02/03/2024

La yakuza, el sindicato del crimen japonés con más de 400 años de antigüedad

En la primavera de 2011, Japón fue devastado por una de las más brutales conjunciones de tsunamis y terremotos. Los habitantes de la región Tōhoku vio sus hogares desaparecer, sus barrios destrozados y todas sus posesiones destruidas o perdidas.

Pero llegó la ayuda. Una flota de más de 70 camiones apareció en los pueblos y ciudades de Tōhoku, llenos de comida, agua, mantas y todo lo que podían necesitar para empezar a rehacer de nuevo sus vidas.

Pero esos primeros camiones no llegaron gracias a la acción del gobierno japones. Los primeros equipos de socorro que llegaron, en la mayoría de las zonas de Tōhoku, procedían de otro grupo que la mayoría de las personas no asocia exactamente con la ayuda altruista a los demás.

Procedía de la Yakuza, las bandas criminales más poderosas e incomprendidas de Japón.

La Yakuza: La mafia japonesa

Esta no fue la única vez que la Yakuza acudió al rescate. Después del terremoto de Kobe de 1995, la Yakuza fue la primera en hacer acto de presencia en la escena. Y poco después de que su esfuerzo por ayudar en 2011 en Tōhoku comenzara a relentizarse, los Yakuza enviaron personas al reactor nuclear de Fukushima, mortal de necesidad, para intentar ayudar en la situación catastrófica resultante de la fusión del reactor principal que había sido causado, también, por el tsunami.

La noticia no tuvo mucha transcendencia en Occidente. Para los que estabamos en el otro lado del mundo, no tenía sentido. Los Yakuza son los malos, esa es nuestra idea. Por lo que sabemos y la mala información que nos llega, no estarían ayudando a la gente.

Son el grupo al que llamamos la «Mafia Japonesa» y así es como los imaginamos. Nuestra comparación más cercana es con Al CaponeAlphonse Gabriel Capone, más conocido como Al Capone o Al Scarface Capone (traducido al español como Al Cara Cortada Capone), apodo que recibió debido a las cicatrices que tenía en la cara izquierda de su rostro, provocadas por navajazos, fue un famoso gánster estadounidense de los años 20 y 30, aunque su tarjeta de visita decía que era un vendedor de antigüedades. Alphonse Gabriel CaponeWikipedia o John GottiJohn Joseph Gotti, Jr Kt, MBE, también conocido como The Dapper Don y The Teflon Don, fue un mafioso estadounidense que llegó a ser jefe de la Familia criminal Gambino, desde 1985 hasta su muerte en 2002. John Joseph Gotti, Jr KtWikipedia, desde nuestros cómodos hogares situados a unos pocos miles de kilómetros de distancia.

Pero esa noción de la Yakuza está equivocada. Los Yakuza nunca fueron una versión japonesa de la mafia. Eran algo totalmente distinto, un complejo grupo de organizaciones, inexorablemente ligadas a 400 años de historia japonesa. La Yakuza resulta que no es lo que piensas.

El Código Ninkyo

La Yakuza ─término que se refiere tanto a las diversas bandas como a los miembros de esas bandas─ ayudan en tiempos de crisis por algo llamado el «Código Ninkyo». Es un principio, que debe guiar la vida de un hombre, y de obligado cumplimiento por parte de todos los Yakuza, según el cual se les prohíbe quedarse al margen ante el sufrimiento ajeno.

Al menos, eso es lo que cree Manabu MiyazakiManabu Miyazaki (宮崎 学, Miyazaki Manabu, nacido el 25 de octubre de 1945) es un escritor, crítico social y figura pública japonés. Es autor de varios libros de gran éxito de ventas en Japón. Su autobiografía Toppamono vendió 600.000 copias y desde entonces ha sido traducida al inglés. En 1985, Miyazaki fue nombrado por la policía de Tokio como el principal sospechoso en el caso de Glico Morinaga, una saga de 17 meses de secuestro y extorsión corporativa. Más tarde fue absuelto. Manabu Miyazaki , autor que ha escrito más de 100 libros sobre la Yakuza y demás grupos minoritarios. Piensa que el lado caritativo del crimen organizado está arraigado en su historia. Como él dice:

Los Yakuza son desertores de la sociedad. Han sufrido, y sólo están tratando de ayudar a otras personas que tienen problemas.
El secreto para entender a los Yakuza, cree Miyazaki, está en su pasado, que se remonta al siglo XVII.

