¿Cómo acabó un brazo humano en el interior de un tiburón de un acuario de Sydney?

En 1935, un tiburón expuesto en un acuario australiano vomitó un brazo humano.

En una historia normal en la que se ha producido un ataque de un tiburón, éste sería el final feliz, capturando al escualo y recuperando al menos una parte del cuerpo de su víctima para que se pudiera identificar y enterrar.

El tiburon que vomitó un brazo
EL TIBURÓN QUE VOMITÓ UN BRAZO QUE HABÍA COMIDO

Pero esta no es una historia de tiburones corriente. El tiburón no atacó a nadie. No era el malo de la historia, es el contenedor que alberga en su interior un enigma sin resolver que sirvió como punto de partida para una historia más espectacular. Su indigestión fue sólo el comienzo de una investigación de un asesinato que ha formado parte de una de las historias criminales más infames de Australia.

Un tiburón tigre de 4 metros fue capturado a mediados de abril en la playa de Coogee, en Sídney, por un pescador llamado Bert Hobson, cuando el escualo quedo enganchado en el sedal mientras se comía un tiburón más pequeño que era el que realmente Hobson había pescado. Él y su hijo sacaron el pez a la orilla y lo llevaron a la zona de «Acuario y Piscinas» de Coogee, cuyo gerente era hermano de Hobson. Querían exhibirlo. Pasaron varios días en los que la adaptación a su nuevo medio era buena, pero repentinamente el tiburón se volvió furioso y se comportaba de forma errática. Embistió las paredes de su tanque constantemente antes de hundirse y nadar en círculos irregulares y desganados, lentos.

Playa de Coogee en Sudney
Playa de Coogee, Sydney, en 1936. El tiburón tigre fue capturado en esta playa. (Foto: Royal Australian Historical Society/Dominio público)

Finalmente, vomitó. Según un periodista del Sydney Morning Herald que se había desplazado al acuario para escribir la noticia sobre el nuevo ejemplar, de la boca del tiburón salió una «espuma marrón muy abundante que olía muy mal» emergiendo en la superficie «un pájaro, una rata, un montón de basura y un brazo humano con un trozo de cuerda atado».

Se aviso a la policía, al forense y a un experto en tiburones. Había que examinar el brazo. Concluyeron que no había sido arrancado por mordedura: no había marcas de dientes en ninguna parte y la extremidad había sido arrancada limpiamente, a la altura del hombro con un objeto cortante muy afilado. La policía inició una investigación por homicidio y permitió a un periódico local, el Sydney’s Truth, publicar una descripción y una foto del brazo donde aparecía un tatuaje, concretamente en el bíceps, con la esperanza de que alguien pudiera identificarlo y dar información.

Un hombre reconoció el tatuaje, una imagen de dos boxeadores enfrentándose e identificó el brazo como el de su hermano James Smith, corredor de apuestas, boxeador aficionado y ladrón de poca monta que había desaparecido hacía unas semanas.

Brazo real que vomitó el escualo
El brazo que vomitó el escualo

Los detectives no tardaron en averiguar las actividades más recientes de Smith. La última vez que se le vio con vida fue en un hotel del barrio de Cronulla, en Sídney, bebiendo y jugando al dominó con su amigo Patrick Brady, que tenía un abultado historial de condenas por falsificación.

A medida que avanzaba la investigación, quedó claro que la noche de autos, la juerga de los dos amigos no finalizó felizmente. El casero de Brady dijo a la policía que el sujeto había abandonado la casa que tenía alquilada junto a la bahía poco después de la desaparición de Smith, y antes de que terminara el contrato de alquiler. Cuando el casero inspeccionó la vivienda, descubrió que habían cambiado un colchón y un baúl, habían limpiado las paredes y habían fregado un bote con remos que se incluía en el lote de la casa de campo.

Los tres implicados en el misterio: Patrick Brady, Reginald Holmes y James Smith

Con Brady, la policía parece que tenía un sospechoso, y pronto encontró un posible motivo. Un taxista dijo a los investigadores que el día posterior a que Smith fuera visto por última vez, había llevado a Brady ─con aspecto descuidado y actitud nerviosa─ al norte de Sydney y lo había dejado frente a una casa que pertenecía a Reginald Lloyd Holmes.

