Leyendas urbanas alimentarias

La leche

Entre las leyendas urbanas alimentarias más destacadas muchas están relacionadas con el consumo de la leche, producto popular y con el que convivimos desde el momento en que nacemos. Uno de los argumentos que más se utilizan por parte de pseudocientíficos, falsos dietistas y demás ganado que la maltrata, es que la leche es el principio de todos nuestros males, ya que según ellos, ningún animal bebe leche en su etapa adulta.

Los humanos tenemos la característica de que somos capaces de asimilar la lactosa, que es el azúcar de la leche, durante toda la vida. De hecho nos dedicamos a criar ganado productor de leche con este fin. En mi casa tenemos los dos polos. Hay una persona, a la que le encantaba la leche y con la edad se ha vuelto intolerante a la lactosa y por el otro, tengo una perra de siete años que cada vez que le pongo un cuenco de leche se lo bebe como si no hubiera un mañana. Lo que sí existe es un metabolismo o un sistema inmune que no funciona de forma correcta y no puede consumir leche o cualquier otro alimento que le afecte. No es la leche, en sí misma no es mala.

También podemos oír tonterías del calibre de que la leche que no se vende, se devuelve al fabricante, este la vuelve a eestirilizar y se devuelve de nuevo a los estantes otra vez. Recuerdo aquella época en que corría por Whatsapp, Facebook, Twitter y demás redes sociales la explicación de que si se le daba la vuelta al tetrabrik y se abría una de las solapas con forma de triángulo, se podía ver una numeración que iba del uno al cinco. Bueno, ese número indicaba la cantidad de veces que había sufrido el ciclo de esterilización. Usando un poco la razón, imaginaros el dinero y el esfuerzo que requería el proceso de reutilización, aparte de que está prohibido.

Sacarina

También podemos hablar de los edulcorantes artificiales. La leyenda parte de una base real, pero el planteamiento es incorrecto. Un edulcorante artificial es una sustancia que se utiliza para dar sabor dulce a la comida sin ser azúcar. Tiene la ventaja de que el la aportación calórica es mucho menor y no afecta los niveles de azúcar ni de triglicéridos en sangre. Además no provoca caries. La sacarina fue descubierta en 1880 por Constantin Fahlberg e Ira Ramsen. Desde el principio se la atacó duramente, ya en 1883, el departamento de agricultura lanzó una campaña en su contra por el simple hecho de ser artificial y derivada del alquitrán. Pero tuvo la suerte de que el presidente de Estados Unidos Theodore Roosevelt era diabético y por prescripción médica era consumidor de sacarina.

Pero aún hay más en 1902, John Francis Queeny. Una empresa en San Luis (Missouri), con un capital inicial de 1500 $ y dos empleados, él y su esposa. Todos conocemos ya el nombre de esa empresa con el apellido de su mujer, que era de origen español: Monsanto. Pues bien, durante las dos guerras mundiales, y debido a las restricciones del azúcar, se utilizó la sacarina como sustitutivo. Además tenía la ventaja de que la más barata que el azúcar lo que motivó a muchos fabricantes a utilizarlo de forma habitual en sus productos.

Ya en los años 70 se produjo una alerta en la que se comunicaba que inducía al cáncer de vejiga en ratones. Pero resulta que nuevas investigaciones descubrieron que hubo un error metodológico el estudio cancerígeno.

Sacarina, el edulcorante artificial por antonomasia
Sobre los chinos

Siguiendo con este rango de gilipolleces que no ha oído hablar de la macabra idea de que no hay defunciones certificadas de ciudadanos chinos en España. Según el ideario popular, se comenta que cuando un chino se muere, otro rápidamente los sustituye y así las autoridades no se dan cuenta, porque básicamente todos los chinos son iguales. Así que la documentación del muerto pasa al vivo, inmigrante ilegal por cierto, y como método para no acumular ciudadanos chinos muerto, la mejor forma que se les ha ocurrido es añadirlo como ingrediente a la comida. Por cierto en la parte no creyente del cementerio de Castellón hay chinos enterrados. O para los conspiranoicos, hay lápidas escritas en chino y fotos de chinos en nichos.

KFC

También tenemos leyendas sobre los restaurantes KFC antes Kentucky Fried Chicken, donde el menú estelar es el pollo rebozado y frito en dos modalidades esencialmente: crujiente y tradicional. Por lo visto se ha decidido eliminar el nombre y dejar solo las siglas a efectos de no tener problemas legales con la palabra pollo. Todo porque la imaginería popular ha creado una sugestión en la que lo que nosotros llamamos pollo, que se abre con cresta y pico, no tiene nada que ver con lo que se gesta en las granjas de esta empresa o granjas que surten a esta empresa. Son unos engendros amorfos que ya nacen directamente sin pico ni plumas, sin patas y sin ojos. Trocear y freír y ya está.

Hamburguesas raras

Con respecto McDonalds o Burguer King tenemos tres cuartos de lo mismo. Los sitios donde se gesta la carne para las hamburguesas no están llenos de animales pertenecientes a la cabaña bovina. Son enormes bultos atrofiados que pasan la vida colgados del techo con el estómago entubado. Una cosa así como los humanos del libro Coma de Robin Cook, en los que los humanos que quedaban en coma eran llevados a naves donde quedaban suspendidos y conectados a máquinas, que eran supervisados por personal especializado. Bueno, pues estos animales, no tienen pelo ni cuernos, sus cabezas son del tamaño de una pelota de tenis, ya que sus funciones cerebrales se reducen al mínimo y las patas cuelgan como los apéndices de los globos que se desinflan, pues no tienen ninguna utilidad práctica ya que no se mueven. Por supuesto comer este tipo de carne, de igual la cantidad y la cual el tiempo es perjudicial y puede acabar produciendo Alzheimer, en este caso como el del Presidente Reagan.