Chistes malos de Arturo Valls

Hola, me llamo Pepi y este es mi novio Pepe.

Hola, me llamo Juani y este es mi novio Juan.

Hola, me llamo Ana y he venido sola.

Llega un tío y pregunta:

─ Buenas ¿me podría decir la clave del Wi-Fi?

─ Hombre, por favor que esto es un funeral.

─ ¿Lo escribo así, todo junto?

─ Quillo ¿qué?, te has echado una novia india ¿no? ¿Y que tal?

─ Bueno, tiene su puntito.

─Hola, buenas, venía sacarme el carné de conducir.

─Ya, pero es que esto es un hospital.

─Ya, es que lo tengo incrustado en el culo, es una historia muy larga.

Un gnomo entra en una farmacia entra y pide:

─me da una caja de preservativos.

 a lo que el farmacéutico le pregunta:

─ ¿Control?

─ ¡No, sin troll, sin troll!

─ ¡Ay va! ¡Qué perro más bonito! ¿Cómo se llama?

─ Wi-Fi, se llama Wi-Fi ─le contesta el del perro.

─ Qué curioso, vaya.

─ ¡Si! Es que se lo acabo de robar al vecino.

 ─ Ahora que somos doctores con carrera, con nuestro título ¿tú que vas a hacer? ¿buscar la cura contra el cáncer?

─ ¿Y tú?

─ ¿Yo? Yo haré pizzas.

─ Desde luego, mira que eres rarito Dr. Oetker.

Ese que entra en una tienda de animales y pregunta:

─perdone ¿es cara esa cacatúa?

A lo que le responde el dependiente:

─lo siento es que no hablamos euskera, no.

─Papa, lo siento, he suspendido ese examen de lengua que me ayudaste a preparar con tantas ganas.

─No pasa nada, hijo, lo hacido, hacido está.

Un tío llega quejándose y tocándose la cabeza como si le hubieran dado un golpe. Le pregunta el colega:

─ ¿qué te ha pasaó?

─Que me acaba de caer en to lo alto de la cabeza un ceda el paso.

─Pues eso es una señal.

¿Qué es un pez en un cine?

─Un mero espectador.

Dos esquimales que están ahí pescando y le dice el uno al otro

– ¿cómo te llamas?

– Pues me llamo Paco ¿pero para que me pregunta eso?

– Pues para romper el hielo.

¡Camarero, por favor! ¡Hay un pelo en mi flan!

– Si, es de huevo.

Entra un tío en una zapatería y le pregunta dependiente:

– ¿tienes zapatos de cocodrilo?

El dependiente le responde:

– no, no tenemos.

– ¡Ale cocodrilo! Vámonos, no hay zapatos para ti.

Una pareja que está sentada en un banco y la señora con cara de disgusto comenta:

– ¡Ay! ¡ay! que me parece que se me ha dormido el culo.

– ¡Si! ¡Si! Si ya lo he oído yo roncar tres veces, ya.

– ¡No adelgazo, no consigo adelgazar!

Entonces le dice el médico:

– ¿pero está comiendo ligero como le dije?

– ¡Hombre! Más ligero no puedo comer. El otro día me comí un bocadillo de panceta en minuto y medio…

El otro día me llama una teleoperadora y me pregunta:

– ¿le gustaría cambiar de compañía?

– ¡Pues no! yo con mi mujer y con mi hijo estoy muy a gusto.

Una pareja de enamorados que se están mandando mensajitos por Telegram y ella le dice:

– «si estás soñando, mándame tus sueños; si estás llorando, mándame tus lágrimas».

A lo que él responde:

– estoy en el cuarto de baño ¿qué te mando?

Mufasa, el rey león le dice a su hijo:

– ¿Ves todo aquello que baña el sol en el vasto horizonte?

– Si padre –le responde

– Pues allí he tenido que aparcar.

Un hombre entra en un restaurante de postín, se sienta y se pone a leer la carta. A eso que se le acerca al camarero y le pregunta:

– ¿vino blanco, señor?

– ¡No! Ha sido al ver los precios.

Un tío que está esperando en maternidad para que le den la noticia de cómo ha ido todo. Se le acerca al médico y le dice:

– ¡enhorabuena! Ha tenido usted quintillizos.

– ¡Búa! ¡Es que tengo ahí un cañón!

