22/05/2024

Sissi emperatriz. No es oro todo lo que reluce

Hubo una época en que los niños estábamos enamorados de una chavala que salía en las películas y que pertenecía a la realeza alemana, aunque ella era austriaca. Me refiero a Sissi, la emperatriz de Baviera (1837-1898). Hija de MaximilianoMaximiliano II de HabsburgoMaximiliano II de HabsburgoWikipedia, duque en Baviera por pertenecer a una rama menor de los Wittelsbach; y de Ludovica, aunque ella si era princesa de Baviera.

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Sissi, emperatriz de Baviera.

El padre de Sissi era un excéntrico, ya que al pertenecer a la rama baja de la realeza, no tenía obligaciones reales, ni ficticias, así que cuando aparecía por palacio era de casualidad, pues, la verdad, es que estaba siempre deambulando por la región, disfrutando de los paisajes y placeres mundanos. Era un ser libre de la época, como dicen ahora, era auténtico. Sus grandes pasiones eran la caza, el amor, las bromas y, por supuesto, beber. Mecena de músicos y artistas, también era compadre en las tabernas, donde te lo podías encontrar cantando o tocando algún instrumento. Poseía su propia Mesa Redonda donde ostentaba, como no podía ser de otra manera, el título de Rey Arturo, por supuesto; sus más allegados eran los caballeros que le acompañaban. Era respetado esposo y amado padre. Opinaba a voz en grito que la instrucción académica no servía para nada. Animaba a todos a abandonar los estudios y salir a disfrutar del campo y de la naturaleza.

En este ambiente creció Sissi. Aquí descubrió su amor por los caballos y se hizo una gran amazona practicando la equitación. En 1848 se movieron aires revolucionarios que tambalearon los cimientos de la casa HabsburgoLa Casa de Habsburga → Casa de AustriaLa Casa de Habsburgo, también llamada Casa de AustriaWikipedia, motivando que el emperador Fernando abdicara en su sobrino Francisco JoséFrancisco José I de AustriaFrancisco José I de AustriaWikipedia promovido debidamente por su madre la archiduquesa Sofía, hermana de Ludovica, madre de Sissi, vamos, su tita.

retrato de familia 1861
Retrato de familia imperial completa en 1861

Francisco José asumió su cargo y una de las consecuencias era que se tenía que casar con una Wittelsbach. Se debía desposar con la hermana mayor de Sissi, ElenaElena Carolina Teresa de Wittelsbach Elena Carolina Teresa de Wittelsbach Wikipedia ─Nené para los íntimos─ a lo que no se opuso. En Bad IschlBad IschlBad Ischl es una ciudad balneario ubicada a orillas del río Traun, en la región de Salzkammergut en la Alta Austria, República Austriaca. Se trata principalmente de un centro de recreo y turismo. Es célebre por ser el lugar donde Francisco José I firmó el ultimátum y posteriormente la declaración de guerra contra Serbia, que terminaría dando lugar a la Primera Guerra Mundial. Bad IschlWikipedia fue donde el emperador conocería a su futura esposa, la princesa Isabel de Baviera ─Sissi para los amigos─ cuando ésta visita la Villa Imperial junto a su madre la princesa Ludovica de BavieraLudovica de WittelsbachWikipedia y su hermana, Elena, en el verano de 1853. El propósito de la visita era que el emperador se comprometiera con Elena, pero este prefirió a su hermana pequeña, la joven Isabel, de sólo 15 años.

La cosa ocurrió de la siguiente manera. Nené fue sentada junto a Francisco José, y Sissi en el extremo opuesto de la mesa, junto a su tía Sofía. Pero el emperador no tenía ojos nada más que para Sissi. En la siguiente comida, la que está junto a Sofía es Nené y sentaron a Sissi al lado de Francisco José. Esa misma tarde, Francisco José discute con su madre sobre sus nuevos planes de boda, ya que le interesaba Sissi y no Nené. Pero todo estaba acordado según lo previsto inicialmente y no se podía desmontar. La siguiente comida volvió al formato original con la pareja inicial.

