Casas encantadas y poltergeist

Todo el mundo ha oído hablar de los Poltergeist, pero pocos saben que sus ruidos característicos no son debidos a fantasmas paranormales, sino a una clase concreta de genios domésticos llamados “poltersprites” […] Son descendientes de los Kobold, y son cambiantes de forma.

Casa encantada prototípica
Casa encantada prototípica

Las casas encantadas, a las que también se les suele llamar «casas infestadas» o «casas afectadas», como definición general, serían aquellas donde, sin causa física aparente, se producen fenómenos de diferente naturaleza. Pueden ser sitios donde ocurren apariciones de fantasmas (ideoplastias), chasquidos, ruidos y golpes (raps), extrañas voces (metafonía), caída inexplicable de piedras (paralitergia o litotergia) u otros fenómenos, a cual más sobrecogedor, como ruidos de cadenas, pisadas siniestras, campanillas que suenan solas (thorbismo), malos olores, (osmogénesis), formaciones luminosas (paraóptica), sonidos musicales (paramelofonía), manchas de sangre (parahematosis), muebles, sillas y puertas que se mueven (telequinesis).

Genéricamente, tres han sido los intentos de explicación de este fenómeno:

  •   Se deben a causas naturales, como la presencia de ratas y otros animales en los techos, paredes, muebles… o bien son provocados por seres humanos bromistas y con un sentido del humor excesivamente molesto.
  •   La interpretación espiritista, que los atribuye a personas muertas de forma violenta que prolongan su abreviada existencia terrena en forma, según Paracelso, de «caballos, lemures, espíritus estrepitosos o ruidosos». Serían almas en pena, fantasmas, espectros, ectoplasmas, o cualquier otra manifestación relacionada con el mundo de los muertos.
  •   La investigación moderna considera que los fenómenos poltergeist tienen como origen a un ser humano viviente, con frecuencia una muchacha durante el período de pubertad, con tensiones instintivas reprimidas, tendencias agresivas y demás circunstancias psíquicas, que es la causante involuntaria de los mismos al rechazar el ambiente que le rodea mediante mecanismos de telequinesis. Esta teoría es la más aceptada hoy en día por los parapsicólogos actuales, como el conocido Hans Bender, de la Universidad de Friburgo.
No obstante, hecha esta consideración, existen varios términos que se suelen utilizar como sinónimos para designar los extraños fenómenos, no ordinarios y sin causa aparente, que se producen en algunas casas o edificios: poltergeist, casas encantadas, casas del miedo o casas con duendes. Pero, desde un punto de vista parasicológico, las mismas sí tienen una clara diferenciación.

La doctrina hoy imperante, el poltergeist, palabra alemana que traducida significa duendes burlones, y más literalmente, un espíritu (geist) que produce ruidos (polter), es una manifestación física producida por un ser vivo, es decir, un humano, generalmente por un joven, con claros síntomas de desarreglos emocionales que desencadena y exterioriza una psicorragia o desplazamiento de objetos, casi siempre de forma inconsciente, aunque se conoce algún caso, pocos, en que el fenómeno se puede desencadenar de manera consciente por el sujeto cuando éste ha asumido un gran potencial mental que le permite ejecutar tan extraños prodigios. Al poltergeist se le suele denominar también como « psicokinesia espontánea recurrente».

En las casas encantadas ocurrían y ocurren similares fenómenos pero cuya autoría no se puede endosar a un adolescente habitante de la casa, sino a otros seres, por lo general no visibles y no vivos, es decir, a apariciones fantasma1es, a extrañas condensaciones de energía, a espíritus, a impregnaciones psíquicas de un suceso violento, etc., que ocasionan el desplazamiento de objetos, la aparición o desaparición de los mismos, fenómenos eléctricos y cosas parecidas. Cuando la autoría es achacable a los duendes o seres similares —normalmente porque hay testigos oculares que les han visto—, a estas casas se las denomina enduendadas, término éste muchas veces difícil de otorgar, participando a la vez del calificativo de encantadas.

Para la doctrina espiritista, teosófica o rosacruz, estos fenómenos producidos en los hogares humanos obedecen a varios factores:

  •   Algunas de estas manifestaciones están producidas intencionadamente por los difuntos, con propósito de ahuyentar al nuevo inquilino de la casa, y ello porque aún no han perdido el sentimiento de propiedad de la que fue su casa y les disgusta enormemente verla ocupada por un extraño.
  •   Otras veces son efecto de deliberados propósitos de venganza de estos difuntos hacia personas concretas de su familia o amistades que les hicieron algún mal cuando estaban vivos o que les asesinaron.
  •   Hay casos en que el difunto desea vivamente llamar la atención y no acierta con el medio más adecuado de expresión, porque desconoce todavía las posibilidades del plano astral, y aunque no le animan malas intenciones, provoca incidentes por su torpeza involuntaria. Se podría aplicar aquí el segundo significado de la palabra duende: el de fantasma, como así lo han mantenido algunos autores. Un duende, de acuerdo con la terminología del investigador y especialista en casas encantadas Hans Holzer, «es el recuerdo emocional superviviente de una persona que ha fallecido trágicamente y que no logra liberarse del trastorno emocional que le ata al lugar de su óbito». Para él, duende equivale a fantasma como ser desencarnado que aún no suele saber que ha fallecido.
  •   En otras ocasiones, suele suceder que algún socarrón espíritu de la naturaleza —dotados de facultades imitativas y juerguistas, al estilo de los monos— presencie cualquier manifestación de esta índole y se apresure a reproducida por su cuenta, aunque lo más normal es que el espíritu de la naturaleza esté resentido por los vandálicos actos de algunos seres humanos y de los estragos que producen en su medio ambiente o en su entorno familiar y se vengue de sus malas acciones con estas manifestaciones o apariciones de duendes.

