La educación en España en al época de la Dictadura (1938-1970)

Hay dos épocas: de 1938-1953 y de 1953-1970

LA EDUCACIÓN EN LA ESPAÑA DE LA PRIMERA ÉPOCA DE LA DICTADURA (1938 - 1953)
La Dictadura de Franco rechaza el ideario educativos de la II República y la única idea que predomina es que la educación debe ser católica y patriótica. Sin embargo, el régimen político que se impone en España a partir de la guerra civil no se preocupa de diseñar un sistema escolar distinto del preexistente. En los primeros años, la educación sólo interesa al Gobierno como vehículo transmisor de ideología, sin importarle en exceso su organización y estructura interna. Así, proliferan decretos y órdenes ministeriales con una sola idea fija: la educación debe ser católica y patriótica. Hay, por tanto, un rechazo frontal a la política educativa de la República. En los primeros años de la postguerra, siendo Ministro de Educación Nacional Don Pedro Sáinz Rodríguez, se regula la Segunda Enseñanza: el 20 de septiembre de 1938 aparece Ley de la Reforma de la Segunda Enseñanza. En el preámbulo de la Ley (BOE del 23-9-38) se detallan las razones que llevan a comenzar la reforma educativa:

Iniciase con la reforma de la parte más importante de la Enseñanza Media -el Bachillerato Universitario- porque el criterio que en ella se aplique ha de ser norma y módulo de toda la reforma, y porque una modificación profunda de este grado de Enseñanza es el instrumento más eficaz para, rápidamente, influir en la transformación de una Sociedad y en la formación intelectual y norma de sus futuras clases directoras.

Podría caracterizarse el sistema escolar de la posguerra por una serie de rasgos:

  1. En primer lugar, se define una enseñanza confesional católica basada en tres premisas fundamentales: educación de acuerdo con la moral y dogma católicos, enseñanza obligatoria de la religión en todas las escuelas, y derecho de la Iglesia a la inspección de la enseñanza en todos los centros docentes.
  2. Se observa igualmente una politización de la educación por medio de una orientación doctrinaria de todas las materias.
  3. En tercer lugar, la educación va a ser considerada como un asunto cuya competencia corresponde a la sociedad, siendo misión del Estado únicamente la de coadyuvar a esta labor. Lógicamente, la Iglesia aparecerá como la única fuerza social capacitada y políticamente legitimada para asumir la función docente. Se establece así, la subsidiariedad del Estado en materia de educación. Significa que el Estado se desentiende de la tarea educativa y la deja plenamente en manos de la Iglesia.

Como ya se puede ver, se produce una ruptura total con la época anterior, rechazándose todos los avances de la república en cuanto a renovación de los métodos pedagógicos y mejora del nivel intelectual de la enseñanza. Esta se va a ver influenciada totalmente por los valores ideológicos que defiende y promulga el Movimiento Nacional: la unidad de la Patria y la religión católica. Así, la preocupación en la enseñanza primaria residirá principalmente, en los contenidos religiosos, morales y patrióticos que impulsan el glorioso Movimiento Nacional, que, han de tener en la escuela primaria su mas fiel expresión y desarrollo y en la necesidad de restaurar en la escuela primaria la enseñanza de la religión, base indispensable del orden, vinculo firmísimo de la unidad y grandeza de nuestra patria. Para ello, era necesaria la “depuración”, es decir, borrar toda idea en la sociedad contraria a la del Nuevo Estado. La cual no solo alcanzaría el estamento docente y a los propios alumnos, sino también a los libros de texto e, incluso, a las bibliotecas escolares.