– Pues a ver si lo limpia, porque le han salido todos negros.

Una muchacha que va al dentista y le quitan dos muelas del juicio, una de cada lado y el dentista le recomienda que haga el favor de comer por el centro y ella responde:

– ¡Ay! ¡Es que yo soy de Hospitalet! ¡Yo no…!

Un tío que llega tarde al trabajo y el jefe lo llame le dice:

– ¡señor Fernández! Venga usted para acá, hombre, un momentito por favor. ¿Sabe usted que es el cuarto día que llega tarde, no? ¿Qué conclusión saca?

– ¡Que es jueves!

Un tío llega la frutería y le dice al frutero:

– por favor deme un kilo de… de… de mierdis. De caquis, caquis. Caquis.

Una rubia que la están atracando y en ese momento llega el zorro, coge a los malos les pega dos puñetazos y los tira por ahí y dibuja en la pared su símbolo característico: una Z. A lo que la rubia, muy agradecida, responde:

– ¡gracias, gracias Zuperman!

– ¡Cariño, hum, hum, estoy totalmente depilada! ¿Sabes qué significa?

– Que se ha embozado el desagüe ¿no?

¿Cuál es el grupo sanguíneo de los gordos? El A peritivo.

Uno que está en una entrevista de trabajo y le comenta el entrevistador:

– va a cobrar 500 € y más adelante 1500.

– Bueno, pues ya vengo más adelante.

Me pregunto una madre a su hija:

– hija ¿tienes novio?

– Sí, sí mamá, tengo novio. ¿Tú te acuerdas del hijo del notario?

– ¡Ay! Si –respondía emocionada la madre.

– ¿Te acuerdas aquel que estaba estudiando para medicina?

– ¡Ay! Si –respondía más emocionada aún la madre.

– ¿Te acuerdas que le robó la moto un yonqui?

– ¡Ay! Si –dijo la madre.

– ¡Pues el yonqui!

Una pareja que lleva 15 años y por San Valentín le dice ella muy amorosa:

– ¡oye! Porque no me llevas al cine ¿eh?

– ¡Claro cariño! ¡Dime que película quieres ver que yo te acerco! Venga.

Una mujer se acerca al marido y le comenta apesadumbrada:

– cariño, creo que estás obsesionado con el fútbol y me haces falta.

– ¿Qué falta? ¡Pero si no te tocaó, no te tocaó! ¿Qué falta?

Un entierro y van transportando el ataúd en los hombros, mientras dentro el finado va aporreando y gritando:

– ¡María! ¡María! ¡Abre, que sigo vivo! ¡Abre!

– ¡Si vamos! ¡Vas a saber tú más que el médico! ¡Venga, tira!

– Cariño ¿y mi regalo?

– ¿Tu regalo? ¡Tu regalo soy yo!

– ¿Y… te han dado el tique para…?

– ¿Qué tal el Jesucristo? ¿qué tal? ¿Te salió cara a la cena?

– ¡Pues no, salió cruz, salió cruz!

Un tío va a la consulta del médico le pregunta:

– doctor ¿qué tal estoy? ¿Cómo me ve?

– Pues… la verdad… es que… le quedan dos meses.

– ¿Puede ser julio y agosto que tengo vacaciones?

Un tío llamando por teléfono a la central de los bomberos:

– ¡qué vengan los bomberos, que vengan ya, que hay un incendio, que venga los bomberos ya, por favor!

El bombero le pregunta:

– ¿dónde se originó el fuego?

– ¡Eh, hum! ¡Yo que se… ¿en la prehistoria? ¡Pero ya, vengan ya! ¡Por favor!

Un tío contesta el teléfono:

– ¿sí? ¡No, no, no, no! ¡Me parece que usted se ha equivocado…! Creo que debería llamar a la comandancia del puerto, a la guardia civil de aduanas; no sé, pero aquí no… no, aquí no. ¡Vale, hasta luego!

– ¿Quién era Paco?

– ¡Pues no sé! ¡Se habrá equivocado! ¡Me estaba preguntando que si había moros en la costa!

– ¿Cómo te llamas?

– Anastasia, pero me gusta que me llamen Ana

– ¿y tú?

– Catalina, pero me gusta que me llamen Cata

– ¿y tú?

– Penélope y no me gustan los diminutivos.

