Fenómenos extraños II

El parrayos humano
Roy Cleveland Sullivan, guarda forestal retirado de Waynesboro, Virginia, era conocido como el parrayos humanos, porque había sido alcanzado por ratyos siete veces en el curso de su carrera de 36 años.

  •  El primer rayo que le alcanzo lo hizo en 1942 y le perder el dedo gordo de un pie.
  •  El segundo rayo le cayo 27 años después y le quemo las cejas.
  •  Al año siguiente en, 1970, un rayo le quemo el hombro izquierdo.
  •  Ya en 1972 se quemo el pelo gracias a otro rayo, lo que hizo llevar siempre agua en el maletero de su coche.
  •  El 7 de agosto de 1973, cayó un rayo de una pequeña nube baja que le dio en la cabeza y a través del sombrero le prendió de nuevo fuego a sus cabellos, lo lanzó a tres metros de distancia de su vehículo y al pasarle por las piernas, le quito los zapatos. Y como ya tenía agua en el coche, se la vertió sobre la cabeza para enfriarsela.
    •  El sexto rayo que alcanzo a Sullivan fue en junio de 1976 y solo se tomo como factura un tobillo lesionado
    •  El séptimo “golpe de suerte” fue el 25 de junio de 1977 mientras pescaba. En esta ocasión si tuvo que ser hospitalizado por queaduras en el estómago y el pecho.

    Nunca se supo que lo convertía en un imán para este fenómeno meteorológico, pero explico que el siempre veía como los rayos se dirigían hacía él.A las 3 de la madrugada del 28 de septiembre de 1983, Sullivan, de 71 años de edad se quitó la vida descerrajándose un tiro. Dos de sus sombreros chamuscados se puede ver en dos museos en los Estados Unidos.

    El autoestopista testarudo
    Abel Haiz Rassen mercader árabe que vive en Puerto Rico se dirigía hacía su hogar desde Mayagüez a Arecibo cruzando un sector llamado The Chain. A la orilla de la carretera había un hombre calvo que estaba haciendo autoestop, tendría sobre 35 años y vestía camisa gris y pantalón vaquero pardo, pero no paró y siguió adelante.

    Poco después de detuvo en un semáforo en rojo y el motor de su vehículo, de repente se detuvo. Al intentar de ponerlo en marcha, la puerta del pasajero se abrió de repente y el autoestopista se metió en el coche.

    ─Me llamo Roberto ─dijo el ocupante a Haiz Rassen.

    ─¿Tendría la bondad de llevarme a mi casa en la urbanización «Alturas de Aguada»? Hace ya casi dos meses que no veo a mi esposa Esperanza y a mi hijo.

    El pobre Haiz Rassen se negó diciendo que su esposa lo estaba esperando en Arecibo. Pero Roberto insistió. Cuando intento volver a poner el coche en marcha, este lo hizo de forma instantánea. Llego al acuerdo de dejarlo hasta un restaurante que estaba próximo a su destino. Cuando Roberto hablo, lo hizo para explicarle al conductor que no debía beber y que condujera con mucho cuidado y sin correr. Y además le solicito que rezara por él.

    Haiz Rassen se detuvo en el aparcamiento del restaurante. Unas personas que estaban allí, se acercaron a ver si necesitaba ayuda.

    ─No ─respondió Haiz Rassen ─, pero este caballero quiere que le lleve a casa.

    Cuando se volvió a su derecjha para señalar al pasajero…, pero allí no había nadie. En ese mismo instante se sintió desfallecer. Inmediatamente avisaron a la policía que lo llevaron a un hospital cercano. Una vez tranquilizado, decidieron acudir a la dirección del supuesto Roberto.

    Llegaron a la casa y llamaron a la puerta de la casa del autoestopista entre escépticos e intrigados. Les abrió la puerta una mujer con un bebé en brazos. Dijo que se llamaba Esperanza y que era viuda de Roberto Valentín Carbó.

    Su marido, que era bastante calvo, llevaba una camisa gris y unos pantalones vaqueros pardos el 6 de octubre de 1982, en que había muerto en un accidente de automóvil, en el lugar exacto de la carretera donde Abel Heinz Rassen le había visto por primera vez seis semanas más tarde.

    Ovnis sobre la casa blanca
    Muchos de los que creen en el fenómeno OVNI, se pregunta por que no han aterrizado en los jardines de la Casa Blanca y se presentan al hombre más poderoso del mundo. Pero la documentación nos habla de que se han visto OVNIS cerca de Pennsylvania Avenue en más de una vez. Por ejemplo a una hora muy intempestiva del 26 de julio de 1952, ovnis aparecieron en las pantallas de radar de la casa del presidente. En un momento dado se captaron unos doce objetos: cuatro de ellos, distanciados entre sí unos 2,5 kilómetros, volando en formación a unos 150 km/h, mientras otros 8 lo hacían de forma desordenada y a velocidades aún mayores. Al menos dos militares y un piloto comercial que se dirigían al Aeropuerto Nacional de Washington informaron de que habían establecido contacto visual con unas luces blancas y anaranjadas en el cielo nocturno.

    El 12 de enero de 1965, miembros del personal militar y civil informaron de nuevo sobre un OVNI encima de la Casa Blanca. Justo antes de este acontecimiento, el 29 de diciembre de 1964, tres objetos desconocidos habían sido captados por el radar, a velocidades comprobadas de casi 7 500 km/h. Más tarde, la Air Force One, el avión presidencial, habían quitado atribuyéndolo a un funcionamiento defectuosos de los instrumentos.

    Ocho días antes un tal Horace Burns dijo que su coche se había parado en la autopista 250 de la Estados Unidos, en presencia de un gran OVNI de forma cónica. Midiendo 40 metros en la base y 25 de altura, el OVNI estuvo en un campo contiguo durante más de un minuto y medio antes de elevarse en «ángulo recto». El profesor Ernest Gehman y dos ingenieros de «Du Pont» examinaron el lugar después en busca de radiación y la encontraron en grado muy superior a la media.

    También se informa de otros cinco casos de avistamientos de OVNIS sobre o cerca de Washington entre octubre de 1964 y enero de 1965. El 25 de enero, , unos policías de Marion, Virginia, vieron un objeto resplandeciente que se alejo arrojando una lluvia de chispas. 20 minutos más tarde, nueve personas de Fredericksburg, a 450 kilómetros de distancia, dijeron haber visto también una luz brillante con una estela de chispas.