Los gladiadores: el entretenimiento del pueblo romano

Eran considerados deportistas en unos juegos un poco extraños. Muchos gladiadores han llegado a ser tan o más famosos que algunos deportistas actuales. Hay que tener en cuenta que los medios de comunicación de aquella época eran un poco precarios, así que comparando, estos de ahora son unos pringaos. Además de unos seres débiles al lado de estos hombres rocosos. Pero la diferencia es que morían de forma anónima. Pero la finalidad de estas luchas que eran un entretenimiento de los espectadores ea eliminar a los marginados, desharrapados, a lo que molestaban a la sociedad.

La lucha de gladiadores en un principio fue un rito para honrar a los muertos, en la que los romanos echaban la culpa a los etruscos de haberlo inventado. Pero resulta que no hay constancia escrita, al final los culpables fueron los samnitas, que si tienen testimonio de los combates de gladiadores. Se tiene información del sacrificio de prisioneros de guerra y el derramamiento de su sangre sobre las tumbas de los grandes guerreros para honrarlos. Y también se sabe que se hacía en todas las civilizaciones contemporáneas y anteriores a los romanos. Se trataba con ello de transferir el poder de los muertos de los vencidos y obtener venganza. Pero muchas veces se les hacía pelear unos contra otros que era más ameno que degollarlo en las tumbas. Y así traspaso a los propios compañeros de los sacrificados el peso de hacerlo.

Pelea de gladiadores.

Los romanos convirtieron los juegos una parte activa de su vida civil que servía para encallecer a los propios con la visión de sangre, dolor y brutalidad y además, era un eficiente método, barato y cómodo, de eliminar presos de guerra y delincuentes. Como forma práctica de erradicar dos problemas era indiscutible. Los romanos eran un pueblo guerrero y como tal tenía que estar acostumbrado a las barbaridades desde el principio. Los juegos mostraban la forma de morir con dignidad y coraje y se reforzaba el odio al esclavo, al criminal y a los extranjeros.

Los juegos estaban patrocinados por algún personaje de la alta sociedad que honraba la memoria de otro gran personaje. Los espectadores acudían gratuitamente al espectáculo. Como en todos lados se cuecen habas, la colocación de los espectadores era estratégica y tenían que ver con la relevancia de cada uno. Primero el palco imperial, senadores en primeras filas, siguen los ciudadanos romanos con derecho a voto y al final, en la parte superior, las mujeres. En el primer combate documentado se enfrentaron tres pares de esclavos en honor de Bruto Pera tras una batalla en el 264 a. de C. Tito Flaminio preparo un combate con 64 pares un siglo después. Y el gran Julio César organizo uno con 320 pares para el año 65 a. de C. Como se hicieron tan populares los combates, el origen primigenio y su motivación desaparecieron por completo.

Enfrentamiento de gladiadores.

Cuando la república estaba en franco declive, se convirtieron en simple entretenimiento al que los políticos acudían como forma de satisfacer al populacho para demostrar poder y solvencia. Era la campaña electoral de aquellos tiempos y esperaban que se les recordara por ello en las elecciones. Julio César es de los que vio futuro en estás inversiones monetarias y como político experto que trataba de complacer a sus futuros votantes, introducía novedades que gustaban mucho, como hacerlos combatir con armas atípicas entre los romanos, armas extranjeras, o le colocaba armaduras doradas. Elegían temas reales o mitológicos que acababan con auténticos baños de sangre.

Se podía ver la Guerra de Troya sin efectos especiales y en tecnicolor, con sangre real, no de atrezzo. Julio Cesar fue el primero en simular batallas en lagos artificiales y en traer a Roma una jirafa. En el 80 a. de C. se pudo de relieve la importancia de los juegos en la vida romana con la construcción del Anfiteatro Flavio o como se le conoce de forma común, el Coliseo. Era la construcción mas emblemática de los romanos y podía albergar hasta 70 000 espectadores. Un equipo de marineros especialistas en tirar velas de barcos, estaban allí con la misión de extender la que daba sombra a los asistentes. Tenía 76 salidas con espacio suficiente para hacer fluido el desalojo de la muchedumbre una vez acabada la función. Debajo había una intrincada red de túneles subterráneos con cámaras y mecanismos para poder ubicar a los animales salvajes, los equipamientos para las batallas, las celdas de los gladiadores y todo el material de atrezzo. De hecho en 2007 fue declarada por votación popular una de las Siete Nuevas Maravillas del Mundo.

