Orson Welles: actor, director, escritor, leyenda y de forma esporádica, mago

Llegar a la cumbre de tu carrera con tan solo veinte años tiene que ser una locura. Orson Welles dirigió Citizen Kane cuando tenía sólo 25 años, y aunque nunca ganó un Oscar de la Academia, creó lo que se conoce como cine moderno. Pensamos, hoy en día, en él como un director y actor de cine legendario, pero mientras Welles vivió, sus contemporáneos, lo consideradon un bromista y algo ya pertenecienta al pasado. La Guerra de los Mundos y Ciudadano Kane fueron logros monumentales que pocos han podido superar, aunque a los ojos de los críticos de su época, por supuesto que no, pero Welles nunca dejó de soñar por culpa de ellos.

Los inicios

Nacido en Kenosha, Wisconsin, el 6 de mayo de 1915, George Orson Welles creció en un hogar desestructurado. Su padre era alcohólico y despilfarraba las ganancias que generaba un invento que creo, una lámpara para bicicletas; su hermano acabo en un centro tutelado, y su madre murió de hepatitis en 1924, justo después de su cumplir nueve años. En su juventud, Welles se interesó por la música, pero tras la muerte de su madre, abandonó esta afición y se embarcó en una vida caótica en compañia de su padre.

Orson Welles en sus comienzos en la CBS
Orson Welles en sus comienzos en la CBS

Welles y su padre se mudaron de un sitio para otro hasta que el joven fue aceptado en el Seminario Todd para Niños, donde se le ofreció la posibilidad de experimentar con creaciones artísticas. Sus primeras incursiones en la radio tuvieron lugar mientras asistía a esta institución. Después de la muerte de su padre, decidió no ir a la universidad, y en su lugar invirtió su pequeña herencia en viajar por Europa.

Amante de Shakespeare

Mientras viajaba por Europa durante la década de 1930, Welles consiguió su primer trabajo en el teatro en el Gate Theatre de Dublín después de vanagloriarse y hacer creer a los demás que era una estrella de Broadway. Hilton EdwardsHilton Edwards Hilton Edwards (2 de febrero de 1903 - 18 de noviembre de 1982) fue un actor irlandés nacido en Inglaterra, diseñador de iluminación y productor teatral. Cofundó el Gate Theatre con su socio Micheál Mac Liammóir y ha sido considerado el fundador del teatro irlandés. Fue una de las figuras más reconocidas de las artes en la Irlanda del siglo XX. , el gerente de la compañía, recordó que no creía a Welles, pero apreciaba el frescura del muchacho. El 13 de octubre de 1931, apareció en la adaptación de Ashley Dukes del judío SussEl judío SussEl judío Süß (título original en alemán: Jud Süß) es una película alemana de Veit Harlan de 1940 creada por encargo del Ministerio de Propaganda nazi de Joseph Goebbels. La cinta narra la vida de Joseph Süß Oppenheimer (1698–1738), consejero de origen judío del décimo primer duque Carlos Alejandro de Wurtemberg. Se basa parcialmente en la novela homónima (1925) de Lion Feuchtwanger y la novela corta escrita en 1827 por Wilhelm Hauff. Ni la película ni ninguna de las dos obras es fiel a la biografía de Oppenheimer, de la cual existen numerosas referencias en la Biblioteca Estatal de Baden-Wurtemberg.La película muestra a los judíos desde una óptica antisemita, representándolos como seres físicamente poco agraciados, manipuladores, materialistas, inmorales y taimados. El mejor ejemplo de esto son los dos papeles interpretados por Werner Krauß, el rabino Loew y el secretario Levy. Los extras judíos fueron reclutados en Praga y obligados a participar en el rodaje.1 El judío Süß es, junto a El judío eterno y Die Rothschilds (ambas también de 1940), los mayores exponentes del cine de propaganda antisemita producido durante el Tercer Reich. como el Duque Karl AlexanderCarlos I Alejandro de WurtembergCarlos I Alejandro de WurtembergWIKIPEDIA de Württemberg.