– Cariño ¿quieres que vayamos a ver Jurassic World y luego vamos a cenar a casa de tu madre?

¿No serán demasiado dinosaurios para el mismo día?

Le pregunta a Dios a Noé:

– ¿cómo llevas el arca, Noé?

– Bien, bien

– ¿ya has acabado? ¿Qué llevas en el barco?

– Llevó pimienta, albahaca, laurel, guindilla, nuez moscada…

– ¡Hostias Noé! ¡Te dije especies, especies… joder, Noé!

– Cariño, quiero que me compres un teléfono nuevo.

– ¿Y el otro?

– ¿El otro? El otro me va a regalar una tablet.

– Cariño, anoche me estabas insultando en sueños.

– ¿Quién te ha dicho que estaba dormido? ¿eh?

Un tío que va mamao perdido pregunta:

– y ustedes los Jedi ¿dónde compráis las espadas láser?

– Sí, póngase en el arcén, y no hace falta que sople

– ¿Sabes que soy experto en jeroglíficos?

– ¿Sí? Pues anda y échale un vistazo al mío que no enfría bien.

– Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas.

– Si cariño, pero es que nos hemos dejado olvidada a mi madre.

– ¡Se queda en Las Vegas, se queda en Las Vegas!

Era una mujer tan fea que cuando pasaba por una obra los obreros se ponían a trabajar.

Un señor que se cuela en un banco a pedir un préstamo acompañado de una oveja. El del banco lo mira y le pregunta:

– ¿y la oveja?

– ¡Nada, la oveja viene a balarme!

– Manolo, nos vamos a ir de viaje, te voy a llevar al mar, muerto.

– ¡Qué bien! ¡qué bien!

– No Manolo, no me has entendido.

Matrimonio de estos en que la mujer es una mandona, entra en la salita y le dice al marido:

– ¡apaga el fútbol y baja basura!

El marido todo ofuscado le responde:

– ¡Un día cojo la puerta y…!

– ¿Y que eh… que?

– Y la barnizo, la barnizo… No, nada.

– Cariño ¿crees que me he maquillado mucho?

– ¡Hombre! ¡Si vas a matar a Batman, no!

– ¿En qué se parecen las matemáticas al papel higiénico?

– En las matemáticas, se calcula.

– El papel higiénico, seca el culo.

Un niño le pregunta su padre:

– Papa ¿qué es el amor?

– Pues –le responde el padre– lo que ilumina la vida.

Le pregunta otra vez el niño:

– ¿Y el matrimonio?

– La factura que viene después –le responde el padre.

Atención pregunta:

– ¿sabes por qué las monjas nunca llevan chanclas? Porque ellas son más de botas.

Dos vecinos en un ascensor y de repente dice uno:

– ¡Uff! ¡Qué mal huele! ¿Te has tirado un pedo?

– ¡No! –contesta el otro. ¡Ha sido tú!

– ¡No! ¡No es sido yo!

– Entonces ¿para qué preguntas?

Dos amigos:

– Quillo ¿desde cuándo llevas pendiente?

– Desde que mi mujer lo encontró en el coche y le dije que era mío.

– Mi mujer es igual que Pau Gasol.

– ¿Porqué?

– Porque se coge 20 rebotes al día.

Un tío va andando por la calle todo abierto de piernas y un amigo, que se lo encuentra, le pregunta:

– ¿Qué te pasa? ¿y por qué andas así?

– Es que vengo del médico y me ha dicho que tengo el colesterol alto, así que los huevos ni tocarlos.

Dos amigas están hablando y una de comenta a la otra:

– he apuntado a mi hijo a clases de flamenco.

– ¿Y qué tal lo lleva?

– Lo de meter la cabeza debajo del agua lo llevó un poco mal.

Un tío que entra en correos, se acerca la ventanilla y dice:

– buenas, venía a mandar un correo hijo de puta.

Desde la ventanilla levanta la cabeza y mirando muy serio le pregunta:

– ¿cómo?

– Es que es un correo ordinario.

Un tío le dice a otro:

– le he puesto a mi hija Mercromina.

Y el otro le responde:

– ¿pero se ha hecho alguna herida?

– No, creo que no. A ver, Mercromina, ven paca que te miro.

– Cariño ¿tú crees que estoy gorda?

– No, claro que no mi buda, mi vida, quiero decir.