22/05/2024

Vamos a darle caña al arte contemporáneo

Alrededor de los años 30, nuestro insigne director de cine Luis BuñuelLuis BuñuelLuis BuñuelWikipedia realizó una exposición en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife. Hasta aquí nada especial. La obra consistía en un burro muerto. Cuando el animalito comenzó el proceso natural de descomposición, con lo que aquello suponía en sensaciones olorosas y visuales, el público continuó acudiendo a ver en animal muerto.

En el mundo clásico, el arte se define a través de conceptos como:

  • armonía, que consiste en el equilibrio que las partes subordinan al todo;
  • cosmos, que es el orden bello;
  • canon, que consiste en la búsqueda de las leyes del arte para que una obra sea reconocida socialmente;
  • luz y esplendor, que consiste en la manifestación de la belleza espiritual;
  • sublimidad, que es la representación material de la belleza divina;
  • eternidad y buen hacer, tanto en los materiales usados como en los contenidos de las obras.
Ya en el siglo XIX, HegelGeorg Wilhelm Friedrich HegelGeorg Wilhelm Friedrich HegelWikipedia afirmó:
El arte ya no proporciona satisfacción de las necesidades espirituales. El arte ha perdido para nosotros su verdad y su vida.
LA SANTA VIRGEN MARÍA
Hubo una vez una exposición en la Royal Academy de Londres que posteriormente se mostró en el museo de Brooklyn, en Nueva York. Se llamaba Sensation en la que se expusieron cuadros como alguno de Chris Ofili. Era octubre de 1999 y el publicista y coleccionista inglés Charles SaatchiCharles SaatchiCharles SaatchiWikipedia promocionaba con una ambiciosa exposición en la ciudad neoyorkina el famoso movimiento Young British Artists (YBAsYoung British Artists (Jóvenes Artistas Británicos) o YBAs (véase Brit artists o Britart) es un grupo de artistas contemporáneos del Reino Unido, muchos de ellos provenientes del Colegio de las Artes Goldsmith en Londres, Reino Unido. La expresión «Young British Artist» procede de una serie de muestras expositivas y eventos con el mismo nombre, organizadas en la Galería Saatchi a partir de 1992, que lanzó a los artistas participantes al reconocimiento internacional. Destacaron por su «táctica de choque», el uso de materiales inusuales y de animales. Obtuvieron una amplia cobertura en los medios de comunicación y dominaron el arte británico durante los años 1990. De esta forma, YBA se ha convertido en una expresión histórica, aunque la mayoría de estos artistas alcancen hoy la cincuentena. Los artistas más emblemáticos y conocidos del grupo son Damien Hirst y Tracey Emin. ). De entre el conjunto de obras, que Rudolph Giuliani, por aquel entonces, alcalde de Nueva York, no dudó en calificar de algo «enfermizo», hubo una que le enfadó especialmente. Era la imagen de una Virgen María negra pintada a partir de excrementos de elefante y que estaba rodeada por un collage de imágenes sacadas de revistas pornográficas. El autor de la obra, el británico Chris OfiliChris Ofili Chris Ofili Wikipedia, ganador del premio Turner, la había titulado The Holy Virgin Mary (La Santa Virgen María). Escandalizado, el alcalde intentó cerrar la muestra retirando los fondos al museo. Pero un juez federal evitó el dislate o lo favoreció, segun el punto de vista de cada uno.

A pesar del ruido, o gracias a él, la obra fue adquirida por David Walsh, un coleccionista y emprendedor australiano quien se había convertido en millonario gracias a un sistema para acertar en diversos juegos de azar. Con el tiempo, Walsh se ha vuelto muy popular en el circuito artístico por su museo subterráneo (Museum of Old and New Art) en Tasmania (Australia), que mezcla arte conceptual con momias egipcias o antigüedades griegas. Un síntoma de lo que para algunos significa hoy coleccionar.

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Santa Virgen María de Chris Ofili expuesta en el Museo Brooklin de Nueva York en la exposición Sensation
MIERDA DE ARTISTA
Otro de los hitos dentro del arte contemporáneo es la obra de Piero Manzoni y de la que ya hemos hablado aquí. Se llamó Merda d’artista y consistia en 90 latas numeradas que contenían en su interior 30 gramos de lo que ya se pueden imaginar, mierda del artista. Un coleccionista privado, John Hunov compró en una subasta de Londres la lata nº 9 por 50.000 dólares. El caso es que el museo de arte de la ciudad danesa de Randers, le pidió prestada la «lata de mierda» para exponerla. La mala suerte hizo que durante la exposición la lata, no se sabe bien por qué, liberara su contenido, con lo que eso supone. John Hunov, propietario de la mierdosa obra demandó al museo exigiendo daños y perjuicios por el deterioro de su exquisita propiedad.

Pues en 2007, un amigo inseparable de Piero Manzoni, Agostino Bonalumi, en un artículo publicado en el periódico Il Corriere della Sera aclaró que lo que había dentro de las latas no era mierda, sino yeso. Puedes leer la noticia más extensamente aquí.

