Unos cuantos “medicamentos” famosos

Viagra

El nombre de Viagra suele usarse como sinónimo de potencia sexual masculina. Fue uno de los primeros en publicitarse directamente al consumidor en Estados Unidos. Dio visibilidad a la impotencia, una enfermedad que durante siglos permaneció sumida en la unidad.

El sildenafilo (Viagra) fue testado inicialmente la década de 1980 para tratar la presión arterial y promover el flujo sanguíneo al músculo cardíaco en la angina de pecho. En los ensayos clínicos, los resultados sobre la angina de pecho se mostraron mediocres. Pero de repente un inesperado efecto secundario hizo que se viera la posibilidad de que fuera más interesante para este uso y así poder hacerlo rentable: producía elecciones en todos los hombres, incluso en los que sufrían de impotencia. En 1998, Viagra se convirtió en el primer medicamento por vía oral destinado a tratar la impotencia de Estados Unidos, desbancando rápidamente otros métodos. Además de ser eficaz, con un ratio de efectividad de entre el 70-80% de los pacientes, era fácil de tomar y relativamente seguro. En el plazo de tres años, recibió la aprobación regulatoria en más de 110 países, lo que benefició a unos 45 millones de hombres en todo el mundo.

La famosa pastilla azul que alegra vidas, la viagra

La impotencia, denominada actualmente como «disfunción eréctil», pasó de ser “una incapacidad de persistente para iniciar o mantener una erección” a “la incapacidad para mantener una erección adecuada que genere una actividad sexual satisfactoria”. Pfizer lanzó varias campañas publicitarias protagonizadas por celebridades. Pudimos ver el antiguo senador y aspirante a la Casa Blanca Bob Dole (1996) y también a O rey Pelé, el jugador de fútbol brasileño. La Viagra generaba unos 1.000 millones de dólares anuales.

Sin embargo, no tardaron en aparecer otro compuesto, como Cialis (tadanafilo) y Levitra (vardenafilo), de acción más rápida y prolongada. El mecanismo de acción de estos medicamentos es complejo: causa relajación en el músculo involuntario del pene al tiempo que aumenta el flujo sanguíneo. Para que funcione, el hombre debe ser previamente citado por el medio que sea. En la ausencia de dicho estímulo, los medicamentos no funcionan.

Oxicodona

La oxicodona resulta muy efectiva para el alivio de dolores crónicos, pero su consumo como narcótico ha sido abusivo y en ocasiones sus consecuencias han sido fatales. Fue lanzada en 1939 con el fin de reemplazar a la morfina, ya que se podía administrar por vía oral. Pero tenía un potencial adictivo tan grande que a cabo en la lista de narcóticos del mercado.

Actualmente, la oxicodona se vende como parte de otro compuesto como aspirina (Percodan) y paracetamol (Percocet) para aliviar cuadro de dolor, leves a severos, durante períodos de cuatro horas. Sin embargo, cuando el dolor es persistente o crónico, como lo relacionado con el cáncer, se necesitan otras fuentes que proporcionen alivio constante. Perdue Pharma en 1996 sintetizó un analgésico cuya formulación específica permitió la liberación lenta y continuada de la oxicodona por periodos superiores a las 12 horas. Se llamó Oxycontin y se dijo en su favor que ni producía adicción mi síndrome de abstinencia.

La oxicodona que se convirtió en la heroína rural en EE.UU.

El analgésico que resultó ser un total éxito entre médicos y pacientes, multiplicó sus ventas entre 1997 y 2005 por 6 y, en 2008, alcanzaron los 2500 millones en Estados Unidos. Los adictos también descubrieron sus maravillas, como que en forma de polvo podían disfrutar de todo el contenido de la oxicodona en una sola dosis inyectada o inhalada. Producía un efecto similar al de la heroína y este tipo de consumo se produjo en el entorno rural de los montes Apalaches, de ahí que pasará a denominarse como «heroína rural».

