Marilyn Monroe ni era rubia, ni era tonta

Norma Jean, nacida como Norma Jeane Mortenson vino al mundo en Los Ángeles en 1926, más conocida por su nombre artístico Marilyn Monroe, nombre que registro para que nadie pudiera usarlo sin su permiso. No conoció a su padre y su madre, Gladys Monroe Baker, era una mujer alienada y su abuela también lo fue. Su madre pagaba cinco dólares a familias para que la cuidaran, aunque verdaderamente era como si la hubieran adoptado, ya que la madre sufría severos trastornos mentales. A los siete años fue la primera vez que tuvieron contacto madre e hija de forma continuada. Le enseño una foto de su padre para que tuviera una imagen de quien había sido. Pero en verdad, la madre en ningún momento pareció tener interés en recuperarla para vivir juntas. Aún así lo hizo.

Marilyn con su madre Gladys en un día de playa.

Marilyn con su madre Gladys en un día de playa.

Llevaba años trabajando de chacha en las casas donde era alojada y estaba acostumbrada a hacer las labores del hogar. La gente que recibía cinco dólares por cuidarla era porque lo necesitaban. Algunas familias la trataban adecuadamente, pero la mayoría la utilizaban de criada, justamente como la que no tenían y no podían pagar. Uno de los recuerdos que más se marcaron en su vida como niña y que posteriormente saldrá a flote, era que como el agua era demasiado cara por culpa de la Gran Depresión y las familias se bañaban todas con el mismo agua, quedando claro que ella no era familia, se tenía que conformar con bañarse la última en al agua ya usada por todos. Pasó hambre, humillaciones y mucho más.

Un día que su madre la fue a recoger estaba lavando una pila de platos casi más alta que la propia Marilyn. Norma se volvió hacia su madre y le prometió que alguna vez le construiría una casa, cosa que finalmente hizo. Pero la felicidad con su madre duró poco. Un año más tarde Gladys era internada en un psiquiátrico por un problema derivado por la obsesión de lo que se creía un trastorno psicológico que podía acabar con su propia vida, lo cual heredó de su padre, que falleció en circunstancias similares.

Poster promocional de la película de Marilyn Monroe Con faldas y a lo loco.

Poster promocional de la película de Marilyn Monroe Con faldas y a lo loco.

Marilyn vivió obsesionada con la idea de que podía haber heredado esta enfermedad, especialmente tras ser internada en varias ocasiones debido a sus crisis de pareja. Durante las crisis psíquicas de su madre, le habían diagnosticado esquizofrenia paranoide. Por ello volvió a ser endosada en casa bajo pago de cinco dólares. Los niños en el colegio solían evitarla porque creían que era pobre como las ratas.

La cuestión sexual, lo conoció de la forma más atroz posible. En muchas casas donde era alojada se admitían pensionistas, contrataban habitaciones con derecho a cocina y baño. Uno de los inquilinos que era tomado en consideración porque pagaba puntualmente, llamó un día a la puerta de su cuarto y ya podemos imaginar que paso. Trato de denunciarlo a la dueña de la casa, pero esta le espeto que el señor Kimmel, que así se llamaba el susodicho, era un caballero y el solo hecho de acusarlo con semejante disparate le tenía que dar vergüenza. El señor Kimmel, oculto y atento en la distancia, escucho la conversación y cuando ella se volvió y se dio de bruces con él, este le ofreció una moneda que ella, en ese mismo instante arrojo a la cara del individuo.

Marilyn se sentía casi tan atraída por el mundo de la literatura y el teatro como por las cámaras. Sin duda también se debe al hecho de que durante toda su vida se avergonzó de haber dejado los estudios. Tuvo que abandonarlos a los dieciséis años, cuando estaba en segundo curso de enseñanza secundaria, para casarse con James Dougherty, un vecino que no era mal chaval, un trabajador de la empresa aeronáutica Lockheed cinco años mayor que ella. Fue un matrimonio concertado, concebido para ofrecer una alternativa al orfanato a Marilyn; Grace Goddard, su tutora, había fundado una familia y no podía, o mejor dicho, no quería, seguir ocupándose de ella. Grace, que hizo las veces de tutora, sólo tenían un tema de conversación: el cine y sus idolatradas estrellas, en particular Jean Harlow, que en la época de la Gran Depresión encarnaba como ninguna otra actriz las ideas de sensualidad, erotismo y glamour.

