La responsabilidad por el genocidio de los nazis: el genocidio de Auschwitz

Los primeros campos de concentración alemanes se construyeron inmediatamente después de la subida al poder de los nacional socialistas. Iniciada la Segunda Guerra Mundial, su número se acercó a la veintena, y de ellos dependían innumerables «Kommandos» que redistribuía la fuerza de trabajo de los internados entre los centros fabriles de la llamada Gran Alemania. Rudolf F. Höss, vinculado a la dirección de los campos de exterminio, firmó la siguiente declaración ante el tribunal de Nuremberg, que le condenó a muerte.
Rudolph Höss momentos antes de ser llevado a la horca por crímenes de guerra, tras la sentencia condenatoria  del juicio de Nuremberg
Rudolph Höss momentos antes de ser llevado a la horca por crímenes de guerra, tras la sentencia condenatoria del juicio de Nuremberg

El que suscribe, Rudolf Franz Ferdinand Höss, declara bajo juramento lo siguiente:

  1. Tengo cuarenta y seis años y soy miembro del NSDAP desde 1922; de las SS desde 1934; de las «Fuerzas SS» desde 1939. Desde el 1 de diciembre de 1934 formó parte también del grupo «Cabezas de la Muerte» (Totenkopf).
  2. Desde 1934 he sido funcionario, sin interrupción, de la administración de campos de concentración. Preste servicio en la Dachau hasta 1938; después estuve, como jefe adjunto, en Sachsenhausen, de 1938 al 1 de mayo de 1940, fecha en que fui nombrado comandante de Auschwitz.
    Permanecí en la dirección de Auschwitz hasta el 1 de diciembre de 1943, y estimo que fueron ejecutadas y exterminadas allí por el gas y las llamas unas 2.500.000 víctimas; otras 500.000 murieron de hambre y diversas enfermedades, con lo cual resultó una cifra total de unos 3 millones de muertos. Dicha cifra representa aproximadamente el 70 u 80% de las personas que fueron enviadas a Auschwitz en calidad de prisioneros; el resto fue seleccionado y empleado en trabajos forzados en los establecimientos industriales de los campos de concentración. Entre las personas ejecutadas y quemadas se contaban unos 20.000 prisioneros de guerra rusos (que habían sido previamente seleccionado por la Gestapo en los campos de prisioneros de guerra) y habían sido destinados, en Auschwitz, a los transportes de la Wehrmacht, los cuales estaban bajo el mando de oficiales regulares y hombres de la Wehrmacht. El resto de víctimas hasta el total enumerado no constituyen unos 100.000 judíos de Alemania y un número considerable de súbditos, en su mayoría judíos, de Holanda, Francia, Bélgica, Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Grecia y otros países. Sólo en Auschwitz fueron exterminados por nosotros unos 400.000 judíos húngaros durante el verano de 1944.
  3. La WVHA (Oficina Central de la Economía y la Administración), bajo la dirección de Obergruppenführer Oswald Pohl, era responsable de todas las cuestiones administrativas de los campo de concentración, tales como el alojamiento, alimentación y servicios médicos. Antes de la creación de la RSHA (Oficina Principal de Seguridad del Reich), la Gestapo y el Departamento de Policía Criminal del Reich estaban encargados de las detenciones, el envío a los campos de concentración, los castigos y las ejecuciones que en ellos se llevaban a efecto. Después de la creación de la RSHA, estas funciones se ejercieron igual que anteriormente, pero en virtud de órdenes firmadas por Reinhard Heydrich, jefe de la RSHA. Desde el tiempo en que Ernst Kaltenbrunner que la jefe de la RSHA, las órdenes de detención, las deportaciones, los castigos y las ejecuciones especiales venían firmados por Kaltenbrunner o por Heinrich Müller, director de la Gestapo en representación de Kaltenbrunner.
  4. Las ejecuciones en masa por gas empezaron en el curso del verano de 1941 y se prolongarán hasta el otoño de 1944. Yo controlaba personalmente las ejecuciones en Auschwitz, hasta el 1 de diciembre de 1943, y fue en el periodo de mi servicio de inspector en los campos de concentración de la WVHA cuando se efectuaron estas ejecuciones en masa, consignado anteriormente. Todas las ejecuciones en masa por medio de gases se llevaban a cabo en virtud de una orden expresa de la RSHA, bajo su control y responsabilidad. Yo recibía directamente de la RSHA las órdenes pertinentes para proceder a dichas ejecuciones en masa.
  5. El primero de diciembre de 1943 fue nombrado jefe de la Oficina I, del Grupo D, de la WVHA, y en esta oficina estuvo encargado de la coordinación de todas las cuestiones que correspondían a una parte de la RSHA, y de otra a los campos de concentración administrado por la WVHA. Ocupe este puesto hasta el final de la guerra. Pohl, jefe de la WVHA y Kalenbrunner, jefe de la RSHA, se reunían a menudo en consejo para hablar de los campos de concentración y en más de una porción se ponen en contacto, ya por escrito, ya de palabra. El 5 de octubre de 1944 tuve que presentar a Kalenbrunner, en su despacho de la RSHA, en Berlín, un informe detallado sobre el campo de concentración de Mauthausen-Gusen. Kalenbrunner me pidió un resumen oral de dicho informe médico que abrazase cualquier decisión hasta que se examinase el informe en todos sus detalles. Este informe trataba del envío a los campos de trabajo de varios centenares de prisioneros que habían sido condenados a muerte, supuestos «prisioneros anónimos».
