07/02/2023

Curiosidades interesantes XIX

RANGO AUMENTADO
Alfonso XII (1857-1885) andaba visitando un hospital militar durante una campaña contra los carlistas cuando se acercó a una cama para dar ánimos al soldado que allí se postraba. Le dijo: «¿Qué tal, capitán?». El enfermo, en un acto de valor, contestó: «Soy teniente, señor…». El rey, por no rectificar, apuntaló su error con: «¡He dicho capitán!».

SUEÑO REAL
Cuenta el psicólogo suizo Carl Jung (1875-1961) en su obra La dinámica de lo inconsciente: sincronicidad como principio de conexiones acausales lo siguiente:
Una joven paciente soñó, en un momento decisivo de su tratamiento, que le regalaban un escarabajo de oro. Mientras ella me contaba el sueño, yo estaba sentado de espaldas a la ventana cerrada. De repente, oí detrás de mí un ruido como si algo golpeara suavemente la ventana. Me di media vuelta y vi fuera un insecto volador que chocaba contra la ventana. Abrí la ventana y lo cacé al vuelo. Era la analogía más próxima a un escarabajo de oro que pueda darse en nuestras latitudes, a saber, un escarabeido (crisomélido), la Cetonia aurataCetonia aurataCetonia aurataWikipedia , cetonia común, que al parecer, en contra de sus costumbres habituales, se vio en la necesidad de entrar en una habitación oscura precisamente en ese momento. Tengo que decir que no me había ocurrido nada semejante ni antes ni después de aquello y que el sueño de aquella paciente sigue siendo un caso único en mi experiencia.
CERVEZA EXPLOSIVA
El 17 de octubre de 1814, uno de los toneles de fermentación de la cervecería londinense Meux and Company Brewery explotaba, debido a la falta de mantenimiento, causando estragos. La explosión expulsó miles de barriles que colisionaron contra otros toneles abriendo literalmente miles de filtraciones de cerveza. Pasaron sólo unos segundos hasta que, por la simple fuerza de la gravedad, el mar de alcohol (formado aproximadamente por 1 468 000 litros de cerveza) tomara rumbo hacia el empobrecido barrio de St. Giles. Este tsunami cervecero derrumbaría dos casas y arrasaría las pertenencias de docenas de personas; incluso hundiría la parte superior de un pub cercano, atrapando durante varias horas a una camarera. De las nueve personas que murieron, ocho perecieron ahogadas en cerveza, y una novena debido a una intoxicación alcohólica.
SUEÑO HECHO REALIDAD
Antes de convertirse en un escritor famoso, cuando aún se le conocía por el nombre de Sam Clemens, Mark TwainSamuel Langhorne ClemensSamuel Langhorne Clemens - Mark TwainWikipedia (1835-1910) trabajó como aprendiz de piloto en un barco a vapor, el Pennsylvania, que recorría el río Misisipi. Su hermano menor, Henry, trabajaba como administrativo en el mismo barco. En cierta ocasión Twain fue a visitar a su hermana a San Luis y, mientras estaba en dicha ciudad, tuvo un sueño muy vívido: vio un ataúd metálico apoyado en dos sillas, y dentro de él a su hermano, sobre cuyo pecho había un ramillete de flores blancas con una rosa roja en medio. Nada más reincorporarse al trabajo, Twain tuvo una discusión con el piloto jefe del Pennsylvania y fue trasladado a otro barco, el Lacey. Su hermano Henry se quedó a bordo del Pennsylvania, que remontaba el río dos días antes que el Lacey. Cuando Sam llegó a Greenville (Misisipi), supo que el Pennsylvania había explotado frente a Memphis, muriendo ciento cincuenta personas. Su hermano Henry, sin embargo, vivía aún, pero tenía quemaduras graves y Sam pasó seis días con sus noches junto a él, hasta que murió. Agotado, se quedó profundamente dormido. Cuando despertó, el cadáver de su hermano había sido retirado de la habitación y fue en su busca. Lo encontró tal como lo había visto en el sueño. Henry estaba en un ataúd de metal apoyado en dos sillas. Pero faltaba un detalle: las flores. Y mientras miraba, una señora de edad entró en la habitación con un ramillete de flores blancas y una rosa roja en el centro, lo dejó sobre el cuerpo de Henry y se fue. La visión de Mark Twain se había cumplido en todos sus detalles.

