa en septiembre, época que coincide con el final de la estación de las peras (agosto-septiembre). Las brevas maduran a principios del verano.
Decir amén a todo → Conformarse con todo, manifestar acuerdo con todo. La palabra amén, con que pone fin a las plegarias, proviene del hebreo y significa «así sea».
Defender a capa y espada → Defender con gran empeño a una persona o una causa.
Defenderse como gato panza arriba → La frase significa que uno lucha o se defiende bien y con todas sus fuerzas.
Los gatos son animales pacíficos, pero no conviene molestarles en exceso, ya que se enfadan pronto, sacan sus afiladas uñas y pueden hacer mucho daño. A veces para defenderse, los gatos se ponen panza arriba para utilizar sus agudísima se garras, y entonces es imposible cogerlos.
Dejado de la mano de Dios → Olvidado, abandonado a su suerte.
Dejar algo mal sabor de boca → Por analogía con el desagrado que produce algo que se come o se bebe, dejar una cosa mal recuerdo , producir su evocación desasosiego o desagrado. Con sentido opuesto se dice «dejar algo buen sabor de boca».
Dejara a uno en la estacada → Es abandonar a una persona; dejarla sola en situación de peligro o comprometida.
Los antiguos caballeros medievales luchaban a veces en grupos, en un lugar que se llamaba estacada (estaba formado por estacas). Sucedía que, si los compañeros eran heridos y abandonado en el combate, dejaban a uno solo en la estacada, por lo que este estaba en inferioridad y se hallaba entonces en gran peligro.
Dejar con la mil en los labios → Privar a alguien de lo que ya empezaba a disfrutar.
Dejar (o poner) a uno como (o hecho) un trapo → Reprenderle agriamente; decirle palabras ofensivas o enojosas; en sentido literal, dejarlo maltrecho.
Dejar (o quedarse) en la luna de Valencia → Ver frustradas las esperanzas.
Según algunos, la locución proviene de los barcos que debían refugiarse en la bahía (luna) por el mal estado de la mar. Otros autores identifican la luna como una extensión de terreno que tenía esa forma, donde se veían obligados a pernoctar los que llegaban a la ciudad cuando las puertas ya habían sido cerradas. Hay quien sustituye el terreno en cuestión por un banco corrido de forma semicircular que se instaló a las puertas de la ciudad para que aguardaran quienes no podían entrar en ella.
Dejar que ruede la bola → Abstenerse de intervenir en un asunto.
Dejarse algo en el tintero → Olvidar u omitir una cosa. No se emplea la frase en sentido literal, ya que no ha de tratarse necesariamente de algo escrito.
Dejarse de cuentos → Ir directamente a un asunto, prescindir de subterfugios, proceder sin ambages.
Dejarse uno de historias → Omitir los rodeos e ir a lo esencial. prescindir de subterfugios y excusas.
Desaparecer como por ensalmo → Se dice cuando las cosas desaparecen misteriosamente, y también se aplica a las personas que huyen o se esconden ante un peligro.
Los ensalmos en oraciones y conjuros que los brujos y los curanderos decían para curar a los enfermos. Si alguna vez sanaban, los enfermos decían que su alma había desaparecido por ensalmo (por magia). Por comparación, se utiliza esta expresión para describir las desapariciones inexplicables o huidas repentinas de algo o alguien.
Descubrir el pastel → Descubrir algo que se mantenía oculto o disimulado.
Desenterrar el hacha de guerra → Por analogía con una costumbre de los indios norteamericanos, popularizada por el cine, y en sentido figurado, iniciar la guerra, decidir enfrentarse a alguien con todas las consecuencias.
Desnudar a un santo para vestir a otro → Quitar algo a una persona para dársela a otra que no precisa más de ello que la primera. Quitar una cosa de un sitio para colocarla en otro donde, sin embargo, no hace falta.
Despedirse a la francesa → Marcharse sin despedirse.
El origen de esta expresión tal vez haya que buscarlo en algún episodio bélico en que el adversario (francés, en este caso) se retiro imprevistamente. Dadas las escasas simpatías que se profesan los vecinos de la vieja Europa, también podría ser una forma de ironizar sobre la mala educación de unos y otros. Los ingleses, asimismo vecinos y rivales históricos de los franceses, dicen to take french leave. Y los franceses les devuelven la cortesía diciendo fileter à l’anglaise.
Devolver la pelota a alguien → Devolver la responsabilidad de un asunto a la persona que la cedió con anterioridad. Pagar a alguien con la misma moneda. Rebatir las razones de otro utilizando sus mismos argumentos.
Doblar (o hincar) uno la rodilla → Ponerse de rodillas, someterse, admitir la superioridad de otro.
Doctores tiene la Iglesia → Comentario que se hace para eludir una respuesta o una responsabilidad, remitiéndose a autoridades reconocidas, especialistas en la materia, etc.
Donde Cristo dio las tres voces → En un lugar muy distante o extraviado.
Esta locución hace referencia al desierto al que Cristo se retiró durante cuarenta días para orar. El demonio acudió a tentarlo tres veces, y otras tantas la rechazo Cristo dirigiéndole las frases o «voces» a que alude este dicho (Mateo 4,1-11 y Lucas 4,1-13). En determinadas ocasiones se añade: «y donde nadie lo oyó».
Donde dije digo, digo Diego → Esta expresión es casi un trabalenguas. Con ello se quiere decir que una persona niega haber dicho alguna cosa. A veces decimos esta frase para reprender a las personas que una vez dicen una cosa y, al momento siguiente, dicen otra bien distinta. a veces emplea la siguiente fórmula: DONDE DIJE DIEGO, NO DIGO DIGO, SI NO DIGO DIEGO Dormir a pierna suelta → Dormir a gusto; placentera, profundamente. Alude a la relajación muscular que se produce durante el sueño.
Dormir como un leño → Dormir profundamente. Se compara al durmiente con algo que permanece absolutamente inmóvil.
Dormir como un lirón → Dormir profundamente. El lirón es un roedor que hiberna en troncos huecos o bajo montones de hojas caídas.
Dormir la mona → Dormir la borrachera.
Dormirse alguien en (o sobre) los laureles → Descuidar un asunto, considerando que puede permitírselo por los éxitos alcanzados anteriormente. Desde la antigüedad es costumbre utilizar el laurel como símbolo de triunfo, inmortalidad, etc., por tratarse de un árbol siempre verde.
Duro de mollera → Poco inteligente. Terco Mollera viene de la parte más blanda de la cabeza (el cerebro) y muelle (suave, blando), por lo que el sentido de la expresión parece claro.
E
Echar algo por tierra → Destruirlo. Tratándose de ideas, argumentos, etc., impugnarlos, desmentirlos.
Echar el anzuelo → Atraer con engaño, tender una trampa.
Echar el guante a alguien → Capturarlo. Se refiere casi siempre a detención de delincuentes huidos de la justicia. También a la localización de una persona a la que se anda buscando, por lo general para reprenderla.
Echar el resto → Hacer todo el esfuerzo posible. Parece provenir de los juegos de naipes, y se refiere a echar, apostar o envidar el resto del dinero que a uno le queda.
Echar en cara → Recriminar.
Echar hasta las entrañas uno → Vomitar con violencia y en gran cantidad.
Echar las campanas al vuelo → Dar publicidad con júbilo a alguna cosa. Significa hacer girar las campanas sobre si mismas para producir un toque continuo. Se hace así en las celebraciones más señaladas.
Echar margaritas a los cerdos → mayúscula inicial esta locución explica que no conviene hacer favores a quien no sabe apreciarlos, ni hacer el bien a quien no lo agradece.
En el Evangelio de San Mateo puede leerse: «No echéis vuestras perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen con sus patas y luego se revuelvan para destrozaros a mordiscos». Las perlas se llamaban antiguamente margaritas. La forma más antigua de esta expresión es ECHAR PERLAS A LOS PUERCOS.
Echar (o meter) la tijera → Empezar a cortar algo con este utensilio. En sentido figurado, atajar u obviar los inconvenientes que se presentan en el desarrollo de un asunto.
Echar (o poner) el ojo a algo → Fijar la atención en algo. Elegir algo con un propósito. Se aplica también a personas. →
Echar (o poner) toda la carne en el asador → Aportar el máximo esfuerzo.
Echar (o tender) una mano → Prestar ayuda.
Echar pelillos a la mar → Reconciliarse unas personas que con anterioridad habían disputado.
Esta locución proviene de una antigua fórmula, utilizada sobre todo entre muchacho, para comprometerse a cumplir un trato, y que consistía en arrancarse cada uno un cabello, soplarlo y decir «Pelillos a la mar».
Echar raíces → Establecerse en un lugar. Afirmarse, consolidarse algo.
Echar tierra sobre algo → Ocultarlo. Se aplica a los asuntos enojosos o escandalosos que no se desea transciendan al público.
Echar un cable → Símil marinero (el cabo o cable que se lanza a quien ha caído al agua); prestar ayuda.
Echar un capote → Símil taurino (cuando un miembro de la cuadrilla atrae el toro con su capote para distraerlo tras una cogida, para que desista de embestir al caballo del picador, etc.), prestar ayuda a alguien.
Echar una cana al aire → Divertirse, por lo general de forma esporádica. Se relaciona con la costumbre de ciertas personas maduras, que se arrancan las canas para parecer más jóvenes.
Echar uno su cuarto a espadas → Tomar parte oficiosamente en la conversación de los otros.En la época en que era común el uso de espadas, recorrían los pueblos unos maestros de esgrima que daban lecciones improvisadas. El que deseaba intervenir en los combates organizados con fines de aprendizaje o perfeccionamiento, no tenia más que depositar unas monedas (cuartos) en un platillo dispuesto con este fin, aunque no conociera al maestro ni a los demás.
Echarle a alguien un jarro de agua fría → Decepcionarlo, desilusionarlo súbita y brutalmente.
Echarle mucho morro → Estar harto, haber llegado al límite de la paciencia con algo o alguien.
Echarse una cosa a la espalda → Mostrarse indiferente a ella, tomársela a la ligera.
El año de la polca → Una época tan remota como imprecisa.
La polca es una danza procedente, al parecer, de Polonia, aunque algunos autores sitúan su origen en Bohemia. Se puso de moda en el Imperio Austriaco hacia 1830, y de Viena se extendió a toda Europa.
El chocolate del loro → Ahorro insignificante en relación con la economía que se busca.
Se cuenta que cierta familia de aristócratas experimento una notable mengua en su hacienda, por lo que decidió reducir los gastos. Cada uno de los miembros de la familia se negó a prescindir de los lujos a que estaba acostumbrado, uy al final del debate se acordó que el único ahorro posible era la ración de chocolate del loro, cuya insignificancia no hace falta aclarar.
El corazón en un puño → Locución que indica estado de angustia, aflicción o depresión. Se emplea con los verbos estar (con), meter, poner, tener, etc.
El cuento de nunca acabar → Situación, por lo general indeseable, que tiende a perpetuarse.
La locución se refiere a un juego de palabras infantil, que consiste en decir que se va contar un cuento, pero ni siquiera se empieza. («¿Quieres que te cuente un cuento?» «Si» «No me digas que sí ni que no; yo te pregunto si quieres que te cuente un cuento», y así una y otra vez. Este cuento que no es tal se llama a veces el cuento de la buen apipa o El cuento de Parampampules).
El huevo de Colón → Se dice de todo aquello que parece imposible o difícil de hacer hasta que alguien demuestra que no lo es.
La anécdota que da origen a la frase cuenta que cuando Colón emprendió el viaje para buscar nuevas rutas hacia las Indias, algunos afirmaron que eso no se podía realizar; pero cuando efectuó el Descubrimiento, la envidia hizo que aquellas personas comentasen que la hazaña no tenía importancia y que cualquiera la podía haber llevado a cabo en las mismas circunstancias. Como respuestas, Colón los desafió a que lograsen mantener un huevo derecho; ante la imposibilidad manifestada por todos, Colón lo mantuvo en pie aplastando el cascarón sobre la mesa. Era fácil, pero nadie se había atrevido a intentarlo.
El mismo que viste y calza → El mismo, la misma persona de quien se habla.
El pan nuestro de cada día → Lo habitual, lo que se repite constantemente.
El quinto pino → Un lugar muy lejano e impreciso. Se emplea con verbos como estar, ir, mandar (al), etc., o simplemente con la preposición «en».
El rabo por desollar → La parte aún más dura y aún pendiente de una tarea: Reanudemos cuanto antes el trabajo, que aún nos queda (falta, etc.) el rabo por desollar.
Parece aludir a las dificultades de esa operación en ciertos animales, bovinos sobre todo, por la piel gruesa del rabo, y por la poca carne y abundantes huesecillos que contiene esa parte de su cuerpo.
El tonto del bote → Por lo visto fue un personaje real: un mendigo de Madrid. Se llamaba tonto «del bote», porque pedía limosna con un bote. Según se dice, un día se escapó un toro de la plaza de Madrid y fue embestirlo, pero él no huyó y se quedó inmóvil: el toro, milagrosamente, no le atacó. El tonto del bote es, como se ve, también el tonto con suerte. Por eso se dice que TODOS LOS TONTOS TIENEN SUERTE.
Empanada mental → Confusión de ideas. Enredo de conocimientos dispersos que, al no articularse debidamente, causan desorientación en quien lo padece.
Empinar el codo → Beber mucho vino o licores.
En buena lid → Por buenos medios, de forma limpia y procedimiento rectamente. Remite a la antigua prueba judicial que consistía en dirimir una disputa enfrentándose en duelo (lid) ambas partes
En cueros (o en cueros vivos) → Completamente desnudos.
En cuerpo y alma → Totalmente, con la mayor comodidad.
En menos que canta un gallo → Enseguida, con gran rapidez, al instante. a veces se dice ANTES DE QUE CANTE UN GALLO.
El dicho tiene su origen en una historia bíblica: cuando Jesucristo fue apresado para llevarlo a la cruz, Pedro juró que jamás lo abandonaría. Jesús le dijo: «Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces». Y así fue. En la actualidad, la frase significa pronto, rápidamente.
En pelota (o en pelotas) → Completamente desnudo. Aquí pelota no es la bola que se emplea en ciertos juegos, sino aumentativo de pelo. Sin duda guarda relación con el vello corporal que queda expuesto al desnudarse.
En porreta o en porretas → Completamente desnudo, en cueros vivos. Los porretas son las hojas verdes del puerro y de ciertas planta, lo que no parece tener mucha relación con el uso que se hace de este dicho.
En su propia salsa → En lo que a una persona le es propio, en lo que mejor define su personalidad, en donde mejor se desenvuelve. Comparación con los alimentos
En todas partes cuecen habas → Expresión que se utiliza para dar a entender que ciertos problemas o inconvenientes no son exclusivos de un lugar o persona determinada. La expresión tiene su origen en que antiguamente la población se alimentaba principalmente de habas por su bajo precio.
En un abrir y cerrar de ojos → En un instante, con mucha rapidez.
En un puño → Dominado, sometido al poder de otro.
En un santiamén → Significa «en un momento», «brevemente».
La palabra santiamén se formó de la unión de Sancti y Amén, de origen latino. Antiguamente la misa se decía en latín, y la celebración religiosa acababa con las palabras «…Spiritu Sancti, Amén», (que significa: «y del Espíritu Santo, amén»). Los feligreses pronunciaban estas palabras muy deprisa, y las convirtieron en santiamén. Precisamente porque pronunciaban tan rápido la última frase, la expresión pasó a significar lo que se hace con gran prisa, en un instante.
En vela → Velando, sin dormir.
Encenderle (quemarle o revolverle) la sangre a uno → Enfadarse mucho.
Encogérsele a uno el corazón → Desanimarse o sufrir una fuerte impresión.
Encontrar la piedra filosofal → Esta expresión significa encontrar o descubrir algo muy importante.
Los brujos y alquimistas medievales pretendían encontrar el método para transformar cualquier objeto en oro o plata, y consideraban que la piedra filosofal les otorgaría ese poder. A la piedra filosofal también se le atribuían propiedades para curar enfermedades. Pero hace más de 2000 años que se busca esta famosa piedra y aún no ha sido encontrada.
Encontrar (o hallar) uno la horma de su zapato → Dar con una persona que capte las verdaderas intenciones de uno y sea capaz de ponerles coto.
Engañar a alguien como a un chino → Engañar a una persona muy crédula. Resulta evidente que la locución proviene del extravagante prejuicio de que los chinos son estúpidos.
Enseñar a uno los colmillos → Manifestar fortaleza, hacerse temer o respetar.
Enseñar (mostrar o sacar) uno las uñas → Dar a entender que uno es capaz de ser agresivo en la defensa de algo, advertir a otro que, de persistir en su propósit, coreen el riesgo de enemistarse.
Enseñar (o mostrar) los dientes → Amenazar por lo general implícitamente. Analogía con los perros y potros animales, que muestran los dientes antes de atacar.
Enterarse de lo que vale un peine → Recibir uno su merecido, ser objeto de una reconvención merecida.
Esta locución podría relacionarse con un instrumento de tortura llamado peine, que consistía en una barra cubierta de púas, o bien con el material precioso (marfil, concha, etc.) de que se hacían los peines.
Entrar a saco → Saquear. Apoderarse violentamente los soldados de cuanto hallan en un territorio conquistado. Robar la mayor parte de los bienes que se guardan en su sitio. Plagiar una obra publicada u obtener de ella mucha información sin citarla.
Entrar como un elefante en una cacharrería → Aplicamos este dicho a una persona que entra en un lugar con descuido, armando alboroto y rompiéndolo todo.
Esta comparación es muy divertida, pues todos podemos imaginar un elefante, grande y gordo, entrando en una tienda de porcelanas, cacharros, vasijas y cristales. Los destrozos haría todo, los cacharros caerían de los estantes y sé quebrarían en mil pedazos con gran estrépito.
Entrar (o pasar) por el aro → Por analogía con un ejercicio muy común que se impone a ciertos animales domesticados, verse obligado una persona a transigir en una situación o a plegarse a la exigencias de otra.
Entrar por un oído y salir por el otro → Sospecha, recelar de ello como si se oliera lo que va a ocurrir.
Entre ceja y ceja → Se usa en expresiones como Metérsele a uno algo entre ceja y ceja, con el sentido de concentrarse en un pensamiento o propósito.
Entre dos aguas → Adoptar una actitud ambigua para no enemistarse con ninguna de las partes en una disputa.
Entre la espada y la pared → En grave dilema. Se emplea con verbos de situación, como colocar, encontrarse, estar, poner, quedarse, etc.
Entre pecho y espalda → Este dicho suele emplearse en relación con la comida y la bebida.
Entre pitos y flautas → Entre unas cosas y otras. Suele aplicarse a situaciones que no se resuelven o sufren dilación por una serie de causas inconcretas. A veces se dice «por pitos o por flautas» (por una causa o por otra).
Esa lechuga no viene de su (tu, etc.) huerto → No es de su cosecha, no es una palabra o una idea propia, sino copiada.
Escurrir el bulto → Eludir una situación comprometida; esquivar un trabajo, riesgo o compromiso.
Espada de Damocles → Amenaza permanente de un peligro. Según la leyenda, Damocles era un funcionario de la corte del tirano Dionisio I de Siracusa (432-367 a.C.) Como manifestara envidia de la felicidad que proporciona el poder, Dionisio quiso demostrarle lo precario y peligroso de la posición de un tirano. A tal efecto, mando suspender sobre la cabeza de Damocles una espada sujeta por un crin de caballo, que en cualquier momento podía romperse.
Estar a dos velas → Esta expresión significa «estar sin dinero». También significa «no tener nada» o «quedarse sin nada», porque también se emplea la frase QUEDARSE A DOS VELAS.
Los expertos no han conseguido averiguar a ciencia cierta porque se dice «a dos velas», pero cuando nos expresamos así, pasamos dos dedos por la nariz, en un gesto muy significativo. Esto significa que las dos velas son los mocos de la nariz. Los mocos serían el símbolo de la pobreza, y por esta razón ESTAR A DOS VELAS es ESTAR SIN BLANCA, estar sin dinero.
Estar a la cuarta pregunta → Tiene el significado de estar escaso de dinero o pasar dificultades económicas.
Su origen hay que buscarlo en las novatadas que se hacían a los estudiantes durante el Siglo de Oro. En el interrogatorio al que se sometía a los novatos, la cuarta pregunta era la referente a su estado económico. Para evitar pagar el convite a sus compañeros todos negaban tener dinero. De aquí se entendió que estar a la cuarta pregunta era estar sin dinero.
Estar al loro → Estar bien informado, conocer las últimas noticias. Esta expresión proviene del lenguaje carcelario, y fue acuñada en la década de 1970. El «loro» es el aparato de radio de transistores.
Estar al quite → Es lo mismo que ayudar a alguien o terciaria en una disputa para evitar un conflicto.
Se trata de una expresión de origen taurino. Cuando un torero pasa por un momento de apuro con el toro, su cuadrilla entrar al ruedo y lleva al animal a un terreno menos peligroso para el torero. Otra expresión equivalente al anterior sería ECHAR UN CAPOTE, que es lo que hace un torero cuando ve a un compañero en apuros.
Estar alguien como una regadera → Estar loco, ser extravagante.
Estar alguien en la edad del pavo → En la adolescencia. la referencia al pavo se relaciona con la propensión a sonrojarse que se atribuye a los muy jóvenes (subírsele a uno el pavo).
Estar alguien que echa los dientes → Estar furioso, de pésimo humor.
Estar chaveta o estar mal de la chaveta → Perder el juicio. La chaveta es una clavija o pasador que atraviesa una barra o eje, y actúa como tope para que no se salgan las piezas de dicha barra sujeta. Si se pierde la chaveta, las piezas resbalan y el mecanismo se descompone.
Estar como el perro y el gato → Se aplica esta frase a las personas que continuamente están discutiendo y peleándose.
el lenguaje popular ha tomado la imagen del perro y el gato porque estos dos animales nunca se han llevado bien. Siempre han vivido en constante pelea, aunque hay cada vez más casos en que ambas especies viven en armonía.