Era una muchacha bien proporcionada y decidió que lo que le había dado la naturaleza era para ella le sacara provecho. Pero le tenía demasiado respeto a los estudios cinematográficos, por lo que se decidió a posar como modelo para los fotógrafos. Lo sorprendente del caso es que no le resulto fácil encontrar trabajo. Pero lo más chocante es que los fotógrafos no le proponían desnudarse. Os dejo unas imágenes de sus primeros trabajos

Vivía sola y comía poco, una vez al día, pero eso la mantenía en forma y delgada, muy importante para moverse en el mundo que deseaba moverse. Pero podría haber conseguido lo quisiera, comida, mejor alojamiento e incluso promocionarse rápidamente si hubiera accedido al recurso del sexo, pero no lo hizo. Se había convertido a causa de su triste infancia en una persona huraña y desconfiada. Buscaba cariño, pero no sabía como identificarlo. No tenía amigos ni amigas solo lo que ella denominaba «lobos» olfateando su trasero. No había traspasado la barrera del Hollywood brutal y depravado, el de las copas de champán caro estaba lejos por ahora. Ella lo definía de la siguiente manera:

El Hollywood que conocí era el Holywood del fracaso. Casi toda la gente que conocí había sufrido desnutrición e impulsos suicidas. Era como el verso: “Agua, agua por todas partes, pero ni una gota para beber”. Comíamos en las barras de los bares. Aguardábamos en las salas de espera. Éramos la más bella tribu de pordioseras que haya invadido una ciudad.

Lo típico las hijas de los trabajadores normales acudiendo a esa bonita luz que al final lo único que hace es quemar sus sueños en una carrera de fondo en la que más de la dos terceras partes se quedaban en el camino. Pero por fin parecía que había llegado el día y recibió la tan ansiada llamada por parte de un caza talentos de la Metro Golwind Mayer, de Samuel Goldwyn, en la que la citaba para una reunión al día siguiente en las oficinas de los estudios.

Al día siguiente acudió a la cita como estaba acordado. Lo recibió el famoso caza talentos y la hizo entrar en su oficina. Coincidencias de la vida, en la oficina había un sofá. Acomodo a Marilyn en él y le entrego un guión para que leyera en voz alta. Ella comenzó su lectura. Conforma leía, el le decía: «más arriba», en referencia a que se subiera un poco más la falda «por exigencias del guión». Cuando la falda ya tapaba menos que más, el señor Sylvester, que así se llamaba el individuo en cuestión, se abalanzo como un lobo sobre un cordero. Sintiéndose de nuevo engañada le propino un puñetazo en el ojo y una buena patada en salva sean las partes. Él la dejo marchar no fuera que el escándalo motivara un despido justificado, partiendo de la base de que el señor tenía un puesto en la empresa.

Pese a todo consiguió un contrato con la Twenty Century Fox. Con este incidente volvió a comprender que en Hollywood lo que se tenía en cuenta a la hora de comenzar era la frase que le marco durante un tiempo: «Más arriba, más arriba». Pero a pesar del desagradable incidente Marilyn consiguió el trabajo. No era nada del otro mundo. En una película haciendo un papel de secundaria, tenía que ir hacía la protagonista andando, la saludaba con un Hola y levanta la mano y seguía su camino. Marilyn, tomándose a pecho su trabajo lo ensayo hasta tenerlo perfectamente controlado. Lo peor fue que en la sala de montaje desestimaron la escena. No apareció en el metraje final. Pero tenía un contrato y su nuevo nombre: Marilyn Monroe.

Gracias a un publicista del estudio apareció la primera parte de su nuevo nombre: Marilyn; y la segunda, Monroe, fue obra de la tía Grace. Gracias a esta ocurrencia supo cual era el nombre de soltera de su madre y su procedencia. Su descendencia provenía, de forma lejana e indirecta, del presidente Monroe, el que se explico con una frase, “América para los americanos”, que esta muy vigente en Europa ahora mismo, solo que cambiando a los afectados: “Europa para los europeos”.