Holmes era hombre de negocios y un respetado constructor de barcos, pero también estaba muy involucrado en el mundillo criminal de Sídney. Controlaba una red de contrabando y a veces empleaba a Smith y Brady para que recogieran con lanchas de su propiedad, cocaína, cigarrillos y otros productos de contrabando arrojados por la borda por los barcos que pasaban. También orquestó estafas a las aseguradoras en las que Smith y Brady hundían o incendiaban intencionadamente las embarcaciones para poder obtener el dinero del seguro. Los detectives supusieron que, después de que uno de estos fraudes no terminará como era esperado y la compañía de seguros se negó a pagar, entonces los conspiradores tuvieron una discusión y uno de los hombres asesinó a Smith.

Tanto Brady como Holmes fueron interrogados, pero se negaron a cooperar. Mientras que Brady fue acusado del asesinato e interrogado para que confesara. Holmes, que afirmaba no conocer a Brady ni a Smith, fue liberado.

Unos días más tarde, Holmes se adentró con una de las lanchas en la bahía de Lavender, en Sídney, se disparó en la cabeza y cayó al agua. Sin embargo, sólo consiguió herirse a sí mismo. La bala de pequeño calibre se aplastó contra su frente y lo único que consiguió fue desmayarse. La caída al agua le reanimó y volvió a subir a la embarcación, para descubrir que los curiosos habían llamado a la policía. Se produjo una persecución de varias horas alrededor de la bahía, a través del puerto de Sídney y hacia el océano, donde finalmente se rindió, con lo que los policías lo llevaran al hospital a que le echaran un vistazo a la herida.

Portada del periódico local Truht dando la noticia de que se había solucionado el misterio del brazo vomitado por un tiburon
Portada del periódico local Truht dando la noticia de que se había solucionado el misterio del brazo vomitado por un tiburon

Tras recuperarse de su herida, Holmes decidió que iba a confesar. Comenzó por explicar su fallido intento de suicidio y la persecución en barco afirmando que le habían atacado y disparado en su casa, que había huido en el barco y que había confundido a la policía con los tipos que le querían matar. Finalmente, confirmo que Brady había asesinado a Smith en la casa de campo, desmembrado el cuerpo y arrojado la mayor parte en el mar dentro de un baúl, lo que explicaría los objetos intercambiados y la limpieza. Sin embargo, se quedó con el brazo y lo llevó a la casa de Holmes, amenazando con que Holmes acabaría como Smith si no pagaba a Brady. Después, Brady ató un lastre al brazo con una cuerda y lo lanzó al agua, momento en el que, suponemos, se lo tragó el tiburón. Holmes sufrió un ataque de estrés y decidió suicidarse de la manera que ya hemos visto.

Holmes accedió a explicar todo lo dicho ante el tribunal, pero la noche anterior al juicio, fue asesinado a tiros en su coche. La escena del crimen y el comportamiento reciente de Holmes sugerían un suicidio, pero su inminente testimonio apuntaba a que lo habían asesinado para mantenerlo callado. El historiador jurídico Alex Castles argumentó otra explicación en su libro sobre el caso: que Holmes se suicidó. Eso habría evitado a su familia la vergüenza de que se revelaran sus propios crímenes durante el juicio, y también les habría permitido cobrar el seguro de vida, que no se habría cobrado si hubiera sido un suicidio.

Con Holmes muerto, el caso contra Brady se vino abajo. Su abogado argumentó que todas las demás pruebas eran circunstanciales y, lo que es más importante, que un brazo no era un cuerpo y que sin cuerpo no había homicidio. Un Jim Smith manco podría seguir vivo en alguna parte, argumentó la defensa. Al juez le pareció una duda razonable y ordenó al jurado la absolución. Brady quedó en libertad, pero fue detenido por cargos de falsificación nada más salir del juzgado. Mantuvo su inocencia por el asesinato hasta que falleció en 1965.

Miller's Point, cerca del puente del puerto de Sídney y cerca del lugar donde se encontró a Reginald William Lloyd Holmes con un disparo. (Foto: Royal Australian Historical Society/Dominio público)
Miller’s Point, cerca del puente del puerto de Sídney y cerca del lugar donde se encontró a Reginald William Lloyd Holmes con un disparo. (Foto: Royal Australian Historical Society/Dominio público)

El asesinato de Smith nunca se resolvió, pero Castles sugirió que Smith era un informante de la policía (encantadoramente conocido como «fizgig» en la jerga australiana de principios del siglo XX) y que fue asesinado por el atracador de bancos Eddie Weyman después de que Smith proporcionara información que llevo a las autoridades a su detención.

En cuanto al tiburón, lo mataron, lo abrieron en busca de más restos de Smith, pero al igual que el hombre cuyo brazo se tragó, los días del pez como informante de la policía se habían acabado.

Del original: How Did a Shark in a Sydney Aquarium End Up With a Human Arm?