Estar (como o) hecho un flan → Temblar por causa del temor o la impaciencia.
Estar como un cencerro → Estar loco. El cencerro es una campana de forma toscamente cilíndrica que se ata al pescuezo de las reses.
Estar como un tren → Tener un físico particularmente agradable. Esta locución se incorporó, sin demasiada lógica, al habla popular hacía la década de 1950.
Estar como una cabra → Estar loco. Observar un comportamiento alocado y arbitrario. Cuando las cabras andan por el monte, suelen dar saltos y efectuar movimientos bruscos que, a los ojos humanos, no parecen tener propósito alguno.
Estar como una chiva → Estar loco, de poco juicio. La chiva es la cría de la cabra, y se le da ese nombre durante el período que media entre el destete y la edad de preocrear.
Estar como una chota → Estar loco, de poco juicio. La chota es la cría de la cabra mientras mama.
Estar como una cuba → Estar muy borracho.
Estar como una moto → Estar en plena forma física, con plena vitalidad, dispuesto a lanzarse.
Estar como unas castañuelas → Estar muy alegre.
Estar con el agua al cuello → Encontrarse en un grave aprieto o en una situación de peligro.
Estar con el alma en un hilo → Estar pendiente de una situación de riesgo: Mientras lo esperábamos, estábamos con el alma en un hilo.
Estar con la soga al cuello → Hallarse en una situación muy apurada, verse amenazado por un grave riesgo: Está con la soga al cuello, completamente arruinado y acosado por los acreedores.
Estar con (o tener) la mosca detrás de la oreja → Recelar, sospechar, mostrarse precavido.
Estar cortado por el mismo patrón → Ser dos o más personas iguales en carácter, sustentar las mismas opiniones, etcétera.
Estar criando malvas → Estar muerto y enterrado: ¿Fulano? ¡Pero si lleva más de un año criando malvas!
Estar de morros → Estar dos o más personas enojadas o reñidas.
Estar de bote en bote → Cuando un lugar está lleno de gente, utilizamos estas frase, y queremos expresar que apenas caben más personas.
Las antiguas farmacias, también llamadas boticas, tenia muchos botes en los que se guardaban las hierbas y otros remedios medicinales. Esta expresión tiene alguna relación con aquellas viejas farmacias, que tenían unos botes sobre otros.
Estar en Babia → Estar distraído, ajeno aquello de lo que se trata.
Babia es un lugar montañoso al norte de la provincia de León. Allí pasaban algunas temporadas los reyes, cazando y disfrutando de la naturaleza. Mientras tanto, los nobles y los políticos hacían leyes a su gusto y se enriquecían sin que el rey se diese cuenta de nada.
Está en el ajo → Ser cómplice. Participar en una intriga o asunto secreto: Hacía ver que no sabía nada, pero en realidad estaba en el ajo.
En el alero → Hallarse en una situación sumamente inestable y de problemática resolución.
Estar en el limbo → Estar distraído: A ver si os fijáis, que estáis siempre en el limbo. El limbo, según la doctrina cristiana, es un lugar donde no se gozan y se sufre, al que van las almas de los no bautizados.
Estar en el séptimo cielo → Estar en la gloria, alcanzar la mayor felicidad. Según tradiciones antiguas, en el cielo había distintos grados de Buenaventuranza, y el séptimo sería el supremo.
Estar en la gloria → Estar en una situación inmejorable, que procura gran contento y placer.
Antiguamente en Castilla y León se daba el nombre de «gloria» una estancia de la casa bajo cuyo pavimento circula una corriente de aire caliente (el tiro de un fogón) con objeto de caldearla. En invierno se hacía vida en esa habitación. Su estructura deriva del hypocastum de los romanos, una cámara calentada mediante un horno situado en los bajos del edificio.
Estar en la higuera → Estar distraído. Permanecer ignorante de un asunto.
Estar en la inopia → Significa «estar pensando en otra cosa», «ignorar cuanto sucede alrededor», «estar distraído».
La palabra inopia significaba antiguamente pobreza y miseria. Como los pobres no podían estudiar, no podían acudir a fiestas o banquetes, ignoraban muchas cosas del mundo y por esta razón en la actualidad inopia es lo mismo que ignorancia y desconocimiento.
Estar en la luna → Estar distraído, no enterarse de lo que ocurre: Seguro que no sabe nada de él, está siempre en la luna.
Estar en las nubes → Estar distraído.
Estar en misa y repicando → Estar haciendo a la vez dos cosas, difícilmente compatibles.
Está en (o sobre) ascuas → Estar muy impaciente. Experimentar gran inquietud a la espera de un acontecimiento: Mientras no nos digan los resultados de las pruebas, estaremos sobre ascuas.
Estar entre Pinto y Valdemoro → A hallarse en una postura ambigua, intermedia, indefinida, a medio camino entre dos cosas: Tengo las mismas probabilidades de que me acepten y de que me rechacen: estoy entre Pinto y Valdemoro.
Algunos autores cuentan que entre esas dos localidades madrileñas había un manicomio, y que la expresión significaría, al principio, estar loco. Otros cuentan que el pintor había un hombre que solía emborracharse todas las noches, y en su delirio alcohólico se dedicaba a saltar un arroyo que separaba ambos términos municipales diciendo sucesivamente: «Ahora estoy en Pinto», «Ahora en Valdemoro». Una de las veces cayó al agua, y exclamó: «Y ahora estoy entre Pinto y Valdemoro». También se relacionaría en dicho con este refrán: «Vino tinto, si no lo hay de Valdemoro, démelo de Pinto». Al parecer, en la comarca sólo se despachaban vinos de estas dos localidades, con lo que el consumidor se había forzado a elegir, cuándo podía, entre Pinto y Valdemoro.
Estar hasta el gorro → Estar harto de una persona o situación.
Estará hasta el moño → Estar harto, haber llegado al límite de la paciencia con algo o alguien.
Estar hasta la coronilla → Estar cansado y harto de una persona o situación: Estoy hasta la coronilla de su insistencia.
Estar hecho papilla → Estar maltrecho, abatido: La muerte de su mujer lo dejó hecho papilla. Estar muy cansado: Al volver de la piscina estaba hecho papilla. Quedar una persona u objeto irreconocible: Cayó desde el quinto piso y ha quedado hecho una papilla.
Está hecho polvo → Estar muy fatigado con muy quebrantado físicamente: Después de la excursión de ayer, estoy hecho polvo. Esta bronquitis me tiene hecho polvo.
Estar hecho un basilisco → Estar muy irritado y manifestarlo airadamente: Cuando se lo dije, se puso hecho un basilisco.
El basilisco es un animal fabuloso que en los bestiarios (colecciones de noticias sobre animales, muy comunes en la Edad Media) se describe como una serpiente pequeña, que vivía en un desierto que ella misma iba creando a su paso, pues acababa con todo rastro de vida. Su mirada transformaba en piedras todo cuanto veía. La única manera de dar muerte al basilisco era ponerle un espejo delante, y de este modo el mismo se convertía en piedra.
Estar hecho un energúmeno → En la actualidad llamamos energúmeno una persona furiosa, enfadada, que da gritos y golpes, como si estuviera poseído por los demonios.
La palabra energúmeno es de origen griego (energoumenos) y significa «poseído por el demonio». Los antiguos creían que los demonios podían meterse en el cuerpo de los hombres y que, de este modo, los poseídos se volvían malvados y perversos.
Estar mal de la azotea → Estar mal de la cabeza, estar mentalmente perturbado.
Estar metido en harina → Estar empeñado en una tarea. Estar comprometido en un asunto: Aquí nos tienes, metidos en harina.
Estar (o hallarse) en el pellejo de otro → Ponerse en su lugar: Si yo hubiera estado en su pellejo hubiera actuado igual.
Estar (o ír) de bulto o hacer bulto → Estar presente en una reunión sin tomar parte activa.
Estar ojo avizor → Significa «estar atento, vigilar, tener cuidado y mirar con atención».
Los antiguos romanos llamaban visor al que miraba atentamente, al que vigilaba. Los franceses llamaron aviseur al vigilante, al centinela. De esta palabra francesa proviene la española avizor, que significa lo mismo.
Estar (o no tener o quedarse) sin un chavo → Quedarse sin dinero. Chavo, proviene de ochavoAntigua moneda española de cobre que equivalía a dos maravedís., moneda antigua de poco valor.
Estar (oponer) en un brete → Enfrentar a una dificultad o dilema. De brett, que en germanía que decir tabla, madero estrecho donde, como es lógico, solo se puede mantener un equilibrio precario.
Estar (o ponerse) del lado de alguien → Estar a favor o de parte de alguien, apoyarlo, declarar ser partidario suyo.
Estar (o quedar, acabar…) uno como (o hecho) un trapo → Quedar maltrecho, en condiciones físicas deplorables.
Estar (o quedarse) como una pasa → Estar o quedarse muy arrugado por efecto de la vejez: ¿Has visto Fulano? Está como una pasa.
Estar (o quedarse) en cuadro → Refiriéndose a un grupo de personas, quedar este reducido al mínimo: Empezó a marcharse la gente y nos quedamos en cuadro.
Estar (o quedarse)en el chasis → Quedarse en los huesos. Adelgazar mucho. Por analogía con el chasis de los vehículos, que es la parte esencial de su estructura.
Estar pensando en las musarañas → Estar distraído. Se usa también con los verbos mirar y pensar.
La musaraña es un mamífero insectívoro, emparentado con el topo y que comprende numerosas especies. No parece que los hábitos o particularidades de este animal puedan explicar el origen de la locución, que tal vez estaría relacionada con otra acepción del término musaraña: especie de nubecilla que se suele poner delante de los ojos. Estar en la musaraña significaría entonces no ver lo que uno tiene delante.
Estar pez → Significa que no se sabe algo o que se ignora alguna cosa.
Es una expresión antigua. El origen de esta expresión es muy dudoso. Algunos dicen que proviene de los peces, que parecen ignorar todo cuanto sucede a su alrededor. Otros piensan que tiene su origen en los odres de vino, que se impermeabilizaban por dentro con pez (una especie de resina). Para que no se pegase una parte con la otra, el pellejo se inflaba con aire y, por tanto, se quedaba hinchado, pero sin nada dentro. Lo mismo que las personas que están pez, que no saben nada.
Estar sin blanca → No tener nada de dinero. La blanca era una moneda antigua de vellón, de plata.
Estar sin (o no tener ni) cinco → No tener nada de dinero: Después de efectuar aquellos pagos, me quedé sin cinco.
Estar una cosa en mantillas → Estar en su mismo principio. Por analogía con las mantillas que se colocaban a los niños muy pequeños encima de los pañales: Conseguira el título, pero de momento está en mantillas.
Estar uno (siempre) en la brecha → Permanecer en todo momento en el puesto de trabajo. Estar siempre dispuesto. La brecha se refiere al hueco abierto en una muralla o a una discontinuidad en la formación defensiva.
Esta tarde a alguien una cosa bien empleada → Merecer un castigo o contratiempo por haber obrado mal.
Estirar la pata → Morirse. Sin duda se relaciona con el aflojamiento muscular que sigue a la tensión de la agonía. Es locución despectiva e irrespetuosa.
¡Esto es Jauja! → Jauja es un lugar real, situado en Perú, al que llegaron los conquistadores españoles en el siglo XVI. Era una región preciosa, con un buen clima, tierras fértiles y minas de oro y plata. Por esta razón, cuando consideramos que una situación es magnífica, o cuando todo es gratis y bueno, utilizamos esta exclamación.
F

  • Faltarle a alguien un tornillo → Estar loco, desequilibrado, poco centrado.

Fuenteovejuna, todos a una → En la actualidad utilizamos la expresión para animar a un grupo a realizar algún acto todos juntos, pues como afirma otro dicho: LA UNIÓN HACE LA FUERZA.

Cuenta una historia que en el pueblo cordobés de Fuente Ovejuna vivía un comendador llamado Fernan Gómez de Guzmán. Era un hombre cruel y despiadado que cometía todas las fechorías que se la pasaban por la cabeza. Los aldeanos, irritados ante tanta maldad, fueron a su palacio y lo mataron. Cuando llegaron los investigadores del rey y preguntaron quién había cometido el crimen, todos los habitantes gritaron:
─¡Fuenteovejuna!
Así expresaban que todos eran responsables de la muerte del comendador y, al mismo tiempo, indicaban que lo habían matado por ser cruel con su pueblo. El rey supo que verdaderamente había sido así y los perdonó. Este hecho sirvió para que el dramaturgo Lope de Vega escribiera una de sus famosas obras de teatro: Fuenteovejuna.

  • Fuera de quicio → Fuera de orden, fuera de lo que es regular si se tiene por normal: Fulano estaba fuera de quicio.
G
  • Gastar pólvora en salvas → Agotar todos los recursos en la preparación de un asunto, comprometiendo, malogrando su buen éxito.
  • Gastar saliva → Soportar sin protesta algo que ofende o disgusta. Turbarse, no acertar a hablar.

Guardar como oro en paño → Con esta frase queremos expresar que algo que apreciamos o queremos lo debemos guardar con toda clase de cuidados.

Esta expresión hace referencia a la tradición de los joyeros de guardar sus piedras preciosas en terciopelo o sedas. También en la actualidad los relojeros y los joyeros muestran sus mercancías, sus anillos, sus pendientes y pulseras en cajitas forradas de terciopelo, porque así parecen más hermosas, lujosas y brillantes.

  • Guardar las espaldas → Resguardarse o resguardar a otro, protegerse de las consecuencias desfavorables de un asunto.
H
Haber gato encerrado → Haber misterio o causa oculta.
La segunda acepción de gato en el diccionario de la Real Academia es bolso talego en que se guarda el dinero, y la tercera, el dinero mismo. La alocución que comentamos sin duda se relaciona con estas dos acepciones (llevar escondida una bolsa de dinero) y no con el femenino que no se están familiar. De todos modos, la razón de que la bolsa se llamara gato se explica porque estaba confeccionado con piel de ese animal.
Haber más días que longanizas → A ver por delante muchos días, disponer de mucho tiempo: No tengas prisa, que hay más días que longanizas.
Haber moros en la costa → Haber alguien vigilando, por lo que es preciso obrar con precaución.
Durante muchos años, los ataques de los piratas berberiscos (de Berbería, Norte de África) a la costa mediterránea española fueron una auténtica pesadilla para quienes habitaban esas regiones, en las que todavía son frecuentes las torres de vigía. Parece que este peligro, tan grave y duradero, explica de sobra la expresión.
Hablar como una cotorra → Es hablar mucho y sin sentido.
Las cotorras son pájaros tropicales parecidos a los loros, que tienen la habilidad de pronunciar algunas palabras, pero sólo por imitación, pues no saben lo que dicen. Por eso comparamos a las personas que hablan sin conocimiento con estos animales. También se dice SER UN LORO, AL REPETIR LAS COSAS COMO UN PAPAGAYO, SER UNA CACATÚA, etc., y todas estas expresiones significan lo mismo.
Hablar largo y tendido → Conversar dilatada y prolijamente, considerando un asunto en todos sus detalles: Esto hay que hablarlo largo y tendido.
Hablar en cristiano → En la actualidad tiene el significado de hablar con claridad, para que a uno lo entiendan.
En su origen, significaba hablar en castellano o español. Esta expresión proviene de los tiempos en que en España convivían árabes, judíos y cristianos. Los dos primeros hablaban en sus respectivas lenguas, árabe y hebreo, de modo que el castellano lo utilizaban, sobre todo, los cristianos. Así se establecieron las parejas musulmán-árabe, judío-hebreo y cristiano-castellano, y del resultado de estas parejas surgió la idea de que hablar castellano era hablar cristiano.
Hablar en plata → Dicho de otra forma, es hablar con claridad, con una exposición directa.
Los estudios o no se ponen de acuerdo en su origen, aunque la mayoría piensa que la frase se originó por la costumbre de escribir en planchas de plata los discursos de importancia. Para otros la frase surgió de la terminología de los alquimistas, que para obtener la plata pura debían deshacerse de todo el mineral accesorio.
Hablar (o decir) entre dientes → Refunfuñar, murmurar, hablar de manera ininteligible: ¿Qué estás diciendo entre dientes?
Hablar (o explicarse) como un libro abierto → Expresarse de forma clara y apropiada.
Hablar por los codos → Hablar mucho.
En su origen, es posible que esta expresión aludiera a los ademanes con que suelen acompañar sus palabras la persona muy locuaz (y que implican, como es lógico, flexionar los codos con los brazos en jarra). Otros opinan que tiene su origen en la forma de atar a los presos: codo con codo a la espalda; cuando los delincuentes eran atados de este modo, confesaban todos sus delitos, ya que la posición era muy dolorosa.
Hablar uno por boca de otro (o por boca de ganso) → Repetir uno la opinión de otro, con lo que ese otro le sugiere.
En otros tiempos, se daba el nombre de ganso al ayo o pedagogo de los niños. De ahí procede la locución, o sea de los niños que se limitaban a repetir lo que había oído a los encargados de su educación.
¡Hablo de buey y dijo mu! → Comentario irónico o de censura suscitado por las necedades que profiere alguien, y que se comparan con la falta de significado de un mugido.
Hacer a alguien el caldo gordo → Cobrar de modo que aproveche a otro (resulta evidente que el caldo espeso es más nutritivo que el claro), por lo general involuntaria o inadvertidamente.
Hacer aguas → Por analogía con una embarcación a la que se le ha abierto una vía de agua, hallarse un asunto en situación de grave deterioro: Su negocio está haciendo aguas.
Hacer alguien de tripas corazón → Esforzarse por disimular el miedo o contrariedad, y sobreponerse a las adversidades o emprender con fingido buen ánimo una empresa desagradable.
Hacer buenas o malas migas → Avenirse o no dos personas en su trato y amistad. Esta locución podría referirse a la calidad y homogeneidad de las migas de dos o más panes para preparar el plato llamado, precisamente, migas.
Es propio de la España seca y admite numerosas variantes, pero la materia prima es la miga de pan desmenuzada, remojada en agua, escurrida y luego frita en aceite con ingredientes diversos.
Hacer castillos en el aire → Alimentar esperanzas infundadas.
Hacer el indio → Hacer tonterías: Ya está ahí Fulano haciendo el indio.
Hacer el mico → Hacer el tonto. Adoptar actitudes cómicas o grotescas, como los micos (monos de cola larga).
Hacer el ganso → Es hacer tonterías o decir chistes (o gansadas) para hacer reír.
En la lengua popular a veces se hacen comparaciones con animales que provocan risa. El ganso es un ave muy graciosa, pues tiene un andar desgarbado y tambaleante además de una cara tontorrona. Otras comparaciones son HACER EL MONO, HACER MÓNADAS o HACER EL OSO (porque los monos y los osos se utilizaban antiguamente los circos y las ferias ambulantes para hacer reír al público).
Hacer el indio → Significa hacer gestos y tonterías, y dar voces ridículas para hacer reír.
Esta expresión procede de la falsa imagen que las películas han dado de estos pueblos nativos de América. En ellas, los indios aparecían siempre con la cara pintada, haciendo aspavientos y dando grandes gritos. En realidad, su civilización tiene, como la nuestra, miles de años y su historia está llena de hermosas leyendas y gran sabiduría.
Hacer el primo → Es equivalente a dejarse engañar.
Parece que la frase tiene su origen en la costumbre de ladrones y pícaros de llamar «primos» a los individuos ingenuos a los que se acercaban con el fin de engañarlos o timarlos. A su vez, los truhanes denominaban primos a estos ingenuos por la costumbre que los reyes de España tenían de llamar así a los otros nobles de la Corte.
Hacer la pelota → Adular: Fulano le hace la pelota a su jefe.
Hacer la vista gorda → Fingir no ver algo sobre lo que se tiene alguna responsabilidad: Los agentes hacían la vista gorda con los infractores.
Hacer las cuentas del Gran Capitán → Se refiere te dicho a hacer grandes gastos que se justifican de modo poco creíble.
Gonzalo Fernández de Córdoba, El Gran Capitán, fue un gran militar. En tiempo de los Reyes Católicos conquistó Nápoles. A su regreso a España, los Reyes le pidieron las cuentas de sus campañas en tierras italianas. Don Gonzalo escribió que había necesitado mucho dinero para limosna, para campanas, para picos y palas, y, sobre todo, había tenido mucha paciencia para dar cuentas por una gran victoria.
Hacer milagros → Obrar prodigios, hacer cosas extraordinarias: Me esforzaré cuanto pueda para complacerle, pero comprenda que yo no puedo hacer milagros.
Hacer morder el polvo a uno → Infligir una grave derrota y una gran humillación: Como lo agarre, le haré morder el polvo. Según el contexto, puede prescindirse del verbo hacer: Le dio una soberana paliza y acabó mordiendo el polvo.
Hacer novillos → Dejar de asistir un alumno a clase, sin causa justificada.
Hacer (o formar) rancho aparte → Alejarse uno de su compañía natural y aislarse o integrarse en un grupo disidente: No contéis con ellos; hacen rancho aparte. La expresión provendría de los soldados que se apartaban de sus compañeros para comerse el rancho.
Hacer (o no hacer) leña del árbol caído → Aprovechar (o no) por los propios fines la situación de indefensión del otro.
Hacer (o tener) gala de algo → Preciarse de. Mostrar, exhibir: Fulano hizo gala de sus amplios conocimientos. La sección de gala aquí rizada es gracia, garbo y bizarríaValor y decisión en la forma de actuar o enfrentarse a personas o situaciones. en hacer o decir algo.
Hacer oídos sordos → Y de que no se oye. No darse por enterado: Ha hecho oídos sordos a la prohibición.
Hacer papilla a alguien → Dejarlo maltrecho, en sentido literal o figurado: Lo descalificó en tales términos, que lo hizo papilla.
Hacer pucheros → Utilizamos esta expresión para designar los gestos de los niños cuando van a llorar.
