Louis Braille: origen de su sistema de lectoescritura

Louis Braille nació el 4 de enero de 1809 cerca de París, en un pueblo llamado Coupvray a 400 kilómetros . La familia se dedicaban a la talabarteríaTalabarteroGuarnicionero {realiza arneses y aparejos para caballos, mulas, etc.} que hace talabartes y otros correajes.. Simón, su abuelo, fue el primer talabartero de la familia. Se instalo allí en 1740.

Louis quedo tuerto a la edad de 3 años mientras jugaba con una de las herramientas de su padre. Pese a la atención inmediata que recibió, perdió el ojo derecho. Como en esta época no se sabía como extraer de forma correcta los ojos enfermos, el otro ojo se contagió de la infección. Así fue como a los 5 años de edad, Louis era totalmente ciego. Debido a la perdida de visión, su rostro perdió la esencia de la vida que se suele aprender al ver el rostro de los que te rodean, sus expresiones y que los niños aprenden por imitación espontánea. Pignier que lo conoció con 12 años, dice que su cara se parecía entonces a la que suele observarse en la mayoría de los ciegos de nacimiento: una falta total de expresiones comunes.

Más allá de ciertas actitudes proteccionistas, la actitud de la familia Braille-Baron destacó por su sentido común ante la ceguera de su hijo menor. Primero hicieron todo lo que estuvo en su mano para evitarla y cuando no pudieron luchar más, demostraron voluntad y entereza. Le dieron afecto y estimulo. Actuaron con naturalidad, lo ayudaron a aprender a leer, lo dejaban entrar y salir libremente por el vecindario y a casa de sus vecinos y tampoco impidieron sus juegos y travesuras.

Su padre, Simon Renate Braille, fue quien le enseño a leer. Con tachas de tapicero formaba el contorno de las letras sobre una madera o sobre un trozo de cuero. Los dedos de Louis recorrían esas formas hasta aprender letras y palabras. Pero por más que lo intentaba no podía darle toda la formación deseada, así que decidieron llevarlo a la escuela del pueblo en 1818. El maestro Antoine Bécquerel se sorprendió gratamente con las condiciones intelectuales y la motivación por aprender de Louis. Aunque el niño no pudiera sacar provecho de los conocimientos administrados, exceptuando los memoristicos y verbales, lo que era normal pedagogicamente en la época, pudo sacar provecho de las relaciones con otros niños videntes. En un medio familiar en el que todos sabían leer y escribir ─algo poco corriente en la época─, y habían tenido una profesión de generaciones, no estaban por la labor de que Louis no tuviera las mismas oportunidades y quedara ocioso para toda la vida, eso en el mejor de los casos, o estar predispuesto para la mendicidad. Aunque su educación solo fue oral, el rendimiento fue muy bueno.

El maestro Bécquerel había oído hablar de la Institución Real para Jóvenes Ciegos de París. Y pensó en que sería una oportunidad de oro para el pequeño Louis. Pero su familia no tenía recursos suficientes para hacerse cargo de los gastos. Gracias a la ayuda de la marquesa d’Orvilliers, del cercano castillo de Coupvray, se logró una beca para que pudiera acudir a la institución.

Louis fue aceptado como interno en la institución el 15 de enero de 1819 a la edad de 10 años. Se puede ver el libro de registros expuesto en el Museo del Boulevard des Invalides. Es el número 70. También quedan constancia de las exigencias para poder acceder a la Institución, entre las que se encuentran no ser mendigo, un desposeído o con malos modales. El edificio era vetusto, lóbrego e inadecuado. La zona donde se encontraba situado poseía mala fama. Durante la Revolución francesaLa Revolución francesa (en francés, Révolution française) fue un conflicto social y político, con diversos periodos de violencia, que convulsionó Francia y, por extensión de sus implicaciones, a otras naciones de Europa que enfrentaban a partidarios y opositores del sistema conocido como el Antiguo Régimen. Se inició con la autoproclamación del Tercer Estado como Asamblea Nacional en 1789 y finalizó con el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte en 1799. Wikipedia, fue una cárcel, y finalmente, en 1818 pasó a ser la nueva sede del Instituto de Ciegos. Pero además de todo esto, el local pronto resultó ser pequeño para albergar a todos los alumnos y profesores, además de la cantidad necesaria de aulas. El instituto tenía cuatro plantas, ocupando un total de 776 m2.

