07/02/2023

Victoria pírrica, explicación

Aunque no lo parezca, el PSOE ha ganado las elecciones y eso es tan cierto como que los números lo dicen. Pero hay victorias que son bastante amargas y esta es una de ellas. Pueden alegarlo, al igual que decir que son los primeros, que tienen más diputados que ningún otro partido, etc. Pero también tenemos la certeza y ellos seguro que lo mismo, que su plan de partida era convocar unas elecciones con el propósito, no ya de ganar, sino de arrasar, y sólo han conseguido armar un pifostioEs un término coloquial usado en España para referirse a una situación de confusión o desorden, a menudo a causa de alguna reclamación o disputa. de tres pares de cojones y seguramente, hacer más ingobernable esta nuestra España.

Para discernir todo esto vamos a recurrir a la antigua Grecia donde tenían previsto este tipo de sucesos desde hace unos 2000 años y pico .

El DRAE, antes de interpretar el sentido trópico del adjetivo «pírrica», se remonta a su etimología, haciéndolo derivar de Pirro, rey de Epiro (en la actualidad, su territorio está a caballo entre el sur de Albania y el noroeste de Grecia), para añadir a continuación: «dícese del triunfo o victoria obtenidos con más daño del vencedor que del vencido». Sin embargo, en su edición de 1984 era más explícito porque ampliaba la definición con el dato histórico de que [Pirro] «canoa los romanos la batalla de Ausculum, con graves pérdidas en su propio ejército».

Pirro (319-272 a. C.) fue uno de los varios caudillos helenístico es que, tomando como modelo a Alejandro Magno, emuló sus glorias y sus hazañas, pero sin el planteamiento estratégico que el macedonio solía desplegar en sus operaciones militares. Pirro, en cambio, de carácter inestable y escasa claridad de metas, lo fiaba todo a la improvisación; de ahí la variedad de enemigos que tuvo y de escenarios bélicos en los que se movió. En efecto, como se ha dicho, venció en el año 279 a. C. a los romanos en la citada batalla de Ausculum o Ásculo (Ásklon, para los griegos y, actualmente, Ascoli Piceno, en la Apulia itálica).

Todos los historiadores (Diodoro, Plutarco —por dos veces—, Apiano, etc.) coinciden en el comentario pesimista que Pirro hizo después de Ausculum: «Si venciéramos aún a los romanos en un solo combate, estaríamos totalmente perdidos», pues habían perecido casi todos sus estrategas y amigos, además de una gran parte del ejército. Polibio agrega que «el resultado de sus batallas siempre le fue dudoso» y Apiano, por su parte, de su descripción de las campañas de Aníbal, no puede por el menos que asociar a Pirro con el general cartaginés, el cual, años más tarde, tras la célebre batalla de Cannas, «al contemplar a los mejores compañeros entre los muertos, prorrumpió en lamentos y, llorando, afirmó que no deseaba una victoria de tal clase». Sin embargo leemos en Keinitz (1991: 300) que Aníbal había perdido sólo 6.000 hombres, de los 40.000 infantes y 10.000 jinetes que componían su ejército. En cambio, en la noche del 2 de agosto de 216 a. C. cayeron 70.000 de los 86.000 hombres del ejército romano, mientras que 10.000 habían sido apresados y, de los restantes, unos pocos miles huyeron espantados.

Pero, al contrario de lo que puede creerse, los griegos no llamaron «pírricas» a este tipo de victorias, sino ‘cadmeas’, pues, como siempre, ya tenían otros antecedentes en su propia mitología; en concreto, en el desastroso final del mito de Edipo, que se explica así: tras su muerte, el reino de Tebas pasó a manos de sus hijos Eteocles y Polinices, quienes, por ser gemelos, acordaron sucederse cada año en el gobierno. Le tocó reinar primero a Eteocles, pero con tanto acierto y justicia —según él— que no debía abandonar el mando; por su parte, Polinices reclamó sus legítimos derechos y, ante la negativa, tuvo que aliarse con otros siete reyes de otras tantas ciudades y declarar la guerra a la ciudad de Tebas. El desenlace no pudo ser más trágico puesto que se saldó con la muerte recíproca de los dos hermanos en un cuerpo a cuerpo.

