La menstruación en la creencia religiosa

La menstruación en la creencia religiosa y la impureza de las mujeres van de la mano desde antiguo. En la Biblia, en el Levítico, 15,19 se dice:

Hablad a los hijos de Israel y decidles: Cualquier varón, cuando tuviere flujo de semen, será inmundo.

Y esta será su inmundicia en su flujo: sea que su cuerpo destiló a causa de su flujo, o que deje de destilar a causa de su flujo, él será inmundo.

Toda cama en que se acostare el que tuviere flujo, será inmunda; y toda cosa sobre que se sentare, inmunda será.

Y cualquiera que tocare su cama lavará sus vestidos; se lavará también a sí mismo con agua, y será inmundo hasta la noche.

Y el que se sentare sobre aquello en que se hubiere sentado el que tiene flujo, lavará sus vestidos, se lavará también a sí mismo con agua, y será inmundo hasta la noche.

Asimismo el que tocare el cuerpo del que tiene flujo, lavará sus vestidos, y a sí mismo se lavará con agua, y será inmundo hasta la noche.

Y si el que tiene flujo escupiere sobre el limpio, éste lavará sus vestidos, y después de haberse lavado con agua, será inmundo hasta la noche.

Y toda montura sobre que cabalgare el que tuviere flujo será inmunda.

Cualquiera que tocare cualquiera cosa que haya estado debajo de él, será inmundo hasta la noche; y el que la llevare, lavará sus vestidos, y después de lavarse con agua, será inmundo hasta la noche.

Y todo aquel a quien tocare el que tiene flujo, y no lavare con agua sus manos, lavará sus vestidos, y a sí mismo se lavará con agua, y será inmundo hasta la noche.

La vasija de barro que tocare el que tiene flujo será quebrada, y toda vasija de madera será lavada con agua.

Cuando se hubiere limpiado de su flujo el que tiene flujo, contará siete días desde su purificación, y lavará sus vestidos, y lavará su cuerpo en aguas corrientes, y será limpio.

Y el octavo día tomará dos tórtolas o dos palominos, y vendrá delante de Jehová a la puerta del tabernáculo de reunión, y los dará al sacerdote; y el sacerdote hará del uno ofrenda por el pecado, y del otro holocausto; y el sacerdote le purificará de su flujo delante de Jehová.

Cuando el hombre tuviere emisión de semen, lavará en agua todo su cuerpo, y será inmundo hasta la noche.

Y toda vestidura, o toda piel sobre la cual cayere la emisión del semen, se lavará con agua, y será inmunda hasta la noche.

Y cuando un hombre yaciere con una mujer y tuviere emisión de semen, ambos se lavarán con agua, y serán inmundos hasta la noche.

Cuando la mujer tuviere flujo de sangre, y su flujo fuere en su cuerpo, siete días estará apartada; y cualquiera que la tocare será inmundo hasta la noche.

Todo aquello sobre que ella se acostare mientras estuviere separada, será inmundo; también todo aquello sobre que se sentare será inmundo.

Y cualquiera que tocare su cama, lavará sus vestidos, y después de lavarse con agua, será inmundo hasta la noche.

También cualquiera que tocare cualquier mueble sobre que ella se hubiere sentado, lavará sus vestidos; se lavará luego a sí mismo con agua, y será inmundo hasta la noche.

Y lo que estuviere sobre la cama, o sobre la silla en que ella se hubiere sentado, el que lo tocare será inmundo hasta la noche.

Si alguno durmiere con ella, y su menstruo fuere sobre él, será inmundo por siete días; y toda cama sobre que durmiere, será inmunda.

Y la mujer, cuando siguiere el flujo de su sangre por muchos días fuera del tiempo de su costumbre, o cuando tuviere flujo de sangre más de su costumbre, todo el tiempo de su flujo será inmunda como en los días de su costumbre.

Toda cama en que durmiere todo el tiempo de su flujo, le será como la cama de su costumbre; y todo mueble sobre que se sentare, será inmundo, como la impureza de su costumbre.