Welles podría haber seguido actuando en Europa, pero se lanzó a un proyecto llamado Everybody’s Shakespeare (Todo el mundo es Shakespeare) , una colección de libros educativos sobre el Bardonombre masculino 1.Poeta de los antiguos celtas. 2.formal Poeta, especialmente cuando recita sus poemas en público.. Durante está ápoca, Welles estaba en plena investigación, estudiando afondo a Shakespeare. Escribió a su amigo y antiguo tutor Roger Hill:

Me sentiré mucho mejor cuando pueda mandarte esto por correo. Solo me preocupa el guion de Shakespeare. ¿Qué derecho tengo a dar a los crédulos y a los inocentes creyentes una idea para sus poderosas líneas argumentativas? ¿Quién soy yo para decir que este actor es «tierno» y éste está «enojado» y éste «esboza una sonrisa»? Hay tantas interpretaciones para los personajes de César como estrellas hay en el firmamento infinito creado por Dios. ¿Qué capacidad tengo para escoger uno de ellos y ponerlo en la garganta de cualquier niño, coloreando, quizás permanentemente, toda su concepción de la obra?

Orson Welles y a su derecha su mentor, Roger Hill
Orson Welles y a su derecha su mentor, Roger Hill

¿Pionero del Teatro Negro?

Trabajando como locutor de radio, Welles comenzó a invertir sus ganacias en financiar producciones realizando obras de teatro realmente innovadoras como una interpretación de Macbeth en la que el vudú haitiano fue reemplazó por brujería escocesa. En 1936, la actuación fue ensalzada como una transgresión y a él como un visionario. Welles tenía sólo 20 años en ese instante. Un año después de la representación, Welles formó su propia compañía de teatro, el Teatro Mercury.

Orson Welles y Rita Hayworth
Orson Welles y Rita Hayworth

Días de radio

En 1937, Orson Welles era uno de los creativos más atareados del mundo. Escribía, dirigía y protagonizaba espectáculos para y con el Teatro Mercury y, además, cumplía sus compromisosradiofónicos con los que ganaba unos 2000 dólares a la semana. Cuando, por fin, las actuaciones del Teatro Mercury tuvieron éxito, Welles decidió combinar sus dos amores. A partir del 11 de julio de 1938, Welles y su compañía comenzaron a hacer un drama radiofónico cada hora con «The Mercury Theater on the Air» (El Teatro Mercury en las ondas).

El 30 de octubre de 1938, Welles tuvo su primera prueba de lo que suponía tener fama internacional con su adaptación radiofónica de «La Guerra de los Mundos». La historia, contada a como partes de noticias desde los lugares donde está sucediendo la acción contra los invasores marcianos, y una grabación de música de sinfonía para la primera mitad del espectáculo, con una historia más contundente y terrible para el final, fue tan impresionantemente interpretada que algunos oyentes, al principio únicamente, la confundieron con un programa de noticias en directo y que estaba ocurriendo. Las palabras clave son «algunos» e «al principio». El programa fue innovador, pero la historia de que los Estados Unidos quedó sumido en pánico no es cierta. Sólo el 2 % de 5000 hogares escucharon el drama radiofónico, que realmente eran cifras muy buenas para un programa de radio de la época, pero no como para crear una catástrofe.

Orson Welles en un momento radiofónico
Orson Welles en un momento radiofónico

Un poco de historia: la emisión

Podeís oír la recreacción, eso si, en español, que hicieron los profesionales de Radio Nacional de españa para conmemorar la emisión original.