Un ejemplo de la depuración puede ser lo que les ocurrió a los alumnos que estaban cursando magisterio en el momento en que se iniciaba la guerra. Con el fin de evitar que siguieran o pudieran estar provistos de «ideas liberales, disolutas, antipatrióticas o ateas», se establecía mediante la orden ministerial de 14 de julio de 1939, que para reanudar sus estudios los alumnos del plan de estudios republicano debían presentar «al solicitar la matricula un informe de las autoridades militares, civiles y eclesiásticas que acrediten su buena conducta religiosa y patriótica». También es importante la separación de sexos, debida a la prohibición de la coeducación. La iglesia se vuelve el árbitro de la educación del Nuevo Estado. Y, por último, se incrementan el elitismo y la discriminación en la enseñanza, manifestados principalmente por la existencia de un sistema educativo de «doble vía»: uno para las élites de bachillerato y otro para las clases más desfavorecidas.

En este período se promulgan cuatro leyes importantes en materia de enseñanza:

Primera Ley
La Ley de Reforma de la Enseñanza Media de 20 de septiembre de 1938, pretende regular el nivel educativo de las élites del país. El bachillerato que ahora nace y que se mantendrá hasta 1953, comprenderá un examen de ingreso a los diez años de edad, siete cursos (sin exámenes formales) y un examen de Estado organizado por la Universidad. Dará amplio lugar a la lengua latina (obligatoria en todos los cursos) y a la lengua griega (obligatoria en cuatro cursos), a la religión (dos horas semanales en todos los años) y el idioma (tres horas semanales en los siete cursos). La escasez de recursos pero, sobre todo, la aplicaron creciente del principio de subsidiariedad produjeron en la primera década de los años cuarenta un notable descenso de la enseñanza estatal y un florecimiento de la enseñanza privada, principalmente de la impartida por las ordenes religiosas dedicadas por su instituto a esta misión. Por otra parte, la orden de 13 de septiembre de 1937 procedió a la clausura y supresión de 38 institutos de enseñanza media, «innecesarios a todas luces» como se diría posteriormente.

Artículo preliminar – Los principios fundamentales que informan la presente ley reguladora de los estudios de Bachillerato son los siguientes:

  • ─Empleo de la técnica docente formativa de la personalidad sobre un firme fundamento religioso, patriótico y humanístico.
  • ─Aplicación del sistema cíclico docente para conservar la continuidad sustancial en la progresión de los conocimientos.
  • ─Como consecuencia lógica de lo anterior, supresión de los exámenes oficiales intermedios y por asignaturas, evitando así una preparación memorística dedicada exclusivamente a salvar estos exámenes parciales con todos sus conocidos inconvenientes.
  • ─Separación absoluta de las funciones docente y examinadora.
  • ─Valoración del sentido de responsabilidad docente en el profesorado y en los Centros, tanto oficiales como privados.
  • ─Intervención superior y unificadora del Estado en el contenido y en la técnica de la función docente oficial y privada mediante la Inspección general.

Articulo 1º.- La Enseñanza media en los estudios de Bachillerato será organizada con arreglo a lo preceptuado en las siguientes Bases:

  • ─ BASE I: De los Alumnos.
  • ─ BASE II: Libro de calificación escolar.
  • ─ BASE III: Ingreso.
  • ─ BASE IV: Enseñanzas.
  • ─ BASE V: Libros de texto.
  • ─ BASE VI: Escolaridad.
  • ─ BASE VII: Pruebas de suficiencia.
  • ─ BASE VIII: Protección escolar.
  • ─ BASE IX: Inscripciones y tasas.
  • ─ BASE X: Traslados.
  • ─ BASE XI: Inspección.
  • ─ BASE XII: Gobierno y administración de los Centros oficiales.
  • ─ BASE XIII: Profesorado oficial.
  • ─ BASE XIV: Disciplina académica.
  • ─ BASE XV: Régimen de los Establecimientos particulares.
  • ─ BASE XVI: Comisión consultiva.

