24/06/2024

El asesinato de Julio César

¡Cuidado con los idus de marzo! Si eres como la mayoría de nosotros, seguramente oíste esta frase, así como sobre el asesinato del emperador romano Julio César, en la asignatura de Historia (de lo que sea) en bachillerato por primera vez.


El motivo del asesinato
La antigua Roma fue la primera república del mundo, por lo que la idea de gobierno por representación era algo totalmente nuevo, en Roma o en cualquier otro sitio. Como no le permitían hacer lo que le venía en gana, el emperador Julio César, no era el típico tirano al uso, aún. Pero rápidamente trató de desestabilizar todo el sistema de controles y equilibrios que aseguraban una distribución equitativa de poderes haciendo uso de estrategias efectivas siempre: la intimidación y el soborno. El éxito estaba asegurado: consiguió que el Senado lo nombrara Dictador, y cuando esto no le pareció suficiente, forzó al Senado, que lo declaró Dictador vitalicio. Fue un trato beneficioso para César, pero parece ser que para nadie más.
La trama
Nadie, a excepción de César, estaba contento con sus usos y abusos de poder, ya que la mayoría de los senadores no tenían capacidad para poder controlarlo (acuérdate de soborno e intimidación). Como resultado, Brutus (el de la famoso exclamación «¿Et tu, Brute?» ¿Y tu, Bruto?) pensó que dependía de él eliminar de la ecuación a César. Después de tantear al resto de senadores, invitó a los que él consideraba dignos de confianza y odiaban, tanto o más que él a César, para hacerlos participes de su plan. El grupo se denominaba a sí mismo Los Liberatores. Comenzaron a reunirse en secreto para sopesar sus opciones en una futura acción de «limpieza» del poder.
Planes para asesinar a César
Los Liberadores barajaron diversos planes para asesinar a Julio César. Uno de ellos era acorralar a César mientras caminaba por el Camino Sagrado (ver imagen inferior), uno de sus lugares favoritos y que visitaba con frecuencia. Otro consistía en empujar a César desde un puente que tendría que cruzar próximamente; mientras que otro intentaba aprovechar la acumulación de armas que se iba a producir para celebrar un evento de gladiadores. Todos estos planes fueron descartados en beneficio de uno más simple: matarlo en el Senado, donde estaría a solas con los senadores.
Ignorando a los amigos
En la obra de ShakespeareWilliam ShakespeareWilliam ShakespeareWikipedia, un adivino advirtió a César de los problemas en los idus de marzo, el 15 de marzo. El bardo probablemente estaba utilizando una licencia poética en esta escena, pero César fue avisado por varios amigos e incluso su propio médico, para que se mantuviera alejado del Senado el 15 de marzo. Lo más interesante es que la esposa de César había tenido pesadillas que como tema recurrente especulaban con el sangriento final de su marido. Cuando César mencionó estos presagios a su amigo íntimo, Bruto, el astuto traidor se burló de él por ser tan tonto como para escuchar las divagaciones de una mujer y los chismes ociosos de hombres estúpidos. César no quería parecer un cobarde, así que acudió a su cita en el Senado.
Cimbro (en el centro) muestra la petición y tira de la túnica de César, mientras que uno de los dos hermanos Casca se prepara para golpearlo por detrás. Pintura de Karl Theodor von Piloty
Cimbro (en el centro) muestra la petición y tira de la túnica de César, mientras que uno de los dos hermanos Casca se prepara para golpearlo por detrás. Pintura de Karl Theodor von Piloty
El asesinato
El 15 de marzo del 44 a.C., César entró en el Senado Romano y ocupó su lugar por última vez. Los Liberadores, habían escondido dagas en sus togas, y, finalmente, entraron en acción. Fueron liderados por Servilio Casca, quien dio el primer golpe por sorpresa en el hombro de César antes de que este se revolviera hacia sus compañeros senadores y gritara «¡Ayuda, hermanos!» Cuando César fue superado por los sesenta senadores que estaban disfrutando del apuñalamiento, imploró «¿Por qué esta violencia?»
Heridas leves excepto…
Irónicamente, en su ansia por eliminar al odiado dictador, algunos senadores no tuvieron posibilidad de usar su daga. Una autopsia reveló que César sólo fue apuñalado 23 veces, y sólo una de las heridas, una puñalada en el corazón fue fatal. Las otras puñaladas fueron superficiales, pero ayudaron a que se desangrara rápidamente, así que, no fueron tan inútiles.

Quien mató a César, no fue Bruto. ¿Cómo lo sabemos? Porque eligió golpear a César por debajo de la cintura, apuñalándolo en su hombría, en las partes pudendas, los testículos y el pene, vamos. Esperemos que apuntara con cuidado. Sabemos que tanto ímpetu y tantas personas formando un tumulto para cometer el crimen, propició que varios de los senadores recibieran heridas colateralmente.

«Et tu, Brute?»
En la obra de Shakespeare, las últimas palabras de Julio César son «Et tu, ¿Brute?» (¿En inglés, «You, too, Brutus?»). En realidad, no sabemos cuáles fueron las últimas palabras de César. De hecho, varios testigos afirmaron que César permaneció en silencio durante todo el incidente. Otros insistieron en que César dijo «¿Tú también, niño?» pero no hay pruebas de que fuera dirigido a Bruto.
Los asesinos pensaron…
Los Liberadores pensaron que el pueblo de Roma se alegraría con la noticia de la muerte de César, los entronaría como héroes, pero parece que se equivocaron. Cuando Bruto guio a los senadores por las calles de Roma, proclamando a viva voz «Pueblo de Roma, somos libres al fin», se sorprendió al ver que no eran recibidos como héroes. Entre las clases sociales más bajas de Roma, César era un líder popular, y no estaban precisamente contentos de que un grupo de ricos elitistas hubiera asesinado a su líder. Casi todos los conspiradores se vieron obligados a huir de Roma por su propia seguridad. Marco Antonio, que era un leal partidario de César y esperaba ser nombrado el próximo emperador, intentó usar esta reacción en su beneficio, pero no hubo tu tía. César había elegido a su sobrino nieto adoptivo, Octavio, como su sucesor.
Una señal en el cielo
Meses después de la muerte de César, en julio del 44 a.C., se vio un cometa surcando los cielos de Roma durante siete días. Este evento celestial se ha conocido como el Cometa del César, y el pueblo de Roma lo tomó como una señal de que los dioses querían que su recién caído líder fuera deificado. El Cometa del César es probablemente el cometa más famoso de la antigüedad.

Los gatos y el César
Los escalones del Senado Romano donde murió César están ahora en ruinas, pero eso no significa que la antigua edificación esté deshabitada. Hubo un momento en el que, unos 130 gatos callejeros tenían en él su hogar. Voluntarios cuidan de los gatos, vigilan por si se ponen enfermos y esterilizan a todos los que pueden, mientras que las gattare, «damas de los gatos», les traen comida. Dependiendo de cómo te sientas atraído por los gatos y/o César, puede ser un tributo apropiado o, quizás indigno, en el lugar donde César dio su último aliento.

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