14/04/2024

Elizabeth Báthory: la asesina en serie más legendaria de Occidente

Puede ser catalogada como una de las más prolíficas, aunque presunta, asesina en serie que haya existido, Elizabeth Báthory, tenía como ventaja pertenecer a la aristocracia. Se cree que esta mujer húngara vinculada con la nobleza utilizó su influente posición para sacrificar a tantas víctimas de las clases modestas sin sufrir consecuencuas por sus actos que, aunque sus crímenes fueron horribles y son bien conocidos, se dice que utilizó pinchos, atizadores de chimenea al rojo y cierto tipo de insectos para torturar a sus víctimas, todavía no sabemos exactamente a cuántas personas asesinó. Sin un registro fiable de sus fechorías, es imposible calcularlo, pero en su juicio en 1611, se valoró que estaría, se barajo como cifra máxima aproximada en unas 650 víctimas, en un período de tan solo seis años.

Retrato de Elizabeth Báthory
Retrato de Elizabeth Báthory
Bañada en sangre
Escudo de armas de la familia BathoryHija del Barón Jorge VI Báthory del Ecsed en 1560, Elizabeth Báthory podría haber nacido bebiendo ya sangre en el útero de su madre antes momento del alumbramiento. Se cree que Báthory sufría epilepsiaLa epilepsia es un trastorno cerebral en el cual una persona tiene convulsiones repetidas durante un tiempo. Las crisis convulsivas son episodios de actividad descontrolada y anormal de las neuronas que puede causar cambios en la atención o el comportamiento., una enfermedad que se heredaría fácilmente gracias a la endogamiaENDOGAMIAnombre femenino ─ 1. Matrimonio entre personas de la misma casta, raza, comunidad o condición social. ─ 2. Selección de profesionales entre los mismos de la profesión o entre los que les son muy cercanos, de manera que no se permite la entrada de personas ajenas al mismo. presente en la familia real húngara, y un tratamiento común para las convulsiones en esa época consistía en frotar sangre en la piel de los afectados. Las víctimas de la enfermedad también se alimentaban con la sangre de personas sanas como medio para, supuestamente, eliminar del enfermo la afección. Mucho de lo que sabemos sobre Báthory ha sido extraido de textos con cientos de años de antigüedad, que intentan explicar sus terribles acciones, por lo que podría ser una combinación de hechos reales y del imagiario colectivo, esta segunda es más probable, pero lo que parece que sí está claro es que sus padres y otros cuidadores, seguramente, la alimentaron con sangre desde la más temprana edad.
Los pecados del padre
En el caso de Elizabeth Báthory, el problema no se hallaba muy lejos. El barón George Báthory y la baronesa Anna Báthory se deleitaban torturando a los campesinos húngaros por los incumplimientos más leves, incluso, en presencia de su hija. Una historia a menudo citada sobre su sombría infancia, dice que ella miraba sin mostrar piedad, mientras un hombre gitano acusado de robo era cosido dentro del vientre de un caballo moribundo y abandonado allí hasta su muerte. Su asistencia a estos actos no era una mera coincidencia o un acto de negligencia paterna. Estaba calculado con el propósito de enseñarle cómo tratar a los que están por debajo de su clase, a sus subditos, en el sentido más extremo del significado. Ser testigo de tales actos de sadismo brutal parecía haber dejado la idea de lo que se deseaba inculcar en la joven Isabel.
Una novia joven
El 8 de mayo de 1575, Elizabeth Báthory se casó con Ferenc NádasdyFrancisco NádasdyFrancisco NádasdyWIKIPEDIA, hijo del estadista húngaro Barón Tamás NádasdyTamás NádasdyTamás NádasdyWIKIPEDIA de Nádasd et Fogarasföld, cuando tenía sólo 15 y su amado 19 años. Debido a la posición de Elizabeth en la sociedad, mucho más alta que la de Nádasdy, decidió cambiar su apellido por el de Báthory. La joven pareja se trasladó rápidamente al Castillo de Csejte en los Cárpatos, donde ella comenzó a ocuparse de sus tareas comerciales y de las propiedades de los alrededores, mientras que su marido marchó a luchar en la Guerra de los Trece Años. Durante su matrimonio, Báthory dio a luz a cuatro hijos y, probablemente, a un quinto.
Castillo de Csejte en los Cárpatos
Castillo de Csejte en los Cárpatos
Una joven viuda
El 4 de enero del año 1604, el Caballero Negro (hu) de Hungría, como se conocía a Francisco Nádasdy por su fiereza a la hora de combatir y su despiadada costumbre de empalar a todos sus prisioneros enemigos, murió de misteriosa y repentina enfermedad en medio de una batalla. A partir de ahí, Isabel tuvo vía libre para tratar a la gente de su reino como deseaba. En esta época, fue cuando Báthory comenzó a llevar víctimas a su castillo mediante diversos medios para torturarlas y mutilarlas. Algunas de sus víctimas eran mujeres jóvenes que le enviaron sus padres para que aprendieran etiqueta y buenas maneras en el servicio, mientras que otras eran simplemente campesinas de los alrededores que fueron secuestradas.

Las historias sobre los años de Báthory, ya viuda, no parece que calmara su crueldad. La muerte de Ferencz Nadasdy, que en vida observó con cierta condescendencia las agresiones y humillaciones al servicio (por ejemplo, criadas atadas a la intemperie y obligadas a fregar desnudas en invierno), azuzó aún más la fiebre psicópata de la condesa. A una criada que había robado una moneda, la obligó a tener esa moneda al rojo vivo presionada en la mano: «Tuvo que tenerla hasta que le dejó una marca visible en la mano, como un símbolo de advertencia sobre posibles robos a otras criadas».