Al comienzo de su ingreso, Louis Braille sufrió mucho por el cambio. No tenía nada que ver con su hogar y su familia; pero la amistad con dos alumnos le ayudo: Gauthier, que destaco como músico y Collat, que ha aportado más datos que nadie sobre el mismo Braille. Una única persona, el doctor Guillié, director de la escuela en el momento en el que ingreso, había tomado aquella casa para evitar a toda costa que los alumnos ciegos conviviesen con los ancianos hospitalizados en los Quinze-Vingts. Guillié no ignoraba lo malsano de ese ambiente y una de sus preocupaciones era adquirir una casa de campo donde pudieran ir los alumnos a tomar aire puro durante las vacaciones, deseo que nunca cumpliría.

Guillié hizo fundir en 1817 unos caracteres para imprimir en relieve el papel. Se pretendía que los ciegos leyesen, poniendo bajo sus dedos, las letras ordinarias puestas de bulto, sin advertir lo mal que responden a lo que el tacto exige. Dicho método no servía para la escritura, con lo que los deberes, los dictados ortográficos, las redacciones y demás, quedaban reducidos a ejercicios de composición tipográfica, lenta, aunque fuera mucha la habilidad del individuo y, por supuesto, efímeros.

Para enseñar a escribir se usaban unas placas que tenían grabada en hueco la forma de las letras, y también guías-manos o falsillas, el primer modelo de los cuales consistía en unos hilo tirantes colocados a una distancia conveniente.

En cuanto a los oficios que se enseñaban, casi todos se basaban en el tejido. Sólo tres han sobrevivido a la evolución: el punto, la reparación de los asientos de rejilla o de enea, y la cestería. Guillié se intereso por la música pero renunció a la anotación en relieve y así que decidió que aprendieran de oído u oral.

Todos los meses se hacían «Ejercicios públicos», exhibiciones de habilidades, en la que solo actuaban los alumnos ciegos mejor preparados. La finalidad eran dos: por una parte, ir formando a lo público, preparándole para creer en las posibilidades de los ciegos, y por otra, obtener fondos, de la venta de objetos o cobrando remuneraciones por las interpretaciones musicales.

Tras la destitución de Guillié, el doctor Pignier se ocupó de la dirección de la escuela a partir de 1821. En sus informes, constata como Louis Braille poseía una variedad de actitudes destacando en el punto, la confección de escarpines de orilló y de trenza, la gramática, la historia, la geografía, la aritmética, la retórica, el curso de ampliación, la gramática general, y la lógica, el álgebra, la geometría, el violonchelo y el piano.

A los pocos años, Louis Braille se destacó, primero, como alumno, y luego, como profesor del instituto. Desde su ingreso demostró gran avidez por aprender las condiciones para desempeñarse exitosamente que las más variadas, y a veces opuestas, disciplinas y actividades. La simple enumeración de los cursos que realizó entre 1820 y 1828 ofrece la imagen de un joven bien dotado y dúctil, capaz de transitar de un conocimiento a otro con seguridad y solvencia.

Braille no había cumplido aún los quince años cuando ya le encargaban comunicar a los más pequeños las cosas que había aprendido. Durante los cursos 1823-1827 le encomendaron verdaderas clases y en 1928 le ascendieron a repetidor. En la institución se impartirán las lecciones del viva voz y eran muy escasos los textos para uso de los alumnos, lo cual hizo pensar a Pignier, director del centro, de crear el cargo de repetido, instructor repasaría o repetiría a los alumnos las lecciones enseñadas por los profesores. El cuerpo de «repetidores ciegos» ya había sido instituido por el mismo decreto que nacionalizaba la escuela. Si dicho texto garantizaba a los ciegos la preferencia de las «plazas que su deficiencia física y su talento les permitían desempeñar», dos repetidores ciegos fueron siempre tratados como parientes pobres. Cuando Braille que ascendió a ese grado su situación era miserable. Los «alumnos repetidores» sólo eran alumnos mayores. No figuraba entre los miembros del personal enumerados en el reglamento de 1815, entonces en vigor. Pueden recibir castigos al igual que su alumnos; comen en la mesa de los alumnos y no tienen más cuarto que el dormitorio común; sólo pueden recibir visitas con previa autorización, en el locutorio y bajo la mirada del conserje. El director podía leer su correspondencia.

