Madame Blavatsky, de profesión timadora espiritual

Una de las mujeres que más ha llamado mi atención es Madama Blavatsky, de cuya profesión ocultista nos vamos a encargar ahora mismo. De su forma de entender el ocultismo, o el más allá, han surgido nuevas tendencias llamadas New Age (de la nueva era, en cristiano), con un punto de vista más suave, con introducción de nuevas técnicas modernas que implican ciencias esotéricas o estilos orientales que dan un aire de glamour o exótico a estos nuevos colectivos raretes. Fue el inicio de la teosofía.

La Sociedad Teosófica es una organización o fraternidad mundial que aspira a despertar la sabiduría y conocimiento de los misterios del universo y del ser humano (teosofía). Según la cofundadora y figura de referencia de este movimiento, madame Blavatsky, es «una sociedad para la búsqueda de la sabiduría divina, sabiduría oculta o espiritual».

El Movimiento Teosófico fue fundada en Nueva York en 1875 con tres fundadores principales ─Helena Petrovna Blavatsky, Coronel Henry Steel Olcott, y William Judge. A partir de ese momento y hasta su muerte en 1907, Olcott se mantuvo como líder de la organización y presidente internacional de la Sociedad, que finalmente trasladó su sede de los EE.UU. a Adyar en la India.

Partiendo de esta base, el que crea, no debería seguir leyendo, pues le vamos a dar leña al mono. Y los que no crean y quieran argumentos para seguir defendiendo su oposición a este movimiento, les vamos a explicar unos cuantos detalles de esta señora y de su panda de teosóficos.

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MADAME BLAVATSKY Y EL CORONEL H. S. OLCOTT EN LONDRES, 1887

Nacida en 1831, de buena familia, aristocrática, esta señora podría ser considerada uno de los mayores exponentes de la novela picaresca, algo así como el Lazarillo de Tormes, pero en versión moderna y con dinero. Según ella misma, como no podía ser de otra manera, desde su tierna infancia poseía poderes ocultos para poder comunicarse con el más allá y otras historias afines. Se caso pronto, con tan solo 17 años, con Nikífor Vasílievich Blavatsky, pero la cosa no funciono y en tres meses huyó. Helena aceptó casarse con un hombre de 40 años, para poder ganar independencia, aunque según ella nunca consumó su unión. Volvió a casarse otra vez, pero con el mismo resultado.

Cuando se dedicó a viajar por Estados Unidos fue cuando entro en contacto por primera vez con el espiritismo, de moda por aquellos años. Como vio que de ahí se podía sacar partido, comenzó a dar pábulo a sus ideas conceptuales. De sus viajes al Tibet comentaba que entró en contacto con espíritus que le indicaban los pasos a seguir. Después de su periplo oriental regreso a Europa y se asentó en Londres, después de haber pasado por Ucrania y París.

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En octubre de 1874 Blavatsky conoció al coronel Henry Olcott, así como a William Quan Judge, un joven abogado irlandés en Nueva York. La fundación de la Sociedad Teosófica se produjo el 7 de septiembre de 1875, con la participación de dieciséis teósofos, Helena Blavatsky, Henry Steel Olcott, William Quan Judge, Charles Sotheram, Dr. Charles E. Simmons, W.L. Alden, G.H. Felt, J. Hyslop, D.E. de Lara. C.C. Massey, E.D. Monachesi, Henry J. Newton, H.M. Stevens, Jonh Storer Cobb, Dr. Britten, y su esposa, sus nombres constan en las actas que elaboró Judge fungiendoFUNGIRDesempeñar un determinado cargo o función. como secretario.

Durante un tiempo intento captar a miembros selectos de la sociedad y a bien que lo consiguió: William Butler Yeats, Premio Nobel de Literatura en 1923; George Bernar Shaw, ganador del Premio Nobel de literatura en 1925 y del Óscar en 1938; Thomas Edison, inventor de un sistema telefónico viable, el fonógrafo, etc.; en pocos años la sociedad teosófica se había extendido a 70 países y formaban parte de ella unas 25.000 personas.