Todo parecía mejorar e incluso se enamoro de un músico que conoció en los estudios MGM, con el que mantuvo una relación breve e intensa, pudiendo desechar de su mente la idea de que era una frígida que le habían colgado los famosos lobos. Su contrato con la Fox había terminado, pero el amor fluía por sus venas. Le hizo a su enamorado un regalo de 500 dólares, un dineral y para cuando había terminado de pagarlo ya se había casado el maromo con otra. Y llegamos al famoso almanaque donde salió desnuda, en 1949. Al parecer este nuevo calendario fue creado antes de que su fama fuera estratosférica y decidió posar desnuda para ganar un poco de dinero extra. Marilyn explicó que posó por pura desesperación y ganó solo 50 dólares.

“Debes prometer que nunca vas a decirle a nadie que posé desnuda para ti” le dijo a Tom Kelley. “Quiero que me prometas que vas a tomar las fotos de manera que yo no seré reconocida en ellas”.

La sesión tuvo lugar la tarde del 27 de mayo de 1949. En el estudio de Kelley se reunieron los tres para firmar un contrato por 500 dólares. A ella le correspondieron 50. El resto era para Kelley. Y los derechos de las fotos para Baumgagorth. Marilyn firmó como Mona Monroe. Las impresiones fueron firmadas por ella misma pero con el nombre de “Mona Monroe” ya que no quería que se supiera que era ella. Después de todo “las niñas bonitas no posan desnudas”.

Consiguió un pequeño papel en Amor en conserva, con Harpo y Groucho Marx. Ya en 1950 llegó La jungla de asfalto Eva al desnudo. Marilyn participo en ambas, por lo que podemos creer que un poco del éxito le correspondía directamente a ella.

marilyn_monroe_la_tentacion_vive_arribaComenzó a alternar con gente que ya tenía cierta consideración en Hollywood; más bien gente de segunda fila, culta, preparada e inteligente: guionistas, músicos, publicistas. Así se dio cuenta de todo lo que le falta por aprender. Decidió matricularse en el curso de Arte de la Southern California University. Entro en contacto con Rafael, Miguel Ángel, el Tintoretto y descubrió el Renacimiento. Después entró en contacto directo con Sigmund Freud y su obra. Comienza entonces su época dorada con éxitos como Los caballeros las prefieren rubias, Como casarse con un millonario o La tentación vive arriba. Estábamos entre los años 1953/1955.

marilyn-_monroe_la_jungla_de_asfaltoComenzaba a ganar dinero (1 200 dólares semanales) y de repente las depresiones. Comenzaba a tener conciencia de sus carencias culturales y a ello añadía que se consideraba una mala actriz. Para las cualidades de una buena actriz decidió asistir en New York al Actors Studio donde aprendió de Lee Strasberg, discípulo de Konstantín Stanislavski que utilizaba y se hizo famoso gracias al método que llevaba su apellido. Para lo cultural se dedico a leer todo lo que caía en sus manos. Leyó con fruición a Fiódor Dostoievsky, Truman Capote, del que fue muy amigo personal, James Joyce, etc. De este último hay una sesión de fotos memorable en un parque en bañador o bikini, indistintamente, en la que Marilyn esta con la obra amada u odiada a partes iguales.

Como podemos ver, la evolución de Marilyn hacia el abismo es normal: antihéroes, violencia, fracaso, muerte.

Película de Marilyn Monroe de 1953 Como casarse con un millonario.

Película de Marilyn Monroe de 1953 Como casarse con un millonario.

Como su forma natural de vivir y lo que más amaba era la actuación decidió seguir en Hollywood y se pudo como meta poder elegir los guiones que le interesaran, uno de los grandes errores en la Meca del cine. Aún así consiguió que Lawrence Olivier trabajará con ella en El Príncipe y la corista (1957).

