Mitología médica

Beber agua
Es bueno consumir ocho vasos de agua simplemente porque los estudios científicos concluyeron que el ser humano requiere unos dos litros de líquido diarios para su correcta hidratación. Esto también depende de tu peso corporal. Si bien es cierto, quien se adueño de esta afirmación en su beneficio omitió de forma descarada el punto aclaratorio del estudio que especificaba, que el aporte de líquidos debe provenir de alimentos y otras bebidas, no únicamente de agua. Además alguien aseveró que para ingerir esta cantidad de agua podíamos hacer la equivalencia a ocho vasos diarios del vital líquido. Y así fue como las embotelladoras de agua empezaron a hacer caja sin fundamentarse o apoyarse en algún estudio científico, que como era de imaginar, no había.

Uso del cerebro

Estamos hartos de oír que los humanos sólo utilizamos el 10% de nuestro cerebro. Se ha convertido en una afirmación universal. De hecho hay algunas teorías que se apoyan en otra aseveración del mismo calado: Albert Einstein era la excepción que confirmaba la regla. Esta afirmación proviene del campo de la autoayuda, campo que también asevera de forma errónea que todo el mundo puede ser lo que quiera uno llegar a ser, sin importar condicionantes, capacidades y problemas específicos. Los humanos utilizamos todas las zonas de nuestro cerebro dependiendo del momento y los requerimientos. Y no, no todos podemos ser genios.

Comer huevos
Los huevos tienen colesterol. Y es cierto. Sin embargo, en abril de 1997, un riguroso estudio publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition observó que la ingesta de huevos no eleva de forma relevante el colesterol sanguíneo. Desde entonces, los estudios que desmitifican la arraigada creencia de que “el colesterol del huevo es perjudicial” y que no han cesado de aparecer. Según estas investigaciones, el propio huevo contiene unas sustancias que bloquean la entrada de buena parte de su colesterol en el ser humano. Así, este alimento puede formar parte de un esquema de dieta saludable e incluirse de forma habitual en la alimentación sin perjudicar a la salud.

La característica nutricional más conocida de los huevos es la alta calidad de sus proteínas. Es sabido que el perfil de los aminoácidos del huevo (los aminoácidos son como los ladrillos que componen un muro llamado “proteína”) es modélico y completo en relación a otros alimentos. Esta ventaja, sin embargo, pierde importancia en una sociedad que toma proteína muy por encima de sus necesidades, como es el caso de España, donde casi el 10% de la ingesta de vitamina A proviene del huevo.

Menos conocido, sin embargo, es que el huevo es fuente de fósforo, hierro, cinc, vitaminas A, E y ácido fólico, y que es rico en las vitaminas B2 (riboflavina), B12 y D. La última encuesta dietética realizada a la población española reveló que existe una ingesta deficiente, en algunos sectores de población, de cinc, vitaminas A y D y ácido fólico. Son nutrientes que, como se ha detallado, están presentes de forma significativa en el huevo.

Grupo de poblaciónConsumo recomendado (una ración = 1 huevo mediano)
Niños2/3 raciones por semana
Adultos sanos7 raciones por semana (no más de un huevo al día)
Adultos con enfermedad cardiovascular, diabetes, hipercolesterolemia, o una historia familiar de aterosclerosis prematura3/4 raciones por semana
Deportistas que practican ejercicio a diario7 raciones por semana
Corte de digestión
Todos recordamos y no añoramos, ese momento justo después de comer en el que nuestros padres no nos permitían meternos en el agua, ni siquiera los pies, al menos durante las dos horas posteriores a después de comer. Y si no habías comido, por simpatía o camaradería, tu tampoco te metías. A joderse, por listo. Y esto era ley. Todo por culpa del famoso y cacareado “corte de digestión”, que si bien existe, o eso hemos creído siempre, no conocías a nadie que se hubiera muerto por eso, ni a nadie que se le hubiera muerto un familiar de eso. Ahora se llama hidrocución y consiste en un cambio brusco de temperatura que colapsa el sistema respiratorio llegando a la parada cardíaca. Y por cierto, el sistema digestivo nada tiene que ver en esto y te puede dar en cualquier momento. Lo que pasa es que se asocia a la subida de temperatura que genera el proceso digestivo y la caída en picado de la temperatura corporal al entrar en contacto con el agua.

Por cierto, un día en San Fernando, en un comercio que venden platos y chismes para el hogar, al preguntar por uno de los empleados/dueños, nos dieron la triste noticia de que había fallecido en verano cuando al ir a bañarse, no después de comer, ni nada de eso, en la orilla con el agua por debajo de las rodillas, le había dado “un corte de digestión” y había caído fulminado. Primer y único caso del que he tenido noticias en mi vida, certificado por los médicos que le hicieron la autopsia.