Curiosidades interesantes XXXVI

San Francisco de Asis

San Francisco de Asís (1181-1226) fue el primer hombre que sufrió un estigma de Cristo. En la fiesta de la Asunción de 1224, el fundador de la Orden de los Frailes Menores, se retiró a rezar en una pequeña celda situada en el Monte Alvernia, uno de sus lugares preferidos por su aislamiento y por las condiciones tan favorables que reunía para la oración y la contemplación.


El 17 de septiembre san Francisco recibió los estigmas de la Pasión de Cristo. El santo trató de ocultarlos pues los tenía impregnados en diversas partes del cuerpo. Por eso siempre escondía sus manos en las mangas del hábito y comenzó a utilizar zapatos. San Francisco se fue enamorando de la santa pobreza y después de la fiesta de San Miguel regresó al valle, marcado por los estigmas de la pasión al tiempo que curaba a los enfermos que se encontraba por el camino. Antes de partir, había compuesto el Himno de alabanza al Altísimo.

Alfonso XII

La salud de Alfonso XII era muy delicada y antes de acceder al trono padecía de tuberculosis, situación que al monarca le aturdía sobremanera. El 25 de noviembre de 1885 el rey fallecía en el Palacio de El Pardo a los pocos días de haber cumplido los veintiocho años. Cuando no había concluido todavía el luto una noticia sobresaltaba a la sociedad española.

El rey había asegurado la vida un año antes y lo había hecho por una nada desdeñable cifra. Gracias a la previsión real, sus herederos se llevaron una gran «alegría». El rey había acordado recibir 100 000 pesetas a los veinte años de la firma de la póliza o, en caso de deceso, al momento de su muerte. Como el asegurado había fallecido antes de que concluyese el acuerdo firmado, la Intendencia de la Casa Real recibió en un breve espacio de tiempo el dinero acordado.

Canal de Panamá

El Canal de Panamá, uno de los grandes logros de la ingeniería mundial, estaba previsto que fuese construido inicialmente en Nicaragua. La obra, encargada al ingeniero francés Ferdinand de Lesseps, constructor del Canal de Suez, junto a su colaborador Philippe Bunau-Varilla, estuvo repleta de mentiras y engaños y el cambio de país lo decidió la publicación de un sello de correos. El 9 de enero de 1902 la Cámara de Representantes de Estados Unidos votó de manera casi unánime a favor de que el canal se construyera en Nicaragua.

Canal de Panamá, la mayor obra de ingenieria del siglo XXi firmada por Sacyr

El 6 de junio de ese año el Senado tenía previsto votar la aprobación del proyecto pero ese mismo día el Monte Pelado se puso en erupción en la isla de la Martinica destruyendo la ciudad de San Pedro. Todos los medios norteamericanos se hicieron eco de la noticia. Bunau-Varilla que tenía intereses personales para lograr que el canal se construyera en Panamá realzó la noticia. Sin embargo, cuando el presidente nicaragüense escribió al presidente norteamericano negando la veracidad de la noticia, hecho confirmado por el senador John T. Morgan que se encontraba en el país, las perspectivas de Bunau-Varilla se esfumaron. Casualmente al ambicioso colaborador de Lesseps le llegó un sello de cinco pesos de Nicaragua en el que aparecía un volcán en erupción. Antes de la votación, Bunau-Varilla hizo una copia de aquel sello y lo entregó de forma anónima a cada uno de los senadores norteamericanos con una nota que decía: «Sello de Correo de la República de Nicaragua. Confesión oficial de la actividad volcánica en Nicaragua». Los senadores, preocupados, se decantaron por la opción de Panamá. Estados Unidos invirtió 500 millones de dólares en el Canal de Panamá.

Mahoma

El mundo musulmán prohíbe expresamente la publicación de imágenes de Mahoma, su líder espiritual. Aunque en El Corán no se impide de manera explícita, una serie de hadiz, tradiciones complementarias a este, sí prohíben cualquier tipo de representación humana. Esta idea está muy arraigada entre los musulmanes sunníes que consideran que el dibujo de una figura humana fomenta la idolatría. Existen algunas excepciones ya que durante el Imperio Otomano la figura de Mahoma se representaba abiertamente. A lo largo de la historia del arte islámico, sin embargo, la imagen de Mahoma se ha representado en forma de llama o con el rostro cubierto por un velo.

Napoleón Bonaparte

La salud de Napoleón Bonaparte, el hombre más poderoso de su tiempo, era más bien precaria y le pudo pasar factura en alguno de los momentos más decisivos de su vida. Sus problemas digestivos comenzaron a manifestarse cuando el joven Napoleón apenas contaba 28 años. Debido a su estreñimiento crónico padeció de hemorroides y sus posteriores preocupaciones por el declive paulatino de su imperio le llevaron a sufrir de migraña, cálculos y cólicos. Para el gobernante francés la alimentación era una cuestión secundaria y no dedicaba demasiado tiempo ni a sus comidas ni a deglutir lo que comía. Además, no dormía más de cuatro horas diarias.

