Apnea del sueño

Respirar es un acto inconsciente y por ello nos parece imposible que alguien deje de hacerlo sin tener conciencia de ello. En España se ha calculado que entre 5 y 7 millones de personas sufren apnea del sueño, y lo que es peor aún, un 80% de los afectados no han sido diagnosticados. Lo que hacen estos individuos es dejar de respirar entre ronquidos, algunos lo hacen durante segundos y otros durante minutos; en los casos más severos pueden llegar a dejar de respirar más de 30 veces en una hora a lo largo de la noche. Además, entre 1.200.000 y 2.150.000 de personas sufren el SAHS (Síndrome de Apneas e Hipopneas del Sueño). Esta carencia de un sueño de calidad, de no dormir bien, además de repercutir en la falta de descanso y en los problemas que esto lleva aparejados, pueden llegar a producir desde alteraciones cardiovasculares hasta el desarrollo de tumores.

Infografía de la apnea del sueño
Infografía de la apnea del sueño

Los estudios han demostrado la relación causal entre una mayor mortalidad e incidencia de cáncer en pacientes con apnea del sueño. La apnea del sueño produce una hipoxemia intermitente, lo que se traduce en que en cada parada respiratoria el oxígeno en sangre sube y baja de forma muy rápida, que viéndolo en un gráfico sería como los dientes de una sierra. Esta alteración general en el cuerpo produce una serie de sustancias que se saben que son carcinogénicas. Por otro lado la hipoxia, la bajada de los niveles de oxígeno en sangre, también deriva en el desarrollo de hipertensión arterial, trombosis cerebral, angina de pecho o infarto de miocardio.

La obesidad parece ser uno de los desencadenantes de la apnea. Por ello hay que insistir para prevenir y corregir los hábitos de vida: más ejercicio, dieta más equilibrada, al menos tabaco y alcohol.

Para hacer un buen diagnóstico se recurre a una polisomnografía vigilada nocturna en el hospital, que consiste en la monitorización de las variables respiratorias y neurológicas , de modo que se puede observar con detalle cómo duerme el individuo estudiado. En muchos casos la prueba se realiza en unidades realizadas que requieren de camas hospitalarias que muchas veces no existen y por ello, se realizan estas pruebas en el domicilio del paciente.

En la actualidad hay algunos monitores, pulseras de ejercicio, que cuentan con variables algo rítmicas que pueden alertar a los pacientes de que algo extraño hay en un sueño. Se puede ver la interrupción del sueño y una alteración de las fases. Y si las apneas por su duración o frecuencia tuvieran repercusión en el ritmo cardíaco, esto también se vería reflejado en los registros de frecuencia cardíaca, lo que podría ser una señal de alerta.

En mi caso particular acudió un señor a casa con un aparato con una variedad amplia de cables (sensores) unidos a una unidad del tamaño de un móvil, aunque un poco más aparatosa, dándome las instrucciones oportunas de forma clara y concisa de como debía colocar los sensores y que hacer para que la medición pudiera considerarse válida. Todo salió bien. Cómodo, dentro de lo posible y sencillo.