El reglamento da a los repetidores ventajas muy pequeñas.Están dispensados de asistir a los talleres, lo que era obligatorio para todos los alumnos; se les puede autorizar a salir el domingo, pero a condición de estar en el colegio a las horas de los oficios y de las comidas; perciben gratificaciones de 3, 5 u 8 francos al mes, según criterio del director y si “no habían hecho nada malo”.

A raíz de la visita oficial que Thiers, Ministro del Interior, hizo a la institución en 1833, Pignier consiguió para ellos un «sueldo» de 300 francos al año. Cuando dieron a los repetidores el título de profesores, Braille figuró la primera promoción, pero prácticamente su situación casi no cambio. Por 25 francos al mes, seguía enseñando materias tan diversas como la gramática, la historia, la geografía, en la aritmética, la álgebra, la geometría, el piano y el violoncelo.

Se le designó profesor siendo persona ciega y joven. Por estos dos condicionantes en esa época no hubiera podido ejercer de tal, pero Pignier actuó de forma contraria a esa norma. De no haber sido así, la vida de Braille hubiera sido de otra manera.

Esta escuela otorgaba importancia a la música como meta vocacional para muchos estudiantes y Louis se convirtió que el organista. A la edad de 19 años se le solicitó que formase parte de los educadores de la escuela y fue en esta que en 1929, a los 20 años de edad, donde publicó una explicación de su código de puntos realzados, y creyó superior a las letra realizadas que utilizaba Haüy para la lectura. En 1834 había perfeccionado su alfabeto y estaba preparando un código de notación musical.

El sistema de puntos de Braille estaba basado en el trabajo de un anciano oficial de artillería: Charles BarbierCharles Barbier de la SerreWikipedia , que en 1809 inventó un código de puntos realzados que pudiese ser leído al tacto durante maniobras nocturnas, denominado Ecriture Nocturne. Barbier pretendía que este código fuera leído al tacto como modo de comunicarse en la obscuridad y burlar al enemigo. Por lo demás, la escritura nocturna no empleaba letras: era cifrada para mayor dificultad. Esta escritura presenta dos virtudes, que más tarde, serán tomadas y desarrolladas por el sistema de Louis Braille. La primera de ellas es el empleo del punto como elemento clave para la captación táctil. La otra virtud es que no utiliza la letra común sino que crea otras representaciones. El código tenía una celda de 14 puntos, 7 puntos verticales en dos filas. Barbier colocó primeramente las 25 letras del alfabeto francés en cinco columnas de cinco líneas cada una, al estilo de una tabla pitagórica. Hizo después lo propio con los 36 sonidos que repartió en 6 columnas de 6 signos.

Cambiando el orden de las filas y las columnas se obtienen otras pizarras y cuadros, como, asimismo, alterando el orden de los sonidos en alguna de dichas líneas. Cada una de estas múltiples combinaciones sirve de marco o pauta para transmitir mensajes los oficiales, diplomáticos y quienquiera que conozca la clave. Cada sonido se indica por dos números: el de la fila y el de la columna donde se le encuentra. Lo trascendental de este procedimiento es que se utilizan puntos en relieve, que son percibidos por el tacto, para indicaron las filas y las columnas debiendo confiarse la memoria, la clave de los 36 sonidos.

En 1819, Barbier expone en el Museo de Productos de la Industria, que instalado en el patio del Louvre, una máquina que «graba, sin que haga falta ver, las láminas de la escritura secreta de combinaciones». Barbier no tardó en darse cuenta de que este sistema convencional podía servir a los ciegos, y después de haberlo experimentado en la ciudad con algunos de ellos, le recibe Pignier que la Institución Real en marzo y abril de 1821.

