Los 31 consejos de Pero Grullo

El profeta Pedro Grullo, Pedrogrullo, Pero Grullo o Perogrullo, “que a la mano cerrada la llamaba puño”, es un personaje paremiológico o de la literatura tradicional cuyo origen histórico es de difícil determinación. Su idiosincrasia es la de un personaje cómico, producto de la imaginación popular, pero existen hipótesis e investigaciones en las que se afirma que habría existido un Pedro Grullo real. En cualquier caso, en el habla corriente se identifica al personaje como el primer, o el más famoso, decidor de perogrulladas o tautologías retóricas, esto es, verdades redundantes o pleonásticas del tipo “ha amanecido porque es de día”.

Cuando alguien emite una expresión tan evidente o tan sabida que resulta una afirmación trivial o apodíctica, suele opinarse que se dijo una perogrullada o una verdad de Perogrullo. En retórica la perogrullada es semejante a la tautología, la redundancia o el pleonasmo: una definición tan simple que duplica su misma denominación. Por ejemplo: “Como dijo el Guerra, lo que no puede ser, no puede ser… y además es imposible”. También puede adoptar la modalidad de una litotes o atenuación. Ejemplos: «cuando no hace frío hace calor o está agradable», o «en lo lleno no hay vacío» son perogrulladas o simplezas.

En el Diccionario de la lengua española (de la Real Academia Española) la perogrullada se define como «verdad o certeza que, por notoriamente sabida, es necedad o simpleza decirla». En el diccionario de María Moliner,​ donde se le define como «dicho propio de Perogrullo», se dedica una entrada al autor de esas verdades:

Perogrullo (de “Pedro” y “Grullo”): personaje supuesto al que se atribuyen humorísticamente las sentencias o afirmaciones de contenido tan sabido y natural que es una tontería decirlas.

Quien inventó el vocablo perogrullada fue Francisco de Quevedo, en su libro Los sueños (1622), en concreto en la Visita de los Chistes, también conocida como Sueño de la Muerte, donde interviene el «gran profeta». Pero Grullo: «Yo soy Pedro y no Pero Grullo, que quitándome una d en el nombre me hacéis el santo fruta.» Y el personaje ofrece diez profecías, a las cuales Quevedo denomina perogrulladas.

Ahora os dejo con 33 consejos de Pero Grullo que no sabemos si los escribió o no:

  1. Si quieres ser un modelo de buenas costumbres, astente de seguir el refrán «a donde fueres, lo que vieres».
  2. Evita dos cosas: dar malos ejemplos y dejar de seguir los malos ejemplos aprovechables que te den los otros.
  3. No hagas nunca hoy lo que puedas dejar para mañana; y si mañana lo puede dejar para otro día y así sucesivamente, todo ese trabajo te habrás ahorrado.
  4. Si te dicen que ya eres demasiado viejo para hacer una cosa, hazla enseguida.
  5. Esfuérzate siempre en dos cosas: en buscar trabajo y en procurar que lo hagan los otros.
  6. Cree sólo la mitad de lo que oigas decir; pero asegúrate de que sea la mitad cierta y no la otra.
  7. No te fíes demasiado de los hombres, ni de su mejor amigo; tampoco de las mujeres, ni de la de tu mejor amigo.
  8. Si llueve, mira caer la lluvia; si sales de su casa cuando llueve, trata de llevarte el paraguas; sólo si llueve dentro de tu casa busca enseguida la forma de contener el agua.
  9. Respeta los bienes ajenos; siempre que respetarlos te suponga un bien mayor que apoderarte de ellos.
  10. Piensa que la vida es muy fácil para el que sabe hacerse el tonto; y que si te declaras infeliz desde la juventud, todos te ayudarán a seguir adelante.
  11. Si alguien te pregunta si conoces a fulano de tal, contesta de forma categórica que no; después, entérate del motivo de la pregunta.
  12. Si prefieres no discutir, día todo que sí enseguida; y olvídate después de dos cosas: de lo que te han dicho y de tu contestación afirmativa.
  13. A las mujeres que seas capaz de amar, trata de amarlas; a las que no seas capaz de amar, no trates de tratarlas.
  14. Piensa mucho todo lo que dices; sólo así evitarás caer en la ingenuidad de decir todo lo que piensas.
  15. Si deseas conquistar a una mujer dile que se venga contigo; si se niega tienes dos soluciones: buscar otro sistema o buscar a otra mujer.
  16. Aprende a fingir que escuchar cuando otros que hablan; y a fingir que hablas cuando otros te escuchan.
  17. Aleja de ti las malas compañías y, en compensación, procura ser la mala compañía de otros; así ejercitará tu iniciativa.
  18. Si no sabes cómo resolver un problema difícil, olvídalo y échate dormir; el problema no se resolverá, pero tu espíritu se levantará descansado.
  19. Tus opiniones sinceras mejor que las des de manera ambigua; y así, cuando los demás se den cuenta del verdadero sentido, ya estarás lejos.
  20. Evita que tu novia se case con tu amigo; él no te lo perdonaría.
  21. Si quieres manejar a los otros a tu gusto, alábales por aquellas cualidades de las que carecen en absoluto.
  22. No discutas jamás con tu mujer; aprende a decir «sí, amor mío», y haz después lo más conveniente en cada caso.
  23. Si alguien te impone demasiado respeto, imagínale desnudo y se lo perderás.
  24. No te avergüences de tu pasado, que ya no se puede cambiar; pero no olvides que siempre se puede contar al revés.
  25. Profetiza sin miedo; todo el mundo recuerda las profecías que se cumplen y nadie las que fallan.
  26. No hables nunca del todo en serio; así los otros creerán que tus errores son voluntarios y tus trivialidades son sutilezas y siempre quedarás bien.
  27. Huye de las tentaciones, pero lentamente; para darles tiempo a que te alcancen.
  28. No incurras en la bajeza de criticar al prójimo; alaba lo más de lo que se merece, y ya se cuidarán los otros de desmentir tus palabras.
  29. Di las verdades desagradables de tal manera que, si la víctima se enfada, los demás pueden advertirle con razón que no hay para tanto.
  30. Siempre que te inviten a comer, acepta; pero advierte antes que tienes una úlcera en el estómago. Es la única manera de no tenerla después.
  31. Cuando no sepas si otro te habla en serio o en broma, lo mejor que puedes hacer es preguntárselo; y si el otro tampoco lo sabe, lo mejor es cambiar de tema.