03/03/2024

Respuestas navideñas para eruditos (cuñaos edition)

¿EN QUÉ AÑO NACIÓ JESUCRISTO?
La Biblia no proporciona el día exacto o incluso el año exacto en que Jesús nació en Belén. Los detalles bíblicos del nacimiento de Jesús se encuentran en los evangelios. Mateo 2:1 dice que Jesús nació en los días del rey Herodes. Desde que Herodes murió en el año 4 a.C, tenemos un parámetro con que trabajar. Además, después de que José y María huyeron de Belén con Jesús, Herodes mandó matar a los niños menores de 2 años de edad. Esto indica que Jesús pudo haber tenido 2 años antes de la muerte de Herodes. Esto ubica la fecha de su nacimiento entre los años 6 – 4 a.C.

Lucas 2:1-2 señala algunos otros hechos para considerar:

En aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que todo el mundo debía estar censado. Este fue el primer censo cuando Quirinio fue gobernador de Siria.

Sabemos que César Augusto reinó desde el año 27 a.C. hasta el año 14 d.C. Publio Sulpicio Quirinio gobernó Siria durante este mismo período de tiempo, con registros de un censo que incluía Judea aproximadamente en el año 6 a.C. Algunos estudiosos debaten si este es el censo mencionado por Lucas, aunque sí parece ser el mismo evento. Sobre la base de estos detalles históricos, el momento más probable del nacimiento de Jesús en Belén es en los años 6 – 5 a.C.

Lucas menciona otro detalle acerca de nuestra línea de tiempo: «Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años» (Lucas 3:23). Jesús empezó su ministerio durante el tiempo en que Juan el Bautista ministró en el desierto, y el ministerio de Juan comenzó

En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia, y siendo sumos sacerdotes Anás y Caifás (Lucas 3:1-2).

El único período de tiempo que se adapta a todos estos hechos es en los años 27 – 29 d.C. Si Jesús tenía «unos treinta años de edad» como en el año 27 d.C, entonces dentro de la cronología, encajaría un nacimiento en algún momento entre el año 6 y 4 a.C. Más específicamente, Jesús habría tenido aproximadamente unos 32 años de edad en el momento en que comenzó su ministerio (aún «era como de treinta años»).

¿Y del día del nacimiento de Cristo? La tradición del 25 de diciembre se desarrolló mucho después del período del Nuevo Testamento. Es el día en que los cristianos han acordado celebrar el nacimiento de Jesús, pero se desconoce el día exacto de su nacimiento. Lo que sí se sabe es que los detalles históricos y bíblicos apuntan a un año aproximado de nacimiento. Jesús nació de María, su madre, en Belén de Judea aproximadamente en los años 6 – 5 a.C. Por otro lado, tuvieron que pasar dos siglos desde la muerte de Jesús para que los cristianos se plantearan celebrar su nacimiento. La Navidad existe desde el año 337, por disposición del emperador romano Constantino.
LA TRADICIÓN DEL 25 DE DICIEMBRE
Durante el solsticio de invierno en el imperio romano se celebraban las saturnales, fiestas en honor del dios Saturno, era la noche más corta del año y un gran acontecimiento social. Se celebraban entre del 17 al 24 de diciembre y el 25 era el [intense_tooltip title=”Momento o situación en que algo llega a su máximo grado de perfección, intensidad o grandeza.”]apogeo[/intense_tooltip] de la fiesta. Se celebraba este día el nacimiento del dios sol y la victoria de la luz sobre la noche más larga del año. Aunque se cree que Jesús realmente nació en abril, para hacer más fácil que los paganos pudiesen convertirse al cristianismo sin tener que abandonar su festividad, el Papa Julio I pidió en el año 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado en esa misma fecha, lo que se decretó finalmente en el año 354.
LA TRADICIÓN DE PONER EL BELÉN
Podemos leer en al Wikipedia:
La primera celebración navideña en la que se montó un belén para la conmemoración del nacimiento de Jesucristo fue en la Nochebuena de 1223, realizado por San Francisco de Asís, en una cueva próxima a la ermita de Greccio (Italia). La escena del nacimiento de Cristo no fue representada con figuritas y miniaturas de objetos cotidianos, como hacemos actualmente, ni con personas, aunque para la ocasión San Francisco sí utilizó animales. Se celebró la misa nocturna acompañada de una representación simbólica de la escena del nacimiento, mediante un pesebre (sin niño) con el buey y la mula, basándose en la tradición cristiana y los Evangelios apócrifos, así como en la lectura de Isaías: «Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo. Israel no conoce, mi pueblo no discierne» (Is. 1,3). Estos animales ya aparecen en el pesebre del siglo IV, descubierto en las catacumbas de la Basílica de San Sebastián de Roma, en el año 1877. Cuenta San Buenaventura de Fidanza, en su «Legende de Santi Francisci», que tras celebrar la misa el sacerdote sobre el pesebre​ (utilizándolo como altar), San Franciso cantó el Evangelio y realizó la predicación sobre el nacimiento de Cristo, hijo de Dios, en circunstancias tan humildes como las que en aquel momento se reproducían (es decir, en una fría noche de invierno, en el interior de una cueva, resguardado en el lugar donde comían los animales que, junto al Niño, lo calentaban con su aliento, causando una enorme emoción entre los asistentes, de tal forma que el señor del lugar, Juan de Greccio, «aseguró que vio un hermoso niño dormido en el pesebre, que el padre Francisco cogió en sus brazos y lo hizo dormir». Se supone que tras esta primera ocasión (en la que más que un belén puede asimilarse a un drama litúrgico) se fue popularizando la instalación de belenes en las iglesias durante la Navidad, con figuras de terracota, cera o madera en vez de seres vivos.

