La concepción virginal y el nacimiento de Jesús

No soy creyente, no creo que exista dios, no creo en la iglesia y no me suelen gustar ni los curas, ni las monjas. Menos ellas que ellos. Por sumisas. Estudie en un colegio de curas extraños, La Salle. Lo curioso era que los profesores seglares eran peores. Más implicados. Más castigadores. Peores personas.

La homosexualidad era latente, hubo problemas con algunos “padres”. Era una época en la que tenían poder y la sartén por el mango en la educación. Deberíamos desterrar la religión de la educación, es como una mala droga. Te permite vivir, pero también te permite juzgar a todo el mundo desde un punto de vista superior. Las peores personas que he conocido en mi vida eran creyentes convencidos, muy introducidas en la religión y en el cumplimiento de los preceptos, siempre desde su punta de vista, verdadero y único.

Son clasistas, elitistas, viciosos, cotillas, criticones, privilegiados. Se creen con derecho divino para meterse en todo y anteponer su opinión religiosa sobre todo, aunque no se pueda aplicar dicho punto de vista porque no tiene nada que ver con la religión. Miran a los demás desde arriba, no tienen humildad y lo que ellos hacen, siempre es lo correcto. Pueden hacer el bien y el mal en un mismo plano y a la misma vez, pero solo ven el bien que creen ejercer. Su maldad es extrema, llena de odio y rencor. Nunca olvidan, nunca perdonan. No temen ni a dios, ni a hombre. Y por supuesto compran su parcela en el cielo a base de dar a los hombres de dios en la tierra, los curas, lo que les plazca. Son seres podridos que nos rodean. Y siempre te vigilan, de reojo, con mirada torva, nunca de frente.

Y ahora voy a utilizar su método preferido para pedir perdón:

Si alguien se siente ofendido, que me perdone, no era mi intención.

Tócate los cojones.

Y ahora que estamos en las fechas señaladas que se han inventado ciertas personas para manejar el cerebro de otras, veamos de verdad de donde sale todo esto y sepamos lo que estamos celebrando, en vez de lo que realmente paso.

navidades_belen

La concepción virginal y el nacimiento de Jesús Lc. 2. 1-7

18 Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.

19 José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.

20 Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.

21 Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados».

22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta:

23 La Virgen concebirá

y dará a luz un hijo a quien pondrán

el nombre de Emanuel,

que traducido significa: «Dios con nosotros».

24 Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa,

25 y sin que hubieran hecho vida en común, ella dio a luz un hijo, y él le puso el nombre de Jesús.

La visita de los magos

1 Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén

2 y preguntaron: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo».

3 Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén.

4 Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías.

5 «En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta:

6 Y tú, Belén, tierra de Judá,

ciertamente no eres la menor

entre las principales ciudades de Judá,

porque de ti surgirá un jefe

que será el Pastor de mi pueblo, Israel».

7 Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella,

8 los envió a Belén, diciéndoles: «Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje».

9 Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño.

10 Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría,

11 y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.

12 Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.

El exilio de Jesús a Egipto

13 Después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».

14 José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto.

15 Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta:

Desde Egipto llamé a mi hijo.

La matanza de inocentes.

16 Al verse engañado por los magos, Herodes se enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, de acuerdo con la fecha que los magos le habían indicado.

17 Así se cumplió lo que había sido anunciado por el profeta Jeremías:

18 En Ramá se oyó una voz,

hubo lágrimas y gemidos:

es Raquel, que llora a sus hijos

y no quiere que la consuelen,

porque ya no existen.

El regreso a Egipto.

19 Cuando murió Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José, que estaba en Egipto,

20 y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño».

21 José se levantó, tomó al niño y a su madre, y entró en la tierra de Israel.

22 Pero al saber que Arquelao reinaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, advertido en sueños, se retiró a la región de Galilea,

23 donde se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo que había sido anunciado por los profetas:

Será llamado Nazareno.

Como podéis comprobar la historia es un poco diferente y yo un aguafiestas, pero es que yo no tengo nada que celebrar a diferencia de vosotros. En fin, disfrutad de la navidad y que os follen. Algunos lo están deseando ¿a que si?