  6. Por solución final se entendía el exterminio de todos los judíos de Europa. Yo tenía orden de dejar en disposición de funcionar los procedimientos de exterminio en Auschwitz, el mes de junio de 1941. En aquel momento existían ya otros tres campos de exterminio en el Gobierno General: Belzec, Treblinka y Wolzec. Estos campos estaban bajo la dirección de la Seguridad General y del SD (Servicio de Seguridad). Yo había visitado el de Treblinka con objeto de ver la forma en que allí se llevaba a cabo el exterminio. El comandante del campo me dijo que había liquidado 80.000 personas en seis meses. Había tenido que ocuparse especialmente de la liquidación de los judíos del gueto de Varsovia . Había empleado gas monóxido y, en su opinión, sus métodos no eran muy eficaces. Así pues, una vez mandados construir los edificios de exterminio, decidí emplear el Ciclón B, ácido quirúrgico cristalizado que introducíamos en la cámara de gas por una pequeña hendidura. Para matar a las personas que había dentro de la cámara de gas se requerían de tres a 15 minutos, según las condiciones climatológicas. Nos dábamos que había muerto porque habían cesado los estertores. Habitualmente esperábamos media hora abrir las puertas con objeto de sacar los cadáveres. Una vez estaban fuera, nuestro comando especial se apoderaba de los anillos y dentaduras de oro de los cadáveres.
  7. Otra mejora introducida en los métodos, si los comparamos con los de Treblinka, consistió en la construcción de cámaras de gas para 2000 personas, mientras que las de Treblinka sólo podían contener 200 cada una. Nuestro método para seleccionar las víctimas en el siguiente: en Auschwitz, dos médicos de la SS tenían la misión de examinar las expediciones de prisioneros a su llegada. Se deshacía desfilar por delante de uno de aquellos médicos, el cual, por medio de una señal, indicaba su decisión. Los que se consideraban aptos para el trabajo se mandaban a los campos; los demás eran conducidos inmediatamente a los lugares de exterminio. Los niños pequeños eran exterminados sin excepción, ya que por su edad eran incapaces de trabajar.
    Un progreso más en comparación con Treblinka: las víctimas de Treblinka sabían casi siempre que iban a ser exterminadas, mientras que en Auschwitz aprovechábamos con ellas haciéndoles creer que se las iba a someter a un tratamiento para despiojarles. Como es natural, con frecuencia llegaban al descubrir nuestras verdaderas intenciones, y en consecuencia tuvimos que sofocar revueltas y enfrentarnos con muchas dificultades. Muchas mujeres intentaban ocultar a sus hijos bajo sus vestiduras, pero siempre que eran descubiertos los mandábamos a las cámara de gas igual que a los otros. Hubiera sido preciso efectuar secretamente estos exterminios, pero el mal olor y la peste nauseabunda, producto de la continuada combustión de los cuerpos, se esparcieron por toda la región, hasta el punto de que los habitantes de la población de los alrededores sabía muy bien cuando tenían lugar los exterminios en Auschwitz.
  8. De vez en cuando llegaban a la oficina local de la Gestapo prisioneros especiales. Los médicos de las SS los hacían ejecutar mediante inyecciones de bencina.
    Los médicos tenían orden de llenar papeletas de defunción regulares y podían hacer constar en ellas a su antojo cualquier enfermedad como causante de la muerte.
  9. También de vez en cuando se realizaban experimentos médicos con los prisioneros; entre ellos, la esterilización y experiencias relativas al cáncer. La mayoría de personas que morían a consecuencia de tales experimentos habían sido previamente condenadas a muerte por la Gestapo.
  10. En la época que se extiende aproximadamente de marzo de 1941 hasta septiembre de 1943, Rudolf Mildner fue jefe de la Gestapo de Kattowitz, y como tal mandaba en Auschwitz la Brigada política encargada de los interrogatorios de tercer grado. En su calidad, enviaba menudo reclusos a Auschwitz, para su encarcelamiento o ejecución. En diversas ocasiones visitó Auschwitz. El tribunal militar de la Gestapo y el de las SS, encargadas de juzgar a los acusados de distintos delitos, tales como los prisioneros de guerra que habían intentado huir, se reunían a menudo en Auschwitz, y Mildner asistía a menudo a los interrogatorios de los acusados, quienes, por lo general, eran ajusticiados en Auschwitz, de acuerdo con la sentencia recaída. Yo le enseñe a Mildner el conjunto de los dispositivos de exterminio de Auschwitz, y le interesaron mucho, ya que él le competía enviar judíos de su jurisdicción para su ejecución en Auschwitz.
[…] Todo lo consignado es cierto, y mi declaración ha sido hecha voluntariamente y sin coerción. Leída la declaración, la firmo y avalo en Nuremberg, Alemania, el día quinto de abril de 1946.

Fuente: L. POLIAKOV y J. WULF, El Tercer Reich y los judíos. Documentos y estudios, Barcelona, Seix Barral, 1960, pp. 121-125.