Tiene su origen en las ollas o pucheros que hervían al fuego, haciendo burbujas, del mismo modo que los bebés hacen pompas con la saliva cuando lloran. Otros autores piensan que se emplea la palabra puchero porque los romanos, cuando querían besar a un niño, lo levantaban por las orejas, como cuando uno coge un puchero por las asas. A los pequeños naturalmente les dolía y, a llorar, hacían pucheros.
Hacer su agosto → Ganar dinero aprovechando una ocasión especialmente propicio: Fulano tuvo mucha vista al montar su negocio, porque está haciendo su agosto.
La locución alude a las faenas agrícolas propias de esa época (siega, trillas), en las que trabajaban en otro tiempo jornaleros eventuales y también estudiantes, que de este modo reunian dinero para pasar los meses siguientes. Precisamente ese es el origen de las vacaciones de verano.
Hacer tabla rasa de algo → Prescindir o desentenderse de algo (como quien despeja la superficie de una mesa, aunque también podría significar hacer borrón y cuenta nueva, suprimiendo los nombres que figuraban en la lista de proscritos): El nuevo jefe, decidido implantar sus propios métodos, hizo tabla rasa de cuanto llevábamos hecho.
Hacer uno de su capa un sayo → Obrar con entera libertad, sin consideración a los demás. El ensayo era una prenda de vestir holgada y sin botones que llegaba hasta la rodilla. Parece que la capa, más larga daría de sí para someterla a esa transformación.
mayúscula inicial hacerle a uno la Pascua → Significa «molestar, hacer una faena o perjudicar a una persona».
Tiene su origen en el rito judío de la celebración de la Pascua, en la que se recuerda la huida de Egipto y que se celebra matando un cordero. Cada familia cuidaba y alimentaba al animal hasta que le hacían la Pascua, es decir, hasta que lo mataban. Luego, lo pasaban y se lo comían, como acto final de la celebración. Por esta razón, HACERLE LA PASCUA A UNO equivale a hacerle un daño.
Hacer uno las primeras armas → Iniciarse en una tarea: Hizo sus primeras armas como periodista en la redacción del semanario Tal. Se aplica a menesteres que nada tienen que ver con las armas, por analogía con la instrucción que recibían los caballeros en la Edad Media.
Hacerle a uno la cama → Hacerle el trabajo o facilitarle las cosas al máximo, por lo general sin proponérselo.
Hacerse el sueco → Desentenderse de algo o de alguien, fingir que no se comprende o no se oye. Es lo mismo que hacerse el tonto.
Esta expresión tiene su origen en los zuecos, o calzados de madera toscos que se utilizan en algunas zonas montañosas. Las palabras zueco y zoquete también se usaban como sinónimos de tonto, tarugo, bobo. De modo que quien se hacía el zueco (o sueco) era como quien se hacía el tonto y fingía que no entendía nada.
Podría creerse que alguien se finge sueco para hacer como que no comprende en español. Sin embargo este sueco no es un gentilicio sino un tronco o tocón: del latín soccus, sandalias, zapato ligero, de donde deriva «zueco». Al tocón o tronco caído o partido se le llama así porque su forma recordaría la de ese calzado.
Hacerse uno mala sangre → Mortificarse, sentir enfado o incomodidad y no poder remediar las causas: Deje usted de preocuparse por eso; no se haga mala sangre.
Hacérsele a alguien los dedos huéspedes → Ser excesivamente receloso o suspicaz. Suele decirse «Antojársele…».
Hacérsele a uno la boca cx → Recordar con deleite el buen sabor de un manjar. Por extensión, desear ardientemente algo que se contempla: En cuanto vimos la casa se nos hizo la boca agua y decidimos comprarla.
Hasta los gatos quieren zapatos → Comentario que suscita unas pretensiones desmesuradas.
Hecho un Cristo → Maltratado, herido: Después del inacabable pelea, llegó a casa hecho un Cristo.
Helársele la sangre (en las venas) → Sufrir un gran susto: Cuando vi aquello, se me lo la sangre en las venas.
Hilar fino (o delgado) → Discurrir o proceder con sumo cuidado, atendiendo a todos los detalles y considerando todas las posibilidades: Eso es hilar muy delgado; creo que exageras.
Hinchársele a uno las narices → Estar uno harto de una persona o situación, tener la paciencia colmada, hallarse en el límite de lo que es capaz de tolerar: Ya me están hinchando las narices con tantos ruidos.
Hombro con hombro → En estrecha cooperación: Trabajaban hombro con hombro.
Hueso duro de roer → Se aplica a asuntos de ardua resolución y a personas de trato difícil y a las que cuesta mucho contentar o persuadir.
Huir alguien de la quema → Escapar a un peligro: Se dio cuenta de que la empresa iba a quebrar y se despidió para huir de la quema. Durante la guerra llegaban numerosos refugiados a territorio neutral, huyendo de la quema.
Hundirse el mundo → Ocurrir un cataclismo. Se emplea en sentido figurado para reforzar para reforzar frases en las que se afirma un propósito u obligación: Y tú, quieto aquí aunque se hunda el mundo. A veces se completa la locución con alguna coletilla: «Aunque se hunda al mundo y nos pille debajo». También se dice, con idéntico significado, «caerse o venirse abajo el cielo».
I
Importar (o no importar) alguien un bledo → Importarle muy poco o nada. Alude al poco aprecio que se atribuye a esta planta comestible.
Es una planta de la familia de las amarantáceas, entre las que se encuentran tanto malas hierbas como especies que se han utilizado como fuente de alimento desde tiempos de los aztecas. Originario de Centroamérica, ha conquistado el mundo entero gracias a sus superpoderes de mala hierba.El bledo mala-hierba, el Amaranthus retroflexus en nuestro entrono, es una planta que se desarrolla en verano, con el calorcito. Tolera la sequía y responde estupendamente a la abundancia de nutrientes, especialmente el nitrógeno. Para evitar que las plantas cultivadas le hagan sombra, su tallo crece muy rápido en busca del sol, las sobrepasa y asunto solucionado. Produce muchísimas semillas, capaces de germinar en distintas condiciones. Por si fuera poco, no se puede eliminar tirando de ganado porque puede ser tóxico debido a un exceso de nitrógeno en las hojas; y tampoco con herbicidas porque es resistente a algunos de ellos con diferentes modos de acción, glifosato incluido. En definitiva, un verdadero quebradero de cabeza para los agricultores.
Importar un comino → No importar nada. Alude a la extrema pequeñez de la semilla de esta planta
Importar un pepino → No importa nada. Esta locución, claramente despectiva, pone de manifiesto la pobrísima estimación que venían por esta planta: A mí me importa un pepino lo que diga ese señor.
Importarle a uno un pito → No importarle nada: Me importa un pito su opinión.
Es posible que esta locución no se refiera al título en su acepción de silbato, sino a la taba (pito) con que antes jugaban los niños, cuyo exiguo valor no hace falta ponderar.
Importarle a uno un rábano algo → No importarle nada: Me importa un rábano lo que piensen de mí. Con un solo rábano nadie sacia su hambre, y este es probablemente el origen del dicho.
Importarle algo a uno un cuerno → No importarle nada.
Inclinar (o inclinarse) la balanza → Resolver un asunto tras un período de indecisión: Tras el empate, la balanza se inclinó a favor de nuestro equipo.
Ir a misa algo → Ser absolutamente cierto. Ser de cumplimiento obligado: Lo que dice el jefe va a misa.
Ir al grano → Atender a lo que realmente importa, prescindiendo de lo superfluo.
Ir directamente a un asunto.
Ir cada uno por su lado → Tomar caminos distintos, separarse: Fueron socios muchos años, pero luego cada cual se fue (o tiro) por su lado. No colaborar dos o más personas que se espera hagan algo juntos: Aquella empresa es un caso; cada jefe de sección va por su lado.
Ir contra corriente → Llevar la contraria. No seguir la opinión de la mayoría.
Ir con pies de plomo → Significa «ir con cuidado, tener prudencia, andar con tiento y precaución». También se dice andar con pies de plomo. Este metal es uno de los más densos y pesados y, por tanto, una persona que tuviera los pies de plomo, caminaría muy lentamente.
Ir de flor en flor → Mostrar inconstancia, cambiando continuamente de ocupación, sin provecho alguno. Se aplica también al hombre que corteja a una mujer tras otra.
Ir de gorra → Significa que se obtiene un beneficio gratuito.
Quien gorronea es el que consigue cosas sin pagar. Los gorrones son los que viven a costa de los demás. Éstas expresiones proceden de las antiguas costumbres estudiantiles, cuando los estudiantes llevaban gorra o birrete y se colaban en los banquetes para comer. También se dice que estas frases podrían haber nacido de la costumbre de los pobres de pedir con una gorra y, por tanto, comían y bebían de la limosna de los demás. Otras formas semejantes son COMER DE GORRA, GORRONEAR, SER UN GORRÓN, etc. Todas ellas significan que se obtiene un beneficio gratuito.
Ir de punta en blanco → Es tanto como ir elegante, con ropas muy limpias y bien aseado.
Tiene su origen en las antiguas tradiciones de los caballeros medievales. Cuando un caballero vestía su yelmo, su coraza, su escudo y su lanza en los combates, se decía que iba de punta en blanco. La frase viene motivada porque las armas pulidas reflejan fuertemente los rayos del sol. También tiene este origen el que las navajas y cuchillos se les siga llamando armas blancas.
Ir hecho un adefesio → Se emplea esta expresión para designar a las personas mal vestidas o con ropas ridículas.
El origen de esta frase es muy antigua y provienen de las cartas de San Pablo a los efesios. En latín se decía Ad ephesios, y de aquí, se dijo adefesio. La tradición decía que las gentes de este pueblo era muy extravagantes y crueles, por esta razón, un adefesio es una persona que viste de modo estrafalario.
Ir (o andar) de culo → Desempeñar una tarea que requiere mucha actividad y permanente dedicación. Estar continuamente abrumado por las exigencias de otros.
Ir (o marchar) como un reloj → Hacer algo con la máxima regularidad puntualidad. Es como un su aplicación a funciones del organismo: Es desayunar y tener que ir disparada al bater, mis intestinos van como un reloj.
Ir uno hecho un brazo de mar → Ir muy bien vestido. El brazo de mar es un canal ancho y largo del mar que penetra tierra adentro. Sus aguas son tranquilas, y quizá la belleza del paisaje haya dado nacimiento a esta locución.
Irse de la lengua → Cometer indiscreción al hablar. Revelar secretos: Y sobre este asunto, no os vayáis de la lengua.
Irse (escaparse o salirse) uno por la tangente → Valerse de un subterfugio para eludir algo que se desea imitar o que resulta desagradable: Fui a pedirle explicaciones, pero se fue por la tangente. En geometría son tangentes las líneas que se tocan, pero que no se cortan.
Irse por los cerros de Úbeda → Decir cosas incongruentes fuera de propósito. Divagar o extraviarse en el discurso.
Esta frase hace referencia a los cerros o lo más que en el término de Úbeda (Jaén) forman la divisoria de aguas entre los ríos Guadalquivir y Guadalomar se dice que un alcalde de esa localidad tenía una amante que vivía en la zona de los cerros, y a la que acudía visitar con frecuencia. En cierta ocasión durante un pleno municipal, un concejal de atajo cuando divagaba y se alejaba del asunto tratado, diciéndole con sorna que no se fuera por los cerros de Úbeda. Otra fuente explica que el rey Fernando III trataba de conquistar esta población y estuvo esperando mucho tiempo a un caballero con el que tenía que asaltar la ciudad. El hombre era miedoso y no quería entrar en batalla. Sólo apareció cuando el monarca ya había conquistado el pueblo. Cuando el rey le preguntó dónde había estado, justificó su cobardía diciendo:
─Señor, me perdí por los cerros de Úbeda.
Írsele a uno el santo y al cielo → Olvidarse de algo: No acudí a la cita porque se me fue el santo al cielo.
Írsele a uno la fuerza por la boca → Alardear de algo que no se es capaz de llevar a la práctica. Se dice también «por el pico».
Írsele a uno la mano → Excederse: Él solo pretendía defenderse, pero se le fue la mano y lo dejó malherido.
Írsele a uno los ojos detrás de (otras) alguien o algo → Mirar con insistencia algo o alguien que pasó por delante que resulta sumamente atractivo: Era guapísima; a todos se nos fueron los ojos detrás de ella.
J
Jugarla o jugársela → En expresiones como nos la han jugado, a Fulano se lavan jugado o parecidas, significa engañar causando grave perjuicio. Cuando se habla de jugársela uno significa arriesgar algo muy importante.
Jugarse el todo por el todo → Aventurarlo todo, correr el mayor riesgo para alcanzar un fin: No lo hagas; eso es jugarse el todo por el todo.
L
La Biblia en verso → Se dice de los libros muy gordos y pesados, y también se utiliza para describir las obras que resultan muy extensas, o cuando una persona hace un discurso largo y aburrido.
El dicho tiene su origen en los libros de un escritor llamado José María Carulla, que intentó escribir la Biblia en versos. Sólo llegó a completar la mitad del trabajo, pero las poesías eran tan malas, que todos los escritores se burlaron de él.
La caja de Pandora → Se aplica esta expresión a los asuntos con los que podemos obtener grandes bienes, pero también muchos males.
Según la mitología griega, Pandora fue la primera mujer que habitó la tierra. La historia cuenta que el joven Prometeo había conseguido encerrar todos los males en un cofre o caja. Pandora, que era muy curiosa, quiso saber lo que contenía y al levantar la tapa, todas las desgracias se esparcieron sobre la tierra. Pandora cerró rápidamente el arcón pero el mal ya estaba hecho.
La Caraba → Utilizamos estas palabras para referirnos algo sorprendente o maravilloso. Cuando lo aplicamos a una persona, queremos decir que es muy divertida o tremenda.
Dicen que uno gitanillo fueron a la feria de Sevilla e instalaron una tienda con un cartel que decía «La Caraba». Todos los sevillanos se mostraron muy interesados intrigadosy se preguntaban que sería la dichosa caraba. Algunos curiosos pagaron la entrada y sólo pudieron ver que allí dentro había una mula vieja. El gitanillo les decía:
─¡Ea!¡Ezta mula ez la qu’araba, pero ya no ara porque eztá vieja!
mayúscula inicial esto hizo mucha gracia los sevillanos, y por esta razón todo lo que es divertido y sorprendente se llama la caraba.
La cuenta de la lechera → A cuenta de la lechera son las fantasías de prosperidad que alguien se hace, tomando como punto de partida algo irreal. Es decir, cuando imaginamos que vamos a conseguir muchas cosas y mucho dinero gracias a nuestra imaginación. Este cuento de la lechera es muy antiguo y famoso.
Una lechera llevaba un cántaro de leche al mercado y pensaba:
─Con lo que saque de esta leche, compraré huevos, y de los huevos saldrán cien pollos; con algunos pollos compraré un marrano, y cuando venda el cochino tendré para comprar una vaca y un ternero…
mayúscula inicial iba la lechera imaginando su fortuna tan contenta que brincaba y saltaba… Pero el cántaro se le cayó y se rompió, derramándose toda la leche. Y así, todas las fantasías también se quebraron.
El poeta Félix María de Samaniego escribió sobre esta historia unos preciosos versos que terminaban así: «No anheles impaciente el buen futuro; mira que ni el presente está seguro».
La edad del pavo → Se llama edad del pavo a esa etapa en la que los niños pasan a ser adolescentes.
Algunos estudiosos afirman que esta expresión tiene su origen en la carne roja del pavo, puesto que los adolescentes suelen ruborizarse y sonrojarse con mucha facilidad. Pero también podría deberse a la comparación entre la actitud de hacerse notar que muestra este animal y el pavoneo que ejercen los adolescentes para llamar la atención.
La ocasión la pintan calva → Comentario que suscita las oportunidades inesperadas por sumamente ventajosas: Vi estos zapatos en una tienda que está liquidando género, ¡y la ocasión la pintan calva!
Esta rara expresión tiene un origen muy antiguo. Los griegos y los romanos imaginaban a la diosa ocasión sin pelo, con apenas unos mechones en la frente. Por eso, cuando pasaba cerca de nosotros, había que cogerla de frente y sin pensárselo dos veces, porque una vez que pasaba, ya no había modo de cogerla… ni siquiera por los pelos.
Las cosas, claras, y el chocolate, espeso → Con esta frase entendemos que hay que llamar a las cosas por su nombre y se recomienda la sinceridad y la claridad en todas las acciones de la vida. El refrán Al pan, pan, y al vino, vino tiene el mismo significado.
El chocolate llegó a Europa desde el Nuevo Mundo con los conquistadores. Los españoles preferían el chocolate espeso, mientras que los franceses lo prefería más del oído, con leche. Este gusto por el chocolate espeso hizo que se popularizara el dicho.
La sin hueso → La lengua. Suele emplearse en frases que se refieren a personas muy habladoras o maledicentes: Darle a la sin hueso, soltar la sin hueso.
Lágrimas de cocodrilo → Las que se fingen, a fin de aparentar un dolor que no se siente o para mover a compasión a los demás.
Las «lágrimas de cocodrilo» son en realidad una secreción acuosa que mantiene húmedos los ojos de ese animal cuando está fuera del agua y que nada tiene que ver con el llanto.
Las cuentas del Gran Capitán → Las que resultan desorbitadas y arbitrarias: Nos presentó la factura y aquello eran las cuentas del Gran Capitán.
Es bien conocida la leyenda de estas cuentas, relacionadas con la conquista de Nápoles por Gonzalo Fernández de Córdoba, llamado el Gran Capitán. Sus campañas en Italia, en los primeros años del siglo XVI, culminaron con la conquista del reino de Nápoles para Fernando el Católico. Se le pidieron cuentas de los gastos de la guerra, y el Gran Capitán consideró que aquello era una mezquindad después de haber dado un reino al monarca. Por esta razón, le envió una disparatada lista millonaria, en la que figuraban partidas como limosnas para qué frailes y monjas rezaran por los españoles, palas, picos y azadones para enterrar a los enemigos; y, para terminar, una elevadísima cantidad por su paciencia por tener que defender a tales pequeñeces.
Las mil y una → Innumerable(s). Hacerle a alguien las 1000 y una, pasar las 1000 y una: causar perjuicios, disgustos o sufrir dificultades repetida e insistentemente.
Las vacas flacas → Período de escasez, de penuria.
Según cuenta el Génesis, el faraón de Egipto tuvo una serie de sueños premonitorios que José fue capaz de interpretar. En uno de ellos vio siete vacas flacas, que representaban «siete años de escasez, que harán se olvide toda la abundancia en la tierra de Egipto, y el hambre consumirá la tierra».
Las vacas gordas → Período de prosperidad, abundancia.
Se complementa con lo anterior y tiene idéntico origen: «Las siete vacas [gordas] son siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto» (Génesis 41,26-29).
Lavarse como los gatos → Lavarse mal y a toda prisa.
Lavarse las manos → Utilizamos esta expresión cuando deseamos reprender a una persona que se desentiende de algún asunto o que no quiere comprometerse en algo.
La expresión tiene su origen en la actitud de Pilatos durante el proceso de Jesús; que se añada: «como Pilatos». En Mateo 27,24, se narra como el procurador de Judea, ante la insistencia de la muchedumbre para que crucificaran a Jesús, «tomo agua y se lavó las manos… Diciendo: Yo soy inocente de esta sangre como vosotros veáis».
Las verdades del barquero → Hablamos de decirle a una persona lo que se piensa de ella sin temor y con toda sinceridad, aunque nuestras palabras puedan ofenderle o enojarle.
Algunos estudiosos creen que esta expresión nació con un antiguo cuento:
un barquero pedía que se le dijeran cuatro verdades para poder cruzar un río. Un estudiante le dijo:
─Pues estas son cuatro verdades: «Pan duro, duro, más vale duro que ninguno»; «Zapato malo, malo, más vale en el pie que en la mano»; «Quien da pan a perro ajeno, pierde pan y pierde perro». Y esta es la última: «Si a todos pasas como a mí, dime barquero: ¿qué haces aquí?». El barquero comprendió que eran cuatro buenas verdades y pasó al estudiante a la otra orilla.
Leer entre renglones → Interpretar lo que en un texto no es explícito, pero puede deducirse con facilidad mediante una serie de alusiones y sobreentendidos que reclaman cierto grado de complicidad por parte del lector: Este artículo tiene mucha enjundia, pero hay que saber leerlo entre renglones.
Leer (o decir) algo entre líneas → Lo que en un texto no es explícito, pero puede deducirse con relativa facilidad mediante una serie de alusiones y sobreentendidos que reclaman cierto grado de complicidad por parte del lector: Parecen trivialidades, pero tú lee entre líneas y verás con quien se mete en realidad.
Levantar la liebre → Símil cinegético (conseguir que la liebre se ponga a tiro).
Llamar la atención pública sobre algún asunto mantenido en secreto: El periodista levantó la liebre de aquel gran escándalo.
Levantar la mano → Amenazar a alguien con golpearlo: Se atrevió, incluso, a levantarle la mano.
Liar los bártulos → Disponerse para un viaje o una mudanza.
La palabra proviene de Bártolo, jurista italiano del siglo XIV. Se aplicaba al principio a los estudiantes que debían cargar con gran número de libros (bártolos, esto es, los textos escritos por ese autor), y los extendió cualquier otro tipo de bultos.
Liarse uno la manta a la cabeza → Emprender una acción atropellándolo todo, sin consideración para con nadie.
Limpio de polvo y paja → Neto, completamente libre de carga: Con este negocio que puedes ganar un millón limpio de polvo y paja.
Los arrendatarios o aparcero que efectuaban cada año el pago en especies al dueño de las tierras, venían obligados a entregar el trigo limpio de polvo y de paja, esto es, debidamente trillado y aventado.
Llamar a capítulo → Por analogía con la reunión del capítulo (junta) de una comunidad u orden religiosa, convocar a alguien para dirigirle una reprimenda.
