Howard Hughes, millonario, genio, visionario y loco perdido

Howard Hughes (1905-1976) fue, entre otras cosas, multimillonario empresario, magnate, inversionista, ingeniero autodidacta, aviador, productor y director de cine estadounidense, famoso por sus reconocidas y exitosas películas The Racket (1928), Hermanos de armas (1930), y The Outlaw (1943). Igualmente es reconocido por sus aportes a la aviación, la introducción de numerosas innovaciones en el diseño de aeronaves, tales como la construcción de aviones como el Hughes H-1 y el hidroavión Hughes H-4 Hercules, además de materializar muchas hazañas aéreas, incluyendo la obtención de varios récords de velocidad y extensión.

Howard Hughes

Pero si destaco por algo en concreto es por sus excentricidades, de las que hubo buenas y grandes muestras. Si eres aficionado al cine, puedes ahorrarte leer el artículo, o mejor no, que coño, lee y puedes ver también la película El aviador con Leonardo DiCaprio. Era un hombre atractivo con una presencia que atraía la atención, sobre todo de las mujeres, además de inteligente, pero era muy dado a ejercer de ermitaño. De actitud impredecible ponía todo su ahínco en cualquier proyecto nuevo pero en cualquier momento desistía y lo abandonaba. Lo que aquí se conoce como arranque de caballo y parada de burro

Su madre, Alene Hughes, padecía misofobia. Influenció y sobre protegió a su hijo, llegando al punto de aislarlo de todos los gérmenes ambientales. Mantenía los clásicos rituales victorianos en cuanto al cuidado de la salud de los hijos. Repasaba exhaustivamente el cuerpo desnudo del niño. Comprobaba igualmente sus deposiciones. Y a diario se ocupaba también del baño de su hijo, al que frotaba todo el cuerpo con un potente jabón de lejía. Ante cualquier síntoma de fiebre o malestar, acudían varios médicos a la casa familiar para atender al niño, sin importar la hora que fuese. Aparentemente, la obsesión sería una dolencia que Hughes también sufriría a su modo (TOCTrastorno Obsesivo Compulsivo).

El Hughes H-4 Hercules (conocido también como Spruce Goose, en español, ganso de abeto) fue un avión diseñado y construido por la compañía Hughes Aircraft de la cual era dueño Howard Hughes
El Hughes H-4 Hercules (conocido también como Spruce Goose, en español, ganso de abeto) fue un avión diseñado y construido por la compañía Hughes Aircraft de la cual era dueño Howard Hughes

Sus relaciones con las mujeres eran cuando menos extrañas. Las mujeres se sentían atraídas por su dinero, fama y elegancia, pero el mismo mal del que adolecía en sus trabajos era aplicable a sus relaciones personales. Llegaba un momento que se aburría de ellas, aunque parece más bien que eran ellas las que se aburrían de su carácter y sobre todo de sus manías y obsesiones. Y estamos hablando de mujeres que eran estrellas del celuloide, actrices de Hollywood. A su primera mujer, Ella Rice, la mantuvo recluida en el hogar hasta que tuvo ataques de pánico y una pronunciada claustrofobia. Se sabe de actrices noveles a las que sometía a sesiones cainitas, encerrándolas y manteniéndolas bajo control total y absoluto, para poder moldearlas según su criterio.

El dinero era un medio para llevar acabo todo lo que no podía conseguir por méritos propios. Sus dos frases memorables al respecto eran:

  • Puedo comprar a todos los hombre del mundo.
  • Todo el mundo tiene un precio.

Gastaba dinero a manos llenas en sobornos, fiestas y regalos indiscriminadamente. De la misma manera derrochaba en sus proyectos ingentes cantidades de dinero, mucho de los cuales no le reportaron ninguna rentabilidad. Nadie le tosía.

El 11 de julio de 1936, a la edad de 30 años, Hughes atropelló con su coche a un peatón llamado Gabriel Meyer, en Los Ángeles, matándolo. En el hospital donde le atendieron, un médico tomó nota de que parecía haber bebido alcohol. Fue detenido y acusado de “sospecha de homicidio negligente”. Un testigo declaró a la policía haber visto circular el automóvil de Hughes de forma errática y a gran velocidad. Declaró que, antes del accidente, el peatón se encontraba quieto en la zona segura de una parada de tranvía. Pero más tarde, durante la investigación, el testigo se retractó de todo lo dicho y apoyó la versión de Howard, según la cual conducía despacio cuando un peatón se abalanzó frente a su vehículo sin que pudiera esquivarlo. El Fiscal de Distrito recomendó que Hughes fuera eximido de cualquier responsabilidad en el caso.

