La verdad de Fuenteovejuna

La verdad de lo acaecido en Fuenteovejuna es ésta:

Había, en tiempo de Enrique IV (hijo de Juan II y hermano de Isabel I) una disposición que prohibía las ciudades y villas en señorío a los nobles.
Enrique IV, en contra de la prohibición, entregó el señorío de Fuenteovejuna al Comendador Gómez de Guzmán. Volvió después sobre su acuerdo y dejó sin efecto la entrega.

Gómez de Guzmán luchó al lado de doña Juana y el rey de Portugal contra doña Isabel y don Fernando, los Reyes Católicos. El hijo del Comendador Gómez de Guzmán se aposentó en Fuenteovejuna, contra la opinión del pueblo.

Representación de Fuenteovejuna de Lope de Vega

Fernando el Católico lo supo y autorizó al pueblo de Fuenteovejuna a pelear contra el Comendador y los suyos. El pueblo luchó y dio muerte al Comendador. Aquella muerte no fue el resultado de un motín, sino un episodio de una lucha debidamente autorizada e incluso alentada por la corona. La ley ordenaba que, en caso de revuelta, al no saberse quién fue el autor de una muerte, se condenaba a todos los intervinieran en la revuelta. Según esta ley los vecinos de Fuenteovejuna debían ser condenados todos. Pero no lo fueron, pues su actuación no se consideró revuelta, sino cumplimiento de misteriosas autorizaciones.

Sobre estos hechos, perfectamente comprobados históricamente, Lope de Vega escribe su obra «Fuente Ovajuna». Y para darle mayor dramatismo, pone los amores de Fragoso y Laurencia como causa de la lucha contra el Comendador por haber intentado abusar de aquella mujer. Es ésta una situación que se repite en la obra de Lope de Vega. Y un comentarista dice:

Pudiendo buscarse su origen en aquel complejo de inferioridad que sentía Lope por no ser noble, y que le llevó a poner torres en su escudo, de las que se reía don Luis de Góngora, y a incorporarse el apellido Carpio, que era un tío suyo Inquisidor en Sevilla. Y no es de extrañar la risa de Góngora, pues éste sí que podía presumir de auténtica nobleza.

Esta es la verdad de Fuenteovejuna. Y otra verdad es que de lo ocurrido allí surge un romance, muy en boga entonces. Lope de Vega conoció el romance y en él se inspiró para escribir su drama. Así, algún comentarista de dicho, no sin razón, que con Lope de Vega se hace teatro.

Retratos de Lope de Vega y Luis de Góngora