24/06/2024

El cuerpo, máquina maravillosa

Huesos del cuerpo humano
El cuerpo humano cuenta con 205 ± 4 huesos, variación que depende de la mayor o menor presencia de unos huesecillos en forma de lenteja que tenemos de las manos, los huesos a sesamoideos. Sin embargo, la distribución de nuestros huesos a lo largo de nuestro cuerpo no es proporcional. El 25 % de ellos, 52 para ser más exactos, se encuentran en los pies. Con nuestro pie habremos recorrido a lo largo de nuestra vida, si es que llegamos a los 80 años una distancia de 180 000 kilómetros, aproximadamente la mitad de la distancia entre la Tierra y la Luna. Tienen forma similar a la bóveda de una iglesia para distribuir mejor el peso corporal en diferentes zonas, el talón y la base de los dedos. Hay 26 huesos en cada pie, unidos por 33 articulaciones y, decían ligamentos y tendones y a modo de cuerdas la refuerzan, la forma de bóveda. Los huesos son muy resistentes, un trozo de la cortical o parte externa de un hueso es capaz de soportar un peso de nueve toneladas, lo que vendría a equivaler al peso de un elefante africano del mayor tamaño posible. La suma total de todo lo huesos de un humano puede llegar a los tres kilos.

Tejido regenerativo

El cuerpo humano tiene partes capaces de regenerarse y otras que no. El tejido nervioso, las neuronas del cerebro o los nervios de los brazos, apenas si pueden regenerarse. Sin embargo la piel o los espermatozoides se regeneran indefinidamente. Un órgano vital como el hígado tiene una capacidad regenerativa impresionante comparada con otros órganos vitales como el corazón o los pulmones. Si se reduce el hígado a la mitad, ya sea por un accidente, por una intervención quirúrgica, o por cualquier otro motivo, el resto del hígado que se hasta casi recuperar su tamaño original en muy poco tiempo. Sí hemos perdido un tercio de este órgano, aproximadamente en unas 4 semanas sus dimensiones vuelven a ser la habituales.

Corazon, venas y sangre

Los vasos sanguíneos del organismo son la mayor de tuberías hasta hoy conocida. Disponemos de 80 kilómetros de arterias y venas visibles distribuidas por todo el organismo, a lo que debemos sumar varios miles de capilares que no se perciben a simple vista. La arteria más gruesa del sistema circulatorio es la aorta, que salen directamente el corazón y forma un cayado o curva justo encima del mismo. Esta arteria mide 2,5 centímetros de diámetro lo que bien a ser algo más de un dedo pulgar de una persona adulta. De las venas, la más grande es la cava superior, situada también encima del corazón, a la derecha de la arteria aorta, con un diámetro idéntico a ésta, pero con unas paredes mucho más delgada, un poco más gordas que un papel.

Los latidos del corazón son los encargados de impulsar la sangre por esta red de tuberías para que todas las células del organismo estén bien nutridas. En la sangre podemos encontrar células como los hematíes o glóbulos rojos que son los encargados de transportar oxígeno, o los leucocitos, los glóbulos blancos que se encargan de nuestra defensa. Pues bien, cada una de esas células tarda 20 segundos en pasar dos veces por el corazón.

El corazón funciona de forma distinta en hombres y mujeres. Las mujeres tienen el corazón más pequeño, por lo que tiene que palpitar un poco más rápido. Pero aún así su trabajo es impresionante. A lo largo de un año puede haberse contraído una 40 millones de veces. Para realizar este esfuerzo, el corazón que es un músculo de quince centímetros de altura por unos diez de anchura, lo que tradicionalmente se dice de que es como el puño de la persona que lo posee, en cada contracción expulsa de su interior al resto del organismo el equivalente a 100 gramos de sangre. Lo que traducido quiere decir que ningún minuto bombea, más o menos, cinco litros de sangre ¡unas nueve toneladas a lo largo de un día! Traducido a números equiparables, un solo corazón podría cargar un camión cisterna de 9 000 litros en un sólo día.

En cada milímetro cúbico de sangre hay cerca de cinco millones de glóbulos rojos, diez mil leucocitos y unas 300 000 plaquetas para taponar las heridas de los vasos sanguíneos.

Cada glóbulo rojo tiene una vida media de 120 días, unos cuatro meses. A lo largo de este tiempo da unas 172 000 vueltas, lo que hace que se deteriore y uno de los órganos que se dedica a retirarlos del torrente sanguíneo es el bazo, además de poner en circulación otros nuevos.

La lengua y sus papilas

El organismo humano posee muchas marcas exclusivas dentro de él. Podríamos decir que hay varias firmas que podrían usarse como marcadores biométricos para identificación personal. Las más conocidas y usadas son las yemas de los dedos, personales e intransferibles. Pero la mucosa lingual es un caso muy curioso y especial. También pasa lo mismo con el iris que tiene unas rugosidades, color y alteraciones característicos únicos. Lo mismo podemos decir de la dentadura. Aunque en estos momentos seguro que alguien estará pensando que me he olvidado del que parece la panacea: el ADN.

La superficie lingual se encuentra llena de pequeñas papilas gustativas que pueden ser de dos tamaños diferentes: puntiagudas, como un botón o como pequeños granos. Estás glándulas cubren la mitad de la superficie, unos cinco centímetros, ya que la lengua puede llegar a los diez centímetros o más. Pero para que este proceso sea posible, el de detectar los sabores, tiene que haber saliva, que con sus enzimas rompa los alimentos para que las moléculas impacten sobre las papilas y puedan ser percibidas.

Cuando se tiene la boca seca, casi no se percibe el sabor. Pero la mayor sensación de sabor se percibe por el olfato a través del olor de los alimentos. Por lo que para notar el sabor de ciertos alimentos, lo primero que hay que hacer es taparse la nariz. Si lo pruebas te sorprenderá la cantidad de alimentos que no saben a absolutamente nada.

En el momento del nacimiento tenemos la boca prácticamente de papilas gustativas, toda la lengua y parte de las zonas adyacentes. A medida que cumplimos años va disminuyendo y solo se quedan las de la lengua. Pero con más años, se concentran en los laterales y en la punta de la lengua.

Simetría corporal

Si observamos nuestro cuerpo al trazar una línea recta desde la cabeza hasta la planta de los pies que pase por la mitad, dividiendo en dos, podremos observar que no es simétrico. Para que puedas comprobarlo, externamente, la pierna derecha suele ser un pelin más larga que la izquierda; a los hombres nos cuelga un poco más un testículo, mejor dicho el escroto, la piel que forma la bolsa, de un lado que de otro. En las mujeres una de las mamas siempre es mayor que la otra tanto en tamaño, volumen como en disposición. La más observable es la situación, ya que el corazón se encuentra a la izquierda, el pulmón derecho es más grande que el izquierdo (no está aplastado por el corazón), el hígado está en la parte derecha del abdomen.

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