Pero las cosas son como son y el empeño de Francisco José y las caminatas, los paseos, las charlas acrecentaron su interés por Sissi. Hay que tener en cuenta que la pobre tan solo contaba con 15 años, lo que hacía que no sintiera gran pasión por la relaciones maritales. Pero el ofuscamientoOFUSCACIÓNEstado de la persona que sufre una pérdida pasajera del entendimiento y de la capacidad de razonar o de darse cuenta con claridad de las cosas. de Francisco José y la imperial decisión hicieron que acatara las ordenes sin protestar.

En 1854, la archiduquesa Sofía de BavieraSofía Federica Dorotea Guillermina de Wittelsbach, princesa de Baviera, después archiduquesa de Austria, princesa de Bohemia y HungríaSofía Federica Dorotea Guillermina de Wittelsbach, princesa de Baviera, después archiduquesa de Austria, princesa de Bohemia y HungríaWikipedia, madre del emperador, compra la Villa Imperial y se la obsequia a su hijo como regalo de bodas. Desde entonces Bad Ischl se convierte en la residencia de verano favorita de la familia Imperial, y su principal destino de vacaciones. Siendo descrita por el propio emperador como «el cielo en la tierra», fue denominada por algunos como la «Capital secreta de la Monarquía del Danubio».

El 24 de abril de 1854, se celebro la boda en Viena. Ella 17 años y él 24. Y hasta aquí lo que nos han contado en las películas. Ahora veréis.

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Traje de boda de Sissi

Resulta que el muchacho, Francisco José, carecía del tacto suficiente para tratar con una jovencita principiante. La noche de bodas no fue muy romántica que digamos. Pero el día después, el despertar, parece que tampoco mejoró la cosa. Ante tan impactante entrada en el mundo sexual, la emperatriz intento quedarse en sus aposentos para asimilar tanta pasión; pero los actos protocolarios posteriores a la boda, la trajeron de nuevo a una realidad dura. Poco acostumbrada al protocolo, tuvo que pasar por el aro y desde ese momento odio el protocolo, la vida real, a su marido cuando ejercía de emperador y toda la parafernalia.

Las relaciones íntimas entre Francisco José y Sissi en debieron terminar bastante pronto, ya que así Sissi sumergida en su profunda anorexia nerviosaAnorexia nerviosaTrastorno de origen neurótico que se caracteriza por un rechazo sistemático de los alimentos y que se observa generalmente en personas jóvenes; suele ir acompañado de vómitos provocados, adelgazamiento extremo y, en el caso de las mujeres, desaparición de la menstruación., nunca fue una mujer muy sexualizada. Se cree que la emperatriz lo mantuvo ninguna otra relación carnal, que amo a un par de hombres y tal vez alguna mujer: le gustaba mirar a belleza de las jóvenes. La emperatriz era guapa, cada vez más, y le gustaba rodearse de mujeres guapas. Incluso llegó a fabricarse un álbum de fotografías de mujeres en el que recogía bellezas de su entorno y de todo el mundo, que le llegaban vía diplomática a través del ministro de Asuntos Exteriores. Sissi dedicaba a su físico muchas horas. Se dio cuenta de que las mujeres que mejor conservaban la línea eran las artistas de circo y, para escándalo de la corte, se convirtió en habitual ver a algunas de ellas en los apartamentos imperiales, donde la instruían en los cuidados del cuerpo. Elisabeth tenía gimnasios en el palacio vienés y en aquellos otros donde residía.

Su pelo era casi una cuestión de estado. Convirtió a su peluquera, Fanny Angerer, en uno de los personajes mejor pagados de la corte, eso sí, con dedicación exclusiva. Hizo del peinado un ritual y dedicó todo un día a la semana, los miércoles, al cuidado del cabello. Eran necesarias 3 horas para lavar su cabello y se aplicaba huevo y cognac, además de aceites y perfumes para mantenerlo sano y hermoso. Hacia uso de mascarillas de carne en la cara y otras menos radicales, como fresas. Sissi utilizaba tónicos de rosas y cremas con aceite de almendras y mantequilla de coco. No se maquillaba ni se ponía perfume, porque le gustaba la naturalidad. Únicamente utilizaba perfume en su cabello. La emperatriz cuidaba su cuerpo con baños diarios y alternaba el agua caliente con la fría y era partidaria de los baños con aceite de oliva.

