Curiosidades interesantes XXXII

Lateralidad

Un 88 % de la población mundial es diestra, utiliza sobre todo la mano derecha, mientras que el restante 12 % es zurdo, siniestro. La causa es la lateralidad un fenómeno neurológico que se da en los humanos y en muchos animales. Ser zurdo fue una carga pesada durante tiempos pasados, se les consideraba personas de mal agüero e incluso que que estaban poseídas por el mismísimo demonio. Pero en realidad se debe a una predisposición genética y al adiestramiento y las experiencias en los primeros meses de vida, ya que la maduración del cerebro será lo que marque su futuro. El ejemplo más claro lo tengo con un primo mio, que no aprobó un examen de mecánica por que el examinador no veía destreza en el uso adecuado de las herramientas. Claro, lo hacía todo al revés, como que era zurdo.

Alcohol y congelación

La razón por la que la mayoría de las bebidas alcohólicas de alta graduación no se congelan, lo que nos ahorraría mucha faena con los cubitos de hielo, es que su punto de congelación es mucho más bajo. Esto es debido a la gran cantidad de alcohol en su composición. El agua se congela a 0°C, mientras que el alcohol lo hace a -117°C. Cualquier bebida alcohólica tiene un punto de congelación entre estás dos temperaturas. El whisky esta sobre los -24°C y nuestros frigoríficos caseros suelen rondar los -18°C, lo que no hace factible que se congele.

Visión doble

Los que han bebido alguna vez más de la cuenta sabrán que el alcohol produce el efecto de la visión doble. Si no lo sabes, ya te lo digo yo. El exceso de beber alcohol también va acompañada de otros síntomas como la lentitud de movimientos, la falta de coordinación, las nauseas y los vómitos. Estos suelen aparecer antes que la doble visión. Cuando se esta normal los ojos se mueven simultáneamente, sincronizados, de forma paralela, sin esfuerzo del sistema nervioso, de manera que se fusionan las dos imágenes que vemos en una sola; al ingerir alcohol, el sistema nervioso se descoordina y cada imagen de nuestros ojos llega solapando a la otra al cerebro, haciendo que veamos doble.

Vikingos y cuernos

Los vikingos no llevaban cuernos en los cascos de guerra. El pintor sueco Gustav Malstrompor los representó de esa guisa en 1820 para el poema épico La saga de Frithiof/Frithiof’s Saga, en la que quiso representar a los vikingos como seres bárbaros, sedientos de sangre, casi como demonios. La mejor forma era ponerles cuernos en la cabeza como si fueran demonios.

Una historia que siempre me ha gustado decía que los vikingos cuando llegaban al poblado después de una incursión en tierras extranjeras, venían sedientos de sexo. Después de la fiesta de recibimiento se iban a sus casas con sus esposas y dejaban en la puerta colgando sus cascos con cuernos (que ya sabemos que no) y la gente veía que estaba ocupado en su faena. Alguna vez se veía el casco, pero el vikingo oficial no estaba, era otro, así que “le estaban poniendo los cuernos”.

El Demonio

En demonología, muchos nombres de demonios malignos se originaron debido a la práctica de las religiones abrahámicas que, precisamente, “demonizaron” las figuras de los dioses de otras culturas vecinas con el fin de presentar al propio dios tribal como único y verdadero: el más destacado y antiguo es YHVH de los judíos.

El demonio Belcebú o Beelzebub, por ejemplo, surgió del término Baal Zebub (Ba’al Z’vûv, Señor de las Moscas) que era usado por los hebreos para burlarse de los adoradores del importante dios semítico solar Baal (Señor), debido a que la carne de los sacrificios a Baal se dejaba pudrir, por lo que sus templos se infestaban de moscas.
Astaroth, “el gran duque del infierno”, proviene de la diosa fenicia del amor y la belleza, Astarté.

Lucifer, identificado a veces con Satanás, era en realidad un dios grecorromano hijo de la diosa de la mañana Eos/Aurora y asociado a Venus. Su demonización se debe a san Jerónimo.

Esta práctica, que hacía que todos los dioses paganos tales como Zeus, Odín, Horus, Amón, Marduk o Quetzalcóatl fuesen demonios, resultó muy efectiva como medio para desprestigiar y, consecuentemente, hacer desaparecer religiones ajenas, y dieron inicio, entre otros factores, a la supremacía de las principales religiones monoteístas: judaísmo, cristianismo e islam. La demonización no es un fenómeno exclusivo del ámbito mitológico y religioso, sino también del histórico y político.

Antonio Meucci

Algo que la historia se ha cansado de repetir es que el inventor del teléfono fue un escocés llamado Alexander Graham Bell (1847-1922) aunque no es del todo cierto; al parecer Graham Bell fue el primero que lo patentó en 1876, pero el inventor del teléfono habría sido Antonio Meucci, que lo llamó teletrófono, según la resolución 269 aprobada por el Congreso de Estados Unidos el 11 de junio de 2002. Meucci lo inventó en 1860 pero por dificultades económicas no pudo patentarlo oficialmente.

En 1860 Meucci realizó una demostración pública de su invento reproduciendo la voz de un cantante situado a una considerable distancia, la demostración fue contada por la prensa neoyorquina. Antonio Meucci pasó una grave crisis económica que lo llevó a vender la patente de alguno de sus inventos; más tarde sufrió un accidente del que salió con graves quemaduras, y ello obligó a su mujer a depositar sus trabajos en un prestamista. Cuando se repuso de las heridas y quiso recuperar sus diseños le dijeron que los habían vendido a un hombre joven. Jamás se le pudo identificar.

Meucci trabajó a marchas forzadas para volver a documentar sus inventos, pero los doscientos cincuenta dólares que costaba registrar la patente sólo le permitían llevar a cabo el primer trámite de inscripción.

Cuando en 1876 se enteró de que un hombre llamado Alexander Graham Bell había registrado una patente similar, Meucci intentó legalmente impedirlo, pero todas sus tentativas le fueron adversas, aunque investigaciones posteriores reflejaron algún delito de prevaricación de alguno de los implicados en aquella trama. Meucci murió en 1896 sin haber conseguido sus objetivos aunque tiempo después se le otorgaría la razón.