Fue acusada de golpear a sus víctimas, ingerir la carne de sus cuerpos, las quemó con pinzas al rojo vivo y cubrirlas con miel antes de dárselas de comer a las hormigas; además, la resistencia de las víctimas jugaba en su contra, dado que la aristócrata disfrutaba improvisando nuevas torturas. Se cree que los sirvientes que no fueron torturados recibieron la orden de llevar a cabo algunos de los asesinatos que ella ordenaba, mientras observaban o comía la carne de sus víctimas, cuyos cuerpos pronto hicieron rebosar cementerios sin marcas visibles de quien estaba allí enterrado, así como silos de grano. Uno de los rumores más conocidos sobre Elizabeth y su brutalidad es la supuesta inclinación a bañarse en sangre de jóvenes, aunque no está claro si se trata de folclore o si la condesa trastornada pasaba realmente sus tardes llenando bañeras con sangre fresca para bañarse. Por lo visto, encontraron numerosas muchachas torturadas en distintos estados de desangrado, y un montón de cadáveres por los alrededores. El Libro Guinness acredita que la condesa sangrienta fue la asesina más prolífica de la Historia, atribuyéndole un mínimo de 610 víctimas confirmadas. Las sacrificadas eran todas vírgenes que acababan siendo torturadas y sacrificadas para proporcionar sangre fresca a la aristócrata, que creía que el rojo fluido poseía propiedades rejuvenecedoras. La ingesta de sangre, cuentan, hacía que Elizabeth Bathory se sintiera y pareciera más joven.

¿Magia Roja?
En 1610, al menos seis años después de que comenzó la matanza, el Rey de HungríaMatías de HabsburgoMatías de HabsburgoWIKIPEDIA y el Archiduque de AustriaFernando II de HabsburgoFernando II de HabsburgoWIKIPEDIA nombraron a György ThurzóGyörgy ThurzóGyörgy ThurzóWIKIPEDIA para que investigará a la noble. En el transcurso del año siguiente, Thurzó y dos ayudantes entrevistaron a unas 300 personas que les contaron terribles y escandalosas historias sobre los horrores que tenían lugar tras los muros de las fincas de Báthroy. Hay que recordar que en aquel momento aquellos paises formaban parte del Principado de Transilvania.

Mapa del Principado de Transilvania
Mapa del Principado de Transilvania

Los testimonios afloraban por todas partes. Algunos afirmaban que conocían a chicas que habían sido asesinadas, otros insistían en que habían visto cadáveres en el castillo de Báthory, mientras que otros informaban de rumores sobre torturas que habían oído a otras personas. Los cientos de testimonios fueron suficientes para arrestar a Báthory y a cuatro de sus sirvientes que se temía podían ser cómplices.

Presuntamente, Thurzó sorprendió a Báthory mientras torturaba a alguna persona, aunque lo más probable es que estuviera cenando. De cualquier manera, le dijo al público que fue pillada «con las manos en la masa». Incluso entonces, la historia de Báthory estaba rodeada de especulaciones e inducidas conclusiones.

Representación de las orgías de sangre y dolor de la condesa Elizabeth Bathóry
Representación de las orgías de sangre y dolor de la condesa Elizabeth Bathóry
Sin juicio
Tras el arresto de sus sirvientes, Juan Ujváry, uno de sus mayordomos, testificó que hasta 37 chicas de entre 11 y 26 años habían sido asesinadas en su presencia. Sus cómplices fueron ejecutados, fueron condenados por brujería y quemados en la hoguera, pero la noble dama ni siquiera fue acusada, por respeto a su familia y su deseo de mantener el real escándalo alejado titulares turbulentos para la realeza. Nunca se demostró, de forma concluyente, que ella asesinará a persona alguna de forma intencionada, pero no había duda de que trató a sus sirvientes con una crueldad espantosa, por lo que fue castigada. La condesa fue juzgada en Pressburbo (hoy en la Bratislava eslovaca), que en esas fechas hacía las veces de capital húngara tras la caída de Budapest en manos otomanas. Veinte jueces la condenaron, en 1611, a un encierro de por vida y la diagnosticaron como demente, si bien ella nunca aceptó los cargos y se pasó el resto de su vida defendiendo su inocencia. Decenas de esqueletos, más de 300 testigos y la declaración judicial de sus colaboradoras, que salió a la luz en el siglo XVIII de la mano del jesuita Laszlo Turoczi, retrataron a la condesa como una servidora de Satán, narcisista y sádica. Solo una de sus criadas declaró a favor de la Condesa, mientras que ella se escudó en su condición de noble para no acudir al juicio.
Elizabeth Báthory en su salsa
Elizabeth Báthory en su salsa

Lo que le pasó a Báthory, sin embargo, es todavía, objeto de debate. Según una historia, Thurzó ordenó que la noble dama fuera emparedada en sus aposentos con espacio suficiente entre los ladrillos para introducirle comida, aunque los documentos escritos por los sacerdotes tras sus visitas al castillo dicen que Báthory podía moverse libremente por su casa, si apenas cambios en su vida diaria durante sus últimos años. Falleció el 21 de agosto de 1614 y fue enterrada en la iglesia de Csejte antes de que sus restos fueran trasladados a la cripta de la familia Báthory en Ecsed, Hungría.

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