La emperatriz Isabel dedicaba muchas horas al cuidado de su belleza, especialmente al cuidado de su cabello del que estaba muy orgullosa. Según algunos testimonios y como recogen algunos de sus retratos, su larga cabellera le llegaba hasta los tobillos. Hay que decir que Sissi llevaba el pelo teñido de un tono castaño, ya que su pelo natural era de color rubio oscuro, por lo que Fanny Angerer, su peluquera, no tenía una tarea fácil cuando debía teñir su larga caballera, dada la extrema longitud de los cabellos. La operación requería además de una gran paciencia, una notable habilidad.

La peluquera dedicaba, al menos, tres horas diarias para cepillar y peinar la larga y abundante melena de la emperatriz Isabel. Pero además, cada tres semanas debía lavar el cabello de la soberana con una mezcla especial compuesta por brandy y huevos crudos. Esta tarea, que duraba un día entero, era de lo más laboriosa y complicada tanto para Fanny como para Sissi que debía soportar esto con paciencia. Fanny Angerer, la habilidosa peluquera de Isabel de Austria tenía que tener una habilidad increíble para componer los sofisticados peinados que lucia la emperatriz. Engarzando una elaboradísima corona de cabellos trenzados, equiparables a esculturas según testimonios de quienes la conocieron, y por lo retratos o fotografías de Sissi. Además los peinados de Sissi se pusieron de moda en las corte europeas de la segunda mitad del siglo XIX. Estos peinados le provocaba unas persistentes migrañas; y su peso le provocaba dolores de espalda que, incluso, algunos días le impedía montar a caballo, aunque no consintió nunca cortárselo, como le recomendaban los médicos, para aligerar su peso y su cuidado. En cambio, se quejaba considerándose esclava de su cabello.

Este culto al cuerpo le creó serios problemas de salud. Hacía mucho ejercicio físico pero apenas comía. Había días que se mantenía con un poco de caldo de carne. Otros sólo comía huevos crudos batidos con Oporto y leche.

Pronto, a pesar del viaje de novios por Italia, se quedó encerrada en la corte de Viena. Al poco tiempo, como era de imaginar, tendría a su único hijo, RodolfoRodolfo de Habsburgo (príncipe heredero de Austria)Rodolfo de Habsburgo (príncipe heredero de Austria)Wikipedia, que fue apartado de su lado por Sofía, para que recibiera los cuidados y la formación debida, ya que algún día ocuparía el puesto de su padre. Esta separación motivo su primer viaje sin su marido a la isla de Madeira debido al desconsuelo de no poder ocuparse ni de su hijo.

En aquellos tiempos irse de viaje sin el esposo no estaba muy bien visto. Ahora ocurre y tampoco se ve muy bien; recordemos el «tocata y fuga» de la española reina LetiziaLetizia Ortiz RocasolanoLetizia Ortiz RocasolanoWikipedia las navidades de 2012, que no hizo acto de presencia por ningún sitio y se fue a no se donde. Todos los medios de comunicación, sobre todos los del corazón se volvieron locos buscándola y ella solo dijo: «el que tiene misiones de Estado es mi marido». La cábalas apuntaban a que paso por un nuevo «chapa y pintura».

Siguiendo con Sissi, el día que fue sacada de su casa familiar y metida en la corte vienesa, perdió toda su alegría y su interés por la vida con la nueva que le sobrevenía. Pero hubo un momento en el que se intereso por el problema húngaro. Hungría quería ser libre, pero la casa Habsburgo no se la daba. La emperatriz se intereso y puso los medios para ponerse en comunicación con el conde AndrássyGyula Andrássy de Csíkszentkirály et KrasznahorkaGyula Andrássy de Csíkszentkirály et KrasznahorkaWikipedia, en ese momento entre rejas, que como era de esperar se enamoró perdidamente de ella, como todos, vamos. Según aseguran los interesados, nunca hubo amor físico, pero si admiración mutua. Nació de esta amistad un movimiento anti Austria y pro Sissi. Finalizo con la coronación de Francisco José y Sissi como emperadores de Hungría.