Aqui podéis oír el original:

La Guerra de los Mundos: mitos

Según la leyenda, la «despreciable» adaptación radiofónica de Orson Welles de La Guerra de los Mundos de H.G. WellesH. G. WellsH. G. WellsWIKIPEDIA fue una pieza de ficción tan creíble que llevó a los radio escuchantes a las calles gritando de terror. Aparentemente, la gente pasó tanto miedo de que la invasión marciana fuese real por lo que oían a través de sus radios, que el pánico se apoderó de los oyentes, pero eso no es lo que realmente sucedió. En realidad, el fervor fue creado por la industria por la prensa escrita como una forma de atacar al nuevo formato de radio emitido, y Welles, siempre en la frontera de lo lícito, usó el reclamo de los medios a su favor. La historia radiofónica de La Guerra de los Mundos, que se transmitió ese día en 1938, está atiborrada de mitos.

Momento del montaje teatral radiofónico de La Guerra de los Mundos
Momento del montaje teatral radiofónico de La Guerra de los Mundos

Nadie pensó que funcionaría

Durante la preproducción de La Guerra de los Mundos, Welles y su equipo se esforzaron por hacer que el espectáculo sonara lo más realista posible. El elenco participante, estudió meticulosamente sus papeles, y el equipo de efectos especiales de sonido intentó crear aquellos que simularan de forma más real los que podría hacer una supuesta nave espacial marciana. A pesar del duro trabajo, nadie de los actores pensó que alguien que escuchara esta fantasía hertziana creería que el drama sería una noticia real, que estaba sucediendo en ese mismo instante, aunque Welles dijo más tarde que optó por el realismo de la pieza de forma intencionada.

Tenía en mente la idea de hacer una emisión de radio de manera tal que pareciera que estaba sucediendo una crisis extraterrestre, y la emisión dramatizada pareciera ser un evento real que estaba teniendo lugar en ese momento, más allá de una mera obra de radio ejecutada por actores.

Orson Welles durante la representación de La Guerra del Mundo
Orson Welles durante la representación de La Guerra del Mundo

Todos los actores creían que era una tontería

Aparte de Welles, quien supuestamente pensó que su drama radiofónico alienígena emanaba autenticidad, nadie del equipo de escritores o del elenco, creyó que el programa asustaría a nadie. Está claro, por las notas manuscritas en los márgenes de un primer borrador del guion, que los miembros del elenco del Teatro Mercury encontraron la historia demasiado tonta y fantástica. Rehicieron los diálogos para que parecieran reales, en vez de la prosa forzada que le sirvió a Welles en obras posteriores como Ciudadano Kane y El extraño.

Incluso con toda la labor creativa que el elenco vertió en crear el espectáculo, creían que estaban pariendo una auténtica mierda. El crítico radiofónico, Ben Gross, escribió en su autobiografía que cuando habló con un actor sobre la próxima emisión, le comentaron de forma subrepticia que «Entre nosotros, es pésima» y que «probablemente aburriría hasta la muerte».

Los periódicos saturados de noticias de La Guerra de los Mundos
Los periódicos saturados de noticias de La Guerra de los Mundos

Se hicieron muchos cambios de última hora en la emisión

El guion fue cambiando hasta el último momento, justo antes de la emisión del 30 de octubre de 1938, y uno de los productores cree que uno de los cambios más importantes vino de la idea de Welles de reducir el ritmo del primer acto del espectáculo. Si no han escuchado el programa original, comienza normalmente con una transmisión del tiempo y algo de música de orquesta «en directo». Welles quiso imitar estos momentos para hacer que el programa pareciera una transmisión de radio auténtica y aumentar el impacto de la «invasión».
Welles también añadió un discurso que fue quitado de un borrador anterior del guion a petición de los abogados de la CBS. En el discurso, el actor de voz, Kenneth Delmar, usó una impresión de Franklin D. Roosevelt como secretario del Interior, explicando que el gobierno está combatiendo la invasión marciana. Welles funcionando a toda máquina en las horas previas a la emisión, y estas decisiones tomadas en el último instante hicieron que el programa fuera aún mejor.