En la campaña de Egipto padeció fiebres y una grave infección urinaria, en la batalla de Borodino, que tuvo lugar en 1812, padeció problemas urinarios, en la de Bautez, en 1813, sufrió problemas gástricos y ese mismo año en Leizpig el ejército francés perdió la batalla porque su general se encontraba aletargado. Todos los historiadores coinciden en que Napoleón pudo haber perdido la decisiva batalla de Waterloo, el 18 de junio de 1815, librada entre el ejército imperial francés y las tropas británicas y prusianas al mando del duque de Wellington y del general Von Blücher, por un repentino y violento ataque de hemorroides.

La noche previa a la batalla el Gran Corso durmió poco y sus generales observaron cómo se movía con dificultad y cómo sus fuerzas flaqueaban. Aquella mañana, en lugar de atacar más temprano como estaba previsto, Napoleón se vio obligado a demorar el ataque ante la imposibilidad de subirse a su caballo «Marengo» con el fin de supervisar el movimiento de sus tropas. El día era terrible y la lluvia inundaba los campos de Bélgica. Napoleón pensó que si esperaba la lluvia escamparía y el terreno se secaría ligeramente. La tensión y los nervios provocaron que los músculos del esfínter de Napoleón se tensarán de tal manera que el emperador francés sintiera intensos dolores hemorroidales que le obligaron a tomar baños para calmar las molestias. Cuando pudo hacerlo, la climatología adversa y otros errores de estrategia militar —el ejército francés se dispuso en forma simétrica para cubrir las maniobras del enemigo emplazado en la colina de Saint-Jean pensando que los prusianos se retirarían al Este— facilitaron la victoria de las tropas británicas y prusianas. ¿Cómo sería la Europa del presente si las hemorroides de Napoleón no le hubiesen impedido aplicar la correcta estrategia militar en la última batalla?

Albert Einstein

Albert Einstein fue un hombre preocupado por el destino de su pueblo y un sionista convencido. Cuando en 1952 falleció el primer presidente del Estado de Israel, Jaim Weitzman, gran amigo del científico alemán, el embajador israelí en Estados Unidos, Abba Eban, le ofreció a Einstein la presidencia del Estado fundado en 1948. El cargo era honorífico pero Einstein, que en aquel tiempo residía en Princeton, viejo y enfermó, rechazó gentilmente la propuesta significando el gran honor que suponía para él tal ofrecimiento. El día que murió, sus allegados encontraron junto a la mesita de noche de su cama el borrador de un discurso incompleto que el gran científico debía pronunciar durante la conmemoración del aniversario de la independencia de Israel.

Miguel de Cervantes

En 1856 el ministerio de la gobernación publicó en España una orden por la que se creaba la figura de un censor que controlaría cuanta novela se publicase en el solar patrio. El cargo recayó en José Antonio Muratori, un abogado madrileño que debía percibir anualmente la nada despreciable suma de 24 000 reales anuales. Además, el letrado contaba con un presupuesto de 6000 reales anuales para gastos extraordinarios. Cuando Muratori inició su trabajo a las pocas semanas envió la primera lista con las obras susceptibles de ser censuradas. Cuando se publicó la orden, los libreros, editores y novelistas pusieron el grito en el cielo solo de pensar que alguna de aquellas les afectaban a ellos. El problema principal vino de los criterios elegidos por el censor nombrado por el gobierno. Muratori había establecido un triple criterio de valoración: las obras consideradas buenas, las obras dudosas y las irremediablemente malas. El motivo de las criticas era la primera novela que aparecía entre las dudosas, una obra sin relevancia en la historia de la literatura mundial: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, escrito en 1605 por Miguel de Cervantes.

El Quijote de la serie de televisión española
Dr. Jekyll y Mr. Hyde

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (Strange Case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde) la novela de terror sobre el desdoblamiento de la personalidad de Robert Louis Stevenson fue escrita bajo los efectos del LSD, una droga psicodélica que el novelista utilizaba en su tratamiento para una enfermedad que le tenía completamente aturdido. Escrito en seis meses, el 1 de noviembre de 1885, el texto fue entregado al editor londinense Longman’s para que fuese publicado por entregas en alguno de sus periódicos. Pero el editor decidió editarlo en forma de libro para venderlo antes de Navidad. No llegó a tiempo y no apareció hasta mediados de enero de 1886. En los primeros meses pasó desapercibido pero una crítica aparecida en The Times disparó inmediatamente las ventas. Las primeras dos semanas se habían vendido 40 000 ejemplares. Cincuenta años más tarde sólo en América se había superado el medio millón de ejemplares vendidos.

Champagne

Los expertos en vinos aconsejan que la copa más adecuada para servir el champagne sea tipo flauta, alta y estrecha con la parte superior ligeramente curvada hacia el interior. Unos siglos antes, en las grandes mesas europeas, el champagne se servía en copas más bajas y de boca ancha. Dos leyendas sobre el método que adoptaron los productores de champagne para elaborar sus modelos han llegado hasta nuestros días. El primero dice que el molde correspondía al pecho de la reina María Leszczynsca. El segundo, que los pechos de la reina no eran tan voluptuosos y como simple peón de un matrimonio concertado, si tenía que beber de algún modelo Luis XV prefería que fuera el extraído del pecho de una de sus amantes, madame du Barry.