En 1986, el papa Juan Pablo II proclamó a San Francisco de Asís, Patrón Universal del Belenismo, y tomándonos esto un poco en broma, se creó el primer PUB no erótico-festivo de la historia.

LA TRADICIÓN DE LOS REYES MAGOS
La respuesta está en la larga tradición medieval de la que da buena cuenta el archivo de la Biblioteca Nacional de España. Y es que tan solo un texto bíblico menciona a los Reyes Magos. Es el Evangelio de San Mateo, que ofrece una mención muy sucintaQue está expresado de manera breve, concisa y precisa. de los personajes.

«Se habla solo de unos “magos”. No se precisan sus nombres ni que fuesen reyes ni tan siquiera que fuesen tres», explica Javier Docampo, director del Departamento de Manuscritos, Incunables y Raros de la BNE. En el Evangelio se cuenta que unos magos llegan de Oriente a Jerusalén buscando al rey de los judíos, cuyo nacimiento les ha sido revelado por una estrella. Herodes el Grande, gobernante de Palestina, les convoca a su palacio, les interroga y les hace prometer que regresarán cuando hayan encontrado al Niño para que él también vaya a adorarlo. Después, llegan hasta el lugar donde se para la estrella y descubren al Niño con María y se postran ante él para ofrecerle oro, incienso y mirra. Advertidos en sueños de no volver ante Herodes, toman tierra por otro camino.

Más tarde, a lo largo de la Edad Media se fue configurando la leyenda que conocemos hoy en día: fueron dignificados como «reyes», se estableció que eran tres ─por las tres ofrendas que cita el Evangelio (oro, incienso y mirra) y porque se prestaba mejor al simbolismo trinitario─ y se les «bautizó» como Melchor, Gaspar y Baltasar. Su culto se extendió por toda Europa. Una de las piezas más excepcionales es el llamado «Auto de los Reyes Magos» (siglo XII), obra fundamental en la historia de la literatura española por ser el texto teatral más antiguo conservado en lengua castellana. En la obra aparecen Melchor, Gaspar y Baltasar, pero que no son definidos como «reyes» sino como «esteleros», es decir, astrólogos, tal y como afirma Docampo.

No obstante, la escena más común en la iconografía cristiana será siempre la «Epifanía o Adoración de los Reyes Magos». En los libros de horas del siglo XV es muy común, sobre todo para ilustrar la hora de Sexta dentro de la secuencia de Horas de la Virgen. La BNE cobija numerosos ejemplos en libros de horas flamencos y franceses. También existen en la Biblioteca Nacional evangeliarios italianos del siglo XII o franceses del siglo XVI en los que se observa esta frecuente representación.

