Pancho Villa: el Robin Hood mexicano; guerrillero, general y guerrillero de nuevo

Pancho Villa nació en la hacienda de Río Grande, perteneciente al pueblo de San Juan del Río, en el estado mexicano de Durango, el 5 de junio de 1878. Su nombre real de nacimiento era Doroteo Arango. Era el hijo primogénito de un peón. Pancho Villa, la leyenda, nacería más tarde, cuando se tuvo que echar al monte y cambiar su nombre.

Pancho Villa guerrillero

Robin Hood de Sierra Madre

Su padre, Agustín Arango, murió joven y la herencia que recibió su hijo consistió en ser el responsable de la familia, compuesta por su madre y cuatro hermanos, dos varones y dos mujeres. Nunca fue a la escuela y nadie se ocupó de educarlo, lo que le supuso tener que trabajar duro. A los 16 años mató a un hombre. Todas las versiones coinciden: el muerto era un personaje de cierta relevancia ─al menos de mucha más relevancia que Doroteo─ y lo que había intentado este individuo fue abusar de una de sus hermanas; después del triste suceso Doroteo tuvo que echarse al monte. Es aquí cuando comienza forjarse la leyenda.

El delito de asesinato se perseguía con dureza sobre todo si eras un «pelado» y había matado a una persona de cierta importante. Era 1894 y eran otros tiempos. Por si no fuera bastante, Doroteo se dedicaba a robar ganado a los hacendados ricos. Se había puesto precio a su cabeza, así que decidió cambiar su nombre por el de Pancho Villa. Pancho en México que es un nombre corriente, no así Villa, que sería el apellido que llevaría su padre Agustín si hubiera sido reconocido legalmente por su abuelo. Había nacido una especie de Robin Hood mexicano. Sus hazañas corrían de boca en boca y pasaban de ser temas de corridos que se cantaban en las haciendas, las plazas y las cantinas. Se le atribuían todo tipo de fechorías o delitos, según el punto de vista del que lo contara, independientemente de su simultaneidad en el tiempo y de su distancia en el espacio.

De guerrillero a general

En 1910, Francisco Ignacio Madero presentó su candidatura a la presidencia de la República frente al dictador Porfirio Díaz, que mediante sucesivas parodias electorales ocupaba la máxima magistratura del país desde la década de 1870. Díaz impidió el triunfo de Madero, pero no pudo evitar la discusión de las ideas del Plan de San Luis, un difuso programa político, cuyo tercer punto trataba de la revisión de la propiedad de las tierras. La sociedad mexicana apabullada por tanta presión reventó y se produjeron los alzamientos. Madero, aunque dubitativo, se convirtió en el personaje central de la rebelión y uno de sus hombres de confianza, Abraham González Casavantes, convenció a Pancho villa, el «amigo de los pobres», de que esos pobres que se habían revelado se unieran a ellos. Para unos, Villa se unió a Madero para que sus delitos fueran olvidados; para otros, lo hizo porque no podía dejar de luchar junto a los suyos. Al final hemos llegado a la conclusión de que un poco de cada cosa tenía que haber y fue así como con su fortuna, unos 350 pesos, su banda y su gran poder de convocatoria se comprometió con la revolución.

Pancho Villa a caballo

Después de pasar dos décadas en el monte, burlando a todos los que lo perseguían y desconfiando de aquellos que podían traicionarlo, fue la escuela guerrillera de Pancho Villa los que llevaron a la victoria a Madero. Fue nombrado capitán del ejército y, después de que el dictador Díaz abandonara el país, viajó a la capital con Madero, que ya ostentaba el cargo efectivo de presidente, para convertirlo en un honorable y respetable ciudadano. Fue nombrado entonces, general honorario de la nueva Fuerza de Rurales.

Madero dio a Victoriano Huerta, un general del viejo ejército porfirista el mando de las tropas que debían sofocar la rebelión de Pascual Orozco. Villa era originario de esa zona, por lo que Huerta no dudo incluirlo en su ejército. Y en el enfrentamiento que hubo en Rellano Villa derrotó a Parral, hecho que motivó que Madero pensará que no iba a poder moldear a Villa a su gusto y antojo. Lo acusó de insubordinación por no haber obedecido una orden en la que se le había ordenado devolver un caballo pura sangre a su dueño; mientras, otros afirman, entre ellos el mismo Villa, que el telegrama no le llegó. Por este desacato Madero lo hizo comparecer ante un consejo de guerra, que decidió en 15 minutos que Villa debía ser fusilado. Gracias a la intervención de Alfonso Madero ante Huerta se impidió que la sentencia se cumpliera, pero no fue óbice para que Villa fuese internado en la prisión de la capital.