Sin considerar el espíritu de la Ley, la Ley de Reforma de la 2ª Enseñanza tiene cambios significativos respecto al Plan de Estudios del 29-08-34, que sintetizados vienen a ser:

  • ─ Supresión del ‘examen de conjunto’ que habían de realizar todos los alumnos al finalizar el tercer curso.
  • ─ Supresión del Certificado de estudios elementales de Segunda Enseñanza al terminar quinto curso.
  • ─ Posterior al séptimo curso, se cambia el ejercicio de reválida se cambia por el Examen de Estado.
  • ─ El Examen de Estado, tiene lugar ante un ‘Tribunal Especial’ organizado por las universidades, volviendo al Bachillerato tradicional.

Las asignaturas de carácter fundamental de la Ley, distribuidas en siete cursos, son: Cosmología, Filosofía, Geografía e Historia, Lenguas Clásicas, Lengua y Literatura Española, Lenguas Modernas, Matemáticas y Religión.

El Examen de Estado (que al desplazarse a la Universidad molesta a los profesores de Instituto, y que tanto agrada a los sectores católicos) se establece en la BASE VII del Artículo 1º.

La prueba de suficiencia del Examen de Estado establece: por Decreto del 23 de enero de 1939 regulando el Examen de Estado para el Bachillerato.

La Orden tipifica que las pruebas se celebran en las universidades, que los miembros del Tribunal son profesores de universidad, y que las pruebas consisten:

  1. examen escrito eliminatorio (traducción de textos de latín y griego, idioma moderno románico, idioma anglo-germánico, un problema de matemáticas, disertación sobre las materias fundamentales estudiadas) y
  2. examen oral a base de preguntas sobre unos cuestionarios que el Ministerio emitirá todos los años referidos a las asignaturas del plan de estudios.
Segunda Ley
La segunda, en esa misma línea, el 29 de julio de 1943 se promulga la Ley que regula la Ordenación de la Universidad. En ella se afirma que la Universidad del Estado será católica y tendrá . El jefe de la Universidad sigue siendo el rector, pero su mandato «deberá de caer en un catedrático numerario de Universidad y militante de FET y de las JONS». Los profesores necesitaran de una certificación de la Secretaria General del Movimiento en que conste «la firme adhesión a los principios del Estado», que como dice el preámbulo, son los de la Falange.

Otra ley que aparece en el BOE del 31-7-1943, nace como corporación cuyo fin es realizar y orientar las actividades científicas, culturales y educativas de la Nación como la norma de servicio que impone la actual Revolución española. Para ello, se devuelve a la Universidad la plenitud de sus funciones tradicionales.

La Ley se desarrolla en trece capítulos con 101 artículos, con unas disposiciones finales y transitorias. Sintetizando, los capítulos tratan:

  • CAPÍTULO I.- Misión, funciones, personalidad jurídica, patronato, emblemas y ceremonial de las Universidades.
  • CAPÍTULO II.- De los derechos docentes de la Iglesia en materia universitaria.
  • CAPÍTULO III.- De las Universidades y Distritos Universitarios.
  • CAPÍTULO IV.- Órganos para el ejercicio de las funciones primordiales universitarias y normas generales para su funcionamiento.
  • CAPÍTULO V.- Órganos y servicios para el ejercicio de otras funciones universitarias y normas generales para su funcionamiento.
  • CAPÍTULO VI.- Gobierno de las Universidades y de sus órganos y servicios.
  • CAPÍTULO VII.- Órganos y representación corporativa de las Universidades y consultivos para su gobierno.
  • CAPÍTULO VIII.- El Profesorado universitario y sus obligaciones y derechos.
  • CAPÍTULO IX.- Los escolares y sus obligaciones y derechos.
  • CAPÍTULO X.- Organización de los medios didácticos.
  • CAPÍTULO XI.- Régimen y personal administrativo y subalterno.
  • CAPÍTULO XII.- Medios económicos para la función universitaria y presupuesto general de las Universidades.
  • CAPÍTULO XIII.- Disciplina académica.
  • DISPOSICIONES FINALES Y TRANSITORIAS.

