Michael Jackson y su Thriller (1983): cómo se forjo un mito

El sexto álbum de Michael Jackson salió a la venta en noviembre de 1982, y a lo largo del año siguiente se publicaron varios videos –concretamente, Billy Jean y Beat It–, pero no fue hasta el 2 de diciembre de 1983 cuando vio la luz el que a día de hoy sigue siendo considerado como el video musical más exitoso de todos los tiempos: Thriller (1983) –basado en la canción que daba título al disco–.

Todo comenzó cuando el “Rey del Pop” vio por primera vez Un hombre lobo americano en Londres (1981): quedó tan impresionado por el film y, sobre todo, por sus efectos de maquillaje, que no dudó en contactar con John Landis para que se hiciera cargo de un futuro videoclip en el que pudieran aplicarse esos mismos trucos cinematográficos. El cineasta fue a visitarle en compañía del “creador de monstruos” Rick Baker y enseguida tomó cuerpo la idea de rodar algo más parecido a una película que a un video musical a la antigua usanza: Landis siempre ha afirmado que vio en la celebridad del cantante una oportunidad para recuperar el espíritu de aquellos cortometrajes de 15 minutos – protagonizados por sus queridos Laurel y Hardy, o por personajes animados como Bugs Bunny – que, en su niñez, acompañaban a la proyección de casi cualquier largometraje; también era su deseo potenciar la masculinidad de Jackson, y para ello introdujo en el guión una partenaire femenina –ausente en los videoclips del álbum publicados hasta entonces–: lo ambicioso del proyecto que iba necesitar de un respaldo económico acorde a las pretensiones de Landis, pero cuando el presidente de CBS Récords –el sello distribuidor del álbum– supo que el cineasta pedía medio millón de dólares –10 o 20 veces más de lo que solía gastarse por aquel entonces en cualquier video clip–, se negó rotundamente a participar en su desarrollo: Thriller había conseguido ya un enorme éxito de ventas y, en su opinión, a esas alturas no merecía la pena lanzar ningún otro video musical, y mucho menos uno de tan abultado presupuesto… La cifra definitiva llegó a ser incluso más elevada, pero la financiación del proyecto quedó finalmente asegurada mediante una estrategia comercial de lo más puntera, cuya autoría intelectual parece pertenecer a George Folsey Jr. –productor del videoclip, junto a John Landis y Michael Jackson– y John Branka –el asesor legal del cantante–: la idea era que, mientras se rodaba el cortometraje, se grabaran también unas imágenes detrás de las cámaras, con el fin de elaborar con ellas un futuro “cómo se hizo”, el cual pudiera comercializarse como cualquier otro producto. Lo cierto es que el plan funcionó: la cadena de TV por cable Showtime y la cadena musical MTV –esta última incumpliendo su política de no pagar a los artistas, entendiendo que eran ellos quienes necesitaban a la cadena para promocionarse– adelantaron una parte del dinero para asegurarse la emisión del videoclip y del “cómo se hizo”, mientras que la empresa Vestron Video cubrió el resto del presupuesto a cambio de distribuir en VHS y en exclusiva todo el material.

Michael Jackson    Thriller    65 millones
Pink Floyd    The Dark Side of the Moon    50 mill.
AC/DC    Back In Black    45 millones

Con un guión firmado por John Landis –encargado de la trama dramática– y el propio Michael Jackson –más centrado en la parte musical y coreografía–, Thriller (1983) contó con varios de los colaboradores habituales del cineasta: George Jolsey Jr. Y Malcolm Campbell se encargaron de las tareas de montaje, Robert Painter volvió a ejercer como director de fotografía –Landis quería que los colores “estallaran” en la pantalla, sobre todo el rojo–, su mujer Deborah Nodoolman diseñó el vestuario –a ella le debemos la mítica chaqueta roja que luce el cantante–, Elmer Bernstein compuso dos breves temas orquestales y, por supuesto, Rick Baker –junto a su equipo de asistentes– elaboró los abundantes efectos de maquillaje. Entre los “recién llegados” cabe destacar a Charles L. Hughes, acreditado como director artístico –una función que volvería a desempeñar en la siempre reivindicable No matarás… al vecino (1989)–, y a Michael Peters, que colaboró con Michael Jackson en la coreografía de los memorables números de baile. En lo que se refiere al apartado artístico, y como nueva protagonista femenina, Landis eligió a Ola Ray, ex chica Playboy y a quien vemos en el papel más conocido de su carrera.

