24/06/2024

Stalin ¿líder o asesino de masas?

Los asesinos de masas más despiadados y más eficaces de la historia humana han sido los del siglo XX. Atila, el rey de los Hunos al lado de ellos parece una monja Clarisa. El más destructivo de los asesinos del siglo XX fue Hitler, seguido muy de cerca de Stalin. Es imposible dar una cifra exacta, y las estimaciones varían entre los 2 millones de víctimas de Stalin confesados por Nikita Jrushchov y los 20 millones que le achacan los críticos más encarnizados del régimen soviético.

No solo en la Unión Soviética se daba el culto a Stalin. Extranjeros que visitaron Rusia en los años 30, como George Bernard Shaw, el famoso escritor irlandés, ganador de un Oscar y el Nobel de literatura o el matrimonio inglés, formado por Beatrice y Sidney Webb famosos por ser anti bolcheviques y después de una visita a la Unión Soviética se volvieron acérrimosAcérrimo, ma Del lat. acerrĭmus.1. adj. sup. de acre. → 2. adj. Muy fuerte, vigoroso o tenaz. → 3. adj. Intransigente, fanático, extremado. defensores de los sistemas implantados en Rusia. Casi todos los observadores consideraron justos los espectaculares procesos políticos de las «purgas».

LA GRAN PURGA
Más comúnmente conocida en la Rusia actual como Gran terror, fue el nombre dado a la serie de campañas de represión y persecución políticas llevadas a cabo en la Unión Soviética en el final de la década de 1930. Cientos de miles de miembros del Partido Comunista Soviético, socialistas, anarquistas y opositores fueron perseguidos o vigilados por la policía; además, se llevaron a cabo juicios públicos, se enviaron a cientos de miles a campos de concentración gulags y otros cientos de miles fueron ejecutados.

Stalin

Los historiadores se excedieron en elogios al régimen de Stalin o dieron excusas plausibles a las deficiencias del mismo e incluso después de muerto, hubo otros muchos que loaban su figura en la evolución rusa y restaban importancia a sus errores. Entre los historiadores soviéticos reconocidos, la adulación llego a extremos nauseabundos. La visión de los defensores de Trotski, firme opositor de Stalin, cuya visión era mucho más realista, fue, por supuesto, obviada. Durante la II Guerra Mundial, la opinión de los países occidentales, hostiles y desconfiados durante los años 1939 y 1940, dio un giro radical cuando la invasión de la URSS por los alemanes y se convirtió en admiración desmedida.

En Occidente se puso de moda llamarlo «tío Joe». Eso le confesaron Churchill y Roosevelt que bromearon con Stalin, en la Cumbre de Malta, informándole que a sus espaldas lo llamaban Tío Joe (Uncle Joe), y Mólotov respondió afirmando que sus servicios de inteligencia le habían comunicado esto hace dos años. Era considerado casi un héroe, un santo, parecía que no pudiera cometer ningún acto malvado. Pero todos estaban equivocados. Algunos escépticos dicen que el buen comunista es el comunista fascista. Stalin se dedico más al poder que a la teoría. Lenin comprendió demasiado tarde, en 1924, que Stalin se movió solamente por sus propios intereses. Y si bien Lenin gobernó con mano dura, su represión no fue nada en comparación con las purgas estalinistas, justificadas por Stalin como una necesidad de la dictadura del proletario. Es difícil ver que ortodoxia comunista hay en su manera de abordar el problema de la hambruna, en el trato dispensado a los llamados gulags, en la expropiación de los campesinos y en la degradación de la clase obrera industrial. Parece ser que lo que de verdad motivo todas estas purgas y limpiezas fue más bien una paranoia personal.

Lenin

A la hora de establecer cifras, es importante definir qué categorías de víctimas se le atribuyen a Stalin. Casi un millón de rusos cayeron en la agresión contra Finlandia de 1934-1940, pero suele omitirse por considerarlos bajas de guerra. Más de 20 millones murieron a resultas de la invasión alemana, y aunque Stalin fue responsable de los errores que dieron lugar a los desastres iniciales, tampoco sería exacto juzgarlo único culpable de los estragos de esa guerra. Algunas de las bajas sí recaen bajo su responsabilidad directa, como también la deportación de los tártaros bajo condiciones de enorme penuria y mortalidad, o el fusilamiento de muchos rusos, incluyendo a combatientes guerrilleros porque el mero hecho de haber sobrevivido al paso de los alemanes lo consideraba Stalin un indicio de colaboración con el enemigo. Muchos autores incluyen también a las víctimas del Gulag, es decir el sistema soviético de campos de trabajos forzados, aunque algunas de ellas habrían muerto igualmente de causas naturales.