Es interesante notar que, el CAPITULO IV sobre ‘Órganos para el ejercicio de las funciones primordiales universitarias y normas generales para su funcionamiento’, establece:

  • Artículo 13.- El concepto de Universidad comprende solamente a las Facultades.
  • Artículo 15.- Las Facultades serán: Filosofía y Letras, Ciencias, Derecho, Medicina, Farmacia, Ciencias Políticas y Económicas y veterinaria.
  • Artículo 18.- (a) Para el ingreso en cualquier Facultad el candidato deberá estar en posesión del Título de Bachiller y haber cumplido los diez y seis años o cumplirlos dentro del año en que se verifique la inscripción. Los Reglamentos de las Facultades establecerán un examen especial de ingreso, propio para cada una de ellas, que servirá para la selección, en su caso, de los alumnos, a los efectos del apartado b) de este artículo.
    • (b) En casos de estricta necesidad, y a los efectos de orientar a los escolares hacia aquellos estudios en los que las necesidades nacionales requieran mayor número de graduados, el Ministerio de Educación Nacional podrá fijar el número máximo de alumnos que comiencen sus estudios en cada una de las Facultades enumeradas en el artículo quince, previo informe del Consejo Nacional de Educación y con los asesoramientos y estadísticas que haya solicitado la Junta Política de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. de los Ministerios interesados y de los Colegios o servicios profesionales.
      En la fijación del número habrá de tener presente el Ministerio de Educación Nacional no sólo las necesidades profesionales, sino también los fines de cultura y formación de investigadores, que en el artículo primero de esta Ley se asigna a la Universidad.

Según el artículo 18.a) además del título de Bachiller, con su Examen de Estado, se exige un examen especial de ingreso para cada Facultad. Estos exámenes especiales son regulados mediante el Decreto del 7 de julio de 1944 que regulan los exámenes para ingreso en las Facultades. El Decreto que aparece en el BOE del 4-8-1944, deja abierto la posibilidad de establecer “numerus clausus” a través del examen de ingreso en cada Facultad y no del Examen de Estado.

Algunas Escuelas Especiales de Arquitectura e Ingenieros tienen unos exámenes de ingreso tan duros que podían calificarse de corporativos y elitistas, por tanto, fue objeto de una detallada legislación la convocatoria anual para el examen especial. Para ampliar el número de alumnos admitidos, el Gobierno queriendo forzar a estas Escuelas Especiales, regula mediante decreto del 4 de julio de 1952 (BOE 14-07-1952), “que tomen medidas especiales para asegurar un número mínimo de alumnos sin que esto suponga límite máximo en el total de los que puedan ingresar, ya que éste debe quedar sólo determinado por la preparación que demuestren los aspirantes”.

Tercera Ley
Afecta a la Enseñanza Primaria, deberá esperar hasta el 17 de julio de 1945. Con ella se dotó al clero de una autoridad incluso mayor de la que había gozado durante la monarquía. En la ley se divide la enseñanza a este nivel en dos etapas perfectamente diferenciadas: una, general, desde los 6-10 años, y otra de carácter especial de los 10-12 años. De este modo, la población escolar sufre una grave discriminación, estableciéndose dos clases de alumnos: los que a los diez años ingresan en el bachillerato como paso previo hacia la Universidad y los que prosiguen la enseñanza primaria hacia el mercado de trabajo.

Los principios de dicha ley se establecen en su articulado, entre los cuales cabe destacar: el derecho de la familia; «le corresponde el derecho primordial e inalienable y el deber ineludible de educar a sus hijos y, consiguientemente, de elegir las personas o centros donde aquellos han de recibir educación primaria, subordinándola al orden sobrenatural y a lo que el bien común exija en las leyes del Estado». Se define la escuela como «comunidad activa de maestros y escolares, instituida por la familia, la Iglesia o Estado, como órganos de la educación primaria para la formación cristiana, patriótica e intelectual de la niñez española». Se regula las tres clases de escuelas aceptadas: publicas nacionales, de la Iglesia y escuelas privadas. Se establece las metas de la educación en este nivel: «se orientará a los escolares según sus aptitudes para la formación superior intelectual o para la vida profesional del trabajo en la industria y el comercio o en las actividades agrícolas». Además «la educación primaria femenina preparara especialmente para la vida del hogar, artesanía e industria doméstica».