En 1822, en el Mercurio Tecnológico aparece nuevo artículo La escritura nocturna para uso de los ciegos, que en el cual se explican amplia y minuciosamente los procedimientos a seguir y los aparatos utilizados. El alfabeto Barbier que en rigor engendro el Braille parece datar de 1822. También en esta época, ha de atribuirse la invención de la regleta Barbier, Madre de la regleta Braille.

La primera regleta consistía en una tablilla que tenía 6 surcos, sobre la que se realizaba un cursor metálico o “agrafe”, cuyos dos montantes laterales limitaban la anchura del signo. Los surcos estaban entre sí 2 mm ¼; la ventanilla o cajetín tenía un ancho de 4 mm ½, que entonces se denominaba “estilete”, también estaba indicado.

Para comprobar su funcionamiento se realizó un experimento en el que se separó en una habitación cercana a uno de los individuos presentados por Barbier; dictaron a otro un texto que el primero desconocía, y cuando dieron a este la copia, la leyó sin dificultad. Los ciegos leen mejor con el sistema de Barbier que a través del procedimiento de Haüy; pueden escribir, pero sólo fonéticamente. Barbier recibe una subvención de mil francos, a fin de que continúe sus investigaciones. No obstante, su sistema no podía servir para hacer en clase dictados ortográficos ni deberes de cálculo. Y además, 12 puntos son excesivos para hacer los sesenta signos que hacen falta para representar las letras del alfabeto, los signos de puntuación, las cifras y los símbolos matemáticos elementales.

El sistema de Barbier presentaba dos graves inconvenientes que rápidamente fueron detectados por Louis Braille: los signos resultaban demasiado grandes, con lo cual se podían percibir, que en su totalidad de una vez con la yema de los dedos, y, por otra parte, lo constituían un alfabeto, sino unas Sonografía. Es decir, representaba los sonidos, pero no hubo la ortografía de cada palabra.

Desde 1825 ─Braille tiene entonces 16 años─, y su sistema ya está planteado en lo esencial. Los alumnos acogieron el sistema con entusiasmo y alegría: facilitaba considerablemente la lectura y mejoraba la comunicación entre ellos. El 1827 se transcribieron en el nuevo procedimiento del joven Braille unos fragmento de la Gramática de gramáticas (La grammaire des grammaires). Este mismo año se publicó la primera explicación del nuevo método de escritura, bajo el título: Procede pour le usage écrire de paroles, la musique, et le plan-chant au moyen de points, a la usage des aveugles et disposés pour eux. Par L. Braille, repétiteur a l’Institution Royal des Jeunes Aveugles, Paris, 1829 (Procedimiento para escribir las palabras, la música y el canto llano por medio de puntos para uso de los ciegos y dispuesto para ellos. Por Louis Braille, repetidor de la Institución Real de Jóvenes Ciegos de París), que se puede considerar la primera exposición del nuevo sistema, su nacimiento oficial. Este pequeño tomo de 32 páginas, contiene de las páginas 14 a 16, el cuadro de alfabeto Braille original que comprendía nueve series de diez signos, más seis signos suplementarios.

El ser repetidor le permitió a Louis Braille experimentar su sistema con los alumnos y percatarse de sus múltiples ventajas en comparación con los procedimientos de lectura y escritura anteriores. En 1834 había diseñado el alfabeto definitivo.

En 1829 se edita un folleto impreso en negro que contenía que el definitivo alfabeto Braille. El primer libro escrito en el sistema Braille no aparece hasta 1837. Lo escribieron los alumnos de la institución en tres grandes volúmenes.

El libro Procedimiento, publicado en 1837, establece el alfabeto, las cifras y símbolos matemáticos; dota a los ciegos de una estenografía y satisface sus necesidades escolares y literarias; el Braille se escribe de derecha a izquierda, cuando se emplean pautas o regletas usuales; y luego hay que dar la vuelta a la página escrita para poder leer con normalidad. Pero las máquinas modernas pueden escribir y posteriormente leer de forma inmediata sin tener que dar la vuelta al papel.