Tenía todos los vicios para ser odiada en Hollywood: no tenía amigos/as, no tenía el amparo de ningún mangante del cine. No era una fuente de escándalos y por si todo esto fuera poco, acudía a las fiestas cuando le daba la gana y eso se traducía en llegar tarde:

Tengo muchos hábitos sociales malos… Invariablemente llego tarde a las citas, en ocasiones con un retraso de dos horas. He intentado cambiar mi manera de ser, pero lo que me hace llegar tarde es algo fuerte… y demasiado agradable. Cuando debo ir a cenar a alguna parte a las ocho, me quedo tendida en la bañera… No es Marilyn Monroe la que está en la bañera sino Norma Jean. Estoy dándole gusto a Norma Jean. Solía tener que bañarse en el agua que habían utilizado seis u ocho personas.

En 1954, con 28 años, conoció a Joe Di Maggio, un jugador de béisbol de una estolidez suma. Se casaron y se fueron de viaje de novios a Japón. Pero como ser una estrella tiene sus cosas, el ejército de Estados Unidos aprovecho que el Pisuerga pasa por Valladolid y se llevo a la estrella de cuerpo y pechos exuberantes a animar a los soldados que estaban pasándolo francamente en la guerra de Corea. Mientra Joe estaba esperándola en Japón. La boda solo duró un año por los escándalos de la pareja, él era muy celoso, muy italiano, aunque fue un año apasionado del que quedó muestra cuando Marilyn falleció.

Las diferencias entre ambos hicieron acto de presencia desde el principio de su matrimonio. Monroe no tenía problema en sacarle partido a sus curvas con desnudos para la revista ‘Playboy’ o para el calendario de “Golden Dreams”, algo que DiMaggio no podía soportar. Acusó a los estudios de Hollywood de ganar millones de dólares explotando el lado erótico de la actriz sin que ella recibiera lo que merecía. “¿No te das cuentan de que te están usando?”, le argumentó entonces. “No eres más que un pedazo de carne para ellos”. Tampoco ayudaron los abusos verbales ni las agresiones físicas de Di Maggio. En una ocasión, entró en cólera por un vestido que llevaba Monroe para el concurso de Miss America en 1952, demasiado provocativo en su opinión. “Pareces una maldita puta”, le dijo DiMaggio, que aún así lloró como un niño cuando su ex mujer se suicidó en 1962 con una sobredosis de barbitúricos.

“Un sonido salió de su cuerpo, algo inhumano, casi como el rugido de un león. Después, se inclinó hacia delante y empezó a sollozar”, recuerda un amigo que estaba con él cuando se enteró de la noticia.

Después, en 1956 bajo el titular de La tonta y el intelectual de los periódicos llego el momento de casarse con Arthur Miller. Todo el mundo quedo conmocionado. Se oía una broma recurrente que decía: Para acostarse con ella, no necesitaba casarse. Para ella, Arthur era el compendio de su hombre ideal: culto, educado, caballeresco, escrito, exitoso, paternal, irónico.

Pero para él, Marilyn era tan solo un cuerpo bello, y una vez te habías acostado con ella durante unos años, no te excitaba, porque aparte de eso, nada más se podía sacar de ella. La idea general que los hombres tenían de Marilyn y casi de cualquier mujer como ella era que con el cuerpo que poseía ¿para que necesitaba un espíritu elevado?

Por su parte Marilyn no esperaba nada de los hombres:

Los hombres menos satisfactorios son los que se enorgullecen de su virilidad y consideran el sexo como una cierta forma de atletismo en la que uno gana copas. Es el espíritu y estado de ánimo de una mujer lo que el hombre debe estimular para hacer el sexo interesante. El amante verdadero es el que te puede encantar solo con acariciarte el pelo o sonreírte… O solo mirando el vacío.

La tres bodas de Marilyn Monroe.

La tres bodas de Marilyn Monroe.

Con el final del matrimonio con Miller, comenzó la cuesta abajo de Marilyn. Las visitas al pisicoanalista y las pastillas eran un constante en su vida.

El 21 de mayo de 1962, durante un acto político de los demócratas, apareció en el escenario del Madison Square Garden para cantarle al presidente John Fitgerald Kennedy el famoso y sensual “Happy birthday”.