La Ley del 17 de julio de 1945 sobre la Educación Primaria (BOE de 18-7-1945) pretende inculcar la moralidad del momento a los escolares. La Ley queda constituida en seis títulos con 115 artículos, disposiciones finales y transitorias. Los títulos sintetizados son:

  • Título I.- Declaración de Principios.
  • Título II.- La Escuela.
  • Título III.- El Niño y la Familia.
  • Título IV.- El Maestro.
  • Título V.- Régimen Administrativo, Económico, Disciplinario y de Protección.
  • Título VI.- El Movimiento y la Educación Primaria.

En el Título I – Capítulo 1, se establece una declaración de principios:

Artículo 1º.- La educación primaria es el primer grado de la formación o desarrollo racional de las facultades específicas del hombre. Tiene por objeto:

  1. Proporcionar a todos los españoles la cultura general obligatoria.
  2. Formar la voluntad, la conciencia y el carácter del niño en orden al cumplimiento del deber y a su destino eterno.
  3. Infundir en el espíritu del alumno el amor y la idea del servicio a la Patria, de acuerdo con los principios inspiradores del Movimiento.
  4. Preparar a la niñez capacidad para ulteriores estudios y actividades de carácter cultural.
  5. Contribuir, dentro de su esfera propia, a la orientación y formación profesional para la vida del trabajo agrícola, industrial y comercial.

Como obra fundamentalmente social, corresponde a la Familia, a la Iglesia, y por delegación al Maestro, cuya noble misión se reconoce y proclama.

En el Título II – Capítulo I, se establece:

Artículo 18.- Períodos de graduación escolar.- En armonía con el desarrollo psicológico de los alumnos, la enseñanza primaria comprenderá los siguientes períodos:

  • Primero.- Período de iniciación, que comprenderá:
    1. Escuelas maternales, hasta los cuatro años y
    2. Escuelas de párvulos, de los cuatro a los seis años.
  • Segundo.- Período de enseñanza elemental: De los seis a los diez años.
  • Tercero.- Período de perfeccionamiento: De los diez a los doce años.
  • Cuarto.- Período de iniciación profesional: De los doce a los quince años. Este período enlazará con la enseñanza profesional propiamente dicha, que se considera como una prolongación de esta iniciación, y será regulada por disposiciones especiales. De estos períodos son estrictamente obligatorios en todas las Escuelas el segundo y el tercero, salvo lo que se previene en el artículo 22. Por disposición especial se determinarán, de acuerdo con las posibilidades locales y económicas, los núcleos de población en cuyas Escuelas se han de completar los restantes períodos de graduación escolar.

En el Título IV – Capítulo I, se establece:

  • Artículo 56.- El Maestro es el cooperador principal de la educación de la niñez. Obra por delegación de los padres de familia y por misión que la sociedad le confía garantizada por el Estado, a quien compete, en armonía con los derechos de la Iglesia, la formación, nombramiento e inspección de los educadores. Ha de ser hombre de vocación clara, de ejemplar conducta moral y social, y ha de poseer la preparación profesional competente y el título que le acredite ante la sociedad.
Cuarta Ley
Ley de Formación Profesional Industrial. Hasta el 16 de julio de 1949, se regulara mediante el estatuto de la dictadura primorriverista de 1928.Con ello, subsisten las Escuelas de Artes y Oficios dedicadas a la formación de oficiales y maestros de taller. Este nivel sufrió un escaso desarrollo. Consecuencia de una estructura económica que dependía económicamente de la agricultura y de una industria incipiente que aun no necesita mano de obra especialmente cualificada. Al final de la década de los años cuarenta se reconoce el fracaso de la política de la autarquía económica y preludia el desarrollo de la industrialización. Quizá es por este motivo por lo que sale a la luz la ley de Bases de la Enseñanza Media y Profesional en el 49, con la que se crea un bachillerato laboral, distinto del llamado bachillerato universitario. Las bases de la ley perfilan un bachillerato técnico con un año de carácter formativo general y cuatro de especialización profesional. Las especializaciones impartidas eran: agrícola y ganadera, industrial, minera, marítima y “profesiones femeninas”. Este bachillerato no tuvo mucha aceptación aunque su mayor asistencia era en la modalidad de agrícola-ganadera.