Viñeta cómica sobre el impacto de La Guerra de los Mundos de Orson Welles
Viñeta cómica sobre el impacto de La Guerra de los Mundos de Orson Welles

El programa era bueno, pero…

El mito de La Guerra de los Mundos afirma que al escuchar el relato de los testigos que estaban viendo, lo que supuestamente, estaba sucediendo en la granja Willamette en Grover’s Mill, en Nueva Jersey, hizo que los oyentes se sintieran abocados a un estado de pánico. Sin embargo, el reportaje sensacionalista sobre el evento era sólo eso: un reportaje sensacionalista.
A finales de los años 30, la radio había captado y, por lo tanto, mermando, los espacios publicitarios de los medios impresos, perjudicando a la industria de la prensa escrita. Afirmaciones ocurrentes sobre la respuesta del público a La Guerra de los Mundos fueron un intento de los periódicos por mostrar a los anunciantes y a la FCC que el nuevo medio, la radio, era un medio irresponsable, en el mejor de los casos, y en el peor, podía llevar a las personas a tomar decisiones que podían dañarlas a sí mismos y a otros. En un editorial titulado «Terror por la radio», el New York Times dejó escrito:

La nación en su conjunto sigue intentando discernir el peligro de noticias incompletas e incomprensibles en un medio que aún no ha demostrado… que es competente para realizar el trabajo de dar noticias.

Los periódicos hablando de la hazaña de Orson Welles
Los periódicos hablando de la hazaña de Orson Welles

La gente estaba oyendo, no aterrorizados

Es difícil saber exactamente lo que la gente estaba haciendo en el momento de la emisión de La Guerra de los Mundos, Welles y los historiadores que cuentan cómo fue, afirman que el programa hizo que los oyentes se aterrorizarán, un informe de esa misma noche desmiente directamente la famosa historia sobre los oyentes del programa. Un mito popular afirma que los neoyorquinos corrieron a las calles para ver la batalla de los militares con los marcianos, lo que aumentó el miedo, pero según Ben Gross, editor de radio del New York Daily News, que estaba en un taxi de la ciudad de Nueva York en el momento de la emisión, justo camino a su trabajo afirmó que las calles estaban «casi desiertas». Aun así, al día siguiente, el New York Daily News mostro en su portada noticias sobre el caos producido por la emisión. Aunque si ocurrieron ciertos acontecimientos extraños que reatamos a continuación.

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Sabemos que unos lugareños de Grover’s Mill, creyendo que la torre de agua de su ciudad se había transformado en una “máquina de guerra marciana gigante”, dispararon con armas de fuego al tanque de agua. Hubo al menos una mujer que denunció a Welles y a su equipo por haberle causado un ataque de pánico y un hombre recibió una indemnización directa del futuro director de cine que costeó los zapatos a los que un oyente dijo que había renunciado para costearse el billete de tren que necesitaba para huir de la hecatombe alienígena.

También es cierto que incrementaron las llamadas a hospitales de personas diciendo dónde podían acercarse para donar sangre, y también se llamó a las comisarías del área de Nueva Jersey, pero la mayoría que hizo esto buscaba conocer si se trataba de una falsa alarma. Querían confirmación de que se trataba de una broma, pero también llamaban para protestar por ese programa que podía estar engañando a la gente o para felicitarles por ese gran especial de esa Noche de los Muertos.

No hubo tantos oyentes

Si los medios de comunicación impresos en la época de La Guerra de los Mundos eran dignos de confianza y algunas agencias de noticias habían sido veraces, millones de personas escucharon la transmisión. Los oyentes estaban pegados a sus radios con la perentoria necesidad de conocer cómo Estados Unidos estaba conteniendo la invasión marciana.