HOGARES QUE DAN MIEDO

En la zona levantina, las casas de fantasmas, de duendes o encantadas no reciben este nombre, sino Casa de la Por, que significa casa del miedo.
A veces, en las tres provincias valencianas, los fantasmas no tienen fama de ser entes incorpóreos, sino todo lo contrario, seres vivientes de carne y hueso que, tapados con una sábana, con una calabaza en la cabeza y un cirio encendido dentro de la misma, adoptan tal apariencia para arrear una serie de sustos, buscando algún beneficio, sobre todo de tipo sentimental, llamándose Bubotas a este tipo de apariciones fantasmales.

En las islas Baleares, las casas donde se manifiestan espíritus por medio de luces, ruidos, desplazamientos de objetos, o cualquier otro fenómeno extraño, se conocen como cases de sapor (casas del miedo), y casi no hay pueblo de Mallorca, sobre todo en la cordillera norte, que no tenga al menos una de estas casas, las cuales no quiere nadie habitar porque son sabedores de sus malas energías. En la localidad de Génova existe una de estas casas en las que, a veces, se han visto pequeñas lucecitas corriendo por la oscuridad, e incluso cómo una borrosa mano salía de la pared para voltear un crucifijo y dejado boca bajo. Otra de las cases de sabor es la que está situada en la calle de la Luna, de Sóller, donde murió, en el siglo XVI, el malvado bandolero Benet Esteva.

A principios del siglo XVI, el rey Fernando el Católico regaló la torre pontaniana a su secretario napolitano Giovanni Pontano, y éste la tuvo que demoler porque estaba encantada, y tantas casas similares había que en el año 1595 se promulgó en Burdeos una ordenanza por la que se prohibía la venta de inmuebles infestados. En España ocurría tres cuartos de lo mismo en dicho siglo, ya que, si una persona alquilaba o compraba una vivienda y luego se enteraba de que en ella había duendes, podía legalmente abandonarla. Y en el siglo XIX, el escritor Pedro Antonio de Alarcón vio en Granada bastantes casas cerradas por causa de duendes y demás espíritus.

Como ejemplo típico de una de las muchas casas encantadas, aunque en el libro hacemos una constante referencia a ellas, hemos escogido un caso representativo que fue digno de estudio por los inquisidores del lugar y donde, una vez más, se asocia al duende con el demonio.

En el siglo XVII se produjo un fenómeno de casa con duendes en la villa conquense en San Clemente, localidad, al decir de Blázquez Miguel, donde mayor número de personas fueron procesadas por el Santo Oficio de la Inquisición acusadas de todo tipo de prácticas supersticiosas y hechicerías. La protagonista en esta ocasión fue Gabriela García, quien aseguraba que el mismísimo diablo se le había aparecido, preguntándole:

«¿Quieres que hagamos ruido?».

Como a ella le dio por contestar afirmativamente, a partir de ese momento todos los muebles de los aposentos comenzaron a temblar y a desplazarse por sí solos. Al final fue denunciada por sospechosa de malas artes, siendo desterrada durante dos años del pueblo, conservando su casa una fama no siempre merecida que ha perdurado hasta nuestros días.

En fin, se pueden contar cientos de casos de infestación o encantamiento de casas, en todos los siglos y en todas las zonas geográficas —Colin Wilson ha calculado que deben existir más de mil casos registrados de actividades poltergeist—, pero lo cierto es que, como muy bien dijo en cierta ocasión el doctor Jiménez del Oso:

Duendes, demonios, apariciones, espíritus, parecen haber sido barridos por completo en el siglo del átomo y de las comunicaciones interplanetarias. Hablar de ellos parece no sólo irrelevante, sino demencial. Sin embargo, no todos los hombres de ciencia piensan así.

El comandante Tizané, que ha estudiado en su vida más de un centenar de procesos incoados por la gendarmería francesa en torno a los poltergeist y casas encantadas en general:

Todos estos fenómenos nos conducen a admitir la acción de una potencia invisible, inteligente, maliciosa y muy astuta, respondiendo a veces, como para divertirse, a los deseos de los testigos. Actúa exactamente como podría hacerlo un ser humano, poseyendo facultades acrecentadas por su invisibilidad y otras que escapan aún a nuestras concepciones.

Os dejo un enlace a 13 casa encantadas ─supuestamente─ reales.