LA EDUCACIÓN EN LA ESPAÑA EN LOS AÑOS DE 1953 A 1970
En la década de los 50 se observa una cierta apertura en el mundo de la enseñanza. España empieza a abrirse al exterior, con los acuerdos con el Vaticano y los Estados Unidos, siendo Ministro D. Joaquín Ruiz Giménez (1951-1956). Persisten la confesionalidad y el predominio de la Iglesia, pero remiten un poco el patriotismo y la preponderancia del adoctrinamiento político sobre lo técnico-pedagógico. Tres leyes básicas se promulgan en esta etapa:

Primera Ley Fundamental
En primer lugar, la Ley sobre Ordenación de la Enseñanza Media, de 26 de febrero de 1953 (BOE 27-2-53). Esta normativa significa un nuevo enfoque de la educación, algo menos dogmático y más atento a la calidad intelectual de la enseñanza; además, supone un primer paso hacia la generalización de la escolaridad hasta los 14 años, aunque se mantiene la doble vía. En ella se introduce una división del bachillerato en elemental (formado por cuatro cursos) y superior (dos cursos), seguido del curso preuniversitario, necesario para el acceso a la Universidad. En ambos se establecía una revalida y para el curso preuniversitario una prueba de madurez.

La Ley, en el artículo 83, establece el curso ‘Preuniversitario’:

Los Bachilleres de Grado Superior que aspiren al ingreso en las Facultades Universitarias, en Escuelas Especiales de Ingenieros o Arquitectos o en otros Centros superiores para los que así se establezca, seguirán bajo la responsabilidad académica de los Institutos Nacionales o de los Centros no oficiales, reconocidos superiores de Enseñanza Media, un curso preuniversitario para completar su formación. Todos los alumnos serán ejercitados en la lectura y comentario de textos fundamentales de la literatura y el pensamiento, en la síntesis de lecciones y conferencias, en trabajos de composición y redacción literarias y en ejercicios prácticos de los idiomas modernos estudiados. Además, los de Letras realizarán ejercicios de traducción de idiomas clásicos, y los de Ciencias, temas de Matemáticas y Física.

Para regular de forma provisional el PREU en el año 1954 se dicta una Orden Ministerial el 30 de Diciembre de 1952 (BOE 5-1-54), donde se establecen las líneas fundamentales, ejercicios y materias comunes, a saber:

Líneas Fundamentales.- “De los ejercicios y materias de este Curso, unos son fundamentales y comunes y otros especiales. Aquéllos preparan al alumno para toda la vida universitaria, dotándole de hábitos intelectuales y de conocimientos instrumentales que debe ejercitar después, sea cualquiera su peculiar orientación profesional, y las segundas le preparan especialmente para determinados estudios o grupos de estudios universitarios.”

Materias Fundamentales y Comunes.-

  • (a) Ejercicios de comentarios de texto de literatura y del pensamiento (versarán, preferentemente, sobre Religión, Formación del Espíritu Nacional, Filosofía y Literatura).
  • (b) Síntesis de lecciones y conferencias.
  • (c) Ejercicios de redacción y expresión oral de temas preparados por el alumno.
  • (d) Ejercicios prácticos de idiomas modernos (“traducciones escritas con diccionario”, “lecturas de viva voz”, “ejercicios elementales de conversación”).

Materias Especiales.- Los ejercicios y materias ‘especiales’ son, para los alumnos de Letras, ejercicios prácticos de traducción, sobre textos de Latín y Griego, y para los alumnos de Ciencias, problemas matemáticos, prácticas elementales de laboratorio de Física y Química y prácticas elementales de Ciencias Naturales.