El programa de Welles no era el programa de mayor audiencia del día. Se sabe que, en la noche de la emisión, el servicio de índices de audiencia de C.E. Hooper llegó a 5000 hogares para calcular los índices de audiencia de la noche. Sólo el 2% de todos los encuestados dijeron que escucharon un programa de radio, «el programa de Orson Welles», o cualquier otra cosa que indicara que estaban sintonizados en la CBS. Eso significa que el 98% de los oyentes del 30 de octubre de 1938 ni siquiera sabían que la Tierra estaba siendo atacada por Marte. De hecho, muchas emisoras locales de la CBS tenían su propia programación esa noche, así que áreas metropolitanas enteras tan grandes como Boston nunca tuvieron la oportunidad de escuchar La Guerra de los Mundos. Más tarde, Frank StantonFrank Stanton Frank Nicholas Stanton (20 de marzo de 1908 - 24 de diciembre de 2006) fue un ejecutivo estadounidense. Entre 1946 y 1971 fue presidente de la CBS, y vicepresidente entre 1971 y 1973. También perteneció al consejo de la Corporación RAND entre 1961 y 1967. Junto con William S. Paley, Stanton es considerado el artífice del significativo crecimiento que experimentó la CBS, lo que la llevó a situarse entre los grandes medios de comunicación. de la CBS hizo todo lo posible para disipar los rumores sobre el programa:

En primer lugar, la mayoría de la gente no lo escuchó. Pero aquellos que sí lo escucharon, lo vieron como una broma y lo aceptaron como tal.

Orson Welles ejerciendo de director y cámara
Orson Welles ejerciendo de director y cámara

La leyenda creció con los años

Gracias a los reportajes que siguieron a la emisión y a la aceptación de la creencia del pánico que causó el espectáculo, su leyenda creció a medida que pasaban las décadas. Los historiadores no sólo exageraron la respuesta del público, sino que el propio Welles añadió a las historias el entusiasmo por su trabajo. ¿Por qué no lo debería hacer? Cuanta más controversia creaba, fuera cierta o no, más éxito tenía. En 1983, contó una historia sobre la noche en la que se realizó la emisión de La Guerra de los Mundos, cuando supuestamente se encontró con una multitud tan asustada que se sorprendieron de que no estuviera «cubierto de heridas». Entonces comentó:

Menuda noche. Después de la emisión, mientras intentaba volver al St. Regis donde vivíamos, me salió al paso una apasionada multitud de periodistas buscando sangre, y la decepción fue mayor cuando descubrieron que no tenía ni una sola herida. No pasó mucho tiempo una vez el impacto inicial se diluyó, por lo que el pánico e indignación del público se esfumó. Pero, los periódicos durante unos cuantos días continuaron fingiendo  hacía mí y mi programa.

Los periodistas hablando con Orson Welles
Los periodistas hablando con Orson Welles

¿Intentaba Welles hacer creer que el público estaba exaltado con su actuación, o sólo estaba dando un espectáculo para la prensa? Pareció estar obsesionado con esta cuestión durante el resto de su vida, y nunca dio una respuesta directa sobre la misma. Siempre fue el hombre espectáculo, y mantuvo a la audiencia en la duda para siempre.

El fracaso del ciudadano Kane

Gracias al éxito de Welles en el Teatro Mercury, Hollywood empezó a mirar de otra manera a la joven promesa, pero nadie consiguió persuadirlo excepto el presidente de RKO Radio Pictures, George Schaefer. Le ofreció a Welles la oportunidad de escribir, producir, dirigir y actuar en dos películas, con un control total sobre la creación y dirección de estás. No pudo decir que no, y después de algunas propuestas fallidas, la RKO aceptó sus ideas para Ciudadano Kane, una ficción muy poco enmascarada de la vida de William Randolph Hearst.

Imagen de la película de Orsen Welles, Ciudadano Kane
Imagen de la película de Orsen Welles, Ciudadano Kane

La película es el reconocimiento al genio de Welles, utilizando de paso la experiencia del director de fotografía Gregg Toland y los actores del Mercury Theater. El millonario Randolph Hearst estaba tan atemorizado por la consecuencias de Ciudadano Kane que intentó sobornar a RKO Pictures para que destruyera todos los negativos de la película. Como vio que esto no servía, usó sus periódicos para intentar vapulear la película, garantizando, así, su fracaso en la taquilla. La película fue guardada en os armarios después de su estreno en las salas de cine, y costó más de una década que el trabajo de Welles fuera reconocido como visionario.