Los Burakumin: los parias sociales de Japón

Los primeros Yakuza eran miembros de una casta social llamada los BurakuminLos burakumin (部落民) son los actuales descendientes de los parias del Japón feudal, los eta (穢多) y los hinin (非人) de los que hablamos en una entrada anterior y en la actualidad son una minoría marginada en Japón muy interesante de estudiar porque, al contrario de lo que sucede en otros casos, la discriminación sobre los burakumin no tiene un origen étnico, sino ancestral. Japonismo.com. Eran personas consideradas como las más miserables de la humanidad; un grupo social tan inferior al resto de la sociedad que ni siquiera se les permitía tocar a otros seres humanos.

Familia de burakumin

Los Burakumin se dedicaban a profesiones como verdugos, carniceros, enterradores y trabajadores del cuero. Este tipo de trabajo fue considerado como «sucio» debido a la prohibición de matar impuesta por el budismo y a la noción de «impureza» que emplearon los sintoístas con los individuos que trataban con cadáveres o sangre. Eran los que trabajaban con la muerte. El aislamiento forzoso de los Burakumin había comenzado en el siglo XI, pero empeoró en el año 1603. Ese año, se escribieron leyes estrictas para expulsar a los Burakumin de la sociedad. A sus hijos se les negó la educación, y muchos de ellos fueron enviados fuera de las ciudades, forzados a vivir en pueblos o colonias aislados. Aunque étnicamente son originarios de Japón, esta población ha sido víctima de creencias religiosas y sociales que datan de la era de Tokugawa (1603). Han sufrido una severa discriminación y prejuicio de la mayoría de la sociedad. La palabra burakumin usualmente se asocia con delincuentes, gente sin educación, personas violentas que viven en barrios conflictivos.

Hoy en día, las cosas no son tan diferentes como nos gustaría que fuera. Todavía hay listas en Japón que nombran a cada descendiente de un Burakumin y se usan para prohibirles ciertos trabajos. Y hasta el día de hoy, los nombres de esas listas, según sabemos, aún constituyen más de la mitad de la Yakuza. Los burakumin estás constituidos por aproximadamente 3 millones de individuos que son étnica y lingüísticamente indistinguibles de los otros japoneses.

Hoy en día, los descendientes «burakumin» se enfrentan a la misma discriminación medieval cuando tratan de obtener trabajo o casarse con alguien que no es de su grupo social. De hecho, es común que las familias japonesas tradicionales comprueben el pasado de los futuros yernos o nueras para asegurarse de que no tienen un origen «buraku». Estas investigaciones se realizan gracias al «koseki», el registro familiar del Gobierno, que contiene datos sobre los nacimientos, adopciones, muertes, matrimonios y divorcios a lo largo de varios siglos.

Los Burakumin se convierten en la Yakuza

Los hijos de los Burakumin tuvieron que encontrar una forma de sobrevivir a pesar de las pocas opciones disponibles. Podían continuar con los oficios de sus padres, trabajando con los muertos y aislándose cada vez más de la sociedad, o podían dedicarse al crimen.

Así, el crimen floreció después de 1603. Los puestos de venta de artículos robados comenzaron a aparecer por todo Japón, la mayoría dirigidos por los hijos de Burakumin, desesperados por ganar dinero, aunque solo fuera para comer. Mientras tanto, otros crearon casas de juego ilegales en templos y santuarios abandonados.

Una reunió n de Yakuzas demostrando su poderío

Pronto ─nadie está seguro de cuándo─ los vendedores ambulantes y los jugadores comenzaron a crear sus propias bandas organizadas. Estas bandas vigilaban las tiendas de otros vendedores, manteniéndolas seguras a cambio de dinero a cambio de protección. Y así fue como nacieron los primeros Yakuza.

Eran negocios muy rentables. Consiguieron el respeto. Los líderes de esas bandas fueron reconocidos oficialmente por los gobernantes de Japón, se les dio el honor de tener apellidos, y se les permitió llevar espadas.

En este punto de la historia japonesa, esto fue profundamente significativo. Significaba que a estos hombres se les concedían los mismos honores que a la nobleza. Irónicamente, el hecho de recurrir al crimen le había dado a los Burakumin su primera muestra de respeto, y no iban a dejarlo pasar.

Una familia criminal

No pasó mucho tiempo antes de que la Yakuza fuera un cúmulo de organizaciones criminales, con sus propias costumbres y códigos. Los miembros deben observar estrictos códigos de lealtad, silencio, obediencia y similares.

Con estos códigos, los Yakuza eran como una familia. Era más que una simple banda. Cuando un nuevo miembro llegaba, aceptaba a su jefe como su nuevo padre. Con un ceremonial que se ejecutaba con una copa de sake, se aceptaba formalmente a la Yakuza como su nuevo hogar.

