Curiosidades médicas

Howard Ricketts

En 1906 patólogo estadounidense, Howard Ricketts viajó a la frontera de Montana occidental para determinar el origen de una enfermedad por la que que la gente del valle enfermaba misteriosamente con una fiebre repentina y una erupción que finalmente los mataba. Nadie sabía el origen de esta enfermedad que resurgía cada primavera y se cobró muchas vidas. Al principio los granjeros decían que era a causa de beber nieve fundida. Pero Ricketts se trasladó a la zona donde realizó gran parte de su investigación en una tienda de campaña. Usando cobayas demostró que la causa del mal era la bacteria Rickettsia ricketsii, llamada así en su honor. También demostró que la bacteria se transmitía por una garrapata.

Peso del alma

En 1907, el médico estadounidense Duncan MacDougall colocaba a sus pacientes muertos por tuberculosis en una balanza. Su razonamiento era que en el momento de la muerte la balanza tenía que reflejar un descenso de peso por la separación del alma. Así estableció que el alma pesaba 21 gramos, pero ni él ni ningún otro investigador repitieron este resultado. Éstos diferentes puntos de vista sobre la separación del alma y materia son parte de la filosofía dualista, partidaria de la separación entre cuerpo y mente.

Limpieza dental

Los antiguos griegos, romanos, chinos e indios se limpiaba los dientes con una fantástica variedad de sustancias abrasivas que iban desde polvo de ceniza de pezuñas de buey y cáscara de huevo quemada hasta polvo de piedra pómez, huesos machacados, carbón en polvo, ladrillos pulverizados, sal y pan quemado.

Nervio vago

En 1921, el farmacólogo alemán Otto Loewi estimuló varias veces el nervio vago del corazón de una rana, lo que hizo disminuir la frecuencia cardíaca. Luego recogió líquido de alrededor del corazón y lo trasladó al corazón de otra rana que carecía de nervio vago. El líquido hizo decrecer la frecuencia de este segundo corazón. Esto indicó a Loewi que el nervio vago liberaba un producto neuroquímico (la acetilcolina, estudiada por el fisiólogo inglés Henry Dale) para controlar la frecuencia de los latidos. Loewi acertó al afirmar que los nervios envían «mensajes» al liberar neurotransmisores.

Tiritas

En 1920, un empleado de Johnson & Johnson llamado Earle Dickson aplicaba a menudo vendajes temporales a los cortes y quemaduras a las que era propensa su esposa. Consistían en una gasa sujeta con trozos de cinta. A fin de facilitarse la vida, a Dickson se le ocurrió colocar una serie de almohadillas de gasa en el centro de un rollo de cinta adhesiva. Para que la cinta no se quedase adherida sobre si misma y para mantener las vendas relativamente limpias, aplicó una capa de crinolina a la superficie adhesiva: su mujer sólo necesitaba cortar un trozo de venda del rollo. Se había inventado la tirita.

Hormona del crecimiento

La glándula hipófisis, del tamaño aproximado de un guisante y situada en la base del encéfalo, segrega la hormona del crecimiento (GH por sus siglas inglesas). En el caso de personas con deficiencia de la hormona, su administración no sólo hará aumentar bastante su estatura, sino también disminuir la grasa corporal, incrementa los niveles de energía y mejora el funcionamiento del sistema inmunitario. La hipófisis segrega GH de manera pulsátil todo el día, y alrededor de una hora antes de dormirnos lanza una pulsación grande. El ejercicio intenso favorece la secreción. La GH también estimula la producción de IGF-1 (factor 1 similar a la insulina) que ayuda al desarrollo de músculos, huesos y otros tejidos. Muy poca GH pueden producir enanismo, pero demasiada causa acromegalia, con síntomas como mandíbula y dedos excesivamente grandes.

Vitamina D

El raquitismo es una enfermedad de huesos blandos qué curva las piernas y aumenta el riesgo de fracturas. A finales del siglo XIX, los médicos británicos detectaron que la incidencia de raquitismo aumentaba espectacularmente entre las familias campesinas que iban a las contaminadas ciudades industriales. En 1919 se realizó un estudio para conocer las causas del raquitismo. Para ello el médico británico Edward Mellanby crío perros, los alimentó con una dieta a base de avena y les indujo raquitismo. A continuación los curó con aceite de hígado de bacalao, lo que apuntaba a una causa alimentaria: dedujo que el nutriente básico era la vitamina A, que estaba en ese aceite. Poco después de Mellanby, el bioquímico estadounidense Elmer McCollum y sus colegas introdujeron oxígeno en el aceite para inactivar la vitamina A, pero el raquitismo siguió curándose. En 1922, McCollum nombró a este componente, bien diferenciado del aceite, «vitamina D». En 1923, otros investigadores demostraron que si se irradiaba con luz ultravioleta un precursor de la vitamina D de la piel (el 7-dehidrocolesterol), se formaba vitamina D.

Insulina

En 1921, el médico canadiense Frederick Banting y su ayudante Charles Best aislaron un extracto de los islotes pancreáticos de un perro y lo inyectaron otro perro moribundo al que le habían extirpado el páncreas.Banting describe como nunca olvidaría «la alegría de abrir la jaula y ver al perro, que antes no podía caminar, dar saltos y correr por la sala normalmente después de recibir el extracto». El perro sobrevivió porque él extracto contenía insulina que controló su concentración de glucosa. En 1922, lograron salvar la vida de un chico de 14 años desahuciado por diabetes al inyectarle el extracto puro. En aquel momento demasiado débil para salir de la cama, pocas semanas después recibía el alta médica. Cedieron los beneficios a la Universidad de Toronto para investigación médica, y la patente quedó libre.