Villa aprovechó la reclusión para aprender a leer y escribir y en noviembre de 1912 fue el protagonista de una fuga un tanto sospechosa: por un lado, Huerta se mostraba cada vez más poderoso y, por otra, sectores opuestos a este general reclamaban una investigación sobre el consejo de guerra a Villa; en medio de este desbarajuste Villa se refugió en la población estadounidense de El Paso.

Cartel "Se busca" a Pancho Villa
Cartel “Se busca” a Pancho Villa

El 22 de febrero de 1913 asesinaron a Madero por orden del general Huerta, que se había auto proclamado presidente de la nación con la complicidad de la embajada de Estados Unidos. Villa, que siempre había sido fiel a Madero, regresó en abril a territorio mexicano con cuatro acompañantes, tres caballos y un poco de azúcar, sal y café. Al cabo de un mes ya había reclutado a 3000 hombres y muy poco después no sólo había liberado el estado de Chihuahua sino todo el norte del país. En su zona, Villa llevó a cabo dos de sus grandes ambiciones: la creación de escuelas ─sólo en Chihuahua capital fundó más de cincuenta─ y el establecimiento de colonias militares:

Mi ambición es vivir mi vida en una de esas colonias, (…) Una fábrica para curtir cueros, donde pudiéramos hacer buenas sillas y frenos, porque sé cómo hacerlos.

Consideraba que «los ejércitos son los más grandes apoyos de la tiranía» y que los soldados deberían trabajar en colonias agrícolas o industriales; labor harían tres días a la semana, «sólo el trabajo duro produce buenos ciudadanos», y el resto lo dedicarían a instrucción militar propia y a instruir a su vez a los ciudadanos.

Pero esas primeras colonias no pudieron cuajar debido a que la lucha era continua. Y el comercio en el estado de Chihuahua cada vez era menor debido a la falta de liquidez, dinero circulando. Así que Villa decidió resolver el problema de forma rápida: emitió su propia moneda, con la única garantía de su firma. Nadie daba crédito a tal moneda hasta que Villa promulgó un decreto que castigaba con dos meses de cárcel a todo aquel que no la aceptara. El comercio se reavivó, pero la plata y el papel moneda oficial seguían ocultos. Dos decretos consecutivos lograron hacer que aflorar los capitales. Por el primero, se condenaba a prisión a quien hiciera circular otra moneda que no fuera la villista: por el segundo, se fijó un día a partir del cual no se cambiaría más plata acuñada ni moneda mexicana. La fortaleza política y militar de Villa hizo que su moneda fuera aceptada y gracias a ello pudo comprar suministros con la moneda oficial que había tenido a cambio de la suya.

Venustiano Carranza, gobernador del estado de Coahuila, se proclamó «primer jefe del ejército constitucionalista» y dio cierta cohesión a las fuerzas que se oponían a Huerta, entre las que destacaba muy bien por encima de todas las demás la suya propia, apoyada en la División del Nordeste, la de Emiliano Zapata, que contaba con un programa político coherente, un plan agrario sólido y un motivado ejército de campesinos, y la de Pancho villa, cuyo programa era menos hilvanado pero que contaba con la poderosa División del Norte. La lucha por el predominio en el campo constitucionalista se centraba especialmente entre Villa y Carranza, pues los zapatistas, que contaban con aportaciones anarquistas y comunistas, tenían su propio proyecto, bien diferenciado del de los demás, así como su propia zona de operaciones al sur de la capital.