La lealtad a la Yakuza tenía que ser absoluta. En algunas bandas, se esperaba que el nuevo recluta eliminara totalmente los lazos con su familia biológica.

Sin embargo, para los hombres que se unieron a estas bandas, esto formaba parte del atractivo. Eran marginados sociales, personas que no tenían ninguna conexión con ninguna parte de la sociedad. La Yakuza, para ellos, significaba encontrar una familia de verdad en el mundo, encontrar gente a la que poder llamar sus hermanos.

Tatuajes y rituales

Parte de lo que significa la lealtad de un miembro de la Yakuza es la forma en que cambiará su apariencia. Un nuevo miembro de la Yakuza se cubriría de pies a cabeza con elaborados y complejos tatuajes (en el estilo tradicional japonés conocido como irezumi), lenta y dolorosamente grabados en su cuerpo con un afilado trozo de bambú. Cada parte de su cuerpo sería marcada.

Eventualmente, se prohibiría a un Yakuza mostrar su piel cubierta de tatuajes. Incluso entonces, no era difícil detectar a un miembro de la banda. Había otra forma de saberlo: la falta de alguna falange en sus manos izquierdas.

Tatuajes Yakuza

Era el castigo estipulado por deslealtad. Cualquier Yakuza que deshonrara el nombre de la banda se vería obligado a cortar la punta de su meñique izquierdo y entregárselo a su jefe.

En los primeros días, la Yakuza, este ritual de mutilación tenía un propósito práctico. Cada corte en un dedo debilitaría el agarre de la espada del hombre afectado. Con cada ofensa, las habilidades del hombre como guerrero disminuirían, empujándolo a depender cada vez más de la protección del grupo.

Un negocio «legítimo»

Hasta hace poco, la Yakuza ha sido al menos algo tolerada en Japón. Eran criminales, pero eran útiles, y a veces, incluso el gobierno se aprovechaba de sus «especiales» habilidades.

El gobierno japonés les ha pedido ayuda en ciertas operaciones militares (aunque los detalles siguen siendo poco claros) y, en 1960, por ejemplo, cuando el presidente Eisenhower visitó Japón, el gobierno lo protegió con decenas de guardaespaldas de la Yakuza.

La combinación perdedora en un popular juego de naipes originó el término «yakuza» o «indeseable».
La combinación perdedora en un popular juego de naipes originó el término «yakuza» o «indeseable»

Mientras que cosas como estas han hecho que la Yakuza parezca que estaba legitimada, su código también prohíbe a los miembros robar, incluso si, en la práctica, no se ha seguido esta regla desde el principio. Sin embargo, muchos miembros se veían a sí mismos simplemente como hombres de negocios.

Pero sus negocios a menudo no son para nada honestos…

El comercio de drogas

Históricamente, los Yakuza han llevado a cabo en gran medida lo que muchos considerarían delitos menores: tráfico de drogas, prostitución y extorsión.

El tráfico de drogas en particular ha demostrado ser extremadamente importante para la Yakuza. Hasta el día de hoy, casi todas las drogas ilegales en Japón son importadas por la Yakuza.

Entre las más populares está la metanfetamina, pero también traen un flujo constante de marihuana, MDMA, ketamina y cualquier otra cosa que crean que se puede negociar de estraperlo y sea factible de vender. Las drogas, como dijo un jefe de la Yakuza, son simplemente rentables:

Una forma segura de hacer dinero son las drogas: es lo único que no puedes conseguir sin una conexión con los bajos fondos.

La Yakuza y la esclavitud sexual

Pero las drogas no son todo lo que importa la Yakuza. También trafican con mujeres. Los agentes de la Yakuza viajan a América del Sur, Europa oriental y Filipinas y atraen a muchachas jóvenes a Japón, prometiéndoles trabajos lucrativos y vidas y experiencias emocionantes.

Sin embargo, cuando las chicas llegan allí, descubren que no hay trabajo. En cambio, están atrapadas en un país extranjero y sin suficiente dinero para regresar a casa. Todo lo que tienen es un proxeneta que les han tendido una trampa, un hombre que las empuja a una vida de prostitución.

Dedos cortados de un Yakyza para lavar sus pecados

Los burdeles suelen ser salones de masaje, bares de karaoke u hoteles del amor, a menudo propiedad de alguien que no está en la banda. Es su fachada a la sociedad normal, un falso jefe extorsionado para que les deje usar su negocio y el tipo que se encargará de asumir la culpa si la policía hace acto de presencia.

