24/06/2024

La magia de los árboles

NARANJO

Los cítricos constituyen un género de unas quince especies de arbustos o árboles entre pequeños y medianos con espina y hojas perennes. Son originarios del Sudeste Asiático. Tienen un gran peso económico gracias a sus frutos, entre los que se encuentran los limones, las naranjas, los pomelos, las mandarinas y las limas. Las flores son blancas o de color púrpura, y muy aromáticas. Suelen ser hermafroditas, suelen tener cinco pétalos y entre veinte y sesenta estambres agrupados en fascículos. Los frutos son grandes, aromáticos y de piel rugosa, y poseen entre ocho y quince gajos provistos de una jugosa pulpa. Los árabes fueron los primeros en mencionarlo por escrito, para lo que adoptaron el término sánscrito nagarunga, y emplearon las naranjas con fines y en ritos y ceremonias. Con el tiempo introdujeron su cultivo en la Península Ibérica. En el año 1002 había presencia de naranjos en Sicilia y los portugueses trajeron consigo el cultivo a principios del siglo XVI desde el Lejano Oriente.

Un naranjo, árbol típico de la huerta valenciana

Los países de clima más frío mostraron un entusiasmo por la naranja mayor que lo que permitían sus condiciones climáticas, así que no tardaron en inventar las orangeries un tipo de invernadero donde podían cultivar naranjos. Las mermeladas y demás confituras de naranja se elaboran únicamente con naranja amarga o de Sevilla (C. aurantium). La pectina, un estabilizante indispensable en conservas y mermeladas, se extrae de la piel de limón, la lima, la naranja y el pomelo, así como la manzana.

La naranja constituyen una importante fuente de vitamina C y potasio. Puede contener hasta 60 mg de vitamina C o nada en absoluto. Se emplea como energizante.

Cultura, mitología y simbología

Según una leyenda muy antigua andaluza, un día, María y José, mientras viajaban con Jesús, se encontraron un naranjo custodiado por un águila. María suplicó al naranjo que le diera uno de sus frutos, aprovechando que el águila estaba durmiendo. El árbol le entrego, no una, sino tres , una para cada uno de los miembros de la Sagrada Familia.

En otra leyenda tahitiana sobre un naranjo mágico, una joven encontró tres naranjas encima de la mesa de sus casa, por lo que las devoró sin pensárselo dos veces, ya que su madrastra no le daba de comer apenas, y cuando esta regresó y vio lo que había pasado la amenazó enfadada, por lo que la jovencita se escapo y fue a ver la tumba de su padre, donde se quedo dormida toda la noche.

A la mañana siguiente, se despertó con los rayos de sol y, al levantarse, se le cayeron de la blusa unas cuantas semillas de naranja, que en cuanto tocaron tierra empezaron a brotar y crecer. La joven descubrió que tenía poderes sobre el árbol y que al cantar conseguía que diera flores y naranjas, por lo que decidió llevarse un puñado de naranjas a casa para aplacar el enfado de su madrastra. Pero ésta era muy codiciosa y obligó a la muchacha que la llevará hasta el naranjo. La madrastra se dedico a trepar por el tronco, momento que la chavala aprovecho para cantar y hacer que creciera hasta el cielo, donde se rompió. Murieron tanto la madrastra como el naranjo, pero inmediatamente encontró una semilla. El nuevo naranjo que brotó, creció y dio muchas naranjas, que la joven vendió en el mercado. Y desde ese momento vivió feliz.

ALMENDRO

El género Amyddalus comprende unas cuarenta especies, en su mayoría originarias del sudoeste y el centro de Asia. Unas quince de ellas proceden de Irán, y en Israel se encuentran dos, una con almendras amargas y otras con almendras dulces. Son polinizados por abejas. Para la obtención de almendras se utiliza un cultivar, el almendro común (Prunus amygdalus, P. dulcis, P communis), un pequeño árbol de hojas lanceoladas y puntiagudas finamente dentadas. Las flores, de color rosa, aparecen solitarias o por parejas en en primavera, y miden de 2,5 a 5 cm.

El almendro, produce la almendra, imprescindible para los turrones de la Navidad y la pastelería cotidiana.

Las almendras dulces (P. amygdalus dulcis) poseen forma ovalada, aplanada o redondeada y tiene sabor dulce. Se pueden comer crudas, tostadas, solas o en pasteles, tartas, repostería o mazapán. Las almendras amargas (P. amygdalus amara) son más pequeñas y más puntiagudas, y dejan un sabor amargo y astringente. Contienen entre un 2 y un 4 por ciento de amigdalina glucósida, que libera un tóxico al liberarla. De hecho, basta comer entre siete y diez almendras crudas para que ocasionen serios problemas de salud en las personas adultas, que en el caso de ser niños podría resultar fatal.