Cronología de la Revolución Mexicana
Cronología de la Revolución Mexicana

Villa, en un principio, acataba la jefatura de Carranza, pero sucesivas maniobras del primer jefe del Estado para encargarle a él y a su División del Norte las misiones más peligrosas e impedir que tomara las posesiones estratégicas hizo que se produjera un progresivo distanciamiento, que se hizo visible cuando los constitucionalistas tomaron la Ciudad de México y el general carrancista Orozco taponó, ocupando las posiciones de los federales, la entrada de villistas y zapatistas. Orozco, que intenta una aproximación entre Carranza y Villa, fue hecho prisionero por éste, que llegó a condenarlo a muerte para finalmente indultarlo. En octubre de 1914, la Convención de Aguascalientes, que consolidó el acercamiento entre los villistas y zapatistas, adoptó un programa político claramente zapatista, pero dio el predominio político militar a Villa. Así que en 1914, Villa y Zapata entraban en la capital de México al mando de las tropas de la Convención, pero sus intereses no podían concordar, las fisuras se hicieron patentes y Carranza pudo tomar de nuevo la iniciativa.

Reunión de Pancho Villa con Emiliano Zapata y sus respectivos hombresReunión de Pancho Villa con Emiliano Zapata y sus respectivos hombres
Reunión de Pancho Villa con Emiliano Zapata y sus respectivos hombres

En enero de 1915, el general Álvaro Obregón ocupó la Altiplanicie Meridional mexicana y dirigió sus fuerzas contra Villa. El «perfumado» como llamaba Villa al hombre que estuvo a punto de fusilar, quería que la batalla se produjera el centro del país. El «reaccionario, traidor y bandido», como llamaba Obregón a Villa, no quiso seguir los consejos de replegarse hacia el norte, hacia su base natural, donde podía reunir gran número de hombres y tener el terreno a su favor. Confirió excesivamente en las cualidades de sus «dorados» y en su División del Norte, y fue finalmente derrotado en cuatro grandes batallas entre Celaya y Aguascalientes, batallas en las que llegaron a enfrentarse 40.000 hombres de cada lado. En la tercera, una granada villistas hizo pedazos el brazo derecho del general Obregón.

De general a guerrillero

En julio de 1915, un derrotado Pancho villa tuvo que retirarse hacia el norte y su estrella empezó a declinar. Regresó a Chihuahua, pero ya no como general en jefe de un poderoso ejército, sino a la cabeza de un grupo de apenas 1000 hombres. En octubre de 1915, tras el reconocimiento por parte de Estados Unidos del constitucionalismo como gobierno de facto de México, Villa decidió jugar una carta arriesgada: provocar una intervención norteamericana que obligara a Carranza, como representante del gobierno mexicano, a pactar con los invasores para poder así presentarse el mismo como jefe máximo de la lucha patriótica y recuperar el terreno perdido.

El 10 de enero de 1916 los villistas pararon un tren, bajaron a los 18 viajeros extranjeros, 15 de los cuales eran norteamericanos, y los fusilaron. Como el incidente sólo dio lugar a protestas diplomáticas, el 9 de marzo una partida de mando del propio Villa se presentó a las cuatro de la madrugada en la población estadounidense de Columbus, mató a tres soldados e hirió a otros siete, además de a cinco civiles, y saqueo e incendio varios establecimientos. Esta vez sí se produjo la intervención, pero fue definida como «punitiva» y en teoría quedaba restringida a capturar a Villa. Se produjeron enfrentamientos entre villistas y norteamericanos, y entre norteamericanos y constitucionalistas. Villa, convertido simplemente guerrillero, no fue aprehendido y la fuerza estadounidense se retiró de México en febrero de 1917.

En 1920, en el periodo comprendido entre el asesinato de Venustiano Carranza y la elección de Álvaro Obregón como Presidente de México, Villa depuso las armas en la Convención de Sabinas y se retiró a su Hacienda El Canutillo, al norte del estado de Durango, donde con casi 800 personas trató de formar una de sus soñadas colonias militares. Sufrió numerosos atentados de los que salió ileso. Sin embargo, el 20 de julio de 1923 subió a su coche acompañado por seis escoltas y, desde una casa en ruinas a la entrada de Parral, fue tiroteado por un grupo de hombres al mando de Jesús Salas. Enterrado en Parral, en 1926 su tumba fue profanada, al cadáver se le cercenó la cabeza, que fue robada y nunca más apareció.

Imagen y portada de periódico de la época sobre el asesinato de Pancho Villa acribillado a balazos junto a sus escoltas.
Imagen y portada de periódico de la época sobre el asesinato de Pancho Villa acribillado a balazos junto a sus escoltas.