Jordi Pujol sobre Franco. Callado más guapo

Siempre he dicho que para ser político hay que cumplir dos puntos innegociables o rayas rojas que hay que cumplir a rajatabla si quieres medrar en el sector:

  • Ser un hijo de puta (la madre puede ser una santa y aquí no pinta nada).
  • Ser un egocéntrico total y absoluto, al que los demás se la traen al pairo, y los demás, en algunos casos, incluye hasta la familia de primer grado.

Pujol y Franco juntitos

Ahora leed, llorar y decirme que no es cierto:

La falta de libertad es absoluta. Y tan sólo es atenuada por el estado de corrupción en que vivimos. El general Franco, el hombre que pronto vendrá a Barcelona, ha cogido como instrumento de gobierno la corrupción. Sabe que un país podrido es fácil de dominar, que un hombre comprometido por hechos de corrupción económica o administrativa es un hombre servil. Por está razón el Régimen ha fomentado la inmoralidad en la vida pública y económica. Como sucede entre ciertas profesiones indignas, el régimen procura que todo el mundo se ensucia las manos y esté comprometido. El hombre que pronto vendrá a Barcelona, además de un opresor, es un corruptor.Jordi Pujol, «Os presentamos al general Franco», octavilla firmada el 15 de abril de 1960. (Traducido del catalán).