La falta de escrúpulos queda latente en que se pasó toda su vida intentando pagar impuestos. Durante los inicios de su compañía aeronáutica Hughes Aircraft (1932) trato de cambiar la sede de la empresa a Nevada desde California porque los impuestos eran más bajos. Como no pudo hacerlo al final donó sus activos a su propio instituto de investigación (Instituto Médico Howard Hughes) por la simple razón de no tributar pues estaba exento de pagar tributos.

Aunque vivió en su propio hogar en California durante muchos años, en un momento dado se dio cuenta de que podía vivir en hoteles, para no tener que declarar al fisco por su residencia. Poco después, la ley cambió, por lo que cualquier persona que estuviera al menos 180 días residiendo en un estado cualquiera, debía pagar impuestos por ello. Entonces, Hughes decidió ir cambiando de hotel y de estado. Cuando tras su muerte, los estados de California y Texas trataron de cobrar los impuestos relativos a su herencia, no pudieron probar que hubiera sido residente legal en ninguno de los dos territorios.

Además, los directivos de sus empresas no percibían grandes sueldos mientras estuvieran en el cargo. Demasiados impuestos. Su plan consistía en que una vez dejaran la compañía, Hughes hacía declaraciones públicas críticas y ofensivas hacia ellos. Y entonces debían demandarle judicialmente por difamación. Por supuesto, el magnate perdía los juicios y les pagaba de ese modo los millones que les debía, ahorrándose otros tantos. Así pasó con Noah Dietrich y Robert Maheu (cuya indemnización fue de 2.2 dólares), entre otros.

A finales de 1950 Howard Hughes había desarrollado ya claros síntomas debilitantes de trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). El que fuera uno de los hombres más vistos de América, ahora desaparecía totalmente de la vida pública, aunque los tabloides continuaron informando sobre su comportamiento y paradero.

El 12 de enero de 1957, Hughes se casó con Jean Peters, a la que había conocido hacía varios años. Su segundo matrimonio fue también tormentoso, debido a sus cada vez más obsesivas manías y a su tendencia a recluirse. De hecho, llegó un momento a partir del cual sólo contactaba con su esposa por teléfono. En varias ocasiones, los medios publicaron que estaba en fase terminal, mentalmente inestable, e incluso muerto.

Hughes había sido obsesivo-compulsivo durante toda su vida. En los años 30, los amigos cercanos divulgaron su obsesión por el tamaño de los guisantes (uno de sus alimentos preferidos), y que incluso utilizaba una bifurcación especial para clasificarlos por tamaño antes de consumirlos.

Mientras producía The Outlaw, Hughes se obsesionó por un defecto de menor importancia en una de las blusas de Jane Russell, argumentando que la tela se agrupaba a lo largo de una costura, con lo que daba la apariencia de que cada uno de los pechos de Russell tenía dos pezones. Estuvo tan preocupado por ello que llegó a redactar un detallado memorándum sobre cómo resolver el problema, y lo repartió entre los miembros del equipo de rodaje.

Hughes llegó a recluirse por completo, se encerró en cuartos oscurecidos, inducido por el uso de medicamentos y drogas, aunque siempre mantuvo las visitas de un peluquero. Varios doctores vivían en la casa cobrando un sueldo sustancial, sin embargo Hughes raras veces los veía y por lo general rechazaba seguir su consejo.>

Hacia el final de su vida, su círculo administrativo íntimo se componía en gran parte de mormones porque él los consideraba de confianza, ya que no podían beber alcohol (Hughes nunca profesó esa religión).

El 5 de abril de 1976, a la edad de 70 años, completamente autorrecluido en una suite de un prestigioso hotel de Acapulco, Hughes agoniza. Toman un avión hacia el Hospital Metodista de Houston, pero nada se puede hacer ya por él. Se cree que pudo haber fallecido en pleno vuelo, o incluso antes de salir de México.

Ya en Houston, los médicos pudieron ver un cuerpo de aspecto muy envejecido y muy delgado, con una larga barba y con las uñas muy crecidas. A causa de su reclusión, el FBI tuvo que identificarle con sus huellas dactilares.

El 7 de abril fue enterrado en el panteón familiar del histórico Cementerio Glenwood de Houston.