Segunda Ley Fundamental
La segunda ley fundamental, decisiva en este caso para la escolarización real de la población infantil, fue la de 22 de diciembre de 1953 sobre Construcciones Escolares, donde se establece un sistema de convenio entre Estado y ayuntamientos y diputaciones para la construcción de escuelas.

Otra ley a destacar fue la de 20 de julio de 1955 sobre Formación Profesional Industrial, debido, quizá, al despliegue económico que en estos años se inicia. Dicha ley garantiza la presencia de la Iglesia casi en los mismos términos que la ley de Ordenación de la Enseñanza Media, aunque hay que subrayar el cauce independiente que abre a la formación profesional, en estrecha relación ahora con la industria del país. La ley crea escuelas de preaprendizaje (formada por dos cursos de duración y exigencia del certificado de escolaridad para el ingreso), escuelas de aprendizaje (tres años de duración) y escuelas de maestría (dos años para el titulo de oficial y otros para el de maestro industrial) al mismo tiempo se consagra la obligación para las empresas de la cuota de formación profesional que introdujera el decreto de 8 de enero de 1954. Coexistirán dentro del sistema los institutos laborales que crearon la ley de Bases de 1949 y las escuelas anteriormente citadas, aunque los primeros, sufrirían un estancamiento importante hasta su desaparición y las segundas, estimuladas por la Iglesia, la Organización Sindical y la industria privada fundamentalmente, experimentaran un notable crecimiento.

En esta época, se sancionan: el Decreto de 6-7-1956 sobre el Bachillerato Laboral Superior (BOE 11-8-1956) y se reglamenta que los Bachilleres Laborales puedan ampliar su formación dentro de la misma línea profesional que han elegido. Se completa el desarrollo legislativo con el Decreto de 21-12-1956 sobre el Plan de Estudios del Bachillerato Laboral, (BOE 24-1-1957).

En el Artículo 22 del Decreto se establece que para obtener el título de Bachiller Laboral Superior los alumnos, tras la aprobación de todas las disciplinas que integran este Bachillerato, se someterán a un examen final presidido por un Catedrático de Universidad; dicho título será expedido por el Rector del correspondiente distrito universitario. Se trata, de equiparar el Bachillerato Laboral, en lo que al acceso a las Escuelas Técnicas Superiores se refiere, al Bachillerato Superior Universitario.

La Ley de 20-7-1957 sobre Ordenación de las Enseñanzas Técnicas, (BOE 22-7-1957), incorpora las Escuelas Técnicas Superiores y Arquitectura a la Universidad, al mismo tiempo que las abre a un mayor número de alumnos. En el preámbulo de la Ley se dice que «el acceso a las Escuelas Técnicas Superiores se efectuará mediante cursos selectivos, sistema que sustituye a los tradicionales exámenes de ingreso».

El artículo 10 sobre el “Ingreso” regula:

  • 1º. Para tener acceso a los cursos de selección para el ingreso de las Escuelas Técnicas de Grado Superior se exigirá algunos de los títulos siguientes: de Aparejador de Obras o de Perito en cualquier especialidad de la Enseñanza Técnica; de Bachiller Laboral Superior o de Bachiller Superior Universitario, con derecho al ingreso en la Universidad.
  • 2º. La selección para el ingreso tendrá dos fases, a la segunda de las cuales sólo podrán pasar los aspirantes que hayan aprobado la primera. Dichas fases serán:

    Primera.- Un curso selectivo que incluya ciencias matemáticas y naturales, que podrá seguirse en las Escuelas Técnicas de grado Superior o en las Facultades de Ciencias. Deberá aprobarse en un plazo máximo de dos cursos académicos. La calificación, única por curso, será la de ‘apto’ o ‘no apto’. La calificación tendrá plena validez académica indistintamente para todas las Escuelas Superiores y para las Facultades universitarias.