El rodaje comenzó tras permitir que el cuerpo de bailarines pudiera ensayar los números musicales durante una semana entera –el cineasta quería un resultado más profesional que el visto en Granujas a todo ritmo (1980), donde casi todas las coreografías habían sido ejecutadas por amateurs–, y llegaron a participar en él hasta 40 maquilladores encargados de la transformación licántropa que abre el cortometraje y de dar vida a los numerosos zombis que aparecen más tarde. En cuanto al “cómo se hizo”, las imágenes detrás de las cámaras no bastaron para llegar a los 45 minutos estipulados, y Landis se vio forzado incluir todo tipo de material adicional:

Solíamos llamarlo “Cómo se hizo el Relleno” [jugando con la similitud fonética entre “thriller” y “filler”, “relleno” en inglés]. Funciona muy bien, pero la verdad es que lo rellenamos con escenas de “Un hombre lobo [americano en Londres]”, porque yo tenía los derechos y por cualquier otra cosa que pudiéramos encontrar para alcanzar la duración (…). Cuando descubrimos que nos faltaban seis minutos, decidimos meter fragmentos del propio videoclip. En realidad, es muy efectivo, pero en aquel momento pensé “esto es un descaro”.

Thriller (1983) se estrenó por todo lo alto en un solo cine de Los Angeles (California), acompañado de una reposición de Fantasía (1940): al acto acudieron celebridades como Eddie Murphy, Elizabeth Taylor, Diana Ross, Marlon Brando o Cher, y el cortometraje se siguió proyectando allí durante una semana –el objetivo era que pudiera optar a los premios Oscar, aunque finalmente no obtuvo ninguna nominación–.

Michael Jackson con el cuerpo de bailarines del vídeo Thriller, maquillados por Rick Baker y dirigido por John Landis.

Michael Jackson con el cuerpo de bailarines del vídeo Thriller, maquillados por Rick Baker y dirigido por John Landis.

Fue a partir de entonces, y no antes, cuando el videoclip empezó a ser emitido en TV por Showtime y MTV: era tal la demanda por parte de los espectadores que esta última llegó a emitirlo decenas de veces al día; la MTV había empezado su actividad estos años atrás, pero la emisión de Thriller (1983) multiplicó sus espectadores y acabó de ponerla en la senda del éxito. A la empresa Vestron Video tampoco le fueron mal las cosas, ya que el VHS con el “cómo se hizo” batió todos los récords de venta y alquiler. Por lo que respecta al álbum musical, las previsiones de Walter Yetnikoff –el presidente de CBS Récords– se mostraron equivocadas, ya que el éxito del videoclip lo aupó de nuevo al primer puesto de las listas de éxitos y consiguió triplicar sus ganancias, justo cuando las ventas habían empezado a disminuir. Ahora bien, hubo una pequeña diferencia entre el cortometraje visto “en cines” y el que fue lanzado después al mercado doméstico: a los pastores de los Testigos de Jehová, a la que Michael Jackson perteneció hasta 1978, les parecía que el videoclip podía entenderse como un apoyo al satanismo y amenazaron con expulsarle de la congregación; es a dicha polémica a la que debemos el famoso rótulo que, a partir de entonces, vemos siempre durante los primeros segundos de Thriller (1983):

Debido a mis fuertes convicciones personales, quiero recalcar que este fin no promueve en ningún modo la creencia en lo oculto – Michael Jackson

Pero aparte del fenómeno sociocultural y económico, desde hace décadas, que viene suponiendo Thriller (1983) –a día de hoy continúa batiendo récords en las plataformas digitales y hasta hace pocos años varios de los participantes en el videoclip, entre ellos el propio cineasta, seguía manteniendo demandas millonarias contra la compañía de Michael Jackson en concepto de royalties– estamos también ante una película de John Landis –quizás la más famosa de todas su filmografía, aunque no todo el mundo sepa de su autoría detrás de las cámaras– y, a su vez, ante uno de sus únicos cinco trabajos que como director ha escrito para el género de terror, junto con Un hombre lobo americano en Londres (1981), Sangre fresca [Una chica insaciable](1981) y sus dos películas para la serie de televisión Master of Horror (2005-2007); algo esto último que resulta evidente con tan sólo echar un vistazo a la trama y a los elementos audiovisuales que salpican el largometraje: la eficaz partitura de Elmer Bernstein –descrita en los créditos como “música de miedo”, la trasformación del cantante en hombre lobo al principio del cortometraje –muy parecida a la trasformación que protagonizó David Naughton en Un hombre lobo americano en Londres (1981)–, el cementerio lleno de niebla del que surgen los zombis, la clásica escena de los muertos vivientes que asedian la casa, el giro de guión del desenlace, etc. De una factura impecable y con unos números musicales magistralmente coreografiados y filmados, Thriller (1983) contiene guiños a las películas de Vincent Price.

Landis y Jackson volvería a coincidir en el rodaje de Black or White (1991), otro de los videoclips más conocido del “Rey del Pop”, pero el cine este siempre recordar aquella primera experiencia conjunta como una de las más especiales de su carrera –por muy diversas razones–:

Trabajar con Michael Jackson en Thriller (1983) fue como hacerlo con un brillante niño de 10 años (…). Michael era un gran trabajador, muy profesional, increíblemente talentoso y creativo. Era como una bomba de neutrones; tenía mucha energía. Era ese chico delgado, pequeño al que pudiera romper por la mitad, pero cuando actuaba… ¡Madre mía! Cuando se hallaba en el set con los bailarines profesionales, estaba al 20% y aun así arrasaba con ellos. Pero incluso en 1983 Michael era un chico torturado; un chico realmente trágico.