Latas conteniendo mierda de artista, obra de Piero Manzoni, con mierda del autor, supuestamente.
Latas conteniendo mierda de artista, obra de Piero Manzoni, con mierda del autor, supuestamente.
COMPRAR EL VACÍO
Dentro del arte contemporáneo hay un hombre que destaca sobremanera, es Yves KleinYves KleinYves KleinWikipedia, que fue un artista francés considerado como una importante figura dentro del movimiento neodadaísta. En 1958 montó una exposición en la galería Iris Clert de París titulada La vide (el vacío). La galería, que estaba custodiada por un agente de la guardia republicana en la entrada, ofrecía al público lo que el título decía: nada.
Un año antes de su muerte, en 1962, Klein consiguió vender esta exposición, manda huevos, por el precio simbólico de unas cuantas pepitas de oro. Además, llegó a un pacto con el cliente por el que el comprador se comprometía a quemar el recibo y él, el autor de la obra, tiraba las pepitas de oro al río sena de París. Y así aconteció, no quedo nada de la transacción.
AZUL KLEIN
Pero lo realmente Klein se dio a conocer en 1957 con sus Propositions Monochromes (Proposiciones Monocromas), una serie de telas pintadas exclusivamente desde azul. Y lo siguiente fue Anthropométries, que consistía en sobre un lienzo, unas modelos desnudas creaban arte al embadurnarse de pintura azul y me rodaban sobre el mismo.

Os dejo el vídeo de una química apasionada por el arte contemporáneo Debora García Bello, bastante más que yo, que soy escépticoEscéptico, caDel lat. mediev. scepticus, y este del gr. σκεπτικός skeptikós; propiamente «pensativo, reflexivo». → 1. adj. Que profesa el escepticismo. Filósofo escéptico. Hombre escéptico. U. t. c. s. → 2. adj. Que no cree o afecta no creer. U. t. c. s. de entrada. Lo que dice es interesante, pero la deriva al tema científico es amplia y ya es otra cosa, no hablamos de arte. A mi, el arte me tiene que capturar a bocajarro, no tengo que analizarlo, tiene que robarme los sentimientos. También he de decir que es muy subjetivo, seguro que hay cosas que a mi me gustan y al resto les parecera una chorrada y a otros les gusta ciertas cosas incomprensibles para mi gustos. Con honestidad, seguramente al enlazar este vídeo estoy tirando piedras sobre mi tejado. Por cierto me he leído su libro «¡Que se le van las vitaminas!» y lo recomiendo.

TODO ES ARTE
El discurso de Joseph Beuys (Krefeld, 1921 – Düsseldorf, 1986) parte de la creencia en el poder universal de la creación humana y del convencimiento de que el arte puede provocar cambios revolucionarios. Según él, «todo ser humano es un artista en potencia», en alusión al hecho de que todas las personas deberían poder desarrollar su propia creatividad.

Uno de sus primeros «éxitos» fue vender en la afamada casa de subastas Christie’s un traje colgado en una percha por la nada despreciable cantidad monetaria de 18.030,36 €. Os dejo con una selección de obras del autor.

Otra de sus «performance» consistió y a la vez era el título de la misma Cómo explicar imágenes a una liebre muerta. El 11 de noviembre de 1965 Joseph Beuys paseaba por el interior de una Galería de Arte en Düsseldorf vestido con un traje de fieltro y la cara untada con miel y polvo de oro y llevando en sus brazos una liebre muerta. Con un pie envuelto también en fieltro y una chapa de cobre atada a su tobillo, acariciaba las patas de la liebre mientras le susurraba al oído la explicación a los cuadros. Esto era lo que le explicaba a la cadavérica liebre:

Todos esos que miran desde fuera cómo paseo mi cojera por entre los cuadros mientras te abrazo piensan que soy yo el que te está explicando las obras de arte. Lo que no saben es que lo que te pido es que me las expliques tú a mí. O al menos esperaba que me las explicaras antes de morir. Ahora ya sé que es imposible. Decía Schiller que la belleza es el camino de la libertad. Quizá sea eso lo único que importa, que creemos algo bello para llegar a ser libres. Que ampliemos el concepto de arte para que esto también sea arte. Que dejemos de mirar los cuadros y miremos la vida, el susurro, la naturaleza, la muerte, lo sagrado. No puedo pedirle lo mismo a un perro, a un gato o a un caballo: el hombre les ha arrebatado su dignidad, su albedrío, lo que tienen de bello y de libre. Sería imposible que ellos me explicaran el arte, ni yo a ellos. Como probablemente es imposible que todos esos que miran disfruten o expliquen lo que hago aquí dentro, chorreando oro, grasa y miel. Pero tú eres la liebre, el conejo loco de Lewis Carroll que corretea y siempre llega tarde, y me agarro a ti como el que se agarra al cordón umbilical temiendo el tijeretazo definitivo. Tú me unes a la naturaleza, aunque ya estés muerta. O precisamente por eso. Tú, que eres pura energía, que eres (o eras) pura vitalidad, que eres sobrehumana, que estás más cerca de lo divino, de lo sagrado, me dices más sobre el arte muerta que lo que yo te pueda decir a ti vivo. En ti está lo frágil, lo bello, lo delicado, lo sensual. Eres la naturaleza que muere y renace cada abril. Eliot dijo: «Abril es el mes más cruel, hace brotar lilas del interior de la tierra muerta, mezcla la memoria y el deseo, estremece las raíces marchitas con lluvia de primavera». Abril hará brotar lilas del interior de tu vientre putrefacto. Se preguntan «¿qué le estará diciendo? ¿por qué le explica los cuadros a una liebre muerta?». Les respondo: «porque lo va a entender mejor, porque sois como los perros domesticados que mueven el rabo para saludar al que les da de comer. Porque os reís y me insultáis, incapaces de ver vuestra propia babeante estupidez. Vuestra vida anodina, tan lejos de lo bello. Vuestra vida de perros. Jamás podréis llegar a ser como una liebre muerta. Porque no sois capaces de ver que la obra de arte es la liebre, mi susurro, mi cojera y vosotros mirando».
Beuys fue expulsado en 1972 de la Academia de Artes de Düsseldorf, entre otras cosas porque no aceptaba los númerus clausus. «Cada hombre, un artista», alegaba.

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