Cualquiera que tocare esas cosas será inmundo; y lavará sus vestidos, y a sí mismo se lavará con agua, y será inmundo hasta la noche.

Y cuando fuere libre de su flujo, contará siete días, y después será limpia.

Y el octavo día tomará consigo dos tórtolas o dos palominos, y los traerá al sacerdote, a la puerta del tabernáculo de reunión; y el sacerdote hará del uno ofrenda por el pecado, y del otro holocausto; y la purificará el sacerdote delante de Jehová del flujo de su impureza.

Así apartaréis de sus impurezas a los hijos de Israel, a fin de que no mueran por sus impurezas por haber contaminado mi tabernáculo que está entre ellos.

Esta es la ley para el que tiene flujo, y para el que tiene emisión de semen, viniendo a ser inmundo a causa de ello; y para la que padece su costumbre, y para el que tuviere flujo, sea varón o mujer, y para el hombre que durmiere con mujer inmunda.

Las creencias son muchas. Plinio el ViejoGayo o Cayo Plinio Secundo conocido por el nombre de Plinio el Viejo Wikipedia, habla de las maravillosos efectos de la menstruación:

Pero no encontraremos difícilmente nada más prodigioso que el flujo menstrual. La proximidad de una mujer en este estado hace agriar el mosto; a su contacto, los cereales se convierten en estériles, los injertos mueren, las plantas de los jardines se secan, los frutos de los árboles donde ella está sentada caen; el resplandor de los espejos se enturbian nada más que por su mirada; el filo del acero se debilita, el brillo del marfil desaparece, los enjambres de las abejas mueren; incluso el bronce y el hierro se oxidan inmediatamente y el bronce toma un olor espantoso; en fin, la rabia le entra a los perros que prueban de dicho líquido y su mordedura inocula un veneno sin remedio. Hay más: el asfalto, esa sustancia tenaz y viscosa que, a una época precisa del año sobrenada un lago de Judea, que se llama Asphaltites, no se deja dividir por nada, pues se adhiere a todo lo que toca, excepto por un hilo infectado por este veneno. Se dice incluso que las hormigas, esos animalejos minúsculos, le son sensibles: ellas echan los granos que transportan y no los vuelven a recoger. Este flujo tan curioso y tan pernicioso aparece todos los treinta días en la mujer, y, con más intensidad todos los tres meses.

Hay muchas más creencias; te enumero algunas más:

  • A mediados del siglo XVIII aún se creía que el pelo de una mujer menstruante, que se enterraba en la tierra, se convertía en una serpiente.
  • En Francia, durante el siglo XVII, se pensaba que la sangre menstrual de una mujer que no hubiese parido tenía la propiedad de apagar los fuegos por muy vivos que fueran éstos. En el sur de Rusia, pensando que la sangre tendría parte del alma de su propietario, la utilizaban como filtro de amor mezclándola con el vino o el café.
  • Hasta bien entrado el siglo XX las bodegas y destilerías liberaban a las mujeres de trabajar durante la regla porque estaban convencidos de que agriaban el vino o la cerveza.
  • En 1970, sin ir más lejos, las mujeres menstruantes no podían donar sangre porque se creía que la sangre donada durante la menstruación contribuía a destruir los glóbulos rojos, es decir, que tenía un efecto hemolítico.
  • Durante la menstruación las mujeres tampoco debían preparar masas para pasteles o cocinar pan ya que no se harían adecuadamente. Tampoco la mayonesa porque se cortaría esta
  • Hasta bien entrados los años 80, en algunos hospitales con laboratorios de rayos X se creía que las asistentes menstruantes no debían manipular las películas de rayos X que debían revelarse. Lo mismo ocurría en los laboratorios fotográficos: se consideraba que la regla de la mujer afectaba a la calidad de las películas.
  • También se desaconsejaba a las mujeres menstruantes patinar sobre hielo o bailar.
  • Incluso mirarse al espejo durante la menstruación fue un tabú durante mucho tiempo. El espejo se volvía opaco.
  • En Baviera los campesinos entregaban a las vírgenes menstruantes pañuelos de encaje para que los impregnaran con la sangre menstrual, pues los consideraban poderosos amuletos capaces de evitar a quien los llevara accidentes o heridas con hemorragias; incluso las mujeres solteras se guardaban para sí estos amuletos pues, llegado el momento del embarazo, les preservarían de las hemorragias uterinas que les podrían desencadenar un aborto.
  • La mujer durante la menstruación no podía ducharse, ni bañarse ni lavarse la cabeza, podría, entonces volverse loca o se te cortaba de golpe.
  • Durante los días de la regla no se podía tomar leche ni derivados, ni huevos ni limón.
  • Cuando tiene la primera relación sexual, no corre el riesgo de quedar embarazada.
  • Cuando está menstruando, es malo para la mujer tener relaciones sexuales porque el cuerpo está más abierto y más sensible a contraer enfermedades (sí debe tenerse en cuenta que, como la sangre es vehículo da transmisión de algunas enfermedades, si la mujer o su pareja padece de alguna enfermedad transmisible, como la hepatitis B, tener relaciones sexuales sin protección o preservativo durante la menstruación aumenta el riesgo de transmisión de esa enfermedad).
  • Entre egipcios y hebreos era un ritual obligatorio que la mujer se sometiera a baños especiales de limpieza al final de cada regla.
  • Los que creían en el efecto salutífero de la sangre menstrual la utilizaban para curar el lacrimeo, la epilepsia y las convulsiones en general, los dolores rebeldes, la erisipela, la gota, los diviesos, las verrugas, lamparones, llagas viejas, tercianas, hidrofobia, esterilidad, e incluso curaba el amor voluble asegurando el amor de los hombres. También se llegó a creer que serviría de contrahechizo, que desharía el Mal de OjoMal de ojoEl mal de ojo es una creencia popular supersticiosa que está extendida en muchas civilizaciones, según la cual, una persona tiene la capacidad de producir daño, desgracias, enfermedades e incluso llegar a provocar la muerte a otra sólo con mirarla. Esta contraparte afectada se dice que «está ojeada, que le echaron mal de ojo, o el ojo encima». Antiguamente se pensaba que las brujas eran quienes lo usaban para hacer caer enfermas a sus víctimas, y que así perdieran el amor o llegaran a dejarlas en ruinas. Wikipedia, preservaría de la peste y desviaría las tormentas.
  • En la China antigua estaba establecido que la sangre menstrual no debía tocar el suelo por temor a ofender al espíritu de la Tierra.
  • En la antigua Babilonia, se pensaba que la Diosa Ishtar tenía su menstruación durante la luna llena. No se permitía que nadie saliera de viaje, trabajara, ni comiera comida cocinada en ese momento. Se piensa que estos días de descanso, denominados «sabattu»; son los predecesores de los sábados judío y cristiano.
  • Tribus australianas y muchas centro meridionales de América están convencidas de que la mujer en periodo menstrual perjudica la pesca, por lo que para evitar influjos negativos, se les prohíbe acercarse a la orilla para no dañar la pesca del día.
  • Según el Talmud (siglo II a.C. – IV d.C.), compilación de la tradición judía, si una mujer está iniciando sus reglas y pasa entre dos hombres, está condenando a muerte a uno de ellos, pero si por el contrario la mujer está terminando de reglar, hará que los dos hombres se querellen.
  • En Birmania pensaban que la sangre menstrual tenía poderes terribles y que sólo su olor era capaz de contaminar el aire, y justamente por ello, cuando una plaga de insectos asolaba sus campos, recurrían a las mujeres menstruantes para que pasearan por ellos con los genitales al desnudo, pensando en que ésto sería suficiente para que los insectos murieran o se alejaran. En España e Italia, aunque no de forma tan marcada, también se hizo su sitio esta superstición; en Sicilia incluso usaban el agua de la higiene íntima de las menstruantes para humedecer los troncos de los árboles para que no fueran atacados por las orugas.