Llegar y besar el santo → Llegar a un sitio en el momento preciso para conseguir lo que allí se había ido a buscar. Lograr algo en el tiempo más breve
El dicho tiene su origen en las romerías y fiestas de los pueblos. Hace tiempo, era necesario guardar fila y esperar para darle un beso al santo (esta es una costumbre muy popular en las fiestas religiosas y, dependiendo de donde se le dé el beso a la figura del santo se suele llamar besapie o besamano). Si uno tenía suerte y no debía esperar mucho, decía: «¡Esto ha sido llegar y besar el santo!».
Llegarle a uno al alma una cosa → Afectarle hondamente: Sus recriminaciones me llegaron al alma.
Llegarle (o venirle) a uno su San Martín → Llegarle aún el momento de rendir cuentas, de sufrir las consecuencias de sus actos, de ser castigado, etcétera.
En torno al día de San Martín, el 11 de noviembre, se procede a la matanza del cerdo, de ahí que a veces esta locución se formule así: «A todo puerco le llega su San Martín».
Llevar la batuta → Dirigir, llevar la iniciativa. Por analogía con el director de orquesta.
Llevar la mejor o la peor parte → Ser el más beneficiado fue el más perjudicado en un asunto: Fulano se llevó la peor parte y Zutano se llevó la mejor.
Llevar los pantalones → Mandar en una familia: La que lleva los pantalones es ella.
Llevar (o traer) en palmitas alguien → Complacerle y darle gusto en todo: Fulano lleva a su mujer en palmitas.
Llevar uno la voz cantante → Llevar la iniciativa, mandar, dirigir, imponerse a los demás, ostentar la representación de otros y hablar en su nombre.
Llevarse el gato al agua → Triunfar, salirse uno con la suya, ganar un asunto difícil o con mucha competencia: Había muchos aspirantes, pero quien se llevó el gato al agua fue Fulano.
Otra acepción de gato es trampa para cazar ratones. Una vez los ratones habían caído en ella, era costumbre introducirla en un recipiente con agua para que se ahogaran. Aunque esta operación no parece particularmente difícil y arriesgada, podría estar en el origen del dicho.
Llevarse la palma → Sobresalir en algo, ser el mejor (o el peor): En despiste te llevas la palma. Palma: triunfo, gloria, simbolizados por la hoja de la palmera.
Llevárselo a uno los diablos → Estar furioso, de pésimo humor: El jefe estaba que se lo llevaban (todos) los diablos.
Llorar como una Magdalena → Llorar copiosamente con gran sentimiento.
Referencia María Magdalena, que según el Evangelio de San Juan (20,11-15) lloraba desconsolada ante el sepulcro vacío de Jesús, creyendo que habían robado su cuerpo. Sucesivamente se le aparecieron unos ángeles y el propio Jesús resucitado para preguntarle la razón de su llanto.
Llover sobre mojado → Repetirse. Suceder algo que viene a incrementar lo que ya existía. Suele aplicarse a situaciones desfavorables, que de este modo se ven agravadas.
Lo dijo Blas, punto redondo → Con esta expresión se da entender que un asunto queda zanjado, por haber pronunciado la última palabra una persona con autoridad para ello. Es muy común darle un sentido irónico, negando precisamente esa autoridad.
Algunos piensan que Blas era un antiguo caballero medieval, dueño de un castillo. Era, al parecer, un mandón y nadie podía llevarle la contraria. Cuando alguien protestaba, Blas lo expulsaba sin contemplaciones. Así que los aldeanos comenzaron a decir: «Lo dijo Blas, punto redondo»; que significa: «Como lo ha dicho el señor, no queda más remedio que aceptarlo y no podemos discutirlo, aunque esté equivocado».
Lo que faltaba para el duro → Exclamación suscitada por un nuevo inconveniente que se suma una situación ya de por si es desfavorable.
El origen de la locución hay que buscarlo en la época en que un duro era bastante dinero. El duro en cuestión se cambiaba y se consideraba que ya se había hecho bastante gasto. Entonces, otro gasto imprevisto acababa con las vueltas, es decir, con lo que faltaba para el duro (mejor sería decir con lo que restaba de él).
Lo que no va en lágrimas va en suspiros → Se aplica a las cosas que se compensan unas con otras.
Los tiempos de Maricastaña → Con esta frase nos referimos a cosas muy antiguas, o a las que pertenecen a otros tiempos.
Hay quien afirma que esa tal Maricastaña existió realmente (en el siglo XIV) y que vivió en la ciudad gallega de Lugo. Al parecer, esta mujer estuvo al frente de una rebelión contra un obispo que pretendía cobrar más tributos de los necesarios. Otros dicen que esta Maricastaña fue una mujer irlandesa, María Auburn (María con el pelo de color castaño).
Lucirle a uno el pelo → Tener buen aspecto. Por extensión, hallarse en buena situación económica: Así le luce el pelo: así le va (incluso en sentido peyorativo).
M
Mandar a freír espárragos → Rechazar algo o despedir a alguien con enojo y sin miramientos.
Una posible explicación sería la supuesta inutilidad de los espárragos fritos, ya que crudos, cocidos y en otras preparaciones tienen fama desde la antigüedad de poseer notables virtudes curativas (Dioscórides, Materia médica ,II, 114).
Mandar a freír monas → Despedir a alguien de malos modos.
Mandar a hacer puñetas → Las puñetas eran los puños de las camisas de los abogados, magistrados y jueces. Esta labor estaba hecha de con bordados y puntillas, y solían tejerlas las monjas en los conventos. Era un trabajo lento y difícil, en la que se ocupaba mucho tiempo. Por eso, cuando mandamos a alguien hacer puñetas es como si lo enviamos a un lugar apartado para que se entretenga con cualquier cosa y deje de molestar.
Mandar a la porra → Expresión de rechazo, despedir a alguien con enfado.
Se trata de una locución de origen militar. Antiguamente, al frente de cada regimiento marchaba el tambor mayor portando un bastón rematado con un puño de plata. Cuando se acampaba, ese bastón o «porra» se plantaba en un lugar, y allí era donde se cumplían los arrestos, a falta de calabozo o prevención. Así pues, mandar a la porra equivalía a arrestar, castigar.
Mandar a uno hacer gárgaras → La carga sirven para limpiar la boca y la garganta, haciendo gorgoritos con una mezcla de agua y limón, o bicarbonato, para curar algunas enfermedades leves. Las gárgaras se hacen antes de ir a dormir; de modo que, cuando enviamos a uno hacer gárgaras es como si le dijéramos: «¡Anda, vete a dormir y no molestes más!».
Manga por hombro → Se aplica a las situaciones de desorden y abandono que existe en una casa, institución, etc. Introduce en la locución con el verbo ir: En aquella empresa todo va manga por hombro. Alude seguramente a las mangas mal sentadas en el hombro u hombrera de una prenda de vestir.
Mano sobre mano → Sin hacer nada, permanecer ocioso: Se pasa el día mano sobre mano.
Mantenerse (o seguir) uno en sus trece → Mantener inflexiblemente una actitud u opinión.
Manzana de la discordia → Objeto de disputa: Aquella herencia fue la manzana de la discordia.
Según la mitología griega, los dioses fueron invitados a los esponsales de la diosa marina que Tetis y de Peleo, uno de los argonauta. Sólo quedó excluida de la invitación la Discordia, para evitar que promoviese de incidencias. Afrentada por ello, depositó secretamente sobre la mesa, al término del festín una manzana de oro con la inscripción «Para la más hermosa». El héroe París fue designado para actuar como juez en aquel singular concurso de belleza, en en que el título se dirimía entre Hera, Palas Atenea y Afrodita. París se decidió por esta última (la Venus de los romanos), desoyendo las promesas de las otras dos y atrayéndose con ellos su enemistad.
Más feo que el Picio → Sumamente feo, feísimo.
El tal Picio pasa por ser un zapatero que vivió en Granada a mediados del siglo XIX. Condenado a muerte por un crimen, y hallándose en capilla, recibió inesperadamente el indulto. Se dice que la impresión que le causó la noticia le produjo tal transformación en el rostro, que su fealdad llegó a ser proverbial. Al verse libre se estableció en Lanjaron, por donde circulaba con un pañuelo tapándole la cara.
Más chulo que un ocho → Se aplica a las personas castizas, elegantes y bien dispuestas.
En Madrid, el tranvía n.° 8 iba antiguamente desde la Puerta del Sol a San Antonio de la Florida, donde se celebraban romerías y verbenas con manolos y chulapas, personajes típicos de la capital. Los hombres ataviados con trajes castizos madrileños, chulos o chulapos, iban en ese tranvía y, por esa razón, cuando una persona viste con elegancia y altanería se dice que está más chulo que un (hombre que va en el tranvía) ocho.
Más fresco que una lechuga → Muy fresco, descarado o indiferente: Se quedó más fresco que una lechuga.
Más pesado que una vaca en brazos →Comparación que se usa cuando alguien o algo resulta muy aburrido o provoca cansancio: Ese chico es más pesado que una vaca en brazos, siempre cuenta las mismas cosas.
Más se perdió en Cuba → Con esta frase se da a entender que nos conformamos con la desgracia, o con una pérdida, y se recomienda paciencia, pues siempre cabe la posibilidad de sufrir aún más.
La frase tiene su origen en la guerra de Cuba, en la cual España perdió su antigua colonia. Sucedió en 1898, y en aquel tiempo también se perdieron Puerto Rico y las islas Filipinas. Los españoles lamentaron mucho estas pérdidas y en aquellos años nació la expresión.
Más suave que un guante (o como un guante) → Muy dócil y obediente: Desde que el director lo castigó, está suave como un guante.
Matar el gusanillo → Tomar en ayunas una bebida alcohólica. Por extensión, tomar una comida ligera o tentempié para «matar» o «entretener» el hambre, que cosquillea el estómago con un gusanillo, antes de una comida principal. También, en sentido más amplio, satisfacer un deseo, capricho, curiosidad, etcétera.
Esta expresión tiene su origen en las antiguas costumbres campesinas. Los aldeanos solían tomar una copa de aguardiente antes de desayunar, para «matar el gusanillo». Creían que con el aguardiente mataban a las lombrices y parásitos intestinales.
Matar la gallina de los huevos de oro → Se utiliza esta fase cuando, por querer conseguir una ganancia rápida, cometemos un error y lo perdemos todo.
El cuento de la gallina de los huevos de oro en muy famoso y antiguo. Un matrimonio campesino tenía una gallina que ponía huevos de oro, se imaginaron que si mataban la gallina, no tendrían que conformarse con el huevo diario que ésta ponía. Imaginaban al ave rellena de huevos del precioso metal, pero cuando lo hicieron, resultó ser una gallina común y, entonces lamentaron haber dado muerte al animal que hubiera sido su fortuna.
Mear (o regar) fuera del tiesto → Salirse de la cuestión tratada, decir algo que no viene al caso.
Medir las armas → Contender con alguien en igualdad de condiciones. La expresión proviene de los usos caballerescos: Son dos profesionales de gran valía; habrá que ver cómo miden sus armas.
Me lo ha contado un pajarito → Decimos esto cuando conocemos una cosa, pero no queremos decir quien nos ha informado.
Los pájaros son, desde tiempos inmemoriales, portadores de noticias. Una paloma avisó a Noé de que el diluvio universal había terminado. Los antiguos también creían adivinar el futuro por el vuelo de los pájaros. Las palomas se han utilizado muchas veces para enviar mensajes, y se dice que a los niños los traen las cigüeñas. En fin, tradicionalmente son los pájaros los que traen las noticias, buenas y malas, a los hombres.
Mentar (o nombrar) la soga en casa del ahorcado → Sacar a la conversación cuestiones que molesten o avergüencen a los circunstantes.
Meter cizaña → La cizaña es una hierba que aparece en los campos y sembrados. Es una mala hierba que estropea los cultivos. Por esta razón, los campesinos se ocupan siempre de que esta planta no crezca en sus tierras. Decimos que una persona «mete cizaña» cuando procura enemistar a otras personas, cuando trata de provocar el odio y la violencia entre individuos que se quieren. También se dice SEMBRAR CIZAÑA.
Meter cuña → Introducir motivos de malestar o discordia. Entrometerse. Intervenir en un asunto o conversación: No paro de hablar; no dejó meter cuña a nadie.
Meter el hocico en todo → Entrometerse, inmiscuirse, mostrar una curiosidad inmoderada. Sin duda se trata de una analogía con el continuo olisquear de los perros.
Meter en cintura → Sujetar, hacer entrar en razón: A ese chico hay que meterlo en cintura.
Meter en el mismo saco → Dar el mismo trato a varias personas que merecen distinta consideración. No diferenciar aquello que debe clasificarse aparte: No tuvieron en cuenta las distintas categorías, y los metieron a todos en el mismo saco.
Meter la pata → Equivocarse. Intervenir en algo inoportunamente. Aunque a veces se añade «hasta el corvejón» (parte a la pierna opuesta de la rodilla).
Algún comentarista relaciona esta locución con la hembra del pato y no con la extremidad de los animales. La equivocación o inoportunidad consistiría, en este caso, en introducir una hembra (meter la pata) entre una serie de patos destinados a la venta o al sacrificio.
Meter las narices en algo → Inmiscuirse, entremeterse: Vete y no metas las narices donde no te llaman.
Meter (o tener) alguien en el bote → Ganarse su voluntad.
Meterle alguien una cosa con cuchara → Explicársela con todo detalle a fin de facilitarles su comprensión.
Meterse en camisa de once varas → Inmiscuirse en lo que no le importa uno. Complicarse innecesariamente la vida. Sería el equivalente a ocuparse de asuntos que no nos importan o entrar en negocios que son superiores a nuestras fuerzas. La vara es una antigua longitud de medida que equivalía algo menos de un metro. Por lo tanto, una camisa de 11 varas es una camisa grandísima.
En la Edad Media, cuando en ciertos lugares se adoptaba a alguien como hijo, se celebraba una ceremonia en la que el padre adoptivo le colocaba una camisa muy ancha, metiéndosela por la cabeza. En muchas ocasiones el adoptado acababa por decepcionar al adoptante, por lo que se acuñó esta locución como advertencia a quienes ponen sus esperanzas en algo que no se sabe que puede deparar en el futuro, sentido que no coincide exactamente con el que le damos en la actualidad.
Meterse (o tener) alguien en el bolsillo → Ganarse su voluntad: En cuanto empezó a hablar, se metió al público en el bolsillo.
Meterse uno en la boca del lobo → Caer en una trampa o exponerse a un peligro voluntaria o inadvertidamente.
Miel sobre hojuelas → Lo que viene a mejorar una cosa buena. La hojuela es una fruta de sartén, un pastelillo frito muy sabroso, muy extendida; era delgada (en la actualidad suele preferirse el nombre francés crêpe).
Mirar con buenos o malos ojos → Manifestar predisposición favorable o desfavorable hace una persona o asunto: No creo merecer tantos elogios; loco sucede es que usted me mira (o me ve) con buenos ojos.
Mirar con el rabillo del ojo → Mirar disimuladamente: Hacía ver que estaba pendiente del conferenciante, pero no paraba de mirar con el rabillo del ojo a la chica que tenía al lado.
Mirar de medio lado → No mirar cara a cara. Mirar con desdén o con disimulo.
Mirar por encima del hombro → Manifestar desdén por alguien, considerándola inferior: Desde que lo han ascendido, mirá todo el mundo por encima del hombro.
Morder el anzuelo → Caer en un engaño o señuelo: Se mostró tan persuasivo, que mordió el anzuelo.
Morderse la lengua → Contenerse para no decir algo: Tuve que morderme la lengua para no decir allí mismo lo que pensaba de él.
Morderse los labios → Contenerse para no decir algo.
Mostrar (o vérsele) a uno el pelo de la dehesa → No poder ocultar una persona su falta de educación y de cultura: En cuanto se puso hablar se le vio el pelo de la dehesa.
Mucho ruido y pocas nueces (o ser más el ruido que las nueces) → Tener poca sustancia una cosa que, sin embargo, se presenta como algo notable: ¿Qué tal el espectáculo? ¡Bah, mucho ruido y pocas nueces!
Mudar el semblante → Alterarse el rostro por efecto de la emoción, la contrariedad, etc.: Cuando le dieron la noticia, (se le) mudo el semblante.
N
Nacer de pie → Ser persona afortunada: Todo le sale bien. Parece que haya nacido de pie. Esta locución se relaciona con una creencia según la cual los niños que al nacer presentaban primero los pies (en lugar de la cabeza, como es común) estaban bendecidos por la fortuna.
Nadie es profeta en su tierra → Con esta expresión se da entender que no suelen reconocerse los méritos de una persona en su entorno inmediato o en su país, por lo que debe abandonar los suyos si desea triunfar: Si se hubiera quedado aquí nunca hubiera salido de la mediocridad, y es que nadie es profeta en su tierra. La frase la pronunció Jesús, y se recoge en los Evangelios: Lucas 4,24; Mateo 13,7; Marcos 6,24; Juan 4.44.
¡Naranjas de la China! → Exclamación de incredulidad o negación.
La naranja de la China o naranja dulce se caracteriza por tener una piel más fina que las naranjas más comunes entre nosotros, y por el sabor agridulce de su pulpa. La locución podría tener su origen en la resistencia a aceptar las cualidades de antídoto de venenos que en algún momento se le atribuyeron. Ateneo, autor griego natural de Naucratis, en Egipto, que vivió en torno al año 200 de nuestra era, recoge en su obra eruditos a la mesa diversas anécdotas relacionadas con la gastronomía. En una de ellas narra el caso de unos hombres que sobrevivieron a la picadura de un áspid por haber comido unas naranjas. Durante mucho tiempo se creyó que estas eran eficaces contra picadura de serpientes y alacranes, y cabe la posibilidad de que la ineficacia del remedio diera lugar a un natural escepticismo.
Ni a la de tres → De ninguna manera: El motor no arranca ni a la de tres. Por analogía con la costumbre de contar hasta tres antes de emprender ciertas acciones, sobre todo cuando se llevan a cabo entre varios: «a la una, a las dos… ¡y a las tres!».
Ni corto ni perezoso → Con decisión, diligentemente: Ni corto ni perezoso, fue a protestar ante el director.
Ni el más pintado → Esta expresión se puede oír en frases como «Eso no lo hacen ni el más pintado» o «Esto no lo arregla ni el más pintado». Entendemos que el más pintado es el más hábil, el más diestro, el más ingenioso o el mejor en cualquier aspecto. Pero esta frases se refiere a quien antiguamente era el más pintado, que no era otro sino el rey.
Ni tanto ni tan calvo → Expresión con que se exhorta a alguien a que no exagere, a que se muestre más moderado.
Se cree que guarda relación con la compra de un paño o tejido, del que no se precisa tanta cantidad como la que se ofrece, pero se exige que esté menos calvo, esto es, que no haya perdido tanto pelo (que no esté tan gastado).
No cabe un alfiler → Hallarse un recinto atestado de público: El día del campeonato, en el estadio no cabía un alfiler.
No caberle a uno el corazón en el pecho → Estar muy sobresaltado e inquieto por algún motivo de pesar o de ira. También ser magnánimo, denodado.
No comerse una rosca → Parece una deformación de «no comerse un rosco», que si es algo comestible. Significa no conseguir uno lo que desea porque los demás no le hacen caso. Así, un tendero puede decir: En toda la tarde no me comido una rosca, para significar que no le ha entrado en su local ningún cliente. Últimamente se emplea como expresión sinónima de no ligar, no encontrar persona del sexo opuesto con la que entabla relación.
No dar pie con bola → No acertar. Equivocarse, desorientarse por efecto de atolondramiento: En el examen no dio pie con bola. Parece clara la comparación con el jugador que no logra hacerse con la pelota.
No dar un palo al agua → No trabajar, ser un vago.
No dar una (o ni una) → Errar continuamente, equivocarse de manera regular y sistemática: No sigas con ese trabajo, que hoy no das una.
No darle a uno vela en este entierro → No haber justificación para que se entrometa, no tener autoridad, motivo ni pretexto para intervenir en algo: ¿Qué hace usted aquí? ¿Quién le ha dado vela en este entierro?
No decir esta boca es mía → Guardar silencio. Callar alguna cosa: Se lo pregunté, pero no dijo esta boca es mía.
No dejar a alguien ni a sol ni a sombra → Perseguirlo o acosarlo continuamente, sin cejar un instante: No sé cómo librarme de él; no me deja ni a sol ni a sombra.
No dejar piedra por (o sin) remover → Buscar algo denodadamente: Tras la desaparición del niño, la policía no dejó piedra por remover. Hacer gestiones incansables, recurrir a todas las instancias para conseguir un fin: Para lograr que le concedieran el permiso, no dejó piedra por remover.
No dejar de respirar a alguien → Atosigarle, no dejarla en paz, molestarle continuamente, no dejarle libre ni para respirar: Su jefe no los deja respirar en todo el día.
No despegar los labios → Permanecer callado.
No dolerle prendas a uno → Acceder a desprenderse de algo que le pertenece con tal de conseguir un fin, cumplir un compromiso o poner en claro su buena fe. En sentido figurado significa no escatimar uno argumentos, incluso los que pueden volverse contra él, para defender su criterio: Él es el mejor profesional que yo; lo admito porque a mí no me duelen prendas. Sin embargo…
No echar algo en saco roto → No olvidarlo, tenerlo en cuenta. (Lo que se echa en saco roto se pierde, cae por el agujero): No echó en saco roto su consejo.
No entender o ver mi papa → No entender o ver nada. Esta locución puede referirse a no entender palabra, con lo que papa sería una onomatopeya de lo hablado, o bien a papa en su acepción de tontería o simpleza.
No es nada lo del ojo → La locución completa dice: «No es nada lo del ojo y lo lleva en la mano». Se aplica aquellas personas que se empeñan en restar importancia a una situación manifiestamente grave.
No es nada lo del ojo y lo llevan la mano → Se aplica aquellas personas que se empeñan en restar importancia a una situación manifiestamente grave.