Braille comenzó a tener problemas de salud a los 26 años con las primeras manifestaciones de la tuberculosis. En 1835 tuvo una recaída y tuvo que regresar con su familia. Sus funciones como profesor fueron disminuidas y a partir de 1840 sólo pudo impartir clases poco numerosas de música, para no fatigar sus pulmones y minar su maltrecha salud y sur fatigados pulmones. En 1844, el director le dispensó de toda enseñanza y que pidió permiso al Ministro para que Braille continuara en la institución con la finalidad de poder cuidar y velar por su salud. Al principio de 1847, Braille reanudó su servicio como profesor durante algún tiempo, pero en 1850, sirviéndose del rafígrafo y de su propio sistema dirigió una carta al director rogándole que obtuviese del Ministro la concesión para él del retiro. Esta petición no se tuvo en cuenta, ya que la pensión que le hubiese correspondido habría sido demasiado pequeña.

En la noche del 4 al 5 de diciembre de 1851, Braille tuvo un intenso vómito de sangre, volviéndose este a repetirse en días sucesivos. Hace testamento. El 6 de enero de 1852 recibió los auxilios espirituales y a las 19:30 h. Louis Braille, rodeado de sus alumnos y compañeros del Instituto falleció a la edad de 43 años. El funeral se celebró la capilla de la Institución nacional y alumnos y profesores cantaron allí el oficio de difuntos. El 9 de enero sus restos fueron trasladados a Coupvray. Su cuerpo fue enterrado al día siguiente en el pequeño cementerio, al lado de su padre y de su hermana, que habían fallecido antes. Sin embargo, el 21 de junio de 1952, sus restos fueron trasladados al Panteón de Hombres Ilustres, no muy lejos del edificio ─inaugurado en 1844─ que aún ocupa que el Instituto de Jóvenes Ciegos. Actualmente su casa natal es un museo y en su pueblo se le ha erigido un monumento a su memoria y sus manos se conservan en una urna en el cementerio de Coupvrai.

En 1854 se declara oficialmente que el Braille debe ser el sistema de enseñanza para ciegos, utilizado que en todas las instituciones docentes para estos en Francia. Se decretaba que la imprenta Braille de la calle San Víctor nº 68 tendría una subvención del Estado para encargarse de imprimir cuanto libros en dicho sistema necesitaban los falto de vista franceses.
Que el primer país del mundo en aceptar oficialmente el sistema Braille como método de lectura y escritura para ciegos, fue Brasil, en el año 1854. El emperador Pedro II, al adoptarlo para su país, encargó a la institución de París la impresión de un método de lectura en lengua portuguesa y financió la fundición de nuevos tipos para la realización del mismo. Esto impulsó la «oficialización» del sistema Braille en la propia Francia.

PRIMER RELOJ «INTELIGENTE» PARA INVIDENTES

En el mundo hay más de 285 millones de personas con algún tipo de ceguera, y para algunos de ellos, sus vidas están a punto de mejorar. Los desarrolladores surcoreanos Dot han creado el primer reloj inteligente en Braille del mundo, y tiene características dignas de un aparato del siglo XXI.

Dot muestra la información usando 4 células activas dinámicas en Braille, y los usuarios pueden seleccionar a qué velocidad se actualizan los caracteres. Dot se conecta a un smartphone via Bluetooth (como los demás relojes inteligentes) y puede recibir texto de cualquier aplicación y servicio (mensajería instantánea, direcciones de Google Maps…). Los usuarios también pueden enviar mensajes sencillos usando los botones en un lateral. Dot también tiene Open API, lo que significa que cualquiera puede desarrollar o adaptar aplicaciones para usarlas en él.

Ya llevan algún tiempo existiendo varios aparatos digitales para las personas ciegas, pero la inmensa mayoría de ellas utilizan el sonido. Esto crea algunos problemas, porque necesitan usarse cascos y no se oyen los demás ruidos (algo vital para los ciegos), o bien la información llega a oídos de todo el mundo. Los aparatos de lectura en Braille también existen, pero son voluminosos y caros, solo el 5% de personas ciegas poseen uno.

El reloj inteligente Dot lleva 3 años en desarrollo, y la compañía finalmente va a comenzar a repartir el producto a unos 140.000 patrocinadores (afirman que Stevie Wonder es uno de ellos). Planean empezar en Marzo y enviar unas 100.000 unidades en 2017, enviándose las 40.000 restantes el año que viene. También se reservan 1000 unidades para venderse al por menor en Londres por 320$. Más información: dotincorp.com