En septiembre de 1875, Blavatsky publicó su primera gran obra, Isis sin velo, un libro que trata de la historia y del desarrollo de las ciencias ocultas, la naturaleza y el origen de la magia, las raíces del cristianismo y, según la perspectiva de la autora, los fallos de la teología cristiana y los errores establecidos en aquel entonces por la ciencia oficial. En esta obra, se plagia un centenar de textos relacionados con religiones orientales, demonología, masonería y espiritismo y todo bajo la influencia de un autor coetáneo, Bulwer-Lytton. En cuanto a su discutida obra, que ya escribió en Londres en 1888, precedida de críticas de timadora, La doctrina secreta, resulto ser una copia burda en la que hablaba del Himalaya y de sus experiencias.

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Lo que pretendía Madame Blavatsky con su movimiento era envolverlo de un halo de misticismo y recurrir a los términos que todo este tipo de engaña-bobos utiliza: ser un solo ente espiritual en comunidad fraterna con el Universo, descubrir lo que lo madre naturaleza nos pide y descifrar sus leyes, creer que el ser humano es capaz de algo más, algo superior y desconocido a lo que vemos cotidianamente; comprender de forma profunda y comparativa todas las religiones y filosofías. Lo que se produce al final es un revoltijo de ideas semi culturales, pseudo creencias, que terminan en textos indescifrables, que ni ellos entienden y además son incapaces de explicar de forma legible. Son capaces de mezclar hinduismo, orientalismo, el espiritismo, que estaba de moda en EE.UU.. Por si fuera poco, hay que añadir una pizca de antisemitismo y por supuesto una lucha encarnizada contra lo establecido, el cristianismo puritano; además el proceso de  segregación racial en América estaba en todo su auge y ya quedaba poco para poder observar sus consecuencias futuras en la sociedad americana.Todo esto los hace además racistas. Mencionan a algunos grupos étnicos como los aborígenes australianos por ejemplo, como pertenecientes a una raza inferior, puesto que los identifica como «un cruce atlanto-lemuriano». Con respecto a los semitas, particularmente los árabes, dijo que eran «espiritualmente degenerados».

Según Blavastky, existen dioses, divinidades inferiores y divas en una jerarquía numeral lógica. Arriba del todo esta el Señor del Mundo, bajo el una trinidad de Budas y un conjunto de espíritus a modo de corte. Según ella, el hombre es un Dios en proceso de hacerse, tiene que sobrepasar siete etapas que solo se puede superar con reiteradas reencarnaciones. Y haciendo referencia al racismo, la teosofía tiene la firme creencia de que hay razas superiores e inferiores. Por supuesto la aria dominará el mundo y acabar con la mala influencia que ejerce sobre nuestra civilización la existencia de judíos y cristianos.

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Si vemos que es capaz de poner el cristianismo en el lado malo de la balanza podemos concluir sin miedo a equivocarnos que igual que Dios es bueno para los cristianos, el mal cristiano, el diablo, por oposición, es bueno para los teosofistas. De hecho en la evolución del creyente teosofista, cuando se llega al grado superior, se acaba adorando al Diablo. El Dios cristiano es malo, los judíos son malos y por lo tanto la figura de Jesús es mala también, que no puede ser considerado hijo de dios, pero que se puede asumir como una reencarnación del dios hindú Krishna.

En Inglaterra la Sociedad de Investigación Psíquica la sometió a pruebas de verificación y por supuesto no las supero. Por lo que con el tiempo se sembró la duda y se temía que las sesiones estaban trucadas y manipuladas. Pasó de ser una espiritista a hechicera, hipnotizadora y embaucadora. Además de que se empezó a tener conciencia de sus adoraciones al diablo.

Helena Blavatsky falleció en Londres en 1891. Su cuerpo fue incinerado y un tercio de sus cenizas quedaron en Europa, un tercio en los Estados Unidos, llevadas por William Quan Judge y el tercio restante se encuentra en la sede internacional de la Sociedad Teosófica, depositadas dentro de una estatua hecha en su memoria. Después de la muerte de Blavatsky y la de Henry Steel Olcott, la dirección de la Sociedad Teosófica fue entregada a su secretaria Annie Besant, quien ya había logrado con sus audacias crear un importante cisma que produjo la partida de William Quan Judge, quien fue acosado y perseguido por los seguidores de Besant.

En España Blavatsky tuvo un seguidor infatigable, Mario Roso de Luna, conocido como «el Mago de Logrosán», a quien le gusta definirse como «teósofo y ateneísta» y que escribió una biografía sobre Helena Petrovna Blavatsky.