El 8 de junio de 1887, los emperadores de Austria fueron coronados en Buda como reyes de Hungría. Francisco José tenía 36 años; Elizabeth, 29. La ceremonia fue de un esplendor asiático; en el cortejo triunfal, aristócratas y arzobispos marchaban a caballo, envueltos en sedas color púrpura y con el pecho ardiendo de joyas deslumbrante. Las cotas de malla eran de plata, así como los arreos de las cabalgaduras; los sables estaban engastados con rubíes y perlas. Algunos arrogantes nobles magiaresLos magiares (también conocidos como húngaros) son un grupo étnico de Europa del Este, correspondiente a los actuales pobladores de Hungría. Conocidos antiguamente como magyares, se les identifica erróneamente aún con grupos eslavos de Hungría y Bulgaria. llevaban pieles de leopardo o de oso sobre sus costísisimos ropajes, sombreros rematados con cuernos de búfalo y esmeraldas del tamaño de huevos de paloma en torno al cuello.

En el banquete hubo tartas que reproducían, con azúcar, la figura del emperador; peces gigantescos que los lacayos traían sobre pértigas; bueyes que crepitaban sobre hogueras; zíngaros tocando sus febriles violines. Fue, en suma, una fiesta bárbara y refinada, salida de los abismos de la Europa central, de un mundo milenario que aspiraba a durar otro milenio.

La vida de Sissi se vuelve frugal(persona) ─ Que se alimenta de comidas sencillas y poco abundantes. después de este éxito diplomático inesperado. Se dedico a viajar por toda Europa: Inglaterra, Cádiz, Gibraltar, Málaga, Argel, Mallorca, Francia, Italia y allí, Corfú. Se construyó un palacete al que llamó el Achilleion. Pero cuando parecía que todo se tranquilizaba, cuando todo parece mejorar, le llegan noticias de que su hijo Rodolfo se había suicidado, junto con su amante, la baronesa de Vetsera, en MayerlingLa tragedia, drama o crimen de Mayerling La tragedia, drama o crimen de Mayerling Wikipedia, cerca de Viena.

La tragedia de Mayerling

Detalle curioso de Sissi es que decía amar a los animales, y es verdad que estaba rodeada de pájaros y perros, pero durante años se dedicó a la caza del zorro de una manera casi enfermiza, y en alguna de sus cartas describe de forma jocosa y alegre como una raposa medio despedazada por los perros aguantó aun corriendo unos 50 minutos intentando huir de la jauría de forma desesperada, lo que hizo que la caza de que el día fuese mucho más entretenida.

Y en 1879, cuando ya la esclavitud estaba en claro declive, le escribió a su marido estaba de viaje por Egipto diciéndole: «No envidio al sultán por su colección de animales salvajes; lo que sí me gustaría tener es un negrito. Quizá como sorpresa me traigas uno. Como gracias anticipadas te beso mil veces».

El emperador, que era hombre austero, no le trajo un negro; pero al fin Elisabeth consiguió que el sha de Persia le regalara uno. Se llamaban Rustimo y era feo y contrahecho. Pasados unos años se cansó de él y el pobre Rustimo murió en 1891 en un asilo para pobres.

Tuvo una relación de amistad muy íntima con su primo LuisLuis II de BavieraLuis II de BavieraWikipedia en la que intercambiaban cartas, denominándose Águila y Paloma. Cada uno vivía en una punta del lago Stanberg, se hacían señales con banderas y acudían al punto de encuentro ya designado. Pero Luis se ahogo en las aguas del lago, seguramente acudiendo a una de las citas no amorosas con su prima, cuando ella ya no estaba.

