Una duda navideña

El Gordo de Navidad

Pues eso, ¿que va hacer nuestro ínclito ministro de economía, Cristobal Montoro, si estas Navidades, turrón de chocolate, y toca el gordo en Catalonia?

Como la gran mayoría ya sabemos, en algunos lugares de ese “pretencioso no país mediterráneo” hay algunas zonas en las que la suerte se prodiga de forma inusual. Será que aquello de “el dinero llama al dinero” es mucho más cierto de lo que nos creemos, que lo es.

Si por un casual me da por comprar un décimo en ese sitio tan famoso y me toca ¿ese dinero me lo dará el inexistente Estado catalán? ¿Se lo quedará el gobierno invasor de España? ¿Me sustraerán el 40% por haber tocado en dos países distintos? ¿Podré cobrar en Andorra, eso si, libre de impuestos? ¿Se me está yendo la olla?

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El problema estriba en que el sorteo será justo un día después de las elecciones. Un día memorable el 22 de diciembre, pues pueden converger dos grandes acontecimientos en el caso de que haya (haiga según otras versiones) una impresionante y magnífica conjunción astral.

Por un lado puede que los políticos catalanes que el gobierno de España ha destituido con la Constitución en una mano y 155 cosas más en la otra, en un rocambolesco y retorcido plan de los astros, sean designados por los propios catalanes para que retornen de forma oficial, ostentosa y reprobada a las instituciones el día 21 (ya se que no es ese mismo día, quisquillosos) con nocturnidad y alevosía.

Y por otro, puede que la suerte, el azar, o incluso esa señora con una cornucopia que se denomina Fortuna y otra vez los putos astros, decidan de la misma forma retorcida y rocambolesca que el Gordo de Navidad caiga en Peramola (Lleida) al día siguiente, sabiéndose expulsado el gobierno opresor español de forma ostentosa, y escenificado con las palabras con las que la madre de Boabdil el Chico le comentó a su nen el día que fue desalojado de Granada, pero en este caso dichas con acento catalán y ese pelazo característico de Puigdemont: “Llora como una mujer lo que no has sabido defender como un hombre”.

Habrá casos en los que cuando se haga el recuento de votos y dependiendo de quien haya sido elegido o no elegido para formar gobierno, pedirá a la Virgen de Monserrat o del Pilar, según procedencia, que no le toque el premio.

Y habrá muchos, muchísimos, que este año, en el que han pedido de forma vehemente que se aplique el 155 para que España no se rompa (dos cojones), solicitar de la misma vehemente forma al resto de sus compatriotas que no compren decimos y algunas otras cosas más en este pseudo país que no forma parte de nuestro ideario para que no se vean beneficiados ninguno de esos traidores.

De igual manera hemos podido comprobar lo importante que es la tradición para las empresas, el sentirse identificado con lugares históricos y sentar raíces. Hemos visto que ese refrán catalán que hemos utilizado alguna vez casi todos, “la pela es la pela”, se ha hecho realidad en su lugar de origen. Se han largado todas las empresas importantes de raigambre catalana y las que no lo son también. Ha llegado el momento Titanic: cuando se hunde el barco las ratas son las primeras en abandonar el barco.

Pocas cosas hay más penosas en este mundo que escuchar a dos tipos de exaltados extremistas defender sus ideas sin tan siquiera intentar enfrentarlas de forma pacífica, racional y serena. He llegado a la conclusión de que los independentismos son una sinrazón pues piden ser excluidos de una parte, pero no del todo. Ver a los independentistas catalanes pedir ayuda a Europa en inglés para que los libre de España, ha sido de las imágenes más singulares e impactantes que observado en mucho tiempo.

En el lado opuesto, ver un gobierno de un país que debería tratar a todos sus hijos de forma maternal, imponer como mal padre o madre, lo que yo digo por mis santos cojones, también me ha parecido un poco severo. Aunque en este caso hay que reconocer que como se dice en mi pueblo “para echar cojones hay que tenerlos” y en este caso los catalanes la han cagado un poco, sobre todo los políticos, que han incumplido una norma básica del enfrentamiento cuerpo a cuerpo: métete con los de tu tamaño. En este duelo se han querido creer que son un país y como hemos podido comprobar, no lo son. Una cosa es lo que tú creas y otra lo que la realidad te impone. Y además la realidad se ha escondido detrás de un personaje insufrible como es nuestro ilustre Mariano Rajoy Brey y toda su inusitada caterva.

Por otro lado no he podido resistir dejar un recuerdo imborrable que ha quedado en mi mente para Ciudadanos, ese pequeño partido de derechas, muy de derechas, a la derecha de la derecha de los de derechas que están dentro del PP. Hasta ahora decían que eran de centro, en algunos momentos han llegado a decir de centroizquierda (ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja). El caso es que por fin se le ha visto el plumero o como queráis llamarlo y no me han decepcionado; se han definido de una vez por todas y lo que realmente me preocupa es que en las próximas elecciones consigan más cuota de votos, algo que me pondría muy nervioso pues la deriva de este país lo convertiría casi en un lugar inhospito cuando menos.

He dicho.