19/05/2024

¡Eureka! dijo Arquímedes

No, ArquímedesArquímedes de SiracusaArquímedes de SiracusaWikipedia no fue un niño prodigio. Su padre, el astrónomo Fidias, inculcó a su hijo la ciencia y la observación de las lejanas estrellas, explicándole que las matemáticas era la única forma de acercarse a ellas. Su mantra era «Todo lo que no se alcanza a ver con los ojos, se alcanza con los números». Así se formó una simbiosisSimbiosisDel gr. συμβίωσις symbíōsis «vida en común», de συν- syn- «sin-» y βίωσις bíōsis «modo de vivir».1. f. Biol. Asociación de individuos animales o vegetales de diferentes especies, sobre todo si los simbiontes sacan provecho de la vida en común. padre e hijo, en la cual, el padre se acostaba a las claritas del alba después de estar toda la noche observando las estrellas, haciendo anotaciones y cálculos, momento en el que entraba en acción Arquímedes, que se dedicaba a revolver todos los papeles que había encima de la mesa que habían sido escritos por Fidias. Se piensa que a partir de los 13 años comenzó a corregir los cálculos a su padre.

Arquímedes, con la ayuda de su madre que le colocó una bolsa con unas cuantas monedas en el bolsillo, sin que este sé diera cuenta, fue a peregrinar al destino de todo buen filósofo: Alejandría, como no podía ser menos. Coincidió con EuclidesEuclidesEuclidesWikipedia, que era tan joven como él, por lo que la prudencia no era una de sus características destacables y, lo que podía haber sido una envidiable amistad entre los dos matemáticos más importantes del mundo griego, acabó con una enemistad que aún estamos intentando comprender. Cuando se cruzaban, no había ningún tipo de signo externo que hiciera ver que el uno era visible para el otro. Es como si fueran cargas del mismo signo y se repelieran mutuamente.

Una vez cumplido su deseo de conocer AlejandríaAlejandríaSituación de Alejandría en EgiptoWikipedia, volvió a SiracusaSiracusaWikipedia y allí permaneció hasta su muerte. Era un escritor prolífico, principalmente sobre matemáticas y física, pero eran sus curiosos inventos los que gustaban a la gente. Entre otros muchos cabe destacar máquinas de balística para defender la ciudad, artilugios para poder transportar grandes pesos y, por supuesto, un sistema de riego utilizando un tornillo sin fin. Se le recuerda por utilizar espejos ustoriosEspejo ustorio1. m. espejo cóncavo que, puesto de frente al sol, refleja sus rayos y los reúne en el punto llamado foco, produciendo un calor capaz de quemar, fundir y hasta hacer que se volatilicen los cuerpos allí colocados. para quemar las naves romanas que estaban fondeadas en la costa durante el asedio a la ciudad de Siracusa. Y no, no se trataba de magia, era física aplicada.

Si todo esto te parece poco, ahora te voy a contar la ingeniosa solución que le dio a un problema que le propusieron, el famoso dilema de la corona, que ha trascendido a través de los siglos hasta llegar a nuestra época. El rey de Siracusa mandó hacer una corona de oro para ofrecerla como tributo al templo. El orfebre, tratando de aumentar su beneficio, quitó parte del oro que se le entregó para realizarla y los sustituyó por plata, de mucho menos valor, que fundió con el resto del oro, por lo que quedó mezclada creando una aleación en la cual los elementos que la componían quedaron indistinguibles. Esto es un hecho, no una suposición como veremos inmediatamente. La corona quedó perfecta y no se notaba la artimaña para nada. Pero  el rey dudaba de la rectitud y moralidad del artesano. Así que, sin pensarlo mucho, le expuso a Arquímedes sus dudas y le solicito que lo comprobase como a él le pareciera adecuado. Durante unos cuantos días Arquímedes estuvo dándole vueltas al problema porque no entraba en sus cavilacionesCavilarDel lat. cavillāre.1. tr. Pensar con intención o profundidad en algo. U. t. c. intr. destruir la corona fundiéndola para comprobar si las dudas del rey podrían ser ciertas. Dormía poco y comía menos.

Una buena mañana, cuando se disponía a tomar un baño relajante, pues llevaba algunos días bastante fastidiado debido a la búsqueda de la resolución del problema, se dio cuenta de que al sumergirse en el agua el nivel subía, siempre en proporción al volumen del objeto que entraba. Así que decidió sumergir oro en el agua y después plata, por separado, tratando siempre de que tuvieran el mismo peso específico que el de la corona.

Estaba tan emocionado por el descubrimiento de la solución al complejo problema que salió de la bañera desnudo totalmente gritando ¡Eureka! ¡Eureka! (¡Lo encontré, lo encontré!). Podéis haceros idea de cómo tuvo que ser de comentado el paseíto que se dio, como ya hemos indicado desnudo y gritando, desde los baños públicos hasta su casa, convirtiéndose en el «aliño» de todas las conversaciones.

Aunque Eureka ha llegado hasta nuestros días, se utiliza poco, por no decir nada, exceptuando algunas personas que ya tenemos cierta edad y la seguimos utilizando, en la intimidad, eso si, cuando encontramos la solución a cualquier problema por nimio que sea este.

La primera vez que se recogió esta historia fue 230 años después. Lo hizo el romano VitruvioMarco Vitruvio PoliónMarco Vitruvio PoliónWikipedia, si, el señor que ha sido famoso gracias a Leonardo da VinciLeonardo da VinciLeonardo da VinciWikipedia que dibujó, el no menos famoso hombre de VitruvioEl Hombre de Vitruvio o Estudio de las proporciones ideales del cuerpo humano Wikipedia, y no figura en ninguno de los numerosos escritos de Arquímedes. Lo más probable es que Arquímedes utilizara el método descrito por GalileoGalileo GalileiGalileo GalileiWikipedia en el siglo XVI. Consistía en una balanza donde se colocaba en un extremo la corona y en el otro un lingote de oro puro con el mismo peso que el de la joya. La balanza con los dos objetos colgando de los extremos se sumergía en agua. Si la corona fuera de oro puro sería empujada verticalmente y hacia arriba (según predice el principioPrincipio de ArquímedesEl principio de Arquímedes es el principio físico que afirma: «Un cuerpo total o parcialmente sumergido en un fluido en reposo experimenta un empuje vertical hacia arriba igual al peso del fluido desalojado». Esta fuerza recibe el nombre de empuje hidrostático o de Arquímedes, y se mide en newtons (en el SI). Wikipedia de Arquímedes) con la misma fuerza que el lingote de oro. Si, por el contrario, la corona no fuera de oro puro, tendría un volumen diferente y su empuje haría desnivelar la balanza.

Por cierto, hablando de Vitruvio, os dejo un vídeo muy interesante de Ter, conocida YouTuber que se dedica a temas de arquitectura y, en realidad a casi a cualquier tema que le interese o le venga en gana, en el que explica quién era este señor y que, para aquellos que hemos curioseado un poco, conseguimos descubrir un poco más sobre este él, desconocido para mi hasta el momento. De hecho, creía que el nombre del dibujo se lo había puesto Leonardo porque le había dado la gana y que toda la idea del diseño era suya propia. Craso error.

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