Verdades que a nadie importan

Tu vida y lo sabes

  •  25 años durmiendo.
  •  14 años en el trabajo o en la escuela.
  •  12 años viendo televisión.
  •  5 años de relaciones sociales.
  •  3 años leyendo.
  •  3 años ingiriendo cosas.
  •  2 años en la ducha y acicalándonos.
  •  5 años hablando por teléfono.
  •  10 meses sentados en la taza del wáter.
  •  5 meses practicando sexo.
  • 10 años de actividades varias: limpiando la casa, comprando, transportes públicos, caminando, conduciendo, entretenimiento o nada.

¿A quién le importa?

  •  El amor verdadero dura tres o cuatros meses.
  •  La verdadera felicidad está en las pequeñas cosas: una pequeña mansión, un pequeño yate, una pequeña fortuna…
  •  Si no puedes convencerlos, confúndelos.
  •  Algunas personas están vivas solo porque el asesinato es delito.
  •  El que es capaz de sonreír cuando todo le está saliendo mal es porque ya tiene pensado a quién echarle la culpa.
  •  Si buscas una mano dispuesta a ayudarte, la encontrarás al final de tu brazo.
  •  Tener la conciencia limpia es signo de mala memoria.
  •  El que nace pobre y feo tiene grandes probabilidades de que al crecer se le desarrollen ambas condiciones.
  •  Pez que lucha contra corriente, muere electrocutado.
  •  Si la vida te da limones… ¡échales sal y tequila!
  •  Si un día sientes un gran vacío…, coño, comes; es que tienes hambre.
  •  El dinero no hace la felicidad, la compra hecha.
  •  En los momentos difíciles de la vida, debes levantar la cabeza, sacar pecho y decir con seguridad: «Hoy sí que estoy hecho una mierda».
  •  Hay un mundo mejor, pero es carísimo.
  •  Si la montaña viene hacía ti, corre… es un derrumbamiento.

Aclaremos una cosa

Un hombre que había sido marinero y que sabía que los barcos pueden ser «él» o «ella», sentó a dos grupos de expertos en computación. Uno de mujeres y otro de hombres. Lo que había que considerar era si las computadoras deberían tener nombre femenino o masculino. Se les pidió concisión y si era posible, las opciones se redujeran a cuatro solo:

El grupo de mujeres respondió que los ordenadores deberían ser calificados con término masculinos por las siguientes razones:

  1. Para captar su atención, hay que ponerlos en marcha.
  2. Pueden tener mucha memoria, pero no saben sacarle provecho.
  3. Se supone que pueden resolver problemas, pero la mayoría de las veces el problema son ellos.
  4. En el momento en el que te decides por uno de ellos, te das cuenta de repente, que si te hubieras esperado un poco más hubieras conseguido un modelo mucho mejor.

Del lado de los hombres sacaron la conclusión de que deberían tener nombre femenino por las siguientes cuatro razones:

  1. Nadie más que un ente superior sería capaz de descifrar su forma de funcionar.
  2. El idioma que hablan entre ellos es indescifrable para cualquiera desde fuera.
  3. Cualquier fallo, por pequeño que este sea, siempre será recordado, continuamente.
  4. En el momento en el que te decides por uno de ellos, te gastarás casi la mitad de lo que te gastaste en gadgets para mantenerlo.

El lenguaje masculino

  •  ¿No nos hemos visto antes? = Bonito culo.
  •  Soy un romántico = Soy pobre.
  •  Solo es un zumo de naranja, pruébalo = Tres sorbos más y tendrá sus piernas alrededor de mi cabeza.
  •  Es mona = No me la tiraría a menos que le pusiera una almohada en la cabeza.
  •  No sé si me gusta = Ella no se acostaría conmigo ni loca.

Excusas útiles

  •  Siempre se ha hecho así.
  •  No sabía que lo necesitara con urgencia.
  •  Nadie me dijo que lo hiciera.
  •  Estaba esperando su permiso.
  •  ¿Cómo iba a pensar que esto era diferente?
  •  Éste es tu trabajo, no el mío.
  •  Espera que vuelva el jefe y pregúntale.
  •  No hemos cometido muchos errores.
  •  No creía que fuera tan importante.
  •  Estoy tan ocupado que no puedo dedicarle ni un minuto.
  •  Creía que te lo había dicho.
  •  No me contrataron que hacer esto.