No estar el horno para bollos → No ser el momento propicio para algo: Aguardemos unos días más, que no está el horno para bollos.
No estar muy católico → Significa «no estar bien de salud, tener alguna enfermedad leve o alguna dolencia incómoda».
La palabra católico servía antiguamente para diferenciar a los cristianos de los herejes, o a las personas de otras religiones. Católico era, por tanto, lo bueno y el resto era lo malo.
No estar para muchos (o esos) trotes → No permitirle su salud o su fortaleza física determinados esfuerzos. También se aplica a las cosas gastadas: Mi madre no nos acompañara en este viaje; la pobre ya no está para estos trotes. Este invierno aún llevará el abrigo gris, aunque no está para muchos trotes.
No haber roto un plato en su vida → No haber perjudicado a nadie ni haber incurrido en la más leve falta. Esta locución se emplea con ironía, muchas veces, para resumir la vida anterior, intachable, de quien de pronto comete una acción reprobable: ¡Y parecía que no había roto un plato en su vida!
No hay moros en la costa → Esta frase significa que no hay peligro o que nadie está vigilando (especialmente cuando se pretende hacer algo a escondidas).
La expresión tiene un origen antiguo, cuando a las costas españolas llegaban barcos turcos y árabes con el fin de asaltar las ciudades y robar las casas. Si no había moros en la costa, ello significaba que los pescadores podían salir a faenar sin peligro y que las gentes podían estar en sus casas tranquilamente.-
No hay tu tía → No haber esperanza, ser inevitable: Se trata de una enfermedad incurable y no hay tu tía. En realidad debería decirse «no hay atutía», pero habiendo caído en desuso este término, la voz popular lo ha sustituido por otro más familiar.
La atutía era un ungüento hecho fundamentalmente, de óxido de zinc, y además de las aplicaciones propias de ese producto en dermatología (tratamiento de grietas, ulceraciones, eczemas, escoriaciones), se consideraba que tenía propiedades como contraveneno. Cuando una situación era desesperada y la muerte resultaba inevitable, no había, pues, atutía (antídoto) que pudiera remediarla.
No levantar un palmo del suelo → Se aplica a los niños pequeños, por lo general en sentido despectivo: A mí no se me sube a las barbas un mocoso que no levanta un palmo del suelo. También se dice de las personas de muy baja estatura: ¡Si lo vieras! No levanta un palmo del suelo.
No llegar la sangre al río → No tener una cosa consecuencia grave: El enfrentamiento de las dos partes es difícil de superar, pero creo que no llegará la sangre al río.
No llegarle a alguien la camisa al cuerpo → Estar muy ansioso o asustado: Cuando el atracador me amenazó, no me llegaba la camisa al cuerpo.
No (me, te…) caerá esa breva → No se (me, te…) Brindará este beneficio, obtenido sin esfuerzo. La breva es una variedad de higo.
No perder ripio → Estar muy atento a lo que se oye, para no perder palabra: De todo lo que dijimos, Fulano no perdió ripio.
El ripio es una palabra o frase superflua, introducida en un verso para darle el número de sílabas requerido o para forzar la rima. El significado primario de la palabra es residuo, desecho.
No poder con su alma → Estar agotado: Después de caminar todo el día, por la noche no podía con mi alma.
No poder ver a uno ni en pintura → Odiarlo, tenerle mucha antipatía: Me voy antes de que venga; ya sabes que no me puede ver ni en pintura.
No saber de la misa la mitad (o la media) → Tener un conocimiento incompleto de un asunto. es como no saber nada o ser un completo ignorante.
Antiguamente, las personas más cultas eran los sacerdotes y los frailes. Un buen sacerdote era el que sabía decir la misa en latín. Un cura que no supiera decir la misa en esta no era respetado por el pueblo.
No saber donde tiene uno la mano derecha → Ser un inútil: Ese no sabe dónde tiene la mano derecha.
No saber ni jota → No saber nada, ser un ignorante.
La letra J se escribía antiguamente como no una I, es decir, es la letra que puede escribirse con más facilidad, ya que sólo se trata de hacer un palote. También muy sencillo hacer una O, porque sólo es un círculo. Cuando alguien es muy ignorante, decimos que no sabe HACER LA O CON UN CANUTO, es decir, que ni con un molde es capaz de hacer un círculo.
No ser algo nada del otro mundo → No ser nada especial. Ser vulgar, anodino, irrelevante: ¿Os gusto el espectáculo? Bah, no era nada del otro mundo.
No ser ni chicha ni limonada → No valer para nada. Se usa también para significar ambigüedad, indefinición. Aquí la chicha es una bebida alcohólica de origen americano, obtenida por fermentación del maíz en agua azucarada.
No ser santo de su devoción → Desagradarle, profesar la antipatía: Fulano no es santo de mi devoción.
No ser trigo limpio → Ser sospechoso un asunto o la conducta de una persona que, a primera vista, parece honorable: Por lo visto es el negocio no es trigo limpio. Se refiere, como es lógico, al trigo una vez segado, trillado, aventado y limpiado, listo para ir al molino.
No ser una cosa moco de pavo → No ser despreciable ni baladí: El sueldo que estar ganando no es moco de pavo.
No soltar prenda → Callarse algo: Le interrogaran a fondo, pero él no soltó prenda.
No soltar una perra → Ser avaro. Resistirse a pagar. La perra es una moneda: la perra chica, cinco céntimos; la perra gorda, diez.
No tener abuela → Se dice de la persona que se alaba inmoderadamente a sí misma: Fulano presume siempre de ser el mejor, desde luego, no tiene abuela. Esta expresión alude a la costumbre de las abuelas de atribuir a sus nietos las mejores cualidades.
No tener dos dedos de frente → Ser de poco entendimiento.
No tener ni pies ni cabeza → Carecer algo de lógica o de sentido: El argumento de esa película no tiene ni pies ni cabeza.
No tener pelos en la lengua → Expresarse con absoluta sinceridad, aun a riesgo de resultar impertinente brutal: Le dije lo que pensaba, y ya sabes que yo no tengo pelos en la lengua.
No tener sangre en las venas → No ser capaz de reaccionar con la energía y decisión que demandan ciertas situaciones: ¿Y después de lo que dijo se quedó tan fresco? ¿Es que no tiene sangre en las venas?
No tener un pelo de tonto → Ser muy listo: No intentes engañarlo porque no den un pelo de tonto.
No todo el monte es orégano → No todo es fácil ni placentero en un asunto. El orégano es una planta cuyas flores se utilizan como condimento, y posee reconocidas propiedades tónicas y digestivas.
No ver tres en un burro → No ver o darse cuenta de nada. Tener mala vista. Tan mala como para no distinguir a tres personas montadas en un burro: Fulano está muy mal de la vista; no de tres en un burro.
O
Oído al parche → Se dice para reclamar atención. Aquí, en sentido literal, hay que entender parche como el del tambor (quizá el del pregonero): Oído al parche, que lo que voy a deciros es muy importante.
Ojo alerta o avizor → Expresión con que se exhorta a extremar la vigilancia: Ojo alerta con esas cajas, que la mercancía es muy valiosa. Avizor. Viene del latín visor: el que mira atentamente.
Oler a chamusquina → Sospechar que un asunto encierra mayor gravedad de la que aparenta.
Cuando algo huele a chamuscado o ha quemado es porque hay fuego. El fuego es símbolo de peligro y, por tanto, el olor a quemado siempre indicio de que hay algo que no funciona bien o de que hay alguna trampa. Con el mismo sentido se dice OLER A CUERNO QUEMADO, que es oler muy mal sospechar que se nos prepara alguna trampa.
Oler (o saber) a cuerno quemado → Algo sospechas, producir algo una impresión desagradable.
Olerse la tostada → Entrar en sospechas, adivinar o descubrir algo oculto: A mi no me engañaron porque me olí la tostada.
Oír campanas y no saber dónde → Entender mal una cosa o tergiversar una noticia: No hagas caso; ya sabes que se oye campanas y no sabe dónde.
Otro gallo (me, te…) cantara → Comentarios sobre la situación hipotética, y más favorable, en que se hallaría una persona se hubiera actuado de otra manera: Si en su momento hubieras hecho lo que debías, otro gallo te cantara.
P
Pagar con la misma moneda → Tratar una persona a otra como está la trató antes a ella: Me perjudicó cuanto pudo, pero le pagué con la misma moneda.
Pagar el pato → Pagar uno las culpas de otros. Quedar como único responsable, cuando esa responsabilidad se debería repartir entre más de uno.
Al parecer, esta locución no se refiere al pato (ave) sino al pacto, palabra que había perdido la c en el habla popular. Se trataría entonces de hacer recaer en uno sólo la responsabilidad por el incumplimiento de un pacto que obligaba a dos o más. Según los estudiosos, esta expresión tiene su origen en el tiempo en que convivían en España los musulmanes, los judíos y los cristianos. Los judíos, en su religión, dicen que tienen un pacto con Dios, de modo que son ellos el pueblo elegido por la divinidad. Como mucha familia judía eran rica, los cristianos les obligaban a pagar más impuestos, y les decían, como burla, que así pagaban el pacto, aunque finalmente se dijo pagar el pato.
Pagar los platos rotos → Recibir castigo o reprobación como único responsable de algo que es culpa de varios: Poned mucha atención en lo que hacéis, porque luego quien paga los platos rotos o yo.
Pagar uno de los vidrios rotos → Cargar injustamente con alguna culpa.
Pan para hoy y hambre para mañana → Se aplica aquellas decisiones que asegura la resolución momentánea de un asunto, pero plantean ineludibles dificultades para el futuro: La política de ese gobierno significa pan para hoy y hambre para mañana.
Para este viaje no se necesitan alforjas → Para resolver esta cuestión, esas ayudas son innecesarias. Para estos resultados, no hacían falta esos esfuerzos.
Para más inri → Para colmo, para alcanzar el límite de lo intolerable: Y para más inri, pretendiente pagáramos nosotros.
INRI es el acrónimo de Iesus Nazarenus Rex Iudeorum (Jesús Nazareno rey de los judíos), extinción que los verdugos de Jesús pusieron en lo alto de la cruz (Lucas 23,38) con el propósito de escarnecerlo, y que ha difundido la iconografía cristiana.
Para parar un tren → Locución que denota cantidad, calidad o excelencia: Está como para parar un tren. Tiene dinero como para parar un tren. Había suciedad como para parar un tren.
¡Para ti la perra gorda! → Frase con la que se da la razón a alguien sólo por no seguir soportando su insistencia.
Parar el carro → Renunciar a pretensiones desmesuradas o abandonar una actitud arrogante, generalmente forzado por la oposición resuelta de otro: ¿Con quién crees que estás hablando? ¡Para el carro!
Pararle los pies a uno → Poner coto a sus es sucesor, no dejarse avasallar por él: Enseguida quiso hacerse el amo y hubo que pararle los pies.
Partir o romper el corazón → Causar gran aflicción.
Partirle a uno un rayo → Matarle, acabar con él. Se emplea como expresión de rechazo: A ese que le parta un rayo. También para lamentarse de la desconsideración o abandono de que alguien es objeto: Tú aquí, tan ricamente, y a mí que me parta un rayo.
Pasar de castaño oscuro → Aproximarse al negro. Ser una cosa o situación intolerable.
Pasar de largo → Pasar sin detenerse: Medio pero pasó de largo. En sentido figurado significa obviar un asunto, no tomarlo en consideración.
Pasar la bandeja → Por analogía con la bandeja que se pasa en las iglesias, pedir un favor o servicio a quien antes uno ha servido o favorecido.
Pasar la bola → Descargar en otro la resolución o responsabilidad de un asunto.
Pasar la noche en blanco → No dormir.
Pasar (o cruzar) el charco → Cruzar el mar, en especial el Atlántico desde España a América o viceversa.
Pasar (o estar) las horas muertas → Emplear mucho tiempo en alguna ocupación: No me gusta ir allí porque te hacen pasar las horas muertas esperando.
Pasar (o restregar) alguien una cosa por las narices → Enfrentarla sin consideraciones a una evidencia o algo que la mortifique: No aquí para restregarnos por las narices sus millones.
Pasar por el aro → Cuando una persona se ve obligada a hacer algo, aunque no quiera, se dice que ha pasado por el aro.
Esta frase tiene su origen en los números de circo, donde el domador hace pasar por un aro a los animales salvajes, como tigres y leones.
Pasarlas moradas → Atravesar una situación penosa. Es posible que guarde relación con el color litúrgico morado, propio de las ceremonias fúnebres y los oficios de Semana Santa.
Pasarlo bomba → Divertirse al máximo.
Pasarse de rosca → Excederse, propasarse. Por analogía con el tornillo o tuerca que se pasa de rosca, esto es, que no agarra porque la rosca se ha desgastado: Fulano se está pasando de rosca y no deberíamos consentirlo.
Pasar una noche toledana → Significa pasar una mala noche, con mucho ajetreo y molestias, sin poder dormir.
Algunos escritores piensan que se habla de Toledo porque, en verano, los mosquitos no deja dormir a los vecinos de esa ciudad. Otros creen que se dice «noche toledana» recordando que, hace más de 1000 años, el gobernador árabe de Toledo, llamado Al Leridi, reunió cierta noche a todos los nobles de Al-Ándalus, los cuales preparaba una revolución, y cuando los tuvo a todos en una sala, los mandó matar.
Pedir la luna → Pedir imposibles: Si transigimos, acabarán pidiéndonos la luna.
Pedir peras al olmo → Esperar en vano aquello que uno no está capacitado para dar: ¿Confías en que Fulano te haga bien ese trabajo? ¡Eso es pedir peras al olmo!
Pedirle a alguien una cosa al cuerpo → Apetecerle, desearla: El cuerpo me está pidiendo algo dulce.
Pegarse al riñón → Se refiere a un manjar muy exquisito o nutritivo: Este cocido se pega al riñón. No parece muy clara la relación entre la bondad de un alimento y las dificultades de los riñones para desempeñar sus funciones depuradoras.
Pegársele las sábanas → Levantarse uno más tarde de lo que debe o acostumbra: ¿Cómo llegas tan tarde? ¿Es que se te han pegado las sábanas?
Pelar la pava → Estar las parejas de novios dedicados a sus pláticas amorosas en lugares públicos o semipúblicos: Mi hermana está abajo pelando la pava.
Se cuenta que en cierta ciudad andaluza, una señora mandó a su criada pelar una pava, lo que ella se dispuso hacer junto a la reja. Allí acudió su novio, y mientras la muchacha desplomaba el ave se dedicaban a charlar de sus cosas. La señora, impaciente, preguntaba a gritos a la doméstica si ya había terminado, y ella la respondía que no, que seguía pelando la pava.
Pelillos a la mar → Con esta frase queremos decir que olvidamos todas las ofensas, los insultos y los agravios de nuestros amigos, y que volvemos a tener buenas relaciones con ellos.
La expresión tiene orígenes antiquísimos: los griegos y los romanos, cuando querían firmar la paz, es que un cordero y lanzaban los pelos al viento o al mar: así los enfados se olvidaban. Así como los pelillos se pierden en las inmensas aguas de los océanos.
Pensar en las musarañas → Se dice cuando, estando ocupados en algún trabajo, vuela la imaginación y pensamos en otras cosas. Generalmente se dice que las musarañas son esas nubes sillas o chispas que aparecen y desaparecen de la vista. Sin embargo las musarañas son verdaderos animales:son pequeños mamíferos, muy parecidos a los ratones, pero con el hocico puntiagudo, y antiguamente se creía que eran venenosos. También se le llama musgaños.
Perder el sueño por alguien → Preocuparse por él: Que haga lo que quiera; no voy a perder el sueño por él.
Perder la cuenta → No conseguir expresar numéricamente ciertas cosas por su antigüedad o elevada cantidad: Se lo he advertido tantas veces que ya he perdido la cuenta.
Perder los estribos → Se sobreentiende: los estribos de la paciencia, como si fuese una montura. Perder la compostura, montar en cólera, impacientarse mucho: Fulano, con su incompetencia, me hizo perder los estribos y acabamos peleados.
Perder los papeles → Desorientarse, confundirse: Estaba hecho un lío y perdió los papeles. En sentido figurado, enfadarse mucho y vociferar agitadamente.
Perder uno la chaveta → Perder el juicio.
La chaveta es una clavija o pasador que atraviesa una barra o eje, y actúa como tope para que no se salgan las piezas que dicha barra sujeta. Si se pierde la chaveta, las piezas resbalan y el mecanismo se descompone.
Picarle a uno la mosca → Estar inquieto, desazonado. Cuando alguien se muestra súbitamente agresivo, receloso o, en general, adopta conductas y actitudes desusadas, suele increpársele con la pregunta ¿Qué mosca te ha picado?
Pies para qué os quiero → Fórmula con que se da a entender el propósito de salir huyendo: Nos dimos cuenta de que el techo estaba a punto de derrumbarse, y ¡pies para qué os quiero!
Pillar el toro alguien → Hacerse realidad una amenaza, verse perjudicado por algo imprevisible pero difícil o imposible de controlar: No me fue posible terminar el trabajo a tiempo y, claro, me pilló el toro.
Pisando huevos → Con gran cautela, muy despacio.
Pisar a alguien los talones → Ir tras él a muy escasa distancia: Nosotros acabamos de llegar, así que veníamos pisándonos los talones. La policía le estaba pisando los talones al fugitivo.
Plantar cara → Desafiar a alguien o discutir lo que dice.
Poner a alguien como chupa de dómine → Reprenderlo agriamente, dirigirle improperios. Chupa de dómine (ant.): Chaqueta de maestro o preceptor de gramática latina, cuya falta de aseo era al parecer proverbial.
Poner a alguien en la picota → Colocarlo en una situación de gran dificultad, ponerlo en evidencia, hacer públicas sus faltas.
La picota era una columna que se alzaba en la entrada de ciertas ciudades, en donde, con finalidad ejemplarizado ahora, se exponía las cabezas de los ajusticiados o se exhibía a los reos sujetos con cadenas o cepos.
Poner a alguien por las nubes → Alabarlo, ensalzarlo: Le pedí su opinión sobre Fulano y lo puso por las nubes.
Poner a uno a caldo → Hacerle objeto de reconvenciónReconvenirReprender suavemente a una persona por algo que ha dicho o hecho mal..
Poner el cascabel al gato → Realizar una determinada acción arriesgada, necesaria para resolver un asunto.
Poner el dedo en la llaga → Conocer y señalar el verdadero origen de un mal, el punto más difícil de una cuestión, aquello que más afecta a una persona
Al parecer, esta expresión tiene su origen en una escena bíblica, en la que el apóstol Tomás se negaba a creer que Jesucristo hubiese resucitado. Decía que sólo cuando pudiera meter su dedo en las heridas del maestro creerían la resurrección. Sucedió que, estando todos los apóstoles reunidos, vino Jesús y reprendió severamente a su discípulo, obligándole a poner el dedo en sus llagas. Otra expresión es METER EL DEDO EN LA LLAGA; con esta se explica que una persona hace y dice cosas que pretenden hacer más daño del que ya existe.
Poner el grito en el cielo → Quejarse vehementemente de algo, como elevando al cielo sus exclamaciones o plegarias: Cuando se enteró, puso el grito en el cielo.
Poner en solfa → Disponer una cosa con orden y buena presentación: Tengo el texto del borrador; ahora hay que ponerlo en solfa. Ridiculizar una cosa: El caricaturista pone en solfa la actualidad política. En sentido literal es escribir música (deriva de sol y fa).
Poner en tela de juicio → Es poner en duda la veracidad de un asunto o desconfiar del éxito de una empresa.
Esta expresión tiene su origen en los antiguos procedimientos judiciales, cuando se suspendía la causa para buscar más pruebas. Se llamaba «tela de juicio» al debate que se entablaba entre los magistrados para confrontar sus opiniones.
Poner la mano en el fuego → Asegurar la verdad de una cosa. También se dice: «poner la mano en el fuego por alguien» para significar que se responde plenamente de él, que se le otorga toda la confianza.
Esta expresión proviene de los juicios de Dios u ordalías, que practicaban los pueblos primitivos eran comunes en la Europa medieval. Se trataba de rituales para establecer una certeza, sometiendo a alguien a un grave peligro (en este caso exponiéndolo a la acción del fuego) para que Dios le preservará de él y así quedará patente su inocencia o la veracidad de lo que se afirmaba.
Poner las cartas boca arriba → Sincerarse. En los naipes, descubrir el juego que tiene uno: Si vamos a colaborar en este asunto, lo mejor será que pongamos todos las cartas boca arriba.
Poner las orejas coloradas → Hacer objeto a alguien de una severa represión: El director le puso las orejas coloradas.
Poner los pies en polvorosa → «Salir zumbando, huir; correr y escapar de algún peligro».
Algunos estudiosos creen que esta frase la inventaron los pícaros, los rufianes y delincuentes. Tan pronto acababan de vandalizar una casa, ponían pies en polvorosa, es decir, sale a la calle y echan a correr para huir. Como los delincuentes siempre se ven obligados a correr, sólo les suelen levantar mucho polvo en sus huidas, y tal vez de aquí pudo nacer esta expresión.
Poner los puntos sobre las íes → «Reprender a uno por su mala actitud. Decir claramente lo que se pretende explicar; perfeccionar alguna cosa».
Esta expresión nació en el siglo XVI, cuando los escritores se vieron obligados a poner un punto sobre la i, que en aquella época no tenía punto. Colocaban el punto porque, con su caligrafía, a veces no distinguían la i de la u, o no sabían si en lugar de m ponían ni, pues la letra estaban muy juntas y se parecía mucho. Poniendo el punto sobre la i, todo quedaba más claro y preciso.
Poner tierra de por medio → Huir, alejarse de un lugar, generalmente después de un hecho negativo: Cometió el robo e inmediatamente puso tierra de por medio.