Detrás de esta breve aparición hay muchas historias paralelas. Marilyn es llamada por el presentador Peter Lawford, ex actor, cuñado de los Kennedy, gran amigo de Sinatra y miembro de la Pandilla de Ratas, la ha anunciado varias veces en el transcurso de la velada. Ella no ha aparecido y el ex actor ha hecho de ello toda una parodia sobre las famosas tardanzas de Marilyn en los sets de rodaje. Esta vez Lawford piensa que va a aparecer y se da media vuelta para recibirla. Tampoco aparece ahora.

Se escucha, de repente, un atronador golpe sobre la tarima del escenario, disimulado por el redoble de los tambores. Ha tropezado. El público todavía no sabe o quizás nunca lo ha sabido, que Marilyn lleva un vestido que se lo han tenido que coser sobre el cuerpo para que le quede perfectamente pegado a su piel. Una operación de horas. El presentador empieza a leer una nueva presentación: otro nuevo intento. El público ríe, se divierte. Tampoco funciona. Ella sigue sin aparecer. La parodia se ha vuelto una enconada sátira. Marilyn, la que llega tarde siempre.

Se le nota que va drogada. La anteceden varias horas de alcohol y pastillas estimulantes. Curiosamente, apenas existen menciones a la cocaína en su caso, cuando tiene que haber sido una de sus preferidas. Como contaría su maquilladora personal Marie Irvine, nunca la había visto tan nerviosa y se había preparado para este momento de forma especial.

Marilyn Monroe aparece. El público enmudece por un instante. Y ella empieza a avanzar a saltitos, porque el vestido que se lo han cosido al cuerpo para que cumpla con su verdadero trabajo: ser la mujer más despampanante y sexy posible, que lo cumple con creces, pero no la deja caminar. Va desnuda debajo de él, para no echar a perder ninguna curva. En dos días va a cumplir 36 años y ella sabe que todo es solo una fea broma y que nadie se atreverá a decírselo abiertamente. Además le han hecho un peinado que parece salida de una máquina de hacer algodón dulce para niños. Sentado en su asiento, el presidente se revuelve y maldice la hora en que a su cuñado se le ocurrió invitarla pensando que todos se divertirían. Pero parece algo más que una mujer famosa agradecida felicitando al presidente. Parece su amante. Y así está vestida y peinada. De mujer fatal. Todos pueden notar que está borracha y alguna cosa más. El cuñado de Kennedy da un último golpe de efecto, presentándola de la siguiente manera:

Mr. President, the late Marilyn Monroe.

Señor Presidente, la impuntual Marilyn Monroe. Pero es que “late” se puede traducir también por fallecida, muerta, difunta.

Continua el espectáculo, empieza susurrando, no cantando la canción. Las drogas le permiten entrar a ese mundo de somnolencia desde el que le dedica su voz a su ex amante y uno de los pocos hombres de sus sueños. De repente Marilyn se anima, suelta la cantante que lleva dentro y termina dirigiendo al público para que la acompañe en la estrofa final. Lo peor ha pasado.

Cuando sobre el escenario aparece Jack, John el presidente, su ex amante y hermano de su actual amante, Bobby, de quien está embarazada, los organizadores ya han tenido la prudencia de llevársela lejos para no correr ningún riesgo. Ya les ha hecho a los dos ─y a todos sus esposos y amantes─ escenas increíbles en lugares indebidos.

Esta vez han tenido especial cuidado, a pesar, de que la primera dama, Jacqueline Kennedy, no se encontraba allí por estar impedida oficialmente. Había tenido que asistir a una exhibición equina justo el día de la celebración del cumpleaños de su esposo.

La realidad era bien distinta. Jackie Kennedy se había negado a asistir a una velada multitudinaria en la que el número más atractivo iba a estar a cargo de la ex amante de su propio esposo.

Fue una de las últimos actos públicos de de Marily Monroe.

Si quieres leer algo alucinante sobre la vida de pareja de John Kennedy y Jacqueline pasa por este enlace.