Desarrollo de los juegos

Un día cualquiera en los juegos comenzaba con la exhibición y matanza en la arena de docenas o centenares de animales raros y extraordinarios procedentes de todos aquellos sitios hasta donde se había extendido el imperio: cocodrilos, elefantes, leopardos, hipopótamos, alces, avestruces, renos o rinocerontes. Osos, toros, leones o lobos eran obligados a luchar entre si para hacer más ameno el espectáculo o eran cazados en directo por expertos cazadores con arcos y lanzas. Luchadores especialistas en estas lides, se enfrentaban cuerpo a cuerpo con las bestias. Como se hace actualmente con la carne de toro después de las corridas, las carnes de los animales asesinados en la arena, por parte del patrocinador, eran preparadas para ser ingerida por el pueblo después del espectáculo.

Para celebrar la inauguración del Coliseo se sacrificaron animales salvajes y cuatro mil animales domésticos. Trajano, mató a 11 000 animales para conmemorar su triunfo en Dacia en 107 a. de C. Con tanta demanda de animales muertos, muchas especies dejaron de existir, se extinguieron rápidamente. En el año 100 a. de C. se extinguieron los leones europeos. El elefante norafricano desaparecieron en el siglo II.

Sobre el mediodía, los delincuentes eran ejecutados públicamente con el fin de servir como advertencia, que solían acabar en la hoguera o en las garras de las bestias a las que se los servían en bandeja. Otras veces se les daba armas precarias y se les obligaba a luchar entre ellos. Como esto era como la televisión moderna, había que innovar para que el público no se aburriese y los guionistas creaban ideas para ejecutar a los delincuentes rememorando los mitos más cruentos: Acteón convertido en ciervo y despedazado por perros, Hércules en llamas, Hipólito arrastrado por los caballos, Ícaro precipitándose desde el cielo. Lo mejor es que servía para enseñar de forma real las lecciones sobre las costumbres, un tanto extrañas, de los dioses.

Por la tarde era cuando empezaba de verdad la acción. Los gladiadores hacían acto de presencia. En un principio los gladiadores eran delincuentes, esclavos y prisioneros de guerra, que eran entrenados en escuelas especiales llamadas ludii, para que el espectáculo ganara puntos. Para mostrar a los ciudadanos lo que les podía ocurrir en las fronteras del imperio, enfrentaban a cien galos contra cien árabes en una batalla ficticia.

Lucha de gladiadores.

Los juegos daban comienzo cuando el editor comprobaba que las armas eran correctas y auténticas. La armadura del gladiador estaba estudiada para que no lo protegiese demasiado, así las heridas mortales con protección podía ser no mortales y eso había que evitarlo, por eso se dejaba desprotegido pecho y cuello y se protegía cara, brazos y piernas. Los cascos con visera hacían que la muerte de los gladiadores fueran anónimas e impersonales.

El secutor luchaba con una espada y un pesado escudo rectangular, con el brazo que empuñaba la espada enfundado en una armadura en forma de manga (manica). El que llevaba el tridente (retiarius) utilizaba a su vez una red con el murmillo, un gladiador que portaba una armadura de escamas y un casco en forma de pez, representando de forma imaginativa a Neptuno luchando contra un monstruo marino.

Tipos de gladiadores según armas y defensas.

Cuando un gladiador dejaba fuera de combate a su oponente, el público votaba desde sus asientos haciendo el gesto con los pulgares. Lo que no se sabe es los gestos exactos que se hacían con los pulgares. Se decía que «pulgares hacía arriba» y «pulgares hacía abajo», pero también podía ser «pulgar extendido» y «pulgar retraído». Si el luchador vencido era considerado por el público como merecedor de su perdón por la entrega, haber luchado con valor y valentía, muchas veces se le concedía. Esto se podía comprobar en las lápidas de los gladiadores celebres, en cuya inscripciones se ponían sus victorias, los empates y también las derrotas, lo que nos hace suponer que si había varias, no habían significado el final de su carrera. En la era de Augusto que solo el 20 % de los combates acababan en muerte. Pero eso siempre no fue así, emperadores posteriores a él, aumentaron la cifra hasta el 50 % de los combates con muerte final.