Poner una cosa los dientes largos → Ansiar, desear algo con mucha vehemencia: Miras el escaparate de esa pastelería y se te ponen los dientes largos.
Poner una pica en Flandes → Realizar con éxito una acción difícil.
La pica era un arma que usaba en otro tiempo la infantería y que consistía en una especie de lanza larga, con asta de madera y un hierro pequeño puntiagudo en el extremo. Aparece con profusión en el llamado Cuadro de las lanzas, de Velázquez, que refleja precisamente un episodio de la campaña de Flandes (conquista de la ciudad holandesa de vereda, 2 de junio de 1625) y que en realidad debería llamarse «de las picas».
Poner verde a uno → Hablar mal de él, insultarle, reconvenirle.
Ponerle a alguien las peras a cuarto → En principio, esta locución significaba colocar a una persona en situación de aceptar algo que no deseaba. El símil parece claro: obligar a alguien a comprar las peras a un precio que no está dispuesto a pagar. En tiempos más recientes, la expresión ha adquirido un sentido más amplio: amonestar, reprender, ajustar las cuentas, poner las cosas en su sitio.
Ponerse como una sopa → Estar empapado, estar muy mojado (por lo general a causa de la lluvia).
Ponerse el mundo por montera → Actuar según el propio criterio, sin prestar atención a la opinión ajena. La montera es una especie de gorro que usan los toreros.
Ponerse las botas → Locución que seguramente deriva del despojo de los cadáveres en el campo de batalla: sacar provecho.
Esta expresión nació en una época en que tener botas era todo un lujo. Cuando alguien conseguía enriquecerse, lo primero que hacía era comprarse unas buenas botas. Era señal de riqueza y distinción. Por eso, quien se pone las botas es porque tiene mucho dinero, come lo que quiere y compra lo que le apetece.
Ponerse morado → Deleitarse hasta la saciedad: Ponerse morado de comer, de beber, etcétera. Aquí ponerse morado sería ponerse enfermo (a causa del exceso), hasta adquirir la coloración azulada (cianosis) producida por un trastorno de oxigenación de la sangre.
Ponerse unos cien → Por analogía con la velocidad de los automóviles, causarle gran excitación: No me digas esas cosas, que me pongo cien.
Ponérsele a uno la carne (o la piel) de gallina → Producirse el fenómeno de que la piel de una persona adquiere un aspecto semejante a la de las gallinas desplomadas, por efecto del frío o del miedo. En sentido figurado, se aplica a las situaciones penosas o de temor: Sus lamentos ponían la carne de gallina. Recibí una citación del juzgado y se me puso la carne de gallina.
Ponérsele a uno los pelos de punta → Asustarse mucho, experimentar una gran consternación: Cuando me enteré se me pusieron los pelos de punta.
Aunque se usa siempre en sentido figurado, el fenómeno se da realmente. Por efecto de un susto, puede producirse una brusca constricción de los vasos sanguíneos periféricos, con la consiguiente sensación de frío. Entonces los músculos epidérmicos se contraen, cerrando los foros para contrarrestar la pérdida de calor corporal. Los pelos alojados en dichos foros se ven empujados y se yerguen.
Por arte de birlibirloqueBirlibirloque, como abracadabra, son palabras mágicas: las utilizaban los antiguos brujos y magos para hacer encantamientos. De ahí que, cuando algo aparece y desaparece como por arte de birlibirloque, es como si apareciera o desapareciera por arte de magia, misteriosamente. La palabra birlibirloque viene de birlar, que es ocultar y robar. Abracadabra procede del nombre de un dios oriental llamado habrá Abraxas.
Poquita cosa → Locución que se aplica a lo que es insignificante, de poca monta. Generalmente hace referencia al físico de las personas: Tan poquita cosa que es y tiene una salud de hierro.
Por barba → En una distribución, lo que corresponde a cada persona: Nos toca a dos trozos por barba. Algún autor relaciona esta locución con las cantidades asignadas en las comidas a los frailes de cierta orden, que, cabe suponer, llevaban barba.
Por el canto de un duro → Por muy poco. Aunque los duros de antaño no fueran tan delgados como los actuales, cabe imaginar que su canto tendría un par de milímetros como máximo: Faltó el canto de un duro para que lo expulsaran de la sala.
Por el mismo rasero → Con criterios de igualdad, sin establecer la menor diferencia: A mi me parece injusto que nos miran a todos por el mismo rasero.
Por los cuatro costados → Por todas partes, enteramente: El edificio ardió por los cuatro costados.
Por los pelos → Por muy poco o en el último momento: Tomó el tren por los pelos.
En tiempos pasados, los marineros que no sabía nadar se dejaban crecer el cabello, para poder ser agarrado de él en caso de naufragio («salvarse por los pelos»). En la marina española se ordenó en 1809 llevar el pelo corto, lo que motivó muchas quejas por la razón apuntada. El mismo año se dictó una real orden, revocando la disposición anterior.
Por pies → Por rapidez. Echando a correr. Se emplea con verbos como escapar, salir, etc.: Se declaró un incendio y tuvimos que salir por pies.
Por si las moscas → Decimos esta frase cuando nos prevenimos ante algún peligro. Por ejemplo: «Voy a arreglar la habitación, por si las moscas»; es lo mismo que decir: por si acaso, por lo que pueda venir.
Al parecer, este dicho procede de la costumbre de tapar la comida para que las moscas no contaminaran los alimentos.
Por su linda cara (o por su cara bonita) → Se dice de quien recibe algún beneficio sin haberse hecho acreedor de él: Le dieron el puesto por su cara bonita.
Predicar (o clamar) en el desierto → Argumenta en vano ante interlocutores mal predispuestos a avenirse a razones.
La locución se remite a la «voz que clama en el desierto» a que se refiere Isaías (40,3) y que recoge en su predicación San Juan Bautista (Mateo 3,3).
Probar suerte → Participar en un juego de azar, etcétera. También intentar alguna cosa: Seguramente se habrán agotado las localidades, pero vayamos a la taquilla a probar suerte.
Prometer el oro y el moro → Significa prometer mucho para no cumplir nada. Algunas personas prometen que nos darán mucho, pero finalmente no recibimos nada de ellos. Así nos enseña la sabiduría popular desconfiar de quienes ofrecen lo que no van a cumplir.
El dicho procede de una historia real acaecida en el siglo XV. El rey de Castilla Juan II había capturado a dos moros y pidió a los árabes un rescate. Éstos pagaron una buena cantidad de dinero, pero el rey sólo liberó a uno de los prisioneros, al otro se lo llevó a su palacio. Por esta razón, los ciudadanos comenzaron a decir que Juan II quería el oro y el moro.
Pulsar (o tocar) alguna tecla → Llevar a cabo una gestión: A ver qué tecla hay que tocar para que se resuelva nuestro asunto.
Punto en boca → Callarse, guardar un secreto, abstenerse de replicar: De todo lo que acabo de decirte, punto en boca.
Q
Que cada palo aguante su vela → Que cada cual asuma su responsabilidad: Ya no podía silenciar más sus errores: que cada palo aguante su vela. Es un símil marinero evidente.
Que si quieres arroz, Catalina → Expresión que se emplea para subrayar una negativa que se recibe: Fui a cobrar lo que me debían, y que si quieres arroz, Catalina.
Se cuentan que en tiempos de Juan II de Castilla (1405-1454) vivía en Sahagún (León) una tal Catalina, casada con un judío converso. mayúscula inicial a la tal Catalina le gustaba mucho el arroz. Siendo ya muy anciana, Catalina se puso enferma y, para animarla, su marido y sus vecinos le llevaban arroz a la cama. Pero Catalina no hacía caso.
─Catalina, ¿quieres arroz? ─le decían─. ¿Que si quieres arroz, Catalina?
Pero Catalina no decía nada por esta razón, cuando alguien no nos hace caso, decíamos esa frase.
¡Qué te (lee, os, etc.) den morcilla! → Exclamación de rechazo y desprecio. El origen hay que buscarlo en las morcillas envenenadas que se utilizaban para acabar con los perros vagabundos. En estricto rigor, pues, la locución equivale a «que te (lee, os, etc.) maten como un perro».
Que venga Dios y lo vea → Invocación en que se pone a Dios por testigo de un asunto o situación inadmisible.
Que te den morcilla → estamos expresando con esta frase nuestro descontento y nuestro enojo.
La frase tiene su origen en una antigua costumbre: se ponen en la calle morcillas envenenadas para matar a los perros callejeros, porque se creían que estos propagaban la peste y las enfermedades. En realidad, los pobres perros no transmiten enfermedades: la causa estaba en la falta de higiene y en la suciedad de las ciudades antiguas.
Quedar todo en casa → Resolver un asunto sin que trascienda del ámbito familiar.
Quedar uno a la altura del betún → Quedar mal, en posición desairada y de inferioridad. Poner a uno a la altura del betún: desacreditarlo, humillarlo, afearle duramente su proceder.
Quedarse corto → Obrar con timidez y poca resolución. No llegar a rematar un asunto, errar un cálculo por defecto: Creí que el trabajo iba ocupar cuarenta folios, pero me quedé corto.
Quedarse en blanco → Olvidar de pronto aquello que se sabe: Me preguntaron en clase y me quedé en blanco.
Quedarse (o dejar) alguien con un palmo de narices → 60
Quedarse para vestir santos → Permanecer soltera una mujer.
Antiguamente, en los pueblos, las solteras se ocupaban de vestir a los santos, es decir, les ponían las túnicas, arreglaban los altares de las iglesias o limpiaban las capillas y las ermitas.
Quemar el último cartucho → Echar mano del último recurso de que se dispone.
Quemar las naves → Actuar de modo decisivo, aún a costa de cualquier precio, con tal de conseguir nuestros objetivos. Es lo mismo que tomar una decisión extrema.
Algunos autores suponen que esta expresión tiene su origen en Hernán Cortés quien, según la leyenda, quemó sus naves para obligar a sus hombres a seguir luchando. En realidad, Cortés sólo en Barranco sus naves, con el fin de evitar el amotinamiento de sus hombres e impedir así que huyesen. La costumbre de «quemar las naves» es muy antigua y apareceya en la Eneida, en uno de cuyos pasajes de mujeres troyanas, hartas de viajar sin rumbo, quemaron las naves de Eneas. Otra interesante costumbre antigua era cuando un grupo de hombres finalizaba una travesía por mar sin perecer ahogados. Entonces, en agradecimiento, se quemaba la nave en honor de los dioses.
Quemarse las pestañas → Suele decirse de quien pasa mucho tiempo leyendo estudiando, especialmente en horas nocturnas. El dicho proviene de la época en que se utilizaban velas: Se quemó las pestañas preparando esas oposiciones. A veces se emplea la locución en de sentido equivalente «Dejarse las pestañas en los libros».
¿Quien te ha dado vela en este entierro? → Hacemos esta pregunta cuando alguien se mete en una conversación que no le incumbe, o cuando alguien pretende inmiscuirse en en asuntos que no le importan.
La frase tiene su origen en los antiguos velatorios, cuando los familiares entregaban una vela a cada asistente o a cada persona relacionada con el muerto. Los que no tenían vela eran ajenos a la ceremonia. Hay que tener en cuenta que antaño en los entierros se daba de merendar y que había personas que acudían a todos los funerales con el ánimo de comer gratis.
Quinta columna → La forma de quienes ayudan al enemigo desde el interior del país.
La expresión se ha incorporado al lenguaje universal y tiene su origen en la guerra civil española (1936-1939). Se cuenta que preguntado el general Emilio Mola Vidal (1887-1937), a la sazón jefe del ejército del Norte, sobre las fuerzas con que contaba para la ofensiva sobre Madrid (noviembre de 1936), respondió que con cinco columnas. Se le hizo observar que sólo disponía de cuatro, y el precisó que había una quinta: la formada por los simpatizantes de la causa nacional que permanecían en la capital sitiada.
Quitar el hipo → Sorprender, asombrar: ¿Has visto a Fulanita cerrar interrogación está que quita el hipo de guapa. Siempre se ha creído que el mejor remedio para quitar el hipo es llevarse una impresión o susto fuerte.
Quitar el sueño → Se dice de lo que causa inquietud y desasosiego: Ese asunto en el que anda metido le quita el sueño.
Quitar hierro → Restar importancia a algo que es materia de enfrentamiento discusión. El hierro parece aquí sinónimo de arma.
Quitarle (o quitársele) a uno algo de la cabeza → Disuadir. Cejar en una obstinación: Quítate de la cabeza se idea; no te saldrás con la tuya.
Quitarse el sombrero → Por analogía con esta muestra de respeto y cortesía, manifestar admiración por alguien, generalmente por su actuación brillante, su proceder ejemplar, etc.: Su interpretación fue de las de quitarse el sombrero. Tuvo un gesto que es como para quitarse el sombrero. Esta locución tiene diversas variantes, en las que la prenda de cabeza puede ser, por ejemplo, la boina o el gorro. También hay quien se limita a emplear la palabra francesa chapeau.
R
Rascarse el bolsillo → Pagar, generalmente forzado por las circunstancias: Como resultó que ellos no llevaban dinero, DVD rascarme el bolsillo.
Rascarse (o tocarse) la barriga → Permanecer ocioso y complacerse en ello.
Rasgarse las vestiduras → Escandalizarse, mostrar indignación: No exageres; tampoco es para rasgarse las vestiduras.
Los antiguos judíos cuando suplicaban perdón a Dios o lamentaban alguna desgracia, se echaban ceniza y tierra sobre la cabeza, se golpeaba el pecho con piedras o destrozado en sus túnicas y vestiduras. De ahí procede que, cuando alguien da voces o gritos maldiciendo su fortuna, se rasgue las vestiduras. Mucho después, todas las emisoras del país emitían el tema estrella del disco flamenco más vendido de la historia, en el que Camarón de la Isla declaraba: «soy gitano y vengo a tu casamiento, a partirme la camisa». Desde entonces estoy convencido de las concomitancias entre lo judío y lo gitano. Aunque las fechas de partida y de llegada de unos y otros no coincidan, la expresión del máximo dolor (en el caso de la canción, por desamor al casarse con otro) con la rotura de la vestimenta no me parece casual.
Los judíos se radicaban las vestiduras en señal de duelo, y también por motivo de escándalo, como cuando escuchaban una blasfemia: «el Pontífice, rasgando sus vestiduras…» (Al oír de labios de Jesús que él era el Mesías; Marcos 14,63).
Recién salido del cascarón → Por analogía con el polluelo que sale del huevo, novato, falto de oficio o de experiencia.
Recoger velas → Símil marinero. Moderarse, desistir, ceder en las pretensiones con el enfado: Vino con muchas exigencias, pero luego fue recogiendo velas.
Regalar a alguien el oído → Decirle lo que desea escuchar, con independencia de que sea cierto. Alargarle: Él le regalaba los oídos, y el otro se dejó convencer.
Reirse uno de los peces de colores → No tener razón para inquietarse por algo: Con el dinero que tiene, puede reírse de los peces de colores.
Repetir como un papagayo → Este dicho se aplica las personas que aprenden algo de memoria y lo repiten sin saber lo que están diciendo. Lo mismo ocurre con los papagayos, los loros y otras aves semejantes: son capaces de imitar las voces humanas, pero no saben lo que dicen, lo hacen sin conocimiento.
Revolvérsele a uno las tripas → Experimentar gran repugnancia o indignación: El espectáculo le revolvía a uno las tripas. Se me revolvían las tripas ante tamaña injusticia.
Rizar el rizo → Llevar una cosa al último extremo del rebuscamiento y la exigencia: Yo creo que esa interpretación es rizar el rizo.
Romper el hielo → En la relación entre dos o más personas, superar la reserva o el distanciamiento impuesto por la etiqueta, y relacionarse con más espontaneidad y llaneza.
Tiene su origen en la Edad Media cuando un caballero no podía luchar, elegía entre sus amigos o parientes a uno que «rompiese las lanzas» por él. Otra explicación sugiere que esta expresión se refiere a una ceremonia en la que se retaba a un competidor para defender el honor.
Romper una lanza por (o en favor de) algo o alguien → En los usos caballerescos, salir en defensa de algo o alguien, pelear en su favor. Hoy se utiliza mucho en sentido figurado: Ya era hora de que alguien rompiese una lanza por Fulano.
Romperse la cabeza → Cavilar, meditar.
Romperse los cuernos → Esforzarse al máximo.
S
Saber a gloria → Saber muy bien, gustar mucho algo (casi siempre un manjar), disfrutar grandemente con algo. Se trata de una comparación con un pastel llamado gloria, hecho de hojaldre, yemas de huevo, azúcar y otros ingredientes.
Saber a demonios → Cuando una comida un alimento tiene mal sabor o resulta desagradable, exclamamos: «¡Puag!¡Sabe a demonios!».
Decimos que sabe demonios porque, según la tradición, el demonio siempre está bajo tierra, huele mal y siempre va cargado de suciedad y de basura.
Saber de qué pie cojea → Saber cuáles son sus ideas, intereses o actitudes: Lo conozco desde hace años y sé de qué pie cojea.
Saber latín → Ser muy astuto y despierto. A veces se añade «y griego».
Saber más que Lepe, Lepijo y su hijo → Suele decirse simplemente «Saber más que Lepe»: saber mucho, saber más que nadie de una materia. Esta expresión dar testimonio de la fama de sabio que tenía Pedro de Lepe, obispo de Calahorra en el siglo XV.
Otros estudiosos dicen que no es ese Lepe, sino otro, llamado Juan de Lepe, nacido en el pueblo devuelto del mismo nombre. Piensan que este fue un hombre muy listo y que llegó a ser amigo del rey de Inglaterra Enrique VII, Y que, en cierta ocasión, el monarca se apostó el trono a un juego de cartas. Lepe le ganó la apuesta y el rey de Inglaterra le cedió su trono durante un día. Otras formas menos conocidas de estas frases son SABER MÁS QUE MERLÍN (Merlín fue un mago sabio inglés que aconsejaba al rey Arturo) y SABER MÁS QUE EL PERRO PACO (un perro famoso Madrid, muy querido por los ciudadanos).
Sacar a alguien de sus casillas → Alterar o irritar a alguien, agotar su paciencia. Alude a las casillas del tablero de ajedrez, y a las piezas que el perdedor se ve obligado a retirar de ellas: Su pedantería me saca de mis casillas.
Esta expresión tiene su origen en un antiguo juego parecido a las damas: cuando uno iba saltando su ficha sobre las del contrincante, sacaba al oponente de sus casillas, y le derrotaba. También se dice SACAR A UNO DE QUICIO. Es una comparación con las puertas, ya que las puertas están colocadas en los quicios, y si se sacan de las bisagras, se caen.
Sacar alguien las castañas del fuego → Liberar a alguien de una situación comprometida. Hacer el trabajo de otro: El siempre confiaba en que alguien le saque las castañas del fuego.
Sacar a alguien las cosas con sacacorchos → Lo mismo que una botella que se resiste a ser descorchada, tener dificultades para que una persona se muestre explícita sobre algo: Esperábamos que nos comunicará los datos que le pedimos, pero había que sacar de las palabras con sacacorchos.
Sacar de quicio → Exasperar a alguien, sacarle de tino, ponerle fuera de sí.
Sacar jugo de algo → Obtener de ello el mayor provecho: No has sido capaz de sacarle (todos) el jugo a un tema tan interesante.
Sacar las entrañas a uno → Despojarle de todos sus bienes. Se emplea también en sentido literal, sobre todo como amenaza: ¡Te sacaré las entrañas!
Sacar los pies del tiesto → Perder la compostura alguien que hasta el momento se había mostrado comedido: Cuando le hicimos la advertencia, él sacó los pies del tiesto y comenzó a increparnos.
Sacar (o salir) los trapos sucios a relucir → Hacer públicas las faltas o defectos de alguien. Se dice también «sacar… al sol»: En el calor de la discusión, el saco a relucir los trapos sucios de toda la familia.
Sacar uno tajada de algo → Obtener algún beneficio. Sacar con mañas alguna ventaja, especialmente en lo que se reparte entre varios. Ese siempre saca tajada. Fulano se las arregló para sacar la mayor tajada.
Sacarse de la manga → Sorprender a otro u otros con palabras, argumentos, datos, etc., que ellos ignoraban y que uno se reserva, improvisa e incluso inventa para la ocasión: Estaba a punto de tomarse el acuerdo, y entonces Fulano se sacó de la manga a que el informe nada convincente. Se refiere al conocido truco de prestidigitadores y jugadores tramposos.
Sacarse la espina → Desquitarse.
Sacudir el polvo alguien → Darle de golpes. En sentido figurado, impugnar o rebatir lo que ha dicho.
Sacudirse uno el yugo → Liberarse de la opresión o el dominio: El pueblo se sacudió el yugo del invasor. El yugo es un instrumento de madera al cual se uncen en por el cuello las bestias de carga o labor (mulas, bueyes).
(Salir) con el rabo entre las piernas → Abandonar un lugar, humillado o vencido: Después de la bronca del director, salió de su despacho con el rabo entre las piernas.
Salir el tiro por la culata → Suceder algo al contrario de lo previsto, chasqueándolo a uno.
Salir (o salirse) uno de sus casillas → Alterarse, irritarse, perder la paciencia.
Salir por peteneras → Hacer algo fuera de lugar, decir algo que no guarda relación con lo que se habla: Fui a pedirle una explicación y salió porque peteneras. La petenera es un aire popular (palo de cante flamenco), parecido a la malagueña.
Salir rana alguien o algo → Defraudar, causar decepción, no resultar lo que uno había previsto: Era su hombre de confianza, pero le salió rana.
Tiene su origen en el lenguaje de los pescadores: éstos lanzan la caña y esperan conseguir algún pez, pero a veces solo sacan una rana.
Salirse de madre → Salirse un río de su cauce, desbordarse. Por analogía, perder la paciencia, caer en un arrebato de genio, excederse: Cálmate, que no hay razón para salirse de madre.
Saltar la liebre → Descubrirse, ponerse de manifiesto algo de repente.