Como producto natural es uno de los productos cosméticos más utilizados, ya que suaviza e hidrata la piel. Las almendras dulces constituyen una buena fuente de potasio, calcio, magnesio, vitamina E y proteínas. En la medicina ayurvédicaMedicina ayurvédicaLa medicina ayurvédica se basa en la teoría de los cinco elementos del funcionamiento del universo: aire, fuego, agua, tierra y éter (espacio). las almendras se consideran un alimento que devuelve el equilibrio: ingerir diez almendras al día, peladas y crudas, ayudan a estabilizar el sistema energético del organismo.

Cultura, mitología y simbología

El almendro en flor lleva anunciando la llegada de la primavera lo que la convirtió en el símbolo de la Diosa Blanca. Para los antiguos frigiosFrigiosFrigia (en griego: Φρυγία Phrygía) fue una antigua región de Asia Menor que ocupaba la mayor parte de la península de Anatolia, en el territorio que actualmente corresponde a Turquía., el almendro simboliza el origen de todos los seres vivos.

Entre los pueblos de Israel, el almendro encarnó en un principio del árbol de la vida. El bastón de Moisés (y Aarón), al que se menciona como la «vara de Dios» (Éxodo 17,9), era de madera de almendro (Números 17, 8). Por ello, el bastón se convirtió en el cetro de los reyes de Israel durante muchas generaciones. Los «bastones de pastor» de los patriarcas cristianos dieron continuidad a esta tradición, e incluso hoy en día el papa lleva un báculo.

Pero su poder real proviene de la luz divina que nos baña a todos. En la tradición judaica, la luz divina que emerge místicamente del almendro tiene su expresión simbólica en el Árbol de la Luz, así como en la ceremonia de la menorahMenóraLa menorá (en hebreo: מנורה, lit. «lámpara») es el candelabro o lámpara de aceite de siete brazos de la cultura israelita, uno de los elementos rituales más importantes del judaísmo y asimismo uno de sus símbolos más antiguos, remontándose su uso al pueblo hebreo acampado al pie del monte Sinaí y en su Éxodo rumbo a la Tierra Prometida, en tiempos de la Edad Antigua, durante la cual se enciende un candelabro de siete brazos, uno por cada uno de los planetas.

ACACIA

La acacia es un vasto género de entre 800.000 espacies de arbustos y árboles presentes sobre todo en las regiones subtropicales y tropicales, en especial en África y Australia. Predominan los arbustos, si bien varias especies alcanzan las dimensiones propias de un árbol. Las hojas suelen ser bipinnadas. Las flores, a su vez, acostumbran a ser de color amarillo y aparecen en forma de pequeñas cabezuelas redondeadas, casi siempre en invierno o en primavera. Los frutos pueden presentar una forma avalada o alargada. Los hawainos cubren con ceniza de koa (una de las especies de acacia), madera con la que se construye las canoas, el interior de las bocas de los bebés para darles fuerza.

La acacia ha suministrado la madera preferida de los dioses de la antigüedad.

Cultura, mitología y simbología

Para los antiguos egipcios, una barca era un reflejo de la barca de la consciencia en la que viajaba el alma a lo largo de la vida. Lo que hace que las barcas y los sarcófagos tenga mucho en común, y no son pocas las civilizaciones que celebraban funerales a bordo de embarcaciones. Las cinco barcas fúnebres halladas junto a la pirámide de Queópe, hacía 2590 a. C., se construyeron con madera de acacia u cedro.

La barca sagrada original de Osiris que había en el templo de Tebas estaba construida de acacia. Este dios moría todos los años en coincidencia con el marchitamiento de las plantas y no renacía hasta la primavera siguiente. Por lo tano era la promesa de vida eterna al vencer a la muerte y renacer cada año. Para los egipcios significaba poder transcender los límites de la propia personalidad y fundirse con Osiris. La acacia era el guardián que protegía la momia de Osirtis mientras su alma abrazaba el universo entero. Se le menciona como «el solitario de la acacia» y las imágenes lo muestran momificado al pie de este árbol.

Las tribus de Israel construyeron el Arca de la Alianza, el Templo y el altar con madera de acacia común (A. raddiana), que seguramente esta presente porque Moisés lo conocía de su paso por tierras egipcias. En Arabia, la acacia se venera como árbol sagrado y se dice que todo aquel que rompe un brote muere en menos de un año. En la antigua China se creía que los dioses del Norte vivían en acacias.

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