Otro tipo de combate era el denominado munera sine missione «ofrenda sin indulto», enfrentamientos en los que solo podía salir vivo uno de los contendientes. Se prohibieron a comienzos del siglo I, Augusto en concreto, porque se consideraba cruel e injusto que un buen luchador no consiguiese el perdón. Pero algunos emperadores lo anularon porque el vulgo amaba este tipo de bestialidades, y daba mucha fama al patrocinador.

Momento en el que el gladiador vencido deja que le sacrifiquen honrosamente.

Los gladiadores se preparaban para morir los más dignamente posible dentro de la barbarie que suponía una lucha cuerpo a cuerpo a muerte. Por ello, se suponía, que el luchador vencido debía ofrecer su cuello para ser terminado sin bochorno, llanto, huidas vergonzosas o peticiones de clemencia. Después de combate finalizado con una muerte, los encargados de recoger los cadáveres de los gladiadores vencidos, iban disfrazados de dioses del inframundo, Plutón, por ejemplo, para asegurarse de que el ejecutado estuviese bien muerto. Una persona disfrazada de Mercurio hostigando al perdedor que yacía sobre la arena, con un hierro candente a ver si se asustaba y se movía. Uno disfrazado de Charun, un demonio etrusco de orejas puntiagudas y nariz de buitre, golpeaba la frente del caído con una maza. Curiosamente esto perdurado en el tiempo y en la ciudad del Vaticano, se golpeaba la frente del difunto papa para ver si se estaba realmente muerto. La diferencia era que este se ejecutaba con un martillo de plata. Y luego para recuperar la compostura del terreno, se esparcía arena limpia sobre los grandes charcos de sangre.

Una vez fuera de la vista de los espectadores, en la trastienda del espectáculo, los encargados, supervisados por el supervisor, despojaban a los cadáveres de las armaduras, y los degollaban para evitar fraudes. Los cuerpos de los gladiadores eran arrojados a los basureros, cuando era la época de los esclavos y delincuentes. Pero cuando los gladiadores se profesionalizaron, una de los logros era que podían ser enterrados de forma digan, entierros pagado por los fans o por patrocinadores como agradecimiento. Incluso los gladiadores crearon clubes funerarios para recaudar dinero para los entierros.

Con suerte, destreza y sobre todo carisma, un gladiador de éxito podía retirarse de su profesión siendo un hombre libre y con vida, sobre todo. Se convertían en entrenadores o en luchadores contratados muy bien retribuidos. Otros como era de esperar, ofrecían sus servicios de sicarios, matones o guardaespaldas.

Momento del triunfo de un gladiador.

Los filósofos romanos no se oponían a los juegos, al contrario los defendían pues mostraban los valores tradicionales de fuerza y honor. Por su lado, los emperadores más odioso, entiéndase Cómodo y Calígula disfrutaban de las barbaridades que les ofrecían los juegos, aunque incluso emperadores supuestamente más centrados mostraban una sed de sangre insaciable.

El emperador Claudio, ordenaba numerosas veces que los predadores fueran despojados de sus cascos para poder observar con detalle el momento exacto en el que agonizaba. Marco Aurelio, por el contrario no disfrutaba de los juegos y puso todo su empeño en suavizarlos haciendo que se usaran armas romas y disminuyendo el número de muertes.

Con la llegada del cristianismo y los emperadores cristianos, la decadencia de los juego fue muy rápida. Hay que tener en cuenta que en los primeros tres siglo de nuestra era, fueron unos 2 000 cristianos los sacrificados en ellos. Constantino, el primer emperador cristiano documentado, en el siglo 325 intento por edicto, nuestro famoso decreto, intento abolirlo y lo consiguió pero de forma momentánea. Una vez llegaron los invasores germánicos, quedo definitivamente tocados ya que tenían tendencia a abolirlos en cuanto accedían al poder. El último combate del que se tiene documentación, fue en el Coliseo alrededor del año 435. Aunque como siempre, las luchas callejeras de animales siguieron durante un año más.