Salvar el pellejo → Salvar la vida: Sufrí un accidente muy grave, pero salvé el pellejo.
Saltarse algo a la torera → En la actualidad empleamos esta frase para decir que alguna persona no ha cumplido con su obligación o no ha hecho lo que tenía que hacer. Antiguamente había toreros que se plantaban en la plaza y, cuando venía el toro, saltaban por encima de él apoyándose en su lomo, sin ningún tipo de ayuda o apoyándose en un palo.
Salvarse por los pelos → Significa «por casualidad», «de milagro», «con muchos apuros».
Tiene su origen en las costumbres marineras. Antaño, había muchos marineros que no sabían nadar y, por este motivo, se dejaban crecer el pelo. Así, si se caían al mar, sus compañeros podrían salvarlos cogiéndolos por los pelos.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita → Decimos esto cuando alguien que nos ha dado una cosa pretende recuperarla. Cuentan una historia que cierta muchacha pidió a Santa Rita que le concediera un novio. La santa oyó sus oraciones y la joven consiguió un novio bien guapa. Pero, al cabo de poco tiempo, el mozo abandonó el lugar y no quiso casarse con ella. Enojada, la muchacha se fue la Iglesia y, encargándose con la imagen de la Santa, le dijo:
─¡Santa Rita, Santa Rita… Lo que se da no se quita!
Seguir la corriente → Seguir la opinión ajena sin someterla examen: No tiene criterio propio; se limita a seguir la corriente.
Sentar cabeza → Volverse sensato: Era frívolo e irresponsable, pero luego sentó cabeza.
Ser algo coser y cantar → Ser muy fácil: El examen fue (como) coser y cantar. Parece claro que las costureras hábiles están tan habituadas a su trabajo, que se pueden permitir cantar mientras cosen.
Ser algo de antología → Expresión ponderativa: El cantante dio un recital de antología.
Esta palabra proviene del griego y significa florilegio (flor). Designa una selección de fragmentos literarios, aunque su aplicación se extiende a textos de otras materias o a la música.
Ser algo la Biblia (en pasta o en verso) → Ser algo innecesariamente farragoso. Ser la pura verdad: tras una enumeración de cosas, para manifestar abundancia o poner de relieve lo bien acabado del conjunto, se añade «y la Biblia en verso».
José María Carulla y Estrada dio a conocer durante la segunda mitad del siglo XIX una obra muy vasta, que abarcaba todos los géneros y que puso al servicio de sus ideales tradicionalistas. Fundó y dirigió el periódico La Civilización y se distinguió como polemista católico, por lo que el Vaticano le distinguió con la cruz Pro Ecclesia et Pontífice.Carulla puso en verso el Génesis, el Éxodo y los libros de Tobías y Judit, y el resultado literario de su esfuerzo resultó tan mediocre y los versos estaban tan plagados de ripio es, que este autor, hoy olvidado, se convirtió en blanco de bromas y chanzas entre los escritores y críticos, en cuyos círculos se acuñó la alocución que comentamos.Os dejo como comienza el Génesis:

Cuando nada existía
El cielo Dios creó como la tierra
Que hallaba vacía,
De todo cuanto encierra,
En oscuridad horrida, que aterra.
Sobre las aguas iba
Del señor el espíritu eminente,
Así diciendo arriba:
—Luz haya— de repente
Hecha la luz quedando sorprendente.Y otro ejemplo del libro de RuthEn apartados días,
Cuando a Israel los jueces gobernaban,
Según sus leyes vías
Por hambre, que pasaban,
Marchó por ella un hombre,
Saliendo de Belén, de Judá hermosa,
Digna de gran renombre,
A la región famosa
De ‘Moa’b, con dos hijos y su esposa.

Ser algo la gota que colma el vaso → Ser lo que faltaba para agotar la paciencia, para llegar al límite de lo tolerante.
Ser algo la madre del cordero → Ser la causa determinante, la clave, la explicación, la raíz de una cosa.
Ser algo o alguien todo un poema → Locución ponderativo a que se aplica a lo que resulta difícil de definir o describir con pocas palabras; de ahí que se precise «todo un poema» para cantar sus peculiaridades y múltiples matices. Por lo general se refiere a lo que es pintoresco, extravagante o insólito: Cuando se enteró puso cara que era todo un poema.
Ser algo pan comido → Ser muy fácil o llevadero: El examen fue pan comido.
Ser algo trabajo de chinos → Ser algo que requiere una gran paciencia y dedicación, virtudes que se atribuyen a los chinos, cuya laboriosidad y constancia se refleja en su artesanía y, cómo no, en la ingente obra de la Gran Muralla.
Ser alguien un ciclón → Tener gran empuje, desplegar una actividad incansable, abordar los asuntos con gran energía y resolución, hasta el punto de abrumar y arrollar a los demás. Es obvia la analogía con el huracán.
Ser alguien un conejillo de indias → Por analogía, se aplica este nombre a las personas a las que otras utilizan para probar en ella los efectos una determinada situación peligrosa o desfavorable: Al pobre lo hicieron servir de conejillo de indias.
Nombre que se da a la cobaya, un roedor de origen sudamericano que se emplea para experimentos de laboratorio porque es susceptible a muchas de las enfermedades que afectan al hombre, y porque resulta muy fácil de criar y mantener.
Ser alguien un pedazo de pan → Ser extremadamente bondadoso: Fulano es un pedazo de pan.
Ser alguien un viva la Virgen → Ser frívolo, despreocupado, y responsable. El origen de esta expresión hay que buscarlo en la marina, pues así se llamaba al marinero más torpe de a bordo.
Cuando en otro tiempo se formaba a la marinería en cubierta para pasar lista, era costumbre que el último dijera «viva la Virgen» (hay que suponer la del Carmen, patrona de las gentes del mar.
Ser como el perro del hortelano → Esta frase se completa a modo de refrán: COMO EL PERRO DEL HORTELANO, QUE NI COME NI DEJA COMER AL AMO. Se aplica a las personas que no hacen nada y molestan a los que pretendan realizar algún trabajo. También lo decimos de las personas que no aprovechan alguna cosa ni permiten que otros la disfruten. En una obra de teatro escrita por Lope de Vega, titulada El perro del hortelano, Se habla de una joven que no quería a su amante, pero tampoco permitía que el muchacho tuviese otras novias.
Ser como el Pupas → «Ser gafe, tener todas las desgracias; tener mala suerte». Esta expresión recuerda los niños traviesos que siempre tienen heridas y golpes (los más pequeños dicen pupas).
Algunos estudiosos dicen que el Pupas era un hombre llamado Gérard V. Encausse, conocido como el Papus o el Pupas. Este individuo iba de ciudad en ciudad golpeándose y decía no comer nunca. Llegó a ser muy famoso, por eso también se dice SER MÁS CONOCIDO QUE EL PAPUS (O EL PUPAS).
Ser como Juan Palomo → A veces se completa el dicho a modo de refrán: COMO JUAN PALOMO, YO ME LO GUISO Y YO ME LO COMO. Se aplica las personales egoístas, a las que nunca piden ayuda ni la ofrecen cuando se las necesita. Éste Juan Palomo este Juan Palomo es un personaje imaginado y su apellido sólo sirve para arrimar la frase completa.
Ser de la piel del diablo (o de Barrabás) → Ser una persona malvada, hasta el punto de podérsela asimilar con el diablo o con barrabás. En la práctica, esta locución se aplica con mucho más ligereza, sobre todo los niños traviesos y revoltosos, Es más frecuente decir solo SER UN BARRABÁS.
Barrabás fue un personaje real: era un malvado criminal, un asesino, que vivía en tiempos de Jesucristo. En aquella época era costumbre que los romanos con motivo de las fiestas judías, sacarán de la cárcel a un condenado, el que quisieran los ciudadanos de Judea. Cuando prendieron a Jesús, Poncio Pilatos preguntó al pueblo a quien preferían que dejase en libertad. Y los judíos quisieron que se pusieran en libertad a Barrabás y que se crucificaran a Jes
ús.
Ser de pacotilla → Decimos que una cosa es de pacotilla cuando tiene poco valor o parece buena, pero, en realidad, no sirve para nada. También llamamos «de pacotilla» todo lo que es falso o engañoso: a un mal escritor lo llamamos “angulares escritor de pacotilla», a un montañero que no ha subido montañas lo llamamos un «montañero de pacotilla»… La pacotilla eran las baratijas y espejuelos que los marineros llevaban a América con el fin de comerciar con los indígenas.
Barrabás está considerado la personificación de todas las maldades por haber sido indultado en lugar de Jesús («Barrabás… El cual había sido encarcelado por un motín ocurrido en la ciudad y por homicidio», Lucas 23,18-19).
Ser duro del oído → Tener dificultades para percibir los sonidos: Grita poco más, que es duro de oído.
Ser el blanco de todas las miradas → Atraerlas. En sentido figurado, concitar la atención ajena. Aquí hay que entender blanco en su acepción de diana, objeto al que se dispara.
Ser el brazo derecho de alguien → Ser el principal ayudante o la persona de máxima confianza de alguien.
Ser el colmo → En sentido negativo es el punto máximo al que puede llegar un asunto. Proviene del latín cumulus, que significa montón. El sentido está claro: se dice que algo es el colmo cuando supera los límites de lo razonable.
Ser el espíritu de la golosina → Los mayores les dicen esto a los niños que están muy delgados. Lo dicen porque los muchachos que sólo comen golosinas y caramelos no engordan ni están fuertes; en cambio, los que se alimentan bien son ágiles y resistentes, pueden practicar deportes y están sanos.
Ser el último mono → Ser la persona menos importante entre varias.
Ser habas contadas → Ser una cosa cierta y clara. Se dice de las cosas cuyo número es fijo y por lo general escaso, de modo que su distribución resulta fácilmente previsible: Si hay diez plazas y otros tantos aspirantes, son habas contadas.
Ser harina de otro costal → Ser otro asunto que no guarda relación con el anterior. Se emplea también para acentuar la diferencia entre los dos términos de una comparación: De momento no tratemos de ese asunto, que es harina de otro costal.
Ser la carabina de Ambrosio → No servir para nada, se inútil.
Se dice que cierto labriego, de un pueblo cercano a Sevilla, abandonó el campo para convertirse en salteador de caminos, armado con una carabina cargada con caña Mones, sin pólvora. Era tal la cantidad de Ambrosio y su aspecto resultaba tan inofensivo, que las personas a las que asaltaba no se sentían intimidadas y no le hacían el menor caso, por lo que acabo volviendo a su anterior trabajo de labriego.
Ser la casa de Tócame Roque → Utilizamos esta expresión para señalar un lugar o una casa donde entran y salen muchas personas, o donde hay mucho alboroto
En Madrid hubo una llamada así, y en la calle Barquillo hay un cartel que lo indica. Era una casa destartalada en la que vivían muchos vecinos y continuamente había peleas y trifulcas.
Ser la madre del cordero → Decimos que una cosa es la madre del cordero cuando es sorprendente, o cuando es la cuestión fundamental de un negocio o trabajo, es decir, la razón fundamental de un asunto.
La madre del cordero es la oveja, pero, si un cordero se pierde, sólo un buen pastor que conozca bien su ganado puede averiguar que oveja es la madre del cordero perdido. La dificultad de dar con la madre de un cordero perdido es semejante a dar con la solución de un problema complicado.
Ser la media naranja → Utilizamos esta expresión sobre todo con las personas que son muy parecidas y que se quieren mucho. Una media naranjasólo coincide con la mitad que le falta, y con ninguna otra. Así, como cuando dos personas se complementan o se quieren tanto como si fueran una sola, decimos que una es la media naranja de la otra.
Ser la monda → Cuando decimos que una cosa es la monda, queremos explicar que es maravillosa, que causa mucha risa o que es extraordinaria. También se puede aplicar a las personas, es una locución ponderada activa: Fuano es la monda. En este caso, se entiende que las personas son muy divertidas o estrafalarias.
Otros estudiosos piensan que se trata de antiguas bromas estudiantiles en las que se pelaba a los novatos (se les cortaba el pelo: se les mondaba). También puede tener la idea de mondarse de risa. Una de las acepciones de mondarse es apalear, y tal vez se identifique el cansancio que se experimenta tras un fuerte ataque de risa con lo maltrecho que queda uno tras una paliza. La monda (aquí seguramente en su acepción de limpieza) es una celebración propia de Talavera de la reina y su comarca, que se desarrolla el domingo de resurrección en honor de Nuestra Señora del Prado (a la que se hace una ofrenda de cera). Las diversiones de esa jornada que pone fin al recogimiento de la Semana Santa, podrían explicar también que algo que cause gran regocijo sea «la monda».
Ser la repanocha → Ser el no va más, mostrar excelencia en algo. También tiene sentido de censura: Fulano es la repanocha.
Ser la niña de sus ojos → Decimos que una persona o una cosa es la niña de nuestros ojos cuando la apreciamos o la queremos mucho.
La niña la que se refiere el dicho es la pupila de los ojos y, como puede comprenderse, los ojos son una de las partes más apreciadas del cuerpo humano. De los ojos se decía que son «las ventanas del alma». Normalmente, ponemos nuestros ojos en lo que más queremos, miramos lo que más deseamos, lloran cuando estamos tristes y brillan cuando estamos alegres.
Ser la voz de su amo → Repetir alguien las palabras de otro a quien reconoce superioridad. Carecer de criterio propio y actuar mandado por otro. La expresión está tomada de una conocida marca discográfica.
Ser la oveja negra → También decimos SER EL GARBANZO NEGRO. Estas expresiones las aplicamos cuando queremos destacar que una persona es diferente a todas las demás, sobre todo cuando queremos decir que es peor que el resto.
Ser más tonto que Abundio → Este Abundio debio de ser muy tonto. Dicen que cierto día fue a la vendimia y se llevó uvas de postre. También se asegura que Abundio vendió la moto para poder comprar gasolina. Otros han escrito que Abundio era tan tonto que echó una carrera el solo y quedó el segundo.
Ser más tonto que Perico el de los palotes → Ni Abundio ni este Perico (diminutivo de Pedro) existieron nunca. En el caso de Perico, se le ha puesto un nombre muy común en España, y su tontería se explica por qué algunos tontos se entretienen jugando con dos palos. También puede decirse de Perico que no sabía hacer «palotes», es decir, no sabía escribir ni contar. Los palotes son los primeros trazos de caligrafía, los que hacen los niños cuando aprenden a escribir.
Ser más viejo que Carracuca → De este Carracuca también se dice SER MÁS FEO QUE CARRACUCA. Otros prefieren la expresión SER MÁS POBRE QUE CARRACUCA.
Cuentan los libros que Carracuca fue el apodo de un mendigo de Madrid, muy conocido en su época, y del que se burlaba todo el mundo. De modo que al pobre Carracuca le añadieron todos los defectos posibles: ser viejo, ser feo, ser pobre, ser tonto y andar perdido: ANDAR MÁS PERDIDO QUE CARRACUCA.
Ser más viejo que Matusalén → Decimos esto de las personas o de las cosas que son muy viejas o antiguas.
Matusalén es un personaje bíblico. Las Sagradas Escrituras dicen que Matusalén, padre de Henok, llegó a vivir 969 años. No se sabe que nadie haya vivido tanto tiempo. Los investigadores suponen que los antiguos contaban los años de otro modo, y también aseguran que no fue Matusalén quien vivió tanto tiempo, sino la tribu de Matusalén.
Ser (o estar) algo de recibo → Hallarse en condiciones de ser recibido o merecer serlo. Su aplicación se extiende a todo lo que se ajusta a unas normas mínimas de adecuada presentación. Se usa mucho en sentido negativo, para ponderar aquello que resulta inadmisible: Su actitud no es de recibo.
Ser un cafre → Ser un cafre es ser un bestia, un bruto como un animal, una persona violenta y belicosa.
Los cafres existieron realmente: eran los individuos pertenecientes a una tribu salvaje del sur de África. Los árabes los llamaban kafir, que significa infiel o incrédulo. En España se dijo que aquella parte de África era la Cafrería, y sus habitantes eran los cafres.
Ser un cascabel → Ser muy alegre.
Ser un coco → Ser muy inteligente: Este chico es un coco; saca sobresaliente en todas las asignaturas.
Ser un hacha → Ser diestro, tener habilidad, descollar en alguna cosa. Parece clara la comparación con el instrumento cortante.
Ser un mono de imitación → Aquí se compara una persona con un mono. Algunos simios, como los orangutanes, los chimpancés y los gorilas, imitan los actos de los hombres; de ahí que cuando una persona imita los gestos y palabras de otra, se dice que es un mono de imitación.
Ser un mirlo blanco → Ser algo especial, extraordinario, muy infrecuente: Hace su trabajo con rapidez y absoluta perfección; vamos, que es un mirlo blanco.
El mirlo es un pájaro negro (el macho) o pardo (la hembra), y de ahí que encontrar uno blanco fuera considerado imposible. Modernamente, sin embargo, se sabe que existen mirlo blanco.
Ser un muermo → Un muermo es algo aburrido y pesado.
Esta expresión procede de una enfermedad de las caballerías, llamada muerbo o muermo. A los pobres animales le salían llagas y heridas en la nariz. Para curarlas, se les aplicaba miel, manteca de vaca y agua de adormidera. Como se juntaba en la nariz, la adormidera hacia su efecto, y los animales permanecían dormidos o tumbados mientras se recuperaban. Por eso decimos que una cosa es un muermo si nos aburrimos mucho, tanto que podemos quedarnos dormidos.es la falta o bien no
Ser un pájaro de mal agüero → Los adivinos y los sacerdotes de la antigüedad creían que podían averiguar el futuro examinando el vuelo de los pájaros. Por ejemplo, si veían un cuervo solitario, que llora mal presagio (mal agüero o augurio). Las palomas blancas eran buena señal. Los búhos significaban sabiduría. Los halcones y las águilas simbolizaban las tropas guerreras. Pero la frase ha quedado sólo para designar las personas que siempre hablan de desgracias, las que traen malas noticias, o, simplemente, a los gafes.
Ser un pico de oro → Ser muy elocuente, tener gran capacidad de convicción mediante la palabra: Ese abogado es un pico de oro. En ocasiones tiene connotación despectiva, al aplicarse a una persona que se expresa con brillantes pero que no resuelve nada.
Ser un piojo resucitado → Ser personas de orígenes humildes que se ha encumbrado por medios de dudosa licitud.
Ser un trabajo de chinos → Decimos esto de los trabajos muy largos y pesados, en los que se invierte mucho tiempo, o de los que son muy delicados y difíciles.
Muchos estudiosos aseguran que esta expresión proviene del trabajo de los chinos en la Gran Muralla, una gigantesca muralla que sirvió para defenderse de los belicosos mongolos del norte. Pero el dicho parece tener su origen también en los minuciosos y laboriosos trabajos de artesanía de los chinos, muy apreciados en el mundo occidental.
Ser tonto de capirote → Antiguamente, los maestros y los profesores eran muy crueles con los niños y, cuando alguno no sabía ya la lección, le colocaban en la cabeza un gorro o un capirote te con orejas de burro.Ese era el tonto del capirote, el que no había estudiado o el que no se sabía la lección.
Ser un viva la Virgen → Esta expresión tiene una curiosa historia. Cuando se pasaba revista en los barcos, los marineros iban diciendo su nombre por orden. El último marinero era el más perezoso y parrandero, y por eso lo colocaban el último de la fila. Éste tenía la obligación de gritar «¡Viva la Virgen!», para dar por concluida la revista. Como el último era siempre el más sardónico y holgazán y gritaba «¡Viva la Virgen!», ambas ideas se unieron, y por esta razón decimosque un viva la Virgen es un individuo perezoso, al que le gusta más la fiesta que trabajar.
Ser uno de carne y hueso → Expresión que viene a subrayar las flaquezas propias de la condición humana: Acabo conmoviéndose; al fin y al cabo es un ser de carne y hueso.
Ser uno el ojo derecho de alguien → Ser su predilecto. Se usa también en diminutivo, ojito: El chico mayor es el ojito derecho de su padre.
Se logró la flor de la maravilla → Cambiar bruscamente, sobre todo en materia de salud y enfermedad. Alude a la planta así llamada, cuyas flores se marchitan con gran rapidez.
Ser uno más papista que el Papa → Mostrar más celo en un asunto que los directamente interesados en él: Si la superioridad así lo ha decidido, no comprendo porque te empeñas en ser más papista que el Papa.
Ser uno un cero a la izquierda → Ser inútil, no valer nada, lo mismo que el cero a la izquierda de una cantidad no le restan y le añade nada.
Ser uña y carne → Estar dos personas íntimamente compenetradas (tan pegadas inseparables como la uña y la carne del dedo).
Servir (o poner) en bandeja → Dar las mayores facilidades. También se dice «en bandeja de plata».
Sin comerlo ni beberlo → Sin haber intervenido en un asunto ni haber sufrido daños ni obtenido provecho de él: Lo metieron en un lío sin comerlo ni beberlo.
Sin ton ni son → Sin razón, fundamento o propósito concreto: actuar, comportarse, hablar, etc., sin ton ni son. Es juego de palabras (ton es apócope de tono; son, sonido agradable al oído).
Soltarse el pelo → Decidirse a actuar sin miramiento: Al principio mantuvo la compostura, pero cuando lo insultaron se soltó el pelo.
Subirse a la parra → Montar en cólera: Cálmese usted y no se su a la barra.
Subirse por las paredes → Mostrar gran enfado e indignación: Cuando se lo dije se subía por las paredes.
Subirse uno las barbas de otro → Cualquier consideración o respeto y forzarle a aceptar la propia voluntad. Suele aplicarse a los inferiores que se imponen a sus superiores: El sargento no tenía dotes de mando y los reclutas se le subían a las barbas.
Subírsele a alguien el pavo → Sonrojarse: Le dijo que la encontraba muy guapa, y a ella se le subió el pago. Por analogía con la cabeza y el cuello del pavo, desnudos de plumas y de color rojo.