Todo esto es cierto hoy en día, como lo ha sido durante años. Pero nada de esto es lo que finalmente causó que el gobierno tomara medidas enérgicas contra la Yakuza.

La represión llegó cuando la Yakuza rivalizó con la delincuencia de cuello blanco.

El Jigeya: los tiburones terrestres de la Yakuza

Los bienes raíces fueron una de las primeras grandes estafas de la Yakuza. En los años 80, la Yakuza empezó a enviar a sus matones a trabajar para los agentes inmobiliarios. Se les llamaba los Jigeya. Los agentes inmobiliarios los contrataban cuando querían demoler una zona residencial y realizar una nueva construcción, pero no podían conseguir que un tacaño terrateniente les vendiera/cediera los terrenos.

El trabajo de los Jigeya era expulsarlos. Colocaban objetos desagradables en sus buzones, garabateaban palabras obscenas en sus paredes o, al menos en un caso conocido, vaciaban el todo el contenido de una fosa séptica por una de sus ventanas.

Se hacia lo que fuera necesario para conseguir que alguien vendiera o se marchara y los Yakuza estaban dispuesto a hacerlo. Hicieron el trabajo sucio y, según el miembro de la Yakuza, Ryuma Suzuki, el gobierno les dejó hacer:

Sin ellos, las ciudades no podrían desarrollarse. … Las grandes corporaciones no quieren poner mancharse las manos. No quieren involucrarse en problemas. Esperan que otras empresas hagan primero la parte sucia y deshonesta del negocio.
Públicamente, el gobierno japonés se ha lavado las manos de ellos, pero Suzuki podría no estar del todo equivocado. Más de una vez, el propio gobierno ha sido sorprendido contratando a la Yakuza para sacar a la gente de sus casas.

La Yakuza entra en el mundo de los negocios

Después de entrar en el desarrollo de bienes raíces, la Yakuza se trasladó al mundo de los negocios.

Al principio, el papel de la Yakuza en el crimen de cuello blanco fue principalmente a través de algo llamado Sōkaiya, su propio sistema para extorsionar en los negocios y a los negociantes. Compraban la cantidad adecuada de acciones de una compañía para poder enviar a sus hombres a las juntas de accionistas, y una vez allí, aterrorizaban y chantajeaban a las compañías para que hicieran lo que ellos quisieran.

Y muchas compañías invitaron a la Yakuza a entrar. Vinieron a la Yakuza pidiendo préstamos masivos que ningún banco les daría. A cambio, dejaban que la Yakuza obtuviera una participación en una corporación legítima para poder controlar.

El impacto ha sido enorme. En su apogeo, había 50 empresas registradas en la Bolsa de Valores de Osaka que tenían raíces profundas con el crimen organizado.

El mercado de valores

Los negocios legítimos, aprendió rápidamente la Yakuza, eran incluso más rentables que el crimen. Empezaron a establecer un plan de inversión en acciones, pagaron a personas sin nada que perder, pues nada tenían, para poder utilizar sus identidades, y luego las usarían para invertir en acciones, lo que se conoce como testaferros.

Llamaron a sus salas de inversión de acciones «salas de negociación», y resultaron increíblemente rentables. Era una nueva era, una nueva clase de crimen para la Yakuza de los 80. Como dijo un Yakuza:

Una vez estuve en la cárcel por intentar disparar a un tipo. Hoy en día estaría loco si lo hiciera. No hay necesidad de tomar ese tipo de riesgo nunca más…. Tengo un equipo completo detrás de mí ahora: tipos que solían ser banqueros y contadores, expertos en bienes raíces, prestamistas comerciales, diferentes tipos de gente de finanzas.
Y a medida que se adentraban en el mundo de los negocios ortodoxos, los tiempos de la violencia Yakuza fueron disminuyendo. Los asesinatos relacionados con la Yakuza se redujeron a la mitad en pocos años. Ahora era un negocio de cuello blanco, casi legal, y el gobierno los odiaba más que nunca y que a nadie.

La caída de la Yakuza

La represión comenzó cuando la Yakuza se volvió de cuello blanco en la década de 1980. La primera ley llamada «anti-Yakuza» fue aprobada en 1991. Hizo ilegal que un gánster Yakuza se pudiera involucrar en cierto tipo de negocios legales.

Desde entonces, las leyes anti-Yakuza han ido aumentando. Se han creado leyes que impiden que muevan su dinero sin control; se han enviado peticiones a otros países, rogando que se congelen los activos de la Yakuza. Y se han tomado otras muchas medidas.