El circo de Hollywood

Desmoralizado por el trato que recibió durante el periódo que duro todo el proceso de Ciudadano Kane, Welles se involucró como embajador de buena voluntad en América Latina durante la Segunda Guerra Mundial mientras trabajaba en películas como Journey Into Fear (en español Jornada de terror, conocida también como Estambul) y It’s All True (el documental Todo es verdad), una película inacabada. Finalmente, pasó, de estos proyecto a dirigir y actuar en The Mercury Wonder Show, un programa de variedades que era parte de un gran espectáculo, parte circo y parte espectáculo de magia para las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos.

Fotograma de Al otro lado del viento, el testamento de Orson Welles
Fotograma de Al otro lado del viento, el testamento de Orson Welles

Del 3 de agosto al 9 de septiembre de 1943, Welles actuó en una carpa gigante en el 9000 de Cahuenga Boulevard, en el centro de Hollywood. Los soldados podían acceder gratis, y después, las entradas costaban alrededor de 5 dólares para los adultos, mientras que la élite de Hollywood podía comprar entradas por 30 dólares para sentarse en la «sección de los tontos», una especie de fila cero de España, pero presencial. Cualquiera que quisiera gastarse $50-$100 en los asientos «super ocultos» situados detrás de dos postes gigantescos que no dejaban ver nada ─ usualmente eran personas como Sam Goldwyn o Jack WarnerJack WarnerJack WarnerWIKIPEDIA─ terminaban siendo el blanco de las bromas de la audiencia que en su mayoría eran militares.

Orson Welles acosado por la prensa
Orson Welles acosado por la prensa

La caída en la posguerra

Welles no pudo servir en el ejército debido a una serie de problemas médicos, así que, se dedicó a actuar para las tropas en directo y en la radio hasta el final de la guerra. En 1946, dirigió The Stranger (El extraño), una película sobre un investigador de crímenes de guerra que sigue la pista de un fugitivo nazi de alto rango en un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra. Esta película, cine negro de categoría, fue la única de Welles que fue considerada un éxito financiero.

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Tras el estreno de El extraño, Welles comenzó a trabajar en una serie de proyectos de cine, televisión y radio, con distintos resultados. Siguió su corazón a Shakespeare, y aunque sus adaptaciones de Macbeth y Otelo tuvieron éxito de crítica, no fueron éxitos de taquilla.

Orson Welles en los toris grabando con una camara no profesional
Orson Welles en los toris grabando con una camara no profesional

Actuando en cualquier papel que le ofrecieran, Welles canalizó todo su dinero para filmar sus propias producciones, desde Don Quijote a El Otro Lado del Viento a El Mercader de Venecia. A lo largo de los años 50 y 60, fue de un lado para otro, de Europa a América, actuando en películas como Moby Dick de John Huston, Casino Royale de Joseph McGrath, y Catch-22 de Mike Nichols.

«A la mierda», sus últimos años

Durante los años 70, Welles nunca dejó de hacer acto de aparición en cine y televisión, ya fuera en pantalla o como una voz invisible pero inconfundible, narrando. Soñador infatigable, Welles nunca dejó de intentar producir sus propios trabajos, y pasó los últimos años de su vida perfeccionando sus trucos de magia y grabando un especial de televisión que nunca terminó. Financió estos proyectos a través de una serie de anuncios para la marca de vino de Paul Masson, una decisión que lo convirtió en el hazmerreír de la profesión.

Welles amaba las ilusiones más que nada, ya fuera en el cine, en el escenario o a través de las ondas de radio, pero nunca cumplió su sueño de embrujar al público. Al menos no con sus actos de magia. Falleció el 10 de octubre de 1985 tras un ataque al corazón, y sus cenizas fueron enterradas en Ronda, España, en 1987.

Orson Welles en el aeropuerto de París
Orson Welles en el aeropuerto de París