Subírsele a alguien los humos emsoberbecerse1. ─ verbo pronominal (ensoberbecerse) Volverse soberbia (una persona). 2. ─ (ensoberbecerse) Agitarse y levantarse {las olas del mar}.. Subírsele a uno algo a la cabeza → Engreírse por alguna razón concreta: El dinero (el cargo, las lisonjas, etc.) se le ha subido a la cabeza.
Subírsele a uno la sangre a la cabeza → Perder la serenidad, ser presa de la ira, no poder evitar una actuación impulsiva: Al contemplar aquellos abusos de que había sido víctima, se me subió la sangre a la cabeza.
Sudar tinta → Realizar un trabajo con mucho esfuerzo: Lo conseguimos, pero nos hicieron sudar tinta.
T
Templar gaitas → Mostrarse complaciente para ganarse la voluntad de alguien o para que no se enoje. Templar equivale a moderar los suavizar, en este caso el instrumento musical, a fin de que emitan los sonidos que se esperan de él.
Tener cabeza de chorlito → Decimos esto de las personas que tienen poca cabeza, que no piensa lo que hacen y que se despistan continuamente.
Los chorlito son unos pájaros pequeños, con patas largas, y durante mucho tiempo se pensó que no tenían cabeza, porque su cuello es muy grueso y su cabeza diminuta. Por eso, cuando decimos que una persona tiene cabeza de chorlito, queremos decir que tiene poca cabeza y, por tanto, que hace las cosas sin pensar.
Tener el baile de San Vito → Esta expresión significa que una persona se mueve mucho, que estaba agitada y nerviosa. Se utiliza para reprender a las personas que no paran quietas o a los niños que son muy traviesos.
En realidad, el baile de San Vito era una enfermedad convulsiva que atacaba algunos a niños, con gran agitación y contracciones musculares. Se hablaba de San Vito porque este fue un mártir que sufrió graves tormentos cuando fue asesinado.
Tener la cabeza llena de pájaros → Decimos que una persona tiene la cabeza llena de pájaros cuando tiene mucha imaginación, fantasía, o cuando imagina cosas que nunca se van a cumplir. También se dice TENER LA CABEZA A PÁJAROS. Puesto que los pájaros no hablan a las personas, se supone que lo que nos haya podido contar un pájaro es más bien producto de nuestra imaginación, de nuestra fantasía.
Tender un puente → Establecer un vínculo, actuar como mediador entre dos instancias: Me esforcé por tenderles un puente para que se reanudará las relaciones. La palabra Pontífice (constructor de puentes) refleja precisamente esta función de mediador (en este caso entre lo divino y lo humano).
Tener a alguien sorbido el seso o sorberle el seso → Tenerle dominado, ejercer sobre él una influencia su ruta: Su novia le tiene sorbido el seso.
Tener agallas → Comportarse con audacia u osadía o manifestar resistencia ante la adversidad: ¿Tú crees que tendrá agallas para decírselo?
Las agallas no son aquí las branquias de los peces, sino las excrecencias redondas que se forman en el Roble, el alcornoque y otros árboles por la picadura de ciertos insectos al depositar sus huevos. La forma de las agallas recuerda la de los testículos, y a éstos alude eufemísticamente la expresión.
Tener algo bemoles → Ser muy difícil. Esta locución proviene de las dificultades que los bemoles plantean a leer una partitura musical.
Tener algo en la punta de la lengua → Estar a punto de decirlo, estar a punto de recordarlo: Tengo su nombre en la punta de la lengua.
Tener buen o mal corazón → Tener o no tener nobleza de sentimientos. Ser o no compasivo. Se dice también «ser todo corazón», «tener un gran corazón» o «ser duro de corazón», «no tener corazón».
Tener buena mano → Ser hábil o ducho en algo. A veces se usa en plural.
Tener cubiertas las espaldas → Tener garantizada la seguridad, la protección o la impunidad.
Tener cubierto el riñón → Tener dinero, gozar de una posición desahogada: Fulano tienen bien cubierto riñón. Resulta difícil precisar si se alude a la acumulación de grasa o a la posibilidad de llevar buena ropa de abrigo.
Tener cuerda para rato → Tener por delante mucha vida: Pese a su edad, goza de una excelente salud, o sea que tiene cuerda para rato. También, ser una persona muy habladora.
Tener el colmillo retorcido (o colmillos retorcidos) → Ser astuto o sagaz por la edad o la experiencia, y difícil de engañar.
Tener el diablo en el cuerpo → Ser muy astuto o muy revoltoso.
Tener la mosca detrás de la oreja → Esta expresión significa que desconfiamos o tememos algún peligro. También significa que sospechamos que pueda suceder algo.
Según algunos estudiosos, esta frase surgió cuando los soldados necesitaban una mecha para disparar sus armas. La mecha (a la que llamaban mosca) la colocaban en la oreja. Por esta razón, cuando decimos que tenemos la mosca detrás de la oreja es porque desconfiamos, y es como si tuviéramos la mecha preparada para disparar en el momento en el que se presente el peligro.
Tener la lengua muy larga → Hablar en términos de desconsiderados e insultantes: Cuidado con ese, que tiene la lengua muy larga. También se suele usar para describir a alguien que no es capaz de guardar un secreto: Ten cuidado con lo que le cuestas, porque tiene la lengua muy larga.
Tener la negra → En el repetidamente mala suerte.
Los romanos y los griegos cuando querían decidir quién haría un trabajo difícil, tienen una vasija varias piedras blancas y una negra. Cada uno iba sacando una piedra, y el que extraía la negra, era el que tenía que resolver el problema. Y los antiguos piratas, cuando querían avisar a uno y decirle que iba a morir, le enviaba un papel con una mancha negra. Esto puede leerse en La isla del Tesoro, de Rober L. Stevenson.
Tener la sartén por el mango → Dominar una situación, ejercer el mando en un lugar o en un asunto: Nosotros no podemos hacer nada; ellos tienen la sartén por el mango.
Tener las manos largas → Manifestar habilidad o presteza para utilizar las manos con fines censurables: robar, realizar tocamientos indecentes, etc.
Tener (llevar o guardar) algo la manga → Reservarse algo con el fin de utilizarlo en el momento más oportuno: Me extraña que no haya protestado; creo que se guarda algo en la manga.
Tener los días contados → Hallarse al final de la vida: Esta muy grave. Tiene los días contados.
Tener los ojos en el cogote → No reparar en lo que se tiene delante.
Tener mala baba → Observar un proceder perverso y vengativo; mostrar afán de perjudicar a alguien, por lo general verbalmente.
Tener mano izquierda → Mostrar habilidad y diplomacia para resolver asuntos, persuadir a otros, salvar situaciones comprometidas, etc.
Tener más cuento que Calleja → Esto se dice de las personas mentirosas, de las que fingen enfermedades o, simplemente, de las que inventan historias.
Don Saturnino Calleja fue un escritor y un editor de cuentos, libros de viajes, diccionarios, etc. Pero sus libros de cuentos fueron los más famosos y de ahí que se haga esta comparación, pues cuento es una historia infantil y, también, una mentira.
Tener más moral que el Alcoyano → El Alcoyano es el equipo de fútbol de Alcoy,, un pueblo de Alicante. Se dice que, en cierta ocasión, el Alcoyano disputaba un partido en el que iban perdiendo por 13-0. sin embargo, los jugadores aún corrían y peleaban con la intención de ganar el encuentro.por eso cuando alguien, habiendo fracasado, siguen intentando lograr su objetivo, utilizamos esta frase.
Tener memoria de elefante → Tener muy buena memoria.
Se atribuye al elefante una gran capacidad para recordar, sobre todo a quien le haya causado algún daño. Ese recuerdo podrá conservarlo largo tiempo, habida cuenta que alcanza vivir unos setenta años.
Tener miga la cosa → Tener entidad o enjundia, ser más sustanciosa o con más contenido de lo que parece en principio: Lee atentamente ese artículo porque tiene mucha miga.
Tener monos en la cara → Con esta expresión se recrimina la persona que mira fijamente a otra. Generalmente se emplea la forma interrogativa: ¿Y qué te pasa a ti, que no me quitas ojo? ¿Es que tengo monos en la cara?
Tener muchas conchas (o más conchas que un galápago) → Ser muy reservado y astuto, como si estuviera protegido por un caparazón.
Tener mucho cuento → Ser exagerado o presuntuoso. Será hábil en inventar excusas.
Antes se decía «tienes más cuento que Calleja», recordando a este editor madrileño, cuyas colecciones de cuentos, muy populares, llegaron a reunir una gran cantidad de títulos.
Tener muchos humos → Esta expresión se aplica a las personas soberbias, orgullosas, muy pagada de sí mismas, vanidosa o que se creen mejores que los demás.
Tiene su origen en la antigua Roma, donde las grandes familias quemaban incienso y perfumes ante las imágenes de sus antepasados. Las familias muy poderosas siempre tenían humo en sus patios, porque continuamente honraban a sus muertos quemando esencias. Por esta razón, decimos que una persona presuntuosa tiene muchos humos. Con el mismo sentido se dice TENER MUCHAS ÍNFULAS. Las ínfulas eran cintas y adornos que se ponían en la cabeza los emperadores, los reyes y los grandes sacerdotes.
Tener (mucho) rollo → Tener mucho cuento, encontrar siempre excusas y aducir prolijas razones, ser muy locuaz.
Tener mundo → Saber comportarse en sociedad. Haber acumulado experiencia suficiente para no dejarse engañar por las apariencias, saber cómo actuar en las más variadas situaciones, tener sutileza, tacto y diplomacia para tratar con las personas, etc. Se dice también «tener mucho mundo», «ser persona de mundo», etcétera.
Tener (o estar) alguien de mala uva → Tener mala intención, gozar perjudicando a los demás. Estar enfadado.
Tener (o guardar) algo en el buche → Dejar de decir algo, ocultarlo. Tener alguna reserva mental: ¿Nos habrá dicho todo lo que sabe o crees que se ha guardado algo en el buche?
Tener (o llevar) las riendas → Llevar la iniciativa, mandar: A mí no me diga nada, hable con el jefe que es el que más lleva las riendas de la obra.
Tener (o mantener) a raya → Dentro de unos límites (simbolizados por la línea que señala un confín): A ese hay que mantenerlo a raya, no se vaya a extralimitar.
Tener patente de corso → La patente era un documento que algunos países daban a sus marinos para que pudieran actuar como piratas, atacando a los navíos de otras naciones pero nunca los propios. Inglaterra ejerció este derecho durante los siglos XVI y XVII, y sus corsarios atacaban a los barcos españoles, franceses y holandeses. En recuerdo de aquellos documentos, decíamos que una persona tiene patente de corso cuando cree que puede cometer cualquier fechoría sin que nadie lo detenga.
Tener por la mano → Estar muy acostumbrado a realizar una tarea, manejar un mecanismo, etc.: En cuanto lo tengas por la mano verás qué fácil es.
Tener uno la cabeza llena de pájaros → No tener juicio. Tomar las propias fantasías por realidad: Ese chico no madurará nunca; tiene la cabeza llena de pájaros.
Tener uno mala cabeza → Proceder con ligereza, sin buen juicio: El se lo ha buscado, por su mala cabeza. Tener mala memoria o escasa agudeza: No se me ocurrió; ¡qué mala cabeza la mía!
Tener siete vidas como los gatos → Salir incólume de riesgos, peligros y enfermedades que normalmente serían causa de muerte.
Las siete vidas del gato se explican por la aprobada supervivencia de este felino a las caídas, en virtud de la especial constitución de su cuerpo, que le permite caer siempre de pie.
Tentar a la suerte → Arriesgarse imprudentemente.
Tirar a uno de la levita → Adularle. La levita era una chaqueta masculina que cayó en desuso al adoptarse el frac como atavío de ceremonia a finales del siglo XIX. Era larga, con amplios faldones que se recogían por delante al sentarse.
Tirar con bala → Hablar con mala intención: Se puso hablar y empezó a tirar con bala contra Fulano.
Tirar de la lengua alguien → Procurar mediante ardides que revele lo que debería callar: Sin duda sabe algo; convendría tirarle de la lengua.
Tirar de la manta → Descubrir lo que está oculto y por provocar un escándalo: El periodista tiró de la manta y puso al descubierto el asunto.
Tirar la casa por la ventana → Hacer un gran gasto: Dio una fiesta y tiró la casa por la ventana.
Tirar la piedra y esconder la mano → Causar un perjuicio y aparentar inocencia: Ten cuidado con él; es de los que tiran la piedra y esconden la mano. También se dice cuando una persona dice o hace algo, pero niega haberlo hecho.
Tiene su origen en los antiguos ajusticiamientos judíos y árabes, cuando se la tiraba a una persona por sus delitos: se le mataba a pedradas. Un gran filósofo griego, Platón, reprendía de este modo a un escritor que se burlaba de los demás: «Tú crees que después de tirar la piedra vas a poder ocultar la mano».
Tirar (o arrojar) la toalla → Desistir de algo, abandonar una tarea. La expresión proviene del deporte del boxeo, y es la señal de que uno de los contrincantes renuncia a seguir combatiendo: Estoy tan harto de este trabajo, que voy a tirar la toalla.
Tirar piedras a su propio tejado → Perjudicar los propios intereses: Si admito que incurrir en negligencia, estoy tirando piedras a mi propio tejado.
Tirar por la calle de en medio → Esta expresión significa «hacer las cosas sin rodeos».
Se aplica cuando una persona actúa de forma drástica, arriesgada, sin pensar en las consecuencias. Las calles de en medio, en los pueblos, son las vías principales y las que están a la vista de todos. Cuando uno tira por la calle de en medio, puede atropellar a los demás; por esta razón, en ocasiones esta frase se dice de las personas que actúan de modo impulsivo, sin tener en cuenta los demás.
Tocado del ala → Por analogía con el ave herida en el ala, e imposibilitada por ello de sostener el vuelo, se aplica una persona colocada en una situación irreversible: Desde que padeció aquella enfermedad, ha quedado tocado del ala.
Tocar las narices → Molestar, importunar: Todos los días viene por aquí a tocarnos las narices.
Tocarle a uno la china → Significa tener mala suerte o verse obligado a hacer una tarea que los demás no quieren llevar a cabo.
Tiene su origen en el juego de los chinos: las china es una pequeña piedra que se esconde en la mano; gana quien golpea en la mano en la que no está la piedra y pierde quien señala el puño donde está la china. Si a uno le toca la china, deberá cumplir lo que se ha prometido o tendrá que realizar un trabajo o prueba difícil.
Tomar algo a pecho → Tomarlo muy en serio, con gran empeño, sintiéndose muy afectado por ello: Se toma su trabajo muy a pecho. No sé por qué no te tomas tan a pecho sus palabras. Ha quedado anticuada la forma «a pecho».
Tomar cartas en un asunto → Intervenir, tomar parte en el.
Tomar el (o los) hábito(s) → Profesar como religioso o ingresar en una orden militar.
Tomar el pelo a alguien → Burlarse de él con elogios, promesas o halagos fingidos.
Se dan varias explicaciones para esta locución. La más lógica parece remitir a la dirección del pelo en animales, tejidos, etc. Si uno acaricia a un animal en dicha dirección, se procurará placer. Si, por el contrario, lo hace a contrapelo, le causaba molestia.
Tomar (o coger) las de Villadiego → Ausentarse precipitadamente, por lo general huyendo de un riesgo, compromiso o situación desagradable. Se refiere a las cartas que se fabricaban en esa localidad burgalesa. La locución significa, por tanto, vestirse, disponerse a partir.
Los estudiosos no están muy seguros de este caso y no sabe a ciencia cierta porqué se cita al pueblo de Villadiego, en Burgos. Se dice que el rey Fernando III, en el siglo XIII, promulgó una orden según la cual no se podía perseguir a los judíos de ese pueblo. A cambio, los judíos llevarían unas calzas calzones particulares que los distinguieran del resto. Cuando alguien tomaba las (calzas) de Villadiego, ello significaba que huía del mismo modo que muchos judíos fueron a Villadiego para evitar las persecuciones.
Tomar por el pito del sereno → No mostrar respeto ni consideración por una persona: Estoy harto de que me toméis por el pito del sereno.
Traer por la calle de la amargura → Esta expresión la aplicamos cuando alguien nos está haciendo la vida imposible, cuando no maltrata o nos molesta mucho.
Algunos escritores piensan que la calle de la amargura a la que se refiere el dicho fue realmente la Vía Dolorosa, la calle que recorrió Jesús con la cruz camino del Calvario, mientras los judíos lo insultaban, lo golpeaban y lo humillaban.
Tragar saliva → Soportar sin protesta algo que ofende o disgusta. Turbarse, no acertar a hablar.
Tragárselo a uno la tierra → Desaparecer sin dejar rastro: ¿Dónde anda Fulano? Parece como si se lo hubiera tragado la tierra.
Tumbarse a la bartola → La palabra bartola proviene del nombre de un santo: San Bartolomé. La fiesta de San Bartolomé se celebra el 24 de agosto, después de la cosecha, y se entiende que con San Bartolomé llega el descanso. Por tanto, tumbarse a la bartola es lo mismo que olgazanear, descansar y no trabajar. Por otra parte, San Bartolomé fue desollado: le quitaron la piel para torturarlo y matarlo; tal vez por esta razón decimos que una persona tumbada con la barriga al aire, está tumbada a la bartola.
U
Una de cal y otra de arena → Alternar alabanzas y censuras.
V
Vacas flacas → Las vacas flacas son los tiempos de escasez y de pobreza; las vacas gordas son los tiempos de abundancia y riqueza. A veces se dice en tono de amenaza: «¡Ya vendrán las vacas flacas!», y es como si dijéramos: «Será mejor ahorrar, para cuando vengan los tiempos».
Esta comparación nació hace muchos siglos y está escrita en la Biblia. José, hijo de Jacob, vivía con el faraón de Egipto y tenía el don de interpretar los sueños de su señor. Un día, el faraón soñó que había siete vacas gordas junto al río Nilo; después vinieron siete vacas flacas y se comieron a las vacas gordas. Nadie supo interpretar este sueño, salvo José, que dijo al faraón: «Vendrán siete años de gran abundancia para Egipto (las vacas gordas). Pero a esto seguirán siete años de hambre (las vacas flacas)». Por esta razón, las vacas flacas son siempre señal de pobreza y miseria.
Valer alguien o algo un potosí → Valer muchísimo dinero. También se emplea en sentido figurado, para denotar la valía con las prendas morales de una persona: Tu hermano vale un potosí.
Potosí es una ciudad de Bolivia fundada por los españoles en 1545 para explotar los pilones de plata descubiertos un año antes en el cerro de ese nombre. Las de Potosí fueron las minas más ricas de América hasta el siglo XVIII. También se dice «vale un Perú», por estar esta explotación comprendida en el virreinato del Perú.
Vender la piel del oso antes de cazarlo → Ofrecer algo sin estar realmente en condiciones de cumplir el compromiso. Anticiparse excesivamente en un asunto.
Venir ancha una cosa a alguien → Ser una tarea, cargo, etc., excesivo para la capacidad de una persona: Lo nombraron director, pero puesto le venía ancho.
Ver algo negro → Considerar que tendrá mal fin.
Ver el cielo abierto → Presentársele a uno la ocasión favorable para salir de un apuro o para conseguir el fin propuesto: Cuando Fulano me hizo aquel ofrecimiento, vi el cielo abierto.
Ver las orejas al lobo → Comprender que se está en una situación de gran peligro: Esta enfermedad me ha servido para verle las orejas al lobo.
Ver (o mirar) los toros desde la barrera → Presenciar algo sin intervenir ni correr peligro alguno: Este negocio es muy arriesgado y no voy a entrar en el que, me dedicaré a ver los toros desde la barrera.
Ver (o sentir) crecer la hierba → Tener una persona gran agudeza y perspicacia.
Verse las caras → Avistarse una persona con otra para manifestar vivamente enojo o para reñir: Ese y yo tenemos que vernos las caras.
Vérsele a uno el plumero → No poder ocultar uno su verdadera naturaleza de intenciones: En cuanto empezó a hablar se le vio el plumero.
¡Vete a freír espárragos! → Esta es una frase muy divertida: se la decimos a las personas que nos están molestando, o a las personas que no deseamos tener junto a nosotros. Freír espárragos no es una costumbre muy común, ya que, habitualmente, los espárragos se cuecen. Sin embargo, en tiempos modernos, también se preparan los espárragos a la plancha. Y esta bien buenos.
Vivir de las rentas → Gozar en la actualidad de los beneficios de una situación anterior: El curso pasado estudiamos tanto y tan bien, que este año hemos vivido de las rentas.
Volver las aguas a su cauce → Restaurarse una situación que se consideraba normal o deseable: Tuvieron un enfrentamiento grave, pero luego las aguas volvieron a su cauce.
Volver o dar la espalda → Huir de algo o alguien. Ignorarlo deliberadamente o no tomarlo en consideración.
Y
Y un jamón con chorreras → Locución que denota rechazo, y que se emplea como negativa tajante algo que se considera excesivo. A la petición que se tiene por descabelladas se le responde, pues, con algo tan descabellado como un jamón adornado con una guarnición de encaje.
Z
Zapatero, a tus zapatos → Dicen los libros que en la antigua Atenas había un pintor famoso llamado Apeles. Como era costumbre, Apeles llevó cierto día un retrato a la plaza, para que los ciudadanos pudieran verlo. Acertó a pasar por allí un zapatero, y le dijo a Apeles que las sandalias del personaje del cuadro estaban mal pintadas. El artista volvió a su taller y corrigió los defectos de las sandalias; después, volvió a exponer su obra. El zapatero, orgulloso de haber corregido al gran Apeles, comenzó a criticar también el vestido, los colores, el rostro, etc. Apeles, enojado con la presunción del zapatero, le dijo:
─Zapatero, a tus zapatos.
De este modo, el artista le quiso decir que cada unodebe ocuparse de lo que sabe, y no hablar u opinar sobre asuntos que ignora.

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