Y está funcionando. Se tiene noticias de que los miembros de la Yakuza están en el nivel más bajo de los últimos años, y no es sólo por los arrestos. Por primera vez, están empezando a dejar de fluir hacia los miembros de la banda. Con sus activos, al menos parcialmente congelados, no tienen suficiente dinero para pagar los salarios de sus miembros.

Campaña de relaciones públicas criminal

Y esta presión podría ser la verdadera razón por la que los Yakuza se han vuelto tan generosos. La Yakuza no siempre estuvo involucrada en ayudar en esfuerzos humanitarios. Al igual que la policía, sus buenas acciones no comenzaron hasta que se dedicaron al crimen de cuello blanco. La periodista Tomohiko Suzuki no está de acuerdo con Manabu Miyazaki. No cree que los Yakuza estén ayudando porque entienden lo difícil que puede ser sentirse excluido. Piensa que todo es un gran truco de relaciones públicas:

Los yakuza están tratando de posicionarse para conseguir contratos para sus empresas de construcción para la reconstrucción masiva que vendrá. …si ayudan a los ciudadanos, será difícil que la policía pueda alegar algo en su contra.

El escuadrón de limpieza de Fukushima de los sintecho

Incluso como humanitarios, sus métodos no siempre son totalmente honestos. Cuando enviaron ayuda al reactor de Fukushima, no enviaron a sus mejores hombres. Enviaron a gente sin hogar y a gente que les debía dinero.

Un trabajador pasa junto a bolsas de basura radiactiva en un basurero temporal en Naraja, cerca de la planta nuclear de Fukushima Dai-ichi en Japón, el 5 de marzo de 2013. A dos años del temblor, un tsunami y un desastre nuclear que arrasaron con la costa noreste de Japón, la contaminación química sigue siendo una amenaza.
Un trabajador pasa junto a bolsas de basura radiactiva en un basurero temporal en Naraja, cerca de la planta nuclear de Fukushima Dai-ichi en Japón, el 5 de marzo de 2013. A dos años del temblor, un tsunami y un desastre nuclear que arrasaron con la costa noreste de Japón, la contaminación química sigue siendo una amenaza

Les mentían sobre lo que les iban a pagar, o les amenazaban con violencia para que les ayudaran. Como explicó un hombre que fue engañado para trabajar en el reactor accidentado:

No nos dieron ningún seguro de riesgos para la salud, ni siquiera medidores de radiación. Nos trataron como si no fuéramos nada, como personas desechables, nos prometieron cosas y luego nos ignoraron cuando ya habíamos recibido grandes dosis de radiación.
Pero los Yakuza insisten que están haciendo todo lo posible. Sabemos lo que es sentirte abandonado, dicen. Sólo están usando lo que tienen para mejorar las cosas. Un jefe de la Yakuza insiste:

Nuestro sincero sentimiento ahora mismo es ser de utilidad para la gente.

Es difícil asegurarlo. Podrían ser sólo criminales, tratando de hacerse ricos sin importar quién salga herido en el negocio.

Pero tal vez estén diciendo la verdad, al menos en parte. Tal vez algunos de ellos realmente están tratando de hacer lo correcto, para encontrar una manera de pertenecer a una sociedad que los ha rechazado durante mil años. Tal vez, después de ser tratados como la escoria de la tierra durante tanto tiempo, simplemente no saben cómo hacer las cosas de otra manera.

Sanja Matsuri, el festival de la yakuza o mafia japonesa

El Sanja MatsuriEl Sanja Matsuri (三社祭) es uno de los tres festivales sintoistas más importantes de Tokio. También tiene fama de ser uno de los más salvajes de Japón. Y ello porque a este festival, celebrado el tercer fin de semana de mayo, acuden alrededor de 2 millones de personas. Periodistasviajeros.com (三社祭) es uno de los tres festivales sintoistas más importantes de Tokio.

También tiene fama de ser uno de los más salvajes de Japón. Y ello porque a este festival, celebrado el tercer fin de semana de mayo, acuden alrededor de 2 millones de personas. El elemento que más llama la atención de la prensa cada año es la numerosa presencia de miembros de la yakuza (mafia japonesa). Algunos medios informativos incluso se atreven a afirmar que todo el festival está controlado por la yakuza.

Por ese motivo, muchos visitantes aprovechan la ocasión para acercarse a los mafiosos y fotografiarse con ellos, pues en la vida diaria es realmente difícil verlos y, por supuesto, nada recomendable acercarse a ellos, sobre todo si se es occidental.

Sanja Matsuri, la fiesta de Yakuza

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