La relación no estaba a pie de la calle en la sociedad americana. Los que si tenían constancia era la CIA, el FBI y sobre todo John Edgar Hoover, el director que odiaba a los Kennedy. En un informe del FBI se podía leer:

La actriz Marilyn Monroe tuvo primero una relación con el presidente John Fiztgerald Kennedy, pero luego pasó a su hermano Robert… La señorita Monroe manifestó la semana anterior a su muerte que Robert Kennedy le había prometido hacerla su esposa y primera dama cuando sucediese a su hermano en la presidencia.

Pero fue a partir del “Happy birthday” cuando los americanos fueron conscientes del romance y comenzaron a hablar de ello. Estaba a punto de comenzar un nuevo rodaje con la Fox, pero basándose en que se había ido de viaje a New York quisieron utilizarlo de excusa para despedirla. La realidad era bien distinta, querían deshacerse de ella porque era una actriz con la vida destrozada. Finalmente la despidieron. Para mayor desgracia los compañeros de rodaje publicaron un anuncio en el Hollywood Reportes que decía: «Gracias Marilyn por quitarnos nuestro trabajo».

El 4 de agosto de 1962 por la noche, Marilyn Monroe tomo una cantidad suficiente de barbitúricos para asegurarse el sueño de los justos. Pero esto es otra historia en la que seguramente ahondemos más adelante.

Otras opiniones sobre Marilyn Monroe
Marilyn Monroe fue un icono sexual definitivo de nuestros tiempos, una combinación incendiaria de sexo e inocencia. Si no hubiera sido Miss Diciembre de 1953, Playboy y Hugh Hefner podrían haber acabado en aquel ejemplar no fechado de Playboy. Un golpe de suerte (la consecución del desnudo de Monroe del que todo el mundo hablaba, pero que apenas se había visto fuera de los talleres mecánicos debido a las restricciones impuestas por el Servicio Postal a su distribución) hizo de la recién nacida publicación un éxito casi seguro. Se vendieron 50 000 ejemplares de aquel número, y una copia en perfecto estado puede valer hoy 20 000 dólares.

portad_marilyn_playboy
Marilyn saluda en la portada del número inaugural de PLAYBOY. Si hubiera habido una hoja de estadísticas de las Playmates, entre sus aficiones estaría la poesía, los teléfonos, el Chanel nº5 y el Don Perignon. Entre las que odiaba, escribir cartas, fichar, cocinar y la ropa interior. «La necesidad de de desnudarse era su pasión más conocida».

Las imágenes de arriba son las cuatro que salieron en el Playboy de 1953. Tanto bombo para una sola foto de ella desnuda.

Y lo que viene a continuación es unas cuantas opiniones sobre Marilyn por parte de uno de los grandes genios del cine, Billy Wilder a quien Fernando Trueba considera directamente Dios.

Probablemente el director austriaco es uno de los mejores directores de su época (y de siempre) y también uno de los mejores guionistas. De él decían que tenía el cerebro lleno de cuchillas de afeitar, por su rapidez mental, su talento, su afilado sentido del humor… El director de El Apartamento trabajó en dos ocasiones con Marilyn Monroe y nunca tuvo pelos en la lengua para describir cómo fue su experiencia. Eso sí, sus críticas tienen tanta elegancia como mala leche:

Me han preguntado si volveré a trabajar con Marilyn Monroe, y tengo una respuesta clara. Lo he discutido con mi médico, mi psiquiatra y mi contable, y todos me han dicho que soy demasiado viejo y demasiado rico para someterme de nuevo a una prueba semejante.

Marilyn no necesita lecciones de interpretación; lo que necesita es ir al colegio Omega, en Suiza, donde dan cursos de puntualidad superior.

Sobre la impuntualidad de Marilyn debo decir que tengo una vieja tía en Viena que estaría en el plató cada mañana a las seis y sería capaz de recitar los diálogos incluso al revés. Pero, ¿quién querría verla?… Además, mientras esperamos a Marilyn Monroe todo el equipo, no perdemos totalmente el tiempo… Yo, sin ir más lejos, tuve la oportunidad de leer Guerra y Paz, y Los Miserables.

Evolución del rostro de Marilyn

evolucion_marilyn_monroe

Y como colofón os dejo una galería de fotos de Marilyn Monroe. Seran unas ciento y pico, pero merece la pena el tiempo de carga.