En 1868, tras la conmoción en Hungría, Elisabeth tuvo su cuarta y última hija, una niña llamada María ValeriaMaría Valeria Matilda Amalia de Habsburgo-Lorena y Wittelsbach María Valeria Matilda Amalia de Habsburgo-Lorena y Wittelsbach Wikipedia. La quiso con un cariño obsesivo y asfixiante que hizo que fuera conocida en la corte como «la Única».

Desde los 35 años de edad, y entre los primeros y, casi inapreciables síntomas de decadencia física, la emperatriz optó por desaparece de la vida pública. Nunca más se retrato y comenzó a llevar un velo azul, una sombrilla blanca y un abanico de cuero con los que se tapaban rostro en todas partes. Comenzó su época de amazonas, siempre montado muchísimo, pero ahora parece enloquecer y se dedicaba a la caza del zorro y el salto de obstáculos.

De repente, en torno a 1883, Sissi abandonó las locas galopadas. Su preceptor se casó y ella ya tenía 45 años y decidió que el mundo de los caballos era un deporte demasiado exigente para su edad así que, comenzó la época de las caminatas. Todos los días se hace una marcha de ocho o diez horas de duración que dejaba a sus damas de compañía para el arrastre. También fue su época griega, la que se construyó famoso palacio de Corfú, estudió griego, tradujo a esa lengua a ShakespeareWilliam ShakespeareWilliam ShakespeareWikipedia y a Schopenhauer, además de hacerse pasar por griega ante algunos viandantes. Pero sobre todo fue su etapa de escritora, ya que siempre había escrito versos, pero ahora lo hacía creyéndose una gran poeta.

Elisabeth se dedicó a navegar en su barco, el Miramare. Estaba fuera de todo patrón de tiempo y obligaciones. Era libre según ella misma afirmaba. pero se sentía cansada y anhelaba la muerte como único medio de acabar con tanta pesadumbre. Se había tatuado un ancla en un hombro y se pasaba todo el día montada en su navío. Esta nueva personalidad marina debía de parecerle hermosamente romántica; ordenada que el barco se hiciera la mar aún en las condiciones climatológicas más adversas, y en una ocasión se ató en cubierta durante una tempestad. Quizá estaba deseando naufragar y así poder tener una muerte épica; aunque eso sí, lo que le sucediera a su tripulación no estaba en sus planes, ni le importaba absolutamente nada. Ejercerían como figurantes en la tragedia central de su propia vida, lo que nos demuestra el egocentrismo de Elisabeth.

Miramar, el yate de Sissi

Volvió a Ginebra con la intención de dejar de sufrir más. A su circulo de allegados les comunico que creía que su muerte sería violenta, teniendo en cuenta que, una de sus hermanas, la duquesa de Aleçon murió quemada en el incendio del Bazar de la Caridad, en París.

Y de hecho murió en barco, pero no en una espléndida nave ni en un mar bravío. El 10 de septiembre de 1898, paseando cerca del lago Lehman, en Ginebra, iba a coger el vapor que une a Ginebra con Montreaux, donde estaba pasando unos días. Luigi LuccheniLuigi LucheniLuigi LucheniWikipedia, un anarquista italiano, que fingió tropezarse con ellas, aprovechó el desconcierto para deslizar un fino estilete en el corazón de la emperatriz. Al principio Elisabeth no fue consciente de lo que había sucedido y de que estaba herida. Solamente al subir al barco que las estaba esperando comenzó a sentirse mal y a marearse. Cuando se desvaneció, su dama de compañía avisó al capitán del barco de la identidad de la dama y regresaron al puerto. Ella misma desabrochó el vestido de la emperatriz para que respirara mejor y, al hacerlo, vio una pequeña mancha de sangre sobre el pecho, causada por el estilete, que había provocado una mínima pérdida de sangre sobre el miocardio, suficiente para causar la muerte.