Si alguno está muy interesado en el tema de los Reyes Magos os dejo la transcripción de la obra «Auto de los Reyes Magos». Advertidos quedáis de que está escrito en castellano antiguo o medieval, con lo que la imaginación juega un papel muy interesante a no ser que seas filólogo hispanista o un avezado lector de textos medievales.

EL MITO DE LA ESTRELLA DEL PORTAL DE BELÉN
En realidad, ni siquiera la famosa forma de cometa es original, ya que Mateo únicamente habla de una «estrella» sin más precisiones; fue al pintor, escultor y arquitecto italiano Giotto de Bondone al que debemos la visión comética de la estrella, ya iniciado el siglo XIV. Giotto observó el Cometa Halley en su aproximación de 1301, y probablemente esta visión fue la que inspiró la peculiar forma de la Estrella de Belén de su cuadro «Adoración de los Reyes Magos», abajo está la reproducción, primer registro histórico en el que la luminaria aparece con cola.
Adoración de los Reyes Magos del artista, escultor y arquitecto Giotto de Bondone
Adoración de los Reyes Magos del artista, escultor y arquitecto Giotto de Bondone
LA TRADICIÓN DEL ÁRBOL NAVIDEÑO
El árbol de Navidad o árbol navideño es un elemento decorativo, típico de la fiesta de Navidad. Tradicionalmente suele emplearse una conífera de hoja perenne, destacando entre ellas las especies de abeto,​ o también los árboles de pino. En la actualidad también está muy popularizado el uso de árboles artificiales, de plástico y otros materiales sintéticos. Se decora con adornos como bolitas de colores de cristal u otro material menos frágil, luces, estrellas, lazos, espumillones, guirnaldas u otras decoraciones.

Es sabido que su uso como árbol navideño es una continuación del que tuvo originariamente entre los germanos el roble, árbol que para ellos también era sagrado y en torno al cual se celebraban ritos.

Una coincidencia extraordinaria unió los destinos y significados de ambos árboles: cuando en el siglo VIII, san Bonifacio, que predicó el cristianismo a aquellos pueblos taló un roble, éste al caer aplastó muchos arbustos, y al haberse salvado un pequeño abeto el santo dijo: «He ahí el árbol del Señor; llamadlo desde ahora árbol del Niño Jesús» (Ecce arbor Domini; vocate illum abies Yhesu).

Al principio de la existencia del árbol de Navidad, se colgaban de sus ramas rosas de papel, dulces, pan de oro, manzanas y golosinas de azúcar. En un texto del XVII que aún hoy se conserva, escrito por un clérigo alemán llamado Dannhauer, se puede leer: «Por estos días se dispone en las casas de familias cristianas unos árboles donde se fijan objetos que lucen y juguetillos que atraen y gustan a los niños, que sabiéndolo se avalanzan sobre ellos el día de Navidad».

¿Mejor árbol navideño tradicional o artificial?
¿Mejor árbol navideño tradicional o artificial?

 

LA TRADICIÓN DE DECORAR EL ÁRBOL DE NAVIDAD
Cuando los primeros cristianos llegaron al norte de Europa, descubrieron que sus habitantes celebraban el nacimiento de Frey, dios del Sol y la fertilidad, adornando un árbol perenne, en la fecha próxima a la Navidad cristiana. Se suele montar el árbol a partir del 8 de diciembre, Día de la Virgen Inmaculada Concepción. Los griegos solían alabar con un pino a Dionisio, Dios del vino y la fertilidad. La celebración incluía piñas que hoy se usan en las mesas navideñas y que para los romanos simbolizaba «virginidad». El árbol fue adornado con manzanas (que para los cristianos representan las tentaciones) y velas (que simbolizaban la luz del mundo y la gracia divina). Al ser una especie perenne, el pino es el símbolo de la vida eterna. Además, su forma de triángulo representa a la Santísima Trinidad.

