02/03/2024

Curiosidades interesantes XXXVIII

CIMABUE DESCUBRE A GIOTTO
Cimabue (c. 1240-1302), Italia
Giotto di Bondone (c. 1267-1337), Italia

Cimabue fue un reputado pintor medieval que vivió en Florencia. Cierto día, mientras se dirigía a la cercana villa de Vespignano, se cruzó con un pastorcillo de 10 años. Éste, mientras cuidaba de sus ovejas, las dibujaba con una piedra afilada sobre otra piedra plana. Cimabue, impresionado por el talento innato del niño, que pidió que aceptara ser sorprendidos. Con el tiempo, Giotto superó a su maestro, y hoy se le considera el primer gran pintor del Renacimiento italiano.

La historia de Giotto dibujando sobre una piedra es también importante porque Giorgio Vasari, el primer historiador desde la Antigüedad que sentir cargo de recopilar información biográfica sobre pintores, escultores y arquitectos y los presenta como artistas, genios individuales, no como artesanos medievales desconocidos, se le atribuye resucitar «el moderno y buen arte de la pintura, introduciendo la práctica de retratar fielmente lo vivo, cosa que desde más de 200 años no se practicaba».

Y esto es así, las personas dibujadas parecen individuos , que no arquetipos, y las emociones de sus escenas están presentadas con claridad aunque con sutileza. Giotto fue pionero en la composición de escenas más complejas, como en las que las figuras le dan la espalda al espectador o se alejan hacia el borde de la pintura. En este sentido, ejerció una gran influencia en las generaciones de futuros artistas.

Giotto - El beso de JudasGiotto - El beso de Judas
Giotto – El beso de Judas
GHIBERTI GANA UN CONCURSO
Filippo Brunelleschi (1377-1446), Italia
Donatello (c. 1386-1466), Italia
Lorenzo Ghiberti (1378-1455), Italia
Lorenzo Ghiberti era un joven escultor que vivían en Rimini, en la costa este de Italia, que se enteró de que se iba a celebrar un concurso en Florencia con objeto de dar con el escultor que se encargase de las nuevas y espectaculares puertas del baptisterio de San Giovanni.

El baptisterio octagonal era un importante y antiguo edificio situado delante de la catedral de Florencia. Ya contaba con unas grandiosas puertas con paneles de bronce obra de Andrea Pisano en las que se representaba la vida de San Juan Bautista. Sin embargo, en 1401, un pudiente gremio de mercaderes de telas decidió encargar un nuevo conjunto de puertas para celebrar la «milagrosa» salvación de la peste que se había producido en Florencia. Habría de ser éste un proyecto de envergadura, que la enorme cantidad de bronce necesaria resultaría extremadamente costosa y haría falta montar un enorme estudio que contase con muchos ayudantes. A fin de dar con el mejor artista para el trabajo, el gremio decidió celebrar un concurso.

Fueron siete los artistas finalistas, entre ellos Ghiberti (que sólo contaba 23 años), Filippo Brunelleschi y Donatello. A estos se les concedio un año para que elaborasen una pieza muestra en la que representasen un relato bíblico del sacrificio de Isaac. Una vez acabadas, un jurado de escultores, pintores y los federales se encargó de evaluarlas. (Los paneles demuestra que realizaron Ghiberti y Brunelleschi aún se conservan y pueden verse en el Museo Nazionale del Bargello, en Florencia).

Aunque los distintos relatos que nos han llegado difieren entre sí, todos coinciden en que la decisión de los jueces no resultó sencillo; Vasari en su obra, Donatello y Brunelleschi se decantan por Ghiberti con el siguiente razonamiento:

Que Lorenzo (Ghiberti), era joven {…}, en el ejercicio de dicha profesión sería capaz de conseguir los excelentes frutos que cabía esperar de semejante composición, que había llegado ejecutar con mejor juicio del resto, diciendo que la decisión de no dársela sería fruto de su envidia, así como dársela producto de su virtud.

En su autobiografía, Ghiberti cuenta que venció sin que hubiera «ninguna voz disidente»; sin embargo, según otras versiones, Brunelleschi compartió el resultado ganador, aunque después se marchó a Roma de mal humor.

Para elaborar el primer conjunto de puertas, en el que se representan la vida de Cristo mediante veintiocho paneles y que en la actualidad está en la cara norte del baptisterio, Ghiberti necesitó veintiún años.

Una vez finalizadas estas puertas, se le encargó que crea las de la cara este del baptisterio. Aunque necesito otros 27 años, logró superar su obra anterior y alcanzó nuevas cotas de realismo escultórico gracias a la precisión con la que moldeo las proporciones de las figuras y la hábil representación de los edificios mediante perspectiva lineal. Si bien en los paneles de las primeras puertas sino a la forma del cuadro y folio medieval, en las segundas Ghiberti se valió de todo el marco cuadrado y redujo a diez el número de paneles, con lo que pudo elaborar unas composiciones más complejas y expresivas. Éstas disfrutaron de una admiración generalizada y se consideraron obras de arte que volaban e incluso superaban a los logros de la Antigüedad. Se dice que fue Miguel Angel el que les dio su nombre popular cuando se le preguntó qué pensaba de ellas: «Son tan bellas que quedarían bien como puertas del paraíso».

Comenzó a trabajar en los dos conjuntos de puertas que hizo para el baptisterio de San Giovanni (el del norte y el del este) cuando tenía poco más de veinte años. Contaba con casi ochenta cuando las acabo.

BRUNELLESCHI Y LA PERSPECTIVA LINEAL
Filippo Brunelleschi (1404-1472), Italia
Quizá el descubrimiento artístico más importante del renacimiento fue la perspectiva lineal: el método de representar con precisión objetos tridimensionales en superficies planas.

Los pintores medievales tendían a representar las figuras como si fueran recortes de papel, a veces dentro de edificios toscos y torpemente recreados. Esto cambió un día de comienzos del siglo XV. El artista y erudito Filippo Brunelleschi —más conocido en la actualidad por el diseño de la cúpula de la catedral de Florencia— puso en práctica un experimento sin precedentes a la entrada de dicho edificio. Se puso frente al baptisterio, situado al otro lado de la piazza, y lo pintó valiéndose de un único punto de fuga, en el cual convergen todas las líneas paralelas que se alejan del espectador.

El resultado fue una pintura que, a ojos del espectador moderno, resultaría fotográficamente fiel a la realidad. El historiador del arte Marin Gayford la descrito como un «la primera pintura conocida de la historia que se concibió no para representar una persona, deidad, acontecimiento u objeto, sino para demostrar una verdad óptica».

La forma de visualizar la pintura de Brunelleschi fue inusual. El artista práctico un pequeño orificio en mitad del panel y espectador tenía que mirar a través de la parte de atrás de la pintura para verla en un espejo colocado en frente de esta. Aunque al principio, sólo se podía ver el reflejo de la pintura, al mover el espejo lograba verse el baptisterio mismo. De este modo podía compararse el original y la representación, que guardaban un sorprendente parecido entre sí.

Este panel desapareció, como también sucedió con un estudio semejante que hizo para el Palazzo della Signoria (ahora Palazzo Vecchio). Con todo, ejerció una influencia inmediata y profundo en la cintura. El convincente realismo con el que representó el espacio gracias a la perspectiva lineal permitió que se produjese un decisivo punto de inflexión en la pintura europea con relación a su pasado, así como respecto a la mayoría de las tradiciones pictóricas del resto del mundo. La perspectiva dominaría en la pintura occidental hasta el siglo XX, durante el cual artistas comenzarían a desafiar, subvertir o rechazar por completo esta forma de ver el mundo.

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