El resumen de la autopsia practicada a Sissi por los doctores Reverdin y Mègenvand:

Excelente dentición, estatura de un metro setenta y dos centímetros, presenta una herida punzante situada a catorce centímetros debajo de la clavícula izquierda y a cuatro por encima del seno, la herida tiene forma de uve que interesa el ventrículo izquierdo del corazón de arriba a abajo, pequeño desgarro pulmonar y fractura de la cuarta costilla. La herida fue producida por un estilete muy afilado y agudo que apenas produjo hemorragia haciendo que la sangre cayera gota a gota en el pericardio, lo que hizo que se paralizara muy lentamente la función del corazón.
Reproducción del momento en el que asesinaron a Sissi
Reproducción del momento en el que asesinaron a Sissi

Luigi Luccheni estaba en realidad planeando un atentado contra el pretendiente al trono francés, un príncipe de la Casa de OrléansCasa de Orleans → Casa de Borbón-OrleansCasa de Orleans → Casa de Borbón-OrleansWikipedia, pero cambió de víctima al leer en un periódico que la visita del príncipe francés había sido anulada y que la emperatriz se encontraba en la ciudad. El cuerpo de la emperatriz fue trasladado a Viena entre el gran cortejo fúnebre que el protocolo dictaba, siendo sepultada en la Cripta Imperial Cripta Imperial de Viena o Cripta de los Capuchinos  Cripta Imperial de Viena o Cripta de los Capuchinos Wikipediao Kaisergruft, en la iglesia de los Capuchinos, en vez de en su palacio en la isla griega de Corfú, el Achilleion, donde deseaba recibir sepultura realmente, tal como indicó en su testamento.

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Ficha policial de Luigi Luccheni
CONSIDERACIONES SOBRE SU SALUD
Algunos médicos que se han dedicado a estudiar su salud han llegado a la misma conclusión: era maniática, esquizofrénica, adicta a la cocaína (en su botiquín no faltaba un frasco de morfina o una jeringa para la cocaína), permanentemente insatisfecha consigo misma y con los demás, obsesionada por qué no llegaran los 50 años de edad, aficionada al tabaco, afectada por el insomnio, enferma de anorexia y bulimia…

Seguía dietas de carne cruda (de ternera, pollo, venado o perdiz, una alimentación muy practicada por lo jinete de la época, y sangre de buey, con algo de leche, algunos pasteles y helados. Casi nunca tomaba hortalizas, verduras o frutas, excepto naranjas. No se sentaba casi nunca ya que en las salas de audiencia no había sillas. En en el ámbito de la equitación era tan perfeccionista que una vez montada sobre el cuadrúpedo mandaba coser los pliegues de las largas faldas sobre la montura para que la caída de la prenda fuese perfecta. No era éste el único deporte que practicaba, también era diestra en natación, en esgrima, ciclismo y gimnasia (con sus espalderas, villas y escaleras).

Con el nacimiento de sus cuatro hijos, el culto a su cuerpo fue en incremento del mismo modo que la repulsión por la descendencia, incluso se comenta que odiaba el olor de los bebés. Sus aficiones culinarias obligaron a muchos cambios en la corte. Cuando cambiaba de residencia los sirvientes debían transportar varias vacas y cabras que proporcionasen leche fresca. Era muy aficionada al kéfir y otro plato consistente en seis claras de huevo con un poco de sal o bien mezcladas con el caldo de la carne cruda, líquido que tomaba diario durante los últimos años de su vida. Este líquido era una verdadera bomba para el hígado y riñón por exceso de proteínas también seguía las llamadas curas de la «glándula tiroides» de animales, basadas en exprimir esta glándula de varios animales sacrificados al efecto y tomar el jugo para conseguir más hormonas tiroideas y aumentar el metabolismo y la quema de calorías.

También utilizada frecuentemente paños húmedos que colocada sobre sus caderas varias veces por semana, lo que ahora se hace con plásticos. Todo esto la llevó a sufrir reuma y neuritis, dolores de ciática y edemas en las piernas. En sus últimos años, con una piel muy deteriorada ya que no tomaba hortalizas, verduras y frutas que aportaban vitaminas antioxidantes, siempre se cubría con un velo la cabeza y además prohibió hacerle fotos o que la retrataran. Sus últimas fotos son de cuando tenía 30 años.

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