¿De dónde viene entonces el apelativo de «cadmea»? Otra vez hay que internarse por los recodos de un nuevo mito, aunque de acción anterior al que se acaba de exponer: Cadmo era hijo de Agenor, rey de Tiro, y, por tanto, fenicio; cuando su hermana Europa fue raptada por Zeus (tras haberse metamorfoseado en toro), Agenor ordenó a sus hijos partir inmediatamente en su busca. Cadmo acudió a consultar al oráculo de Delfos y, por obediencia a su mandato, abandonará la búsqueda de Europa y emprenderá en cambio, la fundación de una ciudad, que no podrá ser otra que Tebas, la ciudad de Edipo y de sus hijos Eteocles y Polinices, esto es, los «cadmeos» por naturaleza.

En sus propios comentarios, el historiador Diódoro de Sicilia ofrece una cumplida explicación: «La victoria cadmea es un proverbio y significa lo siguiente: mientras que los vencedores experimentan un descalabro, los vencidos no corren peligro por el potencial superior [del vencedor]». Y, acto seguido, ejemplifica con la figura de Pirro. Pausanías se manifiesta en parecidos términos al tratar de la batalla decisiva entre Argos (cuyo jefe, Adrasto, era el principal aliado de Polinices) y Tebas, afirmando que «a partir de aquel tiempo llaman cadmea a la victoria que se produce con daño de los vencedores». Anteriormente, Heródoto había calificado, asimismo, de victoria «cadmea» el resultado que obtuvieron los foceos en la batalla Alalia (entre 540-535 a. C.) frente a cartagineses y tirrenos, «pues cuarenta de sus naves fueron destruidas y las veinte restantes quedaron inservibles». La victoria cadmea (kadmeía níkē), como era de esperar, ha tenido un amplio eco en todos los paremiógrafosEs un arcaísmo (en literatura) se dice a un nombre usado en esta sección de la literatura para referir a una persona que estudia acerca de los dichos, refranes, proverbios y algunas expresiones que tiene como finalidad en el sentido moral y una enseñanza., si bien es Zenobio Parisino el que la comenta más detalladamente (IV. 45), enumerando hasta cuatro opciones sobre el origen de la locución, a saber:

Acerca de esta paremia cada cual dice una cosa. Y la explicación en relación con una victoria desventajosa: unos, porque Eteocles y Polinices, habiendo trabado combate singular, se dieron muerte recíprocamente; otros, porque los cadmeos, al haber vencido a los argivos que combatieron con Adrasto, pagaron una pena suficiente en las personas de sus descendientes; otros, porque Edipo, tras haber comprendido el enigma de la esfinge, la venció, aunque por desconocimiento se casó con su propia madre y, después, se cegó asimismo, de modo que no obtuvo provecho de su victoria; y algunos otros, porque Cadmo, en su deseo de proporcionar a los griegos las letras de Fenicia, dio la muerte a Lino, ya que él también las mostraba como propias, por lo que los ciudadanos le persiguieron. Pues bien, por el hecho de no haberle aprovechado su victoria se dice tal paremia.

Según se puede comprobar, todos los datos etiológicos, aducidos para la aplicación de la paremia, tienen el mismo denominador común que para la «victoria pírrica», de posterior creación que la «victoria cadmea». No obstante, el cuarto motivo resulta novedoso respecto de los demás.

FUENTES. – Heród. I. 166. 1-2. Plat. Leyes 641 c. Polibio, XVIII. 28. 11. Diod. Síc. XXII. 6. 1-2, 7. 3. Apiano, Hª de Roma I. 7. 26. Plut. Pirro XXI. 8-10; Mor. 184 c. Paus. IX. 1-4.

Extraído de PROVERVIOS Y FRASES PROVERVIALES del griego al castellano – Juan Jiménez Fernández- Ed. El Almendro – Córdoba


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