En 2008, los consumidores Oxicontin fuera del entorno médico se calculaban en medio millón. En 2010, se lanzó una gragea más resistente a la manipulación, siendo mucho más difícil su moledura o disolución. Considerado un fármaco opioide se calcula que causa unas 15.000 muertes por sobredosis al año. En 2007, la Food and Drug Administration impuso una multa de 634 millones de dólares a Purdue, la empresa fabricante, por su publicidad engañosa sobre la inocuidad del fármaco.

Propofol

Hasta hace poco, el propofol sólo se conocían los quirófanos. En junio de 2009, no obstante, estuvo en boca de todos por haber sido la sustancia responsable de la muerte de Michael Jackson.

Tras desbancar al tiopental, líder durante cuatro décadas en su género, el propofol pasó a convertirse en el agente anestésico preoperatorio más empleado en EE UU. Su administración por vía intravenosa induce una sedación suave y de corta duración, previa a la anestesia por inhalación; también se puede usar solo mediante goteo para prolongar el estado de relajación. Tras ser inyectado, el paciente tarda menos de un minuto a perder el conocimiento y, a diferencia de lo que ocurre con el tiopental, se recupera, sin molestias, transcurridos unos minutos. Resulta muy útil en las cirugías de ambulatorio, pacientes externos.

El propofol (Diprivan) puede provocar una pérdida súbita y significativa de la respiración, así como un descenso de la presión arterial; por ello, debe usarse siempre con cautela y en una sala o instalación provista de soportes respiratorios. Cuando se toma junto con benzodiazepinas como lorazepan (Ativan), el riesgo de insuficiencia respiratoria mayor.

El propofol, el tranquilizante de los ricos.

Cuando lo somnífero de acción más débil dejaron de ser eficaces, el médico personal de Michael le administró propofol a fin de que pudiera combatir el grave insomnio que padecía. El cantante recibió medicación durante las seis semanas previas a su fallecimiento y, en los últimos días, agregó otros fármacos, como el lorazepam. Su muerte fue declarada un homicidio, y su médico acusado de homicidio involuntario; por su negligencia, fue condenado a cuatro años en prisión.

Al parecer, éste no había sido el único caso de adicción al propofol. Existen otros casos bien documentados de abuso y adicción en los que han participado anestesista y personal médico con fácil acceso al fármaco.

Anfetamina

Lazǎr Edeleanu, un estudiante romano de posgrado de la Universidad de Berlín, sintetizó la anfetamina en 1887. 40 años más tarde Gordon Alles, buscando un sustituto para la sustancia anti asmática efedrina, volvió a sintetizarla. El laboratorio farmacéutico Smith, Kline and French (actualmente GlaxoSmithKline) se queda con el compuesto y lo comercializó durante la década de 1930.

Su primera versión médica fue el inhalador Benzedrine, que databa la gestión nasal, pero posteriormente, la sustancia se hizo popular por su potencial como sustancia recreativa. Sus propiedades estimulantes llevaron a que, en 1935, se emplearán el tratamiento de la narcolepsia, un trastorno caracterizado por la presencia de somnolencia irresistible durante el día. Los siguientes años, se encontró que la anfetamina (Dexedrina) calmaba y mejoraba la capacidad de concentración en los niños con trastornos por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

Las anfetaminas y su derivación tan peligrosa, la metanfetamina.

Usado por bandos en la Segunda Guerra Mundial y en enfrentamientos posteriores, el abuso de estimulantes afectó a todos los combatientes por igual. Al finalizar la guerra, el abuso de las anfetaminas, en particular la metanfetamina, se extendió a Japón, Suecia y Estados Unidos. La capacidad de la droga para mejorar el rendimiento físico y mental y elevar el estado de ánimo, ayudó a su expansión como sustancia recreativa; así mismo, se hizo popular entre deportistas, estudiantes y conductores de camiones.

Desde el punto de vista comercial, las anfetaminas se han usado de manera extensa y lucrativa para la pérdida de peso. Éstas y otras drogas relacionadas reducen el apetito al disminuir la actividad en el hipotálamo. Durante el tratamiento, la pérdida de peso más notable se produce las primeras seis a ocho semanas. Para combatir el desarrollo de la tolerancia, algunos usuarios aumentar la dosis, lo cual puede conducir a la adicción.