El bastón de caramelo que se cuelga en algunos países en el árbol de navidad es un dulce hecho de caramelo duro con forma de un bastón. Tradicionalmente es de color blanco con barras rojas, saborizado con menta piperita o canela. También puede tener otros sabores, y sus barras pueden ser de distintos colores y grosores. Es un caramelo típico de Navidad, pero es posible encontrarlo en las tiendas durante todo el año. Siendo un tipo de caramelo de origen antiguo, no existe documentación sobre su origen, solo teorías. Una de ellas cuenta que originalmente se trataba de una barra recta de caramelo de color blanco, elaborada por religiosos franceses en el siglo XV. La forma de bastón se la habría dado un maestro de coro de la Catedral de Colonia, quien en 1670, le dio forma de bastón para simbolizar el báculo de un pastor, y luego repartía los caramelos entre los niños que asistían a la misa. Otra teoría dice que la forma de bastón se la dio la gente de Alemania, para adornar el árbol de Navidad, en forma funcional. También es teoría que las barras de colores aparecieron a comienzos del siglo XX, según aparece documentado en las tarjetas navideñas; anteriormente los caramelos eran solo blancos.

Algunos se preguntan cuándo se debe quitar el árbol de Navidad. Después del 6 de enero se puede retirar el árbol de Navidad, aunque también hay personas que lo dejan hasta el 2 de febrero, Día de la Candelaria.

El árbol de Navidad de nuestro hogar
El árbol de Navidad de nuestro hogar, artificial desde hace años

Hoy en día se acostumbra a poner una estrella en el extremo del pino, simbolizando la fe y la luz que buscamos, y una serie de adornos y figuras de lo más variado repartidos por las ramas. Todos ellos representan nuestras buenas acciones, sacrificios y deseos. En cada país o región se utilizan diferentes objetos, pero siempre tienen detrás un componente mágico o supersticioso.

Respecto a las bolas, los celtas decoraban su roble con piedras o con manzanas (símbolo de eterna juventud y vida), costumbre que ha derivado en nuestras famosas bolas de Navidad. Según la tradición, las bolas azules significan arrepentimiento, las plateadas agradecimiento, las doradas alabanza y las rojas, una petición o deseo.

Las bolas de cristal tienen su origen en Bohemia (Alemania) hace más de 200 años. Los «sopladores de vidrio» competían por hacer la bola más grande y en este proceso descartaban las que no les valían. Algunas mujeres las rescataban y adornaban con ellas las puertas de las casas con el fin de ahuyentar el mal de ojo. Las llamaban «bola espiritual» y creían que el mal de ojo se veía reflejado en ellas cuando intentaba entrar en las casas y se daba la vuelta. Para otras personas, los adornos de cristal simbolizan la fragilidad del hombre, y colgándolos del árbol expresamos un deseo de protección, guía y amor.

Los adornos con campanas se utilizan desde tiempo inmemorial, y en numerosas culturas, para mover las energías, alejar a los malos espíritus y llamar a los buenos (como los ángeles). Conviene poner campanillas en el árbol, en las ventanas, en la puerta de entrada a la casa o en cualquier lugar donde se muevan frecuentemente. La tradición cristiana cuenta que las campanas sonaron al nacer Jesús y, por eso, todavía hoy se hace sonar una campana para darle la bienvenida el día de Navidad.

Lo último en aparecer debido a su componente tecnológico son las luces del árbol. Son símbolo de vida, de la luz solar y del fuego que quema todo lo viejo y purifica. En su origen pagano eran velas que se colocaban en las ventanas de la casa o como adorno en los árboles, en una especie de ofrenda al sol para que no se dejase vencer por la temida oscuridad del invierno. La llegada de la luz eléctrica supuso una revolución también para el árbol de Navidad. Ponerle bombillas fue una idea del ayudante de Thomas Edison, tres años después de que el inventor hiciera la primera demostración pública de las luces eléctricas en 1879.