En la década de los veinte hubo varias rachas de ejecuciones políticas: los llamados eseristas (social-revolucionarios), los cadetes (demócratas constitucionalistas), los que habían combatido a favor del zarismo, y demás por el estilo. Pero la primera campaña realmente masiva fue Stalin contra los kulaks o campesinos ricos. Se ha calculado que fueron etiquetados como tales 5 millones de sujetos. Algunos murieron a manos de la tropa o de los comisarios, por oponerse a la colectivización, pero 3,5 millones de ellos fueron enviados al Gulag y de ésos apenas un millón sobrevivieron. Inaugurada luego la época de las purgas, en la década de los 30, Stalin en persona firmó más de 200 000 sentencias de muerte, que sin duda debieron de ser ejecutadas. Hubo también fusilamientos irregulares y probablemente la cifra de condenados a trabajos forzados multiplica por diez el número de los ejecutados. En los campos, el índice medio de supervivencia era de un 30 %.

Las cifras oficiales de la demografía soviética para el el año 1939 dieron 6,3 millones de habitantes más que las estadísticas comunicadas a Stalin en informes reservadas. Se ha aducido que la diferencia repre senta el número de fallecidos por hambre y víctimas de las purgas. Como Stalin oculto al mundo exterior el número de fallecidos en la hambruna de comienzos de los años treinta, llegando al extremo de prohibir que el país recibiese socorros del extranjero, se suele incluir a estos muertos en la cuenta de sus víctimas. Todas las estadísticas adolecen de inexactitudes sistemáticas.Algunas víctimas de las purgas no eran siquiera ciudadanos rusos: Stalin no se fiaba de los comunistas extranjeros exiliados en Rusia e hizo estragos en sus filas. Por lo que sabemos, los 2,5 millones de «kulaks» liquidados, y una cifra equivalente de víctimas del hambre, serían una estimación bastante sólida. Pero las matanzas de Stalin no acabaron en 1930. En 1940-1941, unos 170 000 hombres habitantes de los países bálticos fueron enviados a los campos.

Línea Curzon

Hacía el final de este decenio se repitió la deportación a escala todavía mayor, que afectaba a unos 250 000: casi el 10 % de la población total, incluyendo el funcionariado, los enseñantes y la intelectualidad en pleno de las ex repúblicas bálticas. Una proporción similar de los cerca de 4 millones de polacos que vivían al este de la línea Curzon fue consignada al GulagGulagDel ruso gulag, acrón. de Glavnoe upravlenie ispravitel"no-trudovykh lagerei «central administrativa de los campos de trabajo correccionales».1. m. En la antigua Unión Soviética, campo de concentración.2. m. En la antigua Unión Soviética, conjunto de centros penitenciarios. → 3. m. Sistema basado en un gulag.. De estos bálticos y polacos, apenas uno de cada tres sobrevivió para ser repatriado después de 1956. Las ejecuciones de polacos habían empezado en 1941, por orden de Stalin, con la matanza de unos 15 000 oficiales de Katyn.

Entrada de un Gulag fictico de un documental, muy poco diferente de un campor de concentración en el Holocausto, la diferencia es la nieve.
Entrada de un Gulag fictico de un documental, muy poco diferente de un campor de concentración en el Holocausto, la diferencia es la nieve.

La paranoia de Stalin no se limitó a los extranjeros, sino que incluyo a todo ruso que hubiese sobrevivido a los campos de concentración o de prisioneros de guerra de los alemanes. Si habían sobrevivido, indudablemente habían sido colaboracionistas. Muchos fueron ejecutados o encarcelados tan pronto como regresaron a Rusia. Pero lo que sufrieron los que habían vestido el uniforme militar alemán sufrieron la inquinaInquinaQuizá der. del cultismo inquinar.1. f. Aversión, mala voluntad. desmedida de Stalin. Eran cerca de un millón, y Stalin exigió la repatriación inmediata de todos los que no cayeron directamente en sus manos. Los estadounidenses no colaboraron. En cambio los británicos entregaron a unos 100 000 de los cuales apenas sobrevivió ninguno.

La liquidación de personal no quedo confinada al territorio soviético. Trotski fue uno de los primeros, en 1940, pero ni mucho menos el último ciudadano soviético perseguido y ejecutado por los agentes de Stalin. Y de no haber enfermado y fallecido éste, seguramente habría resultado salvajemente diezmada en 1953 toda la clase media del país.

No hay estadísticas fiables. En conjunto se llega a la cifra aproximada de 30 millones de muertes debidas al hambre, a las purgas o a la guerra durante la época de Stalin. Si restamos las víctimas de guerra, quedan diez millones de muertes que son de la incumbencia de Stalin. Así nos resulta una media entre los extremos de 2 y 20 millones. Hitler es el número uno porque recaen bajo su responsabilidad todas las bajas de la II Guerra Mundial. Pero si la limitamos a las ejecuciones políticas y al Holocausto, tal vez debería ceder el primer lugar a Stalin.

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