    Segunda.- Un curso de iniciación en Arquitectura o en Ingeniería, integrado por estudios de ampliación de Matemáticas y Física, Dibujo y un grupo de materias característico de las enseñanzas del Centro. Deberá seguirse en la propia Escuela Técnica Superior y aprobarse en un plazo máximo de dos cursos académicos. La calificación, única por curso, será la de ‘apto’ o ‘no apto’. El curso de iniciación será común a todas las especialidades del Centro. Quienes no logren la aptitud sólo podrán comenzar de nuevo, por una sola vez el curso de iniciación, pero en Escuela Técnica distinta.

En la Ley 19/1962, con fecha 21-7-1962, sobre el acceso de los Bachilleres Laborales Superiores a las enseñanzas técnicas y universitarias, (BOE 23-7-1962), se establece la prueba de madurez propia del Bachillerato Laboral Superior:

  • Artículo segundo.- Los Bachilleres Laborales Superiores, exceptuando los de modalidad administrativa, podrán acceder y matricularse en el curso selectivo para las Escuelas Técnicas de Grado Superior y en las Facultades de Ciencias y Farmacia, así como en el primer curso de las Facultades de Medicina y Veterinaria, superando previamente una prueba de madurez similar a la de Preuniversitario. Queda facultado el Ministerio de Educación Nacional para la reglamentación de dicha prueba.
  • Artículo tercero.- Los Bachilleres Laborales Superiores, cualesquiera que sea su modalidad, que deseen seguir estudios en las Facultades de Filosofía y Letras, Derecho y Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales, deberán seguir el curso Preuniversitario de Letras y aprobar el correspondiente examen.

En la Ley 24/1963, con fecha 2-3-1963, sobre Ordenación de la Enseñanza Media, (BOE 5-3-1963), se modifica la Ley sobre Ordenación de la Enseñanza Media del 26-2-1953 en cuanto las pruebas de grado y de madurez. Se elimina la obligatoriedad de tener el título de Grado Superior para matricularse en el curso Preuniversitario. Así, se manifiesta en su introducción:

No parece necesario obligar a los alumnos que se encaminen hacia estudios superiores a someterse a dos pruebas de carácter análogo con sólo un año de diferencia: el examen de grado superior y las pruebas de madurez.

Con la presente Ley se aspira a conseguir(……) que el título de Bachiller Superior pueda ser obtenido por dos vías, a elección del alumno:

  1. Sometiéndose al examen de grado superior al final del sexto curso.
  2. Sometiéndose a las pruebas de madurez al terminar el curso preuniversitario, sin necesidad de grado superior.”

En la Ley de 24-4-1963 que regula las pruebas de madurez para el acceso de los alumnos del Bachiller Laboral Superior, (BOE 16-5-1963), se dice:

La prueba tiene dos partes. La primera parte eliminatoria sirve de Reválida del Bachiller Laboral Superior en el Centro de enseñanza media y profesional correspondiente. La segunda parte, similar a las pruebas de madurez del Preuniversitario, se verificará en la Universidad del Distrito ante un Tribunal formado por el Presidente (Catedrático de Universidad o E.T.S.), cuatro vocales (Catedráticos de Universidad o E.T.S.), y dos profesores de Enseñanza Media.

En la Ley de 2-4-1964 sobre reordenación de las Enseñanzas Técnicas, (BOE 1-5-1964), se regula que los Bachilleres de Grado Superior (o la equivalente en los Bachilleres Laborales) en cualquiera de sus modalidades, que hayan superado la prueba de madurez del curso Preuniversitario, tendrán acceso directo a las Enseñanzas Técnicas de Grado Superior.

Por último en la Ley de 27-7-1964, se implanta el curso de acceso en Escuelas Técnicas Superiores para titulados de grado medio del plan 1957, (BOE 10-8-1964, con ello se inicia el acceso a las Escuelas Técnicas Superiores desde las Escuelas de Grado Medio.

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