MUERTO MUY VIVO
En 1831, una anónima víctima inglesa de una fiebre tifoidea fue exhumada cuatro días después de su entierro y llevada ante un grupo de estudiantes de medicina para su disección. Sin embargo, cuando el profesor comenzó a cortar en el pecho, el supuesto muerto empezó a gritar y agarró al profesor por el brazo. Los acontecimientos que llevaron a su presunta muerte hicieron su relato aún más pintoresco. Aunque su fuerza física declinó como resultado de la fiebre, el inglés nunca perdió la conciencia de su mente. Incapaz de hablar o comunicarse de otro modo, escuchó cómo el médico le declaraba muerto y sintió que le tapaban el rostro. Permaneció tendido y alerta mientras la familia y los amigos le velaban durante tres días y, tras lo que denominó un brutal tratamiento por parte de la funeraria, «escuché el chasquido de la madera mientras martillaban los clavos en la tapa. Apretado en aquella estrecha caja, experimenté una sensación como si mi cabeza y mis miembros se estuviesen haciendo pedazos». Luego escuchó que un amigo leía junto a la tumba la oración fúnebre. Siguió consciente durante los siguientes cuatro días. Pero cuando el escalpelo del profesor comenzó a cortarle, conseguí gritar, se soltaron los lazos de la muerte y regresé a la vida.
VISIONARIO
El niño inglés de cuatro años, Robert Beresford, de Buckinghamshire, no puede decirse que estuviese particularmente preocupado por la Primera Guerra Mundial en octubre de 1918. Pero el día 18 de ese mes, mientras hacía su siesta de la tarde, empezó a musitar en su sueño: Pobre señora Timms, le oyeron decir sus padres. Cuando le preguntaron a qué señora Timms se refería, el niño sólo acertó a decir: Es algo acerca de Edwin. Está muerto en el barro. Los padres quedaron perplejos: no conocían a ninguna señora Timms. Al contarle al médico familiar el sueño de Robert, el doctor sí recordó a una mujer que se llamaba Timms y que vivía a unos treinta kilómetros de allí. Realizó averiguaciones y se enteró de que la mujer, en efecto, tenía un hijo que se llamaba Edwin, que estaba en la guerra en Francia. Luego se pudo comprobar que el día del sueño Edwin había muerto en combate.
TORMENTA ASESINA
En 1359, a comienzos de la Guerra de los Cien Años (1337-1453) que enfrentó intermitentemente durante más de un siglo a Francia e Inglaterra, el rey inglés Eduardo III (1312-1377) y su ejército se encontraban cerca de la ciudad de Chartres en buena disposición para tomar con relativa facilidad toda Francia. Sin embargo, un hecho fortuito vino a descomponer esos planes. Una tormenta de granizo del tamaño de huevos de ganso mató a cerca de mil hombres y seis mil caballos, poniendo fin abrupto a la campaña.
OPERACION OVERLORD
Durante la Segunda Guerra Mundial, el secreto absoluto que rodeó el plan de los aliados de invadir Europa mediante un desembarco masivo en las playas de Normandía, conocido como «Operación Overlord», no fue tan absoluto: treinta y tres días antes de la operación, muchas de las palabras clave de su código aparecieron entre las respuestas al crucigrama del Daily Telegraph de Londres. Y sólo cuatro días antes, la propia palabra «Overlord» apareció también en otro crucigrama. Creyendo que un espía nazi estaba haciendo público el código, los agentes del MI5 asaltaron las oficinas del diario. El sorprendido culpable era un humilde maestro de escuela, llamado Leonard Dawes, de cincuenta y cuatro años, 20 de los cuales llevaba confeccionando el crucigrama del periódico. Con alguna dificultad logró convencer a todos de que aquello no era más que una desafortunada coincidencia.
el desembarco de Normandía
El desembarco de Normandía

 

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