OTRAS DECORACIONES
Colocar una guirnalda en forma de corona en la puerta de entrada de la casa tiene un origen muy antiguo. Ya los celtas utilizaban ramas de diversos árboles para cercar a sus enemigos por medio de coronas mágicas y en el ritual del solsticio utilizaban adornos con coronas de muérdago o pino, velas y guirnaldas cuyo objeto era asegurar el regreso en el año venidero. Hoy simbolizan la naturaleza que no muere (la vida) y la unión. Las coronas deben colgarse el primer día de Adviento (1 de diciembre) y dejarlas en el mismo lugar durante al menos 12 días. Si están hechas con acebo son un símbolo de esperanza eterna. Las coronas funcionan en forma similar a los «atrapasueños», encerrando en el círculo toda energía negativa.

La corona de adviento se usa en muchas culturas; se hace con cuatro velas, tres del mismo color, que se irán encendiendo los tres primeros domingos de Adviento, y una cuarta de diferente color para el cuarto domingo. Este año las fechas serán: 1, 8, 15 y 22 de diciembre.

Hay países en los que se decora la Navidad con cáscaras de huevo (pues es símbolo de vida), galletas de sal que sirven para limpiar las malas energías (haciendo una pasta con sal, harina y agua a partes iguales), nueces (símbolo de salud) o, como en Alemania, con peces (símbolo de la Cristiandad y la abundancia de dones espirituales). También se utilizan champiñones de madera, cristal o metal que representan la abundancia de la naturaleza (dos juntos traen buena suerte).

El muérdago es una planta considerada mágica desde la antiguedad y muy utilizada apara alejar los malos espíritus. Para las culturas paganas, el muérdago tenía un importante papel, especialmente en la cultura druídica celta y en la escandinava. Creían que era la planta curativa por excelencia y que proporcionaba vida, suerte, fertilidad y protección frente a la brujería. Se colocaba originalmente encima de la puerta. En los países anglosajones existe la tradición de darse un beso debajo del muérdago. Antiguamente, los escandinavos creían que si los enemigos se encontraban bajo el muérdago se perdonarían, y según una leyenda, los soldados enemigos, en la época romana, tiraban sus armas y se abrazaban cuando se encontraban bajo esta planta.

EL ROSCÓN DE REYES Y OTRAS COSAS
En España y Francia existe la tradición de hacer un roscón de Navidad el día de Reyes y esconder en su interior una sorpresa.

El pastel de Navidad se elabora en los países anglosajones para Nochebuena y en él se inserta una moneda de plata, un dedal y un anillo. La moneda trae suerte al que la encuentre (más en lo económico), el dedal trae prosperidad y el anillo es signo de una nueva relación o de una boda. En Suecia y Dinamarca se prepara un pastel o pan de Navidad con forma de cerdo, del que se guarda un trozo para mezclar en primavera con la simiente.

ALGUNAS SUPERSTICIONES NAVIDEÑAS
  • Zapatos nuevos ↔ Se dice que estrenar calzado el día de Navidad trae mala suerte y en Grecia muchos queman sus zapatos viejos durante estos días para no tener mala suerte durante el año entrante.
  • Comer pastel ↔ Una superstición anglosajona dice que comer pastel de Navidad evita perder a un amigo ese año.
  • Mantener los adornos ↔ Dejar la decoración Navideña puesta después del día de Reyes trae mala suerte o, al menos, estanca las energías. Ese día debe marcar una renovación similar a la de Año Nuevo y cambio.
  • Prestar en Año Nuevo ↔ No debe hacerse ni con la cosa más pequeña porque trae mala suerte. Es comenzar el año con cuentas pendientes. En este sentido, conviene saldar todas la deudas antes de Año Nuevo, porque si se acaba un año endeudado se continuará así el siguiente.
  • El turrón ↔ Se cree que partir el turrón en la mesa trae mala suerte. Para evitar el mal fario, mejor traerlo ya partido.
  • Quedarse en la cama ↔ Trae mala suerte que alguien se quede en la cama el día de Reyes mientras los niños abren los regalos. Es como no estar interesado en los posibles bienes o dones que nos depara la vida en el futuro.
  • Un cascanueces ↔ Se regalaba durante los siglos XVI y XVII en Suiza, Francia, Alemania e Inglaterra, porque se creía que traían buena suerte y protegían frente a los espíritus malignos.

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