Apuntes sobre metereología

El aire
El aire es una fina capa de distintos gases: nitrógeno 78 %, oxígeno 21 % y un 1 % restante que es una mezcla de argón, dióxido de carbono (CO2) y cantidades de otros gases tales como el ozono. Se encuentra constantemente agitada por el tiempo, el cual la mezcla en una escala de tiempo del orden de meses. Circula de forma gradual entre la capa inferior de la atmósfera y la estratosfera que es donde se encuentra el ozono. Se eleva por los trópicos y descienden los polos, aunque lo hace de forma muy lenta y necesita años para que las moléculas de aire completen el circuito. La lentitud de esta circulación es importante porque permite que haya tiempo de que el aire se limpie de los productos químico que acaban con el ozono.

Mapa de la atmósfera
Fenómenos atmosféricos
Todos los fenómenos atmosféricos se producen en la capa inferior de la atmósfera –la troposfera–, sobre la cual se encuentran la reposada estratosfera y la tenue mesosfera. Si alguna vez escalamos una montaña, comprobaremos que el aire se vuelve más frío conforme se va ascendiendo, en torno a 1 °C cada 150 m. Esto se debe a que el suelo absorbe la luz solar, por lo que se calienta. La energía se propaga hacia arriba mediante la re radiación del calor y el ascenso del aire caliente y húmedo a través de la turbulenta y zozobra ante troposfera.

La estaciones I
Es la inclinación del eje de la Tierra la que da lugar a las estaciones, y no la distancia entre nuestro planeta y el Sol. El eje sobre el que la Tierra cada día tiene una inclinación de 23,4 grados con relación a la órbita del planeta alrededor del Sol. Dado que en una dirección fija en el espacio, al hacer la Tierra su viaje anual alrededor del Sol, el hemisferio norte queda inclinado hacia nuestra estrella durante medio año, mientras que el hemisferio sur le sucede lo mismo durante la otra mitad del año. Esto es lo que hace que la cantidad de luz diurna aumente o disminuya, así como que el Sol esté más arriba o bajo en el cielo, lo cual influye en su capacidad de calentar la superficie. En los trópicos, sin embargo, el Sol siempre está en lo alto al mediodía y las temperaturas varían poco a lo largo del año. En dichas zonas, las estaciones se definen por los cambios de lluvias en lugar de por la temperatura. La zona de precipitaciones tropicales se va situando a lo largo de la cambiante latitud en la que el Sol está en su posición más elevada, lo que suele dar lugar a una estación lluviosa corta y a una seca más larga, como es el caso de muchas partes de la India.

Las estaciones II
Los astrónomos pueden medir las estaciones con precisión gracias a los solsticios y los equinoccios, momento clave en el viaje anual de la Tierra alrededor del Sol. Pero en términos meteorológicos las estaciones tienden a sucederse de una forma más gradual. Las estaciones climatologías, siempre resultan, por tanto, secuencias de meses del calendario, lo que son las piezas constitutivas de las estadísticas climatológicas. Los grupos de meses escogen para una región concreta, como es el caso de las cuatro estaciones trimestrales que se emplean en las latitudes medias.

Mapa de isotermas
Las nubes
Las nubes se componen de gotitas de agua o de cristales de hielo de un tamaño diminuto que se crean en torno a un aerosol, que es una minúscula partícula sólida. El vapor de agua es un gas invisible, aunque se encuentran prácticamente cualquier punto de la atmósfera con distintas concentraciones. Al enfriarse, el aire reduce su capacidad de contener vapor de agua, y si se enfría lo suficiente se produce la saturación. En este punto, el agua comienza a pasar del estado gaseoso al líquido o al sólido. El agua líquida que se produce a causa del enfriamiento se congrega en forma de gotitas sobre las superficies, lo cual puede apreciarse en el rocío que se forma un vaso de agua helada. En la atmósfera, las superficies que hacen falta para que se dé dicha condensación son partículas microscópicas en suspensión denominadas aerosoles y que actúan como «núcleos de condensación». Estos núcleos pueden tener orígenes muy distintos, como las partículas de sal que salen de las olas al romperse o de la polución industrial. Toda la gotitas de las nubes contienen núcleos microscópicos de este tipo y aumentan por condensación (o por sublimación, en el caso del hielo) hasta alcanzar el tamaño de entre 1 y 10 micras (millonésima parte de 1 metro). Al ser tan minúsculas, tienen una velocidad de caída insignificante, por lo que, a pesar de que el peso bruto